Doppelganger
Por Krystiana
Capítulo 12: Insomnio
Los Slytherins que no habían llegado al desayuno todavía estaban mirando con temor reverencial la puerta que dirigía al dormitorio de Draco Malfoy. Por casi diez minutos, habían oído fuertes golpes, vidrio rompiéndose, y a Draco maldiciendo. La puerta estaba entornada, pero nadie se atrevía a alcanzarla.
Draco dejó salir otra cadena de insultos mientras destruía casi todas las pociones de su armario. Su coordinación no estaba al máximo –habían pasado casi setenta horas desde que había podido dormir. Estaba buscando por una poción energizante para poder, al menos, ser capaz de funcionar todo el día. Finalmente encontró una enterrada en el fondo del armario. Tenía una fina capa de polvo en la botella, pero se veía bien.
Bajándose la poción, Draco se volteó para enfrentar a su espejo, haciendo una mueca ante su reflejo. Unos días antes, su cabello había meramente estado "tan mal como el de Potter". Hoy, sin embargo, su cabello definitivamente estaba peor que el de Potter. Sacudirse y voltearse toda la noche mientras sudaba profusamente había resultado en lo que parecían ser rastas formándose en el cabello de Draco.
Draco hizo a un lado el impulso de chillar mientras tomaba su peine y atacaba los nudos de su cabello. Peinarse parecía hacerlos peor, así que se detuvo y buscó su gel para el cabello, esperando rescatar un estilo que no luciera como un nido de ratas.
Unos minutos después, algunos Slytherins que seguían en la sala común saltaron cuando la puerta de Draco se abrió de golpe, y el rubio se paró en el marco con una expresión asesina en el rostro.
- Draco, tu cabello... –El chico de séptimo año se interrumpió a sí mismo cuando Draco volteó esa mirada hacia él.
Draco pasó hecho una furia por la sala común y salió a la mazmorra. Cuando la puerta se cerró de golpe, los Slytherins se miraron entre ellos, todos sabiendo lo que el otro estaba pensando.
Draco Malfoy definitivamente se había vuelto loco.
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Sé quién eres en realidad.
Harry miró el pedazo de pergamino en sus manos. No tenía firma, y no reconocía la letra. Mordiendo la parte de adentro de su mejilla, dio vuelta el pergamino, buscando por alguna pista que le dijera quién lo había enviado.
Un ruido desde el otro lado del comedor hizo que Harry levantara la vista de golpe. Su boca cayó abierta con lo que vio. Al otro lado de la sala, Draco estaba parado en la puerta abierta con su cabello desarreglado, círculos oscuros bajo los ojos, y mostrando los dientes con un gesto de disgusto.
Pansy dejó salir un jadeo, poniéndose de pie mientras Draco marchaba hacia la mesa de Slytherin. Se detuvo justo a un lado de Harry James, que lo miró con ojos inocentes.
- Tú... Tú... –Draco gruñó sonoramente, convirtiendo sus dedos en garras y estirando un brazo hacia el cuello de Harry James.
Draco Lucius se estiró por encima de Harry James e hizo a un lado las manos de Draco de un golpe. Draco volteó su mirada hacia su doble, estrechando los ojos-. Quédate fuera de esto, impostor. Tu novio robó mi gel.
Draco Lucius arqueó una ceja, pero no pudo evitar que una sonrisa petulante se extendiera por su rostro-. El cabello parado te queda. Oí que es muy popular entre muggles.
Draco gruñó nuevamente, más fuerte esta vez, regresando los ojos a Harry James-. Regrésalo, o ENCONTRARÉ una forma de matarte, pueda tocarte o no.
Harry James simplemente se encogió de hombros-. No lo tengo.
- Pero lo TOMASTE. ¿Dónde está? –demandó Draco.
- ¡Draco, luces como si no hubieses dormido en día! –Pansy dio un paso hacia delante, poniendo una mano en el brazo de Draco e interrumpiendo la confrontación.
- ¡Eso es porque no lo he hecho! –soltó Draco, sin quitar los ojos de Harry James.
- ¡Deberías ir a la enfermería, Draco! –dijo Pansy, ignorando la furia de Draco.
- Deberías tomar su consejo, Draco –dijo Harry James, extendiendo su sonrisa.
- ¡Voy a MATARTE! –Draco se abalanzó sobre Harry James, derribándolo del banco. Los dos cayeron al piso y un débil rasgo de sorpresa se infiltró en el rostro de Draco-. Tú estás… ahí. Puedo tocarte. –La sorpresa fue reemplazada por malicia, y Draco sonrió malévolamente-. Voy a lastimarte ahora.
- No seas estúpido –dijo Draco Lucius. Draco se volteó para mirar a su doble, sólo para encontrar su varita directamente apuntada entre sus ojos-. Si lo lastimas, te MUTILARÉ. Y luego ambos te mataremos.
Draco hizo una mueca, pero retrocedió de Harry James, permitiéndole ponerse de pie-. ¿Dónde está? –le demandó a Harry James una vez más.
- No te lo diré. –Harry James miró el cabello de Draco otra vez, haciendo señal de disgusto con las esquinas de la boca-. Si puedes ir todo el día luciendo como ahora, te lo regresaré.
- ¡Eso es chantaje!
- Obviamente –respondió Draco Lucius secamente.
- Honestamente, esperaba que al menos tomaras una ducha –dijo Harry James.
- ¡Draco no debería pasar todo el día! –soltó Pansy, cortando a Harry James. Se volteó hacia Draco, con los ojos muy abiertos por preocupación-. No has dormido, y te ves horrible… ¡tienes que ir a la enfermería y tomar una poción para el sueño, Draco!
- No. Lo haré después de la práctica de Quidditch.
- ¡Eso no es hasta la NOCHE, Draco!
Al otro lado del comedor, Harry ya no pudo oír la conversación entre los Slytherins, así que regresó su atención a la nota en su mano. Pensando en ella sólo un momento más, se la metió en el bolsillo, guardándola para estudiarla después.
- Déjame ver tu ensayo de Pociones, Harry –dijo Hermione mientras el trío se paraba para irse a su primer clase-. Sé que dijiste que tu gemelo genio te ayudó, pero lo creeré cuando lo lea.
Harry apoyó los libros en la mesa, pasando las hojas de su libro de Pociones. Levantando la vista, vio a Ron y Hermione yéndose-. ¡Ey! –gritó Harry enfadado-. ¡Si vas a hacer que desentierre mi ensayo, al menos ESPÉRAME! –Harry juntó sus libros y corrió para alcanzar a sus amigos. Empezó a intercalar los libros en sus manos, intentando liberar el ensayo de Pociones del libro. Había contado con que Ron y Hermione lo detuvieran antes de que se chocara con algo, pero pronto se percató de que eso fue un error, al caminar directamente hacia algo. Soltando los libros, Harry cayó al piso.
- Buena, Potter. –La voz de Draco llegó a los oídos de Harry, y se estremeció. Luchó el impulso de ruborizarse, recordando los sueños de las pasadas noches.
- ¡Mira por dónde vas, Potter! –soltó Pansy mientras Harry levantaba la cabeza-. ¡Podrías haber lastimado a Draco, está frágil ahora mismo!
- Estoy privado-de-sueño y privado-de-gel, Pansy –dijo Draco, rodando los ojos-. No estoy hecho de cristal. –Draco bajó la vista hacia Harry, quien empezaba a reunir sus libros.
Harry levantó la vista para ver una pálida mano siéndole ofrecida-. ¿No muy magullado, Potter? –dijo Draco, sonriendo con arrogancia.
- Um... –Harry miró fijamente la mano por un momento antes de tomarla-. Aparte de mi ego, no. Estoy bien.
Draco jaló a Harry para que se pusiera de pie, ignorando la pequeña audiencia que miraba a los dos conocidos rivales hablar civilizadamente-. Realmente deberías ir en escoba a todos lados, Potter –dijo Draco-. De esa forma podrías quedarte derecho.
- No, me chocaría con las mismas cosas. Sólo que me lastimaría seriamente todo el tiempo en lugar de la mitad del tiempo. –Harry se dio cuenta de que seguía sujetando la mano de Draco, y la soltó rápidamente, agachándose para recoger sus libros caídos. Draco se arrodilló a su lado, recogiendo su libro de Pociones. Se pararon, y Draco le pasó el libro a Harry, con una pequeña sonrisa en los labios-. Gracias, Malfoy. –Harry le asintió a Draco y le dio un vacilante asentimiento a Pansy, que sólo miraba a Harry con los ojos muy abiertos. Se fue trotando a alcanzar a Ron y Hermione.
Si la espalda de Harry no hubiese estado volteada mientras salía del vestíbulo, hubiese visto los ojos de Draco siguiéndolo, y a sus dos doppelgangers intercambiando miradas sabihondas.
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Al principio, Harry estuvo sorprendido de ver a Remus Lupin sentado en un taburete al frente del aula, pero luego recordó que el licántropo le había dicho que ayudaría con su clase ese día. Harry se movió para saludar a Remus, pero inmediatamente se volteó hacia su asiento cuando Snape le dio una mirada severa.
Harry miró alrededor de la habitación, viendo a todos en sus asientos usuales, pero ver a Harry James deliberadamente sentado al frente de la habitación lo enervaba. Sin embargo, lo valía por ver la cara de Snape cuando vio a Harry James tomar su asiento.
Snape hizo otra mueca clásica cuando Draco entró a la habitación, con el cabello todavía yendo en toda dirección. Aparentemente, Snape se había perdido la entrada del Slytherin al Gran Comedor esa mañana.
La clase empezó, y Snape se movió por la habitación, recolectando los ensayos. Harry se sintió raramente orgulloso cuando Snape le arrancó su ensayo de la mano y siguió adelante. Su profesor estaba sorprendido.
El profesor de Pociones apoyó los ensayos en su escritorio, girándose para enfrentar a la clase-. Harán Lycansite hoy. ¿A quién le gustaría decirme qué es?
Harry James fue el único de la habitación en levantar la mano. Por el rabillo del ojo, pudo ver a Hermione arquear una ceja.
Snape, también, vio a Harry James con curiosidad-. Sr… Potter.
- La poción Lycansite es usada para detectar licántropos, vampiros o veelas, que a veces se disfrazan de humanos.
- ¿Y cómo funciona?
- La persona de la que se sospeche debe beber la poción, y sus ojos brillarán si son una criatura oscura. Brillarán de color rojo si son un vampiro, verde si son un veela, y azul si son un licántropo. Si alguien que no es una criatura oscura la bebe, no habrá efecto. –Harry James miraba altaneramente a Snape mientras hablaba, e inclinó la cabeza a un lado cuando terminó, como si pidiera una pregunta más desafiante.
- ¿Algo más que quisieras agregar?
- Alcon Cardo, el inventor, era un licántropo que vivió durante el reinado de Grindelwald, y formó la alianza de licántropos, vampiros y veelas que iban a pelear con Grindelwald. Hizo la poción para asegurarse de que no hubiera espías en sus filas. –Harry James se detuvo, sonriendo con arrogancia-. También puedo decirle cómo está hecha, pero estoy seguro de que está por mostrárnoslo.
Snape miró fijamente a Harry James por un momento-. ¿Dónde aprendiste esto?
- Tú –dijo Harry James simplemente-. Bueno, el tú que yoconozco.
Las esquinas de los labios de Snape se curvaron, obviamente tratando de decidir si sonreír o gritar. Finalmente, le sonrió con arrogancia de regreso a Harry James-. Veinte puntos para Slytherin. –Volvió a voltearse hacia la clase-. Estoy seguro de que recuerdan a Remus Lupin, quien enseñó Defensa Contra las Artes Oscuras en su tercer año. También estoy seguro de que saben que es un licántropo, y ha aceptado verificar sus pociones. Sin embargo… -dijo Snape, torciendo el labio superior-. Probarán sus pociones en USTEDES mismos primero, para asegurarnos de que no hay efectos secundarios. Sería absurdo enfermar al conejillo de indias antes de que todos hayan tenido oportunidad de probar su poción. –Harry pudo ver a Remus rodando los ojos, pero se quedó callado.
Snape se giró y empezó a anotar furiosamente los ingredientes en el frente de la habitación-. Anoten esto. –Volvió a voltearse, manteniendo un ojo en todos los estudiantes-. Después de copiar las instrucciones, divídanse en parejas. –Leyó los nombres de la lista, dándole una mirada severa a cualquiera que se atreviera a gemir por con quién había sido juntado.
Ese día, pareció que Snape hizo los grupos con la idea de empezar una revuelta. Se aseguró de emparejar a cada Gryffindor con un Slytherin, especialmente ahora que la adición de dos Slytherins más equilibraba la clase. Hermione fue ubicada con Goyle, Draco Lucius con Dean, Harry con Draco, y Harry James fue ubicado con Ron.
Mientras la clase se movía a sus lugares, Harry le dio una mirada preocupada a su pelirrojo amigo. Sus ojos se abrieron más cuando vio a Ron mirándolo a él, no a Harry James. El rostro de Harry cayó mientras tomaba asiento al lado de Draco, que le dedicó un rápido asentimiento antes de regresar su atención a Snape.
- Compartirán una nota basada en el resultado final de su poción, y serán calificados individualmente basándome en cuánto trabajo los vea hacer –dijo Snape-. No olviden que las pociones serán probadas al final de la clase por ustedes mismos, y luego por Lupin. Empiecen.
Harry y Draco trabajaron mayormente en silencio. Extrañamente, así también lo hicieron Ron y Harry James. Aunque Ron hacía obvio que no le gustaba el doble de Harry, también sabía que Harry James ya sabía esa poción. Ron estaba más interesado en probar en sí mismo una poción segura, que en algo que probablemente causaría un alboroto.
- Ya deberían estar terminando –dijo Snape hacia el final del período-. Embotellen su poción y déjenla enfriar unos minutos. –Harry miraba con horror su poción. De acuerdo a las instrucciones, el líquido debería estar claro como el agua. El suyo y el de Draco, sin embargo, actualmente era de un oscuro marrón sucio.
- Sr. Potter, ¿le importaría explicarme qué hizo mal? –Snape lo había alcanzado, y ahora miraba el caldero con disgusto. Harry abrió y cerró la boca, pero no pudo encontrar una respuesta. Él había hecho su mitad del trabajo exactamente cómo decía en las instrucciones.
- Es mi culpa, profesor Snape. –Harry se volteó y miró a Draco mientras hablaba-. Agregué el matarie antes de los frijoles molidos. Tal vez no lo haya revuelto las suficientes veces tampoco.
Toda la clase estaba callada, y Snape miraba a Draco-. ¿Te sientes bien, Draco? No pareces ser… tú mismo hoy. –Sus ojos volaron hacia la actual falta de control de Draco sobre su cabello-. ¿Necesitas ir a la enferme…?
- No, no necesito ir a la enfermería –dijo Draco rápidamente-. Sólo fue un error.
La clase pareció incluso más callada que antes. Todos miraban a Draco, que no sólo había fallado en su mejor clase, sino que se había echado la culpa cuando tenía la oportunidad de apuntar a Potter.
Snape miró entre los dos chicos. Draco miraba al frente, y Harry todavía miraba a Draco-. Como no hace falta decir, ustedes dos no probarán su poción hoy. Empiecen a limpiar.
Harry empezó a limpiar la mesa, mirando a Draco a cada momento-. Gracias –dijo calmamente.
- ¿Por qué? –dijo Draco mientras vaciaba el contenido del caldero-. Fue mi culpa en primer lugar.
- Lo sé, pero... –Harry se interrumpió, y Draco lo miró, echando la cabeza a un lado.
- Unos días atrás te hubiese culpado –terminó Draco por él-. Ya sé. Las cosas son diferentes ahora, Ha… Potter.
Harry todavía no estaba seguro de porqué las cosas eran diferentes ahora entre ellos dos, como si hubiese sido Draco el que cambiara las cosas, en realidad. No discutió, pero le ofreció a Draco una sonrisa mientras continuaban ordenando.
- ¿Quieres hablar un poco más esta noche, Potter? –dijo Draco mientras terminaban, volviendo a sentarse en sus asientos.
- Um... claro.
- Encuéntrame después de la práctica de Quidditch de Slytherin. Sólo ven a la cancha.
Harry asintió. Draco le sonrió (esa rara, genuina sonrisa) y Harry le correspondió a la sonrisa.
Ron y Harry James ya habían probado la poción en ellos mismos, y estaban listos para probarla en Remus. Harry James le entregó la botella a Remus mientras Snape miraba de cerca por encima de sus hombros.
Remus tragó la poción, haciendo una mueca por el sabor mientras pasaba por su garganta-. ¿Puedo hacerte una pregunta, Harry James? –preguntó después de tragarla.
- Sí.
- ¿Por qué aprendiste tan temprano sobre esta poción? Cuando Severus y yo estábamos en el colegio, ni siquiera estaba programada hasta séptimo año.
Harry James miró a Draco Lucius, que actualmente estaba probando su propia poción-. Draco y yo creímos que alguien estaba haciéndose pasar por ti, porque habías estado actuando raro. El profesor Snape me enseñó sobre la poción para ser capaces de averiguarlo.
- ¿Por qué no usar Veritaserum? –preguntó Snape, arqueando una ceja.
Harry James desvió la vista de Remus-. En nuestro mundo, Remus no es un fan del Veritaserum. Decidimos usar Lycansite, en caso de que realmente fuera Remus sólo actuando raro.
- ¿Por qué no le gus...?
- Preferiría no hablar de eso –dijo Harry James, interrumpiendo al profesor Snape.
Como se esperaba, los ojos de Remus habían tomado un brillo azul. Snape sonrió, petulante-. ¿Cuánto del trabajo hiciste, Harry James?
- No todo.
- ¿Pero la mayor parte?
Harry James miró a Ron, cuyos ojos ya empezaban a arder con rencor-. Sí.
Snape asintió, sin querer oír nada más, y él y Remus se movieron hacia la poción de Draco Lucius y Dean.
- ¡Eso es mentira! –soltó Ron-. ¡Yo hice la mitad del trabajo, si no más, fácil!
- Pero no sabías lo que estabas haciendo. Tuviste que esperar a que te dijera exactamente qué hacer. ¡Ni siquiera sabías cómo cortar el materie contra la fibra! Eso es sentido común, Comadreja.
El rostro de Ron estaba rojo para ahora-. Ni siquiera eres real –siseó-. Sólo estás aquí para joder la cabeza de Harry. Soy su mejor amigo, y no me ha hablado en días. ¡Ha hablado con el hurón más que conmigo!
- ¿Hurón? –preguntó Harry James en confusión-. ¿Quién es? ¿Tu hermana?
Ron mostró los dientes, listo para atacar a Harry James.
- ¡RON! –Hermione se arrojó hacia delante, sujetando su brazo-. Este no es el lugar –susurró-. La clase se terminó, y Harry quiere hablar con nosotros dos durante el período libre. –Apuntó con la cabeza hacia la puerta, donde Harry estaba esperando-. Vamos.
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- Creí que querías hablar con Remus –le dijo Draco Lucius a Harry James mientras se dirigían hacia su siguiente clase.
- Quería, pero eso fue antes de ver lo triste que parece. –Harry James levantó la vista hacia su amante-. Sirius está muerto en este mundo, y sólo pasó hace unos meses. No quiero molestar incluso más a Remus diciéndole que está vivo en nuestro mundo.
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Hermione, Ron y Harry se sentaron en la sala común de Gryffindor, complacidos de encontrarla vacía. Harry se quedó en su asiento, pero se mantuvo moviéndose en él, obviamente nervioso.
Los tres Gryffindors meramente se miraron mutuamente por casi un minuto antes de que Harry finalmente rompiera el silencio con una risa vacilante-. ¿Por dónde empezar?
Hermione tosió, arqueando las cejas.
Harry se mordió el labio-. Ron, lamento no haberte dicho lo que está pasando. A decir verdad, yo mismo no estoy seguro de lo que está pasando.
- Yo puedo decírtelo –dijo Ron amargamente-. Dos impostores cayeron del cielo, pretendiendo ser tú y Malfoy. Te están llevando a pensar que ustedes dos deberían ser amigos, y que debiste haber estado en Slytherin.
- Ron, para –dijo Hermione-. Deja a Harry hablar. –Se volteó hacia Harry, ofreciéndole una pequeña sonrisa-. ¿Por qué no empiezas por la selección?
- ¿Qué con la selección? –preguntó Ron, haciendo obvio que no estaba contento con que Hermione supiera cosas de Harry que él no.
Harry cerró los ojos-. Ron, estuve muy cerca de estar en Slytherin. –Apretando los ojos, Harry contó hacia atrás en su cabeza. "Tres… Dos… Uno…"
- ¡¿QUÉ?!
- ¡Ron, shush! –siseó Hermione.
- No hay nadie aquí –dijo Ron-. Puedo gritar tanto como quiera.
Hermione estrechó los ojos, mirando a Ron con veneno-. Harry, continúa –dijo sin desviar la vista de Ron.
- El sombrero seleccionador me dijo que lo haría bien en Slytherin. De hecho, ni siquiera mencionó otra casa hasta que finalmente gritó "Gryffindor". –Pausándose, Harry tomó un profundo respiro-. En segundo año, cuando conocí a Tom Riddle, dijo que éramos muy parecidos. Ambos somos huérfanos mestizos que fuimos criados por muggles. –Se pausó y le dirigió una mirada a Ron, que lo miraba pensativamente, luego a Hermione, que simplemente le dio un asentimiento alentador. Harry sonrió débilmente-. No les dije porque sé cómo se sienten sobre Slytherin.
- ¿Qué esperabas que hiciera? –dijo Ron, con la voz no tan severa como antes-. Eres mi mejor amigo, Harry. No te habría dejado por algo como eso. Incluso antes de venir a Hogwarts, oí a Fred y George diciéndole a mamá y papá que el sombrero les dijo que lo habrían hecho genial en Slytherin.
Los ojos de Harry se abrieron como platos, y la boca de Hermione cayó abierta-. ¿El sombrero quería a Fred y George en Slytherin? –preguntó Hermione con incredulidad.
Ron asintió-. A Charlie también, aparentemente. Pero Harry, lo que cuenta es que no FUISTE seleccionado a Slytherin.
Harry cerró los ojos otra vez-. La cosa es, Ron… después de hablar con Harry James, creo que se suponía que lo fuera.
- Ellos no son REALES, Harry –dijo Ron firmemente-. Sólo son algún truco que Voldemort se inventó para joder con tu cabeza.
Harry negó con la cabeza-. Son muy reales, Ron. Sí, fueron traídos aquí por Voldemort, pero definitivamente son quienes dicen ser. Voldemort sólo conoce la primera parte de la profecía, mientras que Harry James la conoce toda.
Ron estuvo callado por un momento-. ¿La… profecía? ¿La que los mortífagos querían del Ministerio de la Magia el año pasado?
Harry asintió, encontrándose a sí mismo incapaz de hablar.
- Creí que fue destrozada.
- El registro oficial lo fue, pero Dumbledore estuvo ahí para oír la profecía cuando fue originalmente hecha –dijo Harry, con la voz de pronto haciéndose más amarga-. Él la supo desde antes de que yo naciera, pero sólo se molestó en decírmela el año pasado, después del fiasco del Ministerio. Me la mantuvo en secreto, incluso cuando la profecía era sobre MÍ.
Hermione soltó un suspiro-. Por eso ya no confías en él.
- ¿No confías en Dumbledore? –Ron, que había perdido hace mucho su ira, ahora miraba a Harry con confusión-. ¿Qué decía la profecía, Harry?
Harry miró a un y otro lado entre sus amigos, sin ser capaz de evitar sonreír. Ellos habían estado pegados a su lado por cinco años de locura y muerte, lo habían ayudado a soportar la fama que realmente no quería. No parecía justo descargar otro secreto con ellos.
- ¿Harry? –dijo Hermione suavemente.
- Decía... –Harry cerró los ojos, recordando claramente la fantasmagórica figura de Trelawney girando en el pensadero e Dumbledore, y la fría y rasposa voz recitando las palabras que odiaba-. Decía que yo era el que tenía el poder de destruir a Voldemort, y él me marcaría como su igual. –Los dedos de Harry inconscientemente se levantaron para trazar su cicatriz-. Se supone que tengo un poder que Voldemort no conoce… -Harry se detuvo, incapaz de decirles la última parte, la más aterradora.
- ¿Eso... eso es todo? –La voz de Ron era apenas más que un susurro.
Harry negó con la cabeza. Cuando habló, su voz apenas pudo ser oída-. Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida.
Los tres estuvieron callados por casi todo un minuto antes de que Ron finalmente dijera-. ¿Qué quiere decir eso, Harry?
- Quiere decir que tengo que matar a Voldemort.
Ron se mordió el labio-. Creo que todo el mundo mágico ya espera eso, Harry, incluso sin saber la profecía.
- Estoy cansado de que la gente ESPERE que sea capaz de hacer todo –dijo Harry débilmente-. Sé que todos los demás lo esperaban, ¿pero se dan cuenta de lo que significa? –Ron negó con la cabeza-. Significa que tengo que matar. Soy el arma secreta. Dumbledore ha estado "protegiéndome" todos estos años porque tengo que vivir con el fin de matar a Voldemort.
- No... No entiendo qué tiene que ver esto con que creas que debiste haber estado en Slytherin –dijo Ron.
- Tengo que ser su igual. Voldemort… Tom Riddle. Somos parecidos, en cada aspecto, excepto que él estaba en Slytherin, y yo estoy en Gryffindor.
- Harry, no puedes tomar la profecía TAN literalmente –dijo Hermione-. No tienes que ser Voldemort para derrotarlo.
Harry se estremeció, escuchando las palabras de Hermione haciendo eco con las de Harry James-. Pero Harry James está en Slytherin, y él ya ha llevado a cabo la profecía en su mundo. –Harry vio a Ron abrir la boca para protestar, y lo interrumpió-. No, Ron. Su vida era como la mía en cualquier forma posible hasta la selección. Ahora tiene una vida perfecta, y asesinó a Voldemort el año pasado, cuando yo recién fui capaz de averiguar sobre la profecía.
- ¿Crees... crees que su vida es mejor que la tuya? –dijo Ron en incredulidad-. Él no… él no es amigo de… -Se interrumpió a sí mismo, pensando en sus palabras-. Aparte de Voldemort muerto, ¿qué ha hecho que haga tan genial su vida?
Estremeciéndose, Harry tragó saliva, tratando de bajar el nudo que estaba formándose en su garganta-. Sirius.
Ron se puso rígido-. ¿Está... vivo? –preguntó suavemente.
- Más que eso –dijo Harry, inclinándose y poniendo la cabeza en sus manos-. Harry James se las arregló para atrapar a Pettigrew la noche que yo lo dejé escapar. Sirius ha sido probado inocente, y él y Draco Lucius viven con Sirius y Remus.
- Son sólo... circunstancias diferentes, Harry –dijo Ron-. Además, sólo porque Harry James sabe la profecía no lo hace real. Tal vez él es un hechizo diseñado para extraer lo que quieres de tu mente o algo.
Harry sonrió irónicamente-. ¿Entonces cómo explicas a Draco Lucius? ¿Realmente crees que yo alguna vez consideré enamorarme de Draco Malfoy?
El rostro de Ron se torció en puro disgusto-. ¿Están ENAMORADOS? ¡Creí que sólo eran amigos!
Harry miró a Hermione-. Yo no... le dije nada, Harry –dijo ella, mordiéndose el labio-. Sólo lo básico, con lo que habías estado viendo en el espejo, y tu pérdida de memoria.
- ¿La pérdida memoria cuando te… convertías en Harry James? –preguntó Ron, con su boca cayendo abierta-. Entonces… esa noche… ¿estabas besando a Malfoy? –Harry asintió-. Noté que ustedes dos estaban en mejores términos hoy. Espero que no te estés dando ideas… -dijo Ron, sin desaparecer su mueca.
- ¡No! –exclamó Harry rápidamente, con un rubor elevándose a sus mejillas.
Ron negaba con la cabeza-. No sé si eso me hace creer que definitivamente son reales, ya que definitivamente nadie cuerdo te imaginaría a ti y al hurón como pareja… o si la simple idea es demasiado para posiblemente ser cierto.
- Son reales, Ron –dijo Hermione-. He hablado con Draco Lucius. Definitivamente es una persona real.
- Bien, tomaré tu palabra –dijo Ron, levantando las manos en señal de derrota-. ¿Pero cómo los trajo Voldemort?
- No lo sabemos exactamente –dijo Harry-. Pero de algún modo usó el espejo de Morgana. Hermione me mostró un artículo de eso, y vi el espejo en una visión.
- ¡¿Por qué no dijiste nada?! –estalló Hermione.
- ¡Tenía otras cosas en la mente! –soltó Harry, estrechando los ojos.
- No empiecen a pelear ahora, ustedes dos –dijo Ron-. Mira, Harry. Sé que tuviste una gran semana, y entiendo tus razones de no decirnos todo. –Harry le sonrió agradecido a su amigo, y Ron continuó-. Pero tienes que darte cuenta de que somos tus amigos. No tienes que guardarnos secretos.
- Lo sé, Ron –dijo Harry-. Pero tú tienes que darte cuenta de que no puedo decirles siempre todo. Tengo que guardarme algunas cosas para mí mismo.
- No importa lo que suceda, nosotros seguiremos siendo tus amigos, Harry –dijo Hermione.
- Con eso dicho, ¿no es hora del almuerzo? –dijo Ron. Harry y Hermione rieron.
- Déjale a Ron saber cuándo terminar una conversación –dijo Hermione, parándose.
- ¡Tengo hambre! –protestó Ron.
- Como siempre.
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Harry y Ron caminaron lado a lado desde el Gran Comedor después de la cena, con sonrisas ambos rostros.
- ¿Quieres jugar una partida de snap explosivo después de terminar nuestros ensayos de historia de la magia? –preguntaba Ron.
Harry sonrió, pero recayó al recordar su promesa de encontrarse con Draco-. No puedo.
- ¿Por qué no?
- Acepté encontrarme con alguien esta noche.
- ¿Quién?
Harry arrugó los labios, sin querer recordarle a Ron del hecho de que estaba en términos más amistosos con Draco-. Lo siento, Ron.
Ron estrechó los ojos-. Creí que ya no ibas a guardar secretos.
Harry suspiró-. A veces tienes que hacerlo, Ron.
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Bajo su capa de invisibilidad, Harry miró desde el piso cómo Draco instruía al equipo de Slytherin de Quidditch a que volaran una última vuelta alrededor de la cancha, y luego se retiraran por la noche. Los Slytherins siguieron la orden, y lentamente se fueron de la cancha, dejando a Draco solo.
Harry miró cómo Draco bajaba por al aire a una velocidad increíble, subiendo al último segundo. Harry arqueó una ceja por las fáciles maniobras de Draco… ¿por qué no era nunca tan bueno durante sus juegos?
Draco finalmente hizo más lenta su enloquecedora velocidad, analizando la cancha como si buscara la snitch. Incluso desde el piso, Harry pudo ver desilusión en su rostro. Harry rápidamente se quitó la capa, emergiendo de las sombras-. ¡Ey! –gritó, sacudiéndole un brazo a Draco. El rubio se volteó hacia Harry, y bajó, lo bastante lento para poder simplemente saltar de su escoba y caminar hacia Harry.
- Apareciste de la nada, Potter. ¿Cómo lo haces?
Harry sonrió con arrogancia-. Ese es mi pequeño secreto. Tal vez te lo diga algún día.
Draco estrechó los ojos, pero no siguió el tema.
- ¿Cómo estuvo la práctica?
- Miserable. No he dormido en casi ochenta horas.
Las cejas de Harry se dispararon hacia su cabello, mirando a Draco con temor reverencial-. Lo más que yo me he quedado despierto ha sido un día y medio, y no podía funcionar. ¿Cómo has logrado pasar el día?
- Poción energizante. Mucha. –Draco se sentó en el campo, cayendo a su espalda-. Aunque realmente no podría llamarlo "funcionar". Siento como si hubiese estado en una nube todo el día. Apenas puedo formar oraciones completas.
- Suena a que te está yendo bien –dijo Harry, sentándose al lado de Draco. Estudió la cara de Draco, notando que aunque parecía exhausto, lucía un poco contento-. ¿Por qué no has dormido?
Draco no respondió, en cambio volteó su mirada hacia el cielo, que rápidamente oscurecía.
- Suena a que no has dormido desde el día que nuestros gemelos cayeron del cielo.
- Eso es muy cierto.
- Está relacionado a eso, ¿verdad? ¿Que no seas capaz de dormir?
- Sí, pero no quiero hablar de eso, Potter. No ahora. Tal vez después de dormir un poco. De ese modo no diré algo que yo... –Draco se cortó a sí mismo con un fuerte bostezo.
- No dirás algo que tú... ¿qué?
- Lamente.
Harry aceptó eso de mala gana-. ¿De qué quieres hablar entonces?
- De ti.
- ¿De nuevo? –Harry suspiró-. ¿Cuando hablaremos de ti?
Draco se sentó, sonriéndole a Harry con arrogancia. La puesta del sol hizo sombras en el rostro de Draco, haciéndole parecer más pálido y elaborado-. Fui criado por Lucius Malfoy. ¿Realmente quieres saber cómo fue mi niñez?
- Sí.
Draco sonrió ahora, y Harry trató de no reír ante la imagen que el Slytherin estaba creando. Con su cabello fuera de control, los círculos oscuros debajo de sus ojos, la túnica de Quidditch y la sonrisa loca, Draco parecía el Doctor Frankenstein-. Definitivamente te lo diré mañana, si todavía quieres saberlo. Pero esta noche quiero hablar de ti.
- Y tú siempre consigues lo que quieres.
- No tan seguido como tú crees.
Harry suspiró otra vez, apoyándose en sus codos-. ¿Qué quieres saber ahora?
Draco no perdió un instante-. ¿Cómo te ves a ti mismo?
Harry lo pensó por un momento antes de responder-. Como a alguien que tiene mucha suerte. Tanto buena como mala. –Mordiéndose el labio inferior, agregó-. Mayormente mala.
- ¿Qué quieres?
Harry pareció encogido por esa pregunta, y miró fijamente a Draco-. Lo que… quiero… es sólo ser un niño normal. Quiero... quiero que la gente vea que soy un niño normal. No soy su salvador. –La voz de Harry era amarga y desvió la vista de Draco hacia el piso.
- Entonces... quieres ser un mago normal. ¿Qué crees que es "normal"?
Harry parpadeó-. Creo que no sé cómo responder esa pregunta.
- Yo sí –dijo Draco, con expresión seria-. "Normal" es aburrido. "Normal" es cuando alguien vive y se comporta exactamente como se espera. Tú, Potter, no eres un mago normal.
Harry arqueó una ceja, pensando que la falta de sueño definitivamente estaba afectando el comportamiento de Draco-. ¿Debería… tomar eso como un cumplido?
Draco ignoró su pregunta-. Cuando te conocí, esperaba que fueras como yo, después de todo, el nombre Potter era uno importante incluso antes del… accidente.
- ¿Accidente? –dijo Harry agudamente.
De nuevo, Draco lo ignoró y continuó, desviando los ojos de Harry-. Eres una persona importante, y se espera que actúes importante. Debiste haber sabido entonces cuáles eran las mejores familias, y cómo adherirte a ellas para mejorar tu reputación y tu influencia. –Draco levantó los ojos ligeramente para encontrarse con los de Harry-. Pero fuiste criado como un muggle. Eres uno de los magos más importantes de nuestro tiempo, y ni siquiera lo sabías. Probablemente todavía no lo sabes. Puedes usar tu nombre para llegar a lugares que magos de nuestra edad sólo pueden soñar. Pero nunca lo haces.
- ¿Por qué querría?
- Piensa en la influencia que podrías tener si tan sólo ejercieras peso. Ahora que el Profeta no te está ridiculizando a base diaria, podrías entrar a cualquier establecimiento mágico, conseguir exactamente lo que quieres, y no pagar un centavo.
- Pero tengo mucho dinero –dijo Harry, pensando en la ocasión cuando Lockhart le había dado todos sus libros por nada-. Deberían darles sus regalos a aquellos que no pueden pagarlos.
- Es buena publicidad para ellos tener a alguien de tan alto nivel "comprando" en su negocio –dijo Draco-. Eso es sólo un ejemplo, de todos modos. Mi punto es que nunca te pones por delante de los demás. Por eso te odiaba. Eras todo lo que me criaron para creer que estaba mal.
- ¿Fuiste criado para odiarme? ¿Entonces porqué quisiste hacerte amigo mío?
Draco estrechó los ojos-. No sabía que eras así. A decir verdad, quería hacerme amigo tuyo para impresionar y cabrear a mi padre.
Harry miró a Draco en confusión-. ¿Cómo enfadas y enorgulleces a tu padre al mismo tiempo?
- Estaría impresionado porque me las arreglé para llegar al lado bueno de Harry Potter, el salvador del mundo mágico. Estaría cabreado porque me las arreglé para llegar al lado bueno de Harry Potter, aquél que derrotó a su Lord Voldemort.
- Todavía no entiendo lo que estás tratando de decir.
Draco suspiró-. Supongo que es mi falta de sueño la que habla entonces. Lo que quiero decir es que no eres la persona que creí que eras, entonces y ahora.
- No soy la persona que yo creí que era, tampoco –dijo Harry suavemente.
- ¿Cómo es eso?
- No importa. –Harry cambió rápidamente de tema, sin querer pensar en su fama o "alto puesto"-. ¿Crees que te irá bien en tu siguiente partido? Jugarán con Ravenclaw, ¿verdad?
Draco notó el rápido cambio de tema de Harry, pero sonrió, petulante-. Vamos a matarlos. Chang ha engordado un poco este año, y no es ni cerca tan rápida como era antes.
- Sus cazadores podrían trabajar un poco. ¿Mark Trunper no se chocó con uno de los aros en su último partido?
Draco dejó caer su cabeza hacia atrás riendo-. Eso no tuvo precio.
Su conversación entró al Quidditch, cubriendo todo desde los equipos de su colegio hasta los equipos mundiales, y quién predecían que jugaría en la Copa de Quidditch el siguiente verano. Harry encontró que estaba pasando un buen rato, el Draco Malfoy privado-de-sueño parecía mucho más simpático que el bien-descansado. Mientras hablaban, ninguno de los dos notó el sol bajando detrás del horizonte y la noche cayendo sobre ellos.
Mientras Harry doblaba las piernas, poniéndolas debajo de él, notó una figura oscura del otro lado de la cancha, cerca de los postes. Le hizo un gesto a Draco, apuntando la figura.
- ¡Madame Hoock! –siseó Draco a lo bajo-. ¡Siempre inspecciona el campo después de las prácticas de Slytherin para buscar hechizos de trampa!
- ¿Ha pasado del toque de queda? –susurró Harry, parándose, pero todavía agachado para evitar la luz que venía del colegio.
- Definitivamente.
Harry tomó el brazo de Draco, jalándolo hacia las sombras, donde había dejado su capa de invisibilidad-. Potter, ¿qué…? –se las arregló para balbucear Draco antes de que Harry lo callara, poniendo una mano encima de la boca del Slytherin y sacando la capa para cubrirlos a los dos. Forzó a ambos a que se arrodillaran en el piso (la capa no era lo suficiente grande para cubrir a dos chicos de dieciséis años). La rápida reacción de Harry llegó justo a tiempo. Madame Hooch se había volteado y ahora caminaba hacia su lado de la cancha. Había iluminado su varita para ver mejor, evidentemente los había oído.
La instructora de vuelo se acercó más y más a ellos, hasta que estuvo sólo a unos metros de los dos chicos. Echó un vistazo con los ojos apretados-. ¿Hay alguien ahí? –dijo.
Finalmente satisfecha, Madame Hoock se volteó y dejó la cancha. Harry esperó hasta que estuviera fuera de vista para soltar el aliento. De pronto se dio cuenta de que su brazo estaba alrededor de Draco, y la cabeza de Draco estaba descansando contra su hombro-. Ahora sabes el secreto, Malfoy –dijo Harry tranquilamente.
Draco no respondió.
Harry miró de cerca al chico en sus brazos. Draco respiraba lentamente, y aunque sus ojos estaban cerrados, tenía una sonrisa en los labios.
Draco estaba definitivamente dormido. Su cuerpo aparentemente se había rendido después de estar despierto por tanto tiempo. Harry no tuvo fuerza para despertarlo, así que movió gentilmente a Draco para que se recostara en la hierba bajo él. Incluso dormido, Draco se negó a renunciar al hombro de Harry como almohada, sujetándose a la capa de Harry. Sin ser capaz de moverse, Harry se recostó a su lado, todavía manteniendo la capa cubriéndolos a los dos.
Harry levantó la vista hacia las estrellas que empezaban a aparecer en el cielo, escuchando la rítmica respiración de Draco. Pronto se encontró a sí mismo cabeceando, y pronto estuvo dormido, también.
Por primera vez en tres días, Harry no soñó con Draco.
Únicas notas del capítulo: Dorm... ir…. Gracias por… reviews… /muere/
