N/A: Harry Potter no me pertenece, sólo la historia es de mi propiedad.
Pretendientes y una Triste Despedida.
Así siguió pasando el tiempo y la pequeña Ginny siguió con su formación, sus tías le daban toda la educación que necesitaba para ser una señorita de la nobleza, sabían que tenía muchos pretendientes de la realeza y la más alta nobleza y que ella necesitaba tener una excelente formación, le enseñaban todo lo que una señorita de la alta nobleza debía saber, desde su forma de comportarse, hasta los pasatiempos y actividades que debía practicar, pero sólo le enseñaban lo que a ella le gustaba, pero ella trataba de aprender todo, porque sabía que Harry quería que lo hiciera y la mayoría de esas actividades le gustaban o le llamaban la atención, así que las aprendía, pero sus favoritas seguían siendo el bordado, la pintura, la cocina y aunque no era bien visto en una señorita, le gustaba mucho cabalgar y combatir con espadas y otras armas.
Ella seguía entrenado con Harry y ya había avanzado mucho, Harry sabía que era muy buena con la espada, pero le enseñaba a combatir con otras armas por si acaso, ella se esforzaba mucho por aprender y no decepcionar a su Harry, quería que él se sintiera orgulloso de ella y por eso se esforzaba mucho.
Sus tías y su madre le decían que en los eventos de la nobleza, ella podía decir que le gustaba pasear a caballo, pero como lo hace una dama y no había problema con que le gustaran los caballos o las carreras de caballos, mientras no dijera que a ella le gustaba cabalgar en esas carreras, Ginny sólo rodaba los ojos y aceptaba lo que sus tías y su madre le decían, de todas formas ella podía cabalgar y hacer carreras en su casa con Harry y Teddy, así que no había problema.
También le decían que aunque no es muy común, ella podría decir que le gustaba ver los juegos de combate y lucha, pero que no podía decirle a nadie que ella lo practicaba ni menos que era muy buena en eso. A Ginny no le gustaba eso de que a las señoritas no se les permitiera combatir, pero ella les había prometido a su familia y a Harry que lo mantendría en secreto, ya que Harry no quería que nadie supiera que ella podía defenderse y combatir. Así que aceptaba lo que sus tías y madre le decían y lo cumplía.
Harry estaba muy ocupado con sus funciones como Duque de Gryffindor y como el tutor responsable de su Ginny, en cuanto a la seguridad de ella, no había problema, él la tenía muy protegida y ella no se daba cuenta de que era casi imposible que se le acercaran, sin que Harry lo supiera y lo evitara si miraba que estaba en riesgo o si veía que las intenciones de las personas no eran del todo buenas e inocentes.
Lo que le llevaba más tiempo a Harry era el proceso de compromiso de su Ginny, gracias al rey, ella tenía muchos candidatos a pretendientes, cosa que no le agradaba a Harry, siempre le llegaban muchos informes con las cincuenta mil libras y él les decía molesto a sus tíos que mejor subiría el precio y tal vez así le llegarían menos, pero ellos se negaron y sólo se reían de él. Harry ya sabía los gustos de su Ginny y podía aceptar o rechazar él mismo los informes de los candidatos, pero siempre le preguntaba a su pequeña, que creía que le ayudaba con su trabajo que el rey le había encomendado al ser un duque. Harry no se sentía mal al culpar al rey de eso, de todas formas él era el responsable de tener que recibir tantos informes. Lo único bueno de eso era que podía pasar un tiempo con su Ginny mientras revisaban los informes y ese era el verdadero motivo por el que Harry siempre le preguntaba a ella, aunque pudiera hacerlo solo.
Después de aceptar a unos candidatos, Harry programaba las audiencias con los hijos de los nobles, a veces tenía hasta tres o cuatro audiencias en la semana y tenía que viajar a casa de los nobles, pero dejaba los más lejanos para los fines de semana y de paso llevaba a Ginny a que conociera esos lugares, así sabía si le gustaba o no el lugar donde vivían los nobles; sus tíos se turnaban para acompañarlo y decían que eran representantes del Duque y que Harry al ser el compañero de juegos de la pequeña, ayudaba a decir si a Ginny le agradaría que el candidato fuera su pretendiente.
Esto hacía que los padres del candidato, se esforzaran por tratar bien a Harry y el candidato trataba de simpatizarle a Harry, lo cual él aprovechaba, para preguntarles si en verdad le interesaba a ellos su pequeña Ginny o sólo lo hacían porque sus padres lo querían así, algunos de ellos decían que ella no le interesaban y sólo lo hacían por sus familias, a estos Harry los descartaba inmediatamente, pero otros en verdad se interesaban en ella porque algo de su descripción les había llamado la atención y le preguntaban si en verdad era tan bonita y si tenía su cabello de ese color o si era cierto que a ella le gustaba estar al aire libre, o si cocinaba bien como decían o le gustaban los caballos y cabalgar o ver los juegos de combates y Harry siempre les decía que todo era cierto y ellos le decían que eso les agradaba, porque a ellos también le gustaba eso.
A los que les gustaban los juegos de combate, Harry les preguntaban si eran buenos en eso y ellos les decían que estaban aprendiendo y Harry les proponía hacer un pequeño duelo en juegos, ellos aceptaban y combatían, así Harry miraba si eran buenos o no y si podrían proteger a su pequeña, también sabía que a su Ginny le gustaría estar con alguien que supiera combatir y estaba seguro que los convencería para que la dejaran combatir con ellos, aunque sea sólo por diversión.
Harry aceptaba a los que miraba que se interesaban de verdad en su Ginny y a estos les permitía pasar a la siguiente etapa, sus tíos les explicaban a los nobles como era el proceso y discutían sobre los bienes de la familia, Harry los escuchaba atentamente y si algo no le parecía, les hacía señas a sus tíos y les decía en privado lo que no le gustaba, después lo aclaraban y Harry con un movimiento de cabeza les decía si los aceptaba o no.
A los que aceptaban, les programaba una fecha en donde verían a su Ginny, pero les dejaba muy claro que no podrían acercársele mucho, sólo lo suficiente para verla, ya sea en un baile, en un paseo en el que Harry la llevaría, para que la vean; y en el caso de que pudieran cabalgar, la llevaba a una finca donde los viera cabalgar y ellos la vieran a ella, o sí ellos combatían la llevaba a un lugar donde ella los vería combatir con Harry, diciéndole a Ginny que le habían pedido que tuvieran un duelo amistoso.
A Ginny le gustaban estas salidas, porque Harry la llevaba a pasear y podía pasar tiempo con él, aunque le extrañaba que siempre le señalara a uno muchachos y le decía que era uno de los que había enviado un informe y que a ella le habían agradado y que por eso quería mostrárselo, Ginny los miraba de reojo y se sonrojaba y desviaba la mirada rápido, cuando ellos la miraban y sus miradas chocaban. Harry la observaba con atención y le preguntaba qué pensaba de ellos, ella a veces le decía que le parecían feos o que algo de ellos no le agradaba, también le decía que los miraba muy aburridos, orgullosos o que simplemente no le interesaban. Otras veces, cuando miraba que tenían algo que le recordaba a su Harry, le decía que tenía lindos ojos, o le gustaba su cabello o que le parecían amables, o que podían cabalgar muy bien, o que combatían bien; cuando le decía esto Ginny siempre se sonrojaba y evitaba ver los ojos de Harry, pero después añadía rápidamente que Harry era más lindo o que era mejor que ellos por mucho, ante esto Harry se reía y la abrazaba dándole un beso en la mejilla y después la llevaba a que se divirtiera un rato con él y luego la llevaba a casa.
Cuando Harry notaba que a ella le interesaban un poco los muchachos, les permitía seguir como pretendientes y rechazaba a los que a ella no le interesaban o no le simpatizaban; luego se reunía con los que había aceptado para preguntarles si ella les agradaba o para que le dijeran lo que pensaban de ella, unos decían que era muy bonita y le decían lo que les gustaba de ella, a estos Harry les permitía pasar a la siguiente etapa; pero otros decían que necesitaban verla de nuevo, para observarla mejor, porque había algo de ella que le gustaba, pero aún no estaban seguros qué era, a estos Harry les decía que podían verla de nuevo, pero tenían que volver a pagar las trescientas mil libras, ellos aceptaban y programaban otra cita para que la vieran; pero también habían algunos que creían que Ginny no era tan bonita como pensaban o no les gustaba algo de ella, a estos Harry los rechazaba inmediatamente y se controlaba para no golpearlos por decir que Su hermosa Ginny no era tan bonita, o el caso de unos se tenía que controlar para no matarlos, como el niño idiota que le dijo que el pelo de Ginny era de un rojo muy feo y que no le gustaba que tuviera tanta pecas feas en la cara, por suerte Sirius estaba cerca de Harry y lo sujetó muy fuerte para que no lo matara, ya que Harry ya tenía su mano en la espada que llevaba, Sirius les dijo enojado que habían sido rechazados y se llevó a Harry lejos del niño asustado.
También habían un niño que a Ginny le agradaba y que Harry miraba que podía hacerla feliz, era uno de los pocos que había pasado a la cuarta etapa, este niño se llamaba Edward y tenía la misma edad que Harry y era hijo de un duque de Inglaterra, era muy amigable y a Harry le agradó cuando lo conoció, estaba aprendiendo a combatir, pero no tenía mucho de haber empezado sus lecciones de combate y le gustaban muchos los caballos, tenía una hermanita pequeña y le contó a Harry que le había enseñado a escondidas de sus papás a cabalgar, porque a ella le gustaba mucho cabalgar, esto le agradó a Harry y le dijo que Ginny también podía cabalgar, pero que no lo decían porque no era bien visto en una señorita, Edward se había reído y le dijo que pasaba lo mismo con su hermanita. A Harry le agradó mucho este niño y pensó que a Ginny también le agradaría.
Cuando llevó a Ginny una finca para que lo viera, Harry notó enseguida que a ella le agradaba, Ginny lo miraba cabalgar con las mejillas sonrojadas, y se puso más roja cuando Edward la miró y le sonrió, Ginny abrazó a Harry y escondió su cara roja en el pecho de él, Harry sonrió, pero también sentía celos de Edward, porque a Ginny nadie le había llamado la atención como él.
– Te está sonriendo Harry, creo que te conoce – Le susurró Ginny mientras miraba de reojo a Edward desde el pecho de su Harry.
– Si, lo conocí hace unas semanas, es muy simpático y le gustan mucho los caballos – Le contó Harry sonriéndole a Edward que también le sonreía desde lejos, sabía que no podía acercarse mucho a Ginny y Harry sabía que él no rompería las reglas.
– Se nota que disfruta cabalgar – Murmuró Ginny sonrojada – mejor ve a saludarlo, se nota que le agradas y a ti también te agrada.
– Está bien, pero quiero que te quedes aquí, en seguida regreso – Le dijo Harry después de verla fijamente.
Harry se acercó a Edward que lo miraba curioso, pero le seguía sonriendo y miraba a Ginny de reojo.
– Hola Harry ¿Cómo estás? – Le preguntó alegre, pero viendo a Ginny de reojo y Harry lo notaba.
– Hola Edward, estoy bien, gracias, me alegro de verte – Le dijo Harry de forma amable y cortés – Ya viste a Ginny, ¿Qué piensas de ella?
– Es muy hermosa Harry, más de lo que creía y se ve que es una niña muy dulce, me agrada mucho – Le dijo Edward con las mejillas sonrojadas y viendo a Ginny – tienes suerte de poder estar cerca de ella, puedes hablarle y jugar con ella, se ve que te aprecia mucho, vi cómo te abrazó, es muy tierna y muy bella – Le decía sonrojado y viendo a Harry tímidamente.
– Si, es muy hermosa y sé que tengo suerte de estar con ella – Le dijo Harry algo serio, pero sin dejar de ser amigable, sentía muchas ganas de decirle que ella era SU GINNY y quería llevársela lejos de él. – Por cierto creo que le agradas también.
– ¡De verdad! Qué bueno, me alegro mucho – Dijo Edward contento y Harry le sonrió, le agradaba este niño – Harry, creo que debería ir con ella, porque viene hacia a acá y sé que no puedo acercármele mucho ni hablar con ella – Dijo viendo a Ginny que caminaba despacio hacia ellos.
– Espérame un momento, voy a hablar con ella – Dijo Harry sorprendido y caminando hacia Ginny, ella siempre hacía lo que él le pedía y le sorprendía que no lo haya esperado donde le dijo. – Hola Ginny, ¿Qué haces?
– Yo… quería conocer al niño, se ve que es amigable y que te agrada – Le dijo Ginny hablando muy rápido y en voz baja, estaba nerviosa y algo sonrojada viendo hacia el suelo, – pero si no quieres que lo conozca… – Trató de darse la vuelta y regresar a donde estaba.
– ¿Quieres que te lo presente? – Le preguntó Harry abrazándola, impidiendo que se fuera, si ella quería conocerlo, se lo presentaría, ya después hablaría con la familia de Edward sobre el proceso – Vamos te lo presentaré – Le dijo tomándola de la mano y llevándola donde un sorprendido y nervioso Edward los esperaba.
– Edward, quiero presentarte a mi amiga Ginny – Le dijo Harry sonriendo y diciéndole a Edward con la mirada que no había problema. Edward bajó de su caballo y se acercó muy despacio a Harry y Ginny que estaba algo sonrojada y le sonreía, se veía muy linda y tierna. Edward le pidió permiso a Harry para saludarla, con la mirada y Harry asintió con la cabeza.
– Es un honor y placer conocerla señorita – Le dijo Edward con mucha educación y amabilidad, agarrando con delicadeza, la mano izquierda de Ginny y dándole un corto beso, haciendo que ella se sonrojara más – Mi nombre es Edward, espero que podamos ser amigos, Harry me ha hablado muy bien de usted.
– El gusto es mío joven Edward – Le dijo Ginny inclinándose un poco con mucha elegancia y delicadeza y sonriéndole con amabilidad, al niño que la trataba con mucha educación y gentileza – puede llamarme Ginny, así me dicen mis amigos – Le dijo con una sonrisa en los labios. – Mi Harry me dijo que le gustaban los caballos – Le dijo abrazando a Harry por la cintura, quien estaba a su lado en silencio.
– Sí, me gusta mucho cabalgar igual que a mi hermanita, yo mismo le enseñé – Le decía Edward viendo con respeto a Ginny, que seguía abrazada a Harry.
– Oh… eso es muy amable de su parte, a mí me enseñó mi querido Harry – Le dijo Ginny acariciando la mejilla de Harry que le sonría y la miraba con cariño. – él siempre me cuida y me hace feliz.
– Eso me alegra mucho Ginny – Le dijo Edward algo sorprendido al ver el cariño que ella le tenía a Harry – se ve que lo estima mucho.
– Así es – Le dijo Ginny sonriendo con amabilidad.
– Creo que ya es hora de retirarnos Ginny, adelántate un poco, enseguida te alcanzo – Le dijo Harry con una sonrisa a su pequeña.
– Fue un placer conocerlo joven Edward – Le dijo Ginny inclinándose, como despedida y empezando a caminar, ella se movía con mucha gracia, elegancia y delicadeza.
– Lo mismo digo – Dijo Edward viéndola marcharse, estaba sorprendido con su formar de actuar tan elegante y a la vez muy tierna – Ella es maravillosa – le dijo a Harry.
– Si, te dije que le agradabas, ella no suele hacer eso, es la primera vez que quiere que la presente a alguien– Le dijo Harry viéndolo con una sonrisa.
– Sí, me habían dicho que no debía acercarme mucho ni hablarle, espero que esto no cause problemas, no quiero que el duque de Gryffindor piense mal de mí, no quise faltarle el respeto a él, ni menos a ella, es muy dulce – Le dijo Edward preocupado, viendo a Harry a los ojos.
– No te preocupes, yo le diré cómo fueron las cosas, además ella quiso conocerte y él quiere que ella sea feliz, las reglas del proceso son para protegerla, ella es muy importante para él y para su familia – Lo tranquilizó Harry sonriendo. – Por cierto pronto iré a visitarte con uno de mis tíos, para acordar la próxima cita, ahí sí podrás hablar con ella si te lo permite, pero creo que lo hará, le agradas, así que estás aprobado para la siguiente etapa.
– Eso me alegra mucho, es muy agradable y me gustaría que fuéramos amigos – Le dijo el niño emocionado – por cierto se ve que te quiere mucho.
– Ya te dije que he sido su compañero de juegos, desde que era muy pequeña, es normal que seamos cercanos y yo también la quiero mucho, por eso la cuido y trato de hacerla feliz – Le dijo Harry algo sonrojado.
– Si, ella misma lo dijo – Dijo Edward riendo – pero creo que le gustas y ella te gusta a ti también.
– No digas eso Edward, tú no sabes nada, sólo quiero que sea feliz – Le dijo Harry rojo.
– Está bien no diré nada – Le dijo él riendo todavía – pero ya debo irme, mi familia me espera, les diré lo que me dijiste, hasta pronto Harry, cuídate y cuídala a ella.
– Gracias, lo haré y cuídate tú también, hasta pronto – Le dijo Harry sonriendo y apresurándose para alcanzar a su Ginny.
– Hola mi pequeña muñequita – Le dijo Harry divertido y abrazando a Ginny que lo miraba divertida y con un brillo en los ojos – Creo que mis tías estarán contentas al saber lo mucho que te pareces a una de esas muñequitas parecidas a las princesas.
– Harry, no me digas así, sólo lo hice porque él fue muy educado y gentil – Le dijo ella sonrojada y hablando como si estuviera molesta, pero tenía la mirada divertida – tú deberías comportarte siempre como él, de todas maneras eres el duque, así que deberías tratarme con mucha educación gentileza y delicadeza como él.
– Oye… yo siempre te trato con delicadeza, pero no voy a portarme como si fuera un príncipe azul, es aburrido y a ti te gusta cómo te trato, pequeña traviesa – Le dijo Harry indignado pero igual de divertido que ella – además yo no tengo la culpa de que te gustara tanto Edward.
– A mí no me guste él, Harry – Le dijo ella sorprendida, no se esperaba eso – sólo me agradó porque vi que a ti te agradaba, pero él no me gusta – Le dijo con sinceridad.
– Si claro, hasta fuiste para conocerlo y eso que te dije que me esperaras y que no te acercaras – Le dijo Harry serio y abrazándola de forma posesiva – Te gustó Ginevra, admítelo.
– No Harry, de verdad, no me gusta, sólo me agrada su forma de ser – Le dijo Ginny viéndolo a los ojos – fui porque ustedes hablaban y él no dejaba de verme ni tú tampoco, así que pensé que hablaban de mí y quise ir a ver, no es justo que hablen de mí cuando no estoy presente – Le dijo ella seria y haciendo un puchero, ya estaban en el carruaje que los llevaría a casa.
– Perdóname, él me dijo que pensaba que eras muy hermosa y después tú te acercas para que te presente, así que pensé que te gustaba – le dijo Harry abrazándola y besando sus mejillas.
– A mí sólo me gustas tú Harry, sólo tú ya te lo he dicho antes – Le dijo Ginny triste y con un puchero en su boquita.
– Y tú me gustas a mí Ginny, eres mía – Le susurró en el oído Harry, acariciando su delicado rostro
– Y tú eres mío Harry, sólo mío – Ginny lo miraba a los ojos y lo abrazaba, recostando su cabeza en el pecho de él.
– Tu Harry, mi Ginny – Le susurró Harry respirando el perfume de su cabello y dándole pequeños besos en la coronilla de su cabeza, el estar juntos, abrazados y haciéndose mimos, era algo que les gustaba hacer y que casi nunca hacían porque no pasaban mucho tiempo juntos y no siempre podían estar a solas, sólo en el entrenamiento o cuando la sacaba a pasear, pero no era muy seguido. Por eso aprovechaban esos momentos para disfrutar de su compañía.
Harry programaba las citas en que los pretendientes de la cuarta etapa podían acercarse a ella, esto ocurría en bailes, eventos sociales, torneos de combates, carreras de caballos, donde él la llevaba y permitía que sus pretendientes se le acercarán, aquí es donde Ginny más los rechazaba, ya los había visto, pero al verlos de cerca o al hablar con ellos, no le agradaban tanto, porque miraba que eran muy diferentes a su Harry y no le gustaba estar con ningún otro chico que no fuera su Harry, por ese motivo les hablaba un momento pero después rechazaba su invitación para bailar y le pedía a Harry que bailara con ella, a veces se negaba a hablar mucho con ellos y Harry lo notaba y la alejaba de ellos. Estos niños eran sacados de la lista de pretendientes inmediatamente.
Ella no sabía que esos niños habían pagado quinientas mil libras para acercársele y pasar un momento con ella, pero parte de las reglas era que si ella los rechazaba, los pretendientes no podían hacer más que retirarse, sabían que existía la posibilidad de ser rechazados y aun así se arriesgaban y pagaban, otra de las reglas era que no podían decirle a Ginny que ellos eran sus pretendientes, ni decirle quienes eran realmente, sólo se le acercaban como niños que querían conocerla; así que Ginny no sabía que rechazaba a futuros reyes, príncipes, duques y condes. Ella prefería hablar y estar siempre con su Harry, no le interesaban los demás.
Aunque habían unos pocos niños que le agradaban más y aceptaba que se le acercaran y la saludaran, incluso que la invitaran a una pieza de baile, pero rápidamente regresaba con su Harry, para abrazarlo y darle un beso en la mejilla, Harry le sonreía y le preguntaba cómo la había pasado con el otro niño, ella le decía que no había sido tan malo, pero que lo prefería a él, a estos niños les permitía seguir en la lista y en la cuarta etapa, pero a veces Ginny le decía que no la había pasado tan bien y que esperaba que no se le acercaran de nuevo, estos también eran sacados de la lista.
Harry la mantenía muy vigilada, aunque se alejaba un poco paraqué pudieran hablar o bailar con ella, pero estaba cerca para mantenerla vigilada, es por eso que notaba cuando ella se aburría o se incomodaba, entonces se acercaba y la alejaba de los muchachos, ella le sonreía en agradecimiento y lo abrazaba, para que la alejara de ahí, esto también era parte de las reglas, Harry podía llegar y alejar a Ginny si veía que ella no quería estar con ellos, él también decidía el momento de que su tiempo de estar juntos terminara y los pretendientes no podían decir nada.
En una ocasión uno de los pretendientes se acercó y la invitó a bailar, Ginny no quería ir y ya lo iba a rechazar, pero el niño de catorce años, le pidió que lo hiciera como un favor, esto no le gustó a Harry, ellos no tenían que insistir ni hacerla sentir mal para que les permitiera acercárseles, así que Harry iba a intervenir, pero Ginny ya lo había aceptado, para no herir los sentimientos del joven. Ginny vio a Harry para que no interviniera y le dijo que no tardaría mucho, entonces Harry asintió y dejo que fuera con él, dándole una mirada de advertencia al joven, que no le agradaba.
Cuando Ginny se fue a bailar con el muchacho que no le agradaba mucho, lo hizo sólo para no dañar sus sentimientos, pero se sentía incomoda con él, así que sólo bailaría un momento con él y le haría una seña a Harry para que fuera por ella, sabía que él la alejaría de ese joven inmediatamente. Empezaron a bailar y el muchacho la sujetaba más fuerte de lo necesario, lo cual le molestaba a Ginny, porque deseaba golpearlo, pero no podía hacerlo enfrente de todos.
– Joven, podrías sujetarme con menos fuerza, por favor – Le dijo Ginny amablemente pero de forma seria.
– Eres una niña muy delicada y frágil – Se quejó el joven algo molesto, lo cual hizo enojar a Ginny también, nadie le decía que era delicada y frágil.
– Sólo lo decía, porque no es necesario que me agarres tan fuerte, para bailar y porque a mi amigo Harry no le gustará nada que lo hagas, él no permite que alguien me lastime, me cuida mucho y estoy segura que no le gustará la forma en que me sujetas – Le dijo Ginny entre dientes y hablando en voz baja, porque estaba enojada.
– Ese niño no tiene por qué molestarse, tú estás bailando conmigo, él no tiene por qué meterse, esto no es su asunto – Le dijo el niño molesto.
– Suficiente, suéltame inmediatamente y agradece que él no te escuche, porque te mataría por lo que has dicho – Dijo Ginny enojada y tratando de soltarse y alejarse, pero el niño la tenía bien agarrada de las manos y no podía hacer unos de sus movimientos de defensa para soltarse, enfrente de tanta gente.
– No te soltaré, se supone que estás bailando conmigo y no le tengo miedo a tu amigo – Le dijo el joven jalándola y pegándola más a él.
Ginny estaba a punto de golpearlo, ya no le importaba que los demás la vieran, ese joven se había pasado de la raya, pero sintió unas manos muy familiares en sus hombros, que hicieron que se quedara quieta. Su Harry había llegado.
Este muchacho no le agradaba mucho a Harry, pero a Ginny le había impresionado, la forma de combatir de él, aunque no era tan bueno como Harry, incluso Ginny era mejor que él, pero al tener catorce años, ya estaba más avanzado que los otros niños más jóvenes, pero Harry había vito que era algo violento y agresivo, para combatir y eso no le agradaba, además le había molestado que insistiera para que Ginny no lo rechazara, es por esto que Harry lo estuvo vigilando detenidamente y no se equivocó, algo de lo que le decía a Ginny, la había hecho enojar y trataba de apartarse de él, pero el joven la sujetó con fuerza y la pegó más a él, esto hizo enojar a Harry, que ya se acercaba para matar a ese joven.
Mientras tanto los tíos de Harry y hasta el rey vieron lo que ese joven le hizo a la pequeña Ginny de ocho años y sabían que Harry haría pagar a ese tipo, así que el rey les dijo que los llevaran a una de las habitaciones del palacio, para que resolvieran eso en privado, el rey no quería que Harry lo matara enfrente de todos los nobles y sabía que él era capaz de hacerlo, con tal de proteger a su pequeña Ginny. Sirius se apresuró para llegar donde estaban Harry, Ginny y ese joven que quizá no pasaba de esa noche.
– Suéltala inmediatamente – le dijo Harry muy enojado y hablando en voz baja – no te lo voy a repetir una vez más.
– Ella está bailando conmigo, además ¿Qué me harás si me niego a soltarla? – Le dijo el joven negándose a soltarla y agarrando más fuerte a Ginny, que hizo una mueca.
– Te mataré – le prometió Harry en voz muy baja – las estás lastimando y yo no permito que nadie le haga daño, hoy tendré que matarte.
– Me gustaría ver que lo intentaras – le dijo el joven con burla, trató de jalar más a Ginny, pero Harry con un rápido movimiento le había agarrado muy fuertes las manos, para que soltará a su pequeña y de repente ya había separado a Ginny de ese joven y Harry la tenía detrás de su espalda y Ginny lo abrazaba por atrás. – ¿Cómo…?
– Te dije que la soltarás y no lo hiciste, así que te mataré – Le dijo Harry en voz baja con una mano en su espada que siempre llevaba con él.
– Harry, espera, el rey dice que lo lleves a otra habitación del palacio, no lo mates aquí, en frente de todos, muchos ya los están viendo – Le susurró Sirius en el oído a Harry.
– Ginny, pequeña, ve con tío Sirius donde están mis tías, enseguida llego contigo y bailaremos – Le dijo suavemente Harry abrazando a su Ginny y dándole un beso en la mejilla, para después entregársela a Sirius que la abrazó suavemente – tío Sirius después busca a la familia de este joven, tengo que hablar con ellos y después tendrán que recoger el cuerpo de su hijo. – Le dijo Harry serio y en voz baja a su tío que asintió con la cabeza y se llevó a Ginny.
– No sé qué te dijeron pero no me asustas – Le dijo el joven viendo enojado a Harry.
– Joven, usted y yo seguiremos con nuestra discusión en otra habitación, ya llamamos mucha la atención de los demás y no tenemos que arruinarles la velada – Le dijo Harry sonriendo con amabilidad a unas parejas que los miraban curiosos – si es tan amable y no tiene miedo, puede seguirme por favor – Harry lo sujetó fuertemente del brazo y lo guió fuera del salón, conocía bien el palacio y ya sabía a qué habitación llevarlo, confiaba en que Sirius supiera cual era la habitación donde estarían.
– Suéltame niño, te lo ordeno – Le gritó el joven a Harry cuando entraron en una habitación vacía donde habían unas armas y cosas para combatir.
– Así aprenderás que a una señorita no se le sujeta tan fuerte y menos a mi Ginny – le dijo Harry enojado y con una voz llena de autoridad y firmeza, apretando más fuerte al joven de los brazos, sabía que le quedarían marcas por su agarre y es lo que quería. – Yo te enseñaré que a ella nadie se le acerca ni la toca sin su permiso y no permito que nadie la sujete como tú lo hiciste, ni la lastime ni un poco, sin que yo no lo mate y lo haga pagar por hacerlo. Te dije que la soltarás y no quisiste obedecer, ahora te mataré.
– No me matarás, no puedes – Le dijo el joven asustado, al ver la mirada furiosa de Harry y ver que no bromeaba. – mis padres no lo permitirán.
– Tus padres sabían que si tú no la respetabas, corrías el riesgo de morir, yo también te lo advertí, te dije que nunca trataras de lastimarla, porque no dudaría en matarte, pero no quisiste hacer caso – le dijo Harry furioso.
– Harry, aquí está el padre del joven – Dijo Sirius entrando, seguido de un hombre nervioso y preocupado.
– Me alegra que viniera señor Marqués, creo que ya sabe por qué estamos aquí y lo que su hijo ha hecho y también sabe que tiene que pagar por ello – le dijo Harry con autoridad, al señor que asentía nervioso – en las reglas del proceso estaba que su hijo no podía obligar a la señorita Weasley a aceptarlo, tampoco podía faltarle el respeto ni mucho menos lastimarla en lo más mínimo y también decía que tenía que alejarse de ella en cuanto yo se lo pidiera; pero su hijo ha violado esas reglas y hasta me ha retado al desobedecerme y decirme que no podría matarlo, creo que usted ya sabe que el Duque de Gryffindor me ha pedido cuidar la señorita y es mi obligación matar a quien rompa las reglas, como su hijo lo ha hecho – terminó de decir Harry.
– Lo sé y me disculpo por mi hijo, creo que podríamos llegar a un acuerdo, para que no lo mate, yo pagaré lo que sea – le dijo el hombre desesperado y asustado.
– Usted no tiene el dinero suficiente, para pagar por las ofensas de su hijo, merece morir por lo que ha hecho – Dijo Harry muy enojado e indignado, el rey también había llegado y lo miraba con atención – la vida de ella vale más que la de su hijo, hasta el rey lo sabe y por eso nos mandó a esta habitación, para que no lo matara en frente de los demás.
– Es mi único hijo, mi único heredero, mi esposa no puede tener más hijo, perderlo le causaría la muerte y extinción a mi linaje, le suplico que no lo mate – le pidió el hombre con los ojos llenos de lágrimas.
– Harry… – Le pidió Sirius en voz baja, haciendo gruñir a Harry de rabia.
– Está bien no lo mataré, pero le daré una lección que nunca olvidará y estoy seguro que aprenderá a tratar con respeto a las mujeres y así podrá casarse con alguien y tendrá más herederos – Le dijo Harry molesto y viendo al señor que lloraba.
– Muchas gracias joven Potter, se lo agradezco y tiene mi aprobación para hacer lo que quiera con mi hijo, en cuanto no lo mate – le agradecía el hombre entre lágrimas.
– Ahora tú, sé que puedes combatir, así que escoge las armas que quieras, todas las que quieras utilizar, yo sólo pelearé con mi espada y mi cuerpo, combatiremos hasta que vea que has aprendido la lección, tienes suerte de tener unos padres que te aman, deberías ser un mejor hijo y esforzarte por hacerlos sentir orgullosos.
– Eso no es de tu incumbencia, ya te dije que no te tengo miedo – Dijo el joven orgulloso, los tíos de Harry, el rey y hasta el padre del joven que lo miraban negaron con la cabeza.
– Mejor cállate y empieza a combatir, sino me harás enojar y podría matarte, al perder el control – Le dijo Harry molesto, este joven le caía muy mal.
– Estoy listo – Le dijo el joven con unas espadas, un sable, lanza, cuchillas, martillo, arco y flechas detrás de él, tenía en su mano derecha una espada y en la mano izquierda tenía un escudo. Harry sólo lo miraba sonriendo – yo que tú no reiría, soy bueno con estas armas y tú sólo eres un niño.
– Empieza el ataque – Le dijo Harry aburrido y cansado de ese joven.
Los demás vieron como el joven atacó a Harry que se defendía con mucha facilidad, el rey y el marqués lo miraban sorprendidos, pero sus tíos estaban aburridos, sabían que Harry no estaba luchando en serio y se habían fijado que Harry sólo usaba su espada para esquivar los ataques, no para atacar, sólo lo golpeaba con su cuerpo, ya sea con sus brazos y codos o con sus piernas, sabían que pronto se le acabarían las armas al joven y Harry le daría una lección que nunca olvidaría, esperaban que por lo menos le permitiera seguir caminando.
– ¿Crees que lo deje invalido? – Preguntó Sirius aburrido a sus amigos.
– No lo sé, no es necesario caminar para tener hijos – Le dijo Remus pensativo – pero eso él no lo sabe.
– Pero Harry no sabe, cómo se tienen los hijos y si lo golpea en… – Dijo Arthur preocupado.
– Esperemos que no lo haga, lo dejaría estéril, al pobre y dijo que lo dejaría vivo para que pudiera tener más hijos – le dijo Sirius igual de preocupado.
– Mejor le avisamos – propuso Remus a Arthur y Sirius que sólo asintieron con la cabeza pero no decían nada – Esperaba que ustedes le dijeran.
– Yo no le diré nada, ya interrumpí a Harry dos veces para que no lo matara, si digo algo me atacará a mí y entonces seré yo el que ya no pueda tener hijos – Dijo Sirius alarmado y estremeciéndose – eso no le gustará a Elly y ese joven no me agrada.
– A mí no me veas – Le dijo Arthur nervioso – Ese joven le faltó el respeto a mi hija y la sujetó a la fuerza, así que tampoco me agrada es muy orgulloso e inmaduro. Avísale tú a Harry.
– Miedosos – les dijo Remus suspirando, para después gritarle a su sobrino – Harry si quieres que ese muchacho pueda tener hijos, no lo golpees en donde más duele, porque entonces no podrá tenerlos, después le pides a tus tías que te expliquen eso. – Harry lo vio con curiosidad un segundo y después le dio una patada al joven más arriba del abdomen, en el estómago. – Exacto, ahí si puedes golpearlo, lo felicitó Remus.
– No tenías que decirle eso ultimo – Le dijo Arthur enojado y preocupado – él aún es muy joven para saber eso.
El rey y el padre del joven los escuchaban sorprendidos, por la forma tranquila en que estaban, el rey ya había oído muchas veces que ellos habían entrenado a Harry y que el joven Potter era buen combatiente, pero no había tenido la oportunidad de verlo luchar, por eso había querido ver cómo peleaba Harry.
– Entonces no está peleando en serio – les dijo sorprendido el rey a sus tres amigos.
– Claro que no, esto no es nada para él – Le dijo sonriendo Sirius. – Harry puede vencernos fácilmente a todos nosotros si quiere, lo haría en cuestión de minutos, ahora sólo quiere darle una lección al joven.
– Y si hago un torneo de combate, creen que podría participar, para que lo vea combatir, tengo ganas de verlo pelear en serio – Les dijo el rey emocionado, a él le gustaban los torneos de combates.
– No lo sabemos, a él sólo le gusta combatir cuando tiene que hacerlo – Le dijo Remus pensativo – pero podría preguntarle.
– Y si lo hace en frente de mi hija no se podrá negar – Dijo Arthur sonriendo.
– Es cierto, a la pequeña le gustan los combates y ella lo convencerá para que acepte, si Harry se niega al principio – Dijo entre risas Sirius, Arthur y Remus también reían divertidos.
– Entonces se lo preguntaré cuando esté con mi querida pequeña – Dijo el rey emocionado. – Será un torneo emocionante.
– Pero que Harry se enfrente sólo con los mejores, sino se aburrirá y dejará de combatir – Le dijo Remus sonriendo.
– Está bien le diré que sólo enfrentará a los cinco mejores – Le dijo emocionado el rey, como si hubiera recibido el mejor regalo de navidad.
– Sí, eso está mejor, así no se aburrirá mucho y la pequeña se emocionará bastante cuando vea que Harry es el mejor del reino. – Decía sonriendo Sirius.
– Pero si sólo es un niño – Dijo el marqués asustado y viendo como su hijo era golpeado.
– Sí, pero Harry comenzó a entrenarse desde muy pequeño y es muy bueno en los combates – Le explicó el rey con amabilidad – su hijo tiene suerte de que Harry no lo matara, yo sé que él no perdona a los que se atreven a faltarle el respeto o insultar y menos a lastimar a la señorita Weasley, por eso el duque de Gryffindor y la familia de la señorita le confían la seguridad de la pequeña, él siempre la cuida, creí que les habían informado de esto.
– Lo hicimos – le dijo Arthur serio – pero el joven no quiso escucharnos.
– Entonces es una suerte de que Harry no lo vaya a matar – Dijo el rey, viendo como Harry golpeaba de nuevo al joven que ya no podía ni estar de pie él solo.
– Que bien ya va a terminar con él, quiero ir a probar unos bocadillos que estaban deliciosos, – Dijo Sirius que ya estaba aburrido de ver como Harry golpeaba a ese joven y tenía mucha hambre.
– Es cierto, estaban deliciosos – Decían Arthur y Remus de acuerdo con Sirius.
– Se refieren a los que estaban en la mesa principal – Dijo el rey sonriendo – Esos me los trajeron desde Escocia, son muy ricos, desde que los probé, por primera vez, quedé fascinados con ellos, por eso pedí que me trajeran más, para la fiesta, quería que los probaran.
– Sólo espero que no se acaben, me gustaron mucho – Dijo Sirius preocupado.
– No se preocupen hay más en mi cocina privada, si se acabaron pediré que les lleven más, además yo también quiero comer más de esas delicias. – Decía el rey muy contento y con gran confianza – Ah… miren parece que ya terminaron, el joven ya no puede ni levantarse, creo que tendrán que llevarlo al doctor, yo mismo les mandaré uno, en unos minutos – Dijo como si nada el rey al señor marqués que lo miraba agradecido.
El marqués estaba muy sorprendido al ver la confianza que había entre el rey y esos hombres, solo sabía que eran amigos cercanos al Duque de Gryffindor y todos sabían que el rey le tenía mucho aprecio a ese duque, que nadie conocía, pero esos hombres eran sólo vizcondes, no eran tan importantes como otros nobles, pero todos los respetaban y el rey se alegraba mucho cuando ellos asistían a sus bailes y eventos sociales, ya que no siempre venían, aunque siempre estaban en las listas de invitados, casi nadie se atrevía a rechazar la invitación del rey y ellos lo hacían como si no fuera algo importante.
El pobre hombre dejó de pensar en eso y se concentró en su hijo que estaba muy lastimado y estaba seguro que le quedarían cicatrices para toda su vida, su hijo no dejaba de repetir entre gemidos de dolor, "Perdón, no lo volveré a hacer, perdón" su padre estaba seguro que no olvidaría esta lección nunca y esperaba que no volviera a faltarle el respeto a nadie más.
– Harry, te felicito, fue muy amable de tu parte no matarlo – Le decía el rey sonriendo orgulloso y abrazando a Harry con cariño. – Tus padres estarían muy orgullosos de ti.
– Muchas gracias Alteza – Decía Harry con respeto y cortesía al rey.
– Ahora volvamos al baile, tus tíos quieren comer unos bocadillos deliciosos que me trajeron de Escocia – Dijo contento el rey. – Además creo que tú quieres volver con la pequeña Ginny.
– Así es Alteza, quiero estar con mi Ginny, ya la dejé sola mucho tiempo, no quiero que se preocupe – Le dijo Harry sonriendo – pero creo que ese joven necesita un doctor.
– No te preocupes por eso, ya le dije a su padre que le mandaría un doctor en unos minutos – Lo tranquilizó el rey.
– Volvamos al baile Harry queremos comer esos bocadillos – Dijo Sirius impaciente.
– Ustedes sólo piensan en comer – Les dijo Harry negando con la cabeza, mientras caminaban hacia el baile.
– Tú lo dices porque no has probado esos bocadillos – Dijo Remus indignado, haciendo reír a Harry y al rey, mientras Arthur y Sirius asentían de acuerdo con Remus.
– Es verdad, pudiste haberlo golpeado más rápido y no esperar que se le acabaran las armas, creo que agarró todas las que habían – Dijo Arthur negando con la cabeza – y nosotros esperando a que acabarás, en vez de comer esos bocadillos deliciosos.
– Yo no les pedí que me esperaban – Les dijo Harry sonriendo – Además había pensado golpearlo de una vez en donde más le dolía, para que ya no se pudiera levantar, pero tío Remus dijo que no lo golpeara ahí y tuve que golpearlo en otras partes, hasta que no se pudiera levantar.
– Sabíamos que lo ibas a golpear ahí – Dijo Sirius sonriendo.
– Sí, pero Harry había dicho que lo dejaría vivir para que tuviera hijos – Les recordó Remus defendiéndose – y si lo golpeaba ahí, no podría tenerlo nunca.
– ¿Por qué…? – Empezó a preguntar Harry.
– Eso pregúntaselo a tus tías – Dijeron el rey y los tíos de Harry a la vez.
– Está bien… ahora a buscar a mi pequeña – Dijo Harry separándose de ellos para buscar a su Ginny que lo esperaba.
Después de eso el baile pasó con normalidad, Ginny bailó con su Harry y no dejaban de abrazarse o darse besos de vez en cuando, sus tíos estaban felices porque el rey les había mandado sus bocadillos que sus esposas y los niños terminaron comiendo, al ver lo deliciosos que estaban, así que le pidieron más al rey, contándole lo que había pasado y el rey les envió más riendo divertido.
Durante la velada el rey se acercó a Harry y Ginny que estaban en la mesa con su familia y le preguntó sobre el torneo, al principio Harry se negó, diciendo que el sólo combatía, cuando era por algo importante, pero Ginny le empezó a pedir una y otra vez que participara en el torneo, porque ella quería verlo derrotar a esos hombres que pensaban que eran los mejores del reino, así que Harry no tuvo más remedio que aceptar y el rey le dijo que le informaría de la fecha y el lugar del torneo, Ginny estaba muy emocionada y Harry era feliz al verla contenta, por lo que no le importó tener que participar en el torneo, si eso era lo que ella quería.
Unos mese después Harry y Teddy participaron en el torneo y el rey estaba muy emocionado porque vería combatir a esos dos pequeños que habían derrotado con facilidad a los otros combatientes que ya eran adultos, el rey estuvo muy maravillado, al igual que todas las personas que asistieron a ver el torneo, cuando vieron el enfrentamiento entre Teddy y Harry, eran muy rápidos y agiles en sus movimientos, usaban todas las armas con gran dominio y maestría, pero al final sólo combatieron con sus espadas y después con sus cuerpos, los niños estaban muy concentrados en el combate, se olvidaron de todas las personas que los veían y se entregaron de lleno a la pelea, su familia los animaba a los dos, Ginny estaba muy emocionada ella y su familia estaba en los mejores lugares, junto al rey, para poder ver mejor la pelea.
Al final Harry había ganado y le ayudó a Teddy a levantarse, los dos sonreían contentos y se abrazaron para felicitarse mutuamente, se habían divertido mucho con el combate y se sentían muy orgullosos de ellos mismos.
El rey le pidió a Ginny que les entregara sus medallas de primer y segundo lugar, junto a un ramo de flores, ella estaba contenta de hacer eso y sus tías la habían arreglado con un hermoso vestido, para la ocasión y le habían hecho un hermoso peinado con su largo cabello, tenía una trenza que le quedaba como una diadema y le habían puesto unas flores que combinaban con su vestido, el peinado le permitía lucir su largo cabello que le llegaba hasta su cintura.
Le entregó primero a Teddy el ramo de flores y la medalla de plata, después lo abrazó y le dio un beso en su mejilla, haciendo que se sonrojara y viera nervioso a Harry que le sonreía sorprendido. Después le entregó a su Harry el ramo de flores y la medalla de oro, para después darle una mirada traviesa que Harry conocía bien, dio un pequeño salto y Harry la atrapo en sus brazos riendo divertido, ella lo abrazó y le daba muchos besos en la cara a un sonrojado Harry que la sostenía, para que no se cayera al suelo. El rey reía divertido al igual que los tíos de Harry, mientras las tías negaban con la cabeza, le habían dicho a Ginny que sólo les diera un abrazo y un pequeño beso en la mejilla a cada uno. Las demás personas los miraban entre sorprendidos y enternecidos, se miraban muy lindos y tiernos, en especial la pequeña y dulce pelirroja.
Ellos eran felices, aunque no se veían muy a menudo, Harry siempre la cuidaba y velaba por su bienestar, aunque ella no lo supiera, su familia los apoyaba, sabían que les costaba no estar siempre juntos, pero preferían apoyarlos y no tratar de intervenir, confiaban en ellos y estaban para cuando los necesitaban.
***Harry & Ginny***
Todo seguía tranquilo en Gryffindor, Harry y sus tíos ya estaban listos para empezar a trabajar en Slytherin, primero irían a ver las condiciones en que vivían las personas ahí, para ver en qué necesitaban invertir primero, para mejorar el estilo de vida de las personas, esa era la prioridad de todos, por lo que fueron a vivir un corto tiempo a Slytherin.
Lo primero que vieron era que las personas no tenían lo necesario para vivir bien, sus casas estaban en muy malas condiciones y no tenían suficientes ingresos para poder alimentarse correctamente, tampoco tenían asistencia médica, las personas los recibían entre agradecidos, por lo cambios que querían hacer, pero los miraban recelosos, porque no sabían lo que querían a cambio, ya que estaban acostumbrados a ser explotados, obligándolos a trabajar, recibiendo muy poco a cambio.
Así que decidieron explicarles lo que querían hacer y empezaron a cuestionar a las personas para que les dijeran lo que necesitaban con más urgencia, ellos les dijeron que necesitaban alimentarse bien y recibir atención médica, ya que los cambios climáticos eran muy frecuentes y era muy común enfermarse. Harry y sus tíos se encargaron de hacerles llegar lo necesario a las personas de todos los pueblos, según el lugar en que vivían, algunos pueblos eran muy fríos, mientras que en otros hacía mucho calor y otros eran muy calurosos durante el día, pero en la noche hacía mucho frío.
Generalmente Harry y sus tíos iban a los pueblos, mientras Ginny y las tías de Harry se quedaban en sus casas, Harry y sus tíos no querían que ellas se expusieran a adquirir una de las enfermedades que había ahí, así que les habían pedido que no se arriesgaran a salir, a no ser que fuera una emergencia, sobretodo Ginny, Harry le había prohibido salir de la casa y ella tuvo que permanecer en casa el mes completo que estuvieron en Slytherin.
Pero faltando unos días para su regreso a Gryffindor, llegaron a buscar urgentemente a Harry y sus tíos, porque hubo un derrumbe en una mina y tenían que ayudar a los trabajadores que quedaron atrapados, Molly decidió que iría a buscar a su esposo y Harry para informarles lo que había pasado, sabía que ellos estaban en un pueblo cercano de donde ella y su hija estaban, le pidió a Ginny que se quedara en la casa, mientras ella iba.
Lo que no sabía era que donde Arthur y Harry estaban, había una epidemia en el pueblo, por lo que estaban ayudando a que las personas enfermas recibieran atención médica, ellos habían sido vacunados antes de llegar al pueblo, pero Molly no lo sabía y fue en busca de ellos.
Cuando Harry y Arthur la vieron se asustaron mucho, pensaron que algo les había pasado a ella y a Ginny, pero Molly les explicó la situación y ellos entendieron, pero después se preocuparon porque Molly había tenido que atravesar casi todo el pueblo para llegar donde ellos y no se había vacunado; así que le pusieron la vacuna y la sacaron rápidamente del pueblo, esperando que no se haya infectado. Pero por seguridad, todas las mujeres y Ginny tuvieron que vacunarse también, para evitar una posible infección.
Después todos regresaron a Gryffindor, pero a los días de haber llegado pasó lo que más temían, Molly empezó a sentirse muy enferma y aunque muchos doctores la asistieron, todos les decían que el virus ya se había esparcido por todo el cuerpo, lo único que quedaba por hacer era esperar a que su cuerpo se cansara de luchar y muriera. Todos estaban muy tristes por esto, pero Molly siempre sonreía y les decía que todo estaba bien, que no quería que se preocuparan por ella porque estaría bien, sólo se reuniría más pronto con James y Lily, pera cuidar de ellos desde el cielo. Molly también habló con todos ellos y pudo despedirse de todos antes de partir.
Cuando habló con su esposo le pidió que cuidara de su hija y se asegurara de apoyarla en todo para que ella fuera feliz, le dijo que era probable que ella necesitara una madre con quien hablar cosas de mujeres, pero Arthur le dijo que él no podía amar a otra mujer que no fuera ella. Molly lo entendió y le dijo que ella lo sabía, pero que podía encontrar a una mujer que quisiera a Ginny y le explicara las cosas que toda mujer debe saber y eso lo hace una madre, le dijo que él lo hiciera si miraba que ella necesitaba a una madre, mientras no era necesario; también le dijo que quizás no lo necesitara, ya que Elly y Dora podrían ayudarla y sabía que ellas le podían explicar lo que necesitaba saber, al ser una mujer. Luego le pidió que tratara de que Harry siempre estuviera con ella, ya que estaba segura de que él era el único que podía hacerla feliz.
Arthur le prometió que haría todo lo que pedía y que sólo le buscaría una madre a su hija, si veía que ella necesitaba a una madre, pero que sólo sería su esposa para que fuera la madre de Ginny, pero le prometió que él nunca estaría con otra mujer, porque sólo la amaba a ella y no podía amar a nadie más. Molly lo entendió y se lo agradeció.
Habló con Sirius, Remus, Elly y Dora, para encargarles a ellas que siguieran con la formación de su hija, ellas les prometieron que así sería, a ellos les pidió que apoyaran a su esposo, que él los necesitaría mucho y ellos les prometieron que siempre estarían con Arthur y con Ginny; les platicó su preocupación de que Ginny necesitara a una madre, pero ellas les dijeron que la pequeña no necesitaría a nadie más, ya que siempre podía contar con ellas, que siempre la apoyarían en lo que necesitara y sería una hija para ellas.
Molly se los agradeció, pero les pidió que si Arthur escogía a una mujer para que fuera madre de Ginny, quisiera que lo apoyaran en su decisión, ellas y ellos le prometieron que así lo harían.
También habló con el pequeño Teddy, le dijo que ella siempre lo vio como el hermano de su hija y sabía que él la cuidaría como el hermano mayor que era de Ginny, también le dijo que siguiera cuidando a Harry como lo hacía, que siempre lo apoyara y le ayudara en todo. Ella sabía que ellos necesitaban de Teddy que era su hermano y confiaba en que él siempre estaría para ellos. Teddy le dijo que así lo haría, que así como se lo prometió a su tía Lily también se lo prometía a ella y siempre trataría de cumplir esa promesa.
Después pidió hablar con Harry, sabía que el sufriría mucho cuando ella se fuera, ya que ya había perdido a sus padres y no quería perder a nadie más de su familia, pero necesitaba decirle que no se sintiera triste, porque ella al igual que sus padres, siempre estaría con él, eso fue lo primero que le dijo a Harry que no dejaba de llorar, él le dijo que él no quería perderla y ella le dijo que eso nunca pasaría, porque siempre estaría con él, le dijo que necesitaba que fuera fuerte, por Ginny, que sufriría mucho, él le dijo que él no quería que ella pasara por ese dolor también, porque sabía lo mal que se sentiría, pero Molly le dijo que por eso necesitaba que estuviera a su lado siempre, que aunque sabía que haría lo posible para protegerla, ella necesitaba tenerlo a su lado siempre y que sólo así ella sería feliz.
Molly le dijo que ella sabía que sólo él podía hacer feliz a su hija y confiaba que ellos se casarían algún día, porque se querían, eso lo habían sabido siempre ella y Lily, que desde pequeños vieron lo mucho que se necesitaban uno al otro y lo fueron comprobando a lo largo de los años, con su comportamiento y el cariño que se demostraban, lo sabían cuando miraban lo mucho que se preocupaban por el otro y estaba segura que Ginny solo podría estar con él, por eso necesitaba que siguiera a su lado siempre, que nunca la abandonara, Harry le prometió que así sería, pero le dijo que también quería alejarse de ella un poco para no arriesgarla, porque ella siempre estaría en peligro mientras estuviera con él, Molly le dijo que lo entendía pero que no estaba de acuerdo con que se separara de ella, porque más que estar segura, ella lo necesitaba a su lado.
Molly le explicó que Lilly, Elly, Dora y ella misma, siempre supieron que al casarse con sus esposos, estarían en peligro de que alguien quisiera matarlas, pero a ellas no les importó, porque amaban a sus esposos y eran felices a su lado, ellas habían sido más felices, estando en peligro, porque estaban con quien amaban y estaban seguros que si se hubieran casado con alguien más donde no estuvieran en peligro, sabían que no hubieran sido ni la mitad de felices de lo que han sido con sus esposos.
Harry la escuchaba y después le dijo que lo recordaría siempre y que aunque un día decidiera alejarse de ella un poco, nunca la dejaría sola y siempre estaría cerca para cuidarla y que al final estaba seguro que regresaría a su lado, Molly le sonrió y se lo agradeció, por ultimo le pidió que nunca se diera por vencido y que siempre luchara por ser feliz él, por lo que tenía que luchar para ser él quien se casara con su Ginny, porque sólo así serían felices los dos, Harry sonriendo le dijo que nunca se rendiría y que siempre sería el pretendiente que más deseaba casarse con ella, para hacerla feliz y ser feliz a su lado. Molly se lo agradeció y dándole un abrazo y un beso se despidió de él.
La ultima en entrar fue Ginny, ella estaba muy triste, porque sabía que su mami se iría con su tío James y su tía Lily, sabía que la iba a extrañar mucho y tenía miedo de ya no tener a su mamita a su lado, iba a extrañar todos los momentos que pasaban juntas, todas las pláticas y consejos que ella le daba, ahora no sabía con quien hablar, sólo le quedaba Harry, pero temía que él se alejara más de ella, más que nunca, porque aunque confiaba en sus tías, su mamá era especial, con ella podía hablar de cualquier cosa y sabía que ella la escuchaba con atención, sin burlarse de sus temores y animándola a nunca rendirse, dándole consejos para todo lo que necesitaba y ahora ella ya no estaría, a su lado.
Ginny abrazaba a su mamá, queriendo retenerla a su lado por siempre y Molly la abrazaba y le decía cuanto la amaba, le decía que siempre estaría a su lado y que cuando quisiera hablar con ella lo hiciera, porque ella siempre estaría a su lado y la escucharía desde el cielo y le haría llegar su amor.
La pequeña le contó sus miedo que tenía y le dijo lo mucho que le dolía perderla, Molly le decía una y otra vez, porque ella siempre la cuidaría y estaría con ella a su lado, le dijo que además contaba con su familia que siempre la apoyaría y estaría para ella, en todo momento, Ginny le dijo que no sería lo mismo y Molly le dijo que quizá algún día tendría una nueva mamá que la amará y la escuchará, pero Ginny le dijo que ella no quería a una nueva mamá, que su mamá sólo era ella, pero Molly le explicó que su padre lo haría para que ella tuviera con quien hablar y sólo lo haría si veía que ella la necesitara y que ella tenía que entenderlo y aceptarlo, Ginny le dijo que trataría de hacerlo.
Después le dijo que no se preocupara porque Harry se alejara, que entendiera que él lo hacía para protegerla, porque no quería que estuviera en peligro, Ginny le dijo que lo sabía, porque su tía Lily y Harry se lo habían explicado, pero que ella quería tenerlo a su lado. Su mamá le dijo que para eso necesitaba ser muy paciente, fuerte y comprensiva y que al final todo estaría bien, porque Harry regresaría y nunca la dejaría realmente, aunque ella no lo viera seguido. Ginny asintió y le dijo que siempre lo esperaría y lo apoyaría.
Su mamá la felicitó y le dijo que si lo hacía algún día podía casarse con él y estar juntos siempre, como tanto lo quería, Ginny le dijo que era lo que más quería. Molly le dijo que ella estaba segura que así sería y quería que ella usara en su boda, un vestido que ella y Lily habían hecho para ella, desde que era muy pequeña, le dijo que era una combinación entre los vestidos que ellas habían usado al casarse con sus esposos, le dijo que el vestido estaba en su armario y que quería que ella lo guardara y que cuando se comprometiera con Harry, lo terminara de arreglar, aunque sabía que le quedaría, también le pidió que nunca se lo enseñara a nadie y menos a Harry, que sólo lo verían el día de su boda cuando ella lo usara. Ginny se puso contenta y le dijo que así sería.
Después de eso Molly le entregó dos pequeños dijes de oro, uno tenía forma de flor y el otro dije tenía forma de hoja, cada uno decía en un lado Harry P. y Ginny W. el que tenía forma de hoja llevaba al reverso James y Lily Potter; y el que tenía forma de flor decía Arthur y Molly Weasley, los dos dijes estaban decorados con pequeñas esmeraldas y rubís alrededor de las letras, las piedras eran pequeñas y adornaban los dijes de forma delicada, haciéndolos ver muy hermosos y valiosos. Molly le dijo que pusiera el de ella en su cadena y que cuando le entregara a Harry el suyo, también lo pusiera en la cadena de él, pero quería que le entregara a Harry cuando regresara, después de que tratara de alejarse de ella. Ginny le prometió que así lo haría y Molly le ayudó a poner su dije en su cadena de oro blanco que llevaba junto con el medallón en forma de corazón. Desde que Harry se lo había dado Ginny siempre lo llevaba con ella, al igual que Harry siempre llevaba el suyo.
Molly le dijo que quería que viera su vestido de bodas, así que Ginny abrió su armario y al final vio un baúl mediano que tenía un pequeño candado de plata, adentro estaba el vestido de bodas de Ginny, ella llevó el baúl donde su mamá y Molly le dio una llave plateada muy pequeña para que lo abriera y sacara el vestido.
Desde que Ginny lo vio quedó fascinada, era de un blanco perla, y todo el vestido llevaba unos encajes bordados muy delicados y hermosos, que tenían forma de un corazón y una estrella en medio de dos flores con hojas, el corazón y la estrella se entrelazaban con las flores y las hojas, ella sabía lo difícil que era hacer ese tipo de bordados y reconoció el trabajo de su mamá y su tía Lily, la tela tenía un brillo muy delicado y tenía un hermoso escote en forma de corazón, y las mangas cortas se ajustaban en el inicio de los brazos, para que ella llevara los hombros descubiertos, el vestido tenía unos hermosos guantes de encaje bordado, de color perla y con pequeñas esmeraldas y rubís adornando el bordado, llegaban hasta el codo y dejaba sus dedos descubiertos. El vestido era ajustado y pegado hasta la cintura y desde ahí comenzaba la falda que se abría cada vez más, hasta llegar al suelo, era estilo princesa y toda la falda del vestido llevaba los mismos encajes bordados, pero se miraba un leve brillo, que generaba pequeños destellos, Ginny acercó la tela y vio que eran unas pequeñísimas esmeraldas y rubís que hacía que el vestido tuviera un brillo especial, aunque era de un color perla. El vestido también tenía unos zapatos, había tres pares de zapatos del mismo estilo con un tacón no muy alto y forrados con la misma tela bordada de color perla igual que el vestido, también llevaban el brillo de las esmeraldas y los rubís y en la punta llevaba un hermoso rubí en forma de flor, con unas esmeraldas pequeñas en forma hojitas que estaban a cada lado de la flor, su mamá le dijo que eran tres pares, porque no estaban seguras de que talla sería cuando se casara; luego Molly le enseñó un pequeño cofre, en este había una hermosa tiara, que era de color perla igual que el vestido tenía la forma de los bordados del vestido, un corazón y una estrella en medio de dos flores con hojas, estaba decorada con esmeraldas y rubís, igual que el vestido, los guantes y los zapatos. Ginny los miraba fascinada, le gustaba mucho y sabía que su madre y su tía Lily debieron esforzarse mucho para hacer el vestido, arreglar los zapatos, los guantes y la tiara que usaría en su boda, cuando se casara con su Harry.
Ginny le agradeció mucho a su mamá y le dijo que le diera las gracias a su tía allá en el cielo, cuando la viera, Molly sonrió y abrazando a su hija le dijo que se las daría de su parte. Después guardaron el vestido y las otras cosas en el baúl, le pusieron el candado y le entregó la llave a la pequeña, Molly le dijo que de ahora en adelante ella lo guardaría hasta el día de su boda con Harry, ella le dijo que siempre lo guardaría con mucho amor porque sus mamás se lo habían hecho especialmente para ella.
Ellas estuvieron un largo rato ellas solas, platicando, después llegó Arthur y se les unió, sabían que sería la última vez en que estuvieran los tres juntos como una familia, después de un momento Ginny fue a traer a su Harry y estuvieron los cuatro compartiendo su amor entre besos y abrazos, Arthur y Molly se abrazaban al igual que Harry y Ginny; luego cuando Molly ya estaba muy cansada y ya estaba cerca la hora de irse Harry fue a hablarles a los demás, Sirius Elly, el pequeño Leo de un año quien ya caminaba, con Remus, Dora y Teddy, quienes se unieron a los cuatro y estuvieron juntos hasta que Molly muy cansada se quedó dormida para no despertar nunca más.
Ginny no podía dejar de llorar, quería ser fuerte pero le dolía mucho y sentía que se derrumbaba, sentía casi el mismo dolor cuando sus tíos murieron, Harry sabía cómo se sentía ella, así que la tomó en brazos y se la llevó a su habitación, los adultos lo vieron y sabían que cuando ellos se sentían así, necesitaban estar juntos y solos, ya que ellos se consolaban mutuamente y después regresaban en mejor estado, así que los demás le dieron su apoyo y consuelo a Arthur que había perdido al amor de su vida, a su amada esposa y sabían que era duro para él ese momento, era duro para todos, pero sabían que juntos podían salir adelante, así como lo hicieron cuando perdieron a sus queridos amigos James y Lily Potter, ahora Molly se había ido a reunir con ellos y los tres estarían cuidando de ellos desde el cielo.
Harry se acostó con Ginny encima de él, abrazándose, a él le dolía mucho verla sufrir, sabía lo que sentía y por eso sabía que lo único que podía hacer era estar con ella, a su lado, así como ella había estado con él cuando perdió a sus padres.
– Me duele Harry, me duele mucho – le dijo ella llorando y abrazándolo muy fuerte.
– Lo sé pequeña, lo sé muy bien – Harry le daba besos, demostrándole que estaba con ella, para que supiera que no estaba sola.
– Quédate conmigo, por favor, no me dejes nunca – Le pidió entre lágrimas.
– No te dejaré nunca, siempre estaré contigo de alguna forma – Le prometió Harry.
– Quiero que me abraces y me beses, necesito sentirte – Le pidió Ginny sin dejar de llorar y viéndolo a los ojos.
Harry la abrazó más fuerte, se giró y se acomodó encima de ella, teniendo cuidado de no aplastarla y empezó a besarla, la besaba en toda su cara, en su cabello, cuello, manos, brazos, hombros y volvía a su carita, le limpiaba las lágrimas con sus besos y Ginny también lo abrazaba, aferrándose a él. Así estuvieron juntos sintiéndose mutuamente, consolándose y sabiendo que mientras estuvieran juntos, podían superarlo todo. No supieron en qué momento se quedaron dormidos, abrazados y cansados de tanto llorar, Ginny encima de Harry sin dejar de abrazarse mientras dormían, sin saber lo que les esperaba a la mañana.
N/A:
Hola! Aquí está otro capítulo, espero les guste y que dejen comentarios ok!
Mhushaka :)
