N/A: No soy dueña de Harry Potter.

Hola! Aquí les dejo el siguiente capítulo, espero les guste.


14. Nuevos Cambios, Nueva Vida.

Cuando el rey visitó a Harry, le ofreció sus condolencias y él las agradeció con amabilidad, el rey fue a visitar las tumbas de James y Lily y les llevó un arreglo de flores, con el escudo del reino de Inglaterra, también llevaba escudos y regalos de otros reinos y familias importantes, las colocó en las tumbas y se quedó en silencio, viéndolos, después se secó las lágrimas y se giró para abrazar a Harry, diciéndole, que sus padres siempre estarían con él y que nunca estaría solo, porque había muchas personas que lo amaban y se preocupaban por él.

Harry agradeció mucho que el rey el lugar de dar un gran discurso, ante los demás, prefiriera ver a sus padres en privado y que después le dijera esas palabras que no eran mentiras ni sólo para quedar bien, Harry sabía que el rey lo apreciaba y a él también le agradaba, así que lo abrazó y le dio las gracias por todo.

Cuando regresaron a la casa de los Weasley, el rey pasó un momento con la familia, sólo estaban reunidas las familias Weasley, Black y Lupin, además de Harry y el rey, quien reía divertido al ver a los niños jugar y escuchaban historias divertidas de James y Lily Potter, después de eso el rey le preguntó a Harry sobre su propuesta y Harry gentilmente la rechazó, diciéndole que ya tenía un plan para su vida como el duque de Gryffindor y que si quería se lo podrían explicar él y sus tíos, el sorprendido rey aceptó y se fueron al estudio, para presentarles lo que planeaban hacer, con Gryffindor y Slytherin.

El rey los escuchó atentamente y hacía preguntas de vez en cuando para aclarar unos puntos, que Harry le explicaba con paciencia, estaba muy sorprendido de ver al niño de nueve años, que explicaba las cosas con gran conocimiento y confianza en sí mismo, sabía que desde pequeño lo habían preparado para esto, pero le sorprendía ver que tan formado estaba, confiaba que sus proyectos tendrían éxito, así que le brindó todo su apoyo.

Los tíos de Harry le explicaron al rey, como manejarían los asuntos de Harry, manteniendo oculta su identidad y el rey lo comprendió y firmó un documento donde, se comprometía a no revelar nunca su identidad, para asegurar su protección, acordaron que cuando Harry le presentará los informes más importantes, el rey le haría una invitación, para hacerles creer a los demás que él sólo lo visitaba, por cortesía, ya que todos sabían que apreciaba al pequeño Potter.

También le explicaron que Harry era el guardián y tutor responsable de la pequeña Ginny y que de ahora en adelante, siempre que preguntaran por ella, dijera que estaba bajo la responsabilidad del Duque de Gryffindor y que si querían información sobre ella y el proceso de su compromiso, tendrían que contactarse con el Duque que enviaría a una persona de confianza para representarlo, pero que en realidad iría Harry y uno de sus tíos, ya que aún era muy pequeño, pero que cuando fuera más grande, se haría cargo él solo; igual le comentaron cómo era el proceso de Ginny con todas sus etapas y los precios que tendrían que pagar, Arthur, Sirius y Remus le aclararon que había sido Harry el responsable de eso y que era su idea, cosa que sorprendió y divirtió mucho al rey, sabía que Harry y Ginny eran muy cercanos y creía que ellos se terminarían casando juntos al final.

– Creo que hasta yo pagué mucho menos por la esposa de mi hijo mayor – Comentó sorprendido – Pero es buena idea, creo que haré lo mismo con mi hija menor – dijo pensativo, sorprendiendo a los demás. – Bueno… quisiera que me informaran también sobre este proceso, estimo mucho a la pequeña pelirroja y desearía tener un hijo pequeño, para que fuera un candidato a pretendiente, así que les hablaré a mis hijos y a otros conocidos, también hay unos príncipes de otros reinos, que conozco que podrían estar interesados, también les platicaré sobre ella, pero necesitaré que me envíes el documento de su presentación, los requisitos y condiciones que estás pidiendo. Por cierto dentro de unos meses habrá un baile, por el cumpleaños de mi hija, creo que podrían asistir y ahí podrían haber muchos candidatos que estarán interesados en ella, siempre que la ven me preguntan mucho por ella y hoy puedo decirles que está bajo la responsabilidad del Duque de Gryffindor, estoy seguro que se pondrán contentos. – el rey hablaba emocionado y perdido en sus pensamientos, por lo que no se dio cuenta de que los tres hombres lo miraban sorprendidos y Harry lo miraba entre molesto y agradecido.

– Esta bien, le mandaremos el documento de presentación, de los requisitos y condiciones que pedimos, para mi Ginny, también asistiremos al baile del cumpleaños de la princesa y así usted podrá presentarla y decirles a ellos que se contacten conmigo si están interesados, – Dijo Harry serio.

– Me agrada tu idea Harry, así que infórmame sobre el proceso de la pequeña Ginny y definitivamente haré el mismo proceso con mi hija, pero también me gustaría asistir a la boda de ustedes, por muchos pretendientes que estoy seguro ella tendrá, estoy convencido de que al final se casará contigo y quiero estar presente en la boda y darles mi bendición – Dijo el rey emocionado y viendo con una sonrisa a un rojo Harry.

– Gracias alteza, tiene mi palabra de que será invitado a nuestra boda, si ella me acepta a mí, también lo mantendré informado sobre el proceso de mi Ginny y me alegra que haga lo mismo con la princesa – Le dijo Harry con una sonrisa y muy sonrojado, los demás se rieron divertidos.

Después de la visita del rey Harry, Sirius y Remus ayudaron a que Arthur se levantará del suelo y lo acomodaron en el sillón, desde que el rey había dicho lo del proceso de Ginny, Arthur había estado muy callado y se miraba por ratos preocupado, asustado emocionado, sorprendido y feliz, hasta que al final, después de que el rey se fuera, se fue al estudio, seguido de sus amigos y Harry, quienes lo habían estado vigilando preocupados, para después ver asustados que Arthur se desmayaba.

– ¿Estás bien? – Le preguntaban asustados y preocupados – ¿Qué pasa, estás enfermo?

– El rey… príncipes… conocidos… mi hija… príncipes – murmuraba Arthur tartamudeando y haciendo que sus amigos lo mirarán y empezaran a reír, mientras Harry lo miraba molesto y rodaba sus ojos, haciendo un mohín y cruzándose de brazos.

– No me lo recuerdes tío – Dijo todavía molesto – ahora habrán muchos pretendientes, él estará haciéndole promoción a MI GINNY y yo que esperaba que me preocuparía con los nobles de este reino, a Ginny le gustan los españoles, le agrada su forma de hablar, no es justo, debería poner como condición que sólo se permiten ingleses – Decía Harry enojado, mientras Sirius y Remus no aguantaban la risa y Arthur lo miraba con los ojos muy abiertos de lo sorprendido que estaba.

– Españoles… príncipes… mi hija – Decía Arthur.

– Sí, creo que sólo aceptaré a los ingleses – Dijo Harry decidido, hablando muy serio y como si fuera algo de vida o muerte, después vio a sus otros tíos que lloraban de la risa y les dijo enojado – ¡Dejen de reír ahora mismo, esto es serio!

– No sé cuál de los dos es más divertido – Dijo entre risas Sirius – uno no puede ni hablar de la sorpresa y el otro está enojado y queriendo hacer trampa.

– Yo no quiero hacer trampa – Dijo Harry indignado, con la cara y las orejas muy rojas, haciendo reír más a sus tíos.

– Lo es si quieres que sólo sean ingleses los pretendientes, porque sabes que a la pequeña Ginny le gustan mucho los españoles – Dijo Remus sonriendo maliciosamente.

– A mi Ginny no le gustan los españoles – Dijo Harry enojado – a ella le causa gracia la forma en que hablan y además los voy a descartar no para hacer trampa, sino porque Ginny no habla español, así que no podrá entenderles, es mejor que no estén interesados.

– Si claro, pero como Elly habla español, le diremos que le enseñen y así solucionamos el problema y no tendrás descartarlos, Ginny será feliz con los españoles que le gustan. – le dijo traviesamente Sirius.

– No quiero que mi Ginny hable español, ya tiene mucho que aprender – dijo testarudamente Harry, cada vez más enojado y más rojo.

– Mejor le preguntamos a la pequeña Ginny y que ella decida – Dijo Remus divertido.

– Bien pero yo le preguntaré – Dijo Harry enojado – ustedes no dirán nada y tío Arthur, ya basta, yo te había dicho que Ginny le gustaba a esos niños y a esas personas, así que no te sorprendas tanto, mi pequeña es muy hermosa, demasiado para su propio bien, así que no te sorprendas que esos príncipes y duques quieran comprometerse con ella. ¡Ahora vamos con mi Ginny!

Los demás salieron del estudio y fueron en busca de la pequeña que estaba bordando con su mamá y sus tías. Harry al llegar donde ella le quitó su bordado de las manos, la levantó y la sentó en sus piernas, abrazándola posesivamente y dándole besos en su carita, ante la atenta mirada de todos, las mujeres estaban sorprendidas y los hombres reían divertidos y negaban con la cabeza.

– ¿Qué te pasa mi Harry, por qué estás molesto? – Le preguntó Ginny con cariño y dándoles besos a su Harry, que respiraba el perfume del cabello de Ginny para calmarse.

– Ginny… verdad que a ti no te gustan los españoles – le dijo Harry muy triste – verdad que sólo te agrada como hablan.

– Te refieres a los niños agradables del palacio que hablaban de forma graciosa – Le dijo Ginny sorprendida, viendo que Harry asentía muy triste – bueno… eran unos niños muy lindos, ¿Por qué preguntas?

– ¿Te gustan? – Le preguntó Harry muy triste.

– Claro que no, me gustas sólo tú, ellos son graciosos, me hicieron reír, ya te lo había dicho Harry – Dijo Ginny confundida – ¿Por qué lo preguntas Harry?

– El rey dijo que harán un baile por el cumpleaños de la princesa, nos ha invitado y mencionó que llegarían muchas personas de otros reinos, que querrían conocerte y mis tíos dijeron que a ti te gustaban los españoles – Los acusó Harry, haciendo pucheros y mirando triste a su Ginny, que miraba enojada a los tres hombres que estaban nerviosos y asustados, sus esposas los miraban divertidas, sabían lo que venía a continuación.

– Y por qué le dijeron eso a MI HARRY, ustedes lo hicieron sentir triste, no debieron decirle esa mentira, a mí sólo me gusta mi Harry, nadie más – Les gritó Ginny enojada a los tres hombres que retrocedieron asustados, ella era de temer cuando se enojaba. – Discúlpense con mi Harry ahora mismo, sino no respondo de mí misma y algo malo les puede pasar.

– Pero hija yo no le dije nada, fueron ellos dos, a mí también me sorprendió lo que dijo el rey y no me lo esperaba, así que no dije nada, dile Harry, yo no dije nada – Dijo Arthur tan asustado que hasta salió del shock en el que estaba antes.

– Es cierto, tío Arthur no dijo nada, fueron ellos dos – Dijo Harry señalando a Sirius y Remus que los miraban con ojos entrecerrados y retrocedían al ver la mirada furiosa de Ginny, las tres mujeres reían en voz baja muy divertidas.

– Tíos pídanle perdón a mi Harry inmediatamente – Les dijo Ginny enojada.

– Perdónanos Harry – Dijeron los dos a la vez – no debimos decir que a Ginny le gustaban los españoles.

– Está bien – dijo Harry abrazando a su Ginny y mirando divertidos a sus tíos que lo miraban con ojos entrecerrados. – entonces no te gustan esos niños pequeña.

– No Harry, sólo tú – le susurró Ginny en el oído a su Harry y besándolo en las mejillas, los demás los miraban sonriendo al ver a los niños abrazados y dándose besos, todos estaban felices, porque estaban juntos.

Así pasaron los días, Harry se iba todos los días con sus tíos a cumplir sus obligaciones como el duque, también se reunían mucho, planeando y preparando todo para empezar a trabajar en su proyecto de Slytherin, pero a pesar de eso, siempre pasaba unas horas con su Ginny, donde seguía entrenándola y después pasaban un tiempo juntos, eran menos las horas que pasaban juntos, y los dos se extrañaban, pero Ginny entendía que Harry debía trabajar y por eso, lo entendía y aprovechaba mucho el tiempo en que estaban juntos.

Desde que miraba que Harry llegaba, corría hacia él y lo abrazaba dándole muchos besos, en la cara, él la abrazaba y la cargaba en sus brazos, se besaban un rato abrazándose y después se iban a entrenar, después platicaban sobre lo que habían hecho en el día, Ginny le contaba sobre sus lecciones que había recibido y Harry le platicaba sobre su trabajo y lo que había hecho con sus tíos, luego de cenar se iban a dormir, los dos estaban cansados y por lo menos eran felices al estar juntos.

Harry vivió nueve meses con su tío Arthur y con su Ginny, pero después vivió otros seis meses con su tío Sirius, él y su tía Elly estaban muy contentos, porque ya había nacido su hijo, al que llamaron Leonel, pero lo llamaban Leo, Harry se acordaba de cuando Ginny era una bebita y le gustaba estar con el pequeño Leo y le ayudaba a su tía a cuidarlo, después de todo él cuidó a su pequeña Ginny. Después viviría seis meses con su tío Remus, su tía Dora y con Teddy; y al cumplir los doce años viviría él solo, en una casa en el pueblo o en una cabaña que ya estaba construyendo, cerca de donde sus padres estaban enterrados.

A Ginny no le gustó la idea de que Harry se fuera de su casa, tenía miedo que se alejara de ella, pero Harry le dijo que era para ayudar a su tía con el pequeño Leo y le aseguró que siempre se verían, ya que debían seguir con el entrenamiento y después de eso, podían pasar un tiempo juntos, así que ella lo entendió y aceptó su decisión, recordando los consejos de su tía Lily, de apoyarlo siempre y estar para él. Pero eso no significaba que no lo extrañara mucho, sobre todo en las noches, ya se había acostumbrado a dormir con su Harry, le encantaba dormir abrazada a él y despertar todas las mañanas, sintiendo los besos de Harry en su cara o ser ella quien lo despertará a besos y que al abrir sus ojos, lo primero que viera fuera la cara de su Harry y sus hermosos ojos esmeralda.

Pero lo que Ginny no sabía, era que Harry también la extrañaba mucho y le costaba dormir bien sin tener a su pequeña en sus brazos, durmiendo encima de él mientras lo abrazaba, extrañaba escucharla susurrar su nombre entre sueños y los besos que se daban cada mañana, pero se recordaba a sí mismo que lo hacía por el bien de ella y por eso soportaba el dolor de estar separados, por lo menos la miraba todos los días, durante el entrenamiento y después platicaban un rato y podía abrazarla y darle todos los besos que quisiera; también sabía que ella lo extrañaba, lo notaba, por la forma en que lo recibía todos los días y como se aferraba a él, cuando lo abrazaba, también notaba su tristeza, cuando ya era hora de despedirse y le dolía verla sufrir, pero recordaba la razón, por la que lo hacía y soportaba su dolor y se iba.

Las cosas iban bien en Gryffindor, con sus tíos habían avanzado en su proyecto de Slytherin y confiaba que en poco tiempo empezarían a poner en práctica sus planes. También cumplía con su función como guardián y tutor responsable de su pequeña, la protegía mucho y era casi imposible que alguien se le acercara, sin que se diera cuenta y estaba al pendiente de su educación y de todo lo que hacía, hasta del proceso de su compromiso.

Ya había recibido más de treinta informes, de diferentes candidatos a pretendientes y había descartado a varios de ellos al revisar sus informes, sus tíos se habían sorprendido cuando les dijo que ya tenía recaudado un millón de libras del proceso de Ginny y todavía le faltaba recibir el bono de las audiencias que tenía que dar. El rey había cumplido con lo que había dicho y les había hablado a muchos nobles sobre la señorita Weasley que estaba bajo la responsabilidad del Duque de Gryffindor y en el baile del cumpleaños de la princesa, muchos nobles querían acercársele a Ginny y saludarla, pero Harry no se separó ni un momento de su lado y sus tíos les daban la carta de presentación de Ginny a todos los que preguntaban por ella, diciéndoles que ahí venían la información que necesitaban para el proceso de compromiso, el rey ya les había dicho que ella tenía un proceso diferente, porque era muy especial y que él haría lo mismo con su hija menor, esto hizo que los grandes nobles desde príncipes y condes de diferentes reinos se interesaran más en la pequeña, para molestia de Harry y sorpresa y alegría de su familia.

Ginny le había ayudado a revisar los informes, se había sorprendido, cuando Harry le dijo que el rey le había pedido que llevara un control con la mayoría de los hijos de los nobles, a ella le emocionaba ayudar a su Harry, ya que así pasaban más tiempo juntos; y le causaba gracia que Harry tomara en cuenta su opinión sobre los niños que mandaban su informe. Ella leía la parte que describía a los niños o jóvenes ya que unos tenían hasta diecisiete años y los informes decían cómo eran físicamente y en su forma de ser y actuar, además de las cosas que les gustaban y lo que hacían como pasatiempos. Unos le parecían que eran muy aburridos, feos, raros, orgullosos, creídos o simplemente no le agradaban, porque recordaba haberlos visto en los eventos sociales que hacían en el palacio y sabía que no le habían simpatizado, le decía a Harry lo que no le gustaba de ellos y él anotaba unas cosas en sus apuntes, después le preguntaba si no le agradaban ni un poco y ella le decía que no le importaban ni le agradaban ni un poco.

Harry la escuchaba y sonriendo ponía el informe a un lado, junto con los otros que no le agradaban y después le daba un beso en la mejilla, como si le gustaba que no le agradaban esos muchachos, sus padres también los acompañaban y escuchaban atentos lo que ella decía, así que Ginny se sentía feliz y orgullosa porque ayudaba a su Harry a hacer su trabajo y lo hacía bien.

También le decía si alguno de los muchachos le agradaban o le llamaban la atención, entonces Harry le preguntaba qué era lo que le gustaba o le agradaba de ellos y ella le decía que le gustaba de ellos, ya sea de su físico, su forma de ser o sus gustos y pasatiempos; generalmente le interesaban o agradaban los que tenían algo que le recordaba a su Harry, pero no se lo decía, simplemente le decía lo que le gustaba y Harry anotaba más cosas en su informe en que llevaba sus apuntes, después Harry le volvía a preguntar si en verdad le agradaban y si ella le decía que sí, la miraba fijamente un momento y después asintiendo con la cabeza, ponía el informe aparte de los que a ella no le agradaban.

Pero eran pocos los que a ella le llamaban la atención y ella notó que a Harry le gustaba más cuando no le agradaban ya que siempre le daba un beso en la mejilla y cuando le agradaban, no lo hacía, sólo la miraba fijamente y apartaba el informe de los demás; y como a ella le gustaba que le diera besos, prefería decirle que no le agradaban, para que Harry le diera más besos, de todas formas no le interesaban mucho y no era nada que a ella le importaba ¿Verdad?

Ginny no sabía que aceptaba o rechazaba a sus futuros pretendientes, ni tampoco sabía que muchos de ellos eran hijos de reyes, príncipes, duques, marqueses y condes de ese reino y de otros países, a ella sólo le gustaba poder ayudar a su Harry en una de sus funciones como el duque de Gryffindor y poder pasar más tiempo con él.

Un día Molly se acercó a su hija, mientras Ginny bordaba y le preguntó qué pensaba de Harry como niño, le dijo que al escucharla hablar de otros niños, quería saber lo que pensaba de Harry, esto sorprendió a Ginny y le dijo que su Harry era el niño más maravilloso que había, porque era amable, dulce, cariñoso, gentil, valiente, fuerte, inteligente, decidido, confiable, generoso y la hacía muy feliz, siempre se preocupaba por ella, pero la dejaba ser ella misma, no la trataba como si fuera una muñequita delicada, pero la trataba con mucha gentileza y dulzura, además era su mejor amigo y confiaba mucho en él, sabía que nunca le haría daño y lo quería mucho.

Molly escuchaba a su hija y le sonreía, le preguntó que pensaba de su físico y Ginny se sonrojó y le dijo que creía que era muy guapo, Molly le pidió que le contara, qué era lo que le gustaba de él y Ginny muy sonrojada y sin ver a su mamá a la cara le dijo que le gustaba mucho porque Harry tenía unos hermosos ojos verdes esmeralda, que le gustaban mucho y que tenía su pelo negro azabache muy rebelde, el cual adoraba revolver más con sus manitas, porque era muy suave; además Harry era muy fuerte aunque no tuviera muchos músculos, pero ella sabía lo fuerte que era y sus brazos eran largos y fuertes, que la rodeaban fácilmente con gran delicadeza y siempre estaba muy cómoda en ellos, también le gustaba su pecho, que se amoldaba a ella cuando la abrazaba, le dijo que podía dormir muy cómoda y confortable en su pecho, con sus brazos rodeándola, haciéndola sentir muy segura, calentita y protegida, también la hacía sentir querida y segura con sólo estar cerca de él. Molly le había sonreído y la había abrazado, le dio las gracias y la dejó para que siguiera bordando.

Pocos días después Arthur se le había acercado a su hija, mientras ella pintaba en el jardín, le dijo que había algo que siempre había querido preguntarle, sobre Harry, Ginny vio un momento a su papá y le dijo que podía preguntarle lo que quisiera, Arthur le dijo que quería saber qué pensaba sobre el hecho de que Harry luchara y matara a las personas, aunque estas personas fueran malas y se lo merecían, pero quería saber qué pensaba sobre esto, sobre todo cuando perdía el control y no sólo los mataba, sino que destrozaba sus cuerpos. Ginny miraba fijamente a su padre y le dijo que sabía el por qué Harry mataba a esas personas y ella lo entendía y lo apoyaba, además sabia lo mucho que le afectaba matar a esas personas y sobre todo cuando perdía el control, ya que a Harry no le gustaba combatir y menos matar, a no ser que tuviera que hacerlo.

Así que le dijo que se sentía muy orgullosa de él y lo apoyaba en todo, no le importaba que haya matado a esas personas, porque sabían que eran malos y que hacían mucho daño y trataban de separarlos, también le dijo a su papá que sentía mucho respeto por su Harry y que hasta lo admiraba, por su dedicación para hacer las cosas bien, y que cuando él entrenaba o combatía con otros para protegerla, Harry demostraba toda la fortaleza y valentía que tenía, ella sabía que era muy fuerte y que nunca se rendía y ella lo admiraba por eso. Su padre la abrazó y le dijo que Harry era muy afortunado por tenerla, pero Ginny le dijo que la afortunada era ella por tenerlo a él.

Molly y Arthur habían decidido preguntarle a Ginny lo que pensaba sobre Harry, ya que él ya les habían entregado su informe, donde se describía y les daba toda la información de su familia y de él, era muy parecido a los informes de los otros nobles, pero Harry había agregado los defectos que pensaba que tenía, algo que los otros evitaban agregar, él decía que uno de sus defectos eran ser muy sobreprotector y exigente con sus seres queridos y que no dudaba en matar a alguien si trataban de lastimar a su familia, también había puesto que una de las cosas que más lamentaba haber hecho, era perder el control y dejarse llevar por su enojo y deseo de venganza, no sólo matando a unas personas, sino que había destrozado dos cuerpos y había matado, decapitado y les había sacado el corazón a los que había matado.

Era como si tratara de decirles las razones por las que debían rechazarlo y negar que fuera el pretendiente de su hija, por lo que Molly y Arthur decidieron, dejar que su hija decidiera y tomaron apuntes sobre las respuestas de Ginny, haciendo un informe donde detallaban las razones para aceptarlo como pretendiente, sabían que las opiniones de Ginny y su decisión era lo único que convencería y tranquilizaría a Harry, para que siguiera siendo un pretendiente de su Ginny.

Ellos le informaron a Harry que ya habían leído su informe y que lo aceptaban, para que pasara a la siguiente etapa, Harry les preguntó si estaban seguros, ya que si fuera él lo rechazaría, por lo que había hecho, ellos le dijeron que en su audiencia con ellos discutirían las razones que tenían para aceptarlo y que le darían un informe con los motivos que los llevaron a aceptarlo; esto hizo que Harry sonriera y les agradeciera, fijaron la fecha de la audiencia y Harry se comprometió a llevar las cuatrocientas mil libras, ese día.

Cuando llegó el día dela audiencia, Harry llegó a casa de sus tíos, mientras Ginny recibía sus lecciones con sus tías, él se reunió con Molly y Arthur en el estudio, para discutir sobre su aceptación, Harry les entregó el dinero a sus tíos que lo guardaron en el cofre donde tenían el dinero del proceso de Ginny, entonces empezaron a hablar.

– Sabemos que trataste de convencernos de que no eras un buen pretendiente para nuestra hija – Le dijo Arthur serio

– Saben que yo he rechazado a muchos de sus pretendientes, sólo por no cuidar de la naturaleza, ni los seres vivos, ellos no son asesinos, ni han matado a nadie, yo si lo he hecho – Harry también hablaba muy serio – y si un candidato hubiera matado a alguien, lo rechazaría inmediatamente, es por eso que creo que no debería ser diferente conmigo, no quiero que ella se case con un asesino, ella merece a una buena persona, a alguien que sea mejor que yo.

– Lo sabemos Harry – Le dijo Arthur con firmeza – pero ellos no han estado en una situación, como la nuestra y me gustaría estar seguro, de que su esposo la protegería a toda costa si ella fuera atacada, sin importar que tenga que matar a otros, para hacerlo y las veces en que tú has matado a alguien ha sido para protegerla, es por eso que no nos importa que tú hayas matado a alguien, si con eso sé que no dudarás en mantenerla segura. Pero como sabíamos que pensarías así, nosotros decidimos dejar que nuestra hija decidiera, si a ella le molestaba tus defectos que dices tener.

– Ginny les dijo que me aceptaba como pretendiente – les dijo Harry sorprendido.

– No exactamente, nosotros le preguntamos lo que pensaba de ti – le explicó Molly sonriendo – lo hicimos por separado y aquí están sus respuestas – Molly le pasó el informe y Harry empezó a revisarlo.

– Ella nos dijo por qué le gustabas tanto físicamente, como en tu forma de ser, nos dijo lo que más le gustaba de ti y por qué te quería mucho, diciéndonos cómo se siente al estar contigo – Molly le señalaba lo que Ginny había dicho en cada punto que mencionaba.

– También nos dijo lo que pensaba, sobre el hecho de que mataras a esas personas, hasta de las veces en que perdiste el control y destrozaste los cuerpos de esos hombres, estando ella presente, – le decía Arthur con seriedad – te sorprenderá lo mucho que te comprende y como te respeta y admira por lo que has hecho, cuando sabe lo mucho que te afecta y te culpas, ella se siente agradecida contigo, porque sabe que lo has hecho para protegerla a ella y a tu familia, aunque no te gusta pelear ni matar a nadie, dice que sabe que tú no quieres lastimar a nadie y que eres una buena persona y por eso te admira y te respeta mucho.

Harry escuchaba y leía en el informe las respuestas de su pequeña, sonrió sorprendido al saber lo que más le gustaba de él, no creía que fuera así de guapo, como ella lo describía y le gustaba saber cómo se sentía cuando estaba con ella y la abrazaba y besaba, él se sentía igual que ella y eso lo hacía muy feliz.

No pudo evitar llorar al leer lo mucho que lo admiraba y respetaba por haber matado a esas personas que trataron de lastimarla, estaba agradecida con él, por cuidarla tanto y por quererla, ella sabía que se culpaba por eso y quería que dejara de hacerlo, porque ella lo comprendía y lo apoyaba, esto hizo que Harry llorara de la emoción, sentía que no la merecía y creyó que era una locura que ella pensaba lo mismo sobre él.

Arthur y Molly lo miraban en silencio, esperaban que las respuestas de su hija lo convencieran y lo ayudaran a no culparse más por lo que había tenido que hacer y esperaban que Ginny lo ayudara a ver la maravillosa persona que era, tal como ella había dicho que era. Cuando Harry terminó de leer, se limpió las lágrimas y vio a sus tíos con una sonrisa.

– Soy yo el que no la merece, ella es muy especial y perfecta – Dijo Harry sonriendo con cariño.

– Nosotros pensamos que los dos se merecen uno al otro – Le dijo Molly abrazándolo con cariño.

– Ahora ya sabes porque te aceptamos Harry, – Le dijo sonriendo Arthur – creo que hasta tú mismo te aceptarías, al saber lo que ella piensa y siente por ti.

– Así es tío, muchas gracias, seguiré siendo su pretendiente, mientras ella lo quiera – Les dijo Harry contento – gracias por esto, de verdad estoy muy agradecido.

– Puedes quedártelo, es para ti, de todas formas tú eres el encargado del proceso de mi pequeña Ginny – Le dijo Arthur al ver que Harry quería entregarles el informe – me alegra que seas uno de los pretendientes que ella ha aceptado.

– Muchas gracias tíos – les dijo Harry emocionado y después sacó una bolsa con setecientas cincuenta mil libras y otra con quinientas mil libras – Esto es mi pago para poder verla y estar con ella, a partir de hoy les daré cada mes setecientas cincuenta mil libras para poder estar con mi pequeña, hasta que ella se comprometa y las otras quinientas mil libras son para poder llevarla a pasear conmigo a la montaña, quiero enseñarle la cabaña que tendré ahí y la llevaré a ver a mis padres, hace mucho que quiere ir, me la llevaré ya mismo y la traeré después del atardecer y antes de la cena – Les informó Harry entregándoles el dinero y levantándose de la silla.

– Veo que ya tenías todo pensado – Dijo Arthur divertido – así que estabas seguro que serías el pretendiente de mi hija, me lo hubieras dicho antes, así no nos hubiéramos molestado en hacer el informe, para convencerte.

– La verdad, es que no lo sabía, pero sí lo deseaba, así que lo traje por si acaso – Les dijo Harry sonriendo y encogiéndose de hombros, haciendo que sus tíos sonrieran divertidos al verlo – Ahora me retiro, quiero estar con mi Ginny. – Dijo saliendo de la habitación.

Harry pidió permiso a sus tías para llevarse a Ginny de las lecciones, les dijo que ya había pedido permiso a sus tíos y ellas sonrieron emocionadas, porque sabían lo que eso significaba, le dijeron que no había problemas y que esperaban que la pasaran bien. Harry sonrió en agradecimiento y se acercó a una sorprendida Ginny que lo miraba con curiosidad, no le dijo nada, la cargó en sus brazos y le dio muchos besos en la cara, sacándola de la casa.

– Hola pequeña, te he extrañado mucho – Le decía Harry sin dejar de abrazarla ni besarla, haciéndola reír de lo feliz que estaba.

– Yo también te he extrañado mucho mi Harry – le dijo dándole besos en las mejillas, estaba contenta de estar con él – pero a donde me llevas y cómo es eso que ya les pediste permiso a mis papás – le preguntó curiosa, Harry la había llevado al establo y la bajó al suelo mientras preparaba los caballos.

– Es una sorpresa, pero hoy pasaremos el día juntos, te traeré a casa hasta el anochecer y hoy no habrá entrenamiento, sólo estaremos juntos tú y yo, haremos lo que queramos, además quiero enseñarte algo, serás la primera en verlo – Le dijo Harry terminando de preparar los caballos.

– ¡De verdad! Harry estoy tan contenta, te he extrañado mucho – Ginny corrió y lo abrazó por atrás, besándole la espalda, Harry se rió contento y la giró para tenerla enfrente entre sus brazos, como le gustaba a los dos, la levantó del suelo y sin dejar de abrazarla, empezó a darle besos en toda su cara y acariciándola en su rostro.

– Si, pequeña, es verdad – le susurró en su oído, sin dejar de abrazarse uno al otro, se extrañaban y querían estar juntos. Así estuvieron un rato y después Harry le ayudó a subir en Cometa de Fuego y él se subió en Rayo Veloz, él le dijo que la siguiera y salieron los dos cabalgando muy rápido y riendo felices y divertidos.

Harry llevó primero a su Ginny al pueblo, quería comprarle lo que ella quisiera, le compró un nuevo vestido con unos zapatos a juego y un hermoso chal, a ella le había gustado el bordado y los detalles, quería pedirles a sus tías que le enseñaran a bordar así, a ella le gustaba mucho bordar, algo que Harry le decía que no entendía cómo podía estar sentada bordando pacientemente cuando era muy inquieta y traviesa, Ginny lo miraba con ojos entrecerrados y después le enseñaba la lengua y le revolvía el cabello rebelde a Harry haciéndolo reír. Harry compró comida para que comieran más tarde, conocía muy bien el apetito de su pequeña y no quería que se molestara porque tenía hambre, subieron las compras a los caballos y Harry guió a su Ginny a la montaña.

Ella conocía el camino, sabía que iban a la colina donde estaban enterrados sus tíos, ya tenía un tiempo en que Ginny no los iba a visitar y quería hacerlo, llegaron, y estuvieron en silencio, cada uno contando sus cosas y después Ginny cortó unas flores de la colina y les hizo unos hermosos ramos de flores para adornar las tumbas que siempre tenían flores que las personas les llevaban, aún estaban los escudos que el rey había llevado, después de estar ahí un rato, Harry le dijo que quería enseñarle algo y la condujo de nuevo a los caballos, para llevarla a su cabaña que hace poco habían terminado de construir.

Harry la guió en el bosque de la montaña, por un sendero, habían otros caminos y él le explicó cuál debía seguir para llevarla al sendero que la llevaba a un prado hermoso y donde en medio había una hermosa cabaña, Ginny le dijo que se parecía mucho a las que describían en los cuentos y que era muy hermosa, podían escuchar el ruido de un arroyo y él le dijo que había una pequeña cascada cerca y que algún día la llevaría. Ella estaba emocionada, le gustaba mucho ese lugar y le dijo a Harry que le gustaría vivir en un lugar así, Harry le sonrió con cariño y le dijo que era de él, lo cual sorprendió a la pequeña.

Se bajaron de los caballos y los dejaron en el prado, para que comieran pasto, Harry les dio unas manzanas y zanahorias que sabía que les gustaban, llevó las otras compras a la casa, pero Ginny se había quedado de pie junto a los caballos, Harry salió de la casa y la vio pensativa y preocupada, eso no le gustaba, quería que estuviera feliz.

– ¿Qué pasa pequeña? – Harry se acercó a ella y la abrazó besando sus mejillas.

– ¿Por qué tienes esta cabaña Harry? espero que no pienses vivir tú solo aquí – le dijo Ginny seria, se notaba su tristeza y su preocupación, ahora sí temía que su Harry se alejara.

– Ven Ginny siéntate – le dijo Harry sentándose en el pasto y acomodándola en sus piernas, sin dejar de abrazarla ni de darle besos en su carita. – he hablado con mis tíos y les he dicho que cuando cumpla los doce años quiero vivir yo solo, ya sea aquí o en una casa en el pueblo.

– ¿Por qué Harry? no quiero que vivas solo, tu puedes vivir conmigo, así estaremos juntos más tiempo del que estamos ahora – le dijo Ginny con tristeza y abrazándolo muy fuerte, temía mucho perderlo – a veces siento que quieres alejarte de mi lado y eso me duele, Harry, me duele mucho.

– Nunca te dejaré Ginny, siempre estaré a tu lado, aunque no nos veamos tan seguido y no pasemos tanto tiempo juntos pero yo siempre cuidaré de ti, siempre pequeña – Harry la consolaba, sabía que eso la lastimaba a ella y no quería que sufriera por él, pero era lo mejor para ella.

– Yo no quiero que me protejas Harry, quiero tenerte a mi lado, – le dijo Ginny molesta y empezando a asustarse – quiero que estemos juntos siempre, como lo prometimos cuando éramos más pequeños. No quiero perderte, no quiero.

– No te preocupes, yo siempre estaré contigo, de alguna forma, nunca me alejaré de ti, no puedo hacerlo, a mí también me duele – le explicó Harry.

– Entonces vive conmigo Harry – le dijo ella viéndolo a los ojos – no vivas solo, quédate a mi lado siempre.

– No puedo Ginny, hay razones para que viva solo y mis tíos lo saben, ellos lo entendieron y me apoyaron – le dijo Harry, sabía que no era del todo cierto, pero tenía que convencerla – es para protegerme pequeña, recuerda lo que les pasó a mis padres, las personas malas podrían pensar fácilmente que Voldemort los mató porque había descubierto que mi padre era el duque, todos sabían que él quería matar al duque de Gryffindor y entonces sabrían que yo soy el duque y tratarían de matarme.

– Con mayor razón Harry, no puedes vivir tú solo, podrían atacarte y nadie podría ayudarte, no puedes estar tu solo – le dijo Ginny asustada y abrazándolo posesivamente, no quería soltarlo, era su Harry.

– No pequeña – la tranquilizó Harry – sí vivo solo en esta cabaña tan pequeña o en una pequeña casa del pueblo, será más difícil que crean que el duque de Gryffindor viva en un lugar así, entonces será más difícil que descubran mi identidad, es lo más seguro para todos.

– Entonces viviré contigo Harry, yo estaré contigo y tú no estarás solo y yo cuidaré de ti, aunque nos ataquen, yo podré protegerte mientras tú los matas, tú sabes que puedo protegerte y será casi imposible que nos hagan daño o nos maten – Ginny empezó a darle muchos besos a Harry, tratando de convencerlo – y así estaremos juntos Harry, tú no estarás solo y yo estaré contigo siempre mi Harry.

Harry se dejó llevar un momento con la idea de vivir con su Ginny, sólo ellos dos, sabía que serían muy felices, los dos se cuidarían y estarían juntos, sabía que ella lo quería y él la quería mucho a ella, podría protegerla, nadie se le acercaría ni la atacaría pero… No, no podía dejarse convencer, tenía que protegerla y para eso tenía que alejarse de ella, porque si no, siempre estaría en peligro a su lado y él no quería eso, debía protegerla.

– Eso me gustaría mucho, pequeña – Le susurró Harry, mientras giraba y se ponía encima de ella – pero no te alejaré de tus padres, los extrañarías demasiado y tú y yo siempre nos veremos y estaremos juntos, porque nos queremos mucho y aunque no pasemos mucho tiempo juntos, siempre nos recordaremos y nos seguiremos queriendo, si cuando sea mayor, quieres vivir conmigo, entonces sí lo haremos, pero será hasta que seas mayor y termines tu formación, hasta entonces yo te estaré esperando mi Ginny, mi pequeña Ginny.

– Harry… – Ginny lo abrazó, lloraba de tristeza, sabía que no podría convencerlo y tendría que esperar, para ser mayor y poder vivir con él – Está bien mi Harry pero prométeme, que te cuidarás mucho, que no dejaras que te lastimen, si algo te pasara yo… no podría… me moriría Harry… prométeme que te cuidarás mucho.

– Lo prometo mi pequeña, no me pasará nada – Harry le besaba las mejillas, limpiando sus lágrimas.

– Y trata de no alejarte de mí Harry, no quiero perderte, prométeme que no te alejarás de mi lado nunca – Le dijo entre lágrimas.

– Prometo que siempre estaré cerca de ti pequeña, siempre te protegeré y estaré contigo, aunque no pasemos mucho tiempo, juntos – le prometió Harry abrazándola muy fuerte. – Te quiero mucho mi Ginny – Le dijo sin dejar de abrazarla.

– Y yo te quiero a ti mi Harry – Le dijo ella.

– Quiero darte algo pequeña – Harry sabía que era el momento, para darle su medallón, lo sacó de su bolsillo y se lo puso en su cuello con mucho cuidado. – Es tuyo, mi madre me lo dio para que te lo diera en una ocasión especial y quiero que lo tengas, cuando no podamos vernos, podrás abrirlo y ver que siempre estaremos juntos, yo también tengo el mío – Ginny miraba las fotografías con los ojos llenos de lágrimas y viendo el de Harry que era parecido al de ella, pero con forma de estrella y no de corazón, miraba las esmeraldas y los rubís que adornaban los medallones, viendo que el de ella tenía una hermosa esmeralda y el de él un precioso rubí, le gustaba mucho y en su medallón estaba su familia y una foto de Harry y ella juntos, en el de él también estaba una foto de su familia y otra de él y su familia, era bueno que los llevara siempre con él, así no estaría nunca solo y ella también llevaría el de ella, para sentirlo cerca siempre.

– Son muy hermosos Harry, muchas gracias – Le dijo ella besándolo en la mejilla – Siempre lo llevaré puesto, así te tendré siempre conmigo. – Harry la abrazó, él siempre la llevaba con él, aunque no estuvieran juntos y ahora ella también lo haría.

Así estuvieron, mucho tiempo abrazándose, dándose besos, no querían separarse nunca, se necesitaban y querían sentirse cerca, era un amor puro el que se tenían y ni siquiera ellos sabían lo fuertes que eran sus sentimientos por el otro, sólo tenían once y ocho años. Después de un largo rato, se levantaron y prepararon unos bocadillos para comer, con la comida que Harry había llevado, Ginny era muy buena cocinando y le gustaba hacerlo, sobre todo cuando cocinaba para su Harry.

Pero sólo le gustaba cocinar para su Harry y a veces a su familia, Molly decía que era imposible que sólo le salieran bien las comidas cuando Harry estaba presente, Ginny se reía traviesa y la miraba inocentemente, diciéndole que no sabía lo que pasaba, pero que quizá era porque Harry la animaba a que lo hiciera bien, lo cual no era cierto, Harry sólo la miraba y esperaba a que terminara de cocinar, para probar la deliciosa comida que su pequeña le había hecho, pero cuando Harry no estaba, Ginny no hacía las cosas bien y le ponía más ingredientes de lo necesario o no le ponía algunos de los más importantes, le costaba más concentrarse para hacerlo mal y sólo lo hacía por diversión.

Pero un día la descubrieron, ya que lo había hecho mal y Molly estaba muy preocupada, porque eran unas simples galletas de chocolate y no entendía cómo le habían quedado saladas y agrias, pero lo que no esperaban es que Harry llegara de sorpresa con Arthur para recoger unos documentos importantes que necesitaban, Harry llegó a la cocina y al ver que su Ginny había hecho sus galletas favoritas, quiso probar unas; pero Ginny se lo prohibió diciéndole que no las comiera que estaban mal, Harry no le creyó y siguió intentado agarrar las galletas, pero Ginny lo evitaba, hasta que le dijo que ella las había hecho mal, porque les había echado sal y limón, para hacer una broma.

Harry ya no quiso más galletas y le preguntó por qué había hecho eso, si ella las hacía muy ricas, ella le dijo que era por diversión, se le había olvidado que su mamá también la estaba escuchando y después tuvo muchos problemas, hasta que Harry les dijo a su tía que ella lo hacía para divertirse, ya que le enseñaban cosas muy simples y que mejor le enseñaran otras cosas más complicadas y como siempre convenció a su tía y desde entonces le enseñaban platillos más complicados y Ginny ya no los arruinaba. Siempre que Harry la miraba cocinar se acordaba de eso y sonreía divertido, por lo traviesa que era su pequeña a veces.

Estuvieron en la cabaña, el resto de la tarde, a Ginny le gustaba mucho, tenía una chimenea y en frente había una alfombra muy cómoda y calentita, también habían unos sillones no muy grandes, de color marrón rojizo que combinaba con la madera de la cabaña, a un lado estaba la cocina no muy grande y una pequeña mesa de cuatro puestos, después estaba la habitación con una cama para una persona, un armario y una mesa con una silla, la mayoría de los muebles eran de madera y también había un baño pequeño, con una tina y un pequeño espejo y mueble para las cosas personales. A Ginny le gustaba mucho, decía que era muy cálida y confortable, decía que le gustaría vivir en un lugar así algún día, ya que también podía disfrutar de la naturaleza, algo que a ella le gustaba mucho, Harry sonreía y la escuchaba sonriendo, cuando construyó la cabaña y la decoró, lo hizo pensando en ella, quería que le gustara y por eso compró los muebles y todo lo demás pensando en los gustos de ella y estaba feliz, porque le había gustado.

Después fueron a cabalgar un rato, haciendo carreras y jugando en el prado, entre juegos, risas, abrazos y besos se pasó el día y Harry la llevó a la colina, para que viera el atardecer, porque ahí se miraba muy bien, cómo se ocultaba el sol a lo lejos, iluminando con su bello atardecer a todo el territorio de Gryffindor y se miraba a lo lejos como se ocultaba en el mar, que se miraba desde la colina.

Harry disfrutaba ver como el cabello largo de su Ginny, se iluminaba con los rayos del sol, se miraba como si fueran llamas de fuego rojo con destellos dorados, sobre todo cuando el sol se ocultaba, el cabello de Ginny se miraba como el cielo al atardecer, Harry la miraba fascinado y acariciaba con gran delicadeza su cabello, llenándose de su hermosura, suavidad y aroma a flores, mientras la abrazaba y ella estaba sentada cómodamente en sus piernas viendo el atardecer, él le susurraba al oído lo hermosa que era y le daba besos en su cabello y carita.

Después del atardecer, vieron las primeras estrellas que aparecieron en el cielo, Harry no quería separarse de ella, pero debía llevarla a casa, así que se levantó la tomó en sus brazos y empezó a darle muchos besos, como si no hubiera mañana y era la última vez que lo haría, ella hacía lo mismo y se aferraba a él, sabiendo que era el momento de volver a casa, él la ayudó a subir a su caballo y la llevó a su casa, sabiendo que desde ese día, ya no se verían muy seguido, pero con la esperanza de que en un futuro estarían juntos. Harry deseaba más que nunca poder casarse con ella un día y así estar juntos siempre.


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Otro capítulo más, espero que dejen comentarios.

Hasta el próximo capítulo.

Mhushaka :)