Doppelganger

Por Krystiana

Capítulo 9: Todo podría ser mejor…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

- ¿Por qué estás en Gryffindor?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Los Gryffindors que estaban sentados cerca de Harry y los dos visitantes Slytherin estaban quietos, esperando una respuesta. Unos pocos intentaron aparentar que no estaban escuchando al empujar ausentemente sus huevos y tocino en sus platos.

Harry abrió y cerró la boca, miró fijamente a su doble, y luego se recostó-. Me sortearon a Gryffindor.

- Eso es bastante obvio –respondió Harry James inmediatamente-. ¿Pero POR QUÉ te sortearon a Gryffindor?

- Mis dos padres estuvieron en Gryffindor.

- Los míos también.

- A pesar de la creencia común –dijo Draco Lucius, mirando fijamente su pan-, el sombrero no sortea a la gente basándose en su familia. –Tomó una mordida, sin mirar a nadie-. O sangre, si a eso vamos.

- Qué gracioso oírte a TI decir eso –dijo Ron-. Todos los Malfoy han sido Slytherins.

- Y todos los Weasleys han sido Gryffindors –dijo Harry James-. Pero el sombrero no se fija en tu historia familiar cuando te sortea. Se fija en quien ERES.

- Y muchas familias de magos crían a sus hijos para que aspiren a cierta casa –continuó Draco Lucius-. A mi me criaron para ser un Slytherin, y soy cien por ciento Slytherin, y por lo tanto me sortearon a Slytherin.

Harry James volvió a voltearse hacia su doble-. Así que yo soy un Slytherin, y tú eres un Gryffindor. Y aún así… somos la misma persona.

- No somos el mismo –dijo Harry tranquilamente.

- Por supuesto que no lo seríamos. Por seis años has tenido toda la luz dorada de Gryffindor invadiéndote. Yo he tenido seis años de intentar probarme a mí mismo como Slytherin.

Harry se congeló, abriendo mucho los ojos.

Y grandes deseos de probarte a ti mismo, eso es interesante...

- ¿Por qué estás tan interesado? –preguntó Ron secamente.

- ¿Y por qué estás TÚ tan ansioso de meter la nariz donde no corresponde? –soltó Harry James de regreso.

- Es un Gryffindor –murmuró Draco Lucius al oído de su amante-. Así son.

Harry James estrechó los ojos, mirando a Ron a través de la mesa. Estuvo callado por un momento, y luego se volteó abruptamente hacia su doble-. ¿Es porque yo tengo más serpiente que tú dentro?

Un jadeo surgió de la mesa de Gryffindor. Las cejas de Harry se arquearon en confusión-. ¿Qué se supone que significa eso? –Susurros empezaron a ir y venir en la mesa después de que Harry habló.

- ¡Harry! –le siseó Ron-. ¡No hagas ESO!

Harry le dio la espalda a su doble, sorprendido al ver a la mayoría de la mesa de Gryffindor mirándolos-. ¿Hacer qué? –Volvió a mirar a Harry James, que tenía una divertida sonrisa petulante en los labios.

- ¿Reaccionan así siempre que hablas parsel?

Harry parpadeó-. No he hablado parsel desde segundo año.

Harry James volvió a sonreír con arrogancia-. Bueno, no suena a que hayas perdido la práctica. –Se recostó un poco y estudió a su gemelo, como si estuviera buscando algo que se había perdido antes. Ignoró las desaprobaciones de los Gryffindor, que se estaban haciendo más fuertes y más enojadas.

- ¿Podrían PARAR? –gritó Seamus más allá en la mesa.

La sonrisa de Harry James creció incluso más en su cara, mientras el rostro de Harry se ponía rojo y se hundía un poco en su asiento, mirando a su gemelo con una expresión horrorizada.

- Es una pena que no te permitan ser quien eres en tu propia casa. –Los Gryffindors gritaban ahora, atrayendo la atención de las otras casas.

Harry estrechó los ojos, incorporándose e inclinándose hacia delante; sus ojos se oscurecieron-. Y es una pena que tú no tengas derecho de hacer esa suposición, considerando que no tienes idea de quién soy.

Harry James no dejó que su sonrisa decayera, pero se relajó un poco, estudiando una vez más a su gemelo-. Tienes un poco de Slytherin, incluso con seis años de influencia Gryffindor.

Harry se inclinó incluso más hacia su gemelo-. Tú no me conoces –repitió.

Harry James asintió-. Pero creo que podríamos conocernos. Me gustaría comparar notas, y quiero saber qué ha pasado en este mundo.

- ¿Por qué no metes tu nariz en tu propio mundo? –soltó Ron, parándose.

Harry James dirigió una mirada ardiente en la dirección de Ron-. Porque estoy AQUÍ. Estoy en un mundo donde Voldemort sigue vivo. –Se paró, también, inclinándose sobre la mesa hacia Ron. Harry apretó los puños por debajo de la mesa, pero su rostro se puso blanco.

Ron apretó los dientes-. No DIGAS ese nombre.

Harry James sonrió maliciosamente-. VOLDEMORT está muerto y enterrado en nuestro mundo. Nadie tiene miedo de decir ese nombre allí.

Harry bajó sus ojos a la mesa. Ya sabía eso; había oído a Harry James hablar sobre la muerte de Voldemort antes, cuando los había visto en el espejo.

Ron estaba mostrando los dientes ahora, luciendo furioso-. Mientes…

- ¡CABALLEROS! –Todos los de la mesa se voltearon hacia la pared para ver a la profesora McGonagall con las manos en la cadera. Miró fijamente a Harry James y a Draco Lucius con disgusto en los ojos-. Sr. Malfoy, Sr.… Potter. –Tomó un respiro, dando algunos pasos hacia la mesa-. ¿Puedo preguntar por qué están comiendo en la mesa de Gryffindor esta mañana?

Harry James subió una pierna al banco, y Draco Lucius miró a la profesora desde un lado de la pierna de Harry James. Draco Lucius tragó su último pedazo de pan antes de hablar-. Vinimos aquí para hablar con Harry.

La profesora McGonagall bufó, cruzándose de brazos-. Bueno, debo insistir en que regresen a la mesa de Slytherin. Hay una razón por la que cada casa tenga su propia mesa, y es una regla que coman en la mesa de su casa.

Draco Lucius miró fijamente a la profesora McGonagall-. ¿Hay una REGLA? –Se levantó también, parándose frente a Harry-. ¿Entonces está diciendo que alientan más la rivalidad entre las casas al segregarlas?

- No es segregación...

- Hogwarts tiene que estar unido –dijo Harry de pronto, parándose también-. Es lo que el Sombrero Seleccionador nos dijo el año pasado.

Los Gryffindors miraban boquiabiertos a Harry, pero la profesora McGonagall apretó los dientes-. A pesar de las divagaciones de un sombrero viejo, las reglas siguen siendo reglas. Debo insistir en que los Slytherins regresen a su mesa.

Draco Lucius le dio una mirada desafiante, pero se volteó hacia Harry James-. Vamos afuera –murmuró-. Disfruten el día.

Harry James asintió, pero dijo-. Un segundo. –Se volvió a voltear hacia su gemelo-. ¿Podemos hablar después? ¿Sin el público gritón? –preguntó, haciendo un gesto hacia los Gryffindors.

Harry mordió su labio, pero asintió-. Sólo si Ron y Hermione vienen también.

Harry James se retorció, mirando a Ron-. Si tú insistes.

Draco Lucius empezó a caminar, pero se inclinó hacia Harry y le susurró-. En la cancha de Quidditch, después de la cena. –Harry asintió lentamente, y los dos Slytherins se alejaron. Harry los miró hasta que se hubieron ido por las puertas principales.

- ¿Por qué los defiendes, Harry? –preguntó Ron mientras él y Harry volvían a tomar sus asientos.

- No estaba defendiéndolos –dijo Harry-. Estaba expresando un hecho. –Levantó la vista otra vez hacia la puerta principal, tratando de forzar sus pensamientos a un camino diferente. No estaba funcionando. El hecho de que Harry James, una versión Slytherin de sí mismo, hubiese derrotado a Voldemort, estaba pesando mucho en su mente.

Al otro lado de la habitación, Draco observaba a los Gryffindors con diversión. Harry James definitivamente era un Slytherin, había alborotado fácilmente a toda la mesa de Gryffindor con algo bastante pequeño.

Pansy, por otro lado, todavía tenía los ojos puestos en la puerta por donde se habían ido Harry James y Draco Lucius-. Quiero conocerlos –dijo, con una sonrisa en los labios.

- Lo harás –dijo Draco, sin mirarla.

- Llegó el correo. –Draco levantó la vista ante el comentario de Blaise, y vio a unas pocas lechuzas volando por la habitación, dejando caer paquetes y letras. Era domingo, así que las únicas lechuzas que entregaban hoy eran las de propiedad privada. Se sorprendió bastante cuando un paquete aterrizó frente a él. Draco lo miró fijamente y arqueó una ceja por la letra de su madre. No era típico de su madre mandarle dos paquetes en tan poco tiempo.

Lo recogió, abriendo mucho los ojos cuando sintió su peso. El último paquete que había enviado había sido ligero (había estado lleno de dulces). Este paquete era más pesado, y mientras Draco pasaba sus manos sobre el papel envoltorio, pudo sentir algo frío y duro dentro.

- Voy afuera –anunció Draco, parándose. Pansy empezó a contestar, pero Draco no esperó a oírla, caminando rápidamente fuera de la habitación.

-.-.-.-.-.-.-.-

Bellatrix se paseaba sin objetivo por la mansión. Ya que era una fugitiva, no podía arriesgarse a que la vieran en el mundo mágico. Eso la dejaba muy aburrida en su tiempo libre.

- ¿Bella?

Irritada, Bellatrix se volteó-. No me llames "Bella", Wormtail –le siseó al hombre. Sólo el Señor Tenebroso tenía ese privilegio.

Peter Pettigrew estrechó los ojos. Desde que Bellatrix le había traído a su Lord ese espejo, se había convertido en su favorita.

Bellatrix golpeteó con el pie impacientemente, esperando la respuesta de Wormtail-. ¿Qué quieres? –soltó finalmente.

- Sólo me estaba preguntando cómo encontraste el espejo de Morgana –dijo Wormtail, arqueando una ceja-. Ha estado desaparecido por cientos de años.

- Ha estado desaparecido porque ha estado en la colección privada de mi familia –dijo Bellatrix, cruzándose de brazos-. ¿Por qué quieres saberlo?

- Sólo estoy curioso. ¿Qué te dio la idea?

Bellatrix apretó los dientes-. Eso es entre yo, el Señor Oscuro, y el mocoso Potter.

- Pero...

- No es NINGÚN asunto tuyo –dijo, haciendo un gesto de disgusto-. Me voy a mi recámara.

Los ojos de Wormtail relampaguearon, pero no se atrevió a preguntarle otra vez. Ahora que ella era la "mascota" de Voldemort, podía hacer lo que se le antojara. Se volteó para irse, pero Bellatrix lo detuvo.

- Ah, ¿podrías traerme un whisky de fuego? –Una sonrisa de arrogancia se extendía por el rostro de Bellatrix. No quería uno realmente, pero le encantaba recordarle a los otros mortífagos que ella estaba por encima de ellos.

El cuerpo de Wormtail se tensó con rabia embotellada, y respondió a través de dientes apretados-. Sí, Bellatrix. –Escupió su nombre como si no pudiera soportar que estuviera en su boca.

Bellatrix se volteó otra vez, encaminándose hacia su habitación. No lastimaría a nadie decirle a Wormtail de dónde había salido la idea, pero no quería arriesgarse a que alguien la usara contra Potter antes de que ella tuviera la oportunidad.

El último encuentro de Bellatrix con el mocoso Potter le había dado la idea de usar el espejo. Cuando había matado a Sirius, su rabia se había apoderado de él. Había querido que ella muriera, había querido lastimarla… tanto que había intentado lanzarle una Imperdonable. Había mucho potencial en ese chico, y si tan sólo hubiese estado en Slytherin…

Si Harry Potter estuviera del lado de Lord Voldemort, el Señor Oscuro sería imparable.

Y ahora había un Harry Potter en este mundo que podía hacer eso. Podía pelear por su Lord, en vez de contra él.

Los labios de Bellatrix se curvaron en una sonrisa torcida.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Draco se sentó en una colina llena de hierba sin prestarle atención a la cancha de Quidditch, mirando la carta de su madre. Había leído y releído la nota al menos veinte veces. Era corta, y no explicaba nada del objeto misterioso que estaba dentro del paquete que le había enviado.

Draco:

Dile al profesor Snape que vendrás a casa el próximo fin de semana. Te recogeré el viernes después de tus clases, y regresarás la tarde del domingo. Trae la piedra contigo.

Draco recogió la piedra otra vez y la estudió. No parecía tener nada inusual o mágico, pero era lo bastante pequeña como para entrar en su bolsillo sin ser notada. Era de un negro brillante, pero no parecía ser nada más que una hematite ordinaria.

- ¿Ocupado?

Draco levantó la vista para ver a Harry James y Draco Lucius parados frente a él. Cerró su puño alrededor de la piedra, doblando la nota de su madre-. En realidad no –respondió-. Buen trabajo causando estragos en los Gryffindors esta mañana. ¿Qué les hicieron?

Harry James arqueó una ceja, sentándose al lado de Draco-. No los alboroté a propósito. No sabía que tener una conversación en parsel crearía prácticamente una revuelta.

Draco sonrió arrogantemente y se inclinó hacia atrás, deslizando la piedra a su bolsillo-. Los Gryffindors no reaccionan bien a nada que tenga que ver con serpientes.

- No actúan así en nuestro mundo –dijo Draco Lucius, sentándose al lado de Harry James-. Los Gryffindors aquí están locos.

Draco asintió-. Siempre han sido así.

Todos se voltearon al oír a alguien subiendo la colina detrás de ellos. Harry apareció en la cima, y se pausó cuando vio a Draco sentado con ellos. Un rubor surgió en sus mejillas, recordando sus sueños de la noche anterior.

- ¡Ven a sentarte! –dijo Harry James, haciéndole un gesto con la mano.

Harry sacudió la cabeza, tratando de quitarse las imágenes del sueño de su mente, y rompió la distancia entre él y el grupo-. No me dijiste que Malfoy también estaría aquí.

- No esperábamos que estuviera aquí –dijo Draco Lucius-. Pero no importa… yo también soy "Malfoy".

Harry se sentó al lado de Draco Lucius, completando el círculo. Si alguien hubiese levantado la vista hacia el extraño grupo reunido en la colina, habrían jurado que estaban viendo doble.

- ¿Están teniendo una reunión? –dijo Draco, estrechando los ojos-. Yo me voy. –Se movió para pararse, pero Harry James le hizo un gesto de que se quedara.

- Quédate. Nosotros cuatro deberíamos unirnos. –Harry James sonrió petulante.

Draco miró a Harry pasando de Harry James y Draco Lucius, fijamente-. Gracias, pero mejor no.

- Sólo dale una oportunidad, ¿vale? –dijo Draco Lucius-. ¿No estás cansado de la rivalidad?

- No.

- ¿Tiene algo de malo hacerla una rivalidad más amistosa?

- Sí. –Esa respuesta vino de Harry-. Creí que estábamos reuniéndonos para averiguar las diferencias de nuestros mundos.

- Así es –respondió Harry James-. No lastima a nadie que los cuatro pasemos un rato juntos, ¿no es así?

- Miren –dijo Draco, parándose-. Ustedes dos están enamorados. Potter y yo nos odiamos. Nosotros somos el OPUESTO de ustedes dos, y eso no va a cambiar.

- El amor y el odio no son opuestos –dijo Draco Lucius-. Están en la misma categoría.

- ¿Qué se supone que significa eso?

- Por favor, sólo siéntate y habla con nosotros un rato –dijo Harry James-. ¿Tienes algo mejor que hacer?

Draco miró a los tres chicos en el piso. Harry James y Draco Lucius lo miraban expectantemente, mientras que Harry miraba la cancha de Quidditch con una expresión perdida-. Está bien –soltó Draco.

Harry James se volteó hacia Harry-. Creí que tus amigos Gryffindor iban a venir contigo –dijo.

- Gracias a dios no lo hicieron –dijo Draco, haciendo un gesto de disgusto-. No me habría quedado si la comadreja y la sangre sucia estuvieran aquí también.

- No la llames así –soltó Harry, pero le faltaba su usual convicción. Suspiró, pero no desvió la vista de la cancha-. Hermione tenía que ponerse al día con sus deberes ya que pasó la mayor parte de su tiempo libre investigando nuestro… problema.

Harry James arqueó una ceja-. Eso es lindo de su parte. ¿Y la comadreja?

- Ron no quería venir.

- Ah.

Draco Lucius sonrió y miró a su amante-. ¿Por dónde quieres empezar?

- La selección –respondió Harry James automáticamente. Miró hacia su gemelo, que seguía mirando la cancha-. ¿Qué pasó en la selección?

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Qué te dijo el sombrero seleccionador cuando fuiste sorteado?

- ¿El sombrero seleccionador te habla? –dijo Draco con leve sorpresa-. A mí no me dijo nada.

- Ni a mí –respondió Draco Lucius-. Eso es porque ambos somos Slytherin puros, no hay dudas en lo que se refiere a nuestra casa.

- ¿Qué dijo? –repitió Harry James, ignorando las burlas de Draco.

- Dijo que podía estar en Slytherin o Gryffindor. Terminé en Gryffindor.

Harry James estrechó los ojos. Regresó su mente a cuando tenía once años de edad, y un sombrero viejo encima de sus ojos. Repitió lo que el sombrero le había dicho ese día-. Difícil. Muy difícil. Mucho valor, ya veo. No una mala mente, tampoco.

Harry finalmente separó su vista de la cancha y miró a su gemelo con horror.

- "Hay talento, dios mío, sí, y un gran deseo de probarte a ti mismo, eso es interesante… ¿Dónde debería ponerte?"

Harry apretó los puños, escuchando las palabras del sombrero seleccionador saliendo de la lengua de su gemelo. Lo llevaron de regreso a ese día, y su propia respuesta al sombrero llegó a él.

- Slytherin no, Slytherin no –dijo a lo alto, con la voz apagada.

- "¿Slytherin no, eh?" –continuó Harry James-. "¿Estás seguro? Podrías ser grande, sabes, todo está en tu cabeza, y Slytherin te ayudaría en el camino de la grandeza, no hay duda de eso…"

Harry lo retomó donde Harry James lo había dejado, con la voz sonándole lejana y perdida-. "¿No? Bueno, si estás seguro, mejor que seas de… Gryffindor".

Los dos Harrys se miraban mutuamente-. ¿Cómo puede ser exactamente igual? –susurró Harry.

- No lo es –respondió Harry James-. Yo le decía "Slytherin no", al igual que tú.

- ¿Entonces por qué terminaste en Slytherin?

- "Slytherin te ayudaría en el camino de la grandeza, no hay duda de eso..." –repitió Harry James-. "Tú no quieres ir allí, pero no puedes decirme a MÍ como hacer mi trabajo. Sé lo que es mejor para ti, y tú correspondes a Slytherin…"

Harry miró a su gemelo con la boca abierta, incapaz de encontrar algo que decir. Había creído que había estado cerca de estar en Slytherin antes, pero ahora…

- Dumbledore dijo que mi elección de no ser un Slytherin era lo que me hacía un Gryffindor –dijo Harry-. Pero tú intentaste hacer la misma elección, y el sombrero no te dejó…

- No creas todo lo que dice Dumbledore –dijo Harry James, endureciendo la voz-. Es un viejo chiflado.

- ¿Alguna vez lo lamentaste?

- ¿Lamentar ser un Slytherin? –Harry James soltó una corta carcajada y puso su brazo alrededor de Draco Lucius-. Nunca.

- Entonces no es la selección –dijo Draco Lucius-. Tal vez es de más atrás.

- ¿Viviste con los Dursley al crecer? –preguntó Harry James.

- Esa horrible familia muggle... –agregó Draco Lucius con un tono de amargura.

- Sí. Todavía tengo que vivir con ellos durante el verano.

- ¡¿QUÉ?! –gritó Draco Lucius-. ¿Todavía tienes que regresar a esos asquerosos muggles? ¿Cómo puede ser que sigas vivo?

- ¿Qué hay de Sirius? –agregó Harry James.

El cuerpo de Harry dio una sacudida, inclinando de golpe su cabeza hacia Harry James. La expresión de sus ojos era inquietante-. ¿Vives con Sirius? –susurró.

- Bueno, vivo con Sirius y Remus. Ellos son los jefes de los Derechos Igualitarios para los Licántropos.

"Vive con Sirius, y Sirius está encabezando un acto de protección… está vivo" Harry puso la cabeza entre sus rodillas para que ninguno pudiera ver su expresión. Su voz fue muy débil cuando habló-. ¿Ya no es un criminal buscado?

- No. Fue libre tan pronto como le mostramos Wormtail a Fudge.

Harry repentinamente se encontró completamente sin palabras. Todo lo que había ido mal la noche que Wormtail había escapado había ido BIEN en su mundo. Sirius estaba vivo, era un hombre libre, y Harry James se había ido a vivir con él y Remus durante las vacaciones. Voldemort estaba muerto porque Harry James aparentemente ya lo había matado. Harry James también tenía a alguien del que estaba profundamente enamorado.

- ¿Estás bien, Harry? –preguntó Draco Lucius, inclinándose hacia delante.

- ¿Todo es perfecto en su mundo? –dijo Harry, levantando la cabeza. Sus ojos estaban llenos de muchas emociones, desde la furia hasta la absoluta envidia.

- ¿Perfecto? –preguntó Harry James, estrechando los ojos-. No entiendo. ¿Qué ha pasado aquí?

Harry no podía decir nada. Era como si el dolor hubiese regresado con toda su fuerza. Y con el dolor, venía la culpa… la culpa de que había sido SU error la razón que Sirius se hubiese ido…

- Sirius Black... creo que él... murió. –La voz de Draco era extrañamente suave.

Abriendo la boca con horror, Draco Lucius miró a su gemelo, y luego se enfocó en Harry-. ¿Eso es verdad? –preguntó.

Harry asintió.

- ¿Sirius está muerto en este mundo? –dijo Harry James, asimilando la idea.

Harry exhaló, sin haberse dado cuenta de que había estado conteniendo el aliento-. Sí, Sirius está muerto –dijo tranquilamente. Se cayó hacia atrás, recostándose en la hierba y pasándose las manos por la cara-. ¿Por qué no lo refriegan un poco más?

- No lo estamos refregando, Harry –dijo Draco Lucius-. Sirius es especial para nosotros dos…

- Um... ¿Draco Malfoy y Harry Potter?

Todos menos Harry se voltearon para ver a una Slytherin de tercer año en la colina, un poco detrás de ellos. Todos los cuatro respondieron, aunque en tonos diferentes-. ¿Sí?

La niña de tercero no pudo evitar una risita-. Um… Draco Lucius y Harry James, quiero decir. –Rió otra vez-. El profesor Snape quiere verlos. Dice que tiene que mostrarles dónde estarán en sus clases.

- ¿Ahora mismo? –dijo Harry James.

- Eso fue lo que dijo. –Les sonrió, y luego volvió a bajar la colina.

Harry James suspiró y miró hacia Harry, que seguía recostado en la colina con una mano encima de sus ojos-. Lo siento –dijo-. No quería sacar un tema así…

- No te preocupes –fue la ahogada respuesta de Harry-. No lo sabías.

- Deberíamos... irnos, Harry. –Draco Lucius se paró también, y le extendió una mano a Harry James.

Harry James asintió, tomando la mano de su amante y apretándola. Volvió a voltearse hacia Harry-. Quiero hablar otra vez. Hazme saber cuando estés libre mañana.

- Bien.

Harry James finalmente se volteó, apretando la mano de su amante una vez más. Bajaron unos pasos la colina, pero Draco estiró un brazo y empujó a Harry James a sus labios, inclinándose hacia él. Descansaron sus frentes contra la del otro, y se quedaron así por un momento-. Necesitaba eso –susurró Draco Lucius al oído de Harry James, antes de separarse. Continuaron bajando la colina, y pronto estuvieron fuera de la vista.

-.-.-.-.-.-.-.-

- Ron, ¿por qué estás aquí?

- Te lo dije, tenía que terminar mi ensayo de Pociones. Creí que tú ibas a ayudarme, Hermione.

- ¿Estás enojado con Harry?

- Sí. ¿Crees que lo haya notado ya?

Una pausa, y luego un suspiro-. No.

- ¿Tengo derecho a estar enojado?

- Bueno, sí, pero... Harry está pasando por algo muy extraño ahora mismo.

Una corta carcajada-. En eso tienes razón.

- ¿Es por eso que todavía no lo has arrinconado?

- Sí. Eso y el hecho de que nunca puedo encontrarlo.

- Encuéntralo esta noche cuando regrese. Nos necesita ahora, Ron. Quítate tu enojo y supéralo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Harry quitó su mano de sus ojos y miró el decreciente rojo y amarillo del cielo. Ni siquiera sabía cómo podría empezar a procesar eso y seguir adelante. Le habían arrojado mucho.

La vida de ellos era mejor.

Su vida habría sido mejor si tan sólo hubiese estado en Slytherin.

Un movimiento captado de soslayo lo obligó a mirar a su derecha. Draco Malfoy se sentó frente a él, mirando a Harry con una expresión ilegible.

Harry había olvidado que él seguía allí.

- ¿Qué quieres, Malfoy? –dijo, esperando que sólo se fuera. Tenía demasiados asuntos en ese momento, y no necesitaba las provocaciones y comentarios de Malfoy. Harry se sentó, esperando que Malfoy atacara sus emociones…

- ¿Quién eres, Harry Potter?

Harry parpadeó, mirando sin emociones a Draco-. ¿Qué? –preguntó, sin saber cómo reaccionar a lo que le preguntaba el Slytherin.

- Tú dijiste que yo no te conocía. Bueno, ¿quién eres, en realidad?

Los ojos de Harry y Draco se encontraron, y por primera vez, no había furia en ninguno de los chicos.

¡Wajú! ¡Terminé! Méndigo fic de la chingada, cada vez tiene capítulos más largos. Argh.

Bueno, bueno, mis queridos, amados y estimados lectores, muchas gracias por sus reviews como siempre. En esta ocasión, pasaré a hacer publicidad de un nuevo fic, obviamente también de Harry y Draco: I Knew I Loved You, de mi propiedad y la de Giosseppe (que por cierto es un C H I C O, ¿a qué les suena el nombre?). Lo leen y dejan sus siempre agradecidos comentarios.

Ah, y sí, alguien me dijo alguna vez "Un poco adicta a los comentarios, ¿no?". Sí, sí, lo soy. Por eso también, a los lectores de El Camino de Entrada, les pido que por favor dejen reviews. Ya casi ni tiene y eso me asusta como una mierda. Y a los que no sean lectores, ¿qué esperan? ¡Si tuvieran una mínima idea de lo bueno que se pone! Y al primero que me vuelva a decir "Deja de hacerle publicidad al Camino de Entrada", le mento toda la putísima madre. ¿Qué carajos se creen? Es mi fic favorito, y si quisiera, dejaría todos los demás y sólo me dedicaría a ese, fíjense.

Bueno, creo que eso es todo. Sí, sí. Ah, sí, por supuesto que aquí también tienen que dejar reviews, ¿eh? Se los recuerdo por las dudas, aunque creo que ya lo saben.

¡Ámenme! xD

¡Review!