Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling; el universo de la historia también, pero estos capítulos, aunque beben de la inspiración de muchos otros fics de esta página, son míos.
CAPÍTULO 5
Cuando al día siguiente Molly fue a recoger a los niños para llevarlos a La Madriguera informó a Draco de las intenciones de Ron de ir con ella cuando fuese a llevarlos de nuevo a casa; lo que hizo que Draco fuese incapaz de concentrarse en toda la tarde y no consiguiese hacer una poción a derechas, así que decidió dejar las pociones para otro momento y darse una ducha rápida para ponerse presentable para cuando llegase Ron.
"Darse una ducha rápida" consistió en tomar un baño de una hora, con atención especial a su pelo, "es imposible peinarse decentemente sin usar gomina pero Ron odia que me engomine el pelo" y a su afeitado, "¿Dónde maldiciones he puesto el after shave que le gustaba tanto a Ron? " y "ponerse presentable" probarse aproximadamente unas 50 combinaciones diferentes de pantalones y camisa, sin ser capaz de decidirse por ninguno. "Este pantalón está muy usado, no puedes presentarte delante de Ron con ropa vieja, pensará que no te importa que te encuentre atractivo o no, esta camisa no está bien planchada, por nada del mundo voy a dejar que me vea con una camisa mal planchada, esta tiene un botón mal cosido, ¿acaso no hay una camisa decente en este maldito armario?, este pantalón no combina con ninguna camisa, esta me hará sudar y solo faltaría ponerme a sudar como uno de esos desaseados, este traje es de firma, no puedes presentarte con ropa de firma, pensará que quieres restregarle tu dinero, ¿y si me pongo el jersey del uniforme del Howgarts? Sería más informal y algo que tenemos en común que recuerda. No digas estupideces, cómo vas a presentarte como un Slytherin ¿eres idiota?, ¿me da tiempo a ir comprar algo de ropa? Esa camisa me gusta, puede servir, ¡ah no! es la que le regalé a Ron hace poco ¿Qué hace en mi armario?, ¿y si…?"
Cuando Draco ya estaba al borde de la desesperación vio la foto que aún conservaba en su aparador, donde se les veía a ambos con los niños en el jardín de su casa celebrando el cumpleaños de Ron. Draco llevaba una camisa blanca arremangada con los dos botones superiores desabrochados y unos pantalones Chino's de color blanco con un cinturón negro; Ron le miraba como si no hubiese otro hombre en el mundo. Inmediatamente decidió que sería así como quería que le viese. ¿Y los zapatos? ¿Qué zapatos se ponía? Sabía que se estaba comportando como una adolescente ante su primera cita, pero era la primera vez que iba a ver a Ron desde que salió de San Mungo y en el fondo era algo así como una primera cita y quería causarle tan buena impresión como fuese posible. Sonrió de medio lado mientras un pensamiento le pasaba por la cabeza. "Cuando digo que esa comadreja me va a volver loco… quien iba a pensar que Draco Malfoy podría llegar a comportarse como una adolescente" Conforme se iba acercando la hora a la que había quedado con Molly, se iba poniendo más y más nervioso (un Malfoy nervioso, wow, te estás cubriendo de gloria, Draco. Menos mal que Lucius no llegó a verte así), así que decidió volver a planchar la camisa y los pantalones que iba a ponerse, repasó su peinado, acomodó los cojines del sofá dos o tres veces, recolocó las fotos del salón y finalmente ordenó las partituras de su piano, se sentó y dejó que sus dedos decidieran por él la pieza que iba a tocar. Cuando quiso darse cuenta de lo que estaba tocando descubrió que era la misma pieza que sonaba en el apartamento de soltero de Draco la primera noche que Ron y él pasaron juntos. Y no pudo evitar volver a sonreír cuando pasó por su mente un breve recuerdo de esa noche.
Flashback
Ron y él eran un amasijo de brazos y piernas revueltos en el sofá. Draco se apoderaba sin piedad de la boca de Ron mientras sus manos lo hacían de su espalda y su pelo. Cuando la necesidad de respirar se impuso a la de seguir devorándose, Ron separó su boca y echó la cabeza para atrás con los ojos cerrados. Una música de piano sonaba por toda la sala. Aún con los ojos cerrados, Ron se dejó envolver por la música mientras los labios de Draco torturaban su cuello. "me encanta" susurró Ron.
- Es que soy muy bueno besando, Weasley"
- Me refería a la música. – Sonrió con malicia Ron.
Draco gruñó bajito pero contestó con el tono altivo de quien imparte una lección.
- Gymnopedia Nº1 de Erik Satie. Está considerada como una de las diez mejores piezas para piano de la historia.
- ¿Te parece si continuamos con la lección de historia de la música en otro momento?
- Buena idea, Weasley. - y volvió a apoderarse de sus labios.
Fin del flashback
Cuando llegó la hora él seguía sentado frente al piano y se vio sorprendido por el timbre de la puerta. Molly consideraba, y él estaba de acuerdo, en que los niños eran aún demasiado pequeños para viajar por red flu o usar trasladores así que usaban transporte tradicional. Nervioso, inspiró con fuerza antes de abrir la puerta y encontrarse a Molly con Rose en brazos, con Ron a su lado llevando a Scorpius. Todos los nervios y cambios de ropa que había pasado se vieron recompensados al observar la reacción de Ron al verle. Sus ojos se abrieron de par en par, quedó con la respiración entrecortada, le vio tragar fuerte y enrojeció hasta quedar del mismo tono que su pelo. Molly, con una sonrisilla de satisfacción, carraspeó y mirando a su yerno dijo: - Hola, hijo. Te traemos a los niños. Por cierto, ¿Qué era eso que tocabas? Me resulta conocido pero no lo reconozco. Me alegro que vuelvas a tocar; desde que nacieron los niños no te había oído hacerlo y sé que a Ron le encantaba.
- Hola Molly, Ron. Pasad, por favor. No sé que tocaba, la verdad.- mintió a su suegra- Solo me he encontrado sentado frente al piano y he dejado fluir los dedos.
Inconscientemente, Ron miró hacía las manos de Draco, gesto que no se le pasó desapercibido a este. Para no aumentar más el bochorno de Ron lo dejó pasar y se centró en atender a sus hijos. Los sentó en dos tronos cerca de la mesa del comedor mientras les calentaba ligeramente unas papillas que había dejado preparadas para la cena. Para romper el silencio, se interesó por cómo se habían portado los niños e incluso se atrevió a preguntarle a Ron por su recuperación; una vez preparada la cena de los niños, invitó a madre e hijo a que le ayudasen a darles la cena. Mientras los niños cenaban, suegra y yerno tuvieron la misma discusión de todas las noches, Molly insistía en que cenaran en La Madriguera y Draco en que cenasen en casa, no solo por evitarle gastos innecesarios, también porque él disfrutaba de darles de cenar, bañarles y acostarles.
- Antes siempre les bañaba Ron mientras yo hacía la cena de los cuatro, ahora he descubierto lo agradable que es y no quiero dejar de hacerlo.
- ¿Les bañaba yo?- se interesó Ron- ¿Y podría volver a hacerlo?
- Cariño- intervino Molly- Hoy no tenemos mucho tiempo para quedarnos. En casa la cena está sin hacer y aún tengo cosas pendientes por terminar.- y con un tono casual añadió- A no ser que yo me adelante y tú te quedes aquí mientras bañáis a los niños.
- ¿Quedarme aquí solo?
Casi podía verse en el interior de su cabeza las dudas de quedarse a solas con Draco batiéndose en duelo con las ganas de bañar a los niños. Para su fortuna, Draco acudió en su rescate y hablándole directamente a su suegra expuso sus dudas:
- Molly, tal vez sea demasiado pronto para Ron. Piensa que no nos habíamos visto desde el hospital y su último recuerdo de mí no es nada agradable. No deberíamos precipitar las cosas e ir paso a paso.
Aunque la Sra. Weasley pareció un poco decepcionada, Ron le dirigió una sonrisa pequeñita de agradecimiento que hizo que a Draco le recorriese por el cuerpo una sensación de calidez.
Las visitas de Ron a su antigua casa para llevar a los niños se hicieron diarias, pero siempre acompañado de su madre y siempre siguiendo el mismo guión, parecía quedar impresionado por el aspecto del Draco, (cada día se esforzaba más en arreglarse), daban de cenar a los niños y se marchaban. Las constantes visitas, aún acompañados de Molly, hicieron que cada vez hubiese más fluidez entre ellos; Draco podía percibir como Ron se sentía cada día más cómodo e incluso su relación empezaba a ser bastante cordial. Un noche, varias semanas después, cuando acabaron de darles de cenar a los niños, Draco le pidió a su todavía suegra (al menos legalmente), que se ocupase de bañar a los niños para que él pudiese hablar con Ron. Este enrojeció pero no se negó a quedarse a solas con el rubio.
- No te pongas nervioso, solo quiero pedirte algo referente a los niños.
- Ah, los niños. De acuerdo – Ron pareció algo decepcionado, aunque Draco no estuvo seguro de si había interpretado bien su expresión.
- Mañana necesito que se queden a dormir contigo en La Madriguera. Tengo un compromiso y no sé a qué hora llegaré.- Ron puso una cara que, de nuevo, no supo interpretar así que añadió una pequeña broma - Si tuviésemos un elfo doméstico no sería necesario molestaros pero como siempre te negaste en redondo a comprar uno...
- Ahora que lo mencionas, me extrañaba que no hubiese aquí uno. Así que yo no quise. Hermione estaría orgullosa.
-Lo estaba, créeme – le dirigió una sonrisa tranquilizadora.
Ron se retorcía los dedos y se mostraba inquieto, al final, intentando poner un tono casual le preguntó:
- ¿Es por una cita?
Draco se esforzó por no demostrar lo que se le estaba pasando por la cabeza y contestar con naturalidad.
- Sí, es una cita – Dracó puso toda su atención al rostro de Ron para estudiar su reacción en la casi imperceptible pausa que hizo antes de continuar- pero de trabajo. Ceno con parte del consejo del hospital mágico que van a abrir en Irlanda. Es posible que les suministremos pociones a cambio de subvenciones para crear un laboratorio/escuela donde formar nuevos pocionistas profesionales o como apoyo a los estudiantes a auror o algo así. Tú estabas enterado, de hecho fuiste parte activa de estos planes, solo que con todo lo ocurrido con tu…, bueno ya sabes; lo había ido posponiendo.
Ron levantó la mirada de nuevo, pues había estado mirando al suelo, para contestar que no habría ningún problema en quedarse con los pequeños.
Una vez los niños estuvieron acostados, Ron y su madre se marcharon asegurándole de nuevo que no había ningún problema en quedarse los niños por la noche al día siguiente. Una vez a solas en su habitación Draco se tumbó boca arriba en la cama con una sonrisa en la boca. "Se ha puesto celoso. Ha creído que tenía una cita amorosa y se ha puesto celoso. Su cara lo decía todo, esa manera de mirar al suelo con las cejas arrugadas y los labios apretados le han delatado." "Niños, – dijo en voz alta - vuestro padre va a reconquistar a papá. Aunque me cueste 100 años."
*/*/*
Al día siguiente, en La Madriguera contaron con la ayuda del auror más famoso de Inglaterra y de sus propios hijos para ayudar a cuidar de los pequeños Malfoy-Weasley. Según como avanzaba la tarde Harry pudo comprobar la buena sintonía de Ron con sus, para él, recién conocidos hijos, especialmente con la miniatura de Malfoy. Mientras Ginny y la Sra. Weasley se ocupaban de la merienda de todos los niños, Harry se interesó por cómo estaba sintiéndose con la nueva vida que se había encontrado a la que le faltaban seis años de recuerdos perdidos. La conversación pasó desde las pérdidas en la batalla hasta sus hijos, cuando en algún momento derivó en Draco y en su relación con él.
- Es muy extraño, todo en él es diferente a lo que yo recuerdo de Draco Malfoy. A veces parece que tiene miedo de decir según que delante de mí, ¿te imaginas? Draco Malfoy teniendo miedo de mí. Es de locos. Y luego está como se comporta con mi madre. Con la de veces que la ha insultado. Siempre es amable. Amable ¡Malfoy! Y aunque no me presiona con el tema de nuestro matrimonio a veces me mira de una forma que hace que me recorran escalofríos.
- ¿Escalofríos de los buenos o de los malos?
- Eso es lo malo, que no lo tengo muy claro. No sé cómo me siento cuando me mira, o cuando por casualidad me toca o cuando me llega su olor. Creo que me voy a volver loco.
Harry suspiró e hizo un gesto de resignación.
- Esto ya lo hemos vivido antes, Ronald Weasley. Y el resultado fue un matrimonio y dos de los renacuajos que están merendando.
- Pero, es que no lo entiendo. Él mismo reconoce que no es cariñoso o que no solía tener muestras de afecto conmigo en público y sin embargo, todos estáis seguros de nuestra felicidad. ¿Cómo sabéis que yo era feliz? ¿Y si yo fingía, por miedo o por vuestra seguridad?
- No sé, era algo se percibía. Suavizaba el tono cuando pronunciaba tu nombre o las poquísimas veces que te llamaba cariño. Era muuuy fácil sorprenderle mirándote. George bromeó una vez diciendo que te habías puesto un hechizo imantador de miradas de Malfoys. También está que una vez los chicos bromeamos con los motes cariñosos que usamos con Herms y Ginny entre nosotros, y cuando llegó el turno de hablar de vosotros y dijiste que ninguno, pero te pusiste muy colorado. Así que tal vez no sea cariñoso en público pero deduzco que algo tiene que haber en privado. Lo único que puedo decirte es que de repente, recuperamos al Ron que reía, hacía bromas y estaba de buen humor.
*/*/*
A la mañana siguiente Ron se encargó de llevar a los niños a la casa que había compartido con Draco; fue solo ya que la Sra. Weasley tenía cosas de las que ocuparse y al pelirrojo no puso pegas en ir solo. Así que cuando Draco abrió la puerta se encontró a un Ron con Scorpius en brazos y a Rose agarrada de la mano intentando escaparse. Ambos se quedaron paralizados, cada uno por un motivo distinto al otro. Ron al encontrarse a un Draco recién duchado que con unos simples vaqueros y una camiseta negra pegada al cuerpo resultaba la visión más atractiva que había visto jamás. Y Draco, por que la visión de Ron con ambos niños era una estampa demasiado familiar que le había llenado en segundos la mente de recuerdos. Draco rompió el silencio el primero.
- Pasad. Veo que Rose estaba poniéndotelo difícil.
- Sí, parece que es su especialidad.
- No te imaginas cuanto.- Ambos rieron.
- ¿Qué tal la reunión?
- Diría que bien, pero nunca se sabe. ¿Cómo se portaron las fieras?
- Volvieron locos a sus tíos Harry y Ginny que vinieron a vernos con los primos James y Albus. Se dieron un pequeño atracón a chucherías.
- Ay madre, ya puedo ver cuánto les consintieron anoche. Ese Potter los malcría, siempre lo he dicho.
- Bueno, algo de culpa puede que tenga yo también - Dijo algo avergonzado Ron.
- Estoy seguro de ello. Eres un consentidor. No es que sea un reproche, solo te informo: Eres un consentidor. – Ambos volvieron a reír.
- Da la sensación de que te parece bien que los consienta.
- Pues no, pero que quieres que haga. Esa batalla la perdía siempre –hizo un gesto de resignación –Así que me toca ser el auror malo.
- ¿Discutíamos mucho por eso?
- A ver – suspiró Draco – nos criamos de manera muy diferente y ambos queremos criar ahora a los niños de manera que no pasen por las cosas malas que nosotros pasamos. Es decir, tú no quieres que les falten los caprichos que tú no tuviste, y yo no quiero que se conviertan en unos niños insoportablemente egocéntricos y mimados como lo fui yo. Por eso, mientras tú tiendes a consentirles yo tiendo a ser el padre malo que dice no.
Ron se quedó en silencio mirando a Draco hasta que este se puso nervioso. Cuando pudo hacer acopio de valor Ron tomó la palabra:
- ¿Puedo hacerte una pregunta… digamos personal?
- ¿Es sobre nosotros? – Draco observo el enrojecimiento de Ron y continuó – Sí, claro. Pregunta lo que quieras.
- Harry me ha contado que una vez hablamos sobre nuestros motes cariñosos, que no se lo quise decir pero que enrojecí. ¿Teníamos motes de esos?
En la mente de Draco invadió el recuerdo de Ron susurrándole entre las sábanas. "mi pequeño hurón, mi huroncito". Hizo una pausa mientras se reponía de la impresión tanto de la pregunta como del recuerdo.
- Bueno, no exactamente. Sí hay algo, pero no estoy preparado para hablar de ello. Y creo que tú tampoco. Solo te puedo decir que es más una pésima broma que hiciste una vez y se coló para siempre en ciertos momentos… íntimos. Y es algo que definitivamente prueba que te quiero, porque no le consentiría a nadie más que me llamase algo semejante. De hecho no sé cómo te lo consiento a ti. – Omitió decirle que él también tenía un nombre cariñoso/vergonzoso para cuando Ron usaba el suyo, "mi león".
Para romper la atmosfera rara que se había creado, Draco cambió de tema y le llevó a terreno seguro: los niños.
- Para compensar que ayer os los tuvisteis que quedar toda la noche, mañana no hace falta que vengáis a por ellos. Pasaremos la tarde en el parque.
- No son una molestia – replicó inmediatamente Ron – También son mis hijos, ¿no? Disfruto mucho con ellos y mis padres aún más.
- Me alegro de oír que disfrutas con ellos. De todas maneras mañana se quedarán aquí. Te explico: Antes como nuestros trabajos en ocasiones nos robaban tiempo para los niños decidimos que fijaríamos un día a la semana para dedicárselo a ellos. Íbamos al parque, al zoo o a cualquier sitio donde disfrutasen. Desde que pasó lo tuyo no lo habíamos hecho, así que ayer decidí retomarlo.
- Ah. Suena un plan genial – Ron pareció decepcionado.
Al ver la reacción de Ron, Draco se animó a continuar, y cuando lo hizo fue para hacerlo con cautela.
- No sé si te sientes lo suficientemente seguro conmigo, pero si lo estás, estaría bien que vinieses con nosotros mañana.
Ron levantó la cabeza con los ojos muy abiertos, Draco creyó que lo había asustado e iba a disculparse, cuando Ron habló.
- Aquí estaré – Y le dedicó una de sus maravillosas sonrisas, que hizo que Draco sintiese una punzada en el estomago.
Este capítulo es más largo de lo habitual por no sabía por donde cortar, el resto volverán a ser sobre las dos mil palabras. Tengo que volver a añadir otro capítulo más, para poder contar lo que quiero contar. Así que de cinco capítulos vamos ya por siete y puede que añada un epílogo.
Gracias por los comentarios y reviews.
¿Donceles? ¿Eso que es? Con los dos personajes más "hot" (odio esa expresión) de la saga es imposible que nadie les crea donceles :P lol
Por cierto, Gymnopedia Nª 1 existe y hay algún blog que lo considera como una de las diez mejores piezas para piano de la historia.
