Aclaraciones:
Parejas: Escogí el Sasuhina como ship, y con ese barco me hundiré hasta el final T_T. Aguante. Aunque habrá insinuaciones de otras parejas, no se me asusten :D
Naruto es del genial Masashi Kishimoto. Si fuera mío sería una rica mezquina que haría mucho relleno para que continuarán consumiendo mis productos. :)
Abril, principios de curso.
El despertador sonó por cuarta vez, inundando la elegante habitación en un barrio residencial en Tokio. Una mano pálida lo arrojo con fuerza, destruyéndolo un poco en el proceso.
El día de hoy comenzaba un nuevo año escolar, estaban a inicios de abril, las aves cantaban, los botones en flor abrían, el amor estaba en el aire… y el enfurruñado Sasuke odiaba todas y cada una de estas cosas.
Se levantó malhumorado. Definitivamente no era una persona a la que le alegrarán las mañanas. Entre los sermones matutinos de su padre, Fugaku "deberías-aprender-algo-a-tu-hermano-mayor" e Itachi, ausente la mayor parte del tiempo o molestándolo con su sonrisa satisfecha de superioridad, no era como si hubiese una razón para estar emocionado.
La escuela no era mejor: entre los escándalos de sus amigos y la demencia de sus locas fanáticas, los días eran sumamente tediosos. ¿Y para qué? Para aprender asignaturas que ni siquiera le gustaban y que no tenía necesidad de estudiar puesto que él era uno de los tantos prodigios marca Uchiha. Se le daba bien prácticamente cualquier cosa y sin esfuerzos había conseguido entrar en la clase S de la secundaria Konoha, aquella destinada para estudiantes brillantes y cuyo futuro se perfilaba del mismo modo.
Sasuke tomó su uniforme, que consistía en una camiseta blanca con café, pantalones marrón claro y un suéter café. No utilizaba la corbata, era demasiado incómoda.
Cuando bajó a desayunar, encontró una nota de su padre, diciendo que se ausentaría debido a un viaje de negocios urgente. Como presidente de Sharingan, uno de los corporativos más grandes en telecomunicaciones y aparatos electrónicos, la vida de Fugaku era bastante agitada. Itachi seguramente lo había acompañado.
Tomó una manzana de la cocina para el camino. No tenía la costumbre de comer demasiado temprano, en el almuerzo conseguiría algo.
Se encontró con Sakura Haruno rumbo a la escuela. Lo saludó con una sonrisa empalagosa e insistió en pegarse a él durante el resto del recorrido. Era siempre demasiado evidente y predecible. Compañera de clases y "amiga de la infancia" como ella insistía en catalogarse. Vivían en un fraccionamiento contiguo al de él, una chica de grandes ojos verdes, figura delgada y cabello largo hasta la cintura, producto del lejano rumor que corrió en su vecindario sobre sus gustos en niñas. Sasuke pensaba que Sakura podría ser bonita, si no fuera por dos cosas, el color rosa chicle natural de su cabellera (algo que genéticamente aún no podía explicarse) y su actitud. Sakura era demasiado agresiva, escandalosa y dramática: cuando eran más pequeños solía llorar por todo y algunas veces ese rasgo de su personalidad amenazaba con volver. Mostraba celos infundados cuando otra chica se le acercaba y aunque su molestia no recaía en él, se daba cuenta que desquitaba su enojo con quien tuviera oportunidad. Esa persona siempre terminaba siendo Naruto, a quien no le ayudaba el hecho de que Sakura perteneciera al club de judo. Ella también formaba parte de la clase S, y había sido la presidenta de la clase el curso pasado, probablemente repetiría este año también. El día pintaba para ser otro inicio aburrido…
...
-Bienvenidos nuevamente al instituto Konoha. Espero que los alumnos tanto de la división superior como inferior sigan dando su mayor esfuerzo y pongan en alto el nombre de esta escuela. Y eso va para todas las clases, incluida la clase S. ¡Ahora fuera de aquí!- El discurso de la directora Tsunade Senju, fue más largo de lo normal. Durante este tiempo en filas, Sasuke ignoro estoicamente los intentos de chicas de distintos salones para coquetear con él. Por suerte y tras la breve intervención, los alumnos se dirigieron nuevamente a sus aulas para comenzar con las actividades del día.
Su tutor este año sería Kakashi Hatake, el extraño profesor de Matemáticas que siempre llegaba tarde. Después de media hora de esperarlo, por fin apareció. Comenzó a tomar asistencia. Sasuke contestó e inmediatamente se perdió en la ventana que daba al patio, sin ningún pensamiento aparente, tan sólo lejos de ahí, indiferente a lo que pasaba en el salón…
-Parece que Hyuga-san está ausente. ¡Namikaze Naruto!- pronunció el profesor con fuerza
-¡AQUÍ¡
La puerta del aula se abrió, mostrando a un rubio de piel bronceada y seis extrañas marcas en el rostro. Parecía agitado y sonreía cansado. Naruto se dirigió al asiento contiguo al de Sasuke, al fondo.
-¡Teme, creí que no llegaría, mi despertador no sonó esta mañana 'ttebayo!
-En realidad no llegaste dobe, mira la hora que es- contestó él.
-Sakura-chan, dime que tu sí estas de mi lado- lloriqueó el rubio.
-Claro que no Naruto, Sasuke tiene razón, hasta llegaste más tarde que Kakashi-sensei- le reprochó la pelirrosa.
Naruto Namikaze, su mejor amigo y siempre ruidoso "rival". Se conocieron cuando estudiaban en la misma primaria, junto con Sakura, quien siempre le había gustado y a quien se la pasaba pidiéndole citas y mendigando su atención con malos chistes. Era nieto de un conocido de su padre, Jiraiya, un viejo y pervertido escritor que se había hecho cargo de Naruto desde que era un bebe a raíz de que su hijo y su esposa fallecieran en un accidente de tránsito. Sasuke sabía muy en el fondo (aunque nunca quisiera admitirlo) que Itachi permanecía como su modelo a seguir por que sentía por él una gran admiración. Con Naruto era el caso contrario: era todo lo opuesto a lo que un Uchiha debía ser. Imprudente, perezoso, ruidoso, infantil, cabeza hueca… a veces olvidaba por qué eran mejores amigos.
La clase terminó sin mayores contratiempos. A esta le seguían dos horas de biología que Sasuke decidió perder. Se dirigió al lugar que más calma le traía en la escuela: la azotea. Era un lugar restringido y nunca había nadie allí. Con algo de suerte, podría dormir un poco sin interrupciones. Al llegar, se recostó contra la pared que quedaba oculta a la puerta y se hundió en un sueño sin sueños.
...
La puerta metálica que daba a la azotea se abrió con un chirrido molesto que logró despertarlo. Se escucharon un par de pasos ligeros y un suspiro prolongado, ambos demasiado femeninos. ¡Con un demonio¡ En el mejor de los casos sería una chica anónima que fue allí a respirar aire fresco, en el peor de los casos, una de sus fans que había logrado rastrearlo. Todavía podría solucionarse, era relativamente sencillo evadir a cualquiera de las dos, si se trataba de Sakura, entonces su día realmente estaba empeorando.
Asomó la mirada y vio una figura menuda, acompañada de una melena lisa, corta y que apenas rebasaba el hombro en azul índigo. La chica por suerte le daba la espalda y parecía tan ensimismada en sus pensamientos que no se había percatado de su presencia. Aparentemente no buscaba nada en particular, genial, una chica común y corriente que buscaba un momento de quietud, no había nada de qué preocuparse…
-Sé que nos conocemos desde hace un tiempo atrás, desde primaria. Es raro por qué sé que a pesar de ello no hablamos tan seguido. Tal vez tú no lo recuerdes, pero un día me defendiste de un par de niños que me molestaban y estaban a punto de golpearme…-
… a menos claro que la chica fuese rara y estuviese dispuesta a iniciar un apasionado monologo. Fantástico. No estaba dispuesto a revelar el excelente escondite que había encontrado a una completa desconocida, supuso que esperar a que terminara no sería tan malo.
-... se burlaban de mi cabello corto y de mis ojos blancos…-
Ojos blancos… un rasgo hereditario de la familia Hyuga. El único Hyuga que conocía era Neji, ese arrogante chico de 8vo contra el que competía cuando la ocasión se presentaba en eventos deportivos. Sakura y Naruto alguna vez le habían dicho que la prima de éste, una chica de su mismo año, era completamente diferente cuando se quejaban de sus constantes competencias. Nunca les prestaba demasiada atención, y realmente no le interesaba, por lo que nunca se preguntó si ella estudiaba en la misma escuela. Los edificios eran grandes y había divisiones por desempeño académico ¿Podría tratarse de ella? Interesante, ¿una hija de la honorable familia Hyuga practicando una confesión en uno de los lugares prohibidos de la escuela? La chica ya lo había despertado y no podría regresar a dormir, escucharía hasta el final y quizá después molestaría a Neji con dicha información o buscaría una forma de vengarse de la indiscreción involuntaria de ella por haber perturbado su descanso.
-…me dijiste que eran muy bonitos, que me hacían única en el mundo y debía dejar de prestar atención a los demás, que debía luchar por lo que quería y defenderlo frente a todos. Tú no lo sabes pero desde entonces, tu sonrisa y tus cálidas palabras de aliento me salvaron…
Hmph, vaya, un chico con complejo de héroe, casi sonaba como algo que diría…
- Tú me salvaste de la oscuridad, ya no tenía que temer ni a mi propio corazón. Tú iluminas mis días, y me muestras que el mejor camino siempre es perseverar hasta alcanzar nuestras metas. Por eso… por eso… ¡Tú me gustas mucho, Naruto-kun!-
¡¿Naruto?!
¡¿Qué demonios?!
¿Naruto? ¿El bote de basura humano que sólo podía llenarse de ramen? ¿El escandaloso payaso de la clase? ¿El eterno enamorado de Sakura y víctima de su furia todos los días? Su autoproclamado mejor amigo… ¡¿Ese Naruto?!
Eso sí era inesperado, una chica que gustaba del dobe, en este mundo existían personas con gustos demasiado bizarros. Cambio de planes: con su falta de tacto, probablemente la chica ya atravesaba un momento demasiado penoso al padecer un enamoramiento con el usuratonkachi. Las hormonas adolescentes y el amor eran una peste, un mal que podía desquiciar a las personas y hacerlas actuar como tontas sin remedio, siempre lo había pensado y esa niña lo constataba con todas las letras.
La chica volteo de pronto, dándole la cara, sin embargo estaba tan distraída que ni siquiera lo vio. Ojos blancos, piel palida y un rostro redondo e infantil, más bien convencional para una niña de 13 años. Su apariencia era discreta pero tenía el refinamiento y la elegancia sutil característica de los Hyuga, a pesar de la torpeza con que manejaba su cuerpo. Ninguna similitud con los extravagantes canones de belleza del dobe, cabello rosado, ojos jade, actitud desparpajada o expansiva. Se notaba que era tímida en extremo, pues a pesar de estar "sola" un sonrojo extenso coloreaba sus mejillas y parte de sus orejas. Fuera de eso, no había nada extraño en ella, era bastante normal para estar enamorada de Naruto.
Dentro de su bolsillo, su celular vibro, anunciando que faltaban menos de 5 minutos para la clase de deportes. Sólo Kami sabía lo que Anko Mitarashi, la profesora de dicha asignatura, habría de hacer con los desertores e impuntuales. Él último tuvo que dar cincuenta vueltas a la pista y hacer más de 100 lagartijas. No quería arriesgarse, era hora de salir de allí, fuera como fuese.
-¡Debo dejar de ser tan cobarde, me queda sólo un año para conquistar el corazón de Naruto-kun y caminar a su lado! Tu puedes Hinata!
Y el chirrido de la puerta lo delato, tan inoportuno como la primera vez.
-¿Q-Quien anda allí?- Escucho en la voz temblorosa de la chica, quien volteo inmediatamente y lo observo con sus grandes ojos claros, abiertos de par en par por la sorpresa y el miedo.
Evaluó sus opciones rápidamente, podría salir de allí sin decir una palabra y dejar que la mente de la chica siguiera siendo un caos, tal vez no lo había reconocido. Aunque observara a Naruto, no quería decir que lo conociera a él, ¿o sí?
-¿U-U-Uchiha-san?- Hinata profirió un susurro lleno de verdadero espanto, seguido de un ruido seco al caer inconsciente.
… o la chica podía reconocerlo claramente como un peligro debido a sus lazos con el rubio y desmayarse en el acto. Este día no hacía más que mejorar y su sarcasmo se elevaba a la par. No era un bastardo como para abandonar a una niña en la azotea, tendría que llevarla a la enfermería sin que ninguna de sus locas fans lo vieran y pudieran hacerse ideas de cómo obtener un viaje gratis patrocinado por él.
Se acercó hacia ella y se permitió observarla durante un momento. Si algo había que reconocerle es que sus sentimientos parecían sinceros. En su "confesión" jamás menciono algo tan superficial como atributos físicos y en realidad había tenido un tipo de interacción significativa con el usuratonkachi. En sus 13 años de vida ya había escuchado más de diez confesiones y todas eran tan aburridas como vanas. Que si su cabello azabache, que si sus ojos ónix, que si su actitud de hielo tan perfecta…
Estaban enamoradas de su apariencia y siempre le dejaban la molesta sensación de estarlo evaluando como un accesorio de moda. Naruto era igual, siempre persiguiendo la luz más brillante, quemándose en el proceso una y otra vez, incapaz de voltear la mirada hacia alguien más que Sakura. Vaya desperdicio…
Suspiro pesadamente. En fin, ¿a él que le importaba la vida amorosa de los demás?
Sin ninguna delicadeza la cargó como un costal de papas, quizás si era un poco bastardo. Era muy ligera, cosa que no le sorprendió debido a la pequeña talla de la chica. Ya era un hecho que no llegaría a clase de deportes pero quería terminar con esto rápido, la dejaría en la enfermería y continuaría este día como si nada hubiera pasado. Definitivamente no quería involucrarse con niñas tontas y menos con una que tropezaba con sus propios pies como Hinata Hyuga.
Pero el destino, irónico como siempre, estaba empeñado en demostrarle lo contrario.
Y… comenzamos. Hinata no sabe que Sasuke la escuchó… y Sasuke no sabe en lo que se metió. Nuestro serio protagonista es demasiado testarudo y no reconoce que la primavera que tanto detesta se le acerca poco a poco en forma de nuestra Hyuga favorita. ¡La llama de la juventud arderá con intensidad!
Será amor lento…con eso de que Sasuke sigue en modo "detesto a las niñas y soy demasiado cool para el amor". El prólogo se sitúa en el penúltimo capítulo de la historia y creo que este fic tendrá cerca de 15 episodios, nada demasiado largo. :D
