Historia: "Lo que se puede lograr por amor"
Capitulo #13: "PRIMERA VISITA, PROPUESTA & NUEVA AMENAZA".
Por: Oceangirl24.
Comentario: Comentario: Los personajes y sus características no son propiedad mía, si no de sus creadores y de la compañía de Nickelodeon. Para mejor comprensión de la historia, ver los capítulos de El tigre las aventuras de Manny Rivera, Que lamentablemente no se transmiten, pero puedes verlos online. Gracias por esperar el siguiente capítulo, disfruten.
En el Capítulo Anterior: Frida y Leslie se encuentran en la sala de espera con el fin de ser atendidas por el ginecólogo que encontró la mejor amiga de la peliazul; pero la espera parece larga y tensa. Mientras ocurre esto, no muy lejos de ahí, nuevas amenazas propician el nacimiento de un nuevo mal que podría afectar en la desequilibrada relación entre Manny y Frida, produciendo un desencadenamiento de problemas y nuevos retos que asumir para encontrar en ello, la propia felicidad y la de los habitantes de Florida.
Capitulo #13: "Primera visita, Propuesta y nueva amenaza"
No permaneció mucho tiempo en su lucha interna. De manera Involuntaria, casi sin querer, los parpados empezaron a cerrárseles tan pesadamente que hasta cierto punto fue incapaz de seguirle el ritmo del sonido de los dedos tambaleantes de parte de la recepcionista al capturar datos, que posteriormente eran callados por los murmullos de las personas que se acercaban al mostrador a registrarse o preguntar algo, seguido por las pisadas de zapatos cuyos dueños se encuentran yendo y viniendo sin parar con el recorrer del tiempo, y agregándole a esto, con el conocido movimiento en seco del abre y cierra de las puertas eléctricas del local indicando que había un nuevo cliente a quien atender.
En ese momento todo lo dejo atrás: en donde estaba, el motivo por el cual se encontraba ahí, los problemas que enfrentaba ahora y los que conllevaba a resolver más adelante…incluso se olvidó que era acompañada con Leslie, su mejor amiga, a su lado. Lo único que le pedía al cielo, a un ser divino, a quien fuese que tome las riendas del destino y jugara con la causa y efecto, que le recuperara fuerzas para este nuevo comienzo. Inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, por fin dio entrada a un mundo de sueño tranquilo y pacífico.
Pero la suerte no dura siempre a nuestro favor.
El susurro empezó inaudible, como si el cerebro intentara captar en medio de toda esta oscuridad un pequeño registro de su origen. Sin embargo seguía ahí insistente, llamándola por su nombre provocando que la cabeza de Frida ladeara la cabeza en busca de una mejor localización, sigue tan insistente que su mente todavía no la aterrizaba de todo al mundo real desde el mundo utópico que ella había creado.
Esa voz se me hacía extrañamente familiar, ¿Qué diablos…?
―!Llegaron los Churros!―Resonó una voz femenina a su oído izquierdo, despertándola inmediatamente.
― ¿Dónde? ¿Qué? – reaccionó espabilando a Frida en estado alerta y en búsqueda de los churros, pero percatándose que las madres más cercanas a ella la veían con una especie de burla en su rostro. Entonces lo entendió todo:
― ¡Leslie, Sabes que es no me gusta!….―Le replicaba pero fue cortada por ella.
― ¡Olvídate de eso ¡ ―señala con su dedo la pantalla de turnos de consulta ―¡ Mira, ya es nuestro turno! ― Acto seguido la jala por el brazo justo cuando su amiga se sobaba sus ojos por el cansancio- ¡Vamos dormilona, arre, arre!-al decir esto, la gente no podía evitar mirarlas con curiosidad.
―Detente…amiga…debes madurar un poco―dijo Frida toda apenada mientras caminaban por el pasillo guiados por una enfermera después de que ella les preguntará el nombre de paciente en acento americano.
―ha-Ja, mira quien lo dice―Le retracta con voz divertida- ¿Quién se despierta tal cual como un hambriento con la palabra "churros"?―La peliazul tan sonroja tan visiblemente que se adelanta para alcanzar a la doctora, sin darle la cara, mientras su amiga no paraba de reír muy divertida.
―Aquí es―Anunció la enfermera deteniéndose enfrente de una de las puertas del pasillo ―permítanme―Tocando cuidadosamente la puerta con dos nudillos ―adelante―se escuchó en el interior una voz contestando en su perfecto inglés.
― ¿Dr. Maurice Smith? ―llamó abriendo la puerta a medias y después de un intercambio de diálogos después, se hizo un lado para dejarlas pasar.
―Déjamelo todo a mí― trató de tranquilizarla guiñándole un ojo e introduciéndose en el consultorio seguido de ella, quien se encontraba presa de los nervios.
Lo que se alzó a la vista fue una pequeña pero cómoda sala de consulta, estructurado con blancas paredes, la mayoría eran tapizados por reconocimientos internaciones y certificados médicos. Se podía respirar de un aire de intelectualismo y profesionalismo de quien profana tal servicio. Dicho doctor, quien se encontraba sentado encima de su escritorio (dando un aspecto divertido y diferente al ambiente del trabajo), sonreía divertido al observar que sus clientes de pronto aterrizaron hacia el propósito de la visita al reconocer en él un imprevisto: era extremadamente joven, bien parecido y vestido con una elegante túnica blanca hasta los pies, que desde el punto de vista de ambas, en el índole económico no encontraba problemas con tal prestigio de su profesión.
―Me presentó: mi nombre es Dr. Maurice Smith―Se acercó para estrecharles las manos de manera formal― es un placer conocerlas. Díganme ¿Quién de las dos hermosas damas está esperando un bebé?―preguntó enfocando sus ojos de forma coqueta entre ambas chicas, por lo que ideó un ambiente bastante extraño.
La primera en recuperar el habla fue Leslie, que Frida captó instantáneamente un cierto rubor adornando sus mejillas mientras conseguía dar primero con las presentación de ambas (de una manera sorprendente a pesar de los nervios) en su nivel promedio de Inglés Americano y seguidamente con el propósito de su consulta; alegando que ella no esperaba algún bebe pero que estaba en planes a futuro y cosas sin coherencia. Por su parte el médico de origen Estadounidense, presentaba una perspicaz atención y una increíble paciencia hacia su expositora. (Se equivocaba en los tiempos verbales, por lo que Frida empezó a sentirse responsable de la situación). La peliazul trataba de acercarse a sus espaldas para corregirla, sin conseguirla pero su amiga seguía insistiendo que tenía el total control de la conversación. Aproximadamente después de 5 minutos, Frida solo atendió a la mano apresurada de su amiga que le señalaba que se acercase hacia ellos para traducirle lo siguiente:
―Perdona amiga, pero el momento en que debía practicar mi ingles era este―Se disculpó con disimulo y a la señal de indiferencia de su amiga, prosiguió―En fin―recuperó la sonrisa de hace unos minutos―Ya le explique el porqué de nuestra visita y me pidió que te sentaras en esa camilla ―Señalo la camilla a su derecha- para evaluar tu estado físico antes del ultrasonido.
― ¿Te enteraste que entendía a lo que decían, pero no me permitías acercarme? ―
―Sí, pero como tal existió alguna vez un tal Hernán Cortez, esté necesito alguna vez de un intérprete para llevar a cabo su expedición, o si no, ¿hasta dónde hubiese llegado? deberías estar tan agradecida por esto que tendrás que obedecer a lo que dijo el doctor diga, en este caso, ¡a mí ¡–expresó dando énfasis en lo último como si resultara lo obvio en discurso.
Lo anterior hubiese estado perfectamente interpretando en una escena teatral, si no fuese por el escenario innecesario. Entonces Leslie acercó su cabeza hasta quedar emparejada con la suya para susurrarle
― Es que…me gusta mantener limpia mi campo de batalla, ¿si sabes a lo que me refiero?―
―Em, todavía no lo tengo contemplado―Respondió incomoda Frida.
― ¿hay algún problema? ― llegó la voz de acento americano del Médico percatarse que la embarazada retrasaba lo que era la consulta.
La peliazul suspiró rendida, al fin y al cabo ¿Qué podría perder si nada más cuenta con la ayuda de su inestable pero fiel compañera?, vio con el rabillo de ojo a Leslie (quien no paraba de sonreír infantilmente, por tener las riendas de la situación gracias a su cargo), redirigió la mirada del ginecólogo, quien de una forma gentil, señalaba el sitio de consulta de su uso para la consulta, por lo que se dirigió ahí de manera confiada por la intuición de Leslie (hablando en selección del lugar del servicio), si le parecía ideal ¿Por qué no sería para ella?
El ginecólogo se aproximó hacia Frida para dar comienzo a la consulta.
― ¿Primera visita por control prenatal, cierto? ―Frida afirmó con la cabeza―Perfecto, ahora. La primera visita suele ser la más larga pero sencilla. Debo de estudiar tu historial clínico para comprobar que si existe algún problema que pueda afectar tu embarazo―
Frida inmediatamente hizo señales a su amiga cuando advirtió que esta iba a adelantarse para traducirlo en cuanto el medio terminase de explicar; Por lo que la castaña (Leslie) no tuvo más que retroceder un paso a dar y mirar el suelo avergonzada. Indiferente de la situación, Maurice Smith prosiguió sacando un block de notas y un bolígrafo:
―Por ejemplo ―dirigió los ojos por encima de sus gafas― ¿Cuándo fue la primera vez que menstruaste? ―dicho todo lo anterior en un acento americano básico para la peliazul.
―A los 12 años―Contestó.
El médico estadounidense lo registra en su libreta e prosiguió con la siguiente pregunta:
― ¿Cuál es la duración media del sangrado menstrual y fecha de la última regla? ―
Frida dudo un poco por la lejanía del recuerdo, pero recapituló unos minutos después…
―Mi menstruación dura 3 días ―Frida empezó a notar similar al nerviosismo por el tema― y, Si no estoy equivocada―reflexionaba― mi último periodo terminó en Febrero…
―En lo cual estamos hoy en el 2do mes de embarazo― completó el doctor―Mmmm perfecto, yo te veo muy bien, pero es indispensable hacer un examen rápido de orina y seguidamente uno de sangre…―inmediatamente fue cortado por un gesto ahogado de parte de la paciente ― ¿Pasa algo señorita, Suarez? ―
A juzgar por el rostro que de imprevisto amenazaba en colorarse, provocándole ganas de salir huyendo del lugar, fue Leslie quien tomó la delantera y se interpuso entre el médico y su paciente, alegando.
― ¡No sucede nada! Es solo que ella se siente un poco temerosa en su primera visita―
La acusada no pudo aportar pruebas capaces de enervar lo dicho en su contra.
―ya…veo-respondió percatándose de la situación y ocupándose en preparar sus herramientas a su alcance―No temas, no dolerá nada―mencionó sin esmerarse demasiado en fingir importarle que ambas comenzaran a reñirse como si olvidarán en donde se encontraban.
― ¿Qué…Qué?—Saltaron al unísono Frida y Leslie por el repentino llamado de atención hacia ellas y automáticamente separándose en distancia―está bien…ha-haga su trabajo―Rectificó la peliazul aún avergonzada pero dispuesta a recibir la inyección, junto con Leslie guardando espacio y respetando su silencio.
Equipado con sus herramientas necesarias, El medico aguardó unos minutos para desinfectarse las manos y gentilmente en depositar primero la confianza de su paciente con un poco de charla sobre eventos ordinarios ya puesto con guantes estériles; con un banda elástica prosiguió en ligarle el brazo izquierdo ajustándole bien alrededor de esa parte de su cuerpo aún continuando con una charla en tono paciente y amable. Inmediatamente después palpa con cuidado en la parte del antebrazo en búsqueda de una mejor zona sanguínea. Frida ya se encontraba mentalmente preparada para el dolor que a próximos segundos iba a sentir, sabía que exageraba con ello, pero era un dolor psicológico que solo ella era capaz de manejarlo si lograba tranquilizarse y lo hizo; con ello el dolor no pasó de ser de una simple presión en el área a un pellizco seco vaya, parece ser la primera valiente que he conocido.—pensaba el medico mientras se lo aplicaba al ver el aspecto de la joven paciente pasar de una mueca de indiferencia a uno sorpresivo y seguidamente después, de alivio.
―Excelente―Se animó a mostrar para su vista la toma de sangre en la jeringa hipodérmica ― la felicito señorita Suarez, no a muchas agarran valor la primera visita―y le dedico un sonrisa cosa que Frida no pudo más que desviar la mirada a causa de la vergüenza como si fuese una niña en su visita con el doctor.
―Ahora― Prosiguió él, sin más preámbulos―Necesitaré una prueba de orina y con eso terminarían las pruebas para hoy― Caminó hasta la esquina donde se encontraba un mueble oscuro con varios cajones hasta encontrar y sacar hacia la vista un pequeño recipiente transparente y unas toallas desinfectantes. Una vez incorporado, dirigió la vista únicamente en Frida ― ¿Supongo que sabe que debe de hacer a continuación?, bien pues, el baño está en el fondo a la derecha― No sobraría decir la cara que tuvo que contener nuestra protagonista con tal comentario, por lo que una vez que se le fue dado dichos instrumentos se dirigió hacia el baño sin decir una palabra más y dejando tanto al doctor y a Leslie en un sumiso pero incómodo silencio.
―Hey―Interrumpió de pronto el silencio, el doctor Smith― ¿Soy yo o tu amiga es muy susceptible? ―Preguntó mirando curiosamente la puerta en donde acaba de salir la peliazul.
―No tiene novedad―Confesó sin darle importancia y cruzando de brazos―Desde que la conozco y somos amigas siempre ha sido un cofre lleno de sorpresas para mí―suspiró mirando el suelo y sonriendo al recordar la aventura que por ella, estaban viviendo.
―Interesante-respondió dirigiendo sus ojos a los de ella, obligándola a hacerlo también― ¿y en cuanto a usted? ¿Es también un cofre lleno de secretos? ―Leslie sonrió también contagiándose del humor del doctor lo cual le respondió que no necesitaba ocultar su verdadera personalidad a menos que la situación lo requiera. El doctor se quedó pasmado por tal respuesta y prosiguió en seguirle el juego otorgando preguntas y ella respondiéndolas, hasta que los minutos por fin dieron su recorrido sin que se dieran cuenta.
Frida se proponía a regresar al consultorio de no ser porque, justamente, cuando iba a tomar el picaporte de la puerta, sobresalía claramente la voz de Leslie, desde adentro hasta el marco en lo cual, ella permanecía curiosa y en estado de alerta:
―Leslie―Respondía mientras trastabillaba por los nervios―Me puede llamar Leslie…
―Dr. Maurice Smith―Repitió su nombre para dar seguimiento―puede llamarle a este servidor con confianza, Smith. Tiene un bonito nombre tal como lo predije en cuanto vi su rostro.
― ¿Usted lo cree así? ―A juzgar que Frida no quería ser sorprendida por escuchar tal conversación, fue hizo lo más discretamente posible para asomarse unos centímetros para comprobar el estado de ensueño en que se encontraba su amiga al escucharlo:
―Por favor―Sugería al enderezarse del sitio donde se recargaba, acortando unos centímetro sin violar el espacio personal―Tómelo como un simple halago profesional a pesar de que llegue a malinterpretarse. Por extraño que parezca, suelo decir lo que pienso― Leslie soltó una risita de halago y se sentían los nervios comenzaban por difundirse en el ambiente, sobre todo, indicaba un remolino de emociones poco común en Frida, ¿y que importaba si su doctor comenzaba a coquetear con su amiga? pero continuó sin despegar el oído:
―Muy bien, entonces― se vió obligado a recuperar la conversación para indicarle―ya tiene mi número personal para no depender en sacar cita con mi secretaria, ya que dispongo de las 24 horas para darle seguimiento y responder dudas al respecto de su embarazo. Entrégale esta tarjeta a su amiga Frida, por favor―Le entregó una tarjeta con sus datos―Es primordial el cuidarse y estar al tanto en los primeros meses de embarazo―Terminó por decirlo lo más seriamente posible a pesar del lenguaje diferido en su mirada que se sostuvo por unos minuto sobre Leslie, todo esto captado por Frida desde el marco…
―Lo haré y gracias―Respondió mientras revisaba la tarjeta para luego devolverle la mirada que le devolvía al mismo tiempo el médico y caer rendida al disfrute de contemplar aquellos ojos negros que centellaban sobre los suyos así como el medico quedaba en el mismo trance donde reflejaba en los suyos aquellos orbes salpicados de un verde claro..
Traicionándose por la incomodidad que desataba el ambiente y por las horas perdidas por escenas no lógicamente prudentes para esta situación, Frida no le quedaba más remedio que atravesar el marco de la puerta, dejando escapar un discreto carraspeo desde el interior de su garganta, para lograr que ambos dieran un pequeño respingo y mirasen hacia su dirección:
― ¡Oh, regresaste! ―comentó en voz alta recuperando su actitud profesional, mientras la alcanzaba para recoger la muestra de orina. Leslie rogaba en silencio que la tierra la tragase―Bien, con esto finalizaríamos, pero apuesto que estas esperando la mejor parte de esta cita- dicho esto se dirigió hacia la camilla para invitarla- ¿me harías el favor de acostarte para terminar? ―Frida sonrió automáticamente al igual que el cuerpo sin objeción de resistirse. Había llegado la hora, la parte más excitante y menos preparada de la cita…
Equipado posiblemente con la tecnología de punta más equipada en el país, el Dr. Smith comprobaba que su equipo funcionaba correctamente mientras su mejor Leslie se encontraba al lado izquierdo de la cama, tomando su mano y apretándolo cariñosamente. Estaba por iniciar cuando el médico, quien se encontraba a sus espaldas, le comento:
―Lo que te voy a hacer se llama "Ultrasonido transabdominal" Como en este caso, su embarazo todavía corresponde menos de 5 meses, es posible que no se vea detalladamente la estructura del embrión; ahora te pediré que te descubras el vientre, por favor―Le ordenó mientras agarraba un banquillo para aplicarle seguidamente sobre el área destapada, una especie de gel frio,(Frida no pudo reprimir varios escalofrío por la reacción de esta sobre su piel) para facilitar la conducción del sonido en la prueba del ultrasonido.
Seguidamente después, dentro de su pilar de herramientas y alzándolo a la vista, sacó un aparatito del tamaño de una barra de jabón de baño para deslizarlo con cuidado por su vientre de un lado a otro, tal como si fuese una bailarina, intentando transmitir las ondas sonoras que lo registraban el monitor que descansa enfrente de ella a unos metros. La impaciencia se volvía mortífera por unos minutos tanto para la peliazul como Leslie, a la expectativa de ser espectadores del mejor escenario que nunca olvidarían por el resto de sus vidas, mientras la pantalla del monitor procuraba captar las ondas gracias al aparato. Tardaba unos minutos por lo que la espera se convertía en algo tan crucial que sentía que el pecho se le saldría en cualquier instante si la hacían esperar para ambas novatas, hasta que…
Finalmente y solo para ella, dios le mostró el verdadero milagro de la vida.
Para deleite de sus ojos, el monitor mostraba una figura del tamaño de un nuez, gris y cuya estructura no tenía forma alguna, solamente se encontraba ahí, flotando a la deriva, sin ninguna preocupación en la cual abstenerse y envuelta en una completa oscuridad. No fue sino porque amablemente fue gracias al ginecólogo quien lograba despejar todas sus dudas que nacieron en el momento: indicaba que en ciertas áreas donde se observaban claras son los tejidos y los huesos, al contrario de las zonas oscuras, que estas correspondían con el líquido amniótico. Fue simplemente mágico el tratar de imaginar todo aquello con una imagen que no prometía mostrar mucho, pero que simplemente las lágrimas la amenazaban en correrse completamente de no ser que, en un sorprendente prueba de audio en lo cual el medico revisaba con cautela, el sonido de un latido, le llegó de golpe a sus oídos para finalmente ser depositado como un bello recuerdo para su propio corazón. Aquello era la prueba para seguir viviendo esta aventura, el corazoncito de aquel ser vivo detonaba la esperanza renacida en la peliazul. La mano prestada de parte de su mejor amiga ahora era apretujada mutuamente por ambas por compartir la euforia del momento.
Es increíble cómo funciona lo conocido como Amor antes de la primera vista. Se desencadena tal serie de emociones que difícilmente podrían ser trazados por una pluma o platicarlo sin evitar que los sentimientos fluyan a flor de piel. Frida se sorprendía así misma por ser capaz amar a su bebé apenas conociéndolo, y si bien, el monitor no prometía en mostrar detalladamente la evolución que formaba a un ser vivo, ya lo sentía lleno de viva en su interior; un pequeñito que era acompañado sin más que con la sincronización de un corazón apegado al de uno pequeñito: pero sin duda, un corazón noble y deseoso por nacer y conocer el mundo junto con su madre…y su padre…
―Manny―Susurró para sí misma, hipnotizada por la imagen―Ojala estuvieras aquí, para ver esto―Se reveló la primera lagrima rebelde rodando hasta su mejilla―Es precioso…-enfatizó con ternura. Leslie fue capaz de oírle y siguió apretando ligeramente su mano para enviarle una indirecta que solo entre ellas conocían y el mensaje era: -"yo estoy aquí"-.
¿Cómo es posible que una misma persona te haga sentir de lo mejor y al mismo tiempo, por cualquier error, haga que te sientas peor?
—Se preguntó inerte en sus convicciones—
El sentido común le respondió:
Al responsable se le llama "amor."
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En cuanto salieron del consultorio del médico ya dieron las 3 de la tarde. El estómago de la peliazul no tardó en quejarse en cuanto abandonaron completamente del edificio y eso fue el pretexto perfecto para que almorzaran juntas en un restaurante café que se encontraba en la esquina. Antes de despedirse, el medico les reitero que en menos de un par de horas ya contarían con los resultados de los análisis tanto de orina como de sangre por lo que citaron una visita rápida para el día de mañana a la misma hora para recogerlos y con ello citar unas recomendaciones en cuanto a alimentación, descanso y las vitaminas que se debe de tomar Frida de ahora en adelante.
Mientras esperaban que les trajera sus respectivos almuerzos, Frida no despegaba de sus ojos en admirar el trozo de impresión que tenía en sus manos: era nada más ni nada menos que la fotografía del primer ultrasonido de hace unos minutos y ahora parecía tan irreal haber experimentado con aquella hermosa experiencia vivida y que mejor que a lado de su mejor amiga, que no importaba que se no se dirigiesen las palabras para afirmas que ambas se encontraban con un buen sabor de boca para ser la primera visita.
―Anda, acéptalo ―Llegó la voz de la persona que se encontraba enfrente lo que la obligó a despegarse de su mundo por un instante― ¿A que no fue una buena recomendación ir a ese centro médico? ―lo dijo sin despegar una sonrisa en los labios.
―Lo acepto ―Contestó Frida mirándola sin inmutarse-acertaste en elegir el lugar, te lo agradezco, pero quien parecía recibir mucho más atención del parte del médico fue otra…―terminó diciendo en tono de burla, esperando que las palabras dichas fueran procesadas por su amiga quien solo necesito de 5 segundos…
― ¿Q-Qué? ―soltó de pronto Leslie alzando la voz y clavando ambas manos en la silla para no caerse― ¿N-nos escuchaste cuando, estábamos… solos? ―
―Lo suficiente como para saber que se interesa en ti―Contestó con una mano en su boca sin contener la risa que moría por la reacción violenta de Leslie quien su rostro se le coloraba repentinamente y una manifestación impropia de tics nerviosos― ¡Calma, amiga!, no tiene nada de malo… ―decía perpleja de manera en que dejara de removerse su amiga nerviosamente desde su lugar ya que ocultaba su rostro con ambas manos, avergonzada- E-es normal que te llegue a gustar, no veo nada de malo…
― ¡No! ― Gritó inconsciente de que se encontraban en un lugar público y unas cuantas cabezas voltearon hacia ellas¡ ―Si así fuera, no sería apropiado que salga con tu propio médico―Ahora se encontraba alzada desde su lugar para reforzar la seriedad, peligrosamente cerca―¡No acepto que me acuses de algo que no tiene validez en tu argumento!- Mientras más hablaba para defender su punto, menos controlaba la risa su compañera―¿Por qué…te sigues…riendo?- preguntó bruscamente y harta de la expresión de burla.
― ¡Porque todo esto me resulta divertido―!Confesó al percatarse que su amiga era demasiada ingenua y terminando de reírse―Mira, primero siéntate que todos los del restaurante nos está viendo―Leslie se dio cuenta de esto y se sentó enseguida ―Segundo, lo evidencia tu reacción exagerada, ¡Fíjate! De pasar por un inocente comentario a que reaccionaras exageradamente, con el hecho de que me parecería bien en el caso de que tú y el Dr. Smith salieran, no es nada fuera de este mundo, en mi opinión. ¿Ahora vez mi punto? ―
―Supongo, que si―contestó una penosa chica con la cabeza cabizbaja. Dicho esto Frida se endereza en su asiento soltando un suspiro; después de un par de segundos, terminó por preguntar― ¿Entonces…te parecería bien? ―Leslie contenía las ganas de mirarla a los ojos en señal de aprobación de su amiga-si se diera ese caso, quizás, en un golpe de suerte―El contacto de las manos de su mejor amiga reunieron la energía para que levantara la vista hacia ella.
―No se requiere de golpe de suerte-aseguró otorgándole la esperanza que necesitaba como aquella que consiguió reunir en el consultorio- porque se eso fue real, presiento que el sentimiento es mutuo― la mano de Leslie se aferró un poco más al de ella y continuó― me parece que el Dr. Smith y tú harían una bonita pareja- unos cuantos reflejos de luz se asomaron por los orbes de la castaña acompañados de una sonrisa―No tienes nada que perder, yo te apoyaría.
―Gra-gracias―Agradeció Leslie tomando una servilleta de la mesa y enjuagándose discretamente unas pequeñas lágrimas de emoción cuando vino la mesera con sus alimentos. Durante esto, dejaron por un momento atrás sobre el tema del Dr. Smith para enfocarse en comer, hablar de cosas triviales respecto al plan que llevan formulando estos últimos días juntas desde como despistar al padre de Frida en su aventura por refugiarse en el extranjero hasta hacer una posible lista de ventajas y desventajas de volver a ciudad milagro, pero por el momento, disfrutarían de su estancia en el paraíso turístico y con ello, la gran espera y alegría que se le daba por ser una futura madre a lado de su mejor amiga como su guía y apoyo de toda la vida.
En aquella tarde, después de comer, se apetecía no hacer nada, al menos era la opinión de Leslie a excepción de nuestra protagonista quien se encontraba un tanto hiperactiva desde su salida en el consultorio, pero sin llevarle la contraria a su amiga, acepto; por lo tanto dieron su camino regreso a la residencia de Leslie.
Se encontraban en la recamará asignada para Frida donde ambas chicas se encontraban sentadas en la misma cama. De pronto a Leslie se le ocurrió agarrar de improviso los pies de la peliazul con el pretexto de darle un masaje en los pies y esta acepto en silencio; En algunas ocasiones su amiga tenía la extraña peculiaridad de pedir las cosas.
Mientras elaboraba su labor de masajista y la peliazul volvía su atención hacia la impresión de la placa del ultrasonido que descansaba en sus manos con mucha cautela y cariño como si se tratase de una pieza valorable, Leslie rompió el silencio:
―Frida―Pronunció su nombre llamando su atención―Se lo que has estado pensando―Enfatizó sin entrar en rodeos para entrarla en razón:
―Piensas en ti, en Manny, en todo lo que la vida te acarreó para encontrarnos aquí―
A Frida a cierta ciencia le sorprendió que se añadiera lo de encontrarnos pero prosiguió escuchando:
―Puede que suene difícil, pero cualquiera que fuese el malentendido que haya entre tú y Manny, sólo…déjalo atrás―Depositó su mano encima de la de ella- creo que para solucionar esto ambos deben de dejar a un lado su orgullo y empezar a responderse independientemente, que es lo que quiere cada uno y lo que se debe de hacer―Terminó para darle oportunidad a su amiga por la incomodidad que presentaba de parte de ella.
―Estaba acordándome―El tono de voz detectaba nostalgia pero flexible―Sobre aquellos tiempos de niña, cuando conocí a Manny; en cuando tiempo nos dimos cuenta de nuestros sentimientos, todo lo que se atravesó por nuestro camino que ponía en peligro lo que más rescataba de lo nuestro: nuestra amistad. Ahora, que estamos inmersos en este problema―Jugueteaba distraídamente en búsqueda de una mejor manera de explicarlo―Nunca me detuve a imaginarlo en su papel de padre, ni mucho menos en mí; ¿qué tipo de madre me convertiría? ―Dejó la pregunta en el aire reflexionando sobre su suerte- he estado pensando que quizás por eso…―
―No―La calló Leslie gentilmente sin dejar de apretarle la mano para animarla―Te sugiero que no pienses en eso, no por ahora―Frida aprobó su punto dando una señal con la cabeza pero persistiendo con un aura triste.
―Mira―Continuó su amiga sin perder la mirada de la peliazul―Te conozco, eres mi mejor amiga. Quizás he visto fotos, he escuchado relatos de sus aventuras, te oído y percibido con un singular brillo en cuanto dices su nombre que me ha dado la impresión que no es un mal muchacho; independientemente de lo que sienten ambos, es el orgullo lo que lo frenan a no poder estar juntos, no conocemos el escrito del destino, pero siempre podemos escribir uno nuevo-las manos de Frida se tensaron pero prosiguió―No sabemos lo que pueda estar sintiendo Manny: ¿miedo? ¿Rechazo? ―Eran exactamente aquellas dos palabra que la paralizaban―Tal vez, pero tú como él no sabe cómo lidiar con todo esto, sólo…soló dale tiempo ¿sí?, yo sugiero―Terminó por darle unas suaves palmadas en mano y volver al masaje de pies lo que hizo que aliviara la tensión que remolinaba en la cabeza de la peliazul y cruzándose de piernas en la cama, rescató:
―Ya que estamos dando tiempo perdido―Agregó recuperando la tranquilidad en el ambiente contagiando su buen humor―Tengo una tarea para ti, fácil e ideal para una chica en tu condición…
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¿A caso Leslie dijo eso en son de burla o sólo para ella todo lo veía tan fácil?,Se cuestionó para sí misma, haciendo un esfuerzo mientras arqueaba su cuerpo, procurando no doblarse demasiado para así poder regar las plantas de poca estatura que se encontraban en el jardín del piso de abajo.
Para entonces se encontraba en un patio trasero del edificio del cual hacia la tarea encomendaba por su mejor amiga; del cual para entonces aún no podría confirmar si residirían por unas cuantas semanas o un periodo más largo de lo esperado.
De todas maneras era una actividad sana al aire libre y eso le sentaba bien a nuestra protagonista. Se había prevenido y salió equipada tanto con un sombrero y unas gafas de sol, pero olvido cambiarse de calzado, por lo que de pronto bajo la vista para comprobar que sus pies se llenaron de un conjunto compuesto por tierra y pedazos de hierba y etc.
No es que no le gustara ensuciarse, pero eso de estar sobre la hierba con sandalias le incomodaba un poco…
Terminando me daré un buen baño, Se prometió absorta en sus pensamientos mientras adelantaba su tarea al observar que le faltaba menos de la mitad del jardín del patio.
No tardó mucho el tiempo en terminar su labor doméstico, si no fuese que, mientras tarareaba una canción de moda, dirigió su vista hacia un punto lejano en el cual visualizó lo que parecía la figura de un cachorro canino que sigilosamente caminaba al otro lado de la calle en la banqueta. Este hecho despertaba la atención y simpatía de la peliazul, quien se preguntaba: ¿de quién podrá ser? ¿Por qué estará solo? A medida de que enfocaba su vista a la silueta del perrito se dió cuenta que no contaba con un collar con alguna señal de placa; Por lo que se figuró que quizás era callejero y se encontraba a su suerte en esas calles rondando por ahí justo enfrente de donde se encontraba el edificio.
Frida en un determinado momento dejó de prestarle atención al perrito para enfocar su mente en un asunto en lo cual tenía pendiente por plantearse a hacer: Su padre, el oficial de policías de alto rango de Ciudad milagro, pretendía presentarse frente a la puerta de su departamento en menos de 5 días para festejar su vigésimo segundo cumpleaños, algo que, como hija única, es un deseo comprensible para todo padre de familia. Ahora contaba con un pequeño plan formulado, en aquellos días en que tenía tiempo para pensar, que al menos serviría para "eclipsar" la verdad por un periodo de tiempo más largo y así tomar otras medidas, y aunque no podría tapar el sol con un dedo para siempre, tendría un peso menor.
Lo que tenía planeado era lo siguiente:
Como continuación de la anterior mentira, optó en hablar con su padre por teléfono, alegando que al final se vió en la necesidad de quedarse por petición de los dueños de la granja donde llevaba a cabo sus "prácticas profesionales"; esto porque habían entrado nuevos egresados de la Facultad de Medicina veterinaria donde se encontraba estudiando actualmente para darles cursos de inducción. Pero asegurando como hija que no se preocupara por venir a festejarle su cumpleaños, ya que debido a esto, se vería en la necesidad de atrasarlo un tiempo y se encontraban tanto como ella como Leslie ocupadas en la planeación de dichos cursos; pero ambas se encargaban en ahorrar para regresar a Ciudad Milagro cuando fuera posible…
Si, eso debe de funcionar—Se convenció a sí misma—Si lo hace, será un peso menor a mis preocupaciones y podré concentrarse en sobrevivir a esta nueva vida
Una vida que por lo menos era suya hasta tomar la infinita decisión de quedarse o no en Florida; y aunque esto odiara admitirlo- Frida apretó ligeramente la comisura de los labios- también tomaría en cuenta la reacción y el reconocimiento de parte de Manny frente al borde del precipicio a su relación...
Entonces paró a pensar profundamente que aquello constituía como un pensamiento tan pobremente infantil e influido de carencia a la madurez propia, pues seguía dependiendo de la decisión del moreno: ¿Quiere Manny regresar a ciudad milagro a enfrentarse ciegamente contra el monstruo disfrazado de la realidad?, ¿estará dispuesto para esto en buscarla y conseguir su perdón o las cosas se quedaran así? Era más que indiscutible en que ambos padecían del mismo miedo que congelaban ante cualquier rayo de esperanza. Leslie tenía razón: tanto como ella como Manny pecaban de orgullo, quizás por eso se encontraban en un cliché de parejas: así donde ningunos de los dos saben uno del otro, donde Frida esperaba mucho de parte del moreno pero probablemente este esperaba lo mismo paso de ella, pero finalmente no llegarían a solucionar nadaEs ridículo todo esto—Reparó sus pasos en el jardín después de meditarlo—Sería inteligente no incluirlo, si no dependiera su voluntad y desconociera su verdadera intención-
Se enderezó para fijarse en las últimas plantas que faltaban por regar
No dejaré que este hecho decida por mí, solo el destino decidirá si nos vuelve a reunir: era momento de elegir el camino de mi propia felicidad, con o sin Manny. Sería mejor que acabando hiciera esa llamada telefónica a Ciudad Milagro
En eso pensaba, mientras se limpiaba el sudor la frente, desviando un poco la atención de su tarea doméstica para dirigir su atención interrumpida ante el animal. Lo que vio, fue que su corazón emitiera un pequeño brinco:
El perrito daba la impresión de querer cruzar la calle, todo marchaba bien, pues la pista de autos se encontraba de lo más tranquila, lo único que le llamo la atención fue que esté caminara con mucha lentitud y con cada paso que daba emitiera un agudo lloriqueo común de un canino herido; Fue cuando se dio cuenta que traía una espinita en su pata izquierda y ahora se encontraba dando saltitos para reforzarse en cruzar la calle. Frida con alma caritativa se levantó automáticamente, despacio por su condición con el propósito de llamar su atención:
― ¡Pst, Pst! ― llamó acompañándolo seguidamente con un pequeño silbido.
Fue entonces que el perrito dirigió su atención a la chica y comenzó a ladrarle hacia su dirección en tono amistoso, retrasando sus pasos para esquivar a tiempo a un coche que estaba por golpearlo de frente (ya que iba por exceso de velocidad) de no ser por la llamada de atención en el momento justo de parte de la peliazul. Fue el momento justo cuando, aprovechando la vía libre, Frida logró llegar hasta la presencia del perrito del otro lado y con sumo cuidado lo cargó previniéndose de ni tocar su patita mala ni apretujarlo demasiado sobre su vientre.
La naturaleza del perrito al ser salvado reaccionó lamiéndole la cara generosamente como muestra de agradecimiento y la peliazul en un momento a otro dejo dispersar un ligero suspiro.
En ese momento se encontraba absorta admirando al perrito que le proporcionaba cariño; detallándose con la vista de sus más peculiares características de este, que para muchos, quizás no pareciera pertenecer de raza, pero algo tenia de especial aquel pelaje de color de arena, que la obligaba en captar su atención desde lejos. Parecía a simple vista que se encontraban ellos solos… ho eso es lo que confiaba la peliazul, quien no se dio cuenta que estaba siendo observada por un tercero.
Aprovechando que Leslie se encontraba encerrada en su habitación y desconociendo de lo que se encontraba haciendo, Frida no tuvo ningún problema en dejar al canino enfrente del departamento, sin antes despedirse dejándole en claro al can que no tardaría y se estuviera quieto ( lo cual resultaba al final innecesario por la condición de este) pero Frida no dejaba de sentirse responsable por el perrito que acabó por "salvar" por lo que, confiada en su comportamiento, se apresurarse a buscar un botiquín doméstico de primeros auxilios. Hallado en el espejo con compartimiento interno del baño de la sala, regresó rápidamente para comprobar que, efectivamente, el perrito seguía ah; esperándola y moviendo el rabo alegramente; la peliazul no tuvo más que sonreír al percatarse que acabaría encariñándose de él y no se equivocaba en sus predicciones.
Resultó ser que, además de obediente, reconocía muy bien las intenciones de las personas que lo rodeaban: El can no presentó ninguna resistencia ante las manos que atendían a su patita herida (salvo por algunos quejidos involuntarios de este), en menos de unos minutos ahora se encontraba vendado con Rifocina como desinfectante en el área lastimada de su cuerpo.
―Ya está―Anunció Frida al terminar y asegurarse que la venda no le estruje demasiado-Ahora-dudó por un momento― ¿Qué es lo que debó que hacer contigo? ―El perrito no dejaba de mirarla con gratitud y simpatía moviendo la cola de un lado a otro― ¿Dónde se supone que está tu…?―pero se vio interrumpida por la voz de un tercero:
― ¡BEAUTY! ―Gritó una voz femenina no muy lejos de donde se encontraban, por lo que pudo comprobar al girar la cabeza que la peliazul no se equivocaba al tratarse de aquella figura en lo cual estaba por pronunciar como la dueña de cuyo propiedad era el perrito descansando en sus brazos.
Esta se encontraba justo en donde hizo acto de aparición de su can, solo que a diferencia de que no presentaba ninguna señal de discapacidad al moverse: al contrario, se le figuraba con tal alivió en su rostro, al momento en que consiguió atravesar la calle para reunirse con ambos.
―! Oh, Beauty! ―Exclamó la chica de aspecto joven en su idioma Americano― ¡Me tenías tan preocupada…no te vuelvas a escapar, traviesa!―El perrito respondió a su promesa lamiéndole la cara y ladrando en aprobación, mientras Frida observaba la escena desde su lugar.
―Usted…―Esta vez se percató la presencia de la peliazul embriagada en su alivio― ¡A Usted debo de agradecerle por tal acto de valor que tuve la oportunidad de presenciar!― halagó mientras frotaba detrás de las orejas de Beauty mientras la miraba.
―En verdad, no fue nada-dijo Frida un poco sonrojada por tanto halago―No me considero una héroe, después de todo, solo hice lo que debía que hacer en ese momento.
―Chica, fuiste un héroe―Alegó arrugando un poco la nariz, inconforme con su respuesta―Por eso estoy tan agradecida contigo―Esta vez dejo de prestarle tantita atención a su mascota para centrarse en la conversación de su heroína―A muestra de mi gratitud, puedes contar conmigo para lo que sea―Revolvió en la bolsita que traía para sacar una tarjetita y se la extendió―Toma, aquí está mi número telefónico para lo que se te ofrezca ¿de acuerdo? ―
―S-si―Frida fijo su atención hacia la tarjeta que sostenía: Alexandra Hoffman. Donde abajo se encontraba su número telefónico acompañado de unas palabras en Mayúsculas demasiado complejo en traducir―Disculpa, Alexandra, ¿Qué significa…?―y señaló una parte de tarjeta a su nueva amiga.
― ¡Oh! ―Respondió al reconocer donde le indicaba― "CANINE SPOTLIGHT" es el Nombre del local donde trabajo actualmente, es decir: "CENTRO DE ATENCION CANINO"―Dicho esto se volvió para recoger a Beauty del suelo y añadir―Además trabajamos con perros de la calle; amigos que han sido olvidados por su dueño y no tienen a donde ir, es muy bello la profesión si quieres mi opinión…
―Ya lo creo que es así―Confesó para sí misma la peliazul, divagando por un momento en sus días en Ciudad Milagro cuando en sus aventuras de más joven, siempre traía a la casa ya sea de hasta un gorrión todo lastimado hasta un gato maullando por leche en una noche de tormenta y por segunda vez consecutivo, deseo en este momento volver a seguir haciendo lo que más le gusta, pero en Ciudad Milagro…su ciudad donde debería encontrarse en este momento.
Apretó un poco los puños. Odiaba encontrarse en un lugar al extranjero donde no conocía nada ni a nadie, donde apenas lidia con los problemas que trae consigo y la indiferencia de Manny; sobre todo por añorar la carrera en donde se encontraba y no es que fuese a culpar a Alexandra por hacerle recordar todo lo que tuvo que dejar atrás por una tontería: pero añoraba mucho su profesión, tanto que (a naturaleza de su estado) se encontraba mucho más sentimental y débil de lo que aparentaba.
Alexandra le extraño un poco el silencio de su compañera; no sucedió si no después de haber divulgado el amor que sentía por su profesión que la callo repentinamente a la ojiazul que tardó unos minutos en darse cuenta que quizás pasaba por una etapa difícil.
―Hey―La llamó para mirarla a los ojos con seriedad― ¿Cómo te llamas?-le preguntó primero antes de dar a entender sus razones.
―Soy Frida―Respondió alejándose de los pensamientos negativos que caían sobre ella.
―Ya veo―Dirigió su vista de arriba abajo hacia ella―No, eres de Florida―No era una pregunta si no un acierto. Frida asintió con la cabeza en silencio― ¿Entonces qué haces en un estado tan grande y desconocido para ti? ―la pregunta de pronto se le cruzo por la mente.
La peliazul no supo responder. Era lo mismo que se preguntaba en ese momento y no quería mostrarse tan abierta a la desconocida puesto que apenas se conocían:
―Vine a emprender una aventura―Comenzó diciendo sin permitir que sus emociones la llevaran a mostrarse vulnerable―Pero algo salió mal y en este momento no tengo los recursos suficientes para regresar de donde provengo―Alexandra se encontraba muy curiosa por la historia que contaba la menor, Frida exhalo un suspiro―De todas maneras cuando llegue allá…e-es otra historia muy larga―Terminó por decir no muy segura de cómo lo pueda llegar a tomar Alexandra e instintivamente miró hacia el suelo.
Levanto la vista cuando una mano de depósito en su hombro:
―Me encantan las historias largas―Confesó sin inmutarse por lo que Frida se obligó por levantar la vista―Pero no tienes que contarme todo de golpe en un día―La peliazul no sabía a qué quería llegar pero la mayor prosiguió―Hagamos esto: ¿qué tal si nos citamos mañana para vernos?, Me interesas tú y el talento que posees en adiestrar a los animales pequeños―La soltó y siguió con su propuesta deteniéndose enfrente de ella y soltó de pronto―Esta es mi propuesta como agradecimiento: tal vez necesitemos una mano extra en nuestro Centro…
Frida se quedó callada frente a que todo pasaba demasiado rápido en procesarlo bien, ¿acaso estaba proponiendo que trabajara con ella?
― ¿P-Perdón? ― La perplejidad era evidente en el rostro de la chica. En cambio a Alexander le pareció muy divertido y se vió obligada en ahuyentarse la risa que si no fuese su educación, se reiría aquí mismo.
―Me oíste bien―Aseguró guiñándole un ojo a su posible nueva socia―Espero llamarte esta noche o mañana para acordar detalles―Aseguró caminando unos pasos hacia atrás y acomodándose a Beauty que traía por el hombro―Es un gusto poder conocerte, Frida―
Sin esperar la respuesta de la peliazul, dueño y mascota atravesaron la estrecha calle, tal cual en el modo en que aparecieron por primera vez en su día que supuestamente terminaría siendo un día de descanso y que terminó emitiendo un anuncio por parte del destino como si le susurrara:
Esta es la primera oportunidad que te doy para avanzar, no te detengas.
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Leslie aseguraba que su mejor amiga, en su descuido por no cuidarla como debería y en consecutiva vigilancia, se había golpeado la cabeza accidentalmente para tener que traerle un cuento en el que alguien apareció de sorpresa y esta le propusiera que se verían para una supuestamente propuesta de trabajo de la nada.
― ¡Ya te lo dije, Leslie! ―Rectificaba embriagada por la emoción y la incertidumbre de su amiga a quien correteaba por toda la sala tratando de hacerle entender―No se trata el hecho de que ya tenga trabajo―Frida era incapaz de seguirle el ritmo a su amiga por lo que se detuvo―¿Quieres dejar de jugar al 'Gato y al ratón' y escucharme? ―Se dejó caer en el sillón derrotada esperando a que su amiga viniera a hablar con ella pero no funcionó: Leslie es un niña en el cuerpo de una adolecente—aseguró silenciosamente.
―Entonces, confiésalo―Llegó la voz de Leslie que regresó a la sala inmediatamente haciéndola saltar desde el sillón por su aparición repentina―Cómo es que repentinamente se te abren las puertas ofreciéndote un empleo…por…! Rescatar a un perrito! ―Termino por mostrar cierta incredulidad al entonar la última frase.
―La dueña parece ser la encargada del lugar―Respondió mirándola tranquilamente pero siguiendo extrañada por su actitud infantil ante esto―No lo sé, la verdad me extraña tanto a ti como a mí que esto suceda justo en el momento exacto cuando lo necesito―Espetó y una idea se le cruzó por el destino haciéndola enderezarse― ¿Pero si fuera obra del Destino?
― ¿Qué dices? ―Pregunto Leslie aunque lo había escuchado bien ― ¿Dices que el destino, quiere que…vuelvas a Ciudad Milagro? ―La miró con cierta incertidumbre reflejado en sus ojos.
―O que me quede a vivir aquí―Determinó observando un punto lejos de su amiga―Si, es así me ahorro la preocupación del tiempo en regresar a Ciudad Milagro y enfrentarme con mi padre...
―P-pero tu sueño…―Comenzó a recordarle sentándose junto a ella.
― ¡Ya lo sé! ― Alzó repentinamente la voz, perdiendo los estribos― ¿Tú crees que no pienso todo el tiempo en lo que significa? ―Prosiguió sin esperar respuesta― ¡Yo sí: enfrentarme con mi padre, que reconozca que tendrá un nieto y quizás no tenga un padre quien la cuide! ―Frida no supo más que hacer y hecho a llorar sujetándose del hombro de su amiga; esta no sabía que hacer puesto que no esperaba esa reacción y sólo se encargó de acariciarle el cabello a su amiga mientras la peliazul desahogaba todos sus miedos y angustias sobre su hombro.
―Ya, ya, ya―Trató de tranquilizarla mientras la alzaba para toparse con un rostro en llanto delante del suyo―Encontraremos la solución a todo esto, no quiero que te desgastes; no sería bueno para el bebé―Le alzó un clínex que se encontraba en su pantalón y mientras conseguía calmarse la peliazul, le confesó desarmándose de tanto misterio…
―Cuando me dijiste que un extraño te había propuesto una oportunidad de trabajo, no supe cómo reaccionar y sí―Confesó retirando la mirada hacia su amiga quien se encontraba pendiente―Me sentía celosa y al mismo tiempo, temerosa―Ahora el rostro de Leslie se coloraba por la vergüenza―Temerosa de que podría ser una oportunidad para que te quedarás y dejarás incompleta tu misión―Entonces la miró a los ojos―Cuando antes era el de reencontrarte con Manny, el de ahora es que ambos aceptaran sus errores.
Frida no se esperaba esta confesión repentina. En todo momento, a pesar de que ella misma relatará que una vez golpeo en su propia puerta en el rostro de Manny Rivera: siempre estaba a favor de su relación con el moreno; en que ambos fuesen felices a costa de lo que los deseos y planes de vida con ella misma y su propia felicidad; todo esto le daba motivos por seguir llorando, pero de felicidad, al ver que contaba con una amiga especial y única entre todos las que alguna vez llegase a tener.
―Ven aquí ―Le abrió los brazos para que seguidamente, sin necesidad de palabras o de alguna u otra razón, ambas se encontrasen envueltas en un abrazo largo y acompañado de lágrimas de parte de las dos amigas.
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(2 horas antes del desmayo e internación de Frida en el hospital con 2 meses de embarazo) (Capitulo 9)
Manny perecía del cansancio en su intento por regresar al edificio. Desde entonces no tardó mucho en llegar a la terrible conclusión de declararse perdido entre las calles de Florida, ¡a pesar de llevar con una duración de 4 años residiendo aquí! No cabe duda de que a veces la personalidad del moreno a lo largo de los años que contaba no llegaba a favorecerle en muchas misiones, Sin excepción de esta.
― ¿No había antes pasado por aquí? ―Se preguntó presa de la oscuridad en donde se encontraba rodeado por falta de luz en la calle del que desconocía. Sin embargo su intuición le indico que siguiera adelante y eso hizo, apresurándose sin dejar de mirar el reloj que colgaba de su muñeca izquierda y el que dirá cuando por fin llegue a casa y Frida lo interrogue por el motivo de su tardanza.
A medida de que siguió avanzando con un caminar cada vez más apresurado y pasando por muchos edificios en lo cual recorría con la mirada, de pronto se vio en la necesidad de retroceder sus pasos hasta encontrarse justamente en un singular edificio (de no menos de 3 pisos), en lo cual captó su atención en el momento en que el destino lo acorraló en aquella calle y si no fuese por el brillante anuncio del cual promocionaba: CENTRO DE PEDIATRIA,24 HRS. seguramente hubiera pasado de largo sin siquiera inmutarse.
Manny, al principió dudo, pero el verse en la necesidad de apresurar su meta claramente decidido desde el principio el de encontrar ayuda extra, optó por subir las escaleras que daban lugar a la entrada a unas puertas automáticas cuyo vidrio de cristal negro daba la sensación de mostrarse un edificio deshabitado y rustico. Acerco su rostro aproximándose al dicho vidrio con la intención de encontrar señales o algún indicio de que realmente era lo que prometía aquel letrero luminoso que lo había llevado hasta aquí; Se forzó la vista para distinguir entre la suciedad del vidrio y la poca iluminación del edificio que daba a la entrada, pero su intentó se proclamó en vano.
Antes de incluso en pensar perder la paciencia, su mirada se cruzó hacia un punto fijo en el que se figuraba parte de la estructura del edificio, y entonces supo cómo funcionaban aquellas puertas, al percatarse que a su derecha, descansaba lo que parecía un aparato intercomunicador que funcionaba para comunicarse del interior para el exterior. Sin más preámbulo que el de seguir lo obvio, fue hacia el y apretó el botón negro del interphone.
-"Trrr-"Timbró desde el interior de la maquina anunciando al propietario del edificio del cual, sin embargo, alrededor de 5 minutos no recibió ninguna respuesta de vuelta. Inquirió en volver a tocar esta vez con más duración pero nadie acudía ni se asomaba por toda la construcción; a excepción de la aparición de una luz amarrilla que iluminaba por completo una de las ventanas del edificio y resultaba agobiante para nuestro querido amigo en saber si lo estaban ignorando o en verdad sus esfuerzos no lo llevarían a ninguna parte.
¿Pero que estoy haciendo?—Interrogaba para sí mismo al ver lo absurdo de sus actos—Debería reencontrar el modo de volver a mi edificio. Quizás cierran temprano hoy—Consulto su reloj—.Si tan solo pudiera al menos conseguir el teléfono para luego…-Entonces su frase quedo incompleta en el aire a causa de un sonido proveniente de su lado derecho: una especie de interferencia en el sonido daba la señal de una falla en la conexión pero que al otro lado daba la impresión de haberse descolgado el teléfono.
Manny aproximó su boca cerca de micrófono que servía como transmisor para responder:
―Perdona, la molestia― Vaciló esperanzado ante el silencio de la otra línea―Quería saber si podrían proporcionarme una cita para mi novia que está embarazada…-prosiguió el silencio-Tiene apenas 2 meses de gestación y necesitamos asesoría-se sintió estúpido al comunicarse sin obtener ninguna respuesta a cambio en el silencio y que solo lograba escucharse dentro de las bocinas unos sonidos indescriptibles del otro lado de la línea acompañado de una lenta respiración que lograban inquietar al moreno.
Del otro lado de la línea, colgaron simultáneamente.
Lo siguiente tampoco se obtuvo explicación:
La puerta que daba paso al edificio de pronto hicieron sobresaltar al moreno al ruido proveniente por un sonido seco que producían al abrir solo una mínima parte de su interior, tan misteriosamente como si alguien lo hiciera desde el interior y no como se acostumbra a abrirse desde el exterior.
Ahora, contrariamente a lo que debería de haber hecho cualquier mortal en una situación así sería el de alejarse inmediatamente de ahí y encontrar la forma de volver a su departamento; esperar hasta mañana y volver más temprano debido a lo poco fiable que se presentaban los hechos, pero no fue así: siendo un héroe minuciosamente seducido por la curiosidad y quizás urgido demasiado por la aventura, decidió investigar hasta el fondo de todo esto movido por su alto ego de héroe y la terquedad de no regresar a su destino sin las manos vacías.
Quizás se sumaría esto a la decisión más inútil a su corta edad.
Las luces de las ventanas del edificio seguían mostrando la caracterización de ser tanto oscuras como siniestras, excepto de las ventanas del segundo piso, que en su interior indaga una brillante luz como si fuese la única ocupada en ese momento. Él suponía que se trataba del consultorio del médico o de quien fuese que lo esperaba ahí quien le dio el acceso por entrar a la propiedad. Manny se encontraba preparado para cualquier cosa, pese a su edad, todavía conservaba su cinturón cuya hebilla con solo girarlo se convertiría en El tigre. La sensación del Moreno de que algo no iba bien no hizo más que acrecentarse cuando llegó justo al marco de la puerta que lo esperaba abierta: No parecían automáticas.
Con una sensación de creciente pánico, empujo la puerta estrepitosamente para abrirla del todo.
Por un fugaz momento pensó que los pasillos eran la copia exacta a la típica película de suspenso: tan largas y cuyo fondo inundaba de oscuridad los pasillos donde se colgaban focos de débil iluminación en el techo que no mejoraba el panorama ni la claridad si es que se atreviese a seguir adelante. A pesar de llevar consigo mismo y sujetando parte de su mano izquierda el cinturón donde llevaba la famosa hebilla de héroe, la mano se aferraba a este como si fuese parte de un arma al que deba de usar en un abrir y cerrar de ojos en un momento dado…momento del cual, mientras se adentraba cada vez más en la penumbra del pasillo, su suerte seguía de prestarle a usarlo mientras tanto.
Las ventanas localizadas se encontraban muy arriba y tenían abarrotes; débiles ruidos procedentes de la calle llegaban atravez de ellas; pero Manny intentó concentrar su atención a todo lo que indicaba peligro mirando siempre hacia adelante y con precisión de componer una postura de ataque; y nada. Ya cuando se encontraba a mitad de lo que correspondía el pasillo y al final se vislumbraba con muy poca luz lo que componía una escalera en forma de caracol, el moreno se ergio con disimulo por su acostumbrada experiencia el de encontrarse en una película de misterio pero de no presentarse nada similar, entonces, se encaminó a aproximarse a la escalera para dar consigo al segundo piso.
Aquí huele muy raro, Comprendió mirando a su alrededor con cierta perplejidad en el momento en que su nariz detectó un aroma muy raro que no daba razón de ser por encontrarse en esta circunstancia y lugar: — ¿A caso huele…—Repentinamente el olor figuró la respuesta a su mente—a Guacamole? –Inhaló profundamente para después concluir exhalando con asombro— ¡! ¿Guacamole y Zarzamora?!¡
En lo que correspondía con el cumulo de aromas, esto debió de haber sido la suficiente señal de alarma ante la aproximación de dos cuerpos infiltrados en el silencio inoportuno que, por el tiempo tardado del moreno en girarse, la conciencia de este se tornó adormilada al instante en que ciertos brazos sujetaron su cabeza por detrás con mucho afán un trapo húmedo hacia delante de la nariz. Presa de un inquetable sueño, su conciencia no registró ningún suceso después de que sentir como las piernas se les doblara del todo y seguidamente permitir que la gravedad ocasionara la lenta caída en todo su cuerpo, que de alguna extraña forma, no sintió haber aterrizado al suelo…
Fin del #13 Capítulo, ¡! Hasta la próxima, amigos!
17/09/2013.
