A Leo lo despertaron los propios ruidos de su estómago… esa cena ligera que había tomado la noche anterior ahora le estaba rindiendo cuentas.
Prolijamente enrolló su bolsa de dormir, y luego fue hasta donde estaba Usagi a ver si quedaban malvaviscos para entretener el estómago… pero el conejo se los había comido a todos la noche anterior.
_ Hmf… ¡Buen provecho, Usagi! _murmuró_ Ojalá hayan estado buenos…
Cuando volvió sobre sus pasos fue que descubrió que Raphael no estaba… solo quedaban ahí su bolsa de dormir y su mochila… ¿Y también sus zapatos…?
_ Raphael… _Leo lo llamó con cautela, por si estaba orinando en algún árbol cercano. No obtuvo respuesta_ Usagi… Creo que Raphael se marchó…
Tuvo que picarlo un par de veces para que su amigo conejo reaccionara;
_ Qué bueno… _Usagi le dio la espalda y se acurrucó_ Revisa si no dejó un rastro de pipí que puedas seguir…
_ ¡No, hablo en serio! Tal vez se perdió o algo… todas sus cosas siguen aquí. _le dijo Leo_ Incluso sus zapatos…
_ Seguro fue a orinar y se desorientó… _propuso el conejo sin muchos ánimos de levantarse_ O se asustó de verdad y regresó solo a mitad de la noche… qué se yo… Es muy temprano para pensar…
_ Creo que no entiendes la gravedad del… _Leo se interrumpió y suspiró_ ¡Ah, olvídalo! ¡Iré a buscarlo! No debe andar lejos…
Leo se calzó sus desgastados zapatos deportivos en los pies, y se alejó de allí en busca de Raph.
Luego de caminar un par de pasos alrededor del campamento, el ojiazul ya había descartado la teoría de Raphael orinando en los arbustos… lo cual le causó una profunda e inexplicable angustia.
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_ ¿Sigues con eso…? _Raphael exhibió una sonrisa socarrona_ Veo que te tomas muy en serio tu trabajo, mi precioso y pequeño actor…
Donnie volvió a ignorar el comentario de Raph, y tomó una de sus grandes manos entre las suyas. Con toda la paciencia del mundo la llevó hasta su pequeña y húmeda boca, introduciendo los dedos de Raphael de a uno por vez, para lamerlos y besarles las puntas…
El ojiverde se estremeció, sorprendido por el efecto seductor de ésas caricias tan simples… y se relajó sobre las hojas. Con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, siguió hablando:
_ Además Usagi ya me contó toda la historia completa anoche… tratando de asustarme. _le informó_ Ésos bobos…
_ Lo sé. Mi hermano y yo los escuchamos hablar anoche… pero tu amigo conejo se equivocó en algunos detalles.
_ ¿Detalles? _Raph decidió seguirle el juego a Donnie. Tenía algo de sabroso hacer el amor mientras oyes una historia al mismo tiempo_ ¿Cómo cuáles…?
_ El extraño del jardín no nos asesinó… _dijo Donnie con una sonrisa, como si estuviera contando una anécdota muy divertida_ Digamos que sólo vino a "recogernos" a mi hermano y a mí…
"Y no fue con Mickey de inmediato… Fue a buscarme a mí en primer lugar…
Me encontró jugando entre los árboles… el muy malvado me quitó mi pelota luego de alzarme en sus brazos."
_ Recuerdo que tenía brazos fuertes… como los tuyos. _Donatello se levantó la falda con su brazo libre_ Y también recuerdo que se tomó su tiempo para disfrutar de mí…
Donnie empezó a guiar la mano de Raph por todo su cuerpo… tocándose mientras le hablaba con la voz en un susurro;
_ Sus manos me tocaron por todo el cuerpo… Sus uñas me desgarraron el vestido… Experimenté cosas que nunca antes había sentido en todo mi cuerpo… _hizo una breve pausa para suspirar cuando la mano de Raph se escabulló en su ropa interior_ Y cuando se hubo hartado de mí… me cargó en sus hombros y fue por mi hermano, que estaba distraído jugando a tomar el té… Fue fácil atraparlo a él también.
"Pero lo peor fue cuando nuestra madre le permitió llevarnos… eso no estuvo bien. No debió quedarse allí parada mirando cómo se alejaba caminando con nosotros sobre sus hombros.
Nosotros hacíamos todo lo que ella quería… obedecíamos, éramos buenos niños… ¿Y cómo nos pagó…? ¡Pidiéndole a ese extraño que nos abandone en el bosque!"
_ Ahhhhh…. ¡Ah…! Raphieeee…. _las redondas mejillas de Donatello se cubrieron de rubor cuando llegó al orgasmo_ ¡Ah…! ¡Ah…! ¡Sí…!
El ojiverde se apresuró a lamer las blancas gotitas que ahora había en las puntas de sus dedos, como si de una valiosa recompensa se trataran:
_ ¿Ella quería fingir que ustedes se perdieron en el bosque…? _a Raph le gustaba la trama de la historia, aunque fuese pura ficción_ ¿Y qué pasó después…?
_ Pues… _el niño se desató coquetamente el enorme lazo que adornaba su cabeza_ Eso fue exactamente como lo dijo tu amigo conejo… Volvimos…
Raphael se dejó atar las manos a una raíz con el lazo. Cuando lo tuvo con las muñecas bien por encima de la cabeza, Donnie fabricó un hermoso moño con la cinta sobrante, adornando la atadura… luego se echó sobre su abdomen, agitando con los piecitos en el aire;
_ Pero Mickey y yo ya no éramos los mismos al regresar a casa… _Donnie hizo algunos dibujos imaginarios sobre el pecho de Raphael con su dedo índice_ Salir del bosque nos costó nuestras almas… pero valió la pena, porque pudimos cobrar venganza…
_ Mhhmm… _la tortuga más grande murmuró algo cuando Donatello lo besó hambrientamente_ Buena historia…
_ Pero ya hablamos suficiente de mí… _Donnie volvió a juguetear metiendo su dedito en la cicatriz que adornaba el pecho de Raph_ Quiero hablar de ti… ¿Sabes lo que más me gusta de ésta cicatriz?
Raphael le obsequió una sonrisa seductora;
_ ¿Que me hace lucir como un tipo rudo…? _sugirió.
_ Jejejeje… ¡No! _Donnie se inclinó hacia adelante y la lamió_ Que marca exactamente el punto donde está tu corazón….
Luego de ese gesto, Donatello le puso las manos en los hombros y se acercó más a su rostro para besarle el cuello… y para que lo oyera mejor:
_ ¿Le contaste a Leo la verdad alguna vez…? _susurró dulcemente en uno de sus oídos_ ¿Sabe que el chico que te hizo la cicatriz con la navaja en realidad se estaba defendiendo de ti…?
Raphael abrió los ojos grandes como platos. Leo jamás se había enterado de ése detalle… ni tampoco de lo que pasó después…
_ ¿Le dijiste que el muchacho murió por los golpes días después…? _la cara de Donnie seguía escondida en el cuello de Raph, cuando éste tensó el cuerpo.
_ N-no… _la voz quebrada de Raphael lo delató. Estaba asustado.
Así que su juguete había tomado conciencia de la trampa. Pero ya era demasiado tarde…
Donatello se incorporó y le dedicó otra de sus dulces y adorables sonrisas…
La misma sonrisa de siempre… sólo que con un detalle diferente…
Sus dientitos eran ahora más largos y afilados…
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Leo comenzaba a considerar su regreso al campamento cuando el grito desgarrador de Raphael lo alcanzó como un rayo, sobresaltándolo;
_ ¡RAPHAEL…! _Leonardo se apresuró a correr en la dirección de la cual veía el grito, pero éste se extinguió tan rápido como le había llegado_ ¡Raphael! ¡Raphael…!
El ojiazul siguió llamando a su amigo por varios minutos más, desesperado al no saber hacia dónde correr ni dónde buscar… Estaba todo tan cubierto de bruma y neblina…
_ ¡Mierda! _Leo se agarró la cabeza entre las manos.
Estaba respirando agitadamente cuando le llegó un sonido distinto…
¿Acaso alguien estaba cantando…?
Leo se quedó quieto… Claramente era un niño que cantaba… ¿O lo había imaginado?
La canción le llegó de nuevo, con el sonido del viento entre los árboles como acompañamiento…
_ ¿Hola…? _Leonardo caminó unos cuantos pasos más, acercándose al sonido.
¿O era el sonido el que se acercaba a él…?
Se asomó desde detrás de un árbol y se encontró a su cantante de espaldas a él…
_ Mami… Mami… ¿Por qué no me quieres…? _canturreó la pequeña tortuga con el rostro cubierto de pecas, mientras mecía un deshilachado osito de peluche entre sus bracitos.
Bajo él se extendía un desteñido mantel a cuadros, sobre el que se hallaba desplegado su arsenal de tazas de té y muñecas de trapo. Pero lo que más espacio ocupaba en el mantel no eran los juguetes… era la falda del vestido anaranjado, rellena de tul y volados color crema.
A Leonardo le corrió una gota de sudor frío por la espalda…
¿Acaso ése niño estaba… disfrazado de lolita?
El estado de alerta de Leo, hizo que diera un paso en falso y que una rama seca crujiera bajo sus pies…
_ ¡Tsk…! _el ojiazul se apresuró a esconderse detrás del árbol, pero ya era demasiado tarde.
Mickey había dejado de mecer a su osito y girado la cabeza hacia donde Leo estaba…
_ ¿Señor…? _el niño lo llamó con su voz tan dulce_ ¿Está perdido…?
Leonardo vió que era inútil estar escondido… y se asomó con cautela. Mickey le sonreía.
Dejó a su osito de lado, y tomó una coqueta tetera de porcelana con sus manitas enguantadas;
_ ¿Quiere acompañarme en mi fiesta del té…? _lo invitó.
