Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling; el universo de la historia también, pero estos capítulos, aunque beben de la inspiración de muchos otros fics de esta página, son míos.


CAPÍTULO 4: Reacciones

Todo aquel que entraba a visitar al enfermo evitaba hablar de los fallecidos en la guerra por miedo a una mala reacción, sin embargo una tarde un pequeño desliz en la conversación que hizo que llegase el momento que la familia había estado temiendo. Había ido a visitarle el matrimonio formado por George y Hermione, los cuales tuvieron que calmar la curiosidad de Ron que se extrañaba que hubieran llegado a ser pareja.

Estaban explicándole como se habían enamorado y llegado a casarse solo un par de meses después de que lo hiciese Ginny con Harry y como un año antes de que lo hiciesen Draco y él, cuando Hermione se interrumpió consciente de que nombrar al exSlytherin podía ser todavía terreno resvaladizo, pero por suerte Ron no reaccionó tan mal como esperaban, de hecho se limitó a responder de manera casi natural:

- No puedo creeros, simplemente tiene que ser imposible, jamás me hubiese casado con Malfoy. Es curioso - continuó Ron - siempre pensé que Herms acabaría casada con Fred - Ron hizo una pequeña pausa y presintiendo lo que vendrá a continuación preguntó con mucha cautela - Por cierto, ¿cómo es que no ha venido con vosotros, George? Fred es el único que no ha venido a verme aún.

La habitación quedó en un absoluto y tenso silencio, donde todos se miraban entre sí preguntándose con la mirada qué debían hacer. La Sra. Weasley se tapó la cara con las manos, mientras el Sr. Weasley desvió la mirada al suelo para que su hijo no pudiese leer la verdad en sus ojos y a George se le llenaron los ojos de lágrimas. Hermione por su parte quiso mantener la tranquilidad para no angustiar más a su marido y a su amigo, pero en algún momento empezó a llorar en silencio.

El Sr. Weasley levantó la mirada del suelo y quiso hablar, pero por más que lo intentaba las palabras se quedaron trabadas en su boca. Ron iba posando sus ojos en cada uno de ellos alternativamente, asustado de lo que callaban, deseando saber lo que le había pasado a su hermano pero en el fondo temiendo conocer la verdad.

Finalmente, George se armó de valor y se dispuso a relatarle a su hermano menor la parte de la batalla en la que habían perdido a Fred. Como para la Sra. Weasley continuaba siendo demasiado doloroso pensar en su hijo y no se sentía capaz de escuchar como perdió a su pequeño salió de la habitación antes de que George llegara a explicar la parte más dura. A ella, le siguió su preocupado marido y antes de que se cerrase la puerta los que habían quedado dentro de la habitación pudieron escuchar una voz conocida preguntaban en tono preocupado:

- Sr .Weasley, ¿Qué sucede? ¿Por qué traen esa cara? ¿No habrá empeorado Ron?


Draco empezaba a impacientarse, para un hombre como él era odioso tener que quedarse fuera de la habitación teniendo que quedarse a expensas de lo que los demás pudieran contarle de Ro. Al tener que permanecer fuera cada dia, había adoptado la costumbre de obligar a que le contasen todo lo que ocurría dentro cada vez que alguien salía de la habitación. que había hecho o dicho Ron, qué había preguntado o si había recordado algo o que poción había tomado. Cuando vio salir a sus suegros de la habitación después de largo rato con cara compungida se temió lo peor:

- Sr Weasley, Molly, ¿Qué sucede? ¿Por qué traen esa cara? ¿No habrá empeorado Ron?

Arthur Weasley cerró la puerta rápidamente, temeroso de su esposa escuchase el relato sobre la muerte de su hijo. Molly se abrazó a su marido, y mientras acariciaba el pelo a su esposa, Arthur quiso explicarle a su yerno el porqué del estado de su mujer.

- Ron ha preguntado por la ausencia de Fred. Nadie le había contado lo ocurrido con su hermano y no sabía porque no ha ido a visitarle. Para Molly aún es duro hablar de ello.

- Lo lamento mucho, Sr. Weasley. Molly ha sufrido ya demasiado. Todos ustedes lo hiceron. Bill atacado por Greyback, George por mi padrino, usted mismo casi muere atacado por Nagini. Y Fred… Y para colmo ese tonto de Ronald mire con quien fue a casarse. Nunca les agradeceré lo suficiente que me aceptaran. Les debo mucho, Sr. Weasley.

- No hables así, muchacho. Dumbledore sabía que eras diferente de tus padres. Tu familia te hizo mucho daño, te dio una educación que no era la adecuada. Pero no debes culparles, ellos pensaron que hacían lo mejor para ti, aunque no fuera lo que tu necesitabas. Sin embargo, debes estar orgulloso, finalmente tú mismo encarrilaste tu vida.

- Bueno, Sr Weasley; debo confesar que cierto hijo suyo ayudó a encarrilarla. No sé qué habría sido de mi finalmente sin el apoyo de Ron. Su amistad, antes de que fuesemos pareja me ayudó mucho a ser lo que hoy soy.

Tras una breve pausa, el Sr. Weasley se dirigió a su yerno:

- Muchacho, ¿puedo hacerte una pregunta? Siempre me sorprende que no tengas problema en llamar a Molly por su nombre y en cambio jamás has consetido dejar de llamarme Sr. Weasley.

Draco sonrió a su suegro, y sin poder mirarle a la cara contestó al padre de su marido:

- Por respeto, Sr. Weasley. Durante toda mi vida escuché a Lucius faltarle el respeto, tanto a la cara como a la espalda. Burlas y mofas a su costa eran lo habitual entre él y sus amistades. Ellos solo valoraban a los magos por su posición, su dinero o sus contactos. Cuanto más estirados fuesen mejor valorados estaban. Sin embargo, para ellos todo lo que usted significaba era algo que despreciaban. Traidores a la sangre, que ofrecían su amistad y cariño a cualquier mago que se acercase a su famila sin pedir nada a cambio, sin un solo galeón en Gringotts y que se orgullecía de ganar su poco dinero con su esfuerzo. El tiempo y lo que viví me hicieron comprender quienes merecían de verdad ese respeto. Ustedes se lo jugaron todo por liberar a los demás del que-no-de-ser-nombrado, perdieron lo más valioso, la vida de uno de sus hijos y sin embargo perdonaron a quienes no lo merecíamos y nos dieron un mundo mejor. Respeto, Señor Weasley. Es lo mínimo que puedo hacer para mostrar todo el que usted se merece, Señor.

Arthur, visiblemente emocionado, a pesar de no querer perder la compostura no pudo dejar pasar la oportunidad de abrazar a su yerno, el cual, pese a no ser muy receptivo a las muestras de afecto en público (exceptuando las de sus hijos) aceptó. El Sr. Weasley iba a tomar la palabra cuando de repente se escucharon exclamaciones y carreras en la habitación de Ron.

Cuando aún no habían tenido tiempo a reaccionar se abrió la puerta y de ella salió una alterada Hermione llamando a voces a los medimagos. Al escucharla, en contra de toda prudencia tanto los Weasley como Draco entraron en tropel a la habitación para encontrarse a Ron en pleno ataque de ansiedad. Maldecía, lloraba, intentaba levantarse de la cama, llamaba a gritos a su hermano Fred y escupía todo insulto que se le pasaba por la cabeza al mortífago que había matado a su hermano.

Todos los presentes se acercaron a la cama a intentar calmarle excepto la persona que más ansiaba poder acercarse a consolarle y a abrazarle, ya que sabía que su presencia no sería beneficiosa para el estado de su esposo. Aun en contra de sus deseos de consolar y apoyar a Ron pretendió salir de la habitación antes de que el pelirrojo reparase en su presencia y se alterase aún más, pero sus intenciones fueron infructuosas puesto que, casualmente, en ese momento entraron por la puerta los medimagos impidiendo que pudiese salir y atrayendo la atención de Ron a esa parte de la sala.

Cuando Ron reparó en la presencia de Draco, tal y como este temía se alteró aún más, gritando más fuerte y dirigiéndo todos los insultos hacia él aún con más saña. En cuanto tuvo la entrada despejada, el rubio salió de la habitación visiblemente agitado, paseándose de arriba a bajo del pasillo. Por más que intentaba controlar sus emociones, la angustia y el dolor que le producía ver a su pareja sufriendo y concentrando todo el odio a los asesinos de su familia y amigos en él, amenazaban con hacerle perder toda compostura. Él también quería maldecir y gritar. Maldecir su suerte, maldecir por haberlo tenido todo y estar a punto de perder lo que más le importaba. Y quería gritar, quería gritarle a Ron, quería gritar que no era justo, que sus hijos no merecían perder a su padre y que él no tenía derecho a romper su familia así sin más.

Tras muy pocos instantes el resto de la familia salió de la habitación por recomendación de los medimagos que se quedaron en la habitación tratando con pociones calmantes y otros remedios que el ataque de histeria no afectase a los nervios y conexiones neuronales en el cerebro del convaleciente. Cuando los medigamos salieron reunieron aparte a los padres de Ron y a Draco para comunicarles que habían decidido sedar al muchacho, ya que en un momento de la crisis había llegado a perder el conocimiento y opinaban que lo mejor era mantenerlo sedado para dar descanso a su cabeza. Lo mantendrían sedado 24h a la espera de los resultados de las pruebas que le habían realizado en los dos días anteriores y si en ese tiempo mejoraba se le retiraría la sedación.

Durante el tiempo que Ron estuvo sedado Draco pudo quedarse en la habitación velando su sueño, tocándole suavemente, sintiéndole por primera vez en dias. Permaneció en silencio todo el día sumido en sus pensamientos y cuando alguien se dirigía a él únicamente respondía con monosílabos. Sus pensamientos estaban ocupados por una única reflexión: ¿Había perdido definitivamente a Ron? Todos imaginaban que sería duro para el pelirrojo pero él, aunque no era tonto y suponía que su marido no reaccionaría bien, en lo más hondo de sí mismo albergaba la esperanza de que afectase a "su relación" y no empeorase la, ya de por sí, delicada situación personal de ambos.

Le resultaba imposible de aceptar que un accidente rompiese de esa manera su familia, pero al parecer la vida le iba a hacer pagar por todos los errores que cometió en su juventud robándole al hombre que había cambiado su vida.

Durante las 24h en las que Ron estuvo sedado hubo una notable mejoría en los resultados de sus pruebas con lo que los medimagos decidieron quitarle la sedación, y si en las siguientes 48h en las que Ron estaría consciente todo continuaba bien y los resultados no empeoraban le darían el alta hospitalaria.

Con una copia de los resultados de las pruebas, Draco tomó la determinación de, que en cuanto Ron tuviese el alta y se instalase en La Madriguera, investigar todo cuanto pudiese hasta encontrar las pociones necesarias para curar del todo a Ron, así este podría recuperar los recuerdos perdidos y él recuperaría a su marido. Haría todo lo que estuviese en su mano para recuperarle.

Por su parte, Ron una vez despierto se mostró huraño y dolido pero no volvió a perder los nervios, tampoco volvió a culpabilizar a Draco pero no quiso volver a hablar con él,ni que le hablasen de él o de los niños. Con el paso de las horas se mostró algo más abierto y comunicativo con su familia, incluso se mostró dispuesto a escuchar las partes más dolorosas de la batalla. Una vez acabadas las 48h los medimagos decidieron conceder el alta hospitalaria, y con ella los Weasley empezaron a organizar la vuelta a casa.

Aunque debía haber sido un día feliz, para los Weasley fue incomodo y para Draco lo suficientemente doloroso como para salir del hospital antes de que lo hiciese Ron, para no ver cómo este salía para ir a una casa que no era la que habían compartido.

Para cuando la familia Weasley llegó a La Madriguera Draco ya se había encargado de llevar una gran parte de la ropa de Ron, junto con una nota para la Sra. Weasley donde le pedía que se pasara a ocuparse en un horario concreto de los niños cada día; algo que pedía con una doble misión, poder investigar en las pociones para Ron y que este pudiese pasar tiempo con sus hijos.

Durante el primer mes era Molly quien iba a recoger a los niños a primera hora de la tarde y quien los volvía a llevar a casa por las noches. Molly y Draco aprovechaban estas ocasiones para charlar de la recuperación de Ron, de cómo cada día la relación de Ron con los niños mejoraba pese a lo huraño que se había comportado con ellos al principio, de la nueva rutina en las vidas de Ron y Draco por separado, o de los avances en la investigación. Esto hacía que algunas tardes Molly se demorara más de lo habitual, algo que molestaba sumamente al pelirrojo que lo interpretaba como una traición de su madre. Una de esas noches Ron decidió encararse con ella.

- Cada día tardas más en volver, mamá. ¿Os lo pasáis bien el hurón y tú, hablando de mí?

- No digas tonterías, hijo. Me demoro lo que me tengo que demorar

- No son tonterías. Además, ¿Cómo puedes ponerte de parte de ese hurón?

- Parece que creas que nos dedicamos a reírnos de ti y nada más lejos. Sigues pensando en él como en tu enemigo y no lo es. Sé que cambió después de la guerra, y aunque nunca fue muy expresivo o dado a las muestras de afecto me consta que te hacía feliz. Volviste a sonreír de verdad, algo que no habías hecho después de lo de Fred y eso es lo único que nos importó – pareció quedar sumida en los recuerdos pero de repente exclamó: ¡Y no hablamos de ti!

- Mamá, por favor. Sé perfectamente que habláis de mí a mis espaldas.

- No solo hablamos de ti, también hablamos de los niños, de cómo le van sus investigaciones o como le va en los demás aspectos de su vida. Además, - añadió con un tono demasiado inocente- no lo haríamos a tus espaldas si te dignaras a cumplir con tu papel de padre y llevases a tus hijos a su casa con su otro padre.

- No puedo creer que encima pretendas que crea que tengo yo la culpa. Pues bien, se os ha acabado la suerte, mañana mismo te acompañaré cuando vayas a llevar a los niños y veremos como hacéis para hablar ahora de mí.

- En fin, querido, esta discusión es absurda. Si quieres creer que hablamos de ti, créelo, como quiera. Y si eso te hace quedarte más tranquilo mañana cuando vaya a llevar a los niños con su padre puedes venir y comprobar por ti mismo qué es lo que hablamos.

Y así con una sonrisa maliciosa y pensando que su hijo en el fondo siempre sería igual de inocente, Molly Weasley salió del salón.