DOLOR
Por Saori-Luna
Parte III. Engañando
Robin se adentró en el bosque, usando toda su fuerza de voluntad para no mirar atrás, y sin embargo, algo le hacía pensar que ella lo estaba mirando.
Había algo diferente en Regina además de su amnesia, y no era su largo cabello. Había podido verlo en su mirada, límpida y brillante, llena de confianza y alegría.
Dejando salir un gran suspiro, el antiguo ladrón se sentó en un tronco. No tenía que ser adivino para ver que así habría sido Regina si Daniel no hubiera muerto.
Ella habría sido feliz, y su corazón nunca hubiera sido oscuro. Y entonces su esposa no habría terminado muerta.
Y de todas formas estarían justo en el momento en que estaban ahora. Él casado con Marian, y ella, su Verdadero Amor, lejos de él.
Él le había dicho que todo era cuestión de tiempo, y ahora el tiempo era un enredo. Su esposa rescatada de la muerte en el pasado, y ahora una Regina del pasado cerca de él.
Y extrañamente, nada de esto importaba, ni su esposa ni el cambio en Regina, a pesar de saber que no era correcto, él seguía siendo atraído hacia donde ella estaba como un magneto, seguía orbitando a su alrededor como si ella fuera su Sol.
Pero él era un hombre correcto. Y lo correcto era estar con su esposa, la madre de su hijo, pensó, mientras retomaba su camino, de regreso a su casa.
Henry y Regina se acercaban ya a Granny's, cuando tuvieron que detenerse, por un súbito temblor en esta última:
-Regina, ¿estás bien?
La dama miró al joven, ¿cómo explicarle a un niño que de forma inexplicable, había sentido como su corazón se rompía?
-Sí, es sólo cansancio. ¡Vamos pronto a almorzar!- Le respondió ella, tratando de mostrarse lo más animada posible.
Pero Henry no era tonto, y su ceño se frunció un poco mientras entraban al restaurante, esperando que su abuelo y Emma hubieran podido averiguar algo.
Pero la búsqueda había sido infructuosa para el príncipe y su hija, la inspección a la oficina de Regina no había arrojado pruebas que ella hubiera estado trabajando en algún hechizo, y nada extraño se veía en el pueblo.
-Nuestra última esperanza es Gold, iremos a hablar con él en la tarde- le decía Charming a su esposa, en el momento en que Henry y Regina entraron al lugar.
-Regina, Henry, ¿cómo les fue?- preguntó Snow, tras abrazarlos cariñosamente a ambos.
-Excelente- respondió Regina- Storybrooke es una ciudad muy hermosa, Snow, se ve que uno puede ser muy feliz acá.
-¿Qué hicieron?
-Bueno, Henry me llevó a recorrer el pueblo, y terminamos en un parque en las afueras, bastante tranquilo. Ah sí, allí me encontré con el caballero que les acompañaba anoche, ¿Robin, era su nombre?
-¡ALÉJATE DE MI ESPOSO!
El inesperado grito dejó a la mesa (y al restaurante) se quedó en silencio. Los Charming mirando asombrados a Marian, cuya presencia no habían notado antes, mientras Emma se ponía de pie, dispuesta a llevarse a la doncella. Sin embargo, Regina fue más rápida, inclinándose ante Marian, en forma de disculpa:
-Créeme que no tengo ningún interés en tu esposo, fue sólo un encuentro casual.
Marian la miró fríamente, dejándose llevar por Emma fuera del restaurante, mientras Regina comentaba en su inocencia:
-¡Qué mujer tan insegura!
Mientras tanto, fuera del restaurante Emma trataba de calmar a Marian:
-¡Contrólate por favor, ella está diciendo la verdad, Marian! Regina tiene amnesia, ni siquiera recuerda a Robin.
La mujer la miró con incredulidad:
-¡Es todo una farsa! Entonces, ¿qué me dices de ese encuentro en el bosque?
Emma miró a la joven, quien estaba completamente fuera de sí:
-Tal vez eso deberías preguntárselo a tu esposo…- Dijo antes de entrar nuevamente en el establecimiento.
Emma sintió la mirada de sus padres sobre sí en el momento de entrar, sonrió levemente para informarles que todo estaba razonablemente bien ahora. La pregunta era, ¿por cuánto tiempo?
Después de salir de Granny's Marian se dirigió furibunda a su hogar, no podía creer que Robin la hubiera buscado, todo tenía que ser una mentira, una farsa inventada por la Reina Malvada, sin embargo, su rabia fue disminuyendo a medida que se iba adentrando en el bosque, deteniéndose finalmente a unos pocos pasos del campamento para tomar aire. Tenía que confiar en Robin. Sonrió al escuchar a su esposo hablando con su pequeño hijo, y se acercó a ellos silenciosamente, dispuesta a sorprenderlos:
-No entiendo, papá, ¿es que acaso ya no quieres a Regina?
La tristeza nubló los ojos de Robin, mientras intentaba encontrar las palabras para responderle a su hijo:
-No es eso Roland, debes entender que tu madre está de regreso, y debemos estar con ella, hemos pasado mucho tiempo separados, ¿no te alegra?
-Sí- dijo el pequeño- pero extraño a Regina, quiero volver a verla.
Robin tomó al niño entre sus brazos al tiempo que le decía:
-Lo sé hijo, yo también, yo también.
Marian sintió como las lágrimas caían, incontrolables por sus mejillas, a la vez que se retiraba calladamente del lugar. Su propio hijo prefería estar con ELLA, y su esposo… se veía tan triste, cuando la nombraba…
Tras el almuerzo Regina y Snow regresaron al apartamento, en compañía de Henry y el pequeño Neal. La mayor de las mujeres se sentía aún inquieta, ese dolor en su corazón aún no se iba, y ella no tenía idea de la razón. Aparentando tranquilidad esperó a que Snow y su bebé fueran a dormir la siesta, y que Henry se perdiera en su juego, y salió sin hacer ruido del apartamento.
Sin pensarlo mucho, sus pies la dirigieron directamente al bosque, Regina encontraba el lugar relajante, y supuso que era el mejor sitio que podría encontrar para pensar tranquilamente, aunque no supiera en qué.
Escuchó unos pasos cerca de ella y al girar no pudo evitar sonreír al ver a Robin. El pensamiento de su enojada esposa hizo eco en su mente pero no le impidió hablarle:
-Debemos dejar de encontrarnos así.
Robin se congeló al escuchar las mismas palabras que él le había dirigido hace no mucho tiempo.
-Miladi, ¿qué hace en el bosque, sola?
Regina le miró atentamente, había algo en él que le generaba confianza, por eso no dudó en contestarle:
-Me sentía un poco indispuesta y preferí salir a tomar aire puro.
Robin se sentó a su lado, sin saber que decirle. Pronto, no tuvo ninguna importancia, el silencio no era incómodo entre los dos. Alrededor de ellos la naturaleza vibraba, y el bosque los acompañaba, lleno de vida.
Regina respiró tranquilamente, sintiendo como el dolor en su corazón empezaba a menguar.
Lejos de allí, al otro lado del pueblo Marian caminaba sin rumbo, cuando tropezó con una cara conocida:
-¿Marian?
-¿Keith?
Continuará.
Nota de la autora: ¡Hola de nuevo! Aprovechando el descanso del día de hoy, y la falta de preocupaciones en mi trabajo, les traigo el siguiente capítulo, ¿Les gustó? El próximo fin de semana tendrá lugar en EU el Spooky Empire, convención a la que se encuentran invitados nuestros queridos Regina y Robin, ¡esperemos muchas fotos y noticias nuevas!
¡Nos leemos en el próximo episodio!
Y Recuerden, " El camino del Verdadero Amor nunca es sencillo"! #OutlawQueenHope
Disclaimer: Los personajes de OUAT no son míos, sólo los uso para sobrevivir al verano, después del susto que nos pegaron Kitsis y Horowitz en el final de la tercera temporada!
