Capítulo 5 "No te dejare olvidar"
Corría tan rápido como sus pequeñas y delgadas piernas se lo permitían. Sentía una leve brisa chocar con sus mejillas sonrojadas, aun estando en verano se podía sentir como bajaba la temperatura al atardecer, y su atuendo desabrigado no ayudaba mucho, hace mucho tiempo que no usaba un Gigai, y se había olvidado de que debía tomar más precauciones con ese tipo de cuerpo.
Aunque ya no importaba, seguramente nunca más tendría la oportunidad de visitar a Urahara para solicitar un cuerpo temporal.
Ya había bajado el sol, pero aún se podían notar sus rayos de luz por el horizonte, sin embargo las luces de los faros en la calle se habían prendido, no pensó que se le aria tan tarde, su estúpido nakama se había tardado demasiado en aparecer, pero por suerte lo hizo, antes de que su celular sonara ante un llamado de alerta.
Cruzaba las calles sin cuidado de la luz roja, debía llegar a la tienda a dejar su provisorio cuerpo antes de volver, sabía que la desviaría de su camino pero si lo dejaba tirado pensarían que era un cadáver y eso traería más problemas de los necesarios.
Su celular volvía a sonar, y sabía muy bien que no se trataba de un Hollow, sin embargo no contesto, debía ser Renji quien la llamaba nuevamente para apresurarla. Sonrió a pesar de la fatiga y el frio, tenía un amigo muy perceptivo o ella era demasiado obvia.
…
Luego de cruzar sus miradas Rukia sonrió sin darse cuenta, hecho que descoloco notoriamente a Ichigo quien la observaba atento esperando quizás algún movimiento de su parte, pero ella no se movió.
Realmente no sabía qué hacer, no estaba en sus planes llegar hasta ese punto, su lista era bien sencilla: primero comportarse ejemplarmente como teniente y sin levantar ninguna sospecha durante meses, luego ofrecerse para entrenar a los novatos en la academia, obviamente con la intención de evaluar su desempeño en el mundo humano ya que según ella tenía más experiencia sobre el asunto y era la más apropiada para ese cargo, luego de mucho insistir, ganarse el privilegio de evaluarlos en terreno y comportarse debidamente durante unos meses más, todo mientras fingía estar de acuerdo con la extraña condena de su nakama, aunque en realidad nadie podía creerle al ser tan mal mentirosa, en fin, no todo podía ser perfecto.
Luego solo tenía que esperar al momento perfecto para ir a una misión sola al mundo humano, ya que ella era "experta en el tema" y casualmente nadie más podía ir, sin embargo esta parte del plan falló, nunca le dieron la aprobación ya que era teniente y sus deberes eran dentro del Gotei13, sin embargo y casualmente uno de sus alumnos dejo olvidada su zanpaku-to en el mundo humano luego de un examen y ella preocupada fue a buscarla mientras los demás regresaban de un extenuante examen, despues fue sencillo ir a buscarla donde ella misma la había dejado y prácticamente volar con ayuda de su shunpo desde Tokio hasta Karakura, viaje extenuante y muy largo pero era su primera y quizás única oportunidad.
Sabía que Urahara guardaría su Gigai como ella le había secretamente solicitado, a pesar de su negativa a que algún día volviera a Karakura, él tenía la costumbre de llevarle la contraria a la Sociedad de Almas, y ella estaba al tanto de su espíritu rebelde lo cual lo hacia su mejor aliado en una situación como esa. Con lo que no contaba Rukia es que Urahara guardara junto a su cuerpo temporal un pequeño paquete, un obsequio para el peli naranja, y no precisamente de parte de él, era para que Rukia se lo entregara cuando lo encontrase, aunque ella se negó rotundamente, más que nada avergonzada debido al detalle especial del sombrerero de envolverlo con papel incrustado de corazones rojos, según el para llamar su atención y para que lo aceptase por cortesía,
-"Nadie acepta regalos de una extraña porque si, ¡puede ser una bomba o quizás que cosa! Los jóvenes de hoy son muy desconfiados, pero Ichigo es disimuladamente cortes con las chicas así que por lastima lo aceptará"- le argumento el rubio guiñándole el ojo a la peli negra, lo cual despertó las ganas de golpearlo pero se calmó ya que quizás podía tener razón, a pesar de que Ichigo no sabía a qué se dedicaba el sombrero realmente, seguía visitándolo varias veces al mes.
A pesar de no saber que contenía, lo llevo consigo aunque lo más probable es que si era una bomba conociendo al extraño rubio, ya que había insistido demasiado en que era una sorpresa para los dos.
Volviendo a lo que quedaba de la lista, los siguientes pasos eran bastantes sencillos, ir hasta un lugar frecuentado por él, lejos de la escuela donde estaban sus amigos que conocían la situación y seguramente lo que menos querían era encontrársela por esos lugares debido a la gran discusión que tuvieron el ultima día que se vieron, y tampoco era una buena opción ir a su casa, donde su padre prohibió que un Shinigami se acercará, debido a que solo quería el bien para Ichigo y confundirlo no ayudaría en nada. Este pequeño detalle siempre hacia dudar a la pequeña teniente cuando repasaba su lista de pendientes, el hecho de que Isshin Kurosaki, un hombre tan despreocupado y amigable con ella le advertirá que no volviera a Karakura la descolocaba de sobremanera, entendía perfectamente sus razones pero no era necesario amenazarla con los altos mandos si desobedecía el decreto realizado por la cámara de los 46 hace dos años.
Le tomo un tiempo decidirse en donde lo buscaría, pero sabía que buscarlo le tomaría tiempo y prefirió solo esperar a que pasara por el puente que lo llevaba a su casa luego de la escuela, pero eso era todo, no había decidido que hacer luego de encontrarlo, sabía que era estúpido de su parte hacer todo eso sin saber porque exactamente, ni lo que aria pero cualquier cosa que planeara dependía absolutamente de la reacción de Ichigo al verla, y no tenía idea que pasaría.
Pero en realidad si sabía, muy profundo de su ser sabía que el peli naranjo no aria nada al verla, ya que él no la recordaba y solo se transformaba en una chica más, quizás algo extraña a la que el acostumbra a ver en la escuela, pero solo eso, y nada más, porque eso es lo que debía pasar pero ella se negaba a reconocerlo, aún tenía esperanzas, sabía que aún estaba el Shinigami que era, muy al fondo de su ser esperando a que el despertara nuevamente.
La cámara de los 46 desagradables y mal agradecidos ancianos tenía el poder de arrebatarle muchas cosas al peli naranjo, como su espada, sus poderes y hasta sus recuerdos, pero Rukia sabía que Ichigo no era un humano cualquiera, ni un Shinigami común, y ella nunca perdería la fe en que el guardara sus recuerdos en su sub-consiente y sus poderes en el fondo de su alma.
-No soy un Shinigami porque llegaras a mi vida esa noche y casualmente me escogieras como tu nakama. Esto es lo que soy, es mi destino y mi deber. Mis padres pertenecen a este mundo, ninguna gota de mi sangre es humana, y mi interior lo sabe muy bien, nunca seré feliz viviendo como un humano sintiendo un gran vacío donde la duda y el desconcierto no me dejarán en paz. Pude vivir sin mis poderes, pero sin mis recuerdos no deseo seguir, no me dejes olvidar Rukia, no importa lo que tardes, no importa lo que digan, te estaré esperando, lo desee o no, lo sepa o no, pero siempre será así, nuestro hilo rojo está destinado a estirarse y enredarse pero nunca a romperse…-
Se detuvo al instante de que la bocina de un camión sonara casi en su oído, había corrido sumergida en sus pensamientos, recordando las razones de porque hacia lo que hacía, mientras cruzaba una transcurrida calle de Karakura donde la luz roja indicaba que se tenía que detener. Ya casi era de noche y faltaban un par de cuadras para llegar a la tienda de Urahara, definitivamente no podría abrir en senkaimon en Tokio, se le había hecho tarde y tal como Renji le aviso a través de su repentino llamado, la estaban buscando por todos lados debido a su larga ausencia, eso tampoco estaba planeado, pensaba que su habilidad con el shunpo era lo bastante buena como para cruzar ciudades en pocas horas, pero se desvió de su plan y eso le había costado muy caro.
…
-¿Cómo le fue teniente?- le pregunto un despreocupado Urahara mientras tapaba su rostro con su abanico parado frente a la tienda que estaba iluminada desde adentro debido a la noche que finalmente cayó sobre Karakura.
-Lo siento llevo prisa- Le respondió la peli morada mientras de un golpe se desprendía de su cuerpo humano el cual callo pesadamente al suelo frente al rubio, despreocupada de que algún transeúnte viera como caía una pequeña chica supuestamente desmallada al suelo –Renji me llamo y..-
-Lo sé, te estábamos esperando, baja al campo de entrenamiento, un senkaimon espera por ti.- interrumpió antes de que le contara las razones de su atraso.
-Pero no puedo usarlo desde aquí, sabrían de inmediato que estaba haciendo y es muy peligroso para ustedes- Contesto la teniente mientras acomodaba su espada a su cintura con la de su alumno en la otra mano.
-Tranquila no es un senkaimon cualquiera, este lo he perfeccionado luego de mucho tiempo de practica y te llevara a Tokio como a cualquier otro lugar del mundo humano que yo desee, obviamente con un poco de límite en lo que distancia se refiere, en fin, no todo es perfecto, de todas formas desde allá podrás irte sin problemas, solo debes inventar una buena excusa para tu hermano que de seguro no estará muy feliz por tu atraso- Respondió con una sonrisa burlona, sabiendo perfectamente lo que le esperaba a la oji violeta.
Rukia lo observo sorprendida de su habilidad para sacar cartas bajo la manga, y luego de susurrar un leve "Gracias" partió lo más rápido que pudo hacia la tienda dispuesta a seguir el plan del sombrerero sin preguntar nada más, era lo único que podía salvar su cuello en esos momentos.
…
-"Como si hubiera visto un fantasma"- Pensó un chico de cabellera alborotadamente anaranjada mientras terminaba de cruzar el pequeño puente con ambas manos en los bolsillos y una mueca de notable fastidio.
Ya había anochecido, y comenzaba a hacer frio, sin embargo no deseaba llegar a casa, no por la primera razón que precisamente lo había llevado a ese puente ese día, si no que un horrible sentimiento de curiosidad le había dejado un muy mal sabor en su boca. Esa chica que lo cautivo sin razón alguna había recibido una llamada a su extraño celular con irritables adornos de conejo, seguramente estaba en vibrador ya que el no escucho nunca ningún sonido, o simplemente no tomo atención a nada más, su concentración en esos ojos vi-color y esa sonrisa casi maternal hacia él, había sido tal que no se dio cuenta de cuenta de cuantos minutos pasaron en que él no se movió de su sitio, aunque ella tampoco parecía querer hacerlo.
La reacción de ella al ver la pantalla de su móvil podía calificarse como "sorpresa" y luego de contestar, Ichigo podía asegurar que cambio a terror, después de eso solo de dedico un segundo para regalarle una sonrisa de despedida, tan cautivante y única que el chico casi sintió nostalgia, algo que lo dejo perplejo, pero de un segundo a otro la chica desapareció, corrió tan rápido hacia abajo el puente, siguiendo el sendero bajo Ichigo, que para su sorpresa, al voltearse para seguirla con la mirada ella simplemente había desaparecido.
Quizás es el lugar el que lo hacía ver cosas que no eran, y sentir nostalgia de sonrisas que nunca había visto. Sería mejor que tomara un camino más largo la próxima vez, evitando ese dichoso rio en donde lo atacaban los recuerdos, y donde le parecía todo tan confuso y borroso.
No había querido comentárselo a nadie pero había muchos momentos de su vida que eran confusos, y gran parte de su adolescencia era como un puzle con piezas faltantes y meses enteros que no recordaba donde había estado, una vez le insinuó que algo mal andaba al extraño tendedero Urahara, al cual por cierto no sabía cuándo había comenzado a visitarlo, pero este solo le dijo que tenía "una pésima memoria y su pubertad le estaba afectando el cerebro", y con eso finalizo el tema, dejando a Ichigo con su ceño fruncido y a Urahara con su té derramado en el rostro.
Luego de meditar por unos momentos mientras anochecía cada vez más, Ichigo continúo su camino a casa, doblando a la derecha luego de terminar de cruzar el puente para continuar caminando por la vereda.
Sin embargo, como si quisiera asegurarse de que la extraña chica ya no estaba, volteo su rostro para observar el sitio en donde la había encontrado, como si aun su mirada penetrante lo estuviera mirando. Sin darse cuenta se detuvo, con sus manos en los bolsillos y su ceño extrañamente relajado, y una expresión neutra en el rostro.
-"Siento como si hubiera dejado escapar algo importante, como si encontrara alguna respuesta en ella.. Siento como si la conociera pero a la vez no, como si ella me conociera más de lo que yo mismo me conozco, o ella supiera algo que yo debería saber"- Pensó el chico, sin embargo bajo su mirada, decepcionado y avergonzado. –Quizás solo es lo que mi mente quiere creer-
Un día Uryuu le dijo que solo estaba deprimido, al verlo desganado por varios días "Solo es depresión o estrés, es común a esta edad, se te pasara rápido, o cuando encuentres novia", le dijo el chico de anteojos, pero Ichigo nunca le creyó, primero porque Ishida solo intentaba animarlo y si era necesario mentir con una estupidez así lo aria, segundo porque él nunca bromearía con divertirse solo por tener novia, lo cual quito toda la seriedad y credulidad a su explicación momentánea, trayendo mas dudas que respuestas, sin embargo le respondió que quizás tenía razón y nunca más volvieron a tocar el tema.
Al bajar la mirada algo llamo su atención, algo tan pequeño y imperceptible que su mente tardo unos segundos en alertar que algo había brillado y que volviera a levantar la mirada para asegurarse de que era verdad y no había sido solo su imaginación.
Por un momento no vio nada, hasta que una leve brisa logro que algo se moviera en el mismo sitio donde había estado la chica provocando un brillo.
Ichigo como un niño curioso bajo para acercarse sin pensarlo siquiera, ya estaba oscuro pero los faroles del camino ayudaban a iluminar el rio y el corto y cuidado césped que lo rodeaba.
Al acercarse se llevó una sorpresa, era un paquete pequeño, era obvio que era un regalo, estaba envuelto con un llamativo papel con diseños de corazones rojos y una moña roja que la decoraba hecha con papel brillante metalizado la cual la hacía brillar cuando la luz chocaba en algún ángulo especifico, y eso era lo que le había llamado la atención al ex Shinigami.
Algo sorprendido por su descubrimiento se agacho para recoger el misterioso obsequio analizándolo más detenidamente entre sus manos.
-"De seguro se le abra caído..."-pensó –"…como un zapato de cristal"- emitió una leve y sencilla risa ante ese pensamiento más característico de su hermana Yuzu que de él mismo, sin embargo al observar nuevamente el misterioso paquete encontró algo que lo dejo perplejo.
Llevaba una nota, al abrirla solo decía una palabra, un nombre, seguramente para el destinatario de ese regalo. Sorprendido leyó en voz alta, repasando mentalmente si su mente no lo estaba engañando.
-"Ichigo".
Continuará…
Tenía ganas de publicar antes de lo que lo hago siempre, espero les guste este capítulo, y gracias a todos los que leen esta historia y dejan review, y a los que no, pues no sean malos :c gracias a Gonza3 (disculpa por lo corto, espero que ahora que subí otro capítulo más rápido te sientas más conforme n.n), y a Diana Carolina (hola! Bueno ya lo continúe :3 gracias jaja)
¿Qué será ese pequeño regalo?, ¿quieren adivinar? En realidad aun no me decido, y sus comentarios me pueden ayudar a que sea el regalo perfecto y útil obviamente.
Espero sus comentarios! Besos :D!
