Hola chicas. Ya queda para acabar esta historia. Ya dije que no es muy larga, pero es una de las más tiernas que yo he leído. A ver qué hacen nuestras chicas para poder estar juntas.
Organización de la resistencia
Una vez sola en su habitación, Emma se echa en la cama y se funde en lágrimas, le duele su corazón, todo su cuerpo sufre la ausencia de la reina. Tiene la impresión de que el dolor nunca acabará. Tímidamente, abre su mente, focalizándose en su amante e intenta hablarle.
«Regina, ¿me escuchas?»
*«Oh, Dios mío, Emma, sí, te escucho, qué dulce es escuchar tu voz, oh, mi Emma, ¿cómo estás? Siento mucha tristeza en ti, o ¿quizás sea la mía que se desborda?»*
«Pero Gina, yo siento mucho más que tristeza, es un sufrimiento que me corroe y que me mata, no lo soportaré»
«*Yo tampoco mi amor, no hago sino llorar desde tu marcha, excepto ahora que escucho tu hermosa voz»*
«Mis padres se han atrevido a hacer una fiesta para celebrar mi regreso, le he dicho a mi madre lo que pensaba y no me detuve ni un segundo, he entrado en el castillo e inmediatamente he subido a mi habitación. Mi madre deseaba consolarme, tal hipocresía me sobrepasa»
«*Ella te ama Emma, piensa que te está protegiendo. Ella debe comprender que lo que hace está mal y quizás después, volváis a tener la relación de antes*»
«No después de tal traición Regina, sé que tú no quieres que pierda a mis padres, pero eso depende de ellos»
«*Lo sé Emma, me gustaría tomarte en mis brazos y secar tus lágrimas»*
«Si estuviera en tus brazos, no habría lágrimas»
«*Te amo*»
«Yo también te amo»
«*De hecho Emma, no busques tu bata de seda, te la cogí porque está impregnada de tu olor, sé que es tonto, pero no pude meterla en tu maleta*»
«Y tú no busques tu cepillo de nácar que te gusta tanto y con el que cepillabas mis cabellos, solo quiero ese cepillo si yo debo hacerlo sola ahora»
«*Lo sospechaba al no encontrarlo*»
Ruby entra en la habitación y toma a Emma en sus brazos.
«Oh Emma, no llores, encontraremos una solución, la encontraremos»
«Me duele Ruby, me duele tanto, tú debes sentir lo mismo, ¿Cómo puedes soportarlo?»
«Es tu juventud la que te vuelve tan emotiva, además yo he vivido tantas dificultades en mi vida que he aprendido a esconder mis emociones»
«Ella se ha atrevido a celebrar una fiesta de regreso»
«Lo sé, y cuento con decirle lo que pienso»
«¿Sabe ella lo de Aneck?»
«No, no tengo ganas de contarle mi vida y mis secretos en este momento»
«¿No ha visto tu alianza?»
«No, pero no pasa nada, creo que David la ha visto, porque ha intentado acercarse a mí, pero he subido a verte»
«Él es un cobarde, completamente bajo las órdenes de mi madre»
«Lo sé Emma, pero él abrirá los ojos, estoy segura de que lo hará, y más rápido que tu madre»
«Te quiero Ruby, perdóname por embarcarte en mis problemas y hacerlos tuyos»
«Te prohíbo que te excuses, yo también te quiero Emma, tú eres mi pequeña princesa, te quiero como a una hija, aunque no sea sino tu madrina»
«Te quiero como a una madre Ruby, nunca dudaré del lugar de mi madre, aunque no le perdonaré lo que está haciendo, pero eso no impide que te quiera como a una madre. Y Regina también te quiere, te considera como a una amiga, ¿sabes?»
«Lo sé, Emma, y yo también la considero como tal. Para ti y para mí, el Reino oscuro es nuestra casa y volveremos a ella, te lo prometo»
Al día siguiente, Emma fue informada por Ruby de que su madre había trasladado la fiesta de la víspera al día siguiente por la tarde, anunciando a los invitados que Emma estaba fatigada del viaje.
«Cuenta con festejar mi regreso mañana»
«*Es testaruda*»
«No iré»
«*¿Y por qué no tomar eso en tu ventaja?*»
«¿Qué quieres decir?»
«*Nada, olvídalo*»
«Gina…»
«*Es una idea más de la Evil Queen que de Regina…*»
«Dímela»
«*Vete, quédate a un lado, muestra tu humor…*»
«¿Mi tristeza, mi corazón roto, mi cólera y mi sufrimiento?»
«*Oh, Emma, sufro tanto al estar lejos de ti, mientras que tú sufres tanto como yo*»
«Lo sé, continua, por favor»
«*Muestras tu humor, y en el momento de tu discurso, porque tu madre te pedirá que hables, confiesas tu pena y tu cólera, tu vuelta obligada, el chantaje de tu madre, todo…*»
«Eres brillante»
«*Lo sé*»
«Te amo»
«*Yo también te amo*»
Al día siguiente Emma acepta ir a la velada organizada, para gran sorpresa de Ruby, que ve venir la artimaña de la princesa. Snow está exultante y David, perplejo, pero contento. Snow lleva un vestido a Emma y sale después de que su hija rechace su ayuda para ponérselo, prefiriendo a Ruby.
«¿No te pones el vestido?» pregunta la loba al ver que se dirige hacia su armario.
«No, me voy a poner este» dice ella sacando el vestido que Regina le había ofrecido el día de su primer encuentro.
Ruby sonríe comprendiendo a la princesa y la ayuda a vestirse.
«Emma, tengo que confiarte una cosa»
«¿Qué?»
«Creo que…Desde hace unos días no me encuentro bien del estómago, tengo nauseas. Lo achaqué a la llegada de tus padre, a nuestra partida forzada…»
«Ruby…¿Crees que estás encinta?»
«No tengo ninguna certeza, pero quizás sí y yo… Tengo miedo de pedir una consulta, porque temo el resultado»
«¿Miedo de que sea positivo o negativo?»
Ruby la mira largamente y deja que una sonrisa haga aparición en su rostro, se acerca a ella y le murmura al oído
«Miedo de que sea negativo»
«Oh, Ruby, es genial, mañana iremos a ver a mi médico y ella te examinará con toda discreción, a ella no le importa que seas una loba»
«De acuerdo Emma, iremos mañana» dice ella volviendo a su tarea de atar el corsé del vestido.
Snow frunce el ceño al verla llegar vestida de esa manera, peinada y maquillada de una manera que se asemeja mucho a Regina.
«Emma, ¿a qué estás jugando?»
«Bajo a la fiesta madre» dice Emma pasando por delante de ella.
Snow intenta modificar un poco su peinado y fue sorprendida cuando Emma detiene su mano.
«No me toques» Y entra en la gran sala donde la esperaban los nobles del reino.
Emma no se mezcla entre la gente, se queda sentada, triste y apartada en su trono, responde vagamente al desfile de cortesanos, tragándose las lágrimas que sentía aparecer desde que pensaba en Regina, a la que echa terriblemente de menos. Recuerda los bailes que la reina había organizado para ella durante su estancia, la felicidad que había experimentado al sentir a la gente a su lado. El entusiasmo con el que Regina le había hecho degustar las especialidades de su reino bajo la mirada acogedora de su corte. Se da cuenta de que la gente no es igual aquí, ellos farfullan, conspiran constantemente, no viven sino para los chismes o no se interesan nada más que en pedir su mano para sus hijos. Varios jóvenes vienen a cortejarla, pero ella les despide rápidamente.
«Emma, intenta ser más agradable» se exaspera su madre
«Lo soy al máximo» apunta ella
Snow suspira al ver a su hija sentándose de nuevo en el trono.
«*¡Es un calvario!*»
«*Estoy en el baño e imagino que estás conmigo*»
«*¡Regina!*»
«*Hem, no pensaba en nada sexual, solo como el otro día, cuando te deje lavarme y te colocaste detrás de mí en la bañera*»
«*Tuve que controlarme ese día para que se transformará en algo sexual*»
«*No te controlaste mucho tiempo si tenemos en cuenta lo que pasó nada más salir del agua*»
Emma sonríe recordando esa vez en la que ellas intentaron por primera vez la postura de las tijeras. Esa posición había vuelto completamente loca a Regina, y Emma tampoco se queja, porque adora sentir el sexo de su compañera frotarse contra el suyo y ver el placer en su rostro mientras que pierde la capacidad para mantener los ojos abiertos. Ama sentir su placer aumentar al ritmo de las ondulaciones de la reina que acelera desesperadamente cuando se acerca al orgasmo, antes de gritar y de no tener más que movimientos erráticos alcanza el clímax. En general, Regina luchaba contra su fatiga y retomaba sus movimientos hasta que Emma, que tardaba más en esa posición, alcanzara a su vez el orgasmo.
«*En esa postura ha sido el orgasmo más intenso que me has dado*» dice Emma, consciente de que su compañera estaba reviviendo también la escena en su cabeza, lejos, en su castillo.
«*Ohlala, esa postura…*» piensa Regina
«*Te vuelve loca*»
«*Pero sí… Lo mejor es cuando me coloco, y asciendo para besarte, puedo verte, ver el placer tomar posesión de ti, si bajo la mirada, puedo ver nuestros sexos que se frotan el uno contra el otro. Ohhhh, es tan intenso*»
Emma siente que su excitación crece en ella, la voz de la reina en su cabeza había descendido un octavo y se agrava por su excitación.
«*¿Estás sola?*»
«*Sí, estoy en mi habitación ahora*»
«*Me gustaría…No, nada*»
«*¿Qué Emma?*» pregunta Regina que comienza a comprender las ganas inconfesadas de su compañera.
«*No, nada, ¿qué vas a pensar de mí?*»
«*Que tú eres mi amor verdadero y que te falto tanto como me faltas. Y eso engloba la presencia del otro, el amor, la dulzura, pero también el sexo. Que desees el sexo no te convierte en una mala persona, yo también me desespero porque me toques, y eso no borra el amor tierno y romántico que hay entre nosotras*»
«*Me gustaría que te dieras placer manteniendo tu mente abierta a la mía*»
«*Háblame entonces Emma*»
«*Imagina… Imagina que te estoy besando tu cuello y que deslizo, suavemente, mi mano por tu vientre desnudo*»
«*Continua Emma*» dice la reina en un gemido
«*¿Te estás tocando?*»
«*Síiii*» exhala ella
«*¿Cómo?*»
«*Yo…ahhh…masturbo mi clítoris con mis dedos, estoy desnuda en mi cama y…ahhhh…con mi otra mano me acaricio un pecho*»
Emma tiene que aguantar un gruñido de deseo en medio de la sala de baile.
«*Sientes mis manos sobre tu cuerpo, mis labios, mi lengua y mis dientes en tu cuello. Juego un poco con las yemas de mis dedos entres tus labios antes de presionar contra tu clítoris haciendo que levantes tus caderas en una súplica silenciosa para que vaya más lejos*»
Emma escucha cómo la respiración de la reina se acelera y ella no puede retener algunos gemidos de placer.
«*Emma continua*» gime Regina
«*Hundo dos dedos en ti, hazlo Regina*»
Sabe que su compañera la ha obedecido, porque lanza un pequeño grito de placer antes de comenzar a jadear.
«*Te bombeo rápidamente, girando mis dedos para tocar esa zona que te hace perder la cabeza. Con mis besos ahogo tus gemidos tan bellos para mis oídos*»
«*Emma…Oh…Emma voy a….*»
«*Córrete para mí, mi amor*»
Emma siente su garganta secarse al escuchar a su amante suspirar su nombre al alcanzar el orgasmo. La escucha prolongar su gozo y pararse, la respiración acelerada.
«*Me gustaría que estuvieras aquí*»
«*Te amo Regina, pronto estaremos juntas*»
«*También te amo*»
Emma está completamente trastornada por lo que acababa de experimentar con la reina, tiene calor y nota la excitación entre sus piernas, tiene la piel enrojecida y la respiración más rápida de lo normal. Nadie percibe demasiado su trastorno, pero tiene como consecuencia que los jóvenes se sientan atraídos hacia ella considerablemente, y la rodeen como un león alrededor de una potencial presa.
«Princesa» se aventura uno de ellos «¿Me concederíais un pequeño paseo por los jardines? Hace calor aquí…»
«Hem…no, gracias, prefiero quedarme»
«Vamos, Emma» la interrumpe su madre al ver que el mozo en cuestión es su preferido para su hija «Puedes concederte una pausa y acompañarlo. Vayan los dos, yo me ocupo de entretener a los invitados que desean hablar contigo»
Emma no tiene el tiempo de protestar, ya se encuentra en los jardines con el joven. Él habla de las estrellas, del cielo, de su reino y sus hazañas. Ella lo escucha vagamente hablar de su belleza, describiendo lo que más le gustaba de ella, sus rubios cabellos, su sonrisa. Pero mientras hablaba su mirada se perdía constantemente en su escote, lo que le molestaba mucho.
«Mis pechos» dice ella de repente.
«¿Qué?» dice él alzando la mirada
«Mis pechos os gustan, por lo que puedo ver, no dejáis de mirarlos»
«Sobre todo me gustaría ver más» dice el acercándosele.
«Tocadme y os juro que haré que os corten las manos y os arranquen los ojos»
«Venga, princesa, no me negareis que tenéis ganas, estabais completamente excitada en vuestro trono, hay una razón»
«No tiene nada que ver con vos»
«Sea lo que sea yo puedo aliviar la tensión» dice señalando la erección que se había formado en su pantalón.
«Mo me toquéis» dice ella intentando huir.
«*Emma, ¿qué ocurre? Siento tu pánico*»
«*Un pretendiente no me deja en paz, tengo miedo, me sujeta y tiene una erección+»
«*¿Está bloqueando tus rodillas?*»
«*No*»
«*Emma, voy a intentar turbar su mente, cuando sientas que afloja un poco, golpéale en sus partes lo más fuerte que puedas con tu rodillas y echa a correr inmediatamente*»
Emma ve que él intenta atraerla hacia él, pero se detiene.
«¿Qué ha sido eso?»
«¿Qué?»
«Esa voz»
Él se sobresalta y parece sufrir, suelta la mano de Emma para llevársela a la sien. Emma aprovecha la ocasión y le golpea con todas sus fuerzas. Él grita de dolor y cae al suelo.
«CORRE EMMA» escucha ella en su cabeza y obedece, entrando vertiginosamente en el castillo. Fue parada por Ruby.
«Emma, ¿qué sucede?»
«Él ha, él ha intentado…entonces le golpeé, y he corrido»
Los guardias traen al joven todavía doblado por el dolor. Sus padres y él son expulsados del reino y Snow propone a Emma acabar la fiesta, pero esta se niega, desea tener la ocasión de dar su discurso.
Snow se alegra de la decisión de su hija, persuadida de que ella aprecia la velada, a pesar de ese incidente.
«EMMA» escucha la princesa en su cabeza. La voz de la reina resuena con fuerza y la princesa casi siente dolor
«*¿Qué? ¿Qué? Regina..*»
«*¿Estás bien? ¿Has podido escapar? ¿Por qué me has cerrado tu mente?»
«*Oh, perdóname mi amor, todo ha pasado tan rápido, sí, estoy bien, gracias a ti, gracias, mi Gina*»
«*No me hagas nunca eso, imaginé lo peor Emma*» La princesa puede sentir las lágrimas en su voz.
«*Lo siento tanto, no lo haré más, te amo, perdóname*»
«*Te perdono, estoy más tranquila. Yo también te amo*»
Emma escucha de repente que su madre pronuncia su nombre.
«Emma, corazón, ¿quieres decir unas palabras? Todo el mundo espera saber cómo fue tu estancia en el Reino oscuro y tu regreso a casa»
La princesa se levanta y abre su mente completamente a su compañera.
«Mi estancia allá fue mágica, Regina me llevó de visita por su reino, me hizo descubrir sus villas, sus paisajes, sus ciudadanos. Es un lugar donde la gente vive feliz, ellos aman a su reina y ella ama a su pueblo. Yo no me encontré sino a gente que me mostraba la felicidad en la que vivían, ya fuera la gente que ella me presentaba como aquellos que yo me encontraba de paseo con Ruby. He descubierto mucho sobre la falsa imagen que se tiene de ella, esa mujer ya no es la Evil Queen, es una buena persona»
«De la manera que habláis se diría que deseáis regresar»
«*Regina, ¿puedo hablar de nuestro amor?*»
«*Sí, Emma*»
«Por supuesto que lo deseo, he sido feliz y libre más que nunca allí, he descubierto la libertad que nunca he tenido aquí, he descubierto los galopes sobre un caballo, los paseos fuera de palacio y sobre todo he descubierto el amor»
Emma ve que su madre se tensa.
«¿Por qué habéis regresado entonces?»
«He regresado a causa de un chantaje de mis padres, ¿qué podía hacer yo cuando mi negativa conllevaría una declaración de guerra y de destrucción al Reino oscuro por parte de Reino blanco al que todos los reinos del país de los cuentos de hadas han prestado su alianza? Regina y yo decidimos sacrificar nuestro amor para evitar que su pueblo y su ejército fuera masacrado. He vuelto obligada y en mi contra, y desespero por que llegue el día en que pueda regresar allí sin temores ni riesgos»
«EMMA» grita Snow para hacerla callar.
«No, madre, no os perdono vuestra traición, todo el mundo tiene derecho a saber la razón por la cual le habéis declarado la guerra a Regina. No tiene nada que ver con un eventual peligro, solo la voluntad de mi madre de prohibirme mi amor. Yo no deseo casarme con ningún cortesano, con ninguno de vuestros hijos. Me quedaré encerrada aquí, prisionera en este castillo hasta que pueda volver a encontrarme con la mujer que yo amo»
«Creo, princesa, que vuestro capricho pasará cuando os caséis»
«Pero yo no puedo casarme con ninguno de vuestros hijos»
«Y ¿por qué?»
«Porque ya he ofrecido mi inocencia a Regina y ella la ha aceptado y la ha tomado»
«¿Fuera del matrimonio? ¿Con una mujer? ¡Es un escándalo!» grita un noble.
«Regina no deseaba hacerlo fuera del matrimonio, lo sé, pero yo la convencí, porque sabía que era el único modo de proteger nuestra pareja de la voluntad de mis padres de destruirla»
Snow grita y arrastra a su hija a la habitación mientras que David despide a todo el mundo antes de ir con ellas.
«Emma, ¿cómo te has atrevido?»
«¿Te da cuenta de la vergüenza por la que nos has hecho pasar?»
«Era la idea, quiero volver con Regina y ya no quiero ser vuestra prisionera»
«Pero Emma, tú no eres nuestra prisionera» dice Snow intentando agarrarle las manos.
«Entonces, ¿puedo marcharme?»
«Ni hablar»
«Entonces, soy vuestra prisionera»
