"Anteriormente:

- Lamento interrumpir sus momentos de amor, pero: Número 1: ¿Dónde está Raditz? Y número 2: ¿Qué diablos están esperando para irnos? – exclamó la rubia.

- ¿A dónde quieren ir? Tal vez pueda acompañarlas – interrumpió el científico loco, formando parte de la escena del pasillo.

- Maldición – susurraron de manera sincronizada los jóvenes, al ver a Gero aproximarse hacia ellos…"


Atrapados - El Invitado.

- Me alegro de que no me decepciones, linda – rió Nappa, mientras se limpiaba el hilo de sangre que corría desde la parte inferior de su barba.

- Vas a arrepentirte de hacer dicho eso – sonrió la pelirroja, al tiempo que se acercaba al calvo, que la detuvo del brazo bruscamente. A la joven no le dificultó en absoluto la altura, ya que pateándolo en la parte trasera de sus rodillas, consiguió que se desequilibrara, y tras un par de golpes que implantó en su estómago con fuerza, lo derribó por completo, acostado en el piso - ¡Vamos muchachote! ¿Es todo lo que tienes? Para que veas que no soy tan mala, te daré el bonito recuerdo de un beso mío, para que presumas en el otro mundo – guiñó la pelirroja.

Nappa, sin embargo, contenía la impaciencia por quitársela de encima y poder ser él quien la derribara y luego gastarle alguna broma, pero se contuvo para seguir sus propias estrategias.

Cuando los labios de la pelirroja estaban por plantarse en los suyos, la muchacha desapareció.

- No te atrevas a tocar a mi idiota. ES MÍO Y DE NADIE MÁS – gritó otra joven, lanzándose ante Zangya.

- Eh… ¿Mi idiota…? Lunch, ¿Eres tú? – preguntó el muchacho con los ojos iluminados, observando a su novia acercarse tras darle una golpiza a la aliada de la Red Ridbbon. Lo siguiente que distinguió, fue la cachetada que le propino la rubiazul (término mío – Patente en trámite) – Sí, eres tú… ¿Pero por qué me pegas?

- ¿Te dolió? – preguntó la chica con ojos culpables.

- No – sonrió el calvo.

- Que pena… ¿Cómo que porqué? ¬¬ Casi te besa y tú no haces nada… Ya ni me quieres seguro, será mejor que deje que te mate – añadió molesta, contrariando sus propias palabras al doblarle el brazo tras la espalda a la pelirroja que trató de golpearla – ¡Anda! Quítate de aquí zanahoria, y no interrumpas estoy hablando – se quejó mientras pisaba con fuerza su pie, provocando un brinco de dolor en la joven, y luego la lanzaba al piso tras ponerle una zancadilla.

- Que bien peleas linda – admiró el calvo prácticamente ronroneando al ver los movimientos de su novia. Sacudió un poco su cabeza, liberándose de su propio embelesamiento – ¡Claro que te quiero! ¿Cómo lo dudas? Era solo una maniobra, mis temporadas de Don Juan acabaron cuando te conocí Lunch.

- ¿Qué te hace pensar que te creeré? – rió la aludida, al momento sus ojos comenzaban a cubrirse del líquido que más odiaba.

- No llores, hermosa. Si no nos das la oportunidad de estar juntos, no puedo darte pruebas – aclaró tomando la mano libre de la joven.

- Oye calvito, esta pelea era entre tú y yo, no con tu noviecita – se burló Zangya. Segundos más tarde, la misma estaba inconsciente en el piso tras haber recibido un cabezazo de la rubiazul.

- Le advertí que no interrumpiera, no vine hasta aquí para nada – sonrió Lunch con una mirada coqueta. La sonrisa orgullosa de Nappa fue suplantada por una mueca de confusión al preguntar:

- Oye… ¿Y cómo llegaste aquí? – la muchacha abrió los ojos, recordando su siguiente objetivo.

- Vamos, hay hallar a Bulma y a los demás. Te cuento en el camino.


- Me imagino que se tomaron muchas molestias para llegar hasta aquí ¿No? – preguntó Gero, observando desde fuera el marco de la habitación cómo sus agentes ajustaban con rudeza las cuerdas de cada pareja, dejando a Aurora aparte. Centró su atención en ésta última - ¡Ay niña! Mira lo que has causado. Ahora correrá más sangre de lo que incluso yo quería… Podremos alimentar a un buen par de vampiros – se burló el científico sin una pizca de arrepentimiento o pudor alguno.

Cuando los guardias se retiraron, fijó su vista en Goku que lo miraba con el ceño fruncido, creando un aspecto serio, del que por lo general, carecía. Conociendo a medias la actitud infantil e inocente que este joven poseía, el canoso no dudó en preguntarle:

- ¿Vino otro idiota con ustedes?

- Sí – respondió el muchacho de cabellos como palmera sin desviar la mirada. La rubia inmediatamente recordó la ausencia de Raditz y se alarmó ante el posible hecho de que el pelinegro lo delatara, sin embargo, trató de guardar la compostura.

- ¿Dónde está? – preguntó sobresaltado e impaciente el hombre de bata. Milk, que estaba amarrada a él por las manos, clavó sus uñas en la piel del muchacho.

- Pasando unos centímetros de esta habitación – contestó nuevamente con una sonrisa burlona, al ver cómo el científico loco quitaba su arma de su saco y se giraba sobre su mismo lugar como un perro siguiendo su cola. Bulma y Vegeta, que entendieron lo que 'Kakaroto' hacia, contuvieron la sonrisa que luchaba por asomarse en sus rostros.

- ¡¿Qué diablos estás diciendo mocoso?! Aquí no hay nadie – gritó molesto.

- Pues usted me preguntó si vino otro idiota con nosotros, yo le dije sí. Me preguntó dónde, le dije que estaba a unos centímetros de la habitación – señaló Goku –. Ahora dígame, ¿Quién nos ha acompañado hasta aquí?

- Gero – contestó Bulma sonriente.

- ¿Y quién está a unos centímetros de la habitación?

- Pues el anciano – respondió Vegeta divertido.

El aludido bajó su vista al suelo dejando colgar sus brazos, descubriendo que era realidad el hecho de que no se encontraba dentro de la habitación. Sintió la furia recorrerlo.

- Eres un muy mal bromista – se burló el científico, apretando el gatillo y liberando una de las balas que acabó en el abdomen del muchacho. El grito de todos los presentes fue instantáneo, sin embargo, fueron opacados por el que sufrió la víctima, que en cuestión de segundos, y aún con una mueca de dolor, sonrió.

- Me lo dicen de vez en cuando, pero si trató de herirme, falló – rió con un pequeño quejido. Milk no dudó en luchar por liberarse de las amarras aún cuando le era imposible ver por las gruesas lágrimas que se agolpaban en sus ojos, y por otras que recorrían su rostro, suplicando al culpable de aquella herida que le permitiera ayudar a su novio.

- Que drama… - se quejó el peliblanco, liberando a Milk de sus amarras, buscando entretenimiento al ver cómo trataba de ayudar al Saiyajin – No tardo, traeré palomitas y vuelvo…

- Tráeme a mi también – gritó Goku cuando el científico aseguró la puerta.

- ¡GOKU! – gritaron todos los presentes, en parte regañándolo y en parte preocupados.

- ¡Maldición Kakaroto! Eres un idiota – gritó Vegeta desde su lugar.

El aludido sólo rió antes de contestar.

- Vamos Vegeta, sabes que llevo debajo el chaleco antibalas que le robamos al guardia hace rato. Claro que si me hubiese disparado en la cabeza, hubiese sido malo – razonó inocentemente –. Ah, Milk, deja de llorar estoy bien. Te lo prometo – sonrió besando la mejilla de la joven –, mejor pon tu mano dentro de mi bolsillo – la muchacha lo observó sonrojada y con los ojos confundidos – ¡Milk! Pasas mucho tiempo con Raditz – exclamó el Saiyajin con esfuerzo, sonrojado –. Dentro de mi bolsillo está la navaja con la que traté de destrabar la puerta hace un rato. Libera a los demás y abre la puerta.

La pelinegra buscó en el bolsillo, hallando el objeto. Nerviosa, liberó a Bulma, que primero que nada golpeó a Goku por su estupidez. Seguidamente, liberó a los demás.

Cuando la peli-azul se dirigió a la puerta para abrirla, fue detenida por Vegeta. Observó al Saiyajin, confundida, él le lanzó una mirada de alerta. Ambos pegaron sus orejas a la puerta tratando de oír lo que ocurría en el exterior, e ignorando como Milk regañaba a Goku porque éste se quejaba de hambre.

- ¿Qué pasa? – preguntó Aurora acercándose, mientras se sobaba los muñecas.

- Gero está hablando con alguien – susurró Bulma.

- Y no suena como que está tramando algo… Más bien parece que se está disculpando – dijo Vegeta serio. La rubia imitó al par y se posicionó ante la salida.

La joven Briefs se giró ante Vegeta, sin despegarse de la puerta se burló:

- ¿No que yo era la vieja chismosa?

- Aún estás de humor para hacer chistes – comento el muchacho de cabellos como flama –. Digamos que los hábitos ajenos se pegan.

- Entonces se me pegaron de ti a mí – replicó la peli-azul divertida.

- Estoy seguro de que fue al revés – murmuró el pelinegro asomándose hacia los labios de la muchacha.

- ¿…No saben quién es Freezer…? Oigan… No saben cómo lamento fastidiarlos, pero ¿Pueden esperar a que dejemos de ser rehenes o lo que sea? – interrumpió la rubia.

Con fastidio, la pareja volvió a concentrarse en la conversación que se desarrollaba en el exterior.

- Se lo puedo jurar, señor. Ya tengo a Aurora – identificaron la voz nerviosa de Gero, que se oía un par de metros a la izquierda, en dirección a la muchacha mencionada.

- Pero, ¿Acaso no necesitabas a tus dos mocosos para cobrar tu herencia? – replicó otra voz, a la que etiquetaron como la del tal "Freezer".

- Sí, señor, pero…

- Entonces podríamos decir que me estás engañando de nuevo…

- ¡No señor Freezer! Se equivoca, todo es parte de mi plan. Le devolveré el dinero… Sólo es cuestión de que…

- De que ambos desaparezcan – finalizó Freezer –. Lo has repetido tantas veces que me sé tu discurso de memoria, y ya estoy harto de oírlo, son sólo palabras. Me debes ese dinero hace un año, Gero. Y el tiempo se acabo.


- Hola Raditz.

- ¿Nappa? – preguntó el joven desde el transmisor (o walky-talky. Es más fácil n.n).

- ¡El mismo! Oye, Lunch pregunta dónde estás… Ah, ya llevé a Zangya al auto… Creo que algo se me olvida…

- ¿Ya saben dónde están los demás? – preguntó el joven impaciente, golpeando a unos guardias que aparecieron en el pasillo que él y sus acompañantes recorrían.

- Ah… Era eso. Sí, hacia la cocina.

- Nappa: ¡¿Cómo demonios crees que voy a saber dónde está la cocina?! No me digas: Estás ahí – comentó el pelinegro irónico.

- Algo así, espera, te voy a pasar con Lunch – mientras de fondo se oía un "Nappa, eres un idiota. Deja de comer y pásame esa porquería" demostrando que evidentemente el calvo era inconsciente de que no dejaba de apretar el botón de comunicador.

- Raditz, ya los ví – comentó la muchacha haciéndole una seña discreta desde el marco de una puerta al final del pasillo en que los Saiyajin se hallaban. Trae aquí al niño y yo me encargo de él. Ustedes de lo demás.

- De acuerdo – contestó con tono de molestia, cortando la comunicación. Fijó su atención en una de sus mayores preocupaciones de ese momento–. Tarble, te juro por tu tía Fasha que te voy a castigar por haberte infiltrado en nuestro auto.¬¬ Ahora irás a quedarte con Lunch.

- No fue mi intención causar problemas, Raditz. Lo lamento – contestó el niño agachando la cabeza, reconociendo la culpabilidad ante su desobediencia.

- Sabes que estamos en peligro… Hasta tuvimos que llamar a tío Vegeta en plena madrugada…

- Lo siento Raditz. Lo siento papá – se disculpó nuevamente.

- Hmp ¬¬ - obvió el último, aún molesto por la situación.

- Hay que hacer algo – susurró con dificultad Milk – Ese tal Freezer ya mató a Gero, pero… ¿Quién sabe qué clase de intenciones tiene ese tipo? – exclamó histérica Milk, silenciada por Bulma que se tomó el placer de taparle la boca con la mano para callarla e interrumpirla:

- No lograremos nada entrando en pánico. Hasta donde oímos, aún nos está buscando, así que podemos escapar.

- No tienen por qué preocuparse… - comentó Vegeta lejos del grupo, recostado indiferentemente en la pared, de brazos cruzados –. Ya llegó el refuerzo.

Antes de que nadie pudiera siquiera preguntar se oyeron sonidos tras la puerta, seguido de un duro golpe a la misma. Durante ese tiempo sonaba un "Tun, tun-tun, tun-tun tun-tun-tun" en forma de música de espías. Aurora que reconoció el tarareo, observó curiosa e impaciente la puerta.

- ¡Maldición, Raditz! ¡¿Por qué diablos te tardas tanto?! – regañó una voz grave, de un hombre adulto. Las jóvenes se observaron curiosas entre sí. Más aún Bulma, que creía reconocer aquella voz.

- Ya casi está… Emm… ¿Cómo se cuando ya está destrabada…? – preguntó inocente el aludido (dejà vu xD), cortando la oración tras apoyarse en la puerta, que se abrió sin dificultad alguna –. Olvídalo tío n.n

- Te tardaste ¿No crees? – comentó Aurora burlona con una mano en la cintura. Raditz sin embargo, descubrió con dificultad el tono alegre y aliviado que había escondido la rubia y se limitó a sonreírle.

El pelinegro sacudió su cabeza por pocos segundos, volviendo a la realidad en la que se encontraban, sin perder su sonrisa.

- ¡Hola! – saludó el Saiyajin – Los presento: Amigos y demás presentes: El tío Vegeta, el papá de Vegeta y Tarble. Tío Vegeta: las malas influencias de tus hijos y mías n.n.


Fuera de la Red-Ridbbon:

- ¿Ahora?

- No señor.

-… ¿Ya?

- No señor. Espere un momento.

- ¿…Ahora sí?

Bardock, que estaba al tanto de la situación gracias a Vegeta, sabía que su hermano ya se estaba encargando de encontrar a los muchachos. Pero Bardock había corrido con la desgracia de ser el encargado de informar a las autoridades sobre el secuestro y la ubicación de la polémica, estafadora y escurridiza Patrulla Roja.

Con la impaciencia del Saiyajin, era imposible que no dejara de apurar a los oficiales para que iniciaran el proceso de rescate, o arrestamiento, o algo con lo que pudieran interceder en la situación.

- Señor Bardock, está oscuro al punto de imposibilitar la visión. Debemos ser precavidos si no queremos que no detecten y ocurra alguna tragedia. Así que: Aún no – repitió el oficial que estaba siendo insistido desde que habían llegado a la Patrulla Roja. El Saiyajin comenzó a moverse impacientemente en su lugar, tratando de contener sus impulsos…

- ¿Yaaaaaa? – … Sin éxito.

Mientras al pobre oficial le rodaba una gota de sudor por la frente, respondió:

- Ya señor. Ya comenzó el operativo. Las unidades acaban de… ¡Señor! ¿A dónde va? – gritó el policía siguiendo a penas al hombre.

- No se preocupe, vuelvo luego… - gritó Bardock adentrándose en el "territorio enemigo", mientras buscaba el lugar en el que pudiesen estar los jóvenes.


- Oye tío Vegeta… – llamó Goku siguiéndolo junto a los demás.

- ¿Qué quieres? – respondió cortante.

- ¿Cómo es posible que no recuerdes la salida? – volvió a preguntar el Saiyajin inocentemente mientras trataba de no pisar los cuerpos de los soldados inconscientes en su camino.

- Yo… Pues – tartamudeó el mayor sonrojándose, acción que divirtió a Bulma al reconocer lo idénticos que podían ser Tarble, Vegeta y su padre entre sí. Vegeta la observó con una ceja alzada –. Da igual mocoso. Vegeta y tú también pasaron por aquí, ¿Cómo es que tampoco lo recuerden?

- Pues yo tenía hambre y estaba preocupado por Milk. Y creo que Vegeta estaba preocupado por Bulma…

El sonrojo de los aludidos fue instantáneo, sin embargo no pudieron golpear al muchacho de cabellos como palmera al ser observados por el adulto.

- ¿Vegeta… Preocupado…?

- ¡Oigan! Chicos. Salgan de donde quiera que estén – cantareó una voz un tanto afeminada.

- ¿No suena al tal Freezer? – comentó Aurora con los ojos como platos.

- ¿Acaso Gero no había dicho señor? – secundó Bulma pensativa.

- No es el mejor momento de preguntas estúpidas – regañó el Saiyajin mayor –. Escondámonos en la cocina junto a los demás. Luego lo atacamos.

- Tío. Otra pregunta – advirtió Goku – ¿Cómo sabes dónde está la cocina? Dime que no te comiste todo lo que había, tengo hambre…

- Saiyajin – comentó Milk sonriente.

- Sin duda – afirmó Aurora divertida.


Volvió la desaparecida xD

Me alegra mucho estar de nuevo por acá n.n. Después de mucha dificultad, cansancio, a veces desvelo lo logré (*yo interna: Ni tanto ¬¬ Te la pasabas viendo anime por eso no lo terminabas nunca, y el desvelo era por el anime¬¬*) *Descubierta O.o* Ejemm… Pero también tenía mucha tarea U.U Y ya traje el capi, no? xD Agradezco desde el fondo de mi corazón sus reviews! Emm... Creo que me quedó corto el cap xD Pero fue medio complicado escribirlo, aún estoy algo enredada y mareada xP

¡Achuli el Rey Vegeta! no le podía dejar de lado, al menos una aparición xP Se acerca el fin! Saluditos!