Hooliis, ya vengo otra vez a molestarles xP… Las buenas noticias son: ¡No me morí! Puedo continuar el fic xD Las malas son que, llegó el momento… ¬¬
Gracias por sus reviews, me animan muchooo! MALDITO FEBRERO, ¡QUIÉN TE LLAMÓ! TODAVIA NO QUIERO EMPEZAR D'x Pero bueno, dejando de lado mis penurias (¬¬), les dejo el nuevo capítulo y espero que me digan que les parece… No importa si hablan Francés, Chino, Inglés, Japonés, Girunés *Giru, Giru*…. ¡I Don´t Care! ¡I Love It! Dejenme un review .
Saludos!
SaiyanKeyM.
*Mi Corazón Encantado vibra por el polvo de esperanza y magia…*
"Anteriormente:
- Pareces niño pequeño Bardock. Mejor ve a avisarle a Vegeta que tiene que venir a despertar a su hermano…
- Lo haré por que iba a hacerlo… No porque me mandes ¬¬
- Ahora…
- Ya voy, ya voy… - se quejó el mayor, dándose vuelta en dirección a las escaleras.
- Y ahora lo más difícil… Despertarlos… - bufó la mujer tronando los dedos, lista para otra de sus tareas diarias…"
Acostumbrada a ello, la mujer Saiyajin se dirigió a su dormido hijo menor y se agachó a su altura. Hora de la acción…
- Goku, mi cielo – susurró –, despierta… El doctor dice que es hora de que te pongas la vacuna y empieces tu dieta…
El muchacho abrió los ojos a todo lo que daban, y la abrazó con fuerza.
- Noo mamáa…. Pooor favor, me portaré bieeen. Arreglaré mi habitación y dejaré de comer galletas a escondidas ¡PERO NO DEJES QUE EL DOCTOR ME MATEEE!
- Goku ¿…Comes galletas a escondidas?
- O.o No mami – dijo el aludido más despierto y ajustando su vista a la iluminada habitación. Ese Raditz es un traidor, me dijo que no le contaría a mamá que yo hacía eso… ¬¬
- Está bien – dijo ella con los ojos entrecerrados, alejándose de su abrazo – Si vas ahora a arreglarte y a arreglar tu habitación, vas a lograr alcanzar algo de comer. Tu papá y Vegeta ya están abajo.
El pelinegro se levantó con rapidez de la cama, echando restos de maíz escondidos entre los pliegues de su ropa y corrió a su habitación.
- ¡Y date una ducha! – Exclamó la mujer – Tienes pororós en el pelo…
- SII MAAA….
Cuando se volteó para despertar a su hijo mayor, vio a "18" observándola. En los ojos de la rubia detectó más que diversión… Se veían tristes.
- ¿Ocurre algo? – preguntó Fasha, curiosa y preocupada. Aurora negó con la cabeza y le sonrió antes de responderle.
- Nada. Voy a darme un baño yo también. No quiero quedarme sin desayuno, de seguro Adam ya me está esperando abajo – rió. Se puso de pie y pasó su mano por sus cabellos, colocándolos detrás de la oreja, caminando rumbo a su habitación.
Esa muchacha tiene algo… No por nada soy una mujer Saiyajin pensó perspicaz y orgullosa la pelinegra. Aún creando conjeturas, se dirigió hacia su siguiente presa, que yacía profundamente dormido en el "cómodo" piso.
- Raditz… - susurró nuevamente – Raditz, cariño. Debes despertar. Kakarotto… – dijo a regañadientes, ya que odiaba ese "apodo" – Kakarotto y tu padre están abajo, ya van a desayunar…
- ¡OOH NOO! Mamá, ¿Por qué me despiertas tan tardee? – dijo el pelinegro mientras se calzaba con rapidez los zapatos, que quedaron en los pies incorrectos.
- Te desperté como siete veces – mintió con dulzura y naturalidad -, y hasta ahora me haces caso…
-Perdón mami u.u Pero ya que… ¡A desayunaaaar! – exclamó en un susurro feliz.
- ¿Ya está el desayuno? – preguntó Nappa con los ojos abiertos, sorprendido, pues a él aún se le hacía muy de madrugada.
- Buenos días Nappa, que gusto que nos acompañes – Fasha sonrió, recordando el sensitivo sentido auditivo del calvo al tratarse de comida – Estará en un momento… Mejor vayan a bañarse, Goku les lleva la delantera.
- ¿Cómo lo despertaste antes que a mi mamá? – Se quejó Raditz abandonando la habitación, seguido pronto por Nappa que lo empujó a la mitad del pasillo, ganando terreno - ¡ESO ES TRAMPAA! ¡GUERRA! – y corrió detrás de su enemigo, desapareciendo de la vista de su madre.
- ¡Ay estos niños! – se rió la adulta en medio de la habitación, observando ahora a los últimos dos inconscientes A estos dos no se despertarlos… ¿Dónde se metió Vegeta? El es el único que puede despertar a su hermano… Pero ¿Cómo hago con Bulma? Ella siempre es una de las primeras en despertar…. De seguro se quedaron hasta bien tarde ayer…
- ¿Qué pasa tía? – su sobrino mayor interrumpió sus pensamientos medio molesto Será que durmió del lado equivocado bromeó mentalmente la aludida.
- Pasa que debes despertar a tu hermanito – señaló al niño libremente estirado en las mantas llenas de los recuerdos de la noche anterior.
- Está bien – bufó con el ceño fruncido, observando en realidad a la peli-azul acurrucada a los pies de la cama, con los mechones desordenados de flequillo cubriendo en partes su rostro. Claro que a la pelinegra, este hecho no pasó desapercibido. Mientras ella se dirigía a la salida de la habitación, no dudo en molestarlo:
- Sabes, si quieres despertar también a Bulma, no hay problema – se carcajeó mientras huía rápidamente.
- Hmp… Tenía que ser la madre de Kakarotto ¬¬ – dijo entre dientes sonrojado, mientras con pasos lentos se acercaba a su hermano, recordando la madrugada de aquel mismo día.
*Flash – Back*
Qué raro que Tarble no haya venido pidiéndome dormir a mi lado… Bah, mejor para mí. Cómo él dice, ya es grande, debe acostumbrarse a dormir solo… Pensaba un distraído Vegeta, dándose vueltas en su cama incómodo, pues aunque no quisiera ni fuera a admitirlo, se había acostumbrado a "aguantar" que su hermano menor durmiera con él.
Harto de llevar una hora prácticamente bailando en su cama, se decidió a bajar a tomar agua. Ya en el marco de la puerta de la cocina, distinguió a su hermano en la luz del refrigerador, sacando un jarrón de vidrio con agua, cerrando con su pie derecho la puerta.
- Que tonto soy – susurró el pequeño a sí mismo en la oscuridad, aún así siendo oído por su curioso y aún oculto hermano mayor. A tientas, el Saiyajin encontró la mesa del lugar, ocasionando un ruido sordo cuando bajó el jarrón – Tendría que haber prendido la luz y sacado un vaso antes que el agua…
- Que sean dos – habló claro el mayor, prendiendo la luz y dándole un susto a Tarble.
- ¡Vegeta! O.o – susurró con los ojos abiertos, pero pronto frunciendo el ceño, siendo casi el retrato de su compañero – Casi me matas del susto… ¿También quieres agua? – preguntó mientras se dirigía a la alacena en busca de su pedido. A su espalda sólo escuchó un "Hmp" Y eso es un sí… Se burló mentalmente el niño.
- ¿Qué haces aquí abajo tan tarde? – frunció el ceño mientras recibía los vasos del pequeño Saiyajin y los llenaba con agua.
- Me dio sed – su compañero lo miró con una ceja alzada, entendió la doble pregunta: –. Hace un rato llegó tío Nappa, y Raditz quiso hacer una "pijamada" No sé lo que es, pero ¡Vimos Chicken Little! – sonrió muy divertido.
- Que raro ¬¬ Cuando ese pelón y tu están juntos, es como si esa fuese la única película en la faz de la Tierra ¬¬
- Hmp ¬¬ - bufó imitando inconscientemente los actos de su hermano mayor – Pero luego me quedé dormido ahí… ¡Y no me dio miedo! – sonrió orgulloso de sí mismo.
Con que eso fue lo que Bulma escuchó… Caviló Vegeta, mientras su hermano le contaba maravillado los acontecimientos.
- … Y entonces comimos palomitas, y Tio Nappa cantó WannaBe con Raditz, mientras Goku y Bulma se reían y…
- ¿Bulma está con ustedes? – preguntó curioso.
- Sí, y no sé cómo, pero también está…. Emm… 18… No, ya sé ¡Aurora! Pero ella no vio la película cuando yo estaba despierto… Supongo que vino después…
El mayor sólo asintió, mientras se servía otro vaso de agua.
- ¿Y volverás a dormir ahí?
- De seguro tio Nappa y Raditz se robaron mi lugar, pero yo puedo hacerme cargo de ellos… - respondió Tarble saliendo de la cocina en dirección de la habitación de invitados - ¿No quieres venir?
- No ¬¬
- De acuerdo, entonces te veo mañana Vegeta… Ya puedo dormir sin mi hermano mayor… n.n – susurró mientras subía uno a uno y con cuidado los escalones de la escalera.
* Fin Flash – Back*
- Bien – bufó el muchacho mientras se dirigía al baño. Se lavó las manos, y sin secárselas, se dirigió a Tarble. Las dejo colgando cerca del rostro del niño, de forma que caían gotas en su rostro.
El pequeño Saiyajin se frotó el rostro con el dorso de su mano, frunciendo el ceño.
- Déjame Vegeta… Tengo sueño…
- Vamos enano. Despierta. Sabes que no dudaré en meterte en el baño y darte una ducha helada – finalizó con una sonrisa burlona.
- No me puedes ni cargar – se volteó el niño, dándole la espalda a su hermano.
- ¿Quieres ver? – preguntó malignamente, levantándolo de improvisto.
- ¡VEGETA YA BAJAME! – se removió molesto en búsqueda de un escape, y aumentando la fuerza al ver que su hermano lo llevaba en dirección al baño.
- Tú me pusiste a prueba, Tarble. Aquí van las consecuencias…
- ¡BULMAAAAAAAA! – gritó el niño como última esperanza.
La joven se despertó asustada y preocupada, sentimientos pronto reemplazados por molestia ¿Por qué demonios me despiertan ahora? ¡Tan bonito que estaba soñando…! Sus pensamientos se cortaron al ver a Vegeta cargando a su hermanito y observándola curiosos desde una distancia.
- ¿Qué está pasando aquí? – preguntó molesta la peli-azul.
- ¡Bulma Ayudameee! ¡Auxiliooo!
- Vegeta, baja a Tarble – pidió frunciendo el ceño.
- ¡Tú no eres nadie para decirme que hacer, mujer! – reclamó.
- TE ESTOY PIDIENDO QUE BAJES A TARBLE.
- Y YO TE ESTOY DICIENDO QUE NO LO HARÉ.
- HAZLO…
- NO.
- HAZLO.
- NO.
- SI.
- NO.
Mientras esa "discusión" se daba, Vegeta había bajado inconscientemente a su hermano, puesto que le había cansado los brazos. Para el momento en que ambos se dieron cuenta, Tarble había salido sigilosamente de la habitación.
- ¡SIII!
- ¡NOOO!
- SI, SI, SI, SI ¡SIIIII…!
- NO, NO, NO, NO ¡NOOOOOOOO…!
- O.o Vegeta, aguarda…
- ¡…OOOOOOOOOOOOOO…!
- Vegeta…
- ¡…OOOOOOOOOOOOOOO…!
- VEGETA
- ¿QUÉ? – preguntó el aludido respirando fuertemente y con una vena saltándole en la frente por el esfuerzo.
- ¿Has visto a Tarble? – preguntó la Briefs conteniendo una sonrisa.
El pelinegro observó sus brazos cruzados sobre el pecho, sorprendido. Ese enano tramposo…
- Hmp. Si, desde hace seis años… - se burló en dirección a la puerta, saliendo de aquel desordenado sitio –. Ah, y deberías arreglarte. Ya vamos a desayunar y asustarás a Kakarotto si bajas así – rió. En cambio, la peli-azul se sonrojó enojada, caminando en dirección a su habitación.
Los días en la cabaña, pasaron con una rapidez inesperada. Como dicen algunos "El tiempo pasa volando cuando uno se divierte", trayendo el fin de la estancia en aquel lugar y vuelta a los hogares.
La última noche en el "Paraiso Saiyajin", todos decidieron ir a las orillas del lago y encender una fogata, en forma de despedida. Como toda esposa precavida, Fasha llevó varias bolsas de malvaviscos y hot-dogs (panchos, salchichas…) para asarlos, Bardock y el resto de los muchachos llevaban la comida y las gaseosas.
- Se tardaron mucho – se burló Bulma al visualizarlos varios metros adelante, cargados de botellas y paquetes, mientras que Fasha solo traía un par de bolsitas.
- ¡No sabes cómo pesa esto Bulma! Dx – se quejó Goku como respuesta.
- Tranquilo Vegeta… - susurró Raditz en el oído de su primo, observando a la peli-azul ayudar a su "cuñadita" a encender más el fuego de la fogata –. Recuerda nuestro plan de ataque…
- Hmp ¬¬
El tiempo que les tomó instalarse y empezar a comer, fue relativamente corto. Mientras Bulma peleaba por una bolsa de malvaviscos con Bardock, Goku y Milk mantenían conversaciones tranquilas. Claro que Nappa, que no era consciente del esfuerzo que tomaba que Goku mantuviera una charla sin distraerse, se le ocurrió una divertida idea.
- OIGAAAAAN – gritó sonriente al grupo, quienes lo miraron curiosos. Bulma tironeó de la bolsa, pensando que Bardock había dejado la guardia baja. Sin embargo, ésta no cedió. La peli-azul frunció el ceño. – Se me ocurrió que tal vez podríamos contar lo más divertido que ha ocurrido aquí…
- ¿EEEehh? O.o – resonó en el círculo.
- No digan "¿EEEehh?" – se quejó el calvo – Vamos… A poco no nos divertimos mucho…
- Siii, como cuando Kakarotto encontró, misteriosamente, ese sapo en su baño – rió Raditz sin poder contenerse.
- ¡Cómo olvidarlo! – se burló Vegeta, feliz de avergonzar a su primo –, si se pasó corriendo y gritando por toda la casa.
- Y no quiso volver a entrar al baño – acompañó Bardock, siendo pronto silenciado por su esposa – Aaay ¡Cielo! Me vas a abollar…
- Pues te lo mereces… Oigan chicas – rió la mujer perversamente – ¿Recuerdan el incidente de la secadora de ropas? – se carcajeó.
- ¡Nooooooo! – gritaron Raditz y su padre.
- Clarooo – siguió Bulma -, si estos genios mezclaron rojo y blanco…
- Y desde entonces andan… – Milk trató de contener la risa.
– Desde entonces andan… - Aurora intentó ayudar.
- ¡ROSITAAAAAAAAAAAS! – se carcajearon las cuatro, sin siquiera poder tomarse el tiempo para respirar.
Los hombres, sonrojados, se alejaron de la fogata, acercándose a una caja improvisada escondida de la vista. Trayéndola hacia las mujeres, Raditz gritó:
- ¡GUERRAAAAAA! – y empezaron a lanzar globos de agua hacia las chicas, quienes gritaron y empezaron a correr.
Sólo Bulma se acercó a tomar un par de globos, y lanzárselos a sus enemigos… Sin embargo, todos cayeron cuando Vegeta la cargó y corrió en dirección al muelle de madera…
- NOO, VEGETA NOO! – gritó la peli-azul, aferrándose con fuerza al cuello del muchacho, pensando que así no la podría tirar. Lo que salió mal, es que no esperaba que Vegeta se tirara con ella.
Después de un rato sumergidos, al salir en la superficie, oyeron las risas de los demás que también estaban nadando en el lago.
- Linda noche para nadar ¿No creen? – habló Nappa, nadando de espaldas cerca del par.
- Si, supongo – sonrió Bulma.
- Lastima que nos vamos mañana… - oyó decir a lo lejos a Fasha –. Pero ya volveremos n.n…
Un adulto de cabellos encanados sonrió al oír sonar su teléfono sobre la mesa.
- Señor, hemos encontrado a esos muchachos – una voz seria resonó por el aparato.
- Ya era hora. Infórmeme de la ubicación y luego ataquen – respondió Gero, ocultando su impaciencia.
- Lamento decirle que su ubicación es inestable. Según tengo entendido, mañana mismo viajaran. Y respecto al hecho de atacar, el grupo es mayor que nosotros en número.
- Pero ustedes poseen el entrenamiento para asesinarlos – habló rápidamente el viejo.
- Pero usted no tiene el dinero para pagarnos – siguió serio el hombre – Me temo que sólo podemos hacer lo que ya está hecho. Buenas noches, señor.
El hombre al teléfono no esperó respuesta y colgó. El científico de cabellos blancos apretó los puños.
- Maldita sea… No me queda de otra… Tendré que ensuciarme un poco las manos – se dijo Gero a sí mismo, sonriendo macabramente. – Mañana mismo llevaré a cabo el Plan B. Disfruten de estos últimos días mocosos, que serán los últimos…
