¡Hola a todos!

Sé perfectamente que me volé la barda con el retraso, pero lo importante es que el capítulo ya está listo. Prometo no volver a decir que actualizaré lo más pronto posible, porque cuando lo hago, me demoro más. Espero, como siempre, no decepcionarlos, ya que le sufrí algo al capítulo. Quiero dar las gracias a quiénes me mandaron sus comentarios (lamento no poderlos contestar), ciertamente me motivan mucho.

El capítulo, anteriormente lo iba a dividir en dos partes, ya que iba a estar algo largo, pero dado el retraso, los juntaré.

Que lo disfruten.


Capítulo VIII.

Al día siguiente, se propuso olvidar todo pensamiento relacionado con aquel par. Por lo cual, al ponerse a revisar su libreta, vio la nota que había olvidado: practicar la partitura de la canción para el concurso; dicho y hecho, pasó gran parte del día practicándola hasta que se quedó conforme con el resultado. Terminó los demás pendientes del colegio, ayudó a su madre con los deberes y revisó su correo por si tenía nuevos mensajes.

Tomó la nota con el e-mail de Neji y aunque pensó en agregarlo a su lista de amigos, simplemente rompió el trozo de papel y se enfocó en el vídeo que estaba viendo. Nada de chicos, Tenten, se dijo mentalmente, mientras intentaba a toda costa terminar su día sin pensar en esos dos que la traían más que mareada. Sin embargo, no pudo evitarlo.

Apagó el ordenador y se tumbó bocarriba en la cama. Observaba el techo como si se proyectara una película ahí; a su mente venía la primera vez que habían charlado en el café con Neji, el almuerzo en el receso, la salida al cine, la confesión y su respuesta: Eres muy lindo, y la verdad es que tú tam bién me gustas.

—Es que nunca te puedes quedar callada —susurró para sí, mientras generaba un sinfín de ideas en su mente, todo por culpa de su respuesta.

Se levantó de la cama y apagó la luz de su habitación. Intentaría dormir.


Tenten se revolvió en su cama, buscando objetos que bloquearan el sonido de la alarma. Sin éxito, no le quedó más que levantarse y alistarse para un nuevo día. Suspiró. Se puso el uniforme y recogió su cabello en dos chonguitos, ya extrañaba traer el cabello así. Al termi nar, bajó a desayunar con su mochila en mano.

—Buenos días, linda —dijo el padre de Tenten, se acercó y le dio un beso en la mejilla—. Que tengas un buen día, en otra ocasión te llevo al colegio.

—No te preocupes, que te vaya bien en el trabajo, adiós —respondió, fue hasta la cocina donde su madre ya le había servido el desayuno y comenzó a comer.

Cuando hubo acabado, se despidió de su madre y comenzó a andar hacia el colegio. Se colocó los auriculares y comenzó a escuchar música.

Chasqueó la lengua. Qué molesto día, pensó. Ciertamente en ese día se sentía comple tamente diferente; enojada, confundida, sin ganas de nada y con dolor de estómago —más figura tivo que literal—. Cambió la canción que estaba escuchando, cuando de repente sintió una mano que la sujetaba del brazo, rápidamente giró encontrándose con Itachi que le sonreía amistosamente.

—Perdónalo, a veces se comporta como un niño —alcanzó a escuchar por parte de Sasuke una vez que se quitó los audífonos. Itachi se excusó diciendo que ella no hacía caso—. Buenos días.

—No hay problema, estaba escuchando música así que yo tuve la culpa —dijo negando con la ca beza—. Buenos días, Itachi-san, Uchiha-kun.

Como de costumbre, comenzaron a andar todos juntos. Un repentino silencio se formó entre los presentes; Tenten estaba demasiado preocupada como para hablar y Sasuke pudo darse cuenta de eso, frunció el entrecejo confundido, preguntándose qué era lo que le pasaba. Itachi, cansado del ambiente incomodo, abrió una conversación.

—Es un lindo día, ¿no? —dijo, Sasuke y Tenten prestaron atención a sus palabras—. Tanto el supuesto significado de la fecha, como el clima. Ya quiero ver a Temari y llevarla a donde tengo pensado —Tenten le sonreía amablemente mientras que Sasuke, comenzaba a sospechar de sus palabras, Itachi le lanzó una sonrisa maliciosa a su hermano—. Ninguno tiene planes para hoy, ¿verdad?

—Niisan, vivimos juntos... ¿ya olvidaste a mi novia? —dijo sarcásticamente. Tenten se sonrojó al darse cuenta de que Itachi la había pillado viendo a su hermano.

—Eh... no, mis amigas no me han dicho nada —respondió Tenten desviando la mirada.

—¿Y porque no vienen con Temari y conmigo? —propuso Itachi, esperó un momento para ver la reacción de ambos. Sasuke frunció el ceño y lanzó una mirada asesina a su hermano mientras sus mejillas se coloreaban un poco, pero lo que le sorprendió fue la reacción de Tenten; divisó una ligera sonrisa en sus labios, quizás la había hecho sentir mejor, y antes de que Sasuke fuese a replicar, siguió hablando— no sólo es el día del "amor", sino también de la "amistad", si son amigos y no tienen planes, no veo el inconveniente.

Había ocasiones en las que su hermano le sacaba de quicio y ésta era una de ésas. Lo fulminó con la mirada, esperando que Tenten no hubiese notado el énfasis que Itachi puso en la palabra amigos, porque eso podría traerle consecuencias. Sin embargo, lo único que vio en su rostro fue una sonrisa.

—Por mí está bien —dijo ella, volvió su rostro a Sasuke—. Uchiha-kun, ¿tú qué dices? —preguntó, esperaba que de igual forma aceptara. Sasuke se llevó una mano a la nuca lanzando un suspiro al aire, intentando calmarse y ocultar la vergüenza que seguramente sus mejillas le dejarían ver a su hermano y a su enamorada.

—Digo lo mismo —tenía que reconocer que aunque pasó un momento incómodo, las cosas habían salido bien. Delineó una leve sonrisa en sus labios dirigida a su hermano, que bien se podría inter pretar como agradecimiento.

—Bien, más tarde le avisaré a Sasuke a qué horas nos iríamos para que te diga, nos veremos luego. Adiós —dicho y hecho, se fue por un rumbo distinto, dejándolos solos.

Y pensar que hace poco no tenía ganas de nada. Sonrió. Era increíble la forma en que los Uchiha podían cambiarle el ánimo.

—Sólo espero, mi padre no se oponga. Me gustaría estar cont... —empezó y rápidamente se calló al darse cuenta de lo que estaba diciendo—, con todos.

—No te preocupes, estoy seguro que te dejara, sino yo hablo con él —dijo Sasuke, Tenten no estaba muy convencida de que fuera una buena idea, recordó la ocasión en la que Neji habló con él y su semblante cambió—. ¿Sucede algo?

—Eh... no, nada —sonrió nerviosamente la castaña—. Todo bien.

Al llegar al colegio, automáticamente se paralizaron cuando pusieron un pie dentro; había adornos por doquier, alrededor de la explanada había puestos, por los mismos alumnos vendiendo globos, tarjetas, chocolates, rosas, pastelitos, y muchas otras cosas más que no alcanzaron a distinguir ya que esta ban repletas de personas.

Ninguno sabía que decir, y dadas las circunstancias hablar del tema era incómodo, así que sin hablar o verse siquiera, comenzaron a andar, evitando a toda costa chocar con algunas de las personas que pasaban corriendo cargando mercancía y demás.

—Tenten —la llamó Sasuke—, tengo algo que hablar con la directora. Si no llego, ¿podrías decir a Asuma-sensei?

—Eh, claro, déjamelo a mí —respondió, y comenzaron a andar en diferentes direcciones.

Cuando llegó a su salón encontró a Hinata intentando tranquilizar a Ino, la cual veía hacia la explanada con una mirada de pocos amigos. Las saludó rápidamente y entró a dejar la mochila en su asiento para luego regresar con ellas.

—¡No, no, no! ¡En serio que no es justo! —escuchó a la rubia decir—. Pasaré San Valentín como Dios me trajo al mundo, sola... —su semblante decayó por un momento y después se repuso— a menos que hagamos algo nosotras, ¿qué dicen, chicas?

—¿Hoy? —preguntó Tenten, preocupándose.

—Claro, después de clases —respondió, en ese momento Temari llegó, Ino frunció el ceño—, pero excluyamos a la novia de Uchiha Itachi —la aludida sonrió con arrogancia pasándola para dejar su mochila dentro.

—No estoy segura... no le pedí permiso a mi padre —dijo Hinata.

—Oh, no... ¿y tú, Tenten? —preguntó, esperanzada de que no la dejara abajo.

—No creo poder —dijo Tenten—, ya hice otros planes, ¿mañana?

—Pero qué dices, Tenten... ¡San Valentín es hoy! —dijo la rubia—. ¿Qué harás?

—Irá con nosotros a donde Itachi quiere llevarme, junto con mi cuñado Sasuke —intervino Temari, leyendo en su móvil el mensaje que el Uchiha le había enviado recién. Ino se sorprendió por un momento, pero cambió rápidamente; sonrió interiormente al darse cuenta de que Sasuke estaba avanzado.

—Bueno, bueno... igual podemos cambiar el día de la reunión —dijo sonriendo—, así también nos acompañas tú, Temari.

Temari se quedó observando a Ino detenidamente, ¿qué ocurría? ¿Realmente había olvidado por completo a Sasuke a tal grado de ya no importarle absolutamente nada? Había algo que no cuadraba. Ino no era de ésas que dejaban las cosas una vez que no las obtenía, al contrario, luchaba por ellas, aunque raras veces no lo conseguía a la primera, no era de las que se daban por vencidas así como así, y ésta no era la primera vez que reaccionaba despreocupadamente cuando se trataba de Sasuke, sentía que le ocultaba algo. En la primera ocasión que se presentara, hablaría con ella.

Casi en el momento, la campana anunciando el inicio de clases sonó y rápidamente el aula se fue llenando. Ino veía con fastidio a la pareja que estaba demostrando afecto al otro lado del salón, murmuraba que no era justo y que era mucho más linda que la chica. No pasó mucho tiempo para que Sasuke asomara la cabeza por el umbral de la puerta, buscando señales del profesor Asuma.

—Pasa, Sasuke-kun, hay entrada libre —dijo Ino sonriéndole al notar su presencia. Éste hizo caso y al pasar junto a ellas intentó parecer tranquilo. Se sentó detrás de Jugo, al lado de Suigetsu.

Lanzó un suspiro y se recargó en la mesa. Se preguntaba por qué era que le tomaba tanta importancia al día, siendo que anteriormente le parecía insignificante como todos los demás —excepto su cumpleaños, claro—; después razonó y considerando los años anteriores, no había una chica que le gus tase. Vio de reojo a Tenten sacar de su mochila una libreta desviando su mirada rápidamente antes de que ésta pudiera sentirlo.

—¿Qué tienes planeado, Romeo? —dijo el albino que estaba junto a él, con una sonrisa pícara en el rostro. Sasuke entendía que de nada servía negarle algo a Suigetsu porque sólo le confirmaría todo, así que sólo lo miró como si trataba de comprender a que se refería—. Oh, no te hagas el desentendido, seguro fuiste a prepararle una sorpresa a la chica que te pidió el número de móvil.

—¿Tenten? —dijo. Suigetsu lo pensó por un momento y después asintió—. Qué va, ¿por qué planearía algo?

—¿No es tu novia entonces? —preguntó Hozuki, Sasuke frunció el ceño irritado.

—Por supuesto que no. Somos amigos —contestó—. Ya te lo había dicho.

—¿Sabes? —dijo luego de un momento, Sasuke se percató de que estaba viendo a Ten ten demasiado pensativo para tratarse de él—. La chica no está mal —Sasuke cerró los puños encajándose las uñas en sus palmas. ¿Acaso Suigetsu estaba insinuando algo?—. Quizás yo pueda...

—No —sentenció, dándose cuenta de a donde se dirigía todo eso. Conocía a Suigetsu, era demasiado mujeriego y no dejaba escapar ninguna oportunidad que se le presentaba—. Ni te atrevas a coquetearle.

—Oh, no puedo creerlo. ¡Estás celoso! —exclamó con sorpresa. Al menos, la mitad del salón, giró a verlos. Tenten y sus amigas incluidas. Sasuke miro con reproche al albino, después desvió su mirada a la nada, evadiendo las miradas curiosas de sus compañeros. Suigetsu, entendiendo lo que había provocado, continuó bajando más su voz—. No te preocupes, no me acercaré a ella. Ya tengo puestos mis ojos en alguien más.

—Uhm, temo por la pobre ingenua que seguramente confiará en ti —contestó ya más tranquilo al escuchar aquello. No iba a decir nada más, porque sólo podría confirmarle más sus sospechas.

—¿Qué insinúas? Ésta vez sí me han flechado, lo prometo.

Al igual que Jugo, Sasuke rodó los ojos fastidiado ya de las palabras de Suigetsu, ¿cuántas veces no había escuchado lo mismo? Quizás era cierto que le habían flechado porque el concepto era «me gustó a simple vista», pero hasta allí. Pasaron los quince minutos y el maestro ni sus luces. Poco a poco, el salón se fue vaciando dejando a unos cuantos alumnos ahí.


Durante las clases, antes del receso varios alumnos entraban con obsequios llenando el aula de color. Aunque los maestros parecían realmente fastidiados, no podían decir o hacer nada salvo dejarlos entrar, ya que era una tradición permitir esa clase de cosas, puesto que las ganancias de las ventas se utilizaban para pagar el baile de graduación. Cuando Iruka-sensei les permitió salir al receso, el semblante de Ino había cambiado a uno depresivo; bastó con verla desmoronarse sobre su silla cuando llegó a la cafetería para saber que todo a su alrededor le afectaba.

—No te lo tomes personal, seguramente el chico indicado aún no llega, eso es todo... —Tenten intentaba animarla, Ino sólo la vio intentando creerse sus palabras.

—Ino —sintió que alguien le tocaba el hombro por detrás y al reconocer la voz giró rápidamente—, esto es para ti.

Era Sasuke, traía una rosa blanca en la mano, se la tendió para que la tomara y al hacerlo se fue sin decir más. Ino quedó perpleja, no podía creerlo. Se ruborizó y bajó la mirada a la pequeña y perfecta rosa blanca que estaba entre sus dedos. En el tallo, había una nota sujetada por un listón. Aun que Temari y Tenten se acercaban para poder ver lo que decía, Ino les bloqueó la vista, fulminándolas con una mirada de reproche. «Considera esto una muestra de mi gratitud; si no fuera por ti, ya habría metido la pata».

—¿Qué te escribió mi cuñadito? —preguntó Temari curiosa.

—Nada que te importe —respondió, arrugó el trozo de papel y lo guardó en su cartera.

Tenten observaba la rosa con detenimiento, ¿qué significaba todo eso? Por su mente cruzaron varias suposiciones y al proyectar en su mente una de ellas, la hacía enfadar un poco; se levantó sin decir nada y comenzó a andar sin saber a dónde. Todas la miraron perplejas.

—¿Qué le sucederá a Ten-chan? —preguntó Hinata viéndola perderse entre las personas.

—Ni idea —respondieron al unísono.

Se alejó de todo el bullicio que había por la explanada. Escuchaba canciones románticas en el sonido siendo dedicadas a otras personas, y eso comenzaba a deprimirla. Se sentó en el tronco que había detrás de los salones comenzando a hacerse preguntas. ¿Qué pasaba con ella? ¿Desde cuándo todo eso le importaba? Desde que te gusta alguien, y ese alguien le regalaba rosas a la chica que había rechazado, pensó. Frunció el entrecejo y resopló. Se tendió sobre el tronco, y miró al cielo. Suspiró con más tranquilidad cerrando los ojos. Escuchó un ruido y abrió los ojos de golpe, se en contró con el rostro de Neji justo sobre el de ella. Su primera reacción fue levantarse sin esperar siquiera a que el Hyuuga se moviera, chocó con su frente sintiéndose aturdida por un momento.

—L-Lo siento, Neji-san... no quise lastimarte —dijo Tenten, acercándose a él, levantando las manos con intención de ayudarle.

—No te preocupes —respondió éste, sobándose la cabeza—, yo tuve la culpa por llegar así.

—Eh... ¿quieres sentarte? —preguntó Tenten sonriendo nerviosamente. Neji asintió y se colocó a su lado.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Neji, Tenten suspiró e intentó formular una mentira pero no le fue posible, estaba demasiado enojada.

—Quería alejarme de todo... ése escándalo —dijo esto último con algo de desdén, a Neji le sorprendió escucharla así.

—¿Te molesta? —vio a Tenten fruncir la boca y arrugar las cejas.

—¡Sí, absolutamente todo! ¡Todas esas muestras de afecto que seguramente son falsas! —exclamó, levantándose de golpe, tomó otro bocado de aire y continuó— Es decir, ¿por qué éste día? ¿Qué tiene de especial? ¡Es un día como cualquiera! No... —negó con la cabeza, completamente segura de lo que decía— no tiene importancia alguna.

Se formó un breve silencio, acompañado de las irregulares respiraciones de la castaña. Neji estaba atónito, realmente no podía creer que Tenten se pusiera así, creía que era como todas las demás chicas entusiasmadas por ésa fecha, sin embargo, se equivocó.

—Yo... lo siento, creo que sólo necesitaba desahogarme —dijo riendo nerviosamente al haber mostrado una faceta no muy buena de ella a Neji; éste sólo la miraba y luego de un momento se levantó acercándose a ella.

—No te preocupes, está bien —mostró una pequeña sonrisa y la tomó del hombro, Tenten se ruborizó bajando la mirada apenada puesto que la mirada del Hyuuga se había vuelto algo intensa y tenía la impresión de que podía leer sus pensamientos.

Agradeció que el timbre interrumpiera el momento y rápidamente se dispuso a irse dando las gracias por escucharla y soportar sus gritos.

—Espera, Tenten... —la llamó Neji, pero ella no alcanzó a escucharlo ya que había salido corriendo. No, quizás no es el momento, pensó.

Sí, es ésta ocasión había sido salvada por el timbre, pero estaba consciente de que eso no sucedería todo el tiempo. Dio un suspiro prolongado y normalizó su caminar, se dirigió a los bebederos para tomar agua, porque estaba segura que una vez entrando al aula, la profesora Anko no le permitiría salir. Se apresuró y después recordó que dejó su desayuno a medio terminar. Suspiró pesadamente, ya completamente fastidiada de ése día.

Al llegar a su salón, no pudo evitar quedar perpleja ante lo que sus ojos estaban viendo: encima de su mesa había un ramo de rosas, envuelto con papel transparente. Se acercó lentamente y observó a sus amigas que la veían igual de confundidas. Temari le indicó que había una tarjeta ahí y ésta, pacientemente, la tomó con cuidado, como esperando que alguien reclamara por ellas y al ver que nada ocurría leyó el reverso del pequeño sobre que la tenía como destinatario. Para Tenten; ésas simples palabras la estremecieron a tal grado que su pulso se aceleró considerablemente. Cuando sacó la tarjeta leyó: Me hubiese gustado entregártelo personalmente pero aún no es el momento de que sepas quién soy, que tengas un lindo día.

—¡Qué emocionante, Tenten! —exclamó Ino— ¡Tienes un admirador secreto! —ella ya tenía la ligera sospecha de quién era, razón por la cual no le sorprendió encontrarse con el Uchiha recargado en la mesa con el rostro cubierto; seguramente completamente apenado de lo que había hecho. La rubia sonrió con malicia—. ¿Tienes alguna idea de quién puede ser?

—¡Pero qué dices, Ino! Mira su rostro... tal parece que ni siquiera imaginaba recibir algo —instintivamente Ino giró a ver a Tenten y su reacción ciertamente la desconcertó: creyó que se emocionaría, pero aunque estaba sonrojada por la pena, no se le veía muy contenta, su mirada estaba absorta de cualquier comentario, perdida en el suelo. La rubia iba a decir algo, pero antes de que pudiera, Tenten tomó el ramo y salió corriendo de salón con él.

—D-Debería estar feliz, no con esa expresión tan... emm, indiferente en su rostro —comentó Ino.

—Tienes razón, al igual que tú deberías estar hecha una furia porque no recibiste nada —respondió Temari esperando su reacción.

—¿Qué dices? Recibí algo en el almuerzo... —Temari suspiró.

—Ven un momento, necesito que me aclares algo —dijo Temari sujetándola del brazo.


No debía ponerse así. Debía calmarse y respirar. Debía tratar con cuidado las rosas de la persona desconocida que se lo envió. Pero, no tenía ningún sentido si no eran de Sasuke. Y es que no podía evitar querer que fueran de él, una muestra de cariño con intenciones de algo más. Sentía que de un momento para otro las lágrimas brotarían de la nada, pero no lloraría, no por él. Miró las rosas y sintió algo de pena por quien se las mandó; así que las trató con cuidado dejándolas en la biblioteca para que no se arruinaran en el salón, a la salida las recogería.

Caminó de regreso al aula, pidiendo permiso a la profesora Anko que le dejase entrar. Se sentó y prestó atención. Sonrió al percatarse de que estaba olvidando algo; quizás no recibió algún regalo de Sasuke, pero obtendría lo mejor de todo: su compañía, y eso, era algo que no tenía comparación.

El periodo faltante de clases terminó y rápidamente todos abandonaron el salón, la mayoría, felices. Ino volvió su mirada al azabache dedicándole una sonrisa de agradecimiento por la rosa, para después abandonar el lugar junto con Temari una vez que se hubieron despedido. Mientras Hinata terminaba de recoger sus libros, Tenten le pidió que la esperase un momento para poder recoger las rosas, ésta le sonrió.

Sasuke no sabía si esperar a Tenten sería una buena idea, así que pasó de largo, dejando a Hinata sola con un par de compañeros más. Ésta sólo lo observó alejarse.

Al abandonar el aula, el Uchiha se encontró con Neji. Frunció el entrecejo suponiendo a lo que venía. Cerró los ojos intentado relajarse y trató de ignorarlo lo más que pudo. Sin embargo, éste abrió una conversación:

—¿Está Tenten ahí? —preguntó, Sasuke al escuchar su nombre se tensó un poco.

—No, fue a recoger unas rosas —contestó sin más dispuesto a seguir con su camino. El Hyuuga únicamente lo siguió con la mirada y una vez que lo perdió de vista, pensó en lo que había dicho. Sin darse cuenta, sus piernas comenzaron a moverse y se alejó de ahí. Quizás no es el momento, pensó por segunda ocasión. Se dirigió nuevamente a su aula esperando que Gaara siguiese ahí junto con Naruto y Kiba.


Una vez que la castaña volvió al salón, se percató de que el Uchiha ya se había ido. Intentó ignorarlo y llamó a Hinata para irse. Cuando salieron del aula, un chico rubio, de ojos azules, se detuvo enfrente de ellas y después desvió su mirada a Hinata, la cual comenzó a ruborizarse puesto que la estaba viendo demasiado.

—¿Tú eres 'Hyuuga Hinata'? —preguntó luego de un momento. La aludida parpadeó como queriendo despertar de su aturdimiento, para después asentir levemente. El rubio mostró una gran sonrisa y le tendió una tarjeta.

—¿P-Para mí...? —el chico asintió y ésta vio la tarjeta sin poder creerlo.

—Te la envía un chico de mi clase —dijo rápidamente mientras ponían sus brazos tras la nuca.

—D-Dile 'muchas gracias' —respondió la Hyuuga sonriendo. El chico miró a Hinata una última vez antes de marcharse; notó su pulso acelerado y un cosquilleo en el estómago, que podía asegurar no era por hambre. Se despidió de ellas y corrió en dirección contraria.

—Vaya, vaya... parece que la pequeña Hina-chan tiene un admirador secreto —dijo Tenten, codeándola. El rubor de Hinata se hizo más nítido, enrojeciéndole las orejas también.

Tenten comenzó a reír al ver que Hinata se había quedado sin palabras y siguieron caminando a la salida. Llegaron al café de enfrente para comprar algo, encontrándose a Sasuke ahí junto con uno chico que no había visto antes; se notaba que era mayor que él y usaba anteojos. Éste se percató de su presencia y se despidió del chico, acercándose a ellas.

—Hola —dijo Tenten—. ¿Pedirás algo?

—No, estoy bien —respondió el Uchiha—. ¿No venía Hyuuga contigo? —Tenten le miró confusa y después negó con la cabeza.

—Bueno, si te refieres a Hyuuga Hinata, sí... aquí está —dijo riéndose de la expresión confusa en el rostro de él.

—Ah, Hyuuga Hinata... cierto —la secundó al darse cuenta.

—Eh... ¿vendrás con nosotras o tenías pensado quedarte? —preguntó la castaña mirándolo.

—Sí, iré —dijo rápidamente, dispuesto a salir detrás de ellas.

De camino, Tenten le contó a Sasuke que Hinata había recibido una tarjeta, haciendo que el rubor de ésta última, permaneciera en sus mejillas adornándola graciosamente mientras hacía una mueca de vergüenza.

—¿A sí? ¿De quién? —preguntó curioso, pero bastante alejado de parecer muy interesado.

—Ni idea. Un chico rubio se acercó y dijo que alguien se la había mandado.

—¿De ojos azules?

—¡Sí, exacto! —dijo dándole la razón.

—Oh, Naruto —respondió—. Si dices que alguien lo mandó quizás fue de Kiba o él, es el único que tiene pinta de enamorado.

—¿Los conoces?

—Sí, íbamos juntos en primero, también en secundaria.

—Vaya, quién diría...

Hinata se despidió de ellos, apretaba la tarjeta contra su pecho, sonriendo complacida de saberse parte de los pensamientos de alguien, aunque no fuese precisamente de quien quisiera.

—¿Quieres que te acompañe a tu casa? —preguntó Sasuke, intentando no mirarla a los ojos.

—¿Eh?

—Para hablar con tu padre o madre... sobre lo de la salida.

—Ah, sí, sí... claro —dijo cayendo en cuenta de la razón. Un breve silencio incómodo se formó entre ambos. Tenten desvió su mirada al ramo de rosas que cargaba en mano y después a la carretera.

—¿Te gustan? —preguntó Sasuke. Tenten volteó a verlo y vio que éste señalaba el ramo.

—S-Sí... son muy lindas —su rostro se enterneció. La mayoría de las rosas eran blancas y el resto rojas—. Las blancas son mis favoritas —Sasuke sonrió ligeramente al haber dado en el clavo, pero después su expresión le desconcertó un poco.

—¿Pasa algo?

—No, nada... es sólo que me ha dado curiosidad.

—¿De?

—Quién las envió —dijo, después tomó aire para seguir—, no creía posible que alguien pensaría en mí.

—¿Por qué no? Es normal.

—¿Eh?

—Que tengas a alguien prendado de ti. Tú eres alguien... diferente.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Tenten confundida, entrecerrando los ojos. Creía que estaba jugando.

—No tengo palabras para describirte, sólo no eres como las demás.

—Espero eso sea un cumplido —respondió riéndose intentando no tomárselo tan en serio.

—Lo es, ser como eres te hace especial —dijo con tanta seriedad que a Tenten no le quedó duda de que no estaba bromeando.

—Bueno, pues gracias. Tú también lo eres —dijo sonriéndole amablemente.

Al llegar a la casa de la castaña, ésta se percató de que su padre aun no llegaba. Su madre les hizo pasar y después de poner las rosas en agua, invitó al Uchiha a comer algo sin darle la oportunidad de negarse.

—¿Cómo se llama tu madre, Sasuke? —preguntó interesada. El aludido terminó de comer el trozo de milanesa para después responderle.

—Mikoto —dijo para después darle un sorbo a su jugo.

—¿Uchiha Mikoto? —éste asintió—. ¡Vaya, qué casualidad! Nosotras éramos compañeras en la universidad y muy amigas. ¿Y cómo está? Salúdamela, por favor.

—Bien dentro de lo que cabe. Y no se preocupe, yo le mando sus saludos.

Mientras charlaban de otras cosas, el padre de Tenten anunció su llegada y se dirigió al comedor. El Uchiha rápidamente se puso de pie e hizo una reverencia presentándose ante él. Éste lo miro con detenimiento notando algo familiar en él.

—Cariño, ¿recuerdas a Fugaku y Mikoto? Él es su hijo.

—Un gusto, señor.

—Sí, como olvidaría a uno de mis amigos —dijo sonriendo. Le parecía increíble el parecido que el muchacho tenía con su madre—. El gusto es mío, jovencito. ¿Están bien tus padres?

—Sí, muy bien, gracias —respondió, el padre de Tenten le miró interrogante puesto el menor parecía querer decir algo—. Vine porque quería saber si podría dejar a Tenten salir con nosotros, mi hermano nos invitó a algún lugar, que aún no estoy seguro de donde será, le puedo asegurar que ella estaba bien.

—Está bien —dijo luego de un breve silencio. Tenten sonrió desde su lugar y su madre le tomó la mano dándole a entender que también estaba de acuerdo.

—Aún no sé muy bien a qué horas, pero nosotros vendríamos a recogerla dentro de un rato.

—Siempre y cuando regresen temprano —agregó el mayor, el azabache asintió y le agradeció el haberle concedido la salida. Y sin más que charlas triviales, terminaron de comer.


Tenten agradecía que los maestros no se hubiesen puesto estrictos y dejaran tarea, así podría salir sin remordimiento alguno de no haber terminado sus deberes. Sonrió y se preguntó cuál había sido la razón por la que su padre no se opuso ésta vez a qué saliera, o por qué no había tocado su puerta para darle una pequeña charla sobre chicos o algo parecido. En fin, agradecía que fuera así, porque ésta era toda su esperanza para que el día mejorara; después se corrigió mentalmente y se acercó al florero en el que había puesto las rosas. También fue un lindo detalle, pensó. Aunque al principio no pensó de ésa forma, ahora se daba cuenta de que lo era.

Luego de salir de la tina de baño, se vistió y se miró en el espejo. El vestido lila le llegaba tres dedos sobre la rodilla, que era en gran parte oculto por el abrigo que se puso encima —ya que aún hacía frío en las tardes—, medias negras y zapatos del mismo color. Alació su cabello y dejó caer su flequillo de lado. Revisó su móvil en señal de algún mensaje de Sasuke indicándole la hora en que pasarían por ella. Faltaba menos de media hora.

Se cepilló los dientes y guardó dinero en su cartera. Fue hasta su escritorio y tomó uno de los libros nuevos que había adquirido, se sentó en su cama usando de respaldo las almohadas contra la cabecera. Leyó un par de capítulos antes de escuchar que su madre la llamaba. Cerró el libro y lo dejó en la mesilla de noche que estaba junto a ella. Tomó su móvil del tocador y se dio un último vistazo en el espejo. Suspiró y trató de relajarse puesto que su pulso se había acelerado un poco al escuchar que los Uchiha habían llegado.

Cuando llegó hasta la sala de estar, encontró a Itachi charlando amistosamente con su padre, lo que le pareció algo increíble ya que no solía ser muy expresivo al hablar, salvo con ella o su madre.

—Cuídenla bien —dijo su padre.

—No se preocupe, está en buenas manos —respondió Itachi, codeando 'por accidente' a su hermano, a lo que él también asintió.

—Bueno, adiós —dijo Tenten, besando a su padre y a su madre en la mejilla. Después salió con ambos dándose cuenta de que el mayor traía un auto.

—Convencí a mi padre de que me lo prestara con mis buenas notas —comentó el mayor guiñándole un ojo, Tenten rió divertida—. Váyanse atrás, el asiento de copiloto está reservado para mi linda chica.

Éstos obedecieron. Sasuke le abrió la puerta a Tenten dejándole espacio para que entrara, después entró él cerrando la puerta. Itachi encendió el motor y se dirigieron a la casa de la rubia.


Itachi condujo a la cuidad y por fin, luego de tanta insistencia, dijo a dónde los llevaría —claro que cuando lo dijo, ya estaban estacionando el auto en el lugar—. Bajaron y vieron las instalaciones. Era el teatro del Estado; había una presentación de una comedia romántica que, según había escuchado, era de las mejores.

Al terminar, fueron a un restaurante de comida italiana, por petición de Temari. No hubo queja alguna por ninguno, y al acabar la cena, pagaron y salieron del lugar.

—Gracias, Itachi —habló Temari tomándole del brazo y abrazándolo así, se recargó en su hombro. Itachi solamente volteó a verla y con su brazo libre le rodeó la espalda.

—Aún no termina —respondió él, levantó su mentón y la acercó a su rostro para besarla.

Sasuke y Tenten se comenzaron a sentir fuera de lugar y se alejaron sentándose en una de las mesas que estaba afuera del restaurante. Se recargó sobre un brazo y lanzó un prolongado suspiro mientras cerraba los ojos; al abrirlos, desvió su mirada al cielo estrellado sonriendo agradecida de poder estar ahí, sin embargo, todo eso no le era suficiente si Sasuke no estaba con ella —aunque en realidad estuviera justo enfrente de ella—.

—¿Te gusta Ino? —preguntó de repente, sin darse cuenta de que había hablado en voz alta. Al reaccionar tragó saliva y se tensó al percatarse de lo que había hecho. Sasuke sólo la observó, la castaña comenzó a tensarse y ver alrededor intentando evadir la mirada del chico.

—Te lo dije antes —respondió sin dejar de verla—, nada ha cambiado.

—Oh —dejó escapar, como un suspiro de alivio— creí que sí.

—Hablando del tema, Hyuuga es... —comenzó, deteniéndose al no estar muy seguro de si sería bueno preguntar, pero la chica volvió su mirada interesada en escucharlo así que continuó— ¿el amor imposible del que me dijiste una vez?

—A-Algo así...

—Dudo que realmente sea un imposible —comentó, Tenten se sentía algo incómoda ya que Sasuke seguía viéndola y tenía la impresión de que sabía lo que estaba pensando.

—Es verdad que ha dejado de serlo, él... se me declaró hace poco —dijo pausadamente. Y luego de tanto evadir a Sasuke por fin se animó a verle la cara. Éste desvió la mirada a un punto inexacto del suelo y bajo la mesa apretó los puños, creyendo que el Hyuuga había logrado pasar de nivel en su relación con Tenten. Intentó tranquilizarse, si así fue, no podía hacer nada más que aceptarlo.

—Ya veo. Entonces, tú y él ya son...

—No —dictaminó rápidamente, para no crear malentendidos. Sasuke volvió su mirada a ella y encontró algo ahí que no alcanzó a descifrar—. Dije algo que no debía, pero no pasara nada. Ya no siento lo mismo, creo que todo fue una ilusión o qué sé yo... —habló esto último en voz baja, sintiéndose algo tonta al decirlo. Neji era un buen chico y reconocía que aunque le gustaba, ya no era de la misma forma.

—¿Se lo dijiste?

—Durante el receso estuve con él, pero creo que lo único que hice fue comportarme como una tonta. Estuve gritando, ¿sabes? —dijo riéndose de sí misma— No hice más que quejarme.

—Ah, ¿estabas molesta? —preguntó el Uchiha.

—Supongo que solamente estaba celo... sí, molesta —estaba hablando de más en ese día, sin duda, lo único que esperaba es que Sasuke no se diera cuenta de nada.

—¿Por qué? ¿Alguien te hizo algo?

—E-Eh, no, no... es sólo que, yo... —suspiró y no le quedó más remedio que decirlo— vi a alguien y me molesté.

—¿Ése alguien te cae mal?

—No, no... al contrario. Me agrada bastante, fue algo como 'sentir celos' —hizo unas señas con los dedos y Sasuke delineó una sonrisa en sus labios.

—¿Quién es? —preguntó, completamente seguro que su reacción le daría la respuesta. Por lo que había visto en ella, no era alguien que supiese callarse sus emociones, de alguna u otra forma las expresaba así que sería fácil averiguar cómo se sentía.

—Un amigo —trató de decir lo más calmadamente posible; sería algo patético que le revelara que era él, en un día como ése.


—¿Fue por eso, verdad? —Temari miraba al Uchiha mayor con una ceja alzada, esperando respuesta. El Uchiha suspiró y asintió.

—¿Cómo lo supiste? —cuestionó. Su falsa historia del día de la amistad no había convencido del todo a Temari, así que al menos esperaba que ella le dijera como lo averiguó, más el hecho de que a Sasuke le gustaba Tenten que el de su plan para que estuvieran juntos.

—¿Recuerdas la chica rubia de ojos azules? Ella me lo dijo —respondió, acercándose a él—, como te habrás dado cuenta, tengo mis métodos para averiguar las cosas cuando me lo propongo.

—Ya no me cabe la menor duda —respondió rodeándola por cintura y acercándola más a él para depositar un fugaz beso en sus labios.

—Y ella, al parecer siente lo mismo —comentó, volviéndose para verlos—. Por su actitud en el receso, creo que le molestó que Sasuke le hubiera dado una rosa a Ino, porque después de eso, no la vimos hasta que entramos a clases.

—Entonces no sé que están esperando esos dos... —ambos continuaron viéndolos, mientras esperaban indicios de que algo más pasara. Sin embargo, lo único que alcanzaban a ver era a Tenten desviar la mirada a todos lados. Suspiraron. Encontrar valor, seguramente.


—Y es un hecho que no me dirás quién es, ¿verdad? —dijo luego de un momento, afirmando más que cuestionando. Tenten recordó las palabras de aquel mensaje que una vez le mandó, luego sonrió, sintiendo como el ambiente de tensión se disipaba poco a poco.

—Te lo diré a su debido tiempo —respondió, levantándose. Volvieron su mirada a los tortolos frente al auto y vieron la seña de que ya era hora de regresar.

Pasaban de las ocho cuando ya iban de regreso. Tenten le agradecía a Itachi que la hubiese invitado, que todo había sido grandioso y al igual que Temari, coincidieron en que la comida había sido lo mejor. Al llegar a la casa de la castaña —después de dejar a Temari—, Sasuke se bajó abriéndole la puerta, para pasarse al asiento de enfrente.

Sasuke buscó en sus bolsillos su teléfono celular, sin dar con él. Recordó que al levantarse había escuchado un sonido y supuso que se le había caído. Tenten, acercándose a la puerta, alcanzó a ver el móvil del azabache y lo juntó tendiéndoselo en la mano.

—Aquí tien... —sintió una presión muy cerca de sus labios, algo brusca y cálida a la vez. Sus ojos se habían abierto ante la sorpresa de lo que estaba pasando. Sasuke al alejarse, se golpeó con el umbral de la puerta y dio la vuelta afuera mirando a cualquier lugar mientras la castaña salía. Itachi se preguntó qué era lo que había ocurrido para que ambos reaccionaran así, observando como Tenten, cubría su boca completamente, sin dejarle hablar con claridad, aparte de su reciente tartamudeo—. ¡G-Gracias, I-Itachi-san...! Yo... ¡gracias! ¡Adiós! —pronunció antes de salir corriendo hacia la puerta, abriéndola de golpe mientras se pegaba detrás de ella esperando escuchar el motor de auto alejarse. Se dejó caer al suelo sin poder creer lo que había pasado. ¡Lo besé!, pensó sintiendo un fuerte calor en las mejillas y su corazón queriéndosele salir del pecho.