DOLOR
Por Saori-Luna
V. Aceptando
Snow fue la primera en verlos y gritó, llamando a su esposo. En casa apenas se habían recuperado del temblor, y Emma acababa de salir a buscar a Henry en el colegio, pero nada los había preparado para esto.
Robin, con la angustia evidente en su mirada, entró en el apartamento, siguiendo a Charming hasta la habitación que le habían asignado a Regina.
-¿Qué sucedió?- preguntó la princesa, evidentemente preocupada.
-No lo sé, creo… creo que recuperó sus recuerdos.
-¿Cómo?!
-Algo pasó en medio de ese temblor y ella simplemente se desmayó. No supe que otra cosa hacer más que traerla acá- dijo Robin, sus manos pasando nerviosamente por su cabello.
-Robin, tienes que tranquilizarte, ella estará bien, su pulso es estable y está respirando tranquilamente- dijo Snow, tomando la mano del arquero.
-Sin embargo- dijo Charming- tal vez lo mejor sea que no estés aquí cuando ella despierte. Si de verdad recuperó sus recuerdos, no creo que seas la primera persona que quiera ver.
-Pero…
-David tiene razón, Robin, tal vez lo mejor sería que regresaras junto a tu familia.
La alarma en sus ojos no pasó inadvertida para Snow, antiguos recuerdos de cuando David había dejado a Kathryn fluyendo por su mente.
-¿Está todo bien con tu familia, Robin?
El ladrón la miró fijamente, sabiendo que podía confiar en la princesa, pero sin saber exactamente qué decirle.
-Tienes razón, debo hablar con Marian.
Los príncipes le miraron mientras dejaba el apartamento, David abrazando fuertemente a su esposa, a sabiendas de los tristes recuerdos que esta situación le generaba. Entonces, la puerta sonó nuevamente y la voz de Henry se escuchó:
-¿Qué hacía Robin aquí?
La tarde había llegado nuevamente y la inquietud era palpable en todos los presentes. Whale había dicho que nada malo le pasaba a Regina, y sólo quedaba a esperar que despertara por sí misma, pero las horas pasaban y no se veía ningún cambio en la Reina.
-¿Y si está en coma como lo estuvo el abuelo? ¿Y si es una maldición de sueño?
-Henry tienes que calmarte, ya oíste al doctor, no es un coma, y Rumple ya confirmó que tampoco es un hechizo ni una maldición.
-Tal vez sólo me sentía muy cansada.
El joven giró para ver a su madre apoyándose en el marco de la puerta, y corrió a abrazarla.
-Mamá, ¿estás bien?
-Sólo algo confundida Henry, pero sigo de una pieza.
El chico sonrió, abrazándola aún más fuerte, mientras Regina miraba a las personas a su alrededor, tratando de decirles que todo no estaba bien, pero que lo estaría. Antes de abrazar por completo a su hijo habría jurado que Snow White había asentido silenciosamente.
Mientras tanto, Robin se encontraba en los bosques, recorriendo una y otra vez el mismo tramo de tierra. El chasquido de una rama al romperse le hizo volverse, encontrándose con la nerviosa figura de su esposa frente a él. Desvió la mirada, aún estaba demasiado enojado con ella.
-¿Cómo está ella?
Robin parpadeó incrédulo, ¿en realidad le estaba preguntando eso?
-No lo sé, no sé si ya despertó- dijo finalmente, mientras se sentaba en un tronco.
-Tal vez deberías ir con ella.
-¿En serio Marian? Desde que regresaste no has hecho sino despotricar en contra de Regina, ¿y ahora me envías con ella?
-Es lo correcto Robin, tú la amas.
El arquero la miró fijamente. En los ojos de su esposa se veía la sombra de las lágrimas. En su obstinado intento de ser fiel a sus votos había terminado por hacerle daño a ella también. Marian caminó hasta él, y se sentó a su lado, tomándole de la mano:
-Antes que nada siempre fuimos amigos Robin, y desde que me trajeron acá todo ha estado de cabeza. Sólo he sentido toda esta confusión, y rabia y tristeza, y he tenido que verte igual. Esta no es la vida que quiero vivir…
-¿Acaso la vida que quieres vivir está junto a Keith?
En cuanto la frase salió de sus labios, Robin se arrepintió, ¿quién era él para reprocharle algo a Marian? Él, quien se había enamorado de la Reina Malvada.
-La vida que quiero vivir es aquella en la que yo sea feliz, en la que mi hijo y su padre sean felices también. No pretendo vivir en un matrimonio por obligación, según recordarás ya escapé de eso una vez.
Robin apretó su mano cariñosamente. Marian siempre había sido mucho más sensata que él.
-Entonces, esto es el final, ¿no?
-Yo diría que es el principio Robin, un nuevo y mejor principio para todos nosotros. Ahora, ve por ella.
Marian mantuvo la sonrisa en su mirada hasta ver a su ex esposo desaparecer en el bosque. Entonces, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Dolía, porque ella era aún la misma chica que había amado a Robin, pero confiaba en que el dolor iba a pasar. Sus pasos se encaminaron hacia el campamento, era hora de empezar a pensar qué iba a hacer con su vida.
Robin caminaba rápidamente en dirección a la casa de Snow, tenía que verla, tenía que saber que estaba bien; entonces, un escalofrío recorrió su espina, tras ver, no lejos de allí, en el cementerio, como una nube de humo purpura aparecía.
-¿Regina?
La Reina había podido dejar la casa de su hijastra tras convencer a Henry que se quedara con Emma prometiéndole que no iba a ir a buscar a Robin. Y era cierto, esa no era su intención, los recuerdos de los últimos días aún seguían confusos en su mente.
Por eso se había transportado al sitio más calmado del pueblo, pero esta vez no en dirección a la cripta donde reposaba su padre, sino a una pequeña tumba, mucho, mucho más discreta.
-Daniel…
Ahora Regina sabía cómo habría sido su vida si Daniel no hubiera muerto… igual no habrían estado juntos. Tal parecía que sólo en el caso de Snow era posible que tu primer amor fuera tu Verdadero Amor.
No todo habría terminado mal, ella habría sido relativamente feliz si no se hubiera casado con Leopold, pero de todas formas habría estado sola. Ella y Robin no se habían encontrado hasta su llegada a Storybrooke, y él seguía casado.
¿O no?
Su último recuerdo eran Marian… y Keith, pensó con desagrado. Nunca había tolerado al sheriff de Nothingham. Pero no había nada que le hiciera pensar que Robin la hubiera escogido a ella, si no hubiera sido por el encontronazo con su esposa.
Entonces lo sintió, su inconfundible aroma a bosque, y su presencia reconfortante a su lado.
-Daniel…
Robin se congeló al escuchar su voz. Por supuesto que era allí donde ella iba a estar. Y evidentemente quería estar sola.
Y cuando estaba por retirarse la voz de Marian resonó en su mente: Siempre fuimos amigos… es lo correcto… tú la amas.
No importaba lo que ella le dijera, la decisión que tomara después de estos días de locura, él sólo quería estar a su lado, como fuera.
Y con ese pensamiento en mente fue que tuvo la fuerza para acercársele y sentarse a su lado.
-¿Estás bien?
Regina sonrió ligeramente, ¿cómo podría contestar esa pregunta? Decidió ser sincera.
-Mi cabeza aún da vueltas.
-Y aún así, ¿crees que la mejor idea es estar sentada sola en un cementerio?
-Oh no, primero pasé por la tienda de Gold a gritarle unas buenas verdades en su cara.
-¡Lo sabía! ¡Sabía que ese demonio había tenido algo que ver en todo esto!- dijo Robin, levantándose bruscamente- ¡A mí también me va a oír!
Regina le miró divertida, hasta que él advirtió sus risas.
-¿Por qué te ríes?
-Está bien, ya todo está arreglado con Rumple. No es como si pudiera enojarme con él de todas formas. Es el abuelo de Henry.
-Aún así…
-Lamento si todo esto te afectó y a tu familia de alguna forma- dijo Regina, ya más seria, y un poco triste- espero que no hayas tenido muchos problemas con Marian.
Robin suspiró, sin saber muy bien cómo abordar el tema. No quería forzarla de ninguna manera, pero se moría por estar a su lado.
-Eeh, bueno, el asunto es que Marian y yo vamos a separarnos.
Ahí estaba. Había soltado la bomba, y el efecto de sus palabras se dejó sentir en el aire…
-¿Es por lo que pasó con Keith? no tengo esa parte muy clara.
-No Regina, no es por lo que pasó con Keith.
La Reina le miró con cautela, sin querer albergar muchas esperanzas.
-Escucha, sé que estás confundida y no quiero causarte más problemas- dijo él, tomando su mano- sólo quería asegurarme que estabas bien, y decirte que lo siento, porque sé que en realidad me comporté como un idiota.
Regina le miró, tratando de descifrar su comportamiento.
-Hace unas noches, cuando te busqué en la alcaldía, necesitaba tu ayuda, necesitaba que me ayudaras a comprender todo esto- le dijo, mirándola fijamente- por qué a pesar de estar feliz por el regreso de Marian no sentía ya lo mismo por ella, por qué a pesar de mis votos, en lo único que podía pensar era en ti… fui un idiota por no darme cuenta antes, y te hice mucho daño, y también a Marian, y a mí mismo.
Regina sentía como las lágrimas comenzaban a amenazar con caer…
-¿Y de qué te has dado cuenta?
-De que quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. De la forma en que tú quieras. Incluso si no puedes perdonarme por lo que hice, quiero seguir velando por ti, quiero poder cuidarte, y esperar que algún día me permitas hacerte feliz. Sé que nunca podría compararme con Daniel- dijo él, mirando la tumba- pero quisiera intentar devolver a tus ojos el brillo que vi en ellos en estos días.
Regina parpadeó sorprendida. ¿Él la estaba escogiendo a ella?
-¿A qué te refieres con que no podrías compararte con Daniel?
-Creo que jamás podría hacerte tan feliz como vi que lo eras en estos días… pero quiero poder intentarlo.
-Robin, esta otra yo… en ese mundo, yo tampoco estaba con Daniel.
-¿Qué?! Pero Snow me dijo… que Daniel no había muerto.
-Es cierto, pero él no estaba a mi lado… ¿no lo ves? El polvo de hadas nunca miente, tú eres mi verdadero amor, la única forma en que podría ser completamente feliz es contigo a mi lado… a pesar de todo: la confusión, la amnesia, el saberte casado… yo… yo había empezado a enamorarme de ti nuevamente.
Robin la miró, sus ojos brillando eran la prueba definitiva. A pesar de todas las complicaciones, todo era verdad, porque el camino del verdadero amor nunca era fácil. Nervioso, como si fuera la primera vez, tomó su rostro entre sus manos y se acercó a ella, uniendo sus labios con delicadeza, sintiendo ambos como en un segundo todas sus confusiones e inseguridades, todo su dolor se evaporaba.
-Es verdad – dijo ella- un beso del Verdadero Amor lo puede todo.
-Y tú eres muy, muy buena besando- dijo él con una sonrisa.
FIN
Nota de la Autora: ¡Hola a todos! Lamento la demora con el final, estuve enferma por dos semanas, y luego tuve que ponerme al día con los trabajos que se acumularon. ¡Muchas gracias por todos los reviews y también por haberme acompañado en esta historia! ¡Espero que nos leamos en otra, porque créanme, no es lo último de OQ que escribiré!
¡Hasta la próxima! Y recuerden, ¡"El camino del Verdadero Amor nunca es sencillo" y "el polvo de hadas nunca miente"! #OutlawQueenHope
Disclaimer: Los personajes de OUAT no son míos, sólo los uso para sobrevivir al verano, después del susto que nos pegaron Kitsis y Horowitz en el final de la tercera temporada!
