Doppelganger

Por Krystiana

Capítulo 15: Visiones familiares

Te hago estas cosas...
Me haces estas cosas...
Nos tocamos.
Nos abrazamos.
Nos
sentimos

- Quiero esto.

Piel contra piel, frotándose juntas de tal forma que enviaba escalofríos por la columna de Harry. Jadeó, arrojando la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. No necesitaba ver para saber qué estaba frente a él. Un brazo descansó bajo su espalda, sosteniéndolo. Dos dedos hacían dibujos en un costado de su cuerpo, haciéndolo temblar.

Draco gimió cuando Harry se arqueó contra él, respondiendo a cada toque con entusiasmo. Draco enterró su cabeza en el cuello de Harry.

- Draco... –Harry jadeó.

- ¿Mmm? –dijo Draco, sin levantar la cabeza.

- ¿Me amas?

(¿Me odias a mí, a los sangre sucia, a los mestizos, a los traidores de la sangre, a los Muggles?)

Draco rápidamente cubrió los labios de Harry con los suyos propios-. Eres mío. Harry, te am…

Harry jadeó y precipitadamente se incorporó en la cama. Respirando entrecortadamente, miró la oscuridad con la boca muy abierta. Podría sentir los suaves ronquidos viniendo de la cama de Ron, y a Seamus murmurando dormido otra vez, con acento tan marcado que era imposible entenderlo.

Eres mío.

Harry tragó saliva y se mordió el labio inferior. No había tenido ningún sueño la noche anterior. Había estado durmiendo al lado de Draco…

"Malfoy me odia. ¿Por qué estoy teniendo estos sueños?"

Harry cerró los ojos y levantó una mano hacia sus labios.

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El desayuno comenzó con un anuncio. El previo viaje a Hogsmeade había sido cancelado debido a una infestación de Tweeners, que había empezado en el sótano de Cabeza de Puerco, y había crecido hasta abarcar toda la villa. El viaje había sido reprogramado para el próximo fin de semana.

- ¡Eso es genial! –dijo Hermione, iluminándosele los ojos-. ¡Puedo comprar el libro que he tenido en espera!

- ¡Y podemos visitar a Fred y George, Harry! –pidió Ron.

Harry asintió ausentemente, girando la comida en su plato con un tenedor. Estaba descansando su mentón en la otra mano y miraba al otro lado del comedor con una expresión en blanco.

- ¡Despierta, Harry! –dijo Ron, sacudiendo una mano frente a la cara de su amigo.

Harry parpadeó y levantó la cabeza para mirar a Ron-. ¿Huh?

- Harry¿qué pasa? –preguntó Hermione-. No has dicho una palabra en toda la mañana.

- Ayer tampoco –agregó Ron-. Apenas comiste en la cena, y no has probado bocado del desayuno.

Harry miró fijamente a Ron por un momento, y luego sonrió-. Suenas como Hermione, Ron.

- ¡No es cierto!

- Yo estaba pensando que sonaba como la Sra. Weasley –dijo Hermione, con una pequeña sonrisa en su rostro, también.

- ¡No cambies de tema! –soltó Ron-. ¡Dijiste que ya no guardabas secretos, Harry¿Ahora qué demonios te pasa?

Harry se encogió un poco en su asiento-. No… no puedo…

- ¿No puedes decírnoslo?

- No, no es eso. –Harry puso los codos encima de la mesa y descansó la cabeza en sus manos, pasándose los dedos por el cabello-. No puedo explicarlo.

Hermione estudiaba a Harry a través de ojos estrechos mientras Harry James caminaba hacia su mesa y se sentaba al lado de Harry.

- ¿Tienes que venir a visitarnos todas las mañanas? –dijo Ron, sonando molesto, pero no con tanto veneno como tenía el día anterior-. La profesora McGonagall ya dijo que no se te permitía estar aquí.

Harry James meramente le sonrió a Ron-. Vine a recordarle a Harry sobre nuestro pequeño encuentro esta noche. –Palmeó a Harry en la espalda, quien gimió y puso la cabeza encima de la mesa.

Mientras tanto, Draco Lucius miraba por la mesa de Slytherin. Su doble estaba sentado con Blaise, quien ya hacía planes para el fin de semana en Hogsmeade.

- Aunque sean Gryffindors descarados, me gustaría ir a la nueva tienda de bromas de los gemelos Weasley –dijo Blaise, su voz flotando hasta Draco Lucius-. ¿Tú qué piensas, Draco?

- No me importa lo que hagas –dijo Draco-. No iré a Hogsmeade mañana.

Blaise parpadeó-. ¿Por qué no?

- Iré a casa este fin de semana –dijo Draco-. Mi madre se siente algo sola sin nada más que los retratos y elfos domésticos para charlar.

- ¡Escríbele y dile que irás el siguiente fin de semana! –insistió Blaise.

Draco negó con la cabeza-. No la he visto desde Navidad. Yo también la extraño. –Estiró un brazo hacia el bolsillo de su capa.

Blaise resolló-. Bien. Diviértete, entonces. –Se volteó hacia Pansy y continuó haciendo planes para el sábado.

Draco cerró su mano alrededor de una piedra redonda, negra, que su madre le había dado y la sacó del bolsillo. La sostuvo a la luz, estudiándola.

Draco Lucius se congeló cuando vio la piedra en la mano de Draco. Él conocía esa piedra. Rápidamente se puso de pie e hizo su camino hacia Draco.

- ¿Tu madre te dio eso?

Draco miró por encima de su hombro y vio a Draco Lucius, que parecía incluso más pálido de lo normal, si eso era posible-. Sí. ¿Cómo lo supiste?

- Porque mi madre me envió esa piedra –dijo Draco Lucius-. Mantenla contigo, especialmente si vas a casa este fin de semana.

- ¿Por qué?

- Porque tu madre te lo pidió. –Draco Lucius no dijo nada más, y se alejó de los Slytherins.

Draco regresó su atención de nuevo a la piedra, volteándola en su mano. La luz se extendió sobre ella, enviando un resplandor a sus ojos. Draco se estremeció y se volteó para ver a Draco Lucius.

Su doble no estaba en ningún lugar a la vista.

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Harry se paró frente a Harry James, acelerándosele la respiración.

Harry sentía miedo.

No era como si fuera un sentimiento extraño, pero era un sentimiento incómodo, completamente diferente a como se había sentido cuando había enfrentado a Snape.

- ¿Listo? –preguntó Harry James, con voz tranquila.

Harry sólo asintió, flexionando los dedos. Se abrazó a sí mismo…

- ¡Legilemens!

Era familiar, la inmediata invasión que sintió, y los recuerdos repentinamente arremolinándose dentro de él…

Sirius caía. Desaparecía delante de los ojos de Harry. Se ha ido, Harry. Bellatrix reía y Harry sentía rencor dentro de él… ¡No, él no podía ver eso…

Harry gritó y soltó una maldición, sin importarle de verdad cuál estaba lanzando. Colapsó, jadeando.

Harry James fácilmente esquivó el maleficio de desarme que Harry había lanzado, y ahora se paraba con los brazos cruzados frente a él-. Conjuraste un crucio.

La cabeza de Harry se levantó de golpe, con furia ardiéndole en los ojos-. ¡Lo hiciste a propósito! –siseó.

- Por supuesto que sí. Hasta sabías que iba a hacerlo –dijo Harry James, sonando un poco exasperado.

- Sabes de qué estoy hablando –soltó Harry irritablemente-. ¡Querías ver cómo murió Sirius!

- En realidad, estaba viendo si alguna vez habías practicado Artes Oscuras –dijo Harry James, estrechando los ojos-. Y lo has hecho. Una imperdonable, nada menos. Tú, que me sermoneaste sobre las Artes Oscuras, conjuraste una maldición cruciatus.

- No funcionó –dijo Harry, parándose. Su furia no había disminuido-. Bellatrix dijo que tenía que querer lastimarla, disfrutarlo.

Harry James continuó estudiando a Harry antes de hablar-. ¿Cuánto sabes de las Artes Oscuras, Harry?

Harry resistió el impulso de reír-. No sé nada sobre ellas, y me gustaría que así se quedara.

Harry James arqueó una ceja ante esto-. ¿Y cómo esperas luchar contra algo que no entiendes?

Incapaz de salir con una respuesta, Harry apretó la mandíbula.

- Es sólo poder. Sólo de eso se trata.

Harry miró fijamente a Harry James-. ¿No hay bondad y maldad, sólo poder? –dijo amargamente, recordando las palabras de Quirrel en primer año.

- Y aquellos demasiado débiles para buscarlo –terminó Harry James por él, dándole a Harry un asentimiento de satisfacción-. No todo es diferente entre nosotros dos. Excepto que creo que yo me di cuenta que Quirrel tenía razón, y tú no lo has aceptado todavía.

- No practicaré Artes Oscuras –dijo Harry tozudamente.

- ¿Y cómo esperas ser lo suficientemente fuerte para derrotar a Voldemort? No puedes valerte de encantamientos de desarme o cosquillas. Tu magia no puede hacerse más fuerte si no prácticas más de un tipo de magia.

- No seré como Voldemort. –La voz de Harry era más suave esta vez, pero todavía determinada.

Harry James suspiró, dejando que sus brazos cayeran a sus lados-. Pregúntale a Dumbledore cuántas Artes Oscuras ha practicado.

Harry parpadeó-. ¿Qué quieres decir?

- Quiero decir que Dumbledore sólo es tan poderoso como es porque practicó Artes Oscuras. Rebote… es la única forma de hacer que tu poder crezca.

- No entiendo.

- Empiezas con magia regular. Necesitas que sea más fuerte, así que aprendes algo de Artes Oscuras. El truco está en balancearlo con la magia de la Luz, para que puedan equilibrarse adecuadamente.

- ¿Entonces la magia... tendría sustento?

Harry James mostró una pequeña sonrisa-. Esa es una buena forma de ponerlo. Se llama "rebote". Aprendes magia de la Luz, rebotas hacia la magia Oscura, y luego vuelves a rebotar hacia la magia de la Luz, pero llegas más alto esta vez. Regresas a la magia Oscura, y vas más alto. Es como si estuvieras subiendo entre dos paredes. Cuanto más alto vas, más poderoso eres.

Harry lo contempló por un momento-. Pero Dumbledore…

- Ya te lo dije. Dumbledore definitivamente ha practicado Artes Oscuras. Todos los que saben qué es la magia Oscura tienen que darse cuenta de que ha practicado maldiciones Oscuras.

- No puedo imaginármelo haciendo eso.

Harry James sonrió con arrogancia, inclinando la cabeza hacia atrás-. ¿Por qué crees que tantas personas están intimidadas por él, o le temen?

- Porque es sabio. Es poderoso.

- Es poderoso porque ha practicado Artes Oscuras.

Harry se quedó en silencio por un momento, mirando un punto en el suelo. Lo que Harry James le decía estaba cavando un agujero en su concepción de la magia.

- Apuesto a que si le preguntas, te dirá la verdad. Es manipulador, y a veces miente por omisión, pero nunca ha dicho una completa mentira. –Harry James sonaba ligeramente disgustado por eso.

- Es una buena cualidad... –empezó Harry, pero Harry James lo interrumpió una vez más.

- Puede hacer que te maten. Aprendes bastante rápido en Slytherin que la verdad puede destruir a alguien, incluido tú mismo.

Harry cerró la boca de nuevo. No tenía intención de preguntarle a Dumbledore si alguna vez había hecho la maldición Imperius.

- La Oclumancia se considera un Arte Oscura.

Harry levantó la cabeza de golpe ante eso-. ¿Entonces por qué se permite la práctica¿Cómo es Oscura?

- No todas las Artes Oscuras son ilegales. La Oclumancia es proteger tu mente de ataques mentales, pero en orden de proteger apropiadamente tu mente también necesitas saber cómo atacar la mente.

Harry parpadeó-. Snape nunca me dijo eso. –Sintiéndose abrumado por toda la información, su furia rápidamente desapareció. Se sentó, mordiéndose el labio inferior-. No entiendo del todo –dijo finalmente.

Harry James le ofreció una verdadera sonrisa-. No creí que fueras a entenderlo de inmediato. No puedes aprender todo sobre las Artes Oscuras en una conversación. Te llega mientras las estudias.

- No he aceptado practicar magia Oscura todavía –dijo Harry-. Necesito pensarlo. Y quiero hacer mi propia investigación al respecto.

Harry James asintió-. Comprensible.

- Por esta noche, voy a tratar de evitar que partas mi mente en dos. –Harry James abrió la boca, pero Harry lo interrumpió antes de que tuviera la oportunidad de hablar-. Y sé que la Oclumancia es un Arte Oscura, pero es algo que necesito aprender, independientemente. –Se puso de pie, enfrentando a Harry James una vez más.

Harry James estudió a su doble antes de sonreír petulante y levantar su varita-. Prepárate, Potter. Vamos a tener una noche infernal.

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- ¿Nymphadora Tonks?

Tonks giró sobre su eje y vio la cabeza del guardia de la sección sur. Lo miró inexpresivamente, tratando de recordar su nombre-. ¿Sí?

- McKnight tuvo que llevar a su hija a San Mungo. Entró a la cena con una mordida en el brazo, y tenía miedo de que fuera una mordida de licántropo.

Tonks arqueó una ceja-. Pero no hay luna llena –dijo llanamente.

- Ya sé, eso fue lo que traté de decirle, pero se estaba comportando un poco histérico en el flu –dijo el guardia, moviéndose sobre sus pies-. De cualquier modo, debería ir a San Mungo, ya que no sabe de dónde fue la mordida.

Tonks suspiró-. ¿Qué significa esto para mí?

- ¿Puedes quedarte algunas horas extra? Tarvis dijo que vendría temprano, pero él no sabe exactamente cuándo.

Tonks gimió-. ¡Ya he estado aquí diez horas hoy, eso encima de las nueve horas que trabajé ayer¡Mi departamento sólo requiere trabajar diez horas por semana!

El guardia evitó sus ojos-. Ya sé. A decir verdad, cuando el Ministerio dijo que empeñaría Aurores extra, no empeñaron ni cerca suficientes. Los que nos enviaron, como tú, no cubren todos los turnos que necesitamos.

Tonks lo miró fijamente-. Azkaban se valía demasiado de los Dementores. Han pasado casi diez meses, y aún no se han repuesto de la pérdida.

El guardia se estremeció-. Ya sé, pero yo no puedo hacer nada al respecto. No puedo contratar a nadie, y no puedo obligar al Ministerio a hacer nada. –Sus ojos subieron-. Fudge está… siendo… un… -Miró por encima de su hombro, con los ojos muy abiertos.

Tonks miró por encima de su hombro, y luego se volteó rápidamente, con la boca cayendo abierta en shock. Había una mujer parada al final del pasillo. Su rostro era redondo y juvenil, y su cabello estaba tirado hacia atrás. Tonks había visto esa cara algunas veces, en fotografías.

- ¿Alice... Longbottom? –Fue el guardia el que habló.

Una sonrisa antinatural se extendió por los labios de Alice y levantó la varita hacia los dos.

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Lucius Malfoy estaba recostado en el piso de su celda de Azkaban. Su cabello rubio normalmente brillante estaba sucio, y parecía casi marrón por la cantidad de mugre que infestaba su núcleo. Había pensado en cortárselo para no tener que ver lo asqueroso que se había puesto con los meses que había pasado ahí, pero decidió en contra.

Oyó un fuerte golpe afuera en el pasillo, y rápidamente se paró. Alguien gritaba, pero debía haber sido lejos porque no pudo distinguir qué decía.

Lucius tranquilamente llegó a la puerta, fisgoneando por las pequeñas barras. Como siempre, no podía ver nada más que oscuridad. Los gritos cesaron, y Lucius estrechó los ojos en la oscuridad.

- Lucius... –Una voz dulce, femenina, dijo su nombre en tono musical, y la puerta de pronto se abrió. La boca de Lucius cayó abierta por lo que vio del otro lado de la puerta.

- ¿Alice Longbottom? –Lucius jadeó, con la voz áspera por no haber hablado en meses. La visión frente a él era increíble. Una mujer, a quien había visto por última vez paseándose sin objetivo en su habitación de San Mungo, estaba parada frente a él. Lucía mucho más conciente de lo que nadie hubiese esperado después de que Bellatrix hubiese acabado con ella. Se suponía que estaba loca… ¿qué estaba haciendo en Azkaban?

- ¿Estás aquí para matarme, supongo? –dijo Lucius, con un gesto de disgusto formándosele después de superar el impacto inicial-. ¿Venganza contra todos los mortífagos, ya que Bellatriz no está inmediatamente disponible?

Alice se agachó y empezó a reír incontrolablemente-. ¡Ay, Lucius, esa cara…!

Los ojos de Lucius se abrieron como platos. Él conocía esa risa, y parecía incluso más increíble que Alice Longbottom parada frente a él-. ¡¿Bellatrix¿Qué estás haciendo aquí?

- Sacándote, por supuesto. –No había parado de reír entre dientes, y se quitó una lágrima del ojo-. ¿Te gusta mi traje? –Bellatrix sonrió, girando para mostrar su disfraz-. Guardé un mechón de pelo de Alice. Incluso después de dieciséis años, todavía funciona con la poción Multijugos.

- Pero no entiendo porqué. Todos saben que Alice Longbottom está en San Mungo.

- Lo sé¡por eso es perfecto! –Bellatriz unió las manos frente a ella, rebotando sobre sus pies-. Su pequeño mocoso causó bastantes problemas en el Ministerio el año pasado, si lo recuerdas.

Lucius esperó la conclusión-. ¿Y?

La sonrisa de Bellatrix desapareció sólo por un momento, torciendo los labios en un gesto de disgusto-. Quiero causarle dolor. Él es otro mugriento traidor de la sangre. –Su sonrisa reapareció en su rostro tan rápido como se había ido-. Los aurores estuvieron lo suficiente confundidos para que pudiera saltarles y aturdirlos. Y así sabrán que soy yo, y sabrán que no pueden mantenerme dentro o fuera de Azkaban.

- Estás muy orgullosa de ti misma, por lo que veo –dijo Lucius, haciendo una mueca-. Pero no puedo evitar cuestionar tu motivo. Nunca te he caído muy bien. ¿Por qué todos estos problemas por liberarme?

Bellatrix finalmente cesó de sonreír y le estrechó los ojos a Lucius-. No te engañes pensando que lo estoy haciendo por ti –dijo-. Esto es por mi hermana, querido cuñado. Narcissa ha sido absolutamente infeliz sin ti.

- Narcissa... –Los ojos de Lucius se ensancharon, pero Bellatrix estiró un brazo y sujetó el suyo antes de que pudiera decir nada.

- Deberíamos irnos ahora. Los guardias no estarán aturdidos mucho tiempo, y no tengo intención de terminar aquí, especialmente por tu parte. –Lo empujó por el pasillo, y rápidamente empezaron a correr.

- ¿Hay alguna forma de que podamos conseguir mi varita? –siseó Lucius mientras doblaban una esquina-. Me la quitaron cuando me encerraron.

- Tu varita no está en Azkaban, está en el Ministerio –dijo Bellatrix-. Supongo que tendrás que vivir sin ella por un tiempo.

Un escalofrío corrió por la columna de Lucius. Era uno de los seguidores más leales del Señor Oscuro, pero ni siquiera él quería entrar a un nido de mortífagos desarmado.

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Harry James entró al Cuarto Ocho para encontrar a Draco Lucius sentado frente al espejo, mirando su reflejo intensamente-. ¿Qué estás haciendo? –preguntó.

Draco Lucius volteó su mirada hacia Harry James, con ojos tristes-. Estoy esperando ver algo de casa. Extraño a la Pansy que conocemos, al Severus que conocemos…

- Yo también –dijo Harry James, sentándose y descansando su cabeza en el hombro de Draco Lucius. Estuvieron en silencio por un momento.

- ¿Viste la piedra?

Harry James levantó la cabeza y miró a Draco Lucius en alerta-. No. ¿Estás hablando sobre la piedra de la que creo que estás hablando?

Draco Lucius asintió-. Vi a Draco jugar con ella cuando tú y Harry hablaban.

Los ojos de Harry James se abrieron como platos-. Y se va a casa este fin de semana.

Draco Lucius asintió, cerrando los ojos-. No hay nada que podamos hacer para prevenirlo. Tiene la piedra, así que estará bien, pero… -Tembló y subió sus rodillas hasta su pecho.

Harry James se incorporó y envolvió sus brazos alrededor de Draco Lucius-. Él estará bien, Draco.

- Es casi como si la historia estuviera repitiéndose –dijo Draco Lucius, enterrando su rostro en el pecho de Harry James-. Excepto que no, porque no ha sucedido aún. No aquí.

- ¿Deberíamos advertirle?

- ¿Y qué hará? –dijo Draco Lucius, levantando la cabeza y haciendo un gesto de disgusto-. ¿Reírse en nuestras caras¿Escupir en todo lo que creemos, como hizo con Harry?

Harry James cerró los ojos-. Está yendo a su muerte, Draco.

- Yo no estoy muerto. –Draco Lucius miró su reflejo en el espejo, con ojos severos.

- Pero él no es como tú. Él no tiene lo que tú tenías –insistió Harry James-. Tenemos que decirle algo.

Draco Lucius volteó su cabeza hacia Harry James, fijando sus ojos en los de su amante-. Dile que se cuide. Dile que mire su espalda.

- ¿Eso es todo?

- Dile que no muera.

¡Wajú! Otra actualización. Bien, bien, buena niña.

Er, no, no estoy hablando sola.

El siguiente es el último capítulo hecho, pero no significa que haya acabado la historia, no. Para lograrlo, pido a aquellos interesados que dejen un mensaje a la autora en su LiveJournal vichan . livejournal . com. No le digan que continúe, porque aparentemente eso sólo la cabrea, sólo anímenla a que continúe.

Bien, eso es todo, gracias por los reviews como siempre! Muchas muchas muchas graciassss!

Ah, y pásense por El Camino de Entrada, porque yo lo digo.

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¡Review!