Y allí estaba Rin, siendo cargada bruscamente por Len quien no parecía inmutarse por la cantidad de insultos que le había lanzado la rubia, Rin se había cansado de quejarse y simplemente se había quedado en silencio, Len suspiró aliviado, esa chica parecía que nunca se iba a parar de hablar. Encima que iba a hacerle un favor y llevarla a casa ella se portaba de aquella manera, si, aquella no había sido la mejor forma de hacer el favor, pero a él no se le daba bien tratar con personas y menos con chicas tan molestas como ella, sinceramente la única mujer con la que se llevaba bien era Meiko y bueno, sus hermanas mayores Anon y Kanon también, pero ellas eran un caso totalmente aparte.
-¿Podrías al menos bajarme?- la voz aguda de Rin lo despertó de su pequeño monologo interior-No voy a salir corriendo- dijo ella al ver que el rubio se quedaba en silencio.
Len lo pensó por un par de segundos hasta que llegó a la conclusión de que podía bajarla ya que parecía mucho mas cansada, y además de tanto rato llevándola en su espalda esta se había entumecido tanto que no la sentía. Así que con un movimiento violento y descuidado bajó a la rubia de su espalda, ella al tocar el suelo bruscamente perdió el equilibrio y se fue al suelo, Len no se inmutó y siguió caminando, Rin lo fulminó con la mirada mientras se levantaba, vio una piedra en la calle y no dudó un segundo en cogerla y tirársela al rubio quien la esquivó fácilmente, este se giró y esta vez fue el quien la fulminó con la mirada.
''Idiota'' pensaron los dos a la vez ofendidos.
Pronto llegaron a la salida de aquella gran capital conocida como '' El Reino Blanco'' por que siempre estaba cubierta de nieve y a causa de ello era muy visitada por los turistas. La frontera de la ciudad estaba rodeada por bosques que al igual que aquella gran ciudad estaba cubiertos por una blanca capa de nieve y lo mas curioso era que aunque aparentara tener unas temperaturas increíblemente bajas tenían una temperatura primaveral.
Len reconoció dos figuras femeninas que salían del bosque y su expresión palideció ''¿Tenían que aparecer justamente ahora?'' intentó buscar un lugar donde esconderse pero recordó que Rin estaba a su lado y no quería que lo viera escondiéndose de dos chicas aparentemente inofensivas, pero no, ellas eran aterradoras, no, ellas eran peor que eso . Si, parecía un cobarde pero todo el mundo le tiene miedo a algo ¿No? Pues él le tenía miedo a aquellas dos chicas.
Vio como una de las figuras se paraba y se quedaba mirándolo, sin embargo después salió corriendo disparada hacia el seguida de la otra figura.
-¡Lenny!- exclamó una chica rubia de coleta hacia a un lado mientras lo abrazaba, la otra chica de cabello rubio un poco mas corto que el de Rin también se abalanzó a abrazarlo provocando que Len se cayera al suelo.
Si, definitivamente el tenía miedo a la reacción de sus hermanas cada vez que lo veían, lo abrazaban, lo dejaban sin respiración y sobre todo odiaba aquellos apodos que le ponía Kanon. Aquello debía ser un castigo divino.
-No- Kanon apretó mas el agarre en el- puedo...- Anon se volvió a abalanzar contra el-Respirar...- finalizó y las dos lo soltaron de golpe.
-Lo siento!- se disculpó Anon levantándose del suelo.
-Lenny- habló esta vez Kanon, el rubio la miró atento-Ella- señaló a Rin que no entendía nada de lo que acababa de pasar-¿Es tu novia?-
Los se sonrojaron hasta mas no poder.
-¡Están rojos!- exclamó Kanon y añadió:- ¡Eso significa que lo son!-
-Claro que no idiota- respondió Len intentado aparentar indiferente- ¿Como crees que voy a salir con alguien tan molesto?- Rin frunció el ceño al oír aquello.
-Lenny a ti todas las chicas te parecen molestas- agregó Anon sacudiéndose la falda.
-A veces pensamos que eres gay- Finalizó Kanon por Anon, Len frunció el ceño y las miró ofendido, Rin no pudo contener la risa y soltó una carcajada.
-¿Y tu de que te ríes?- preguntó fríamente el rubio y Rin intentó callarse, las hermanas de Len la miraron divertidas-Por cierto ¿Como os fue la misión?- preguntó Len intentado cambiar de tema.
-¡Oh si! ¡De eso te queríamos hablar!- exclamó Kanon acordándose de lo que le iba a decir-Hemos visto a Yuma- finalizó esta con una expresión seria en su cara.
Rin miró a Len y se asustó al ver su rostro, tenía los dientes apretados y el ceño fruncido, sus nudillos palidecieron debido a la gran presión de sus puños al cerrarse y todo su cuerpo temblaba, temblaba de la ira y aquello no le gustó para nada. Parecía como si en cualquier momento él fuera a explotar, como si fuera una bomba contrareloj, sin embargo en cuestión de segundos cambió su expresión, todavía se le veía enfadado, sin embargo estaba mas tranquilo, mas relajado y mucho mas serio. Parecía como si hubiera sido el Len que conoció hace un par de horas.
-¿Donde?-preguntó el y las gemelas se miraron entre sí dudando si contarle o no, el rubio pareció desesperarse-¿Donde lo vieron?- Anon tragó duro al ver como su hermano menor perdía la calma y miró con suplica a su hermana, Kanon suspiró rindiéndose.
-Primero cálmate Len- dijo la rubia de coleta llamándolo por primera vez por su nombre, el rubio asintió-Lo vimos en el puerto de Areha- Rin pareció reaccionar al oír aquel nombre.
-Eso es donde yo vivo- por primera vez habló Rin obteniendo la atención de Len.
-Perfecto- respondió poniéndose de pie mientras empezaba a caminar y Rin lo siguió lentamente.
-Len- lo llamó Anon y el chico miró a sus hermanas - No hagas ninguna tontería - Hablaron las dos muchachas al unisono.
-Tsk- respondió este mientras seguía caminando hasta adentrarse en el bosque, perdiéndose en el junto a la chica rubia que el había dicho que llevaría a su casa.
Las gemelas negaron cuando este se fue, era normal en él ser tan cabezota, después de todo se parecía a su padre, sin embargo estaban preocupadas, por la reacción de Len al volver a ver a Yuma, la sorpresa que el se llevará al ver que ha cambiado tanto, que no es el mismo desde aquel accidente que sucedió hace dos años. Anon miró al cielo al ver que en efecto, había empezado a nevar de nuevo y se dispuso a seguir a su hermana mayor que ahora mismo parecía absorta en sus pensamientos.
-Estas preocupada ¿No es así?-preguntó Anon a su gemela y ella la miró con esos ojos verdes mas expresivos que los suyos que ahora mostraban preocupación-Estará bien- le aseguró sonriendole- Deja de preocuparte tanto, que seas la mayor no significa que todo haya sido tu culpa- le acarició el pelo.
-A veces dudo que yo sea la mayor de las dos- aclaró la de la coleta sintiendo como su hermana menor la consolaba.
Justo como lo hacía mamá.
-...-
Los dos rubios se encontraban en medio del bosque, aquel no era un bosque normal, no, las plantas allí absorbían la magia que provenía de las radiaciones mágicas provenientes de la ciudad ¿Y como Rin sabía todo aquello? Ni si quiera ella misma lo sabía, simplemente con tan solo ver el extraño brillo de las flores al tocarlas ya te podías imaginar como había obtenido aquel extraño poder. Sin embargo era hermoso, era una hermosa y extraña mutación.
-Estas muy callada- el chico que tenía a su lado la sorprendió con su repentina intromisión.
-Tu tampoco es que seas muy hablador- le dijo la rubia un poco molesta.
-No es que no sea hablador, es que me molesta hablar contigo- le respondió el rubio arrepintiéndose de haber sacado el tema, primero se preocupa por ella y ella le contesta de esa forma.
-En primer lugar tu fuiste el que quiso acompañarme- habló Rin subiendo el volumen de su voz. Sin embargo el rubio se concentró en otra cosa-¿¡Hey me estas escuchando!?- preguntó enfadada la chica.
-Cállate- le dijo el mirando a todos los lados posibles.
-¿¡Que me calle?!- exclamó esta roja de la ira-Vete a la...- Len le puso un dedo en la boca y puso otro en la suya en señal de que se callase- ¿Pero que?- preguntó esta un poco mas callada.
-Escucha- le respondió el y eso hizo ella.
-No escucho nada- respondió ella desconcertada
-Exacto- dijo el rubio desconfiado- Algo malo debe estar pasando para que los animales dejen de hacer ruido- la volvió a mirar- A partir de ahora no hagas nada de ruido ¿Entiendes?- la rubia asintió.
-¿Nos va a pasar algo?-preguntó ella con algo de miedo, el rubio sonrió de medio lado y negó con la cabeza.
-Mientras estés cerca mío no te pasará nada- aquel tono de voz que el había utilizado, y aquella escena en la que se encontraban habían hecho que ella se sonrojase y que su corazón palpitara mas rápido.
Siguieron caminando, esta vez con mas precaución por los senderos de aquel espeso bosque. Rin evitaba tener cualquier contacto visual con el rubio por que cada vez que lo veía se volvía a acordar de aquella escena de minutos atrás, por alguna extraña razón aún seguía sonrojada y su corazón palpitaba fuertemente como si se le fuera a salir del pecho. Trataba de calmarse sin embargo aquella imagen se le volvió a la cabeza. Un gruñido la despertó de su insomnio, parpadeó dos veces y se encontró a Len delante de ella y mas lejos tres...¿Hombres? No podía distinguir el sexo ya que estaban cubiertos por una capa marrón. Rin sintió temor y miró a Len que se encontraba tenso y con su particular mirada fría.
-Len ¿Que haremos?- preguntó ella mientras sentía sus piernas temblar, Len lo notó y simplemente tensó aún mas su mandíbula.
Uno de los encapuchados soltó risa que según Rin parecía de algún lunático, el rubio que estaba a su lado alzó una ceja.
-Tan solo queremos diversión- empezó a decir uno de ellos-Y veo que tienes a una chica muy linda- Rin abrió sus ojos hasta mas no poder y se escondió detrás de Len-Tranquilo, tu también te puedes unir a la fiesta- finalizó el hombre y los demás rieron.
-¿De verdad?- preguntó el rubio con una sonrisa en la boca, Rin lo miró sorprendida y a la misma vez con temor ¿No habla enserio verdad?
De pronto Rin olió algo raro que provenía del rubio, sin embargo como estaba detrás del rubio no pudo ver que era así que con miedo miró al rubio ¿Fuego? En efecto, era fuego. Las manos del rubio estaban siendo incendiadas por fuego sin embargo a el no parecía hacerle ningún efecto, ningún daño, su piel no parecía quemada. Entonces lo recordó: el era un mago y seguramente uno de fuego.
-Repite eso desgraciado-escupió con desdén el rubio mientras volvía a poner aquella mirada de ira que Rin había visto cuando le habían contado acerca de Yuma.
Y entonces vio el miedo en sus agresores, ahora temblaban de miedo, como ella había temblado antes. Len empezó a acercarse a ellos, y a medida que él lo hacía ellos retrocedían.
-Recen por sus vidas- dijo el rubio mientras cogía a uno de la camiseta y lo levantaba, los otros dos empezaron a correr y él primero simplemente empezó a gritar desesperadamente y a rogar que tuviera piedad.
-Por favor- suplicó- Te juro que si me sueltas nunca mas volveré, no los volveré a molestar- las lagrimas no tardaron en llegar mientras Len disfrutaba al ver como aquel hombre sufría, sin embargo a Rin le oprimía el pecho al ver aquel hombre en aquel estado, humillándose a si mismo, rogando a otro por que lo dejara vivo.
-Len- Rin lo llamó- Suéltalo- le pidió la chica y él la miró con el ceño fruncido.
-¿Estas loca?- le preguntó el rubio enfadado-El hubiera abusado de ti si hubiera tenido la oportunidad ¿Y tu te compadeces de él?-
-Por favor- esta vez suplicó la rubia.
El chico gruñó y soltó haciendo que el hombre cayera bruscamente al suelo, y empezó a caminar ignorando los sollozos y las palabras de eterna gratitud del hombre hacia Rin mientras esta seguía a Len.
-Gracias- le agradeció la chica al de ojos azules.
-No entiendo que vieron esos hombres en ti- la rubia lo fulminó con la mirada- No eres linda-
El no quería admitir la verdad.
Este es el capitulo disfrútenlo! Espero que les haya gustado y he tratado de hacerlo un poquito mas largo. Me he tardado un poco mas por que estoy en un proyecto importante con una amiga. Estamos haciendo foro sobre rol, novelas, fanfiction etc. Y cuando lo acabemos me gustaría que ustedes se unan a el si no es molestia. Nos vemos muy pronto.
DestinationLover
