Doppelganger

Por Krystiana

Capítulo 11: Reflejos.

Harry abrió sus ojos a la oscuridad. Lo único que podía oír era el sonido de respiración, aunque no podía saber de dónde estaba viniendo. Sintió su brazo moverse, sus labios moverse en un silencioso encantamiento, y una antorcha se encendió unos pasos más adelante, dándole una débil luz a los alrededores de Harry.

Harry sintió que su cuerpo se levantaba, dando algunos pasos hacia adelante hasta que estuvo parado frente a un espejo. El vidrio estaba impecable, pero no tenía reflejo. Harry trató de levantar su mano para tocar el espejo, pero encontró que no tenía control sobre sus acciones.

- Pronto, se pondrá de mi lado.

Esa voz venía de... ¿él mismo? Harry reconoció el tono, y habría temblado si hubiese tenido el control. Era la voz de Voldemort. Estaba atrapado dentro del cuerpo de Voldemort, como en los sueños que había tenido en quinto año.

Ahora Voldemort estaba tocando el espejo, como Harry había tratado de hacer sólo un momento antes. Podía sentir la fría superficie debajo de los dedos de Voldemort, y un aumento de alegría salió de su interior.

- Con un Potter muy Slytherin de mi lado, Dumbledore y el Ministerio se desmoronarán. –Voldemort le dio una sonrisa torcida al espejo-. Yo me levantaré en su lugar.

- ¿Mi Lord? –Dijo otra voz familiar desde un oscuro rincón de la habitación-. ¿Me llamó?

Voldemort se volteó, y Harry vio a Bellatrix Lestrange a través de sus ojos-. Enviarás el paquete que te di. Debería llegar mañana por la mañana.

- Sí, mi Lord. –Bellatrix sonrió con arrogancia, y Harry sintió ira acumulándose en su interior. Ella había tenido la misma maldita sonrisa en la cara justo después de haber matado a Sirius.

Voldemort se congeló, notando la furia en su mente. Él no tenía razón de sentirse enojado con Bellatrix…- No es educado espiar, chico.

Con una sacudida, Harry se forzó a si mismo a salir de la cabeza de Voldemort.

Alguien estaba parado a su lado. Harry levantó la vista para ver a Harry James mirándolo a través de ojos apretados.

- ¿Qué viste? –preguntó Harry James, no queriendo que Harry dijera nada.

Harry cerró los ojos fuertemente, y se las arregló para sentarse-. Un espejo.

Harry James arqueó una ceja, ocupando un lugar al lado de Harry-. ¿Un espejo?

- Tenías razón... Tú y Draco Lucius fueron traídos aquí por Voldemort. –Harry apretó su palma contra su cicatriz, que seguía dándole una jaqueca.

- Pero no lo entiendo –dijo Harry James, estrechando los ojos-. Yo soy el que mató a Voldemort en nuestro mundo. ¿Por qué nos traería aquí?

- Él cree que tú "te pondrás de su lado" y dominarán el mundo mágico juntos –dijo Harry, arreglándoselas finalmente para abrir los ojos.

- Está jodidamente enfermo.

- Eso ya lo sabíamos.

- ¿Pero por qué piensa que lo ayudaré?

- ¡Hermione! –Los ojos de Harry se iluminaron, y se levantó abruptamente-. ¡Ella ya SABE qué te trajo aquí!

- ¿Qué? –Harry James se puso de pie al lado de Harry, con la boca formando un gesto de disgusto-. ¿Por qué demonios no nos dijo antes?

Harry parpadeó, y luego negó con la cabeza-. No, no. Ella no sabe que lo sabe. Cuando estábamos tratando de averiguar qué estaba pasando, antes de que ustedes vinieran aquí, ella me mostró un libro de Morgana.

- ¿Morgana? ¿Qué tiene que ver esa vieja bruja con esto?

- Es SU espejo. El libro decía que Morgana hizo un espejo con la intención de visitar otras versiones de ti mismo. –Harry se mordió el labio pensativamente-. Pero el espejo sólo mostraba vistazos del otro mundo… no te daba toda la imagen, y no te permitía encontrarte con tu otro yo cara a cara.

Harry James se cruzó de brazos, mirando la cancha-. Eso puede explicar porqué él pensó que yo estaría dispuesto a unírmele. Él vio Slytherin, y automáticamente asumió eso. –Su labio superior se torció-. Voldemort ES un maldito Slytherin, y sigue teniendo tantos prejuicios como el resto del mundo.

- Necesito encontrar a Hermione –dijo Harry, empezando ya a bajar la colina-. Ahora que tenemos la pista REAL, ella puede ayudar.

- Espera. –Harry James estiró un brazo y trató de sujetar a Harry por el suyo, sólo para ver cómo su mano atravesaba un costado de Harry-. Maldición, eso es molesto –murmuró antes de estrecharle los ojos a Harry-. Antes tienes que explicarme algo.

Harry parpadeó, pero volteó otra vez la cara hacia su doble-. ¿Qué?

- ¿Por qué no has aprendido aún oclumancia?

Harry se ahogó en su aliento, abriendo mucho los ojos, incapaz de responder la pregunta.

- ¿Qué demonios está pensando Dumbledore?

Harry bajó la vista-. No es... No es la culpa de Dumbledore. Es mía. Estaba entrenando con Snape…

- ¿Y?

- E hice algo real, realmente malo, y Snape se negó a seguir enseñándome. No quiero hablar de eso ahora, sólo me hará sentirme peor.

Harry James estudió el rostro de su gemelo por un momento, considerando arrebatarle el secreto, pero decidió dejarlo pasar-. Yo puedo enseñarte.

Harry levantó la vista, dejando caer abierta la boca ligeramente-. ¿De verdad?

- Necesitas aprender. Sólo de ese modo serás capaz de derrotarlo, sabes.

Harry dejó salir un suspiro tembloroso-. ¿Es así como tú lo derrotas? ¿Con oclumancia?

- Fue una parte –dijo Harry James-. Tienes que ser su igual, como ya te dije. Voldemort sabe oclumancia, así que tú también necesitas saberla. Y meter tu varita en algunas Artes Oscuras tampoco te lastimaría.

Harry frunció el ceño, negando con la cabeza-. De ningún modo.

- Si quieres ser capaz de matarlo...

- La profecía dice que tengo que ser su igual. No dice que tengo que CONVERTIRME en Voldemort.

Harry James sonrió con arrogancia-. ¿Para ti me parezco a Voldemort?

- No.

- ¿Entonces puedes ver lo que estoy diciendo?

- Sí, pero no quiero aprender Artes Oscuras.

La expresión de Harry James se oscureció-. Creí que ya habrías aprendido para ahora que esto no se trata de lo que tú quieres. Lo quieras o no, tienes que dejar que tu lado Slytherin salga a la escena.

- No tengo un lado Slytherin –dijo Harry tercamente-. Soy un Gryffindor.

- Eso no tiene nada que ver. Draco dijo que tengo un desagradable rasgo de Gryffindor en mí, pero eso no me hace menos Slytherin.

Harry no pudo encontrar respuesta para eso.

Harry James tenía una sonrisa extendida en el rostro-. Además, sólo piensa cuánto sorprenderás a Snape cuando le muestres que tienes algo de Slytherin en ti. Casi le da un ataque cuando a mí me seleccionaron a Slytherin.

- ¿Por qué querría mostrarle a Snape...? –Harry se detuvo, abriendo mucho los ojos con horror cuando de pronto recordó algo-. Ay, mierda.

- ¿Qué pasa?

- Olvidé hacer mi ensayo de Pociones. Es para mañana.

- Te lo perdonará. Tuviste un infierno de fin de semana, con dos personas cayendo del cielo.

Harry dejó salir una aguda carcajada-. Snape nunca me perdona nada. Me odia más que a nadie.

Harry James arqueó una ceja-. ¿Más que a Longbottom?

Harry asintió-. Tengo que al menos ir a inventarme algo. No puedo ir a clase mañana sin nada que entregar. –Empezó a bajar la colina otra vez.

Harry James lo siguió, metiéndose las manos en los bolsillos-. Yo te daré una mano.

- ¿En Pociones?

- En mi mundo, yo soy el mejor de la clase. Snape me adora.

Harry paró de caminar completamente y miró fijamente a su doble en shock-. ¿Quién demonios ERES?

Harry James lo miró, confundido-. ¿Qué quieres decir?

- El día el que Profesor Snape adore a Harry Potter es el día que Ron Weasley besa a Pansy Parkinson.

Harry James dejó salir un sonido de puro disgusto-. Eso es demasiado asqueroso para imaginármelo. No insultes así a Pansy.

- No estoy insultando. Estoy diciendo la verdad.

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Con los libros sujetos bajo su brazo, Harry finalmente llegó a la sala común de Gryffindor, cinco minutos después del toque de queda.

- ¿Dónde has ESTADO toda la noche? –preguntó Hermione mientras Harry colapsaba en el sofá a su lado.

- Harry James me estaba ayudando con mi ensayo de Pociones. Lo olvidé con toda la confusión. –Harry dejó que su cabeza cayera sobre el posabrazos del sofá-. Me ayudé a mí mismo con mis tareas. Eso suena tan raro.

- Suena como una mala idea. Eres horrible con Pociones, Harry.

- Pero Harry James es el mejor de su clase.

Los ojos de Hermione se abrieron como platos-. Bromeas.

- Nop. Es realmente... inteligente, Hermione –dijo Harry suavemente.

- Suenas triste.

- Yo pude haber sido inteligente.

Hermione golpeó a Harry en la pierna-. Eres inteligente, tonto. Sólo eres crónicamente perezoso. –Harry rió débilmente, y Hermione se acercó más a Harry, convirtiendo su voz en un susurro-. ¿Qué pasa, Harry?

Harry desvió la vista de Hermione, mirando la chimenea-. Sé lo que decía la profecía, Hermione.

- ¿Te lo dijo Harry James?

- No. –Harry miró a Hermione, arqueando una ceja-. ¿Qué te hace pensar eso?

- Porque estaba dando un sermón y despotricando sobre cómo Dumbledore no te contó de la profecía antes de correr a encontrarte. –Hermione se relajó en su asiento, estudiando la cara de Harry-. ¿Entonces Harry James te dijo qué decía?

- No. Dumbledore me lo dijo al final del año pasado.

- ¡Hah! –Hermione dejó salir una sonrisa condescendiente-. ¡Y Draco Lucius dijo que no deberías confiar en Dumbledore!

Harry se sentó, descansando sus codos en sus rodillas-. Y no confío en Dumbledore.

Los ojos de Hermione se ensancharon-. ¿Por qué? ¿Por que Harry James te dijo que no lo hicieras?

- No. En realidad no he confiado en él por bastante tiempo.

Hermione hizo silencio un momento-. ¿Por qué no nos has contado a Ron y a mí sobre esto? –preguntó-. ¿Sobre la profecía, sobre Dumbledore? ¿Todavía confías en NOSOTROS?

- ¡Por supuesto! –Harry rápidamente volteó su cabeza hacia Hermione-. A ti y a Ron les confío mi vida. Es sólo que… es difícil hablar de eso. –Miró alrededor de la sala común, buscando el familiar cabello rojo de su amigo-. Quiero decirles a ambos al mismo tiempo. ¿Dónde está Ron?

- Está en el dormitorio. En caso que no lo hayas notado, está un poco enojado contigo ahora mismo.

- Ah. Supuse que lo estaría. –Harry se relajó otra vez en el sofá, frunciendo el ceño-. Tú sabías qué estaba pasando, pero él no. Probablemente está bastante cabreado.

- Tienes que hablar con él, Harry.

- Lo haré esta noche.

- Bien.

Harry estuvo en silencio por un momento antes de cambiar de tema-. Es el espejo de Morgana lo que trajo a Harry James y Draco Lucius aquí. Tenías razón.

Los ojos de Hermione se abrieron en sorpresa-. ¿Cuándo descubriste eso?

- Tuve una visión mientras estaba fuera.

- ¡¿QUÉ?! –exclamó Hermione, atrayendo la atención de unos pocos otros Gryffindors en la sala común. Volvió a bajar su voz a un susurro-. ¡Creí que habías dicho que estabas estudiando oclumancia con Dumbledore!

- Estaba mintiendo. Estaba tratando de averiguar qué le estaba pasando a mi cerebro, ¿recuerdas?

- Ah. –Hermione se pausó un momento-. Bueno, sabemos qué causó este problema ahora. Será más fácil investigar ahora que lo hemos especificado. ¿Le has dicho ya a Dumbledore?

- No.

- Deberías hablar con él... –Hermione se interrumpió a sí misma-. No importa. Yo le diré mañana. Se supone que iré a verlo de todos modos.

Harry arqueó una ceja-. ¿Para qué?

- Estoy... ayudando a investigar un proyecto para él. –Hermione arrugó los labios, haciéndole saber silenciosamente a Harry que no diría más que eso.

Harry suspiró-. Debería ir a hablar con Ron, y luego irme a la cama. Estoy exhausto. –Se movió para pararse, pero Hermione puso su mano en su brazo.

- Cuídate, Harry. No puedes envolverte mucho con cómo es la vida de Harry James.

Harry parpadeó, bajando la vista a Hermione-. No lo estoy.

- Te conozco, Harry. No puedes olvidar quién eres: un gran, valiente Gryffindor que ha salvado las vidas de muchas personas, la mía incluida. –Hermione le dio a su amigo una brillante sonrisa.

Harry no pudo evitar corresponderle a la sonrisa.

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Draco miró la oscuridad, esperando simplemente caer dormido.

Cada vez que cerraba los ojos, veía a Harry Potter.

Veía a Harry atrapando la snitch. Veía a Harry riendo con sus amigos en la mesa de Gryffindor. Veía a Harry con la mirada determinada mientras disparaba un hechizo de desarme. Veía a un pequeño, infantil Harry acurrucado en una alacena bajo las escaleras.

Veía a Harry sonriéndole, lamiéndose los labios, atrayéndole. Veía a Harry inclinándose hacia él, robando el espacio entre sus labios…

- ¡¡ARGH!! –Draco se sentó en su cama, haciendo un gesto de disgusto en la oscuridad.

Vio su propia pálida mano estirarse y trazar la curva de la quijada de Harry...

"No me gusta Harry Potter. No me gusta Harry Potter. No me gusta Harry Potter" –Draco recitó su mantra en su mente, sujetando tan fuerte las sábanas que sus nudillos se estaban poniendo blancos.

Vio a Harry empujándolo a la cama, ubicando suaves besos por su cuello y pecho...

La respiración de Draco se hizo más rápida. ¡Estaba despierto! ¿Por qué no podía detener esas fugaces visiones?

Vio a Harry mirándolo profundamente a los ojos. El Harry ficticio le dijo algo, y aunque Draco no pudo oír su voz, sabía exactamente qué había sido dicho.

Te amo.

Draco enterró su cara en sus manos.

"No me gusta Harry Potter. No me gusta Harry Potter..."

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Cuando Harry entró a su dormitorio, se sorprendió de encontrarlo oscuro. La luz de la ventana revelaba una silueta humana debajo de las mantas de la cama de Ron.

- ¿Ron? –dijo Harry con calma.

El bulto soltó un ronquido, pero no despertó.

- Maldición. –Harry suspiró y se quitó la ropa, poniéndose el pijama. Cerró las cortinas de su cama y se acomodó dentro.

Estaba casi dormido cuando sintió el colchón hundirse bajo el peso de alguien más. Un cálido cuerpo gateó hacia un lado suyo, y sintió una cabeza apoyarse en su pecho. Harry bajó la vista, abriendo mucho los ojos por el brillante cabello de Draco. Ojos que parecían esculpidos en hielo miraron los suyos.

- ¿Qué...? –Draco lo interrumpió enroscando sus brazos alrededor de sus hombros, usando presión para empujarse a los labios de Harry. Cuando los labios de Draco tocaron los suyos, Harry sintió que se derretía por dentro. Correspondió al beso del chico, y dejó salir un pequeño gemido cuando Draco metió su lengua en la boca de Harry. El deseo despertó en Harry, y estiró un brazo alrededor de Draco para atraerlo incluso más cerca.

Tan pronto como los dedos de Harry tocaron la espalda de Draco, el Slytherin desapareció. Harry jadeó en shock por perder el contacto íntimo, y se sentó en la cama, respirando con dificultad.

Había estado soñando.

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- ¿No están nostálgicos?

Harry James y Draco Lucius se sonrieron mutuamente. Pansy había estado hecha una furia toda la mañana, recordándoles a la Pansy que ellos conocían. Era un alivio que esa Pansy fuera relativamente la misma persona que era en su mundo.

- Supongo que estamos nostálgicos, pero es una forma muy extraña de nostalgia –dijo Harry James.

- Todavía estamos en Hogwarts, pero no es NUESTRO Hogwarts –dijo Draco Lucius en acuerdo.

- Bueno, a mí ciertamente no me importan los Slytherins extra –dijo Pansy, sonriéndoles al otro lado de la mesa.

De pronto, un pequeño paquete marrón cayó frente a Harry James. Él lo miró por un momento, notando su nombre garabateado a la etiqueta, y luego estiró un brazo para tomarlo.

Draco Lucius lo sujetó-. No lo toques. –Harry James miró a su amante en confusión, quien estrechó los ojos-. ¿Quién te enviaría un paquete en este mundo?

Harry James bajó la vista al paquete nuevamente-. Ya sé quién –dijo-. Pero no podemos dejarlo ahí. –Recogió el paquete, volteándolo en sus manos.

- ¿Vas a abrirlo? –preguntó Pansy, ojeando el paquete. Vio cómo Harry James rasgaba con una uña el papel marrón, haciendo una pequeña rotura. Pansy de pronto se cegó por una brillante luz que llenó la sala. Se desvaneció rápidamente, y miró a través de la mesa a Harry James y Draco Lucius, que parecían estar resplandeciendo. El brillo se fue, y los dos chicos miraron las manos ahora vacías de Harry James.

- ¿Están bien? –preguntó Pansy. Ninguno de los chicos le respondió, así que ella se estiró por encima de la mesa para sacudir el brazo de Draco Lucius. El rubio salió de golpe de su trance, mirando a través de la mesa a Pansy-. ¿Qué acaba de pasar? –preguntó ella.

- No tengo idea –dijo Harry James, levantando y bajando la vista en busca del paquete, que había desaparecido por completo.

- Creo que yo lo sé –dijo Draco Lucius, mirando la mano de Pansy, todavía sujeta a su brazo-. Somos sólidos.

Al otro lado de la sala, Harry sólo había levantado la vista por el flash, pensando que había sido meramente un hechizo desviado. Le dio otra mordida a sus huevos y empezó a quitarle el sello al sobre en sus manos.

Dentro, sólo había un pedazo de pergamino. No tenía dirección, ni estaba firmado. Sólo tenía una línea escrita.

Sé quién eres en realidad.

¡Wooow! No sólo llevo actualizando todos los días, ¡si no que actualicé dos hoy! ¡Y para peor estoy pensando en actualizar un tercero!

Oh, la libertad se siente tan bien…

Muchas gracias por los reviews como siempre! Déjenlos y me tendrán todas las vacaciones traduciendo como enferma!!

¡Review!