Beso de Amor Verdadero

Esa misma noche, Emma anuncia su relación con la reina y su marcha inminente al Reino oscuro. Numerosas protestas se hicieron eco en la muchedumbre.

«¿Cómo estar seguro que vos sois su verdadero amor, nuestra princesa es pura e inocente y vos…?»

«Pensad bien lo que vais a decir, porque habláis de la mujer que amo» le interrumpe Emma «Estoy agradecida a mi pueblo por el amor que me profesa y yo también les tengo un gran amor. Es por eso que espero que sepáis ver mi felicidad y aceptarla. Sé que me arriesgo a perder la confianza y el cariño de algunos y esa posibilidad me entristece enormemente, pero yo elijo el amor, estéis a mi lado o en mi contra»

«Pero princesa, se trata de la Evil Queen, seguramente estáis bajo un encantamiento o…»

«Leroy, por favor, sois amigo de madre y os conozco desde siempre, confiad en mí, ¿tenéis verdaderamente la impresión de que estoy bajo los efectos de un hechizo?» dice ella amablemente.

«En realidad no, princesa, pero no podéis impedirnos que nos preocupemos por vos cuando vemos quién está a vuestra derecha»

«Lo sé…Pero es mi decisión, y yo no arriesgo nada a parte de la felicidad»

«Si al menos pudiéramos estar seguros de que es vuestro amor verdadero»

«Existe un hechizo» dice de repente el hada azul en medio de la muchedumbre. Todo el mundo se gira hacia ella «Existe un hechizo conocido únicamente por las hadas que permite revelar al verdadero amor. Es un hechizo complejo y poderoso que necesita mucha energía por parte de quien lo lanza y de quien lo recibe. Sin embargo, estoy dispuesta a hacerlo»

«Yo también» dice Regina

«No, Gina, tú todavía estás débil»

«Notablemente menos débil que tú, he recobrado fuerzas, mientras que tú estás aún muy delgada y debilitada por todo lo que has sufrido Emma»

«Gina, yo…»

«Déjame hacerlo, ellos verán que yo actúo de buena fe cuando clamo mi amor por ti»

«Perfecto»

El hada azul se acerca a Regina y la apunta con la varita, y comienza a moverla hábilmente alrededor de la reina que se encuentra rápidamente rodeada de filamentos de luz azul. El hada murmura palabras en otra lengua, y su voz es cada vez más débil. Hace un último movimiento y cae agotada. Por su parte, Regina está prisionera entre esos filamentos que penetran en ella. Abre la boca para gritar, pero retiene el sonido delante de la asamblea. Se mantiene digna, pero todo el mundo puede ver el dolor que la traspasa y la fuerza que despliega para mantenerse orgullosa.

Al cabo de un momento, las lágrimas descienden por sus mejillas, debidas a sus padecimientos físicos. Su cuerpo se eleva un metro y comienza a convulsionar violentamente.

«Emma» murmura en su agonía y la luz emana de su cuerpo envolviendo toda la sala. Ella grita, un grito desgarrador, penetrante, revelador de un dolor insostenible. Emma llora sin saber qué hacer y cuando ve que la luz se debilita, se precipita hace el cuerpo de su compañera que cae pesadamente al suelo.

«¡PARA!» la detiene el hada azul «Ahora y hasta su despertar, solo su amor verdadero puede tocarla, ha caído en un coma mágico. Solo un beso de su verdadero amor puede romper la maldición. Para probar mis palabras, desearía que cualquiera intentara tocarla»

David se aproxima dulcemente y apoya su mano sobre su hombro, el cuerpo inconsciente de la reina se arquea, sus ojos se abren y su rostro expresa su dolor. David es lanzado al otro lado de la sala y Regina vuelve a caer en el coma. Un guardia de la asamblea hace lo mismo. Ese hombre con un aspecto depredador se aprovecha del estado de la reina para intentar poner su mano sobre su pecho. Tiene la misma suerte que su rey, Regina despertándose y recayendo en el coma. Otras personas se acercan, pero Emma se interpone.

«Dejadla, no os acerquéis. Vos…» dice girándose hacia el guardia mareado «Os habéis atrevido a tocarla con malas intenciones, que lo encierren. Ordeno que lo arresten en seguida, decidiremos qué hacer con él en otro momento»

Inmediatamente dos guardias fieles a la princesa se hacen cargo de él y se lo llevan.

Emma se gira hacia Regina y acaricia sus cabellos. Todo el mundo mantiene su respiración al ver que ella puede tocarla sin que nada suceda. Se inclina suavemente sobre ella y después de murmurarle al oído "te amo", la besa con ternura.

Una ola de luz se deprende de ellas y se propaga, traspasando los límites del castillo y del reino. Regina abre despacio los ojos y sonríe débilmente antes de reunir sus últimas fuerzas para elevar su busto y pasar su brazo alrededor de la rubia para atraerla y besarla. Lame los labios de la princesa y gime cuando puede descubrirla, saborearla como si fuera la primera vez. Se besan, inconscientes de su público, obnubiladas por la oficialización de lo que ellas ya sabían, su verdadero amor.

Emma siente que Regina se desmaya en sus brazos, al límite de sus fuerzas. La estrecha contra ella y toma la mano de su padre que se acerca. La coloca sobre el hombro de Regina y nada sucede. Aparentemente, autorizado por Emma, el contacto es posible.

David toma a la reina en sus brazos y Emma sonríe al ver que él de forma natural la lleva a su habitación. La tiende en la cama y las deja a solas. Emma se acurruca a su espalda y la estrecha contra ella. La escuchaba respirar tranquilamente desde hacía dos horas, cuando un ligero golpe en la puerta la hace salir de su contemplación.

Se levanta y descubre a su madre que nerviosamente pasaba de un piel al otro.

«Hey, eh, Emma… ¿cómo está Regina?»

«Bien, está agotada, pero ahora duerme»

Se quedan un momento sin decir nada cuando Emma rompe el silencio secamente

«¿Venías por alguna razón?»

Los ojos de Snow se llenan de lágrimas ante la mirada y el tono de su hija, pero ella se las traga para aparentar estar bien.

«Yo…yo te he traído mantas y ropa de noche para ella, son las suyas, las he encontrado en su antigua habitación, la de tu abuelo. Os he hecho sopa y un pastel» dice ella dejando todo y saliendo rápidamente

«Mamá» la para Emma

Snow no pasa por alto cómo la ha llamado "mamá" y no "madre"

«Sí…» dice con esperanza

«Voy a necesitar tiempo…Comprendes…Mucho tiempo… Pero Regina piensa que no debo arrancarte de mi vida, porque eres mi madre y tus actos no deben hacerme olvidar el amor que me tienes, ella dice que…»

«¿Regina me defiende?» pregunta Snow incrédula.

«Sí…Ella dice que una madre es valiosa cuando nos quiere y que tus últimos actos no son lo que tú eres. Está convencida que tu entrarás en razón y aunque no aceptes nuestro amor, vas a dejar la locura que te envuelve. Y yo seré infeliz sin mi madre, así que yo no debo enfadarme y esperar que tú calmes la rabia que te corroe»

«Yo no…entiendo…su comprensión…»

«Yo tampoco, pero ella dice que te conoce y que sabe que abrirás los ojos al amor que nos une. Que en ese momento, pondrás lo mejor de ti para aceptarlo, aunque te cueste. Creía que se equivocaba, pero quizás no, si estás aquí con ropa para ella, es que intentas aceptarlo»

«Oh, sí Emma, te prometo que lo estoy intentando y sé que lo lograré con el tiempo»

«Lo sé mamá, por el contrario…» dice ella devolviéndole la ropa «sé que Regina preferiría no volver a ver estos camisones»

«¿Por qué?»

«¿Sabes lo que el abuelo la hizo sufrir?»

Snow baja la mirada «Sí…Tu padre y yo hemos tenido una muy larga conversación. Gracias a él, finalmente he abierto los ojos. Y comprendo mejor algunas cosas, debo confesar que la información me pesa y no comprendo a mi padre ni sus actos. Jamás podré perdonarle tales actos. Fui en verdad una ingenua»

«Entonces comprenderás que estos camisones no son apropiados porque él se los hacía poner durante esos infames momentos. Así que va a ser mejor no dárselos»

Snow los tira rápidamente al fuego al tomar consciencia de lo que acababa de decir su hija.

«Emma, ¿sabes tú…sabes tú si él fue…muy cruel con ella? Más aun del hecho de …de obligarla a…»

«Mamá, Regina siempre te ocultó la verdad para que tú no sufrieras y mantuvieras tu inocencia, ¿estás segura de querer conocer toda la verdad?»

«Sí. Era mi padre, siempre me enseñó lo que era el bien y el mal. Además eso forma parte de mi pasado, de mi historia. Necesito saber. Después de todo lo que le he hecho ya también a Regina necesito comprenderla»

«Ven a sentarte» dice Regina haciendo que las dos mujeres se sobresalten.

«¿Te has despertado?» dice Emma sonriendo y precipitándose a su cabecera.

«Ah, no, no, aún duermo» bromea Regina poniendo los ojos en blanco.

Emma sonríe con una mueca enfurruñada y le acaricia su mejilla.

«Sí, estoy bien Emma, mi amor. Mi verdadero amor»

Emma la besa tierna y castamente y Regina se da cuenta de que Snow parece incómoda, pero acepta la situación.

La reina blanca se sienta y escucha a su antigua madrastra explicarle que su marido la violaba. Emma se da cuenta inmediatamente de que Regina minimizaba los hechos e incluso Snow lo percibe.

«Regina, quisiera la verdad, ya no soy una niña, ya no tienes que protegerme»

«Es el pasado Snow»

«¿Te violaba a menudo?»

«Sí»

«Todas las marcas, los moratones, los ojos negros…»

«Era él»

«¿Y psicológicamente?»

«Snow, esta conversación es dañina»

«Por favor Regina»

«Me torturaba, gritaba el nombre de tu madre mientras me violaba, me reprochaba sus miserias, criticaba todo, mientras continuaba utilizando mi cuerpo, me menospreciaba durante el acto porque eso le excitaba, ¿es eso lo que quieres saber Snow?»

Emma toma a su compañera entre los brazos cuando esta comienza a llorar y Snow tiene la mano sobre su boca y la respiración irregular.

Snow se excusa y se marcha. Emma abraza y mima a la reina para hacer desaparecer esos horrendos recuerdos.

«Emma, te necesito» suspira la reina al cabo de un momento.

«Gina, estás aún débil, yo…»

Regina la calla besándola

«Emma, tengo ganas de hacerte el amor y tomarme mi tiempo para ello, tengo ganas de descubrirte y de volverte loca de placer. ¿Estás segura de querer discutir? Te amo, eres mi vida, alejas mis malos recuerdos y te necesito, te deseo tanto»

La joven princesa la besa apasionadamente y deja que la desvista. Sus ojos oscurecidos por el deseo al ver que la reina también está completamente desnuda. Regina besa, lame y succiona sus pechos con lentitud antes de descender sus besos a su ombligo. Ella lo cosquillea con su lengua antes de continuar su exploración.

Acaricia sus muslos y separa suavemente sus piernas para dejar al descubierto su sexo reluciente de deseo. Gime al sentir el embriagante aroma de su compañera y pasa su lengua entre sus labios hinchados. Emma suspira y eleva las caderas para profundizar el contacto, pero su compañera se lo impide.

«Paciencia Emma, déjame descubrirte»

Emma gruñe ante el ronroneo de Regina. La reina desliza dos dedos entre sus labios y los separa para exponer un poco más a la rubia. Con su otra mano, toma su clítoris con dos dedos y comienza a moverlo hacia arriba y hacia abajo estrechándolo y amasándolo. Emma gime antes estas nuevas sensaciones. Se muerde el labio cuando nota que Emma cambia de zona y comienza a acariciar el espacio entre su clítoris y la entrada de su vagina.

«Tu piel es tan dulce»

«¡Oh Gina, es tan bueno!» gime Emma.

Regina sonríe y atrapa su clítoris entre los labios de la rubia. Así atrapado, ella lo masajea de diversas maneras y Emma gime más y más. Regina no se dejaba ninguna zona, todas las descubría. Lo hace todo, da golpecitos sobres su sexo, acto que ella percibe muy eficaz sobre su compañera. Pellizca su clítoris, acaricia sus labios y la entrada de su vagina. Más se afanaba, más el deseo de la rubia se derramaba entre sus piernas. No era sino una muñeca de trapo jadeante y gimiente bajo ella.

«Gina…» suplica

«Estás temblando, mi Emma» dice Regina en un suspiro

«Me vuelves loca» gime la princesa

La morena pasa su lengua a lo largo de su sexo y gime

«Amo tu sabor» murmura antes de volver a darle golpes con la lengua

Al escucharla, Emma siente una ola de placer recorrerla como una descarga eléctrica y de un golpe se arquea.

La reina acaricia su vientre para calmarla, y la penetra con dos dedos, siempre decida a continuar su exploración. Los gira suavemente en todos los sentidos, insistiendo en aquellos movimientos que despiertan más reacciones en la rubia

«¡Oh Gina, piedad!» dice Emma al límite, es tan fuerte su necesidad de correrse.

Regina decide calmarla y pone su boca sobre su clítoris y continúa penetrándola con dos dedos. Emma grita cuando su compañera empieza a succionarla de una manera completamente nueva. Ella aspiraba por encima, chupándola literalmente, haciendo ligeros movimientos con la cabeza que Emma los cree parecidos a los de una felación. A la vez, ha orientado sus dedos en su vagina para, en cada bombeo, presionar el punto sensible que la volvía loca.

Emma se pone a gemir cada vez más, tiene las uñas hundidas en las sábanas y sus falanges están blancas de tan fuerte que las apretaba. Eleva sus caderas inconscientemente y comienza a temblar violentamente. Explota cuando el orgasmo la golpea, eyaculando por primera vez en su vida. No se ha dado cuenta de que ha gritado "Oh Regina te amo" tres veces, cada vez más fuerte con las olas de su orgasmo y cuando comienza a descender, se desmaya con una sonrisa en los labios.

Regina debe limpiarse la cara, no se esperaba tal reacción de su compañera. Pero entre su eyaculación y su desmayo, la reina siente un gran orgullo. Toma a Emma entre sus brazos y se acurruca detrás de ella. Intenta ignorar su propia excitación, pero todo su cuerpo gritaba para ser liberado de esa tensión. No pudiendo más, se levanta y se dirige a la ducha. Deja correr el agua y desciende su mano para comenzar a masturbarse suavemente. Tiene una mano apoyada en la pared y la otra abierta entre sus piernas. Se sobresalta al sentir una mano agarrar la suya y tomar su lugar y ve en seguida el rostro de su rubia presionar en su cuello. Emma hunde dos dedos en ella y la lleva rápidamente al orgasmo. Sujeta a la reina que ya no se mantenía sobre sus piernas y suspira.

«Perdón, Gina, me desmayé, fue tan bueno, y te dejé plantada»

«No me pidas perdón por eso, no te imaginas lo que significa para mí ver que te satisfago hasta ese punto»

«¿Hasta el punto de desmayarme?»

«No que…»

«¿Qué?» dice Emma rodeando a Regina con sus brazos

«¿No lo has sentido?»

«¿Sentir qué?»

«Has eyaculado Emma»

La princesa abre los ojos desorbitadamente buscando recordar esas sensaciones

«¿Era eso ese sentimiento de explosión como nunca?»

«Sí»

«Y tú…ha ido…»

«A mi boca y sobre mi cara»

«Oh Dios mío, lo siento»

«Emma…He adorado hacerte eso, y solo deseo ardientemente una cosa, que tu vuelvas a explotar de ese modo sobre mí gracias a mí»

Emma se enrojece y Reina la besa apasionadamente

«Te amo tanto princesa»

«Yo también te amo mi reina»

Emma la empuja hacia la cama, indiferente al agua que escurría por todos lados. Deja a Regina empujarla sobre la cama y se lame los labios al verla separarle las piernas y colocarse entre ellas. Pasa sus piernas por las de ella y pegan sus sexos. Las dos mujeres gimen ante el contacto y comienzan rápidamente a frotarse una contra la otra. Emma se endereza para presionar su cuerpo y se acarician, se besan, sin dejar esa fricción deliciosa que las lleva poco a poco al límite del abismo. Regina se corre primero y al sentir su excitación derramarse sobre su sexo, Emma también es presa de un fuerte orgasmo. Emma ya no tiene fuerzas y Regina la sostiene moviéndose aún para prolongar su orgasmo al máximo. Se deja caer a continuación y la rubia se desmaya de nuevo. Regina sonríe, orgullosa y feliz, y se duerme pegada a ella, protegiéndola con sus brazos.

Cando Emma se despierta, lo primero de lo que se da cuenta es del vacío a su lado. Se levanta confusa y ve un papel sobre el escritorio.

Emma

He ido a ocuparme de algunos detalles de nuestra partida. Te he dejado dormir, estabas tan en paz que no tuve corazón para despertarte. Ruby te espera para preparar tus maletas.

Te amo

Regina

Emma sale corriendo hacia la habitación de su sirvienta y salta sobre su cama.

«Ah, ya estás despierta princesa, ya me disponía a pegarte para sacarte de tu coma. Tenemos que hacer todas las maletas, sígueme»

Emma obedece y la ayuda a embalar decidiendo qué se llevan. Ella se sienta sobre su cama e invita a Ruby a hacer lo mismo.

«¿Qué es esa cosa que quieres contarme desesperadamente en vista de esos ojos de búho con los que me miras desde hace rato?»

«Me ha sucedido algo de locos con Regina»

«¿Es sexual?»

Emma enrojece y asiente

«Venga Emma, puedes contarme, no te avergüences, hace falta mucho para sorprenderme, siéntete libre para decir lo que quieras»

«Me desmayé…después…del orgasmo»

«Wooww, se le da bien. ¿Hizo ella algo nuevo?»

«Ohlala, Ruby, hizo tantas cosas nuevas, ella ha … es como si descubriera mi cuerpo, lo testara, lo amoldara, estaba perfectamente a la escucha de mis reacciones»

«Eso es perfecto»

«Pero, no es todo»

«Cuenta» dice Ruby sonriendo

«Yo…¿ya te ha pasado…eyacular?»

«¡NOOOOO!, ¿te ha hecho eyacular?»

«Sí, fue una sensación increíble, un orgasmo…demencial»

«Lo puedo imaginar. A mí solo me ha ocurrido una vez»

«Es de locos ¿no?»

«Sí, son los mejores orgasmos. Por lo menos, el mío no lo he podido olvidar. Y si además te has desmayado, imagino la fuerza del tuyo»

«¿Fue con Aneck el tuyo, eh?»

«Tú qué crees…»dice la loba sonriendo bobaliconamente, confirmando a la princesa sus sospechas.

«Pero…me pregunto si yo le doy tanto placer»

«Estoy segura Emma, y además, las dos sois novatas con las mujeres, ten confianza en ti misma»

«No deseo decepcionarla»

«Ella tenía el mismo miedo antes de vuestra primera vez»

«¿De verdad? ¿Cómo lo sabes?»

«Porque vino a verme»

«Oh, Ruby, la amo tanto»

«Lo sé princesa»

«Y además vas a encontrarte con Aneck y llevar a término tu embarazo junto a él» dice Emma mirando el vientre de su amiga que ya comenzaba a redondearse.

Ruby lo acaricia suspirando de felicidad

«Estoy ansiosa por estar entre sus brazos. Estoy feliz de que nos vayamos, sois tan hermosas y estáis tan relajadas las dos juntas, sin que os juzguen. Su pueblo es mucho más tolerante»

«También lo creo, pienso que vamos a poder mostrarnos sin temores a partir de ahora»

«También yo lo deseo» dice Regina entrando en la habitación.