Disclaimer: Hirunaka no ryuusei y sus personajes no me pertenecen, es obra de Yamamori Mika. Sólo esta historia super dramática es mía… lol, me pregunto si alguien lee los disclaimer x'D.
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La canción que hace el tiempo pasar
«時を刻む唄; Toki wo kizamu uta»
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Gymnopédie No.3
"Lent et grave"
«Lento y grave»
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Fue la última en enterarse.
Al principio había creído que quizá él se había resfriado, que quizá al subir de grado había sido puesto en un grupo diferente, que quizá… simplemente no quería verla. Pero cuando escuchó a Tsuru hablando con Inukai en el pasillo, todas las suposiciones, todas las esperanzas, cayeron una tras otra.
—¿Es… eso cierto? —preguntó, la voz le temblaba.
—Suzume-chan… —musitó Monika, la voz de Inukai la detuvo de decir nada más.
—Sí —dijo despacio—. Trasladaron a su padre a América —hizo una pausa—. Le dio la opción de quedarse a terminar su último año de preparatoria aquí, pero como son sólo ellos tres y su hermano probablemente estaría solo, decidió ir con ellos.
Suzume los miró estupefacta, sus manos perdieron fuerza y como única respuesta dejó caer el par de libros que llevaba en las manos.
Lo siguiente que supo fue que corría.
Tenía el fantasma de la voz de Tsuru y Yuyuka tras su espalda, pero no lo oía, en su cabeza todo lo que se repetía era "No".
Por favor, por favor no.
Sus piernas pronto la llevaron fuera de la escuela, cerca del camino que tantas veces había recorrido y luego a la intersección. El sitio donde ambos siempre se habían separado.
"No deberías forzarte a quedarte conmigo."
Sus piernas tambalearon.
"Me rindo."
Las gotas de sudor cayeron, su corazón se oprimió.
"… Ve a buscar tu felicidad."
Con la garganta seca y dolor punzante en todo su cuerpo llegó a la casa que tiempo atrás había visitado, aquella donde vivía él.
Y se detuvo.
Miró el lugar y sus alrededores, perdida, preguntándose de repente porque había corrido, porque había sentido el impulso de ir hasta allí. Ni siquiera cuando sensei le había mentido diciéndole que no la amaba había intentado tan desesperadamente detenerlo. Entonces por qué ahora, cuando se supone que Mamura ya no era nada suyo, cuando por fin sabía la verdad y había alcanzado a quien tanto anhelaba.
Una gota cayó de sus ojos.
Le siguieron cientos.
Las lágrimas de Suzume se deslizaron por sus mejillas como ríos mientras se aferraba al timbre, tocando incansablemente, llamando un nombre que sólo la casa vacía escucharía.
Porque ya era tarde, su felicidad se había ido.
{X}
"Siempre serás mi estrella fugaz."
Shishio la vio, parada frente a él, con el viento agitando su largo cabello oscuro.
Jamás se había visto más hermosa.
Y él jamás se había sentido tan orgulloso.
La niña que había conocido en la estación de tren, la muchacha curiosa de la que se había enamorado, ahora se levantaba frente a él como una mujer formidable.
Ya no había más duda en sus ojos, no más palabras no dichas en su cara. Sólo determinación, como en la vez que subió al techo a decirle lo que sentía.
Sólo amor, que sabía, ya no estaba dirigido hacía él.
—Entonces es tarde para mí, ¿no es cierto? —dijo más para sí mismo que para ella—. ¿Aún si él se ha ido?
Suzume no respondió.
—Adiós, Chun-chun. Se feliz.
—Adiós, sensei. Gracias por haberme amado.
Ella se dio la vuelta, antes de derramar las lágrimas que había estado conteniendo. Siempre era difícil decir adiós, sobre todo a alguien que por siempre sería especial para ti.
Pero no dudaría más, ya no cometería más errores.
Se levantaría.
Aún si no era capaz de volver a ver a quién amaba y su estrella fugaz ya no estaba con ella.
Aún si esta era una historia en la que heroína se queda sola.
Seguiría adelante, trataría.
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