La tortuga de ojos verdes abrió la boca para llamar a Leo… pero luego de unos segundos tratando de articular palabra, la volvió a cerrar.

"Creo que ya sé lo que está pasando aquí…" pensó, mientras una sonrisa astuta reemplazaba su gesto de incredulidad.

"Muy inteligente, Leo… Casi me engañan…"

_ ¡Oye, tú…! _de un momento a otro, el niño se había esfumado.

Raphael se acercó al árbol donde lo había visto, justo para verlo alejarse corriendo. El vestido púrpura revoloteando detrás de él…

_ ¡Espera…! _el ojiverde se lanzó en su persecución, la cual resultó más trabajosa de lo que Rapahel esperaba…

No solo porque estaba descalzo y en el suelo había muchas plantas espinosas, sino porque cada vez que estaba a punto de acercarse, el niño se alejaba riendo…

_ ¿En dónde estás…? _Raphael oyó su risa lejana y sonrió, comenzando a disfrutar del juego_ ¿Buscas jugar a las escondidillas conmigo…?

Continuó persiguiéndolo por un par de minutos más, hasta que los árboles se hicieron más tupidos y comenzaron a rodearlos a los dos. El sol del amanecer se colaba entre los troncos, cegando a Rapha, quien se cubrió los ojos con una mano…

_ Ya casi te tengoooo… _canturreó, cuando estuvo seguro de haberlo acorralado.

El eco de otra risa fue toda la respuesta que recibió…

Justo cuando comenzaba a impacientarse y a pensar que ya se había alejado demasiado, vió al niño parado frente a un árbol de grueso tronco, esperándolo y de espaldas.

_ ¿Acorralado, eh…? _Raphael comenzó a acercarse a él, caminando_ Te dije que te encontraría…

El niño se volvió hacia él y le dedicó una dulce sonrisa;

_ ¿Cómo sabes que yo no te acorralé a ti…? _le preguntó con su voz infantil y alegre.

_ Hehe… Buena respuesta… _Rapahel se hallaba a pocos pasos de él, y a medida que se acercaba podía observarlo mejor…

Era increíble que Usagi y Leo se hubieran tomado el trabajo de contratar a alguien para que lo asustara…

¡Ñoños…! ¡Se tomaban demasiado en serio a su estúpido club de la amistad y su estúpida prueba era más ñoña todavía...!

Por lo menos habían elegido bien al actor…

Esa lindura de niño lo estaba esperando allí parado, con las mejillas sonrosadas y ése lazo en la cabeza… A tono con el vestido púrpura de lolita lleno de vuelitos y tul…

"Tan solo la falda parece un pastel de crema con todo ése tul…" pensó Raph cuando lo tuvo cerca.

Su mirada se distrajo del adorable vestido púrpura y se escabulló por debajo de la falda… por sus largas piernas envueltas en medias de seda… y los tiernos zapatitos de charol… ¿Esperen, eso era un broche para ligas en forma de corazón…? ¡Y ligas! ¡De encaje…!

Raph se mordió los labios y luego carraspeó;

_ Y dime… ¿Qué hace una pequeña y linda cosita como tú, siguiéndole la corriente a ésos dos bobos?

El niño se sonrojó como cereza y emitió una risita;

_ ¿En serio? ¿Crees que soy lindo…? _preguntó cubriéndose la cara con sus manitas enguantadas.

_ Pues, claro… Mírate... _Raph le tomó el mentón con su mano y le levantó el rostro_ Eres una lindura… ¿Cómo te llamas…?

_ Donatello… _el niño pestañeó coquetamente al decir su nombre. Luego se alejó un par de pasos, caminando hacia atrás.

_ ¿Donnie…? Muy bonito… _Raphael se volvió a acercar a él_ ¿A dónde vas…? No pretenderás escaparte de mí de nuevo… ¿O sí, pequeño Donnie?

Donnie se alejó un par de pasos más… sonriendo traviesamente;

_ Yo no estaba escapando… _aseguró cuando su espalda tocó el tronco del enorme árbol.

_ Mmm… Qué bueno, porque quiero conversar contigo un rato… _el ojiverde apoyó su mano derecha contra el áspero tronco, y se inclinó sobre Donatello con una sonrisa seductora_ Oye, ya dime cuánto te pagaron Leo y Usagi para esto… ¿Hum?

Donatello ignoró la pregunta, y mantuvo su tierna sonrisa mientras su manito enguantada recorría el pecho de Raph con toda tranquilidad… haciendo que el mayor y más "experto" se sonrojase ligeramente.

_ ¿Qué es esto…? _preguntó con toda la inocencia, mientras su dedo índice frotaba el desteñido logo de una banda de Rock.

_ E-es el logo de… de mi banda de Rock favorita… _tartamudeó Raph, pero sin hacer nada para quitarse la mano de Donnie de encima ni evitar sus caricias_ Está un poco desteñido y ya casi no lavo mi camiseta para que no se borre del todo pero…

_ No, no… No el dibujo… _el dedo de Donnie hizo más presión sobre la tela, dibujando la cicatriz sobre el pecho de Raph_ E-s-t-o…

Raphael se sonrojó aún más al oírlo canturrear las letras…

Ese niño lo había acariciado con mucha atención y ahora lo miraba traviesamente con esos ojos rojos, como rubíes, a través de sus largas pestañas;

_ ¿Cómo te la hiciste? _insistió la tortuga más joven, distrayéndolo de sus pensamientos con su dulce voz.

_ Fue durante una pelea con otro brabucón… Me la hizo con una navaja… _presumió Raphael_ Pero yo le rompí varios huesos…

_ Vaya… Entonces eres muy fuerte… _Donatello llevó sus dos manos enguantadas debajo de la camiseta de Raph y lo acarició lentamente, subiendo por su pecho duro y bien formado, hasta rozar la cicatriz con la punta de sus deditos_ ¿Verdad…?

Raphael cerró los ojos y apretó el puño que mantenía contra la corteza del árbol, tratando de resistirse a sus impulsos y a la sangre que de repente le hervía en las venas…

"¡Contrólate, contrólate…!" se exigió a sí mismo, aunque sabía que no resistiría mucho tiempo si ése niño seguía provocándolo de esa manera.

Donatello se pegó a él, y los cientos de capas de tul de su vestido se apretaron contra la pelvis del mayor en una suave y delicada caricia…

"Oh por Dios…" Raphael se mordió los labios, sintiendo una punzada de excitación en la entrepierna. Solamente quería tomar a ése niño entre sus brazos y hacerle todas las cosas sucias que…

"¡No, no…! ¡No puedes estar pensando en eso…!" Raphael observó a su pequeño provocador, un par de cabezas más bajo que él. Seguramente era menor de edad… Seguramente…

_ Raphieeee… ¿Qué ocurre…? _sonrió Donatello, frotándose contra sus caderas y con las manos aún bajo su camiseta_ Creí que pensabas que yo era lindo…

"¡Bah…! ¡Al diablo…!" Raphael lo alzó con sus fuertes brazos y lo apresó contra el árbol.

Miró con enfado a su pequeño provocador, que seguía sonriéndole inocentemente, y le dio una advertencia:

_ ¡Tú te lo buscaste...! _lo acusó.

_ ¡Jejeje…! _Donatello rió alegremente, como si todo eso fuese un juego muy divertido_ ¡Tus brazos también son muy fuertes…!

Raphael se contuvo por última vez aquella mañana:

_ Al menos dime que no eres menor de edad o algo así… _suplicó_ ¡Por favor!

Donatello le sonrió coquetamente, y acunó su rostro con sus manos enguantadas…

_ Soy mayor de lo que crees… _dijo simplemente.

_ Supongo que eso debería bastar… _se convenció a sí mismo Raphael, sin saber que ése "niño" no le mentía en lo absoluto.

Donatello tiró de su rostro con suavidad y lo condujo hasta su boca, para que bebiera lo besos de ella como si fuesen gotas de rocío… y Raphael obedeció.

Ni bien supo lo que se sentía el tener la lengua rosada de Donatello en su boca, se olvidó de todo lo demás.

Si se lo preguntaran ahora, no sabría cómo explicarse… pero cuando las piernas de su niño le rodearon las caderas, y volvió a sentir las caricias del tul apretándose contra la tela de sus vaqueros, se volvió totalmente ajeno a la realidad.

Donnie lo había hechizado… Lo tenía bajo su control… Raphael era ahora su juguete favorito, ansioso de obedecer todas y cada una de sus órdenes…

_ Vuelve a ponerme en el suelo, Raphie… _susurró la dulce voz de su niño.

_ Sí, Donnie…

_ Dame la mano, Raphie… _Donatello le extendió su manito enguantada.

_ Sí, Donnie…

El vestido púrpura de Donnie se balanceaba hacia arriba y abajo mientras éste caminaba por entre las raíces de ése árbol tan grande, rodeándolo… y Raphael creyó ver varias veces un destello de su ropa interior de niña y de sus ligas de encaje.

Lo deseaba tanto… Necesitaba la piel de ése niño contra la suya…

Moriría si no obtenía alivio para su deseo…

Por suerte para el ojiverde, no muy lejos de allí lo esperaba una linda camita de hojas secas:

_ Recuéstate… _le ordenó Donnie dulcemente.

¿Acaso sus ojos estaban brillando…?

Raphael obedeció la orden y fue recompensado: Donatello se sentó inmediatamente sobre sus caderas, con las piernas separadas…

_ Me gustas, Raphie… Me gustas mucho… _murmuraba una y otra vez mientras se inclinaba hacia adelante, pegando su cuerpecito al de él. Raphael dejó que sus pequeñas manos le levantaran la camiseta, hasta enrollarla toda por debajo sus musculosos brazos.

_ ¿Te gusto yo…? _Donnie se subió mejor a él y le dejó sentir la suave y esponjosa textura de su vestido contra la piel desnuda.

La parte de atrás del vestido se levantó por tanto movimiento y la fina tela sus bragas color de rosa se frotó contra la parte más baja del vientre de Raph;

_ Claro… _Raphael le acarició el rostro con los nudillos de su mano, extasiado.

Donatello atrapó su mano su mano y se incorporó para poder llevarla hasta su rodilla…

Y hacia arriba… por sus muslos tiernos…

_ ¿Cuánto te gusto…? _insistió con una sonrisa.

_ Mucho… Muchísimo… _Raph sintió en la yema de los dedos la dureza de los broches que sostenían las ligas de encaje, y contuvo el aliento… Su mano seguía subiendo…

Tul. Capas de tul. Muchas…

Tantas que parecían interminables… cientos y cientos de capas de tul interponiéndose, estorbando, hasta que…

_ Oh, Dios mío… Donnie… _gimió el de ojos verdes al alcanzar ése lugar tan ansiado en la anatomía de su niño_ Tu piel es lo más suave que he tocado en toda mi vida… Lo juro…

Donatello le quitó la camiseta y la arrojó lejos. A Raph no le importó que su camiseta favorita aterrizara en un rincón cualquiera del bosque… sólo quería apretar a Donnie contra su cuerpo a medias desnudo sin demora, y eso fue lo que hizo.

_ Ahhh… Raphie… _las manos de Raphael bucearon por largo rato bajo las capas de tul, buscando, acariciando frenéticamente, arrancando dulces gemidos de placer de la boca de su niño_ Nhhh…

Raphael el besó el cuello, la frente, los párpados… Saboreó los hombros redondos que el vestido no escondía… mientras sus manos acariciaban todo lo que llegaban a tocar por debajo de la falda.

_ Donnie… M-me vuelves loco… _el ojiverde solo paraba de acariciarlo unos momentos para poder estrujarlo contra él. Su cuerpo era tan pequeñito… Tan fácil de rodear con sus brazos…

Cada tanto Donatello lo guiaba de nuevo hasta a su boca, y le permitía beber de ella por unos momentos… para hechizarlo nuevamente quizá… por si acaso a Raphael se le ocurriera recordar en dónde estaba… o lo que estaba haciendo… o por qué.

_ Ahhhh… ¿Me quieres, Raphie…? _los suaves gemidos que salían de su boca eran como música para sus oídos_ ¿Quieres que sea tuyo…?

_ Sí… _Raphael respondió sin pensar.

_ ¿En serio…? _Donatello sonrió contra su boca.

_ Claro… _Raphael trató de besarlo, pero la mano enguantada de Donnie se interpuso entre sus bocas.

_ ¿De verdad…? _Donnie comenzó a empujarlo hacia atrás_ Responde…

_ Por supuesto… Claro que sí… _el ojiverde se encontró recostado otra vez sobre la hojarasca seca, boca arriba.

Donatello se inclinó sobre él, igual que como lo había hecho momentos atrás. Juntó su nariz con la de Raph y le hizo unos mimos;

_ Entonces tienes que saber lo que pasó ése día… _susurró el ojirrojo.

_ ¿Qué día…?

_ El día en que morí…