Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling; el universo de la historia también, pero estos capítulos corren de mi cuenta.

Apuesto a que pensabais que había abandonado la historia. Demasiados compromisos y retos. Pero finalmente os traigo el final. Como ha salido un final muy largo, os lo he dividido en dos. Así que, el final, final, la semana que viene.

CAPITULO 9

- Ron… ¡Ron! ¡Oh, mierda! Deberíamos haber ido directamente a San Mungo. ¿Estás bien?

- Sí, lo siento. Solo un poco mareado. ¿Podemos volver a casa? – Si alguno de ellos se dio cuenta de que Ron se había dicho "a casa" en vez de a "tu casa" ninguno dio muestras de ello.

- ¿Has recordado algo verdad?

Ron le rehuyó la mirada visiblemente avergonzado.

- Ha sido solo un flash. Estábamos en nuestra cama. Me llamabas "mi león". – Ron estaba completamente rojo.

Draco se echó a reír suavemente.

- Es adorable verte sonrojado como si fueses virgen, para variar. Normalmente eres un desvergonzado. A ver, Ron – le cogió de la mano y empezó a andar camino a casa – no tienes de que avergonzarte. Nos amamos, estamos casados y tenemos sexo. Bueno, buen sexo. Muy buen sexo, de hecho. Eres muy imaginativo, ¿sabes? Es normal que alguna vez te asalten recuerdos más íntimos, llevamos juntos varios años y tenemos dos hijos.

- Es solo que… bueno, en el flash yo estaba… bueno, yo era quien… estaba…

- Encima.- terminó por él para echarle una mano, viéndole tan azorado – Suelo llamarte mi león cuando estoy debajo.

Ron le miró de medio lado.

- Es que no me esperaba que fuese yo quien… estuviese arriba.

- Parí uno de tus hijos, Ron ¿Cómo pensabas que me había quedado embarazado?

- Pero yo parí a Rose. Eso significa ¿que también…? Osea,… ¿nos turnamos?

Draco contuvo la risa pero no consiguió retener la sonrisa jocosa.

- Sí, cariño. Significa eso.

- ¡No te burles!

- No lo hago. – Abandonó su mano para pasarle el brazo por la cintura. – Solo me resulta gracioso lo pudoroso que eres ahora; con lo que tú eres… - Se paró un segundo a darle un beso en la mejilla.

- Odio esta sensación de no recordar y que todos tengáis tanta información que yo no.

- Mañana iremos al hospital y preguntaremos por algo que nos ayude a que recuerdes. Mientras tanto, pregunta. ¿Qué quiere saber mi comadreja?

Ron lo pensó unos momentos para después preguntar decidido:

- ¿Quién le pidió matrimonio a quien?

- Yo a ti. Un lunes. Llegaste a casa muy enfadado con tu jefe de aurores, porque solo te asignaba casos sin importancia y creías que te estaba menospreciando. Te dio un bajón de esos que te daban antes, en los que creías que eras insignificante o nadie se fijaba en ti. Me costó mucho calmarte y hacer que me escucharas. Tenía el anillo guardado para pedírtelo en nuestro 1er aniversario de novios, que era en unas semanas. El caso es que empecé a hablar, empecé haciéndote entender que era normal trabajar en casos pequeños en el primer año de auror y que tus casos en realidad iban cobrando más peso del que pensabas, además de haber entrado en los aurores nada más terminar la instrucción era signo de que el jefe de aurores había visto el potencial que tenías. Y como eso no parecía ser suficiente, te señalé que había alguien, yo, para quien jamás habías sido insignificante y que se había fijado en ti, aunque no en los mejores términos, desde el primer día de Hogwarts. Te recordé que un Malfoy solo tiene lo mejor; ergo, tu eres lo mejor y te dije lo importante que eras para mí, cuanto significabas en vida y cuanto te quería. Al final, me vine arriba y acabé buscando el anillo e hincando la rodilla en el suelo. Los segundos que tardaste en contestar se hicieron eternos, creí que iba a morirme de un ataque de nervios. Tu sonrisa, Ron, tu sonrisa cuando dijiste "sí" fue la más maravillosa que un hombre haya visto jamás; solo comparable a la que me regalaste el día que descubrimos que estaba embarazado de Scorp. Creo que ese día volví a enamorarme de ti.

Ron sonrió a Draco antes de volver a preguntar:

- ¿Por qué tuvimos hijos tan pronto y a la vez?

A Draco le brillaron los ojos maliciosamente antes de contestar.

- En realidad, nosotros ya habíamos hablado de tener hijos bastante antes de casarnos, pero creíste que Molly se molestaría si teníamos hijos sin hacerlo. Ya nos habíamos ido a vivir juntos a mi apartamento cuando llevábamos siete meses de novios y aunque Molly no dijo nada, siempre insistía con el tema de la boda; nunca le gustó que conviviésemos sin estar casados así que definitivamente no iba a ser feliz con la idea de tener nietos de un hijo soltero. – Sonrió recordando – Finalmente, te pedí que te casaras conmigo y decidimos posponerlo para cuando estuviésemos formalmente casados. Si esperamos tres meses para hacerlo, fue solo por el viaje de novios que duró tres semanas y la mudanza a la casa nueva ya que tú querías una casa que fuese de los dos. El proceso de buscar la casa perfecta y mudarnos duró un poco más de lo esperado, mes y poco. Pero en cuanto estuvimos asentados en casa, empezaste con la "Operación Bebé" y desplegaste tus armas para convencerme de empezar a buscarlos. Como era de esperar, caí en tus redes rápidamente – volvió a sonreír pero más ampliamente – solo que te dejé una semana creyendo que no, haciéndome el duro para disfrutar un poco más de tu deliciosa estrategia. Recuerdo que casi me tiras al suelo de la emoción cuando viste el catalogo de cunitas que había dejado casualmente en la encimera. Lo de quedarnos embarazados a la vez fue porque, además de que eres muy muy fogoso y difícilmente tenemos un solo "asalto" cada vez que tenemos intimidad, no acabábamos de ponernos de acuerdo quien tenía el trabajo más peligroso para realizarlo embarazado, tú insistías en que los vapores de ciertas pociones podían ponernos en peligro al bebé y a mí y yo me negaba que mi marido embarazado tuviese que enfrentarse a tipos peligrosos. La solución que tomamos fue intentarlo alternativamente y que la suerte decidiese el primero que se quedara embarazado. Lo que ocurre que la suerte decidió que nos quedásemos ambos casi a la vez, así que cuando descubrimos que yo estaba esperando a Scorp tu ya estabas también embarazado, solo que lo descubrimos diez días más tarde. Fue una estupidez, si lo piensas bien, pero en aquel momento nos pareció una gran idea. Aunque valió la pena, amo a mis dos renacuajos. Además, gracias a eso vivimos momentos impagables. Como tu sonrisa mientras me acariabas la tripa cuando conocimos mi embarazo o la noche que nos enteramos del tuyo, que la pasamos una mano en la tripa del otro y la otra en la propia, con las manos enlazadas. Fue una noche mágica, sencillamente mágica. O nuestra primera noche los cuatro juntos en casa, no podíamos separarnos de sus cunitas. Creo que fue la noche más feliz de nuestra vida.

Draco miró a Ron que se había quedado en silencio después de escucharle, este miraba al suelo mordiéndose el labio.

- ¿Ron?

- Odio no recordar esas cosas. ¿Por qué no puedo recordar esos momentos tan especiales? – Se abrazó a Draco – Quiero recordarte, quiero ser el que era feliz contigo.

Draco habló con un hilo de voz:

- Ron… Créeme que yo también lo quiero. - Draco estrechó el abrazo. – Quiero que recuerdes que me amas, quiero que recuerdes lo felices que éramos, que recuerdes que estas vacaciones íbamos a ir a Rumanía a ver Charlie, para que pudiese disfrutar de su ahijada, o que íbamos a regalarle a tus padres un viaje por toda Europa por su aniversario, o que la noche que te hirieron ibas cocinar para mí –Permanecieron abrazados en silencio durante minutos olvidando que seguían en el parque a la vista de cualquiera e incluso el rubio le dio un suave beso en la sien. Ron giró la cabeza para encontrarse con los labios de Draco y le besó. Lentamente al principio pero fueron subiendo en intensidad y profundidad. Draco mordisqueó muy suavemente el labio inferior de Ron y este tuvo que reprimir un gemido.

Con el rostro completamente rojo y la voz entrecortada Ron se enfrentó a Draco:

- Pensaba que había cosas que un Malfoy no hacía en público.

- Eso no es del todo cierto. Hay ciertas cosas que me enseñaron que un Malfoy no debía hacer en público, que son justamente las mismas que mi marido se empeña que haga en público desde el minuto cero que empezamos nuestra relación. Y que quede entre nosotros, pero entre lo que decía Lucius y lo que dice mi marido, prefiero lo que dice mi marido. Pero no se lo digas, no quiero que se le suba a la cabeza. – Draco adornó la broma con una mueca graciosa que les hizo reír a los dos.

Seguían abrazados y con las caras muy cerca la una de la otra, los ojos de Draco delataban las ganas que este tenía de decir algo, pero que parecía que estuviese reprimiendo.

- ¿Qué? – Le preguntó Ron que se había dado cuenta.

- Nada, solo… Echaba de menos tu risa. Dulce Merlín, he echado de menos todo de ti. Ron, no quiero presionarte, ¿de acuerdo? Pero necesito decírtelo. Te quiero. – Le tomó la cara con ambas manos – Te quiero Ronald Billius Malfoy-Weasley – a continuación y sin soltarle la cara le depositó un beso en los labios que hizo que a Ron le temblasen las piernas y Draco sonriese en la boca de Ron al notar la reacción de este.

Justo cuando Draco bajaba las manos a la cintura para cerrar de nuevo el abrazo y profundizar el beso, de repente se vieron abordados por una decena de fotógrafos y periodistas que salieron de ninguna parte, probablemente se habían aparecido junto con Skeeter que estaba a la cabeza de los periodistas. En los primeros instantes Draco no reaccionó de la pura sorpresa y cuando lo hizo para sacar de allí a Ron se vio rodeado por los periodistas y fotógrafos que no dejaban hueco por donde escapar. Los flashes de las cámaras de fotos se sucedían a cada segundo hasta el punto de dañar los ojos de un Draco que no sabía cómo ponerse para proteger de las cámaras a un Ron que estaba cogido fuertemente de su mano y que a juzgar por su expresión estaba un poco asustado. Draco no quería sacar la varita ya que eso solo serviría para que la prensa le atacase al día siguiente salvajemente gracias a sus antecedentes de mortífago pero se le estaba acabando la paciencia. Mientras las preguntas y los flashes seguían sucediéndose.

- ¿Es cierto que han estado a punto de divorciarse?

FLASH

- Se rumoreaba que el Sr Malfoy no le dejaba ver a los hijos que tienen en común, ¿Qué hay de cierto Sr Weasley?

FLASH FLASH

- Se ha escrito que ha dejado los aurores por la depresión de su separación, Sr. Weasley. ¿Podría confirmarlo?

FLASH

- Sr. Malfoy, ¿le ha contado al Sr. Weasley que se ha estado viendo con un mago irlandés?

FLASH FLASH FLASH

- Vemos que el Sr. Weasley no lleva su anillo de casado, ¿Podemos confirmar su ruptura?

FLASH FLASH

Ron cada vez tenía peor cara y empezaba a perder fuerza en el agarre de la mano de Draco a la vez que las piernas le fallaban, Draco, asustado se enfrentó a los periodistas.

- ¡Basta ya! No vamos a divorciarnos, nuestros hijos nos ven a diario, Ron no ha dejado los aurores, no fue un mago irlandés, fue todo el consejo ejecutivo del hospital irlandés y Ron estaba enterado y Ron siempre ha llevado el anillo como colgante. ¡Ahora déjennos en paz!

Los fotógrafos aprovecharon ese momento lanzar una batería de fotos con sus respectivos flashes lo que hizo que Ron terminase por perder las fuerzas y se desmayase. Draco fue rápido y pudo pillar a Ron antes de que llegase a caer al suelo. Hubo otra batería de flashes dirigidos al cuerpo inconsciente de Ron. Draco sin poder aguantar más, sacó la varita apuntó a los periodistas para hacerse hueco suficiente, con la otra mano agarró fuertemente a Ron y se desapareció directamente en San Mungo. Una vez allí, gritó llamando a un médico, en cuanto apareció una enfermera le explicó quien era y que sucedía y preguntó por el medimago que le atendió cuando estuvo hospitalizado con su ataque. En cuanto los medimagos y enfermeras se llevaron a Ron para estudiarle y hacerle pruebas, el medimago que trató a Ron en su ataque se centró en conseguir de Draco toda la información de lo ocurrido en el día con sus recuerdos y el enfrentamiento con los periodistas, nada más quedarse solo Draco contactó con los Weasley y con Harry.

Mientras esperaba, tanto a que llegasen los Weasley, como a que algún médico le dijese que estaba ocurriendo con Ron, empezó a pasear pasillo arriba y abajo como un león enjaulado; cuando estaba empezando a perder la paciencia (lo cual fue más pronto que tarde, ya que estamos hablando de Draco Malfoy) llegaron los Weasley con Harry y Ginny.

- Hola hijo, ¿Qué ha ocurrido?

- Hola Molly. Sr. Weasley. Potter, Ginny. ¿Con quién habéis dejado a los niños?

- Con George y hermione. Los cuatro. – Dijo Ginny

- Bueno, ¿nos cuentas que ha pasado?

Draco se frotó la cara en un gesto de frustración y empezó a contarles lo que había ocurrido con los recuerdos de Ron, incluso su discusión por no querer ir a San Mungo. Luego les contó su paseo por el parque y como se había desmayado ante el acoso de la prensa y los flashes.

- Ese hijo suyo es terco como una mula. Si hubiésemos venido desde primera hora…

- Tal vez no sea nada. – Dijo Harry – Tal vez sea solo que el estrés de los periodistas junto con el esfuerzo de haber empezado a recordar le ha agotado demasiado.

- Que Merlín te oiga, Potter. No quiero ni imaginar…

- Ni lo pienses. – Harry le dio un apretón amistoso en el brazo.

Al cabo de lo que parecieron horas, salió el medimago con cara de circunstancias.

- Sr. Malfoy, Sres Weasley. No son buenas noticias, pero tampoco son malas, al menos de momento. Ha habido una importante inflamación en la zona neuronal donde fue herido. Esto es debido al exceso de trabajo que ha tenido hoy esa zona al recordar varias cosas en tan breve tiempo junto con la exposición a los flashes de las cámaras. Al verse expuesto a tantos deslumbramientos por los flashes ha hecho que colapsara el nervio óptico que ha dejado de mandar información y es lo que ha contribuido a que la inflamación se agravase hasta el punto de hacer que el Sr. Weasley perdiese el conocimiento. Por el momento está sedado, y permanecerá toda la noche así, además para bajarle la inflamación más rápidamente le hemos administrado un par de pociones antiinflamatorias. No podemos saber qué consecuencias tendrá hasta que no despierte. Podemos volver al punto de partida, puede que se agrave, o puede que empiece a recordar con mayor rapidez. Dependerá de cómo haya afectado la inflamación a la zona neuronal. Mañana en cuanto despierte sabremos el resultado. Pueden pasar a verle, aunque está dormido. Si lo desean puede quedarse alguien a pasar la noche con él.

- Muchas gracias, Doctor.

Entraron a la habitación, y vieron a Ron en la misma cama que la vez anterior y todos tuvieron la sensación de deja vú. Después de intentar discutir quien se quedaba por la noche, (Draco fue intratable, sería él quien se quedase y no iba a admitir más discusión), resolvieron que los Weasley fuesen a ocuparse de los niños y mientras Ginny y Harry acompañarían hasta el final del horario de visitas a Draco.

Ginny se abrazó a Draco buscando tanto consolarle a él como consolarse para ella misma, el respondió como un autómata sin saber muy bien que estaba haciendo con la mirada fija en algún punto de la pared.

- Se recuperará, cuñado. La vida no nos puede estar haciendo esto de nuevo.

- No podré hacerlo. Si volvemos al punto donde me odia no podré soportarlo. – Draco deshizo el abrazo y fue hasta la cama. – Por Merlín, Weasley ¿Te has empeñado en poner a prueba mi salud mental? ¿Acaso no te he dicho hace solo unas horas que si a ti te pasa algo yo me muero? ¿Quieres matarnos a los dos?

Draco acariciaba la cara de Ron suavemente. Pasó un largo rato, mientras todos permanecían en silencio, hasta que Draco lo rompió.

- Otra vez aquí, Weasley. Otra vez aquí. Parece que esto nunca vaya a acabar.

- Draco… - Harry se levantó y se acercó a Draco.

- Potter…

- Ginny ha ido a traerte algo para cenar, en cuanto venga nos marcharemos. Si necesitas cualquier cosa, avísame como sea.

- Gracias, Potter. – Draco se quedó en silencio – Potter… - Lo llamó

- ¿Sí, Malfoy?

- ¿Es culpa mía?

Harry entendió perfectamente a que se refería.

- No, Draco, nada de esto es culpa tuya. Tú ya expiaste tus culpas hace mucho tiempo. No pienses que esto es un castigo por tus acciones pasadas, porque no lo es. Lo que está pasando ahora es solo un desgraciado accidente. Ninguno de los dos os merecéis esto.

- ¿Pillasteis al que le lanzó el avada?

- Sí, se hizo otra batida y lo capturamos.

- Asegúrate que no sale jamás de Azkaban. – Draco hablaba en tono neutro, sin ira o pena en su voz. Habló pausado, sin alzar la voz. A Harry le recordó algo del antiguo Draco. – Porque si sale, se las tendrá que ver conmigo. Y no será bonito.

Harry se acercó a Draco y le dio un apretón amistoso en el brazo. Era toda la cordialidad o amabilidad que podrías presenciar entre ellos, y todos sabían que era solo por Ron.

- No te preocupes por eso, ahora lo importante es Ron.

- Sí, Ron es lo único que importa. – Se giró a mirarle – Gracias por todo, Harry.

Harry y Ginny se marcharon a casa y Draco se quedó solo en la habitación aunque por poco rato, ya que se acercó el medimago que había tratado a Ron durante todo el proceso.

- ¿Cómo sigue?

- Aún dormido.

- Eso es buena señal. – El médico dudó un segundo antes de seguir – Sr. Malfoy…

- En realidad, legalmente soy Malfoy-Weasley; ambos lo somos. Pero eso algo que no recuerda nunca nadie.

- Eh bueno, sí. Sr Malfoy-Weasley, yo quería preguntarle por el estado de la investigación para crear pociones que ayuden a los nervios y células neurológicas. Creemos que a su marido le vendría bien una ayuda de ese tipo. Es posible que esas inflamaciones pudieran volverse crónicas, al menos cuando fuerce demasiado su mente o cierta zona del cerebro. Y teniendo en cuenta su trabajo, en el que debe estar siempre alerta y planeando estrategias, sería muy beneficioso encontrar algo que mantenga controlada de inflamaciones esa zona.

Draco quedó pensativo unos instantes, finalmente suspiró.

- ¿Cree usted que Ron debería dejar los aurores?

- Al menos hasta encontrar una solución definitiva para esas inflamaciones, sí.

- No le va a gustar oírlo, ama su trabajo. Pero si he de serle sincero, yo sería feliz si dejase los aurores, nunca me ha agradado la idea de que se juegue la vida diariamente. De todas maneras, volviendo a su pregunta, creo que he conseguido algunos avances importantes. Solo me falta hacer un par de pruebas para ver posibles efectos secundarios, pero hay una poción que podría revertir los efectos residuales de un obliviate, y otra que es en la que más he trabajado, que debe conseguir restablecer al punto inicial cualquier anomalía provocada por hechizos o pociones en toda la zona cerebral. Pero como le digo, aún desconozco si hay efectos secundarios. Necesito el permiso del Ministerio para empezar a hacer pruebas y estudiar las posibles reacciones. Dudo que tarde en llegar, mi suegro trabaja en el Ministerio, me mantiene informado y al parecer va por buen camino.

- Me alegro de escuchar tan buenas noticias, si lo desea cuando obtenga el permiso puede disponer de nuestras instalaciones y nuestro personal para ayudarle a hacer las últimas comprobaciones. Incluso podríamos ayudarle a contactar con los pacientes que sufren de estas dolencias para que les pida ayuda para la fase de pruebas finales.

- Gracias, será de gran ayuda, doctor. Si sale adelante con éxito cederé con gusto la patente de la poción al hospital.

- Es muy generoso de su parte Señor Malfoy… Weasley. Señor Malfoy-Weasley. Le dejo ahora. En cuanto Ron despierte avise a una enfermera. Buenas noches

- Por supuesto. Gracias. Buenas noches