Doppelganger
Por Krystiana
Capítulo 10: Convicciones.
- ¿Quién eres, Harry Potter?
Harry parpadeó, mirando sin emociones a Draco-. ¿Qué? –preguntó, sin saber cómo reaccionar a lo que le preguntaba el Slytherin.
- Tú dijiste que yo no te conocía. Bueno, ¿quién eres, en realidad?
Los ojos de Harry y Draco se encontraron, y por primera vez, no había furia en ninguno de los chicos.
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El único sonido que podía ser oído en la cima de la colina eran las aves, haciendo sus últimas conversaciones antes de la puesta del sol.
Los dos chicos se miraron mutuamente, tratando de entender la expresión del otro.
- ¿Por qué quieres saber quién soy? –Harry rompió finalmente el silencio, con la voz tranquila y curiosa.
- ¿Por qué? –Draco se recostó, apoyándose en sus codos y mirando la cancha de Quidditch-. Porque generalmente soy muy bueno en juzgar cómo son las personas.
- Querrás decir lo que crees que son.
- No puedes discutir el hecho de que tengo razón la mayor parte del tiempo.
- Exageras la negativa, si tienes razón.
- Me gusta llamarlo ser "brutalmente honesto". –Draco movió su mirada de regreso a Harry-. De todos modos, quiero saber si realmente me equivoqué contigo.
Harry se volvió a sentar, estudiando a Draco a través de ojos apretados-. ¿No sabes ya la respuesta?
- ¿Por qué estaría preguntando si la supiera?
Harry suspiró, cruzando los brazos encima de sus rodillas-. ¿Por dónde quieres empezar?
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Harry James estaba murmurando por debajo de su aliento mientras él y Draco Lucius se alejaban de la oficina de Snape-. Me trata como lo hacía en primer año.
- No olvides que ha estado soportando a un Harry Potter muy Gryffindor por seis años, y él desprecia a los Gryffindors –dijo Draco Lucius casualmente-. No importa, Harry. Se desinhibirá contigo, si estamos suficiente tiempo aquí.
Harry James miró al chico a su lado-. ¿Realmente crees que estaremos aquí tanto tiempo?
- Considerando que no tenemos idea de cómo ha sucedido esto todavía… -Draco Lucius se detuvo, mirando al piso.
- Tal vez nunca volvamos a casa.
Draco Lucius levantó la cabeza de golpe-. Volveremos a casa, Harry. Sólo tenemos que solucionar esto.
- Si involucra a Voldemort, entonces él tiene que hacer una movida alguna vez. –Harry James estrechó los ojos, metiéndose las manos en los bolsillos.
Ambos caminaron en silencio antes de que Draco Lucius lo rompiera con un pequeño comentario-. No puedo creer que Sirius esté muerto en este mundo.
- ¿Crees que Remus esté bien?
Draco Lucius suspiró, y sus hombros cayeron ligeramente-. No lo sé. –Miró a Harry James por la esquina del ojo-. Preferiría no preguntarle a Harry sobre eso… -Se interrumpió a sí mismo al oír una enfadada voz femenina gritando.
- BIEN, Ron. Si estás satisfecho con lo que conseguiste, eso es genial. No me culpes cuando te saques una D en tu trabajo.
Harry James y Draco Lucius miraron por el corredor por el que estaban pasando. Ron Weasley y Hermione Granger iban saliendo por las puertas de la biblioteca al vestíbulo. Ron se estaba yendo hecho una furia en dirección opuesta. Hermione se quedó con las manos en la cadera, mirándolo fijamente.
- El mocoso comadreja. –Hermione oyó la voz de Harry desde atrás. Asustada, se volteó, notando que era Harry James, no Harry. Estrechó los ojos ligeramente.
- No actúa siempre así.
- Es uno de los idiotas más grandes que conocerás en tu vida –respondió Harry James-. Es un intolerante.
- Tú eres amiga de Harry, ¿verdad? –preguntó Draco Lucius, dando rápidamente un paso entre Hermione y Harry James.
Hermione asintió-. He sido amiga de Harry desde primer año. Es como un hermano para mí.
- ¿Puedes contarnos cómo murió Sirius? –La expresión en el rostro de Draco Lucius era sombría.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos, y su boca cayó abierta-. ¿Por qué?
- Porque Sirius es muy especial para nosotros en nuestro mundo. Él me alejó de los Dursley –dijo Harry James.
- Me adoptó después de que mis padres fueran asesinados –dijo Draco Lucius-. Él y Remus nos han estado cuidando a ambos.
- Remus está bien, ¿verdad? –La voz de Harry James sonaba un poco desesperada.
Hermione parpadeó, recostándose contra una pared-. Remus está bien. Está en el colegio hasta la semana que viene, así que estoy segura de que podrás hablar con él. –Cerró los ojos-. Aunque parece muy triste.
- ¿Por Sirius? –dijo Draco Lucius con calma.
Hermione asintió, abriendo los ojos una vez más.
- ¿Cómo sucedió esto?
Hermione se hundió en el piso, recostándose contra la pared-. Bellatrix Lestrange… ella lo asesinó cuando estábamos en el Ministerio de la Magia, tratando de conseguir la profecía.
Los ojos de Harry James se abrieron, y se sentó al lado de Hermione. Draco Lucius lo siguió-. ¿Estaban tratando de conseguir la profecía? –repitió Harry James.
- No fuimos a conseguir la profecía. Creímos que íbamos a salvar a Sirius. Harry tuvo una visión de Sirius siendo capturado por Quien-Tú-Sabes… pero llegamos allí y descubrimos que era una trampa. Sirius no había sido capturado. Ni siquiera estaba ahí. Voldemort nos había puesto un señuelo para poder usarnos para conseguir la profecía.
- ¿Harry tuvo una visión? –dijo Harry James agudamente.
- Sí. Dumbledore llegó con la Orden y se las arregló para salvarnos a todos los que habíamos ido, pero Sirius… cayó. Desapareció detrás del velo. Está muerto. –Hermione puso su cabeza en sus manos-. Y la profecía se rompió entre toda la confusión, así que todavía no sabemos lo que dice.
- ¿No lo saben? –La expresión de Harry James de repente se hizo más severa-. Ese bastardo debió haber estado en Slytherin –soltó, parándose.
Hermione levantó la vista confundida-. ¿Quién?
- Dumbledore. Él sabe lo que dice la puta profecía. Lo ha sabido por mucho tiempo, considerando que estuvo AHÍ cuando Trelawny la dijo. –Harry James dejó salir un pequeño gruñido, torciendo el labio superior-. Es demasiado manipulador para su propio bien.
- ¿TÚ sabes lo que decía la profecía? –preguntó Hermione, abriendo mucho los ojos.
- Por supuesto. Hice que Dumbledore me lo dijera en segundo año. No soportaba más sus secretos entonces. –Rechinó los dientes, apretando su mano alrededor de su varita dentro de su bolsillo-. No puede librarse de eso. Tiene que decirle.
- ¿Tiene que decirle a quién?
- Harry. Su Harry. –Harry James miró por el vestíbulo, con los ojos oscuros-. Mejor aún, se lo diré yo mismo. –Empezó a moverse para irse y encontrar a Harry.
- ¡NO! –Hermione se paró también, bloqueando el paso de Harry-. Harry confía en Dumbledore. ¡Si descubre que Dumbledore ha estado mintiéndole, lo destrozaría!
- Tiene que saber que no puede valerse de Dumbledore.
- Pero...
- No. –Draco Lucius estiró un brazo y trató de poner una mano en el brazo de Hermione. Como siempre, vio a su mano volar a través del brazo de la chica, pero fue suficiente para conseguir su atención-. Él tiene razón. No se puede confiar en Dumbledore, y Harry tiene que saber eso.
- ¡Piensen en los SENTIMIENTOS de Harry! –dijo Hermione, volteándose hacia Draco, con los ojos llenos de compasión.
- Es mejor para sus sentimientos que lo sepa.
Hermione dejó salir un pequeño sonido de frustración, volteándose hacia Harry James, sólo para encontrar que ya no estaba allí. Su boca cayó abierta, y miró a ambos lados del corredor-. ¿Adónde fue?
Draco Lucius sonrió con arrogancia-. Siempre hace eso. A veces es como Batman.
Hermione miró fijamente a Draco Lucius con una expresión de incredulidad-. ¿Sabes sobre Batman?
- Por supuesto. ¿Cómo podía estar enamorado de un mago criado por muggles sin saber de los placeres de los comics muggles?
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- ¿Por dónde quieres que empiece?
- Por donde quieras –respondió Draco.
Harry arrugó la nariz-. Por donde yo QUIERO empezar es por lo que tú ya sabes. Mi vida real empezó cuando vine a Hogwarts.
Draco arqueó una ceja-. ¿Y qué de los primeros once años de tu vida?
- Ya conoces el primer año.
- ¿Podrías parar de decir que ya lo sé? –soltó Draco, con un gesto de disgusto extendiéndose por su rostro-. Sabes lo que ya sé. Te estoy pidiendo que me cuentes lo que no sé.
Harry suspiró, pero no respondió.
- ¿Quiénes son los Dursley?
Harry desvió la vista de Draco-. Son la familia muggle que me crió. La tía Petunia era la hermana de mi madre. Son mis únicos parientes vivos.
- ¿Y por qué no quieres hablar de ellos? ¿Cómo son?
Harry dejó salir una sonrisa amarga-. Me dijeron que mis padres habían muerto en un choque de autos porque mi padre había estado bebiendo. Yo creí que había estado en el asiento trasero de ese auto, y por eso tenía la cicatriz en mi cabeza. –Harry le dio a su cicatriz un rápido y enfadado frote.
Draco lo miraba fijamente-. ¿Eso es lo que les dijo Dumbledore?
- No. Él, de hecho, les dijo que me dijeran la verdad. No supe que era un mago hasta que Hagrid vino y derribó la puerta.
- ¡Eso es ridículo! ¿Por qué no te lo dijeron?
- Querían aplastar toda la magia en mí. Odian la magia. Petunia odiaba a mi madre, y los tres me odian a mí. –Harry suspiró-. Esa familia confirmaría cada palabra de tus creencias anti-muggle. Realmente son lo peor de lo peor.
- ¿Qué te hicieron? –Los ojos de Draco se habían abierto ligeramente más de lo normal.
Harry vaciló, pero procedió a contarle a Draco lo que había pasado al crecer con los Dursley. No estaba mirando a Draco mientras hablaba, pero se lo hubiese hecho, habría visto la expresión de furia e impresión en la normalmente inexpresiva cara del Slytherin.
Draco finalmente interrumpió a Harry cuando él habló de la alacena bajo las escaleras-. ¿Vivías en una alacena? ¿Y Dumbledore deja que REGRESES allí?
Harry finalmente volteó sus ojos hacia Draco, sorprendido por el arrebato del chico-. No tengo ningún otro lugar al que ir. Se suponía que Sirius era mi guardián, pero no pudo hasta probáramos que era inocente. Ahora es demasiado tarde para eso. –Harry enterró su rostro otra vez en sus rodillas, preguntándose porqué le estaba contando a Draco Malfoy su historia con los Dursley.
- No regresarás.
Harry levantó la vista para ver a Draco mirándolo fijamente con la mandíbula encajada, pareciéndose extrañamente a la expresión terca de Hermione-. ¿Qué?
- Ningún mago se merece ser tratado así. Apuesto a que yo puedo tirar ALGUNOS hilos en el Ministerio, incluso con mi padre en Azkaban.
Harry miró fijamente a Draco-. Por mucho que me gustaría vivir en otro lugar, tengo que regresar allí.
- ¿Por qué?
- Porque.
- ¿Porque qué?
- Sólo porque.
- ¿Porque Dumbledore lo dice? –El labio superior de Draco se torció.
- ¡Sí! –soltó Harry-. Hay algo más, pero no te lo diré a ti. –Draco estrechó los ojos pensando, y Harry volvió a desviar la vista de él, mirando la cancha de Quidditch.
- ¿Estás protegido de algún modo del Señor Oscuro allí?
La boca de Harry cayó abierta y miró a Draco una vez más-. ¿Cómo supiste eso?
- Porque no hay ninguna otra buena razón por la que no querrías decírmelo. Se supone que yo soy el Sr. Mortífago Junior, así que es comprensible. –Draco se paró-. Mi punto es que puedes alejarte de los Dursley. Hay otras formas de protegerte el Señor Oscuro.
Harry suspiró-. Dumbledore dijo...
- No IMPORTA lo que Dumbledore dice –dijo Draco, cruzándose de brazos-. Lo creas o no, Dumbledore no tiene derecho a decir dónde vas durante el verano. El MINISTERIO lo tiene, ya que eres un huérfano y tienes menos de dieciocho.
Harry, quieto, sentado en la hierba, de repente se encontró a si mismo incapaz de quitarle la vista a Draco-. ¿Por qué estás haciendo esto? –preguntó con calma, con temor a encontrar algún motivo ulterior.
- Ya te lo dije. Los magos, incluso los grandes idiotas como Harry Potter, no deberían vivir con una familia muggle que no le dan al mago el respeto que se merece.
A pesar de sí mismo, Harry sintió una sonrisa cruzándose en su rostro-. ¿Crees que merezco respeto?
- Por supuesto. Tal vez te traté como a la mierda por años, Harry, pero siempre te he respetado como mago. –Harry se asustó por el uso de su primer nombre, pero no dijo nada mientras Draco continuaba-. Esos malditos muggles no tienen el derecho de tratarte como yo te trato. –Una sonrisa torcida se extendía por el rostro de Draco.
Harry negó con la cabeza, pero no pudo detener su propia sonrisa-. Estás loco, Malfoy.
- No, no lo estoy. Estoy dotado con ver la verdad.
- Loco –repitió Harry, parándose también. No entendía por completo porqué Malfoy se estaba ofreciendo para ayudarle con su problema de los Dursley, pero le daba la bienvenida a la idea, y animaba su humor.
- Qué lindo ver que ustedes dos no se han matado. –Harry y Draco bajaron la vista por la colina para ver a Harry James yendo hacia ellos con las manos en los bolsillos-. Creí que habían dicho que se odiaban y no podían soportar estar en la presencia del otro.
- Sí dijimos eso –respondió Draco-. Somos polos opuestos.
Harry James sonrió con arrogancia-. Yo no diría eso. Tu opuesto sería un Hufflepuff completamente no-sexy.
- No, sería un muggle no-sexy. –El comentario salió de la boca de Harry. Sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta de lo que implicaba, y se encontró a sí mismo ruborizándose mientras Draco y Harry James lo miraban fijamente.
Draco arqueó sus cejas, pero no pudo evitar sonreír-. Debo ser más lindo de lo que creí, si tengo a dos Harry Potrees diciéndome sexy.
Harry James estalló en carcajadas-. Sí, sí, eres muy lindo. –Aún sonriendo de oreja a oreja, se inclinó hacia delante y dijo en un susurro-. Serías más lindo con el cabello suelto. El gel suele arruinarte el cabello.
Draco estrechó los ojos-. Para tu información, uso gel mágico, acondicionador, que no arruina el cabello. Y yo no soy tu novio.
- Sé que no lo eres. Él es mucho más lindo que tú.
Draco rodó los ojos-. Me voy. Tengo un trabajo que terminar para poder dormir esta noche.
Harry finalmente encontró su voz-. ¿Estás teniendo problemas para dormir?
- No es asunto tuyo. Nos vemos mañana. –Draco bajó la colina, sin mirar atrás.
Harry lo miró hasta que volteó una esquina alrededor de un árbol y estuvo fuera de la vista. Finalmente desvió la vista para ver a Harry James mirándolo con una sonrisa sabihonda-. No me mires así –dijo Harry-. No sabes nada. –Se movió para empezar a bajar la colina, también.
- Espera un momento. Subí aquí para preguntarte algo muy importante –dijo Harry James, con su sonrisa cayendo y su expresión volviéndose seria.
- ¿Qué?
- ¿Confías en Dumbledore?
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Hermione estaba en compañía de Draco Lucius mientras esperaba que Harry James regresara. Estaban paseándose por los pasillos sin objetivo, charlando sobre las clases, "Hogwarts, una historia", y las diferencias entre sus mundos.
- ¿Por qué Harry James odia tanto a Ron? –preguntó Hermione casualmente-. No conoce a Ron aquí. No puede saber cómo es.
Draco Lucius suspiró-. Honestamente, no lo sé.
- ¿No sabes lo que sucedió?
- No... Lo que no sé es porqué Harry se lo tomó tan personalmente.
- ¿Qué pasó?
Draco metió sus manos en los bolsillos, mirando el piso mientras caminaban-. Cuando estábamos en el tren de Hogwarts nuestro primer año, Harry se hizo amigo de Weasley. Comieron toneladas de dulces, probaron hechizos que no funcionaron, y en general fueron unos tontos. Cuando traté de hacerme amigo de Harry, me rechazó por el Weasley.
Los ojos de Hermione habían empezado a abrirse y abrirse mientras Draco Lucius hablaba-. ¿Eso pasó en su mundo también? Supuse que Harry se había hecho amigo de ti primero, en vez de Ron.
- Nop. Harry y yo nos odiamos, de hecho, por cerca de la mitad de nuestro primer año.
- ¿Entonces qué pasó?
- Lo superamos, obviamente.
- Quiero decir con Harry y Ron.
Draco Lucius miró a Hermione-. ¿No puedes adivinar? Weasley tiene el mismo odio a los Slytherin aquí que en nuestro mundo.
La expresión de Hermione se fundió al percatarse-. Harry fue sorteado a Slytherin, y Ron lo odió. –No era una pregunta.
- Exactamente. Harry ya estaba bastante descolocado por ser sorteado a la casa que supuestamente era una fábrica de Magos Oscuros. Que el mejor amigo que tuvo en su vida de repente lo tratara peor que la escoria…
- Es comprensible. Ron puede ser brutal, a veces. –Hermione suspiró-. Pero en realidad tiene un buen corazón.
Draco Lucius sonrió con arrogancia-. Pude ver eso desde el momento que caímos del cielo. Defendió a su Harry tan intensamente que tuve un fugaz pensamiento de que tal vez estaban juntos.
- ¿Juntos?
- Como Harry y yo. –Su voz era serena.
Hermione se ahogó en una carcajada-. Tienes mi palabra de que esos dos NUNCA se juntarían.
Draco Lucius le ofreció una pequeña sonrisa-. Eso puedo verlo ahora. –Suspiró, volviendo a bajar la vista-. Pero todavía me asusta.
- ¿Qué te asusta?
- Bueno, me asusta bastante que las dimensiones alternas existan de verdad –empezó Draco Lucius, con su tono cargando una emoción que Hermione no podía ubicar.
- ¿Y...?
- Y me asusta incluso más que Harry y yo no estemos destinados a estar juntos en cada una.
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- ¿Confío en Dumbledore? –repitió Harry.
- Eso fue lo que te acabo de preguntar. ¿Confías?
- ¿Por qué quieres saber?
- Porque no se puede confiar en él. Lo sabes, ¿verdad?
Harry se volvió a sentar en la hierba, mirando la cancha de Quidditch otra vez, pero sin ver realmente nada-. Sí.
- ¿Sí confías en él, o sí sabes que no se puede confiar en él?
- No confío en él –dijo Harry-. Nunca lo pensé realmente hasta ahora, pero no puedo confiar más en él. Me escondió muchas cosas. Esperó demasiado para decirme…
- ¿Decirte qué?
- La profecía.
Harry James arqueó una ceja, sentándose al lado de Harry-. ¿Así que sabes de la profecía? Tu amiga Granger dijo que la profecía había sido destruida, y nadie sabía que había dentro.
Harry suspiró-. No se lo he dicho a nadie todavía. Es algo difícil tratar con eso.
- Es difícil. Yo fui lo bastante afortunado de saberlo desde segundo año.
Harry levantó la vista con sorpresa-. ¿Cómo lo descubriste tan temprano?
- Molesté a Dumbledore hasta que me lo dijo. No me gusta que me escondan las cosas, y sabía que Dumbledore lo estaba haciendo.
Harry suspiró-. Tú ya has cumplido TU profecía. ¿Algún consejo que quieras darme?
- ¿Consejo? –repitió Harry James pensativamente, apoyándose en sus codos y mirando al sol ponerse encima de la cancha-. El mejor consejo que puedo darte es que te tomes a la profecía literalmente.
- "Ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva" –citó Harry amargamente-. Ya he averiguado que tengo que asesinar o ser asesinado.
- Es más fácil no pensar en eso como un asesinato –dijo Harry James-. Lo que quise decir es que tienes que ser el igual a Voldemort para derrotarlo. Tienes que ser tan bueno como él, si no es mejor.
- Voldemort no es bueno –dijo Harry.
- Sabes lo que quiero decir. Tienes que ser capaz de meterte a la cabeza de Voldemort sin perderte, para realmente PODER ser su igual. –Harry James se pausó, mirando a Harry-. Hay otra cosa que quería hablar contigo… ¿has dominado la oclumancia ya?
Fue pura coincidencia que Harry de pronto sintiera un dolor que no había sentido en al menos un mes. Su cicatriz ardió primero, y luego su cabeza explotó de dolor. Harry puso una mano encima de su cicatriz, gritando. Lo último que vio fue su propio rostro, mirándolo en alerta. Lo último que oyó fue a Harry James, encontrando de alguna forma lugar todavía para un comentario sarcástico.
- Tomo eso como un no.
Harry se desmayó.
¡Yay! No puedo creerlo, dos actualizaciones en un día. Incluso con los parciales a la vuelta de la puta esquina (mejor dicho, a la vuelta del puto fin de semana).
¡Muchas gracias a todos los reviews! Me hacen feliz y todo eso que ya se saben. Así que, ¡déjenlos!
Y recen porque Harry y Draco se junten de una putísima vez.
¡Review!
