DOLOR
Por Saori-Luna
IV. Disfrazando
La cálida luz del sol dio paso al sonrosado atardecer y entonces Regina se dio cuenta que en casa de Snow debían estar preocupados por ella. Miró de reojo al hombre a su lado, Robin se había quedado profundamente dormido en algún momento de la tarde. ¡Pobre hombre! Debía ser difícil convivir con una esposa tan insegura. Si ella hubiera podido casarse con el amor de su vida, se habría asegurado de hacerlo feliz. Sin embargo, Daniel había probado no ser el amor de su vida, y para su edad, ya había perdido toda esperanza de encontrarlo.
Pequeños detalles habían comenzado a delatar que Robin estaba a punto de despertarse, sin embargo, ella no los notó y grande fue su sorpresa cuando los hermosos orbes azules la encontraron mirándolo fijamente.
No había sido la calma repentina del bosque lo que había despertado al arquero, entre sueños había comenzado a sentir una fuerza a su lado, y conforme comenzaba a recobrar la conciencia había percibido el olor a manzanas que emanaba de Regina. Pero jamás habría esperado abrir los ojos y encontrarla observándolo con detenimiento.
El sonrojo afloró rápidamente en sus mejillas, y Regina fue la primera en desviar la mirada, tratando de articular palabra, ¿Qué le estaba sucediendo? Ella no era una quinceañera, y además, ¡ese hombre estaba casado!
-Discúlpame, quería avisar que voy de regreso a la casa de Snow, pero no sabía cómo despertarte.
-No, soy yo quien debe disculparse, no supe en qué momento me quedé dormido- le contestó Robin, sorprendido. ¿Cómo decirle que no dormía con tranquilidad desde esa primera y única noche que habían pasado juntos, después de derrotar a Zelena?- ¿necesita que la acompañe, miladi?
Regina negó con la cabeza, este encuentro había llegado más lejos de lo que había esperado, y se sentía en peligro, aunque no sabía por qué, si Robin le daba mucha más tranquilidad que cualquiera. Haciendo una pequeña reverencia se alejó, en dirección al pueblo, sintiendo como sus pasos eran observados insistentemente.
Al llegar al apartamento de Snow, lo primero que sintió fue los brazos de Henry alrededor de su cintura.
-¿Estás bien? Pensamos que te había sucedido algo.
Regina lo miró conmovida, habían sido sólo un par de días, pero se había apegado mucho al niño, y al parecer el sentimiento era mutuo.
-Discúlpenme por favor, sólo salí a dar un paseo.
-¡Es tarde! ¿Y si te hubiera pasado algo?
-Pero Henry, ¿Qué podría pasarme en Storybrooke? Parece ser un pueblo muy tranquilo.
Henry se mordió la lengua, tratando de recobrar su autocontrol. Era cierto, para Regina no había ningún peligro en Storybrooke, pero tal vez sí lo habría si la Reina Malvada se encontrara sola e indefensa frente a alguno de los residentes.
-Lo bueno es que ya regresaste Regina- dijo Snow interrumpiendo el momento- y justo para la cena.
Regina sonrió, y se excusó para cambiarse para la cena. Algo extraño pasaba en la familia, ¿por qué tanta preocupación?, ¿acaso había algo que no le estaban diciendo? El malestar en su sien comenzó nuevamente, haciéndole fruncir el ceño. Sin dudarlo, había algo que no estaba bien.
Mientras tanto, en la cocina Emma y David compartían con Snow y Henry la información que había sido proporcionada por Gold. Desafortunadamente, Rumpelstiltskin no sabía nada de utilidad, más allá de sugerir pedir ayuda a las hadas, no había dicho mayor cosa. Al menos había confirmado que el día anterior en la mañana Regina parecía normal.
-Sin embargo, no estoy de segura de creerle- dijo Emma- me pareció verlo divertirse por nuestra situación.
-Por favor, Emma, es Rumpel, ¿cuando no se divierte con nuestros problemas?- dijo Snow.
-No creo que el abuelo le haya hecho nada a mamá- dijo Henry.
-¿Quién es tu abuelo Henry?
El brinco que todos dieron al escuchar su voz no pasó inadvertido para Regina, quien intentó aparentar inocencia mientras esperaba a que el niño le respondiera:
-Oh, es el señor Gold, de la tienda de empeños, no lo has conocido aún- dijo Emma rápidamente- mi, ehhh, suegro es algo particular, no tenemos la mejor relación.
Regina le sonrió, comprendiéndola, después de todo, los padres eran complicados.
-Y bien, ¿vamos a cenar o no?
Al día siguiente, Regina acompañó a Henry al autobús para irse a la escuela. Se sentía un poco más tranquila conforme pasaban los días en Storybrooke, pero aún así no dejaba de preguntarse si tal vez lo mejor era volver a casa. Sin embargo, cuando pensaba en "casa" no podía verla claramente.
-Un centavo por sus pensamientos, miladi.
Regina sonrió, al encontrarse a una de las pocas caras familiares de la ciudad en la estación. Por supuesto, debía de estar despidiendo a su hijo. Giró para mirar el bus, desde una ventana el hermoso chiquillo los saludaba con emoción. A su lado, Henry trataba de que se sentara para que pudieran arrancar.
-Tu hijo está muy emocionado. Es bueno ver que le agrada ir a estudiar.
-Bueno, de hecho está muy emocionado porque es su primer día de estudio.
-¿Ah sí?
Robin le sonrió, y con un gesto la invitó a caminar a su lado.
-Nos mudamos hace poco, y hasta ahora va a empezar la escuela.
-¿En serio? ¿Qué les hizo mudarse a Storybrooke?
-Bueno, en realidad, fueron motivos de fuerza mayor- dijo él, con una media sonrisa.
Allí estaba, el momento que Regina había estado esperando, sus ojos se mostraban confiados, y ella sentía que podía averiguar un poco más sobre este hombre que tanto la intrigaba.
-¿Y su madre no vino a despedirlo?
En un segundo, la confianza en su mirada se perdió, y Regina pensó que lo había molestado su atrevimiento, antes de escuchar su respuesta:
-Eeh Marian… hemos tenido algunas dificultades últimamente… Marian y yo hemos estado separados los últimos 4 años, y hace poco que regresó y nos encontró en Storybrooke.
-Oh, debe ser complicado.
-Lo es- dijo él mirándola fijamente.
-No te preocupes- dijo Regina, tomándole del brazo- si se aman, el amor puede solucionarlo todo.
El hombre sonrió tristemente antes de responder:
-Tal vez ese es el problema, no estoy seguro de amarla todavía, sin embargo es la madre de mi hijo…
Robin se interrumpió en la mitad de su frase, enfocándose en un punto en la distancia. Regina le siguió con la mirada, allí se encontraba Marian, con un hombre a quien ella no conocía. Pero tal parecía que Robin sí, quien fuera que fuese, su mirada estaba ahora llena de rabia.
-Mil disculpas, miladi- dijo él, alejándose.
Tras pensarlo por un momento, Regina corrió detrás, no estando muy segura del por qué, pero parecía ser algo grave.
-Marian, ¿qué demonios estás haciendo con él?
La joven le miró sorprendida, jamás habría pensado que se encontrarían allí. Pero la molestia reemplazó la sorpresa, cuando vio como Regina se acercaba a ellos.
-¿No crees que yo debería preguntarte qué estás haciendo con ella?
-Regina y yo nos encontramos en la parada del autobús cuando enviamos a los niños a la escuela. Momento, tú deberías haber estado allí para despedir a Roland, pero no te encontré en la mañana, ahora veo por qué.
Marian se mordió el labio inferior, lo había olvidado por completo.
-Pues sí, lo olvidé ¿y qué? Estoy segura que Roland no me ha extrañado en lo absoluto, no estando ELLA ahí.
Regina frunció el ceño, ¿cómo podía esa mujer pensar que el chiquillo la preferiría a ella, una extraña, en lugar de a su madre?
-Discúlpame, pero creo que estás equivocada.
-Seguro, porque tú sabes tanto acerca de ser una buena madre.
El veneno en las palabras de Marian golpeó a Regina de lleno, incrementando su dolor de cabeza, imágenes viniendo a su mente sin control. El impacto fue tal, que sintió un mareo fuerte, siendo necesario tomar el brazo de Robin para no caerse.
-Lo vez, primero mi hijo, ahora mi esposo.
-Detente Marian, eso no explica por qué estás con Keith.
El sheriff de Nothingham se había quedado prudentemente al margen de la discusión, con la rabia en sus ojos al encontrarse con ese estúpido ladrón, pero incapaz de actuar sabiendo que la Reina Malvada estaba de su lado.
-Porque él me entiende Robin, sabe lo que es llegar a este mundo y no conocer nada, me escucha, a diferencia de ti.
Robin le miró fijamente, confundido, y miró a Keith. El antiguo sheriff se veía igual a cómo lo recordaba, también Marian. Miró a Regina a su lado y vio cuánto había cambiado, y él junto a ella. Esto era todo una tontería, él ya no era el mismo que hace 4 años, y lo que sentía por Marian tampoco. Sin pensarlo nuevamente se dio la vuelta, llevando a Regina consigo:
-Tendremos que hablar en lo que respecta a Roland, Marian. Acerca de nosotros, creo que ya no hay nada más que decir.
Marian vio la espalda de su esposo, lágrimas cayendo por sus mejillas. Eso era todo. Se había acabado. Una parte de sí se sentía aliviada, pero la otra no podía evitar la rabia.
-Claro, vete, con ELLA, seguro esto es lo que habías deseado desde que me viste volver, ¿no? Y tú, no sé qué embrujo utilizaste, pero funcionó, ¡te saliste con la tuya!
Regina escuchó las palabras con dificultad, el dolor haciéndose cada vez más grande, no entendía qué le había hecho a esa mujer para que la odiara así. Entre ella y Robin nunca había pasado nada...
Dolía… dolía demasiado…
El suelo comenzó a temblar, a la vez que la gema rosada brillaba en su lugar en la habitación de Regina. Entonces, todos los recuerdos regresaron a su mente: Daniel, Snow White, la muerte de su padre, la maldición, casi perder a Henry por Emma, su madre, Peter Pan, Zelena, y… Robin. Le miró fijamente, tratando de comprender, ¿cómo había pasado todo eso?
Robin la abrazó fuertemente, al sentir el terremoto, notando como en su mirada se había perdido todo el brillo, la inocencia que la había acompañado en los últimos días. Sólo la confusión aparecía ahora.
-¿Regina?
Incapaz de sostenerse en pie un segundo más, la Reina simplemente se desmayó. En ese momento, el temblor cesó. Marian y Keith miraron a su alrededor, al parecer todos los edificios seguían en pie, pero la gente ya comenzaba a salir asustada de sus casas.
Robin comenzó a caminar hacia la casa de Snow White, sin importarle nada a su alrededor, sólo la mujer que sostenía en sus brazos.
Continuará.
Nota de la Autora: Holaaaaaa! Con este capítulo nos acercamos al final de la historia, espero que les haya gustado, en el próximo resolveré todas sus inquietudes, así que asegúrense de preguntar todo lo que quieran.
Para los que tenían la inquietud, Keith es la contraparte de Storybrooke del sheriff de Notthingham, y apareció en el 2x19 "Lacey", donde también conocimos a Robin.
¡Esperando emocionada las fotos de #OutlawQueen que habrán de salir este fin de semana!
¡Nos leemos en el próximo episodio!
Y recuerden, ¡"El camino del Verdadero Amor nunca es sencillo"! #OutlawQueenHope
Disclaimer: Los personajes de OUAT no son míos, sólo los uso para sobrevivir al verano, después del susto que nos pegaron Kitsis y Horowitz en el final de la tercera temporada!
