CAPITULO 3: "LLEGANDO A MI DESTINO"
—"señores pasajeros, en este momento estamos volando sobre la ciudad de florida, estamos 15 minutos para despegar, favor de abrocharse los cinturones" —
Ese pareció ser la señal que estaba esperando la mente de Frida, porque en ese momento de oírlo entre sueños se obligó a si misma a abrir sus ojos para mirar hacia la ventana.
Soltó un sonoro— ¡Wow! —bien intencionado que contrariamente molesto a algunos pasajeros.
Florida era un lugar muy bello: El mar de un intenso tono azul adornado perfectamente con el color del cielo, las calles repletas de coloridos brebajes de lo que parecía una temporada muy activa para la zona turística, siendo esta su primera impresión desde arriba.
-"Mmmmn-Pensó al sentir un pequeño malestar en su vientre-He desayunado tan ligero… ¿habrá churros en algún restaurante de la ciudad?"-Golpeó su rostro-"este no es momento de churros, Frida-Se auto regañó en silencio-Concéntrate...Estas aquí por la persona que amas".
—Pero él no lo sabe—Su conciencia le recordó, sintiéndose desanimada por la idea que comenzó por contagiarle negativismo—Entonces, ¿Qué pasaría si, después de 4 años sin verlo, ha cambiado? .Quizás ya tenga demasiadas responsabilidades, Tal vez, ni debe acordarse de mi….
Poco a poco sintió el suave descenso de parte del avión. Estaban a pocos Minutos de aterrizar y aun no tenía idea de cómo buscarlo; supongo que será sencillo: sólo bastara decir con el nombre de su ego: "El tigre" ya que quizás con solo decir eso obtendría halagos sobre sus heroicas batallas y una que otra chica apunto de desmayarse por oír el nombre de su " héroe".
No tardo mucho de bajar en el avión y buscar sus maletas. Observó divertida que la mayoría de la gente que bajaban de sus respectivos vuelos se les regalaba a sus visitantes un ridículo collar de flores de distintos colores y ¡Todos con ese acento medio raro!
Se aproximó a la salida del aeropuerto apresuradamente ya con equipaje en mano y a los lejos distinguió una cabina telefónica —perfecto—se dijo corriendo esperanzada hacia la cabina. Se dio cuenta aliviada que si traía el típico libro de registros de habitantes en la zona residencial; Fue directamente al índice de la letra "M" hasta hallar el nombre que provocó que su corazón le diera un vuelco de alegría: "Manuel Pablo Gutiérrez Obrian Equihua Rivera"
—Te tengo—se dijo mirando por encima del libro y asomándose una ligera sonrisa de esperanza en su rostro.
Mientras tanto, No muy lejos del aeropuerto central de florida, Ubicando uno de los lujosos hoteles vacacionales: se extendía a la vista un triste y desanimado chico en la terraza.
Miraba de hito a hito el azulado océano que se alzaba ante sus ojos: ese color le producía una sensación muy extraña, como si le recordara algo o quizás, a una persona especial para él….
Desde que estuvo internado en esa congregación de "Los Súper tontos" que lo nombraba así a las espaldas de su padre y a sus demás integrantes, se sentía triste y extrañamente vacío: un vacío que no se completaba con comida y ni distracciones como salidas con los chicos de la congregación (Es más, parecía que hasta le transmitían cierto rencor, pero no entendí el porqué) Se sentía con toda el peso de la palabra: Sólo. No sabía con exactitud qué era lo que le hacía falta en su vida, Aquello para no caer en la monotonía, algo ausentaba para completarle por lo que realmente es y feliz.
Al fijarse en el tono azulado del mar, algo en su interior le indicaba que, el mar, como a muchas personas que lo afirmaban, era toda una capa azul de misterio y cobijo. Había llegado el rumor n el puerto que a las personas se les concebía la respuesta a todas las dudas que podría pasarse horas por resolver de no ser por el poder tranquilizador que se respiraba o encontraba solo un momento de paz y sanación en el cuerpo.
Entonces él sugirió que aquella idea no sonaba tan estúpida si en verdad pondría empeño en solo prestar atención a lo que se alzaba por delante de sus ojos cafés. No creía en esas supersticiones pero en cierto modo lo disfrazaba como un rayito de esperanza: La clave que ver de lo que buscaba se encontraba delante de él.
De todas formas se prometió así mismo no rendirse aun cuando la soledad transcendiera con el corrido de sus días, ya que él mismo se proclamaba así mismo ¡Un súper macho! Y hará todo lo posible para no decaer en tonterías y seguir adelante, siga o no con el (tonto) congreso que tanto anhelaba su padre que se incorporara…no se rendirá en encontrar aquel significado de vació que le oprimía tanto el pecho y Rectificó en voz alta, lanzando un puño al aire —! Juro que lo haré! (Gruñido de estómago) —"ups, creo que ya me pase la hora de la comida"-Se detuvo a pensar por un momento y se le ocurrió una idea—! Al parque central ¡—Atinó el lugar disponible, entonces giró su hebilla convirtiéndose en el tigre y sin más tiempo que perder, saltó hacia la ventana rumbo al parque central.
Mientras tanto, en el centro del aeropuerto Internacional de Florida:
Frida, la menor dificultado encontró la dichosa dirección de Manny ¿y ahora qué estaba esperando? Optó un esfuerzo por proseguir con su búsqueda saliendo de la cabina pero se detuvo para analizar: Geográficamente le sumaba a 6 cuadras desde aquí.
Decidió optar por algo más cómodo:
— ¡Taxi!—llamó y para su suerte el primer taxi que pasaba por ahí se detuvo enseguida.
— ¿A dónde la llevo Señorita?—preguntó el taxista.
— ¡A la residencial Playa Celeste, por favor!—
-De acuerdo.-
Se puso en marcha el taxi. Frida descansó sus ansias respaldando la espalda al asiento y esperar hasta que el destino la tropiece con el objetivo del motivo por su aventura. Entonces comenzó a divagar más profundamente ¿Qué convendría el seguir adelante? ¿Traería con ello consecuencias irreparables?Desde la ventana sus ojos seguían el trayecto de autos mientras sus pensamientos tomaban formas de recuerdos llevados consigo a materializar los rostros de las personas más importantes para ella: Leslie.…La amiga quien hizo posible este viaje, La familia que le tocó y se vio en la necesidad de separarse por su bien y la Universidad: A su Madre, Hermanos, A su Padre…
Emiliano Suarez.
"¿Es que vine hasta aquí por su propia voluntad"? Sea Rebeldía real o no; La acción ya se hizo. Recordó Las palabras de Leslie tienen más lógica que cualquier comentario de un adulto sobre la toma de su decisión:
"Eres dueña de tu vida. Sigue tus sueño y no importa lo que digan los demás, si crees en ti misma".
-ya hemos llegado—Anuncio el taxista, Obligándola a aterrizar sus pensamientos a tierra.
A unos cuantos centímetros frente al taxi, la dueña de los ojos azules visualizó un departamento alto, muy alto para su gusto personal: Blanco, limpio, conservador y de cristales azulejos, adornado al puro estilo hawaiano infaltable en el aire del departamento; cierto aspecto que le brindaba una bienvenida que Frida pudo percibir al percatarse de la lejanía de lo que realmente se encontraba.
Mientras a pasos lentos se acercaba a la entrada, raramente su corazón no dejaba de latirle al ritmo que sostenían sus pasos; Era extraña esa sensación: "¿No será nada más por que tenia de increíble este lugar o será porque siempre sus emociones siempre tendrán q estar relacionadas con el nombre de "Manny"? Fridaya sabía la respuesta por lo que, sin responderse en voz alta, siguió adelante con su misión: la simple conciencia de que el destino le tendría algo preparado más adelante.
Sus piernas temblaban y tenía la sospecha que no saldría muy rápido de ahí.
Respiró profundo antes de entrar por el gran edificio.
Al entrar, notó que los adornos y el ambiente mexicano no era lo único que tanto impresionó a Frida. Se encontraba a la espectacular vista artística de arte pintada en lo alto del Edificio, Sillones Amueblados y Abordados con flores bordados en la fina tela con la que se vistió, un aire fresco, no postulado de aromas fuertes y perfumes codiciosos; Era en cierto aspecto un ambiente muy familiar. A esta percepción Frida, ahora calmada y segura de seguir, se aproximó a la recepción.
-¿puedo ayudarle jovencita?—pregunto la recepcionista ante su presencia.
—Si—Empezó a decir Frida—Soy nueva en esta ciudad y no estoy segura si actualmente se encuentra alojado aquí un Huésped que trató de localizar.
—Muy bien—empezó a teclear en su computadora—Solicítame su nombre completo, por favor.
—Al joven—optó por decir el tan largo nombre de su amado—Manuel Pablo Gutiérrez Obrahian Equihua Rivera…
Frida percibió debido a la expresión, que la muchacha no distinguía ese nombre.
-Disculpa—la miraba detrás de su gafas...— ¿pero de quién...?
Entonces Frida recurrió al plan B al fallo de su plan original al darle el nombre que más fama traía en este país.
-Ho, Perdón—Se disculpó—hablo de "El tigre".
-¡Ha, Ho!—parecía dando entender de quien finalmente se refería—Si, si el gran héroe, creo que todavía reside aquí, ¡en unos momentos se lo confirmo!—nuevo tecleo en su computadora — ¡Aquí esta! Piso 23 y habitación 12…Dime ¿eres pariente suyo?
—No, no—Revolvía su mente para empezar a explicar que venía aquí para recuperar su verdadero amor, pero no era el momento apropiado y menos de una desconocida enfrente de ella—Sólo su…
— ¡Ha, Ya veo!—Devolvió su mirada ante ella tan inusual que a Frida empezó a sudarle las manos—eres su novia, ¿verdad?
—Y-yo, este.
—Mi niña, no deberías negarlo—Rezongó con la misma actitud en que lo haría una madre, ¿" Ella formulaba que se escapó en secreto de su ciudad para ver a su mejor amigo pero no tan lejano amor verdadero"?—! Se nota en tu mirada y en la forma en que pronunciaste si nombre! —Confesó conteniendo una risa de inercia por su descubrimiento.
-Digamos que…esto en proceso—Terminó por confesar, la recepcionista dejo de insistir satisfecha con su respuestay mientras seguía capturando algunos datos en la computadora y le alzaba un registro de nombres que no necesito de palabras para indicarle que debía de registrar su nombre junto con la hora de llegada.
—Bien, puedes pasar...! Mucha suerte!—Avisó y por ultimo le guiño el ojo a Frida quien atinó a otra razón más para alejarse de ella lo más pronto posible pese al rubor de sus mejillas.
Encontró rápidamente un ascensor, toco para bajarlo, el corazón y la mente volvieron a tener ese ritmo del "Tum Tum Tum" de su pecho zumbándole la mente. Sabía que de un momento a otro el destino resolvería a volver juntarlos en el camino y quien sabe que pasaría después, pero…volvería a ver a Manny, eso estaba más que escrito en su destino.
Piso 1...Piso 2…pasaron los minuto…Piso 15 —"No sé si soy yo, pero tengo la sospecha que este elevador está yendo muy lento"—Piso 18…Piso 21…Piso 22...-y finalmente- El Piso 23.
"Tin" y las puertas se abrieron de par en par, mostrando una sala aún espaciosa con puertas hecha de madera pero pegadas por el estilo mexicano que caracterizaban a cada una.
Frida buscaba la puerta que rezaba el dichoso número Doce; mientras sus ojos estaban fijos en cada número de la habitación, el corazón se preocupaba por el ritmo que crecía cada vez más, acompañados de su mente que aun zumbaba su nombre, Hasta que…
"Numero 12"
No estaba consiente en cuanto tiempo se habrá quedado ahí, mirando el número de la puerta, mientras que el silencio se conformaba con la danza del corazón y sus manos parecían cascadas de agua resbalando por su frente—"solo toca la puerta Frida...hazlo, solo...Toca la puerta y listo".
Así, lento, Muy lentamente, alzó su brazo derecho, la cerro haciéndolo puño y sin tiempo que perder, ignorando todo que llegara a pasar en los días siguientes…llamó a la puerta suavemente.
FIN DEL CAPITULO #3.
