Esto es un mundo paralelo, los personajes no me pertenecen
Amanecía en el Distrito de Nerima y un chico de alrededor de los 22 años estaba despertando, aunque no era lo que él quería, se había llevado otra desilusión amorosa, otra vez, una vez más, como es que todo era tan complicado, él era dulce, las trataba como reinas, tenía hasta demasiado dinero para su gusto, siendo el hijo y propietario de uno de los comercios deportivos más grande de todo el Japón, no era para menos y aparte con un concesionario de carros y siendo el dueño de una de las mejores marcas de vehículos en pro del ambiente, que más podía pedir, estaba muy bien colocado y tenía dinero suficiente para él y unas cuantas de miles de personas más, pero su objetivo nunca fue ayudar a los demás, si él pudo hacer, cualquiera podía.
Es cierto que en muchas ocasiones podía ver lo que era la miseria en algunos lugares pero jamás se detenía a dar algo a la comunidad, no tenía centros de beneficencia, ni apoyaba, ningún grupo altruista, y había tomado la decisión de que sus vehículos fuera en pro del ambiente, por simples número, no porque realmente él creía que fueran bueno, pero con cuentas tan altas en sus manos quien se podría quejar.
Pero lo que si el tenia era un buen corazón con la persona que amaba, era un poco egocéntrico eso sí pero quien se lo podría reprochar si aparte de todo se dedicaba a las artes marciales y su cuerpo estaba muy bien desarrollado, nada le podría envidiar a ningún hombre, tenía un piel morena, con ojos azules como el mar, era alto y su pelo es de un negro azabache , incluso se había puesto a competir con modelos americanos para ver cuántas mujeres conseguían en una noche y como siempre el ganaba, jamás perdía un reto, en su vida jamás había perdido nada.
Excepto una vez en la universidad, una mocosa peliazul le había quitado el derecho de dar el discurso de despedida en su graduación solo porque ella obtuvo una mejor calificación que él, al verla en el podio le entraron unas ganas inmensa de gritarle por haber osado quitarle ese lugar, él era competitivo en todo y le habían comentado que ella también, la había seguido y había averiguado sus calificaciones, los dos estudiaban economía, pero grande fue su sorpresa al saber que ella al mismo tiempo llevaba otra carrera por eso el decidió seguirla, si iba a competir iba a ser en su terreno, se conocieron pero ella jamás lo determino, fue un golpe duro a su ego, porque ninguna mujer se resistía a sus encantos, era alabado por eso
Cuando por fin se graduaron decidió olvidarla de eso ya hace un año pero por alguna extraña razón siempre la encontraba en sus pensamientos, no la había vuelto a ver ni a saber de ella, cosa que a él no le tomaba tanta importancia ya que siempre había algo que lo entretenía o ponía de buen humor.
Pasaron varias cosas desde que esa graduación sucedió, no se podía quejar la pasaba muy bien pero viendo al gran ventanal que tenía en su habitación se preguntaba que le hacía falta, porque se sentía tan solo, porque no podia armar una relación seria y tener hijos… Pero al final seguía siendo lo mismo una relación pasajera, nunca lo tomaban en cuenta, jamás aceptaban llegar con él a algo más… a entregarse por completo, en la cama era un adonis, dejaba a todas sus mujeres totalmente satisfechas, pero él nunca lograba quedar así, podía hacer ver a una mujer el paraíso, solo con sentirlo dentro de ella, pero el jamás había alcanzado a ver ese paraiso… que sucedía, porque no había alguien que lo dejara completo y satisfecho con deseos de mas pero exhausto porque no había nada que se comparara a lo que sentía y había pasado, su última relación fue con una chica china…Shampoo … un cuerpo escultural, era modelo, pelo morada, tez blanca, estuvieron juntos por unos seis meses pero ayer que el creía que le iba a decir que si a su proposición de matrimonio, fue más grande su sorpresa cuando ella le dijo que lo tenía que dejar, que había encontrado a alguien más que la hacía sentir completa, que la disculpara…. POR UN DEMONIO… porque siempre era lo mismo, con todas, que se creían, que pensaban que era el un juguete al cual ellas podrían solo tirar a la basura, pues se equivocan de ahora en adelante eso iba a cambiar y juraba que la próxima que cayera en sus manos iba a suplicarle que se casaran… pero ella sería la que le suplicaría a el, no volvería a suplicar era eso o dejaba de ser Ranma Saotome.
Lástima que no se diera cuenta que ese día, todas sus palabras se irían al carajo.
