Reunidos

Lentamente, ella se suelta y se deja caer. Regina grita y es como si algo estallara en el cielo, la reina fue rodeada de un fuerte viento y su magia corre por sus venas. Levanta el brazo y grita de dolor ante la dosis de magia que de repente se extiende a través de ella. El cuerpo de Emma se para en el aire y se posa dulcemente en el suelo. Regina se desmaya instantáneamente, vacía de toda energía. Emma se recupera rápidamente y se precipita sobre el cuerpo inerte de la reina. La toma en sus brazos y la estrecha contra ella. Escucha pasos, pero le da igual.

«Bajadla a las mazmorras, ha utilizado su magia en nuestras tierras a pesar de la prohibición, es una criminal»

«SNOW» la interrumpe la voz grave de David «Acaba de salvar la vida de tu hija a la que TÚ no pudiste agarrar. ¿Y te atreves a pedir que la encierren? ¿Tenías la intención de forzar a Emma a volver a ser virgen? ¿Tenías la intención de dejar que ese hombre, ese cerdo, tocara la intimidad de nuestra hija? ¿TE HAS VUELTO LOCA?»

«Pero David…es por su…»

«CALLATE» le grita «Ahora se acabó, no voy a continuar dejándote hacer tus locuras. Emma es mi hija, yo decido lo que es mejor para ella. Vamos a llevar a Regina a su habitación donde ella la cuidará. Cuando mejore, se irán las dos al Reino oscuro donde vivirán su amor. Las visitaremos un año más tarde, en ese momento, Emma quizás, acepte vernos a pesar de todo lo que le hemos hecho. Durante esa visita, comprobaremos en qué momento de su relación están y si ellas aceptan nuestra presencia en sus vidas y en su futuro, sea el que sea el momento en que se encuentren. La discusión ha acabado» dice él cortando a su mujer que se disponía a abrir la boca para hablar.

Emma prohíbe a todos tocar a su compañera, protegiendo su cuerpo inánime de sus miradas. Ruby llega y toma a la reina en sus brazos para llevarla hasta la habitación de la princesa. Emma la vela sin descanso durante dos días. La reina, en estado de pánico, había logrado romper el hechizo que le impedía utilizar su magia y extraer una inmensa dosis de magia para parar la caída de sus bien amada. Regina está entre la vida y la muerte y alternaba entre picos de fiebre muy alta y momentos en que la temperatura de su cuerpo caía peligrosamente. Emma la cuida, hace descender la fiebre, calma su cuerpo caliente con paños húmedos. Un día, llama al doctor, porque su compañera se estaba poniendo azul y temblaba más y más.

«Su cuerpo se enfría demasiado, tenemos que hacer subir rápidamente su temperatura»

«Metámosla en un baño caliente» propone Emma

«No, podríamos quemarla y su temperatura podría aumentar muy rápido y crear más daño. Princesa, la mejor solución que yo conozco es el calor humano, el contacto piel con piel»

«Dese la vuelta» dice Emma sin dudarlo un segundo.

El doctor obedece y Emma desviste a Regina antes de hacer ella lo mismo, se desliza bajo las sábanas y pega su cuerpo contra el de ella, rodeándola con sus brazos para presionarla contra ella.

«¿Y ahora doctor?»

«Colocaremos bolsas de agua caliente en la cama» dice añadiendo una manta sobre ellas.

Emma esperaba, desesperaba, abrazaba a su compañera teniendo la esperanza de que despertara.

«¿Emma? ¿Puedo entrar?»

«Sí, papá. Perdóname si no me levanto»

«¿Cómo está?»

«Ha perdido rápidamente mucha temperatura, intentamos que ascienda poco a poco»

«¿Funciona?»

«Creo que sí, su cuerpo me parece menos frío» dice ella ajustado su abrazo.

«Emma, ¿cómo puedo pedirte perdón?»

«Tú no tienes…»

«Sí…yo también rechacé vuestro amor, y dejé que tu madre actuase»

«Pero te has dado cuenta y ahora quieres mi felicidad…¿no es así?»

«Oh, por supuesto, mi bebé, si Regina es tu final feliz, entonces estaré encantado de dejar nuestro pasado detrás y acogerla en mi vida como mi nuera»

«No digas eso… no sé si ella me querrá como mujer y además…Jamás dos mujeres se han casado»

«Muchas mujeres y hombres se aman, y me doy cuenta que su amor no ha sido reconocido por nuestras leyes y eso debe cambiar. Hablaremos de eso más adelante hija, pero debes saber que si un día decidís casaros, la ley os lo autorizará y yo estaré…si tú quieres…estaré contento de conducirte al altar»

«Oh papá, me gustaría saltar a tus brazos, lo haré en cuanto pueda. Te quiero y por supuesto que te quiero en ese día tan especial. Pero ahora no quiero hablar de eso, quiero concentrarme en restablecer a Regina»

«Por supuesto mi amor. ¿Puedo hacer algo?»

«Sí, ¿puedes quitarme una manta y ponérsela a ella? Estoy a punto de hervir aquí encima»

David sonríe y lo hace.

Después de casi una hora, Regina deja de temblar, todo parece volver a la normalidad. Emma nota que se mueve dulcemente contra ella y aguanta su respiración.

«¿Emma?» gime la reina tomando consciencia lentamente

«¿Regina? ¿Estás despierta? ¿Cómo te sientes?»

«Me duele todo, y tengo mucho calor» dice intentando dar fuerza a su voz

Emma quita una manta y se dispone a soltarla de su abrazo cuando siente que Regina la retiene débilmente

«No me dejes»

«Estoy aquí Regina, contigo. Solo quiero que tengas menos calor»

«Abrázame»

Emma obedece con alegría y besa la frente de su compañera

«He tenido tanto miedo de perderé Regina»

«Y yo Emma…Verte caer, creí que iba a ver tu cuerpo estrellarse en el suelo sin poder hacer nada»

«Estamos bien las dos»

Ellas permanecen un momento disfrutando del bienestar que les procuraba su abrazo.

«Emma… ¿tu madre ha podido…eres tú…?»

«No, mi padre se ha opuesto a todo eso. No he vuelto a hablar con mi madre desde entonces y tiene orden de no acercarse a mi habitación»

«¿Crees que nos dejará en paz?»

«Lo sé» Y Emma le explica la decisión de su padre sobre su regreso al Reino oscuro y su visita un año más tarde.

«Quizás tu padre no necesite esperar un año para visitarte. ¿Le echarás de menos, no?»

«De momento creo que necesito esa separación, prefiero que diga un año y ver si yo tengo ganas de verlo antes. No deseo que tenga esperanzas si al final yo no me siento preparada»

«Emma, estás muy flaca» dice Regina acariciando su cuerpo.

«No podía comer si ti»

«Debes recobrar peso, voy a ocuparme de ti, cocinar para ti, vas a reposar y retomar fuerzas»

Emma sonríe hundiendo su cabeza en el cuello de su compañera

«Antes eres tú la que debes recobrar fuerzas, he tenido tanto miedo, creí perderte»

«Tuve tanto miedo al verte caer que ya no puede controlar mi magia, tomó posesión de mí y no pude controlar la energía que estaba gastando. Me daba igual, de hecho, lo único importante era salvarte»

«Bésame» murmura Emma

Regina obedece con alegría y al descender su mano hacia las nalgas de la princesa, toma plenamente conciencia de su desnudez completa.

«¿Emma?»

«¿Hmmm?»

«Estamos desnudas»

«Sí»

«¿Por qué?»

«La temperatura de tu cuerpo no dejaba de caer y era la mejor solución para aumentarla no demasiado deprisa. Pero…yo puedo aumentarla un poco más…» dice Emma besándola en el cuello.

«Emma, para» dice la reina riendo.

Pero la rubia no la escucha, y comienza a bajar sus besos hacia sus pechos. Posa sus labios por toda la piel de estos, menos en los duros y sensibles pezones de Regina, haciéndola gemir de placer y de frustración. Ella se dobla cuando se compañera toma finalmente uno en su boca, lamiéndolo y succionándolo sensualmente

«Emma…Alguien podría…entrar»

«Si supieras hasta qué punto me da igual. ¿A menos que estés muy débil? » dice Emma con la voz grave por la excitación, continuando su descenso por el cuerpo de su compañera.

«No, no me siento demasiado débil, pero Emma, no sería…razona…ahhhh» Regina no puede evitar gritar cuando siente la boca en su sexo, y la lengua que se abre paso entre sus labios para alcanzar su clítoris. Ya no puede construir el menor pensamiento y gime curvando su cuerpo para acentuar las caricias íntimas. Desliza sus manos por la cabellera de su compañera, pidiendo, silenciosamente, más.

«Ohhhhh Emma, yo….ahhhhh, es…ahhhh»

La princesa sonríe y continua lamiéndola, orgullosa del efecto que ella producía y de la incapacidad de la morena para expresarse y reflexionar. Todos sus gestos eran una dulzura para despertar lentamente su cuerpo al placer. Emma es totalmente inconsciente de la llegada inminente de su madre a la habitación.

Snow está decidida a ordenar a su hija que entre en razón y cuando llega delante de la puerta, escucha los gemidos que salen de la habitación. Nota la cólera y la indignación ascender en ella y abre lentamente la puerta para no ser escuchada. Se queda parada al ver a Regina, con los ojos cerrados, abandonada al placer, y el bulto bajo las sábanas da a entender que su propia hija maniobraba entre las piernas de la reina. Ve que Regina alcanza el clímax gritando el nombre de la princesa que saca su cabeza para ir a besarla, con las marcas de la excitación de la morena brillando alrededor de su boca que se estiraba en una inmensa sonrisa. La sangre de Snow se revuelve y hace un movimiento para entrar cuando se siente tirada hacia atrás violentamente.

«¿Qué…David?»

«Snow, ¿a qué estás jugando?»

«Tengo que separarlas, tengo que salvar a Emma. Has visto lo que la reina la obliga a hacer»

«Snow…Sabes perfectamente que ella no la obliga a hacer nada. También para mí es difícil pensar en lo que acaba de pasar en esa habitación, pero no por las mismas razones que para ti. A mí me duele porque mi bebé se ha transformado en adulta, ya no es una niña inocente. Estoy un poco perdido por su elección de pareja, tanto por la identidad como por el sexo de esta, pero me doy cuenta de que ella hace feliz a Emma y que ha cambiado. Obstinarse en separarlas las va a volver desgraciadas y nosotros vamos a perder a nuestra hija. ¿Quiénes somos nosotros para oponernos al amor verdadero cuando se presenta? Snow, abre los ojos, deja esta locura, ya no te reconozco»

La reina se funde en lágrimas «Tengo miedo de que mi bebé sufra, la sombra es, la sombra…»

«Snow, ¿aún no has comprendido que eres tú la sombra de la profecía?»

Él continúa ante los ojos desorbitados de su mujer

«"El amor verdadero que no se imagina" es el de ellas, porque son dos mujeres y porque es Regina. "La sombra" eres tú porque desde el comienzo te has opuesto a ellas y buscas casar a Emma por la fuerza, pero lo que no comprendes es el que término "unión" no hace referencia a un matrimonio, sino al acto entre ellas dos. Por esa unión, ellas han concretizado y reforzado su amor, ellas han podido impedir todo matrimonio forzado. "La sombra se debilita" porque la situación me ha hecho abrir los ojos ante tu locura y mi cobardía, y yo ya no te dejaré actuar Snow. Te amo, pero ¿dónde está la mujer con la que me casé' ¿La embajadora del amor verdadero? De momento, somos nosotros quienes la hacemos sufrir Snow, y tú debes comprender que también Regina tiene derecho a su final feliz»

«Emma no me perdonará jamás. Quisiera que nunca se hubiesen encontrado y que mantuviera la idea de encontrar una marido entre los hijos de…»

«Es ahí donde te equivocas, mi amor. Esa nunca fue su idea, sino la nuestra, Emma siempre ha dicho que ella no deseaba casarse, nunca nos lo ha ocultado y somos nosotros quienes nos empeñamos. Ella no quería encadenarse a nadie y ser libre y mírala ahora, dispuesta a dar su vida por Regina, ella es a la que esperaba. Debemos aceptar su elección y dar una oportunidad a Regina»

«Es difícil»

«Lo sé, pero lo lograrás, ya verás. Y un día estarás feliz por ellas»

«Emma ya no me querrá en su vida»

«Le va a costar porque lo que le has hecho sufrir es grave, pero dale tiempo, ella quizás lo supere»

En ese momento, Emma y Regina salen de la habitación y se encuentran cara a cara con la pareja.

«Madre…» dice Emma fríamente pasando su brazo por la cintura de Regina.

«Emma…yo…estoy… lo siento mu…»

«No, no digas nada, es mejor, es demasiado pronto para escuchar tus excusas, aunque me tranquiliza el hecho de que quieras presentármelas. Papá, Regina y yo vamos a tomar el aire, ¿podríamos hablar después?»

«Sí, por supuesto. Venid a mi despacho al regreso, tengo trabajo que hacer»

«Perfecto»

Emma sostiene a Regina, que todavía está muy débil y Snow se da cuenta de la delgadez de su hija.

«¿De qué quieres hablarme?» pregunta David al verlas entrar dos horas más tarde.

«De la organización de la partida»

«Por supuesto…¿Qué tienes previsto? O más bien, ¿cuándo tenéis previsto volver al Reino oscuro?»

«Mañana por la mañana, he ordenado hacer mis maletas y Ruby se vendrá con nosotras. Su vida está allá»

«Me parece lógico»

«Papá, desearía saber cómo te sientes con todo esto, con mi relación con Regina fuera del matrimonio»

«Honestamente, siento pena, eres mi hija, eres una princesa y te has entregado antes de la noche de bodas, pero sé, igualmente, que estas tradiciones son antiguas y destinadas a cambiar. Todo lo que cuenta ahora es que seas feliz»

«Lo soy con Regina, papá, lo soy de verdad»

«Entonces, me acostumbraré al resto Emma. Tenéis mi bendición, si es que vale algo. Yo sé que hecho demostración de una cobardía imperdonable, no sé cómo hacerme perdonar»

«Esto vale mucho papá, representa mucho para mí. Te quiero a pesar de los errores y quiero ahora avanzar. No digo que vaya a olvidar todo, pero quiero a mi familia en mi vida, aunque con mamá voy a necesitar más tiempo» dice Emma abrazando a su padre.

«Comprendo, has madurado tanto, no me había dado cuenta de que ya eras una mujer. Si me lo permites, me gustaría hablar a solas con Regina»

Emma mira a Regina que asiente, a pesar de los repentinos nervios, y los deja solos.

«Así que amáis a mi hija»

«Mucho más que a Daniel, David, mucho más»

«¿Hasta ese punto?»

«Es una avalancha de sentimientos tan…es tan… no encuentro las palabras para expresar cuánto la amo. Ella es mi todo, mi universo, es el oxígeno que me mantiene con vida y el sol que me calienta. David, ella es tan perfecta, tan amable, tan inteligente, tan soñadora y traviesa, tiene tal alegría de vivir y una curiosidad por todo, se maravilla de todo y cuando eso pasa mi corazón se estrecha y se funde de amor por ella. Yo la amo tanto David. Y su belleza, oh David, ella tan bella, yo…»

Regina se da cuenta del estado en que está al hablar de Emma y se calla al sentir sus mejillas enrojecidas, consciente de la mirada sorprendida y tierna del príncipe Charmant.

«Ahora estoy seguro» dice él dulcemente

«¿De qué?»

«De que sois su final feliz y ella el vuestro. Antes de vos, ella no era la joven feliz y risueña que acabáis de describir. Pensábamos quererla y protegerla, pero solo la encerramos y la atosigamos. Gracias por haber visto toda esa belleza latente en ella y por haberla despertado, gracias por amar a mi hija de una manera tan profunda. Cuidad de ella, es lo más querido en nuestros corazones, tanto para su madre como para mí»

«La protegeré siempre David, y la amaré siempre. No tenéis que temer por ella estando conmigo, preferiría morir ante de que le ocurriese algo. No sé cómo probarlo»

«No tenéis nada que probar conmigo, Regina. Os acojo ya con alegría en mi familia. Mi pueblo sin embargo está muy apegado a su princesa y no os ve cómo yo os veo ahora»

«Lo sé, quizás queden momentos difíciles que superar, pero sé que Emma y yo los afrontaremos juntas, porque lo más duro ya ha quedado detrás»