Doppelganger

Por Krystiana

Capítulo 13: ¿Qué demonios?

Draco abrió los ojos hacia el cielo, que lentamente aclaraba. Parpadeó algunas veces, tratando de recordar porqué estaba despertando afuera. Lo último que podía recordar era hablar con Potter, y Madame Hooch había aparecido. Harry lo había sujetado, envolviendo sus brazos alrededor de Draco. Draco recordaba escuchar los latidos de Harry, y pensar en cuán cómodo estaba en los brazos de Harry…

Draco de repente fue consciente de una presencia muy cercana, muy cálida a su lado. Movió su cabeza y vio a Harry, dormido.

Apenas una semana atrás, Draco se habría retorcido de disgusto por la idea de despertar al lado de Harry Potter. Hoy, sin embargo, sólo sonrió, viendo a Harry dormir. Lucía como un niño, con las mejillas rosas, su cabello desarreglado, sus lentes torcidos en la cara. Sin saber porqué, Draco se encontró a sí mismo incapaz de resistir estirar una mano para tocar a Harry. Cuando las puntas de los dedos de Draco tocaron la mejilla de Harry, ojos verdes se abrieron de golpe, parpadeando algunas veces antes de encontrarse con la mirada de Draco.

- Estás despierto –dijo Harry, con la voz rasposa por el sueño.

- Y tú estabas dormido –dijo Draco calmamente-. Buenos días.

- ¿Días? –dijo Harry en incredulidad. Sus ojos se levantaron al cielo, notando al sol apareciendo sobre el horizonte. Su mirada regresó a los ojos de Draco-. Me alegra ver que dormiste toda la noche.

- Lo hice, ¿verdad? –Draco descansó su cabeza otra vez en el brazo de Harry. "Finalmente dormí, sin tener que soportar cualquier visión de cierto cuerpo desnudo…" pensó.

Harry sonrió al sentir el peso de Draco regresando a su brazo. Se sentía más descansado de lo que se había sentido en meses. No había tenido ni una pesadilla, ni ningún sueño húmedo involucrando a cierto chico a su lado…

Casi simultáneamente, Draco y Harry se percataron de la proximidad del otro, y se sentaron, separándose de golpe. Harry se ruborizó, subiendo los lentes por su nariz, mientras Draco meramente lo miraba, con expresión congelada.

- Um... –empezó Harry, mordiendo su labio inferior.

- ¿Qué estás tratando de hacerme, Potter?

- ¡Nada! –protestó Harry-. Te caíste dormido encima de .

- Y... ¿qué? ¿Me veía tan malditamente lindo que no podías soportar la idea de despertarme?

Los ojos de Harry resplandecieron peligrosamente-. No quería despertarte porque habías estado despierto lo suficiente para enfermarte seriamente.

- Ah, ¿así que lo hiciste por amabilidad? –soltó Draco.

Harry abrió la boca para replicar, pero la cerró rápidamente, con una extraña tristeza inundándolo-. ¿Realmente tenemos que regresar a esto? –dijo calmamente-. ¿Culparnos, gritarnos?

Los ojos de Draco se abrieron como platos, pero su expresión se suavizó-. No somos… amigos, Potter –dijo Draco, su voz faltando su usual tono.

La expresión de Harry se derrumbó. Desvió la vista y miró el castillo, pero no antes de que Draco notara su rostro decaído.

- Harry... –La voz de Draco era tranquila.

Harry lo ignoró-. ¿Nos perdimos las clases?

Draco frunció el ceño, y rápidamente recuperó su compostura-. No. Tenemos cerca de una hora antes de que el desayuno siquiera empiece.

Harry volteó su cabeza de nuevo hacia Draco-. ¿Cómo lo sabes?

- La posición del sol. –Draco sonrió petulante-. Es una habilidad de supervivencia muy útil, Potter. Creí que tú la habrías aprendido, entre todas las personas.

Harry bufó-. ¿Mi supervivencia depende de saber qué hora es?

- Tú eres el que siempre llega tarde a Pociones.

Harry rodó los ojos, parándose. Juntó su capa en sus brazos, trayéndola finalmente a la atención de Draco.

- ¿Una capa de invisibilidad? –dijo Draco, abriendo mucho los ojos, preguntándose porqué no la había notado la noche anterior.

- Fue un regalo de mi padre –dijo Harry casualmente. Se estiró, sonando su espalda-. Debiste haber sabido que la tenía.

- El misterio de tu cabeza flotando cerca de Hogsmeade ahora está resuelto –comentó Draco, sonriendo con arrogancia-. Me diste pesadillas por toda una semana después de eso, Potter.

- Bien por mí, entonces.

Draco se paró, mirándolo con rabia-. Para un niño de tercero, algo así es bastante horrible.

- Te lo merecías.

- Yo... –Draco se pausó-. Supongo que sí. –Le dio la espalda y empezó a caminar de la cancha hacia el lago.

Harry parpadeó, volteándose para ver a Draco alejándose de él-. ¿A dónde vas?

- A tomar una ducha. Definitivamente la necesito.

- Bueno, definitivamente te estás poniendo un poco rancio, pero no te vas a limpiar mucho bañándote en el lago –dijo Harry-. El castillo está por el otro lado.

- Hay un pasaje cerca del lago que dirige directamente a las mazmorras de Slytherin.

Harry arqueó las cejas. Ese pasaje definitivamente no estaba en el mapa del Merodeador-. ¡¿De verdad?! –exclamó, alcanzando rápidamente a Draco-. ¿Desde cuándo?

- Desde siempre. –Draco miró de costado a Harry-. ¿Por qué suenas tan sorprendido?

- Sólo... me sorprende un poco que me lo cuentes –dijo Harry.

Draco se metió las manos en los bolsillos, bufando-. Es territorio Slytherin, Potter. No espero atraparte ahí abajo.

- Yo soy el que tiene la capa de invisibilidad, ¿recuerdas?

Draco le echó un vistazo a la capa en brazos de Harry-. Cierto. Pero antes de que tu burbuja crezca demasiado, sólo dirige a un pasillo donde puedes encontrar la entrada a la sala común. El Cuarto Ocho está ahí también.

- ¿Qué es el Cuarto Ocho?

- El cuarto reservado para el premio anual Slytherin. Creo que nuestras... contrapartes se están quedando allí, por alguna razón. Ojalá supiera cómo convencieron al Profesor Snape de que se los dieran.

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Harry James despertó sintiendo a alguien soplándole en el oído. Antes de abrir los ojos, saboreó la sensación de estar al lado de la persona a la que estaba encadenado.

Despertar al lado de Draco Lucius era algo de lo que Harry James nunca se cansaría. Su vínculo a veces proveería la sensación de ser dos personas al mismo tiempo, y el momento entre estar dormido y estar despierto era una de esas ocasiones.

Pudo sentir a Draco Lucius soplándole en el oído nuevamente, más fuerte esta vez. Harry James sonrió por la impaciencia de su amante.

- Sé que estás despierto.

Abriendo finalmente los ojos, Harry James miró a Draco Lucius, que estaba apoyado sobre él con una sonrisa torcida en el rostro-. Buenos días, amoroso –dijo Harry James.

- ¿Dormiste bien?

Harry James estiró los brazos por encima de su cabeza-. Lo mejor que he dormido desde que llegamos aquí.

- Yo también –dijo Draco Lucius, levantando una mano para trazar los labios de su amante con los dedos-. Nos despertamos bastante temprano. Todavía tenemos una hora hasta que el desayuno siquiera empiece. –Arqueó una ceja sugestivamente.

Harry James sonrió-. Eres insaciable.

Draco Lucius se inclinó hacia bajo, tocando apenas con los labios la piel de la mejilla de Harry-. Si no estás de humor… -No terminó su oración, en cambio se volteó y pasó las piernas rápidamente por encima del otro lado de la cama.

Harry James se sentó, moviéndose para poder enroscar sus brazos alrededor de Draco Lucius, saboreando la sensación de piel contra piel. Enterró su cabeza en el hombro de su amante-. Tal vez esté de humor… -Movió su cabeza ligeramente para poder dejar besos en el cuello de Draco Lucius.

Draco Lucius sonrió, volteándose para enfrentar a Harry James-. ¿Ahora quién es insaciable?

Harry James fortaleció su abrazo, besando la mejilla de su amante y moviéndose lentamente pare encontrarse con los labios del otro chico. Draco Lucius se inclinó hacia el beso, sacando su lengua. Sus lenguas se encontraron, y Harry James empujó a Draco Lucius de regreso a la cama con él, enroscándose para poder enfrentarse apropiadamente. Draco Lucius estiró un brazo para poder pasar los dedos por el pelo de su amante… pero Harry James de pronto se sentó, con los ojos estrechos, y la mirada apuntando hacia la puerta.

- ¿Qué pasa? –preguntó Draco Lucius, sentándose junto a él.

- Hay alguien afuera.

- ¿Y?

Harry James ignoró a Draco Lucius, levantándose de la cama y cruzando rápidamente la distancia a la puerta, que abrió de golpe.

- ¡Ey! –protestó Draco Lucius, tirándose una sábana encima de él. Harry James estaba usando un pantalón de pijama, pero Draco Lucius siempre dormía al desnudo.

- No te preocupes, Draco –dijo Harry James, con diversión introduciéndose en su voz-. Sólo es Draco.

Draco volteó su cabeza hacia repentinamente abierta puerta del Cuarto Ocho, abriendo mucho los ojos. Había estado parado con los brazos cruzados, contándole a un Harry invisible sobre su teoría de conexión entre thestrals, dementores, y el profesor Snape. Inmediatamente se giró para enfrentar a Harry James, que se inclinaba contra el marco de la puerta, sonriendo con arrogancia. Draco se las arregló para mantener su rostro sereno, resistiendo el impulso de dejar que su boca cayera abierta, o arquear las cejas, o hacer algo que se entregara a los pensamientos que corrían por su cerebro.

El Harry Potter al lado de él era actualmente invisible, y se quedaba callado, por alguna razón. El Harry Potter frente a él, sin embargo, no usaba nada más que un pantalón verde de seda. Colgaba tan bajo en sus caderas que lucía como si se pudiera caer en cualquier segundo. Su cabello estaba desordenado, y sus ojos casi parecían brillar. Su pecho estaba…

Draco le dijo a su cerebro que se callara antes de ir más lejos que eso. ¿Por qué demonios Harry James no usaba una camisa? ¿No se daba cuenta de que podía estar afectando a otras personas?

- Harry... –oyó Draco a su propia voz gimotear desde dentro del Cuarto Ocho. Draco Lucius apareció al lado de Harry James, enroscando un brazo alrededor de la cintura de su amante. Draco oyó la respiración de Harry agitándose a su lado, y una extraña sensación de satisfacción surgió dentro de él, sabiendo que Harry estaba afectado de la misma forma que él.

Por supuesto, Harry James al menos había estado usando pantalones. Draco Lucius, sin embargo, estaba completamente desnudo.

Harry James también oyó el pequeño jadeo que Harry dejó salir, y miró imperceptiblemente a la izquierda de Draco. No podía ver a Harry, por supuesto, pero tenía un presentimiento de que su doble definitivamente estaba cerca.

Draco miraba a Draco Lucius, incapaz de creer que simplemente hubiese caminado a la puerta abierta sin ropa encima. Draco Lucius notó la expresión de Draco, y se encogió de hombros-. No te veas tan sorprendido. No es como si no lo hubieses visto antes.

- ¡No desde esta perspectiva! –protestó Draco.

- Bueno, sopórtalo –dijo Draco Lucius enfadado, empujando a Harry James contra él-. Harry, regresemos a la cama. –Paseó una mano por el estómago de su amante, haciendo un ligero camino hacia su pecho. Ubicó un pequeño beso en la oreja de Harry James, sonriendo cuando su amante dio un pequeño temblor. Draco trató de no mirar a Harry James, abriendo mucho los ojos por las reacciones que Harry James estaba teniendo por Draco Lucius.

Harry James sonrió, entregándose a la sensación de Draco Lucius tocándolo gentilmente-. Si insistes, amor. –Se volteó para volver a entrar al Cuarto Ocho, no antes de mandarle a Draco una sonrisa torcida por encima de su hombro.

La puerta se cerró, y Draco la miró, luchando con su cuerpo para no ruborizarse.

- Te... Tengo que irme –oyó la voz de Harry decir-. Te veo después. –La voz de Harry ya estaba más lejos, y los pasos que oyó rápidamente se desvanecieron en la distancia.

Draco finalmente le dio la espalda a la puerta y siguió caminando por el pasillo hacia la sala común de Slytherin. Definitivamente necesitaba una ducha.

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- ¿Qué fue todo eso, Harry?

Harry James sonrió, frotando su mejilla contra la de Draco Lucius-. Lo oí hablar con alguien antes de abrir la puerta.

- Tal vez estaba hablando consigo mismo.

- ¿ hablas contigo mismo?

Draco Lucius estuvo callado por un momento-. Vale, punto entendido.

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En finales opuestos del castillo, dos jóvenes entraban a tropezones a sus duchas.

Uno de ellos inmediatamente abrió la ducha al máximo, mientras que el otro trataba de controlar su respiración antes de estirar un brazo hacia el grifo.

Ambos jóvenes dejaron que el agua golpeara sus rostros, dejando que bajara por sus cuerpos mientras miraban a la nada. Sus pensamientos estaban enfocados en una imagen. Un doble viviente de ellos mismos, acercándose a alguien que creían conocer.

Uno de esos chicos vio la imagen de un rubio rival haciendo dibujos en un pecho idéntico al suyo propio.

Uno de esos chicos vio a un joven ojiverde sonriendo mientras se inclinaba hacia el toque de unos dedos imposibles de separar de su propia mano.

Ambos imaginaron besos amorosos, algunos que en realidad habían atestiguado, y algunos que no sucedían en ningún lugar más que en sus imaginaciones. Los besos iban de los labios al cuello, del cuello al pecho, del pecho y bajando…

Un chico jadeó, estirando un brazo a donde él vio que esos besos terminaban en su mente. Mordiéndose el labio inferior, sus dedos trazaron su estómago hasta finalmente alcanzar su entrepierna.

El otro chico resistió más que el otro, pero su mano inconscientemente viajaba por su cuerpo mientras el deseo se multiplicaba dentro de él. Sus dedos recorrieron su erección, que había estado dura por mucho más tiempo del que había estado en la ducha.

Las imaginaciones entraron a correr. Los dos adolescentes se vieron a sí mismos atacando al otro, ubicando besos en todas y cualquier parte, dedos subiendo y bajando por el cuerpo del otro, una dureza encontrándose con otra y dos manos uniéndose amorosamente…

Un chico apoyó su espalda contra la pared de la ducha, mientras que el otro enfrentaba la pared, apoyándose con su brazo izquierdo. Sus manos se movieron rápidamente mientras el calor inundaba sus estómagos…

Embistiendo, gimiendo, susurrando nombres...

Las caderas de ambos chicos ahora embestían sus propias manos, sintiendo del calor dentro de ellos creciendo, trepando…

Labios colisionando en furiosa pasión mientras gemían el nombre del que habían odiado por tanto tiempo…

Un chico se vino con un grito ahogado, y el otro soltó un agudo jadeo mientras se movía hacia delante una última vez. El chico que había estado enfrentando la pared enterró la cabeza en el hueco de su brazo, respirando pesadamente. El otro chico sintió que sus rodillas se rendían, y se deslizó hacia abajo por la pared hasta que estuvo sentado en el piso. Ambos dejaron que el agua cayera sobre ellos, llevándose la evidencia de sus actividades por el desagüe.

Los dos chicos miraban inexpresivamente, agradeciendo silenciosamente que estuvieran solos en la ducha, con sus respectivos compañeros todavía dormidos. Un pensamiento atravesaba sus dos mentes, aunque ninguno de los dos lo dijo a lo alto.

- ¿Qué demonios me está pasando?

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- ¿Por qué luces tan satisfecho? –preguntó Draco Lucius, recogiendo una naranja de la pila de fruta.

- Nada –respondió Harry James, con su sonrisa creciendo al ver las puertas del comedor abrirse y a Harry caminando a través de ellas, solo. Sus ojos siguieron a Harry mientras él hacía su camino hacia la vacía mesa de Gryffindor.

Harry tomó su asiento, echando un vistazo hacia la mesa de Slytherin. Le asintió a Draco Lucius y Harry James, el último respondiendo con una sonrisa. Harry James presionó los dedos contra sus labios, y luego, bastante deliberadamente, levantó su mano hacia Harry y la sacudió gentilmente.

Abriendo mucho los ojos, Harry se puso de un fuerte tono de rojo. Rápidamente evitó la mirada de su gemelo, interesándose mucho de pronto en su plato vacío.

Draco Lucius se pausó de pelar la naranja, arqueándole una ceja a su amante-. ¿Te acabas de mandar un beso a ti mismo?

Harry James sonrió incluso más anchamente, inclinándose por encima de Draco Lucius para tomar una manzana. En su camino de regreso a su asiento, se pausó para darle a Draco Lucius un beso en la mejilla. Harry James dejó que sus labios permanecieran un poco, moviendo su boca hacia la oreja de su amante-. Se estuvo haciendo una paja –susurró justo cuando Draco mordía un gajo de naranja.

Draco Lucius bufó cerca de la fruta, dándole a Harry James una mirada divertida-. ¿Puedes saberlo con solo mirarlo?

- Por supuesto –respondió Harry James-. Somos personas completamente diferentes, pero tenemos los mismos instintos básicos.

- ¿Quieres decir las mismas hormonas desenfrenadas? Eso lo dudo.

- No. Quiero decir la forma en que sus orejas están un poco rosas, sus ojos están más brillantes de lo normal, y su pelo sigue goteando por la ducha porque no se molestó en secarlo completamente. –Harry James se inclinó sobre un codo, girando pensativamente la manzana entre sus dedos con la otra mano-. Sé cómo me veo después de pajearme, y es definitivamente así.

- ¿Pasas tanto tiempo estudiando tu reflejo después de hacerte una? –Draco Lucius dejó salir una corta carcajada-. Y me llamas a mí vano.

Harry James ignoró las burlas, sin quitarle los ojos de encima a Harry-. Me pregunto en quién estaba pensando.

- Primero te mandas a ti mismo un beso, y ahora estás fantaseando sobre hacerte una paja en la ducha –dijo Draco Lucius, tirándole a Harry James un pedazo de piel de naranja-. Eres tan narcisista.

Harry James finalmente separó los ojos de Harry, sonriendo mientras volvía a arrojarle la piel a Draco Lucius-. ¿Celoso? –dijo en voz burlona.

- ¿Quién estaría celoso de... ti o ti?

Harry James parpadeó-. Ahora estoy confundido. ¿Cuál "ti" soy yo?

Draco Lucius sonrió, metiéndose un gajo de naranja a la boca. Sus ojos se movieron a las puertas cuando se abrieron otra vez. Draco entró y rápidamente analizó la habitación, notando el solitario Gryffindor. Pasó caminando la mesa de Slytherin y se sentó al lado de Harry, a caballo en el banco.

Harry James arqueó una ceja-. Pensaría que está obsesionado.

- Creo que siempre lo ha estado –comentó Draco Lucius-. La obsesión sólo se está mostrando diferentemente a como solía hacerlo.

Al otro final del comedor, Harry se había pausado con el tenedor a medio camino a su boca cuando Draco se sentó a su lado-. Um… ¿hola? –Harry se mordió la lengua, sin saber qué decir.

- ¿Qué somos, Potter?

Harry volvió a poner el tenedor en su plato-. ¿Todavía estamos jugando ese juego de preguntas?

- No es cortés responder a una pregunta con una pregunta.

Harry bufó-. ¿Me estás sermoneando sobre modales?

- ¿Somos amigos?

Los ojos de Harry se estrecharon-. Tú me dijiste cuando nos despertamos que no lo éramos.

Draco cubrió un estremecimiento bajando la vista al banco-. ¿Crees que podríamos serlo?

- Yo... –Harry cerró la boca, estudiando el rostro de Draco-. No lo sé, Malfoy.

- ¿Puedes llamarme "Draco"?

Harry no perdió un instante-. ¿Puedes llamarme "Harry"?

Draco finalmente levantó los ojos para encontrarse con los de Harry, con una débil sonrisa en los labios-. Supongo.

Harry arqueó una ceja, abrió la boca, y la cerró otra vez. Recogió su tenedor nuevamente y empezó a mover la comida por el plato.

- ¿Eso nos hace amigos?

- ¿Qué?... ¿Los dos en base de primer nombre? –Harry levantó la vista-. Creo que lleva un poco más que eso.

- ¿Qué nos haría amigos?

A pesar de sí mismo, Harry no pudo resistir una pequeña sonrisa extendiéndose por sus labios-. Nunca te rindes.

- No. ¿Qué nos haría amigos?

Harry apoyó su tenedor una vez más, volteándose para enfrentar a Draco al levantar una de sus piernas por encima del banco. Miró cuidadosamente a Draco, cuyo cabello seguía húmedo por la ducha, y sorprendentemente no pegado hacia atrás-. ¿Confías en mí?

Draco parpadeó-. ¿Debería no confiar en ti?

- No es cortés responder una pregunta con una pregunta. Modales, Mal… -Harry se interrumpió a sí mismo, y se inclinó hacia delante en su rodilla-. Draco. –Algunos Gryffindors de quinto año finalmente entraron al comedor, tomando sus asientos en la mesa. Al notar a Draco, los susurros entre ellos empezaron.

Draco sonrió-. Bueno, viendo que tú eres el salvador, no veo razón por la que no debería.

- ¿Debería yo confiar en ti, entonces?

La sonrisa de Draco desapareció, y sus ojos cayeron a la mesa-. No soy un mortífago, Harry –dijo, su voz sólo audible para el chico a su lado.

- ¿Serás uno algún día?

Draco levantó la mirada de nuevo para encontrar la de Harry, y Harry se quedó quieto ante la honesta emoción que vio-. No lo sé.

- ¿Tú... quieres ser uno?

Draco continuó mirando a Harry, con los ojos endureciéndose de pronto-. Me criaron para ser uno.

- Eso no responde a mi pregunta. ¿Qué quieres para tu futuro, Draco?

- Yo no... –Draco se pausó, mirando hacia arriba y abajo de la mesa. Se inclinó hacia delante y le susurró a Harry-. No puedo responder eso realmente, Harry.

Harry no le respondió a Draco, pero no retrocedió de él, tampoco. Draco se quedó donde estaba, inclinándose más hacia Harry…

Un chico y una chica repentinamente se pararon al otro lado de la mesa frente a ellos. Harry levantó la vista, abriendo mucho los ojos al reconocerlos.

- ¿Qué está haciendo él aquí, Harry?

Hermione estaba al lado de Ron, estudiando cuidadosamente a Draco-. ¿Draco Lucius? –preguntó vacilantemente.

Draco bufó-. Ya quisieras, sangre sucia.

Harry estrechó los ojos-. No la llames así, Malfoy.

- Ah, ¿así que volvimos a la base del apellido, Potter? –dijo Draco, mirando a Harry casualmente.

- ¿Qué quieres decir con que volvieron? –soltó Ron-. ¿Desde cuándo no lo han estado?

- Desde cerca de dos minutos atrás, hasta que ustedes dos llegaron y lo arruinaron.

Hermione miró a Draco, con los dedos anhelando alcanzar la varita-. Nosotros no arruinamos nada, Malfoy. Tú fuiste el que me llamó… ese nombre.

- Una sangre sucia. Es lo que eres, Granger, te guste o no. Simplemente no te gusta la terminología que yo elijo.

- No, no me gusta. Y podrías tener la cortesía de no usarla, viendo que es a a quien te refieres.

Los ojos de Draco se estrecharon hacia Hermione, y sonrió viciosamente-. Tu opinión no importa, sangre sucia.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, una mano intervino, sujetando la parte de atrás de la capa de Draco. Fue arrebatado de su asiento, llegando cara a cara con Draco Lucius.

- ¿Cuál es tu problema? –Draco le hizo una mueca de disgusto a su gemelo.

- Tú y yo vamos a hablar. –Sin liberar el agarre de la capa de Draco, Draco Lucius la jaló, causando que Draco tropezara.

- ¡Suéltame!

- No –dijo Draco Lucius con tono severo-. Harry tuvo una oportunidad de hablar uno a uno con su contraparte. Yo tendré un momento para compartir una parte de mi mente contigo.

Los Gryffindors miraron con los ojos muy abiertos cómo un Draco arrastraba a otro por toda la mesa hasta salir del comedor.

Sí, sí, sí. Tengo algo con este fic últimamente. Lo amo, y adoro el siguiente capítulo, así que esperen una actualización pronta si los reviews me complacen (obvio, todo siempre gira alrededor de ustedes :D).

Bueno, muchas gracias por los reviews como siempre. Me retiro a mi nido, que otra vez me hicieron despertarme temprano en medio de las putas vacaciones y tengo sueño.

¡Y dejen reviews, que cada vez llegan menos!

¡Review!