Hola, ¿qué tal?
Sí, sé que soy una sinvergüenza al tener casi un año sin actualizar y que quizás no les interese lo que sigue, pero francamente no quería dejar la historia inconclusa y menos ahora que volvió la motivación para hacerlo. Espero lean, les guste y si lo merece, comenten. No prometo actualizar muy seguido, porque existen los bloqueos mentales, las actividades roba-tiempo y demás, pero pueden estar seguros de que la terminaré.
Sin más espero disfruten la lectura. Lamento no haber podido responder los reviews, pero muchas gracias por ellos (:
Capítulo IX.
Sasuke se detuvo por un momento cuando escuchó a su hermano llamar a Tenten. Aunque estaba a sólo cinco metros de ellos, la aludida no se inmutó en lo más mínimo, seguramente tenía puestos los auriculares como la vez pasada. Su hermano iba a acelerar el paso para llamarla nuevamente y ésta se percatara de su presencia, sin embargo, el menor le tomó el brazo antes de que pudiera lograr su movimiento.
—¿Qué?
—No la molestes —dijo el menor desviando la mirada a la silueta cada vez más alejada de su compañera. Ésta vez fue Itachi quien le frenó el paso cuando el más joven quiso avanzar, tomándole del brazo.
—Dime qué ocurre —ordenó, pero éste sólo se dedicaba a verla alejarse. Rodó los ojos con impaciencia al ver que su hermano se negaba a decir palabra alguna—. Has estado muy raro desde ayer, ¿qué sucedió entre ustedes?
—¿Por qué tendría que haber pasado algo? —evadió. Itachi fijo su vista en la de él intentando que éste le dijera todo, si había algo que Sasuke no soportaba era que lo miraran fijamente por demasiado tiempo. Pero, parecía que la estrategia no funcionaba ésta vez.
—Está bien, está bien... no me digas nada —dijo el mayor, comenzando a caminar. Sasuke suspiró creyéndose un tonto al haber caído en el truco de la indiferencia.
—La besé —respondió haciendo parar en seco a su hermano—, o ella lo hizo, ¡yo qué sé!
—¿Cuándo pasó eso? —preguntó Itachi una vez que hubo regresado a su lado.
—Cuando ella iba a salir del auto y yo iba a entrar por mi celular. Aunque podría decirse que fue sólo un choque accidental.
—Uhm... eso explicaría porque se veía tan nerviosa cuando se despidió —dedujo el mayor ignorando por completo lo último que Sasuke había dicho—. ¿Y bien?
—¿Qué?
—¿Qué harás? —preguntó—. Evadirla no es una opción, hermanito.
—No estoy evadiéndola —corrigió de inmediato—. Le doy tiempo para pensar las cosas.
—No hay nada que pensar, deben hablar —señaló Itachi, alzando el dedo índice para enfatizar—. Pero, si crees que es lo correcto, tampoco la dejes pensando tanto, porque si no la vas a perder...
—No es mía como para perderla —dijo el menor siguiendo el paso de Itachi. El cual, se posicionó delante de él, tomándole por los hombros.
—Entiendes lo que quiero decir, no me tuerzas las cosas —respondió intentando tranquilizarse—. Anda, camina o se hará tarde.
Tal parecía que Sasuke había ignorado por completo el consejo de su hermano, puesto que habían pasado casi tres semanas desde el incidente de San Valentín y tanto Sasuke como Tenten habían estado manteniendo distancia, preocupando a todos, principalmente a Ino e Itachi. Sin embargo, nadie se animaba a decirles palabra alguna del tema.
Tenten a toda costa trataba de evitar a Sasuke por la mañana, al igual que por la tarde al regresar a casa. No le había enviado ningún mensaje así como tampoco había recibido ninguno de él. Cada que podía, lo observaba desde lejos, pero cuando el azabache volteaba la vista hacia ella, giraba completamente apenada y encontraba cualquier cosa a su alrededor más interesante que los orbes del Uchiha. Se arrepentía de haber ignorado a su hermano cuando le llamaba la mañana siguiente del suceso que creó una barrera entre ella y Sasuke. Aunque más de una ocasión intentó aclarar las cosas, el valor que encontraba en un momento se esfumaba de inmediato al recordar el beso que había cambiado todo. Quizás aclarar las cosas no era el problema, sino el hecho de que aun no estaba preparada para declarársele abiertamente, porque tenía claro que cuando hablara con él, se le saldría decirle que tenía otros sentimientos por él.
Soltó un suspiro con pesadez y se deshizo en su silla cansada de tanto pensar. Sentía una fuerte jaqueca porque no hacía más que eso, pensar. Alzó la mano esperando captar la atención de su maestro y al lograrlo, pidió ir a la enfermería.
—Tu novia se siente mal, Sasuke. ¿Por qué no la acompañas? —dijo Suigetsu divertido, el Uchiha sólo lo ignoró viéndola como salía del salón.
Escuchó los batazos en el campo de juego, detrás de los salones, y decidió aprovechar su salida para despejar su mente viendo el softball. Se sentó en una de las gradas vacías y fijó su vista en el pícher antes de que le lanzara la pelota al bateador. Rápidamente la bola curva se transformó en un hit que le dio la oportunidad de robar dos bases. Aunque sólo era una práctica, todos se esforzaban bastante.
—No sabía que te gustara el deporte —dijo una voz familiar detrás de ella. Se sobresaltó un poco y después volvió su rostro a Neji que había subido a la grada para sentarse a su lado—. Hola.
—Hola, Neji-san —saludó mostrando una leve sonrisa—. ¿A ti también te gusta el softball?
—Sí, había pensando unirme al equipo, pero no soy tan bueno.
—¿En serio? —Neji asintió—. Caray, yo te creía atlético.
—¿Qué dices? Los deportes no fueron hechos para mí. Soy más... ¿intelectual?
—Quizás —respondió sonriendo—. ¿Y qué andas haciendo fuera del aula?
—Bueno, te vi por la ventana y me preocupó la expresión de tu rostro —dijo sin dejar de ver el campo donde estaban todos—, ¿te encuentras bien?
—Eh... sí, sí, claro —respondió sonrojándose, no creyó que llegara tan lejos—. Sólo quería salir, me duele un poco la cabeza.
—Vamos a la enfermería entonces, para que te den una pastilla o algo y te mejores —propuso, viéndole a la cara. Antes de que Tenten fuera a decir algo, Neji palmeó su rodilla y se puso de pie—. Anda.
Neji permaneció a su lado durante el resto de la clase a la cual no regresó. Se sentía tan en paz estando a solas con él, que su principal dolor de cabeza se quedó en el olvido por un momento. Al ver a Neji junto a ella, no pudo evitar pensar en todo lo ocurrido, como las cosas se descontrolaron y ahora la traían vuelta loca. ¿Por qué razón dejó de ser tan especial como lo era? ¿Qué cambió en él? Era exactamente el mismo. La única diferencia era que él le había confesado tener sentimientos más allá de una amistad, ¿entonces por qué cambió?
Sonrió al darse cuenta.
No era él. Era ella. Y tal vez también el menor de los Uchiha. Cuando conoció a Sasuke, entendió que sólo estaba ilusionada de alguien que jamás sería para ella. Simplemente porque la ilusión no es lo mismo que el amor. Y aunque ahora se estaba presentando la oportunidad, por el simple hecho de acobardarse, le dejaba más en claro que el valor para estar con él no llegaría, porque no era lo que realmente anhelaba. Ella quería a Sasuke. No fue coincidencia que la atracción que sintió por él en un momento, regresara intensificada.
—Neji-san —tomó la mano de Neji, éste se sobresaltó un poco por el reciente contacto—. Disculpa, tengo mis manos frías.
—No hay problema —respondió tomándole ambas manos frotándolas con las suyas—, ¿qué ocurre?
—Quiero decirte algo —dijo lentamente, aun sin saber cómo hacerlo.
—Adelante.
—Bueno, verás... —dijo para luego tomar otro bocado de aire, acompañada del valor que le faltaba en ese momento— hace tiempo tú me dijiste que yo te... que yo te gustaba y te respondí que tú también a mí. Y... bueno, lo que intento decir es que... me gustas, pero hay alguien que...
—Es Uchiha, ¿cierto? —preguntó. El repentino rubor en las mejillas de Tenten le dio la respuesta a su cuestionamiento. Sonrió derrotado—. No te preocupes. ¿Amigos?
—Si te parece bien —dijo sonriendo no muy convencida de que fuera lo correcto en un momento como ese.
—Claro.
Neji le tendió la mano, esperando que ésta la estrechara, sin embargo, la castaña se colgó de su cuello, abrazándolo. Aunque le pareció algo impulsivo el cometido de su amiga, optó por rodearla por la espalda embriagándose del perfume de su cabello. Sonrió, quizás las cosas estén mejor así. Sólo esperaba que el Uchiha no hiciera alguna tontería.
Cuando regresó a su clase, el maestro que le dejó salir fue remplazado por Kurenai, quien le dejó entrar al ver la nota del médico del instituto. El resto de las clases se pasaron sin ninguna novedad y antes de salir, Ino se acercó a Sasuke que estaba guardando sus cosas para salir.
—¿Se te ofrece algo? —preguntó el azabache suponiendo lo que iba a decirle. No era difícil deducirlo, el rostro de Ino mostraba evidente molestia y el hecho de que estuviera cruzada de brazos hacia resaltar más su enfado.
—¿Qué sucede contigo? —dio como respuesta otra pregunta, siguió los movimientos de Sasuke con la mirada y cuando éste terminó de guardar sus cosas, la encaró para decir simplemente no sé de qué me hablas— ¡No te hagas el desentendido! Sabes que me refiero a Tenten...
—¿Qué pasa con ella? —preguntó fingiendo demencia. La cara de Ino se tornó de un rojo intenso y Sasuke, temeroso de lo que la chica fuera a decir, continuó—. Lo que haya pasado es algo entre ella y yo.
—Sí, quizás no sea de mi incumbencia, pero me preocupo por ustedes... Tenten no ha sido la misma, está más distraída que nunca y tú, bueno, sabes perfectamente cómo estás, no necesitas que yo te lo diga —dijo la rubia, tomando sus cosas. Al ver que no parecía importarle mucho lo que estaba diciéndole, optó por ir directamente al grano—. En fin, el cumpleaños de Tenten está cerca, las chicas y yo tenemos planeado hacerle una fiesta sorpresa, sólo quería avisarte por si querías venir, pero dada tu actitud lo dudo mucho. Nos vemos mañana.
No esperó a que Sasuke le dijese algo más, salió del aula apresurada para alcanzar a Temari dejándolo solo. El Uchiha sólo se quedó viendo a la salida, pensativo. ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Su cumpleaños es en marzo, ella misma se lo dijo. Se recargó en la mesa perdiendo la mirada en la silla de enfrente dándose cuenta de la situación. Por estar huyendo, sí, huyendo, estaba perdiendo la oportunidad de hacer lo que tanto deseaba desde que aceptó sus sentimientos por la castaña, estar con ella. Y por la barrera que había creado entre ellos, era obvio que no podría estar con ella en su cumpleaños simplemente porque las cosas seguía mal. Suspiró pesadamente mientras aventaba la mochila contra la silla de enfrente. No, ya es tiempo de aclarar las cosas.
Cuando Tenten llegó a casa, encontró una nota de su madre avisándole que llegaría un poco más tarde de lo usual, por lo que supuso estaría sola el resto de la tarde ya que su padre también llegaba tarde ese día. Suspiró aliviada de saber que ninguno le vería con ése ánimo, dejó la mochila en el sillón de la sala y fue a su habitación.
En ésta ocasión no pensó en cambiarse de ropa, sólo se deshizo los chonguitos y se lanzó a la cama mirando el cielo de su alcoba. Como por arte de magia, el rostro del Uchiha se dibujó ahí y los momentos que había pasado con él volvieron estrellándose en su mente sin poder evitarlo. Suspiró pesadamente y masajeó su sien. Ya estaba cansada de lo mismo. No por el hecho de que no le gustase recordarlo, pero hacerlo mientras estaba en esa tan situación incómoda, sólo la lastimaba y arruinaba cualquier recuerdo agradable.
No se le ocurría nada que hacer. Hablar era la única opción coherente, no había más. Era eso o esconderse detrás de alguien o alguna cosa, y eso no iba con ella; pero, ¿qué pasaría si él no quería hacerlo? Es decir, él tampoco se había acercado a solucionar nada y ciertamente eso la deprimía. Sin embargo, ¿cómo podría esperar que él hiciera algo, si fue ella justamente la que se distanció de él?
Volvió a suspirar y cerró los ojos, tanto pensar estaba volviéndola loca. Escuchó que alguien tocaba la puerta y con toda la pereza del mundo, caminó hasta allá. No se le ocurrió ver de quien se trataba por la mirilla de la puerta. Gran error.
—¿Diga? —preguntó algo somnolienta, sin embargo, rápidamente se enderezó al ver de quien se trataba—. S-Sasuke... ¿qué hac...?
Cerró la puerta de golpe, sin dejar a Sasuke explicar nada. Se acercó al espejo que estaba sobre la mesita de al lado, acomodó su cabello. Respiró profundo y abrió nuevamente la puerta con más calma.
—D-Disculpa... no quise... —tartamudeó una vez que pudo verlo, se ruborizó sin poder evitarlo. Sasuke negó con la cabeza.
—Descuida, debí suponer que no era correcto venir cuando no respondiste la llamada —explicó.
—Llamada... ¿qué llamada? —preguntó confundida.
—Te llamé hace quince minutos —respondió el Uchiha sin saber cómo continuar la conversación. La castaña se acercó al sillón y buscó su móvil en la mochila, revisó y efectivamente tenía dos llamadas perdidas de él.
—Oh, lo siento... dejé el móvil aquí —dijo mostrándoselo. Se acercó nuevamente extendió sus brazos al interior de la sala—. ¿Q-Quieres... pasar?
—¿Está bien? —preguntó—. ¿No te molesto?
—No, no, no... por supuesto que no. De hecho, me alegra v... —cubrió su boca antes de terminar, el chico sólo sonrió e hizo caso. Se sentó en la sala, al lado de la mochila de Tenten—. ¿Se te ofrece algo? ¿Un vaso con agua, jugo, ponche o...?
—Agua está bien —Escuchó un bien desde la cocina y poco después apareció la chica con dos vasos con agua fresca.
Se lo tendió y la castaña se sentó al otro lado de la mochila. Bebieron hasta que terminaron, incapaces de decir algo más. Pasaron unos minutos más y Sasuke se animó a hablar cuando dejó el vaso en la mesita de enfrente.
—Yo... Tenten, yo... he estado pensando en muchas cosas —comenzó, Tenten intentaba no verlo a los ojos para tranquilizarse un poco.
—¿Cómo en qué? —preguntó, no muy segura de si era correcto.
—Te extraño —pensó, pero guardó eso para sí—. Que es raro estar así —comenzó—, no entiendo porqué nos distanciamos —mintió, Tenten abrió los ojos sorprendida y después entendió que él tampoco quería hablar de ello—, ¿por qué pasó?
—No lo sé —siguió—. Bueno, al menos yo no hablaba contigo porque creí que no querías hacerlo —había algo de verdad en ésas palabras.
Sasuke se quedó mirando el florero que estaba en la mesa del centro analizando la situación. Tenten volvió a beber del vaso y terminó dejándolo al lado, suspiró y volvió su mirada al Uchiha, encontrándose con la suya, dio un respingo pero se mantuvo firme, no volvería a desviar su vista a otra cosa o se percataría de que estaba nerviosa. Sasuke curveó sus labios en algo que bien podría describirse como una sonrisa.
—Olvidémoslo, ¿sí? —propuso, Tenten no pudo descifrar si se trataba del roce accidental o del distanciamiento entre ambos, pero no reparó en negarse. Lo que quería era seguir estando cerca del chico así que asintió.
—Bueno, ya que estás aquí... ¿quieres acompañarme a comer o prefieres comer en tu casa? —preguntó amablemente sintiendo como el ambiente se había aligerado un poco.
—¿Cocinarás? —preguntó incrédulo. Tenten infló las mejillas sintiéndose ofendida.
—Sé cocinar, aunque no lo creas —respondió elevando el tono.
—Quiero verlo —retó. La sonrisa de Tenten le confirmó que aceptaba el reto.
—Espera aquí, cuando haya terminado te llamaré —dijo desde la cocina—. Puedes encender el televisor, si quieres más agua, dime... ah, y el baño está por ése pasillo, a la izquierda —añadió, señalando el camino.
Sasuke asintió, la castaña sonrió y después se perdió tras el umbral de la puerta que daba a la cocina. A los pocos minutos, el Uchiha sacó su móvil y escribió un mensaje de texto para su hermano pidiéndole que le dijera a su madre que no llegaría a comer. Aunque preguntó por qué, el menor prefirió no responder y contarle cuando llegara.
Al cabo del 15 minutos, Tenten alzó la voz diciendo ¡No te desesperes, ya falta poco! Respondió que estaba bien, cambiando nuevamente de canal. No le importaba el tiempo que tardara en realidad, mientras más tiempo permaneciera junto a ella, mejor. Una extraña sensación se apoderó de él en ese momento. Sentía una emoción que resultaba difícil de describir; el sólo pensar que Tenten estaba en la cocina preparándole de comer, le hacía creer que ya eran... ¿novios? Se levantó de golpe y le informó que iría al baño. Caminó por el pasillo que Tenten le había señalado y una puerta antes de llegar al baño pudo apreciar la habitación de la chica.
Se recargó en el umbral de la puerta, recorriendo con la mirada el lugar; era una habitación espaciosa, no había más que un pequeño escritorio, con una computadora portátil y varios libros en él, un tocador, una cama y al lado una mesita de noche, dos puertas al fondo y un piano. Era demasiado sencillo para tratarse de una chica. Sonrió, sencilla, por eso me gusta, pensó. Desvió ligeramente la vista atrás, esperando que ella no lo encontrara ahí y después, al ver que no corría peligro, entró en silencio acercándose y tomó la partitura de la canción que estaba practicando. No la conocía, pero memorizó el nombre. La buscaría al llegar a casa. Escuchó que Tenten le llamaba y rápidamente salió de allí.
Al entrar a la cocina percibió un olor agradable, observó como la chica sostenía un plato que poco a poco iba llenando de algo que no alcanzó a distinguir.
—Lávate las manos, en un momento estará listo —dijo Tenten, dejando el plato en la barra para sacar algo del refrigerador. Sasuke la siguió con la mirada; realmente se lo tomó en serio—. Siéntate aquí —le señaló una silla, dejó un plato con ensalada en la mesa y una jarra de té. Después acercó el otro plato y pudo ver que era una pasta gruesa con pollo y salsa chipotle.
Tenten sirvió otro plato para sí y se sentó frente al Uchiha. Antes de comenzar esperó a que el azabache lo probara antes para ver su reacción, éste se tensó al sentir su mirada fija en él, pero trató de ignorarlo... la castaña tragó saliva esperando respuesta y entonces el chico habló:
—Creo que te debo una disculpa —dijo el Uchiha—, está delicioso.
—¿A qué sí? —mostró una sonrisa triunfal y comenzó a comer dándose cuenta de que no mentía.
—Muy bonitas horas, hermanito —mencionó Itachi al escuchar los pasos de alguien entrar por la puerta, él estaba en la sala viendo televisión. Sasuke frunció el ceño con molestia.
—¿Qué haces? A ti ni siquiera te gusta la historia —comentó el menor, dejando la mochila en el sofá que estaba a su lado.
—No, pero siempre había querido regañar a alguien por la hora como suelen hacerlo las mujeres en las películas —sonrió divertido—. Así que... ¿dónde has estado?
—No eres mi mujer para darte explicaciones —dijo antes de caminar a su habitación. Pero al girar encontró el rostro de su madre enfurecido.
—¿Dónde estabas? ¿Por qué no me avisaste que no vendrías a comer? ¿Por qué has tardado tanto en llegar?
—Ahí la tienes... —comentó el mayor burlándose de su hermano.
—Estaba en casa de una amiga. No te avisé a ti pero a Itachi le dije que lo hiciera —su madre volvió su mirada a su hijo mayor, con el ceño más fruncido que antes.
—T-Te lo dije, okaasan —dijo rápidamente incorporándose, Sasuke sonrió con malicia.
—Ahí la tienes... —imitó, Itachi le lanzó una mirada furtiva.
—Okaasan, yo no soy el que llegó tarde —replicó esperando que así la ira de su madre volviera a la persona original. Y así fue.
—Es cierto, ¿por qué te has tardado tanto, Sasuke? —preguntó su madre—. Estaba muy preocupada, ¿y si te hubiese pasado algo?
—Okaasan ya estoy aquí, además ya te dije que estaba en casa de una amiga...
—¿Qué amiga?
—Tenten. Me invitó a comer y acepté —suspiró pesadamente intentando controlarse—. Y si me tardé fue porque hicimos la tarea aprovechando el momento.
Itachi lo miró incrédulo, ¿cuándo habían vuelto a hablarse...? Sin embargo no dijo nada, ya hablaría con él después. Su madre suspiró ya más relajada y advirtió que si volvía a suceder le castigaría, la amenaza también la dirigió a Itachi por lo cual no se burló más del menor. Los dejó solos para terminar de acomodar la ropa que había lavado.
Sin esperar más Sasuke comenzó a andar a su habitación, pero su hermano fue más rápido y antes de que pudiera abrir la puerta, recargó un brazo en ella. Sasuke lo miró por un momento esperando a que dijera algo.
—¿Cómo ha sido eso?
—Te dije que le daría tiempo, y consideré que ya había sido suficiente —se encogió de hombros restándole importancia.
—No ha sido así de fácil, lo sé —dijo mirándolo con detenimiento—. Ella habló contigo o alguien te dijo algo, ¿no es así? —su hermano era más perspicaz de lo que había supuesto. Suspiró y dejó de hacerse el desentendido.
—Alguien me hizo abrir los ojos, y fui a buscarla —Itachi sonrió y dio unas palmaditas en la cabeza de su hermano.
—Me alegra que ya todo esté bien. Habías estado insoportable los últimos días... —dijo yéndose a la sala. Sasuke frunció el ceño y bufó más no dijo nada, sabía que su hermano tenía razón.
Entró a su habitación y se lanzó a la cama con la mirada al cielo. Qué día, pensó. Sonrió como jamás lo había hecho creyéndose el tonto más grande de todos; más difícil había sido armarse de valor para hablar que hacerlo... Tenten era muy comprensiva, más de lo que había imaginado. Estaba seguro que no había dicho nada del tema porque quería olvidar como él, aquello que los distanció, sin embargo, aún cargaba con la duda de si era porque no le correspondía y no quería herir sus sentimientos. Cerró los ojos y miró en su móvil la hora, pasaba de las ocho. Sonrió otra vez, el regaño de su madre poco había importado, ni siquiera eso le robaría el gusto de saber que volvería a estar con Tenten. Volvió a ver la pantalla del móvil y miró la fecha... no faltaba mucho para su cumpleaños.
