Victorious y sus personajes no me pertenecen -.-

No podía creer como estaba sucediendo esto. Cómo me dejé manejar tan fácil y cómo no renegué siquiera. Tal vez fue por pena. O quizá solo por estar aburrida un sábado rodeando las siete de la mañana. Era absolutamente ridículo, gracias al cielo nadie podía verme realizando ello. De lo contrario, mi reputación se iría a los suelos.

Ahora escondida, detrás de un viejo arbusto, en un parque repleto de juegos infantiles ¿Por qué estoy dónde estoy? Porque al niño, el pedazo de gente, no se le ocurrió mejor idea que jugar a las escondidas ¿Con quién? Como dijo minutos antes: "Tiempo de hermanos". Maldito desgraciado.

No es que estaba ansiosa esperando que no me halle. Solo quisiera que este no fuera un simple juego de niños y que de veras jamás me halle, deshaciéndome de una vez del mocoso. Era desesperante. Muy desesperante. Tener un hermano menor es demasiado desesperante.

Hace momento ya no aguantaba estar en aquella posición. En cuclillas. Revisando de vez en cuando por el arbusto al niño. Pésimo buscando para rematar. Y empeorando la situación. Un cachorro. Sí, un cachorro estaba olfateándome como si fuera una res lista para saciar su hambre. Parecía una pulga pegada a mí que no quería despegarse de mi cuerpo. Si no fuera por su tamaño y su rostro de gato con botas, ya habría recibido una gran paliza.

— ¡Te encontré! ¡Perdiste!— le escuché decir al niño sin darse cuenta de la mini presencia.

— ¡Por favor! Ahora falta que lo publiques en las redes sociales.

Lo tomé de su pálida y pequeña manita prácticamente arrastrándolo hacia el camino a casa. La hora se estaba agotando.

— ¿Me compras un helado?

—No, es muy temprano.

— ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor...!

¡Dios mío! ¡¿Por qué me has abandonado?! Ahí estaba, su berrinche. Por ello no me gustaba salir con él. Porque no soportaba cuando quería que se le cumpliera un capricho. El señor llamado mi padre lo había mal criado.

Lo tomé una vez más, pero ésta fue entre mis brazos con el fin de taparle esa pequeña boca productora de ruido ¿Cuál fue el resultado? Una patada en mi pierna.

Tiene suerte que sea mi hermano. Si no estuviera viendo estrellas de todos los colores.

Y no era de esperarse que las personas nos estén viendo con rostros de-Poker face- pues que se metan en sus propios asuntos.

...

— ¿Se echaron en el lodo o algo parecido?

¡Ugh!

— ¡Tú mejor cállate! Deberías enseñarle a ese pequeño bestia a comportarse en la calle— bufé molesta observándome en el espejo pequeño ubicado en algún lugar de la sala. Como lo predije, estaba un completo desastre— Necesito un baño, en una hora iré a la escuela.

—Es sábado, Jadelyn.

—Eso lo sé, genio...tengo detención.

Y sin más, subí a tomar una ducha. Iba a ser un sábado terrible. Me había dado cuenta por el comienzo del día. Malogrado por el enano. Y lo que menos importaba ahora, era el reproche de mi padre. A estas alturas ya sabía de mi detención.

...

Los juegos de miradas, los odiaba. Solo consistía en tratar de quedar paralizado el tiempo que quieras esperando que tu oponente se canse, baje el rostro, ría, realicé una mueca y todas esas estupideces. En conclusión, una pérdida de tiempo. Era ello lo que ahora estábamos haciendo con el subdirector entrometido.

Cuanto lo detesto.

Ese anciano se parecía tanto a la "admirable" de historia, algo en común entre ellos era su cólera hacia mí. Dickers no debía pasar los cincuenta, pero tampoco tenía menos de cuarenta. Edad promedio quizá, ni tan joven, ni tan viejo. Sin embargo para mí era un arcaico casca rabia que disfrutaba el sufrimiento del alumnado. El verle el rostro cada sábado era un infierno. Esas patas de gallo producían náuseas y las arrugas en su frente causaban un efecto raro en mí, como querer convertirme en médico cirujano para estirarle la piel hasta el punto de que le cuelgue tipo perro bulldog. Sus ojos saltones los cuales podíamos confundir con dos faros de luz y no olvidemos ese horroroso barrito en su mejilla izquierda, la plenitud de la repugnancia en persona.

—Bien West, esperaré a la princesita Vega afuera. No te atrevas a mover un dedo.

Lo observe alejándose y acercándose a la entrada. Otra anormalidad encontrada que hasta ahora no me había fijado era de su caminar. Muy abierto para ser un varón. Pero un característica más a mi lista de burla.

Quería hacer algo. Necesitaba hacer algo. Debía hacer algo. No tenía mi móvil pues Dickers se lo llevó. Mala idea sacar el pearphone estando el hombre presente. Un error fatal que no estoy dispuesta a cometer dos veces. Claro, aparte de discutir en la oficina de Helen con Vega. Algo errado que nunca de los nunca lo repetiré.

—...te sentaras en aquella mesa muy alejada de West y meditaran del porqué se encuentran aquí. Yo estaré cerca. — indicó a la niña de papá, quien solo obedeció evitando mirarme directo a los ojos.

— ¿No me puedo disparar y asunto arreglado?

Pareció pensarlo un momento más negó frustrado y volvió donde estaba.

— ¿Quieres otra detención?

No. Cometer. El. Error. Dos. Veces.

—Me encantaría.

Bien hecho Jade. La jodiste.

— ¿Me estas retando?

Por un minuto quise callar. En verdad, en verdad lo quise. Pero mi yo impulsiva lucho y lucho. Obviamente ganando la batalla.

—A ti, nadie.

En absoluto. La rejodí.

— ¡Bien! ¡Dos detenciones más! ¿Quieres la siguiente?

Solo necesito callarme ¡¿Es mucho pedir?!

— ¡Nadie te quiere!

— ¡Que sean tres!

Juro que si no hubiera sido por el ruido de su teléfono. Habría tenido un año entero de puras detenciones. Y no existe mejor testigo que Vega.

La débil muchacha se hallaba tres mesas atrás mío con el rostro estupefacto. Su ceja levantada y negando sin parar. Luego sus ojos se desviaron a otro lado. Yo por mi parte saque mis tijeras.

Mi mente se detuvo en Beck ¿Cómo estará su reputación ahora que su novia (en estos momentos ex-novia) le cortó frente a toda la escuela? Me habría fascinado estar en uno de los cuerpos de aquellos perdedores expectantes. Y me habría encantado reírme de la escena formada.

El tipo se lo merecía. No solo por engañarme. Sino por haberse creído el más galán. Solo le baje esos humos en los que escaló solitario. Era un pobre y triste diablo. Ignorante y mediocre. Tal vez algo parecido pueda pasar con Vega o...

Escuché un sonido. Más que un sonido fue como algo vibrante. Giré mi cuerpo buscando de dónde provenía el ruido pero solo halle a la morena visualizándome con rostro asustado. Algo sospechoso pero que dejaría pasar.

Y entonces me di cuenta que había esquivado algo importante.

—Entonces... ¿Cuál fue el plan de la bebé?.. Tal vez le mintió a sus padres que saldría con sus amigos en el esplendor de la mañana... ¿No es así Vega?

No la miré. Solo lancé mi veneno justo en donde más le duele.

Me encontraba más que garantizada, que la morena no les comentó nada a sus progenitores de su sábado de diversión. La niña era muy limpia para ellos y claro está, también para el resto. Sin embargo a mí se presentaba como la verdadera persona que es. Una idiota insoportable presumida.

Y no respondió. Tampoco esperaba que lo haga, simplemente quería sentir mi presencia en ésta miserable biblioteca. Pues me sentía abrumada. No podía vivir esta detención sin mi móvil, era algo muy preciado. Dickers me las pagaría luego, quizá le baje los pantalones frente a los alumnos o la idea de un regalito en su auto estaba presente en mi imaginación. Pequeño pero justo.

Decidí ponerme de pie. Mi trasero ya me dolía por estar sentada casi una hora. Caminé hasta la entrada de vidrio y voltee al ver el pasillo desierto. Ni una hormiga se dignaba a pasar. Y fue allí cuando la halle con las manos en la masa. Ese sonido molesto que estuvo dañando mis oídos surgía del pearphone de la niña perfecta. Mientras yo buscaba algo con que entretenerme, ella tecleaba en su teléfono. Vega era una imbécil que no sabía disimular.

—Sé que no soy la persona ideal para hablar de justicia pero...— pausé acercándome a su mesa. La inútil escondió de inmediato el aparato, nerviosa, muy nerviosa — solo porque me causas pena, te brindaré dos opciones.

La vi tragar saliva y tomó mis ojos como centro de atención. Su miedo se notaba a leguas.

El subdirector me arrebató a mi amigo, Vega debía padecer el mismo trato por justicia. A parte que la odiaba.

Tomé el cuello de su blusa entre mis manos y acerque su rostro al mío. La intimidación era el inicio de mi plan.

—La primera es que tomes ese celular tuyo en tus flacuchas manos...y lo coloques en aquella mesita— apunté hacia el lugar, donde podía visualizar una mesa cerca a la entrada. A la vista de todo mundo. Vega no podría "robar" su móvil pues siempre estaría observándola— o...

Apreté el agarre en su cuello y aproveche en sacar mis tijeras. La gire en mi dedo índice levantando mi ceja perforada. Era la primera vez que notaba a Vega con miedo a causa mía. Ella siempre se mostraba fuerte y ruda al estar junto a mí. Odiaba su faceta de "Anda produce miedo a otras personas, conmigo no funciona". Esta sería la excepción y no la desaprovecharía.

Le di ritmo al giro de mis tijeras y paré de golpe asechándola con ellas. Creí por segundos que se orinaría de miedo.

—O prefieres que use la fuerza bruta.

La solté. Cayendo al suelo y con un dolor inconfundible en su rostro.

—Elige

...

Esto ya no era divertido. He de aceptar que todo se me salió de las manos. Estúpida Vega y estúpida detención.

La gallina escapó y se escondió en quién sabe dónde. Me recordó tanto a lo de mi hermano en la mañana, con la diferencia que ahora soy yo la idiota que está buscando. Ni siquiera sé porque lo hago. El no hacer nada más que sentarme quizá. O el querer asesinar a la morena por ser tan infantil. Esto era ilógico.

— ¡Vega! ¡Maldita sea!

En estos momentos carecía de paciencia, la poca que tenía no aparecía al igual que el cuerpo de Vega. Podría jurar que en cuanto la encuentre le arrancaría la cabeza usándola como balón de fútbol. Sin embargo estaba el suceso de ir a la cárcel y por supuesto que no deseaba ir a ese putrefacto sitio a tan corta edad. Y se encontraba también el hecho de que mi hermano se adueñaría de mi habitación. Él no se saldría con la suya.

En mi mente realicé una pequeña lista de los lugares donde pueda hallarse Vega. Apuesto a que Dickers ni siquiera prestó atención a nuestra salidita. Ese hombre era muy distraído a veces.

Volviendo con la dulce Vega a la cual la tengo fichada. Necesitaba encontrarla a como de manera. Tenía el presentimiento que en estos momentos conversaba con alguien de su futuro asesinato donde la homicida sería ni mas ni menos que Jade West, ósea yo y a la que encontrarían con unas tijeras enterradas en la profundidad de su garganta seria a ella. Pero lo último quedaba en la imaginación muy a mi pesar.

Baño. Ni su sombra

Biblioteca. No creo que sea tan idiota.

Oficina de Dickers. El gallo ya estaría cantando.

Su casillero. Ok, está bien que sea delgada pero no era para tanto.

Aulas. Aburrido revisar una por una. La dejaría como opción.

Armario del conserje.

Café asfalto.

Y sentí como si una luz se había prendido. El armario del conserje siempre era un buen escondite. Algo predecible pero no dejaba de serlo. Apostaba 50 dólares a que Vega se hallaba como regalo envuelto allí.

¿Por qué será tan tonta?

Y... ¿Por qué la estoy buscando como tarada? Cierto, su maldito celular.

~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

La estúpida se reía, frente a mí, en mi cara pelada, sin ninguna vergüenza siquiera. Y lo peor. De lo que cometí minutos antes.

Maldito Dickers. Estoy garantizada que le había dolido y demasiado. Por ello actuó como actuó. Además de que tal vez sea verdad. Aún así , era totalmente injusto. Sí, lo sé, el burro hablando de orejas. No soy la mejor para entablar el tema de la justicia pero no daré un discurso del por qué. Ahora mi mente asechaba el castigo. Uno muy fuerte para joderla.

"Medio año de detenciones y una semana suspendida"

Hasta aquel punto yo saltaba en un pie de alegría y una sonrisa boba fue formándose en mi rostro. Él se dio cuenta de su error y de inmediato le agrego un detalle pequeño para Dickers pero enorme para mí.

"Tu padre vendrá el lunes, de lo contrario—observó a Vega como carnada, pensé lo peor—ella se sumara a tus sábados"

Fue suficiente como para que mi mandíbula caiga cual fruta de una cesta, a una velocidad increíble. Estaba más frita que un pollo. Vega reclamó por ello y el subdirector la calmó diciendo que pasaría siempre y cuando yo le diga algo a mi progenitor. Dickers estaba seguro que le contaría a mi padre. Pero tal vez corra el riesgo de tener a la morena a mi lado los sábados que sean posibles. Una discusión con el señor era igual a: quitarme mi auto, mis películas, mi laptop y mi celular. Un maravilloso acuerdo.

Después de que se haya largado el demonio. Vega soltó todo. Su risa fue incontrolable y mi furia daba flote si continuaba burlándose.

Le quitaré el celular a Vega pero tú...West, me deberás una detención por salir del círculo sin permiso.

Mi rostro se desfiguró. Bastardo idiota.

¡Vega también salió de la sala!—grité con la ira corriendo por mis venas.

Amenazada por ti, claro...está bien West, no siempre las cosas salen como deseas.

Vale, pasó mi límite. Ella salió de la puta aula porque se le había pegado la gana. Yo solo la perseguí pero no hay maestro no hipnotizado por Vega. Sí, la alumna ejemplo, la responsable, la "no la toques es perfecta", maldita sea ¡Estaba furiosa!

Usted es un idiota.

Cuida tus palabras, West.

¡¿Y que si no?! Comprenda, capte, procese que yo no tengo la culpa que ese pajarito tuyo no cante como quieres.

Y bueno. Me pasé con las palabras pero nadie podía controlarme en aquel entonces. El solo recuerdo me causaba risa a mí también. Pero Vega. Oh no. Ella no se burlaría de mis desgracias. No cuando por su culpa y por mantener la boca bien cerrada me hayan dado una tortura.

— ¡Todo es tu culpa!

Captó mi atención y su risa cesó. Frunció el ceño haciéndose la des entendida y su gesto me produjo nauseas.

—Nadie te dijo que me persigas.

La detesto.

— ¡Tú tenías tu maldito celular cuando a mí me lo arrebataron!

— ¡No fue mi culpa que seas tan evidente!

— ¡Podrías al menos haber dicho algo! Yo jamás te amenacé para que salgas.

Quedo callada. Pareció hundirse en su asiento y luego solo se notó culpable. Con la vista al suelo y un suspiro que pudo escucharse hasta Japón. No me haría sentir pena. Ese debe ser su objetivo. Yo no soy tan débil como cree.

—No le diré nada a mi padre.

¡Y ganaste, Jade! Por favor, el rostro de Vega fue histórico. Tal como ese día que le dieron la famosa detención. Pero en esta ocasión se puso roja del enojo.

—¡¿Por qué?!

A. L. T. E. R. A. D. A

— ¿Tienes algún problema con mi decisión?

Y un punto más para West.

—Esa pregunta es tan obvia como que los perros ladran ¡Tu decisión me involucra!

La mejor palabra era histérica. Sep. Muy pero muy histérica.

—Mira tú...no me importa.

— ¡Jade!—pausó algo aturdida —Wow...tu nombre suena raro en mi voz...¡Ese no es el punto!

Y por los siguientes diez minutos inició un discurso el cual pensé nunca terminaría. Decía algo como que debo dejar de ser egoísta, que tener un poco de empatía no le hacía daño a nadie y bla, bla, bla y bla. La mayoría de sus palabras ya las había escuchado. Por mi padre. En sus sermones diarios. En los días que lo llamaban de las escuela. En las situaciones donde discutía con el mocoso. En conclusión su discurso no conseguiría nada. Ni ablandarme, ni enojarme. No es como si fuera algo nuevo. Quizá hasta me aprendí cada oración dicha por él.

Entonces, regresando con la señorita Empatía. Al ver que no le prestaba la mínima atención, se calló por fin y yo solo pegaba un grito al cielo por el milagro concedido.

—Por un momento tuve la idea de conseguir un tapón— sonreí

—Eres increíble.

Se alejó rendida.

— ¡Me lo dicen muchos!

Y negó con la cabeza sonriendo nuevamente. Patético.

...

Esto no estaba sucediendo. Claro que no. Solo era un mal sueño. Por supuesto. Mejor dicho, una pesadilla. Eso. Una tonta y cruel pesadilla. Porque estaba segura que cuando abra mis ojos, despierte como loca y luego recorra con la vista cada punto, ángulo y superficie de mi habitación, me calmaré y sonreiré de todo. Tal y cual película cursi. De esas que aborrezco pues ya sabemos los finales y temática, siempre predecibles. Que si la chica se queda con el chico. Que si el chico es adinerado y la chica pobre o viceversa. Que si él (ella) sufren de una enfermedad terminal. Que si padecen en un accidente. Y si finalizo con la lista en aquel entonces la pobreza se habrá acabado y yo estaré bien enterrada en mi tumba.

—¡¿Por qué?!

Y ese era la señal que demostraba todo lo contrario. La señal que afirmaba que me hallaba en la vida real y no en un sueño estúpido. Una cachetada en mi ego. Un balde de agua fría como despertador. Un rodillazo en el estómago.

¡La vida era jodida! Tan jodida como Vega. Me encantaría tener en estos instantes un rifle apuntando directo a su aparato locomotor y luego ver su cuerpo sin vida por fin.

Vale, a mi ansiedad se había sumado instintos psicópatas homicidios. Pero ¡Vamos! ¿A quién no le gustaría matar a su enemigo teniéndolo a unos metros de ti, solos en una habitación y con una ira hasta para regalar? Yo la tomaría como una decisión para meditarla por unos minutos, equivalente a un sí definitivo. Pero como era malditamente ilegal, lo dejaría pasar.

Si fuera una autoridad máxima crearía una ley donde permita asesinar a aquella persona que tanto odias sin piedad alguna. Sin embargo si ello se aprobaba el mundo estaría como un desierto, así de poblado.

—Vega...— me observó cuestionante levantando su ceja derecha. Ese gesto ya me cansaba— ¿Nunca se te ha cruzado por la mente tomar veneno?

Se horrorizó de inmediato y negó la veces que pueda.

Yo era un caso perdido. Lo sabía.

—Estas demente.

— ¿Algo más que sepa?

Salí de la biblioteca con los gritos de la morena encima criticando mi mala acción pues por la misma recibí un doloroso castigo. Y cuando digo doloroso. Es doloroso.

Yo no quiero pasar los siguientes sábados con Vega a mi lado. Al referirme a los siguientes, hablamos de seis meses. Es decir los siguientes 24 sábados ¿Lindo no? Era eso o contarle a mi padre, explicándole detalladamente lo que realicé. No podía ir y decirle "¡Hey, padre, insulté al miembro del subdirector dándole a entender que lo tenía de adorno por lo cual necesitas ir a la escuela!" Gran discurso para un hombre frío y calculador como era él.

Me sentía frustrada, estúpida e imbécil. Caminé con dirección al baño y entré en uno de ellos. Bajé la tapa del retrete y tomé asiento en él ¿Por qué solo no me cae un rayo y ya? Ésta era la peor detención de la historia de todas las detenciones. Primero porque la compartía con Miss Simpatía y segundo porque no me bastó con un sábado. No, por supuesto, mi gran boca y yo realizan un buen dúo. Echando a perder todo. Ahora debía llamar a mi padre. Era ello o pasarlo con Vega. Sí, si ya había tomado una decisión pero claramente era por joder a la morena. A veces solía ser muy indecisa. Y soltaba las palabras sin tener mis cinco sentidos puestos bien. Debería considerar la idea de pensar antes de actuar.

—Tienes que volver.

Y esto no se podía poner mejor. Excelente.

—Lárgate, Vega. Si Dickers no ve a nadie en la biblioteca entonces descargara su ira en mí, tú eres intachable.

No movió ni un pelo. Y si quería otra detención, pues espero que más tarde no me esté echando la culpa de lo que sola buscó.

— ¿Eres masoquista o entiendes con gritos?—solté con frialdad

—Mira Jade, quiero salir limpia de esta detención ¿Ok?

—Entonces bañate.

— ¡Por Dios! —pensé que perdería la paciencia y se iría rendida pero respirar pesado pareció calmarla — ¿Siempre eres tan...tan sarcástica?

— ¿Siempre metes la nariz donde no te llaman?—pausé poniéndome de pie — ¿Por qué estás aquí de todos modos?

Rodó los ojos y salió del cubículo donde estaba. No quería ser su perrito faldero e ir y seguirla como tal. Pero como dice el dicho, la curiosidad mató al gato. Salí en busca de lo que haría y me arrepentí al instante.

Ella se hallaba frente al espejo, gran espejo. Admirándose o yo que sé en el objeto. Parecía meditar algo, quizá buscando las palabras indicadas que diría. Me causó gracia el asunto. Podía compararla con una anciana de setenta años que debía realizar un discurso antes de soltar la artillería a su nieto de cinco. Recordé a mi abuela y a chucky-mi hermano -teniendo aquella conversación común de ¿Cómo se crean las personas? La admiré en el momento que le explicó con lujo de detalles al enano. No porque sea un tema complicado, hasta el más ignorante lo sabe. Sino porque se hizo respetar frente a él pues si hubiera sido yo, me habría bombardeado de preguntas buscadas bajo la tierra. Es demasiado listo y sabe como ponerte en apuros.

—Porque a pesar de que no te soporto

Salí de la nube, en la que entraba por mí cuenta de una forma extraña. Y puse atención a lo que diría. Por pena, así de simple.

—No te aguanto, no te pasó, no te...

Suficiente.

—Eso quedó muy claro, Vega.

—Bien, como decía...porque a pesar de todo eso. Te estoy evitando una detención mas, claro, luego de todas las que ya cargas encima.

¿Me está jugando una broma? O se pasaba de lista queriendo disminuirme o puso mucho de su parte e intentó ser amable...conmigo. Esta dicho, la primera alternativa es mas concisa. Vega solo me trataría con amabilidad cuando la nariz del reno nombrado Rodolfo se convierta en azul.

—Eres una idiota.

—Solo tienes que caminar hasta la biblioteca y sentarte ¿Tanto te cuesta?

Que se joda.

—No soy vidente— se mostró confundida — pero si no mueves tu trasero hacia la sala estoy muy segura, completamente segura que minutos después algo se estará pudriendo y no será Dickers cuando va al baño.

— ¡Tú me causas dolor de cabeza! Estoy hablando gentil y tú solo eres... ¡Terca!

Un buen insulto. Vega merece su estrellita.

—Yo no te pedí ser gentil— tome el picaporte de la puerta dispuesta a irme. Vega era un golpe en el estómago. No necesitaba su presencia— Y la próxima no insultes tan fuerte. Me llegó en lo profundo de mi corazón— sin más me retire de su vista, no sin antes escucharla gritar. Podía acostumbrarse a ello. Era música para mis oídos cada que se enfurecía por mí.

— ¡Eres increíble!

Sí. Eso ya lo sabía.

Pero mi meta ahora era rogar por paciencia. Me quedaba toda la tarde y si la morena salía viva antes de la puesta del sol (cuando la detención haya finalizado) entonces podía llamarse una superviviente o quizá suerte por su lado.


Wow... ha pasado ya casi medio año. Había extrañado tanto escribir. Bueeeno todo merece una explicación, no es que la inspiración se fue, aún sigue aquí pero algunos problemas personales se pusieron en medio y que mas da. Volví e.e

Entonces...¿Cómo estuvo? lo odiaron? estuvo un asco? merece tener continuación?

Aunque sea un review insultándome, lo merezco xd Mas preguntas!

Creen que Jade aguante a Tori mas tiempo? o Jade la matara antes de que cante un gallo o.o Que sucedió con el pequeño West? Sus opiniones me sirven mucho c:

Responderé reviews wiw...

Susan.-Holaaa! y veras no es one shot xd, como dicen mas vale tarde que nunca. Tienes razón su odio es tan fuerte que hasta yo me sorprendí . y el mini West jajaa escribí mas de él, no sé pero disfruto escribiendo escenas donde sale el pequeño, aún faltan capítulos donde saldrá e.e Jade no se salvara de su hermano queridisimo. Saludos!

kyo.-Lo continué! (Que descubrimiento hice xd) estas en lo cierto -.- para trasformar el odio en amor pasara algo, con el pasar de los capítulos lo sabrás e.e pero debo confesar que ni yo misma sé como hacerlo, ok no. Gracias por comentar c:

I Almost do.-jajajaja( notas mi risa malvada?) lo sé aveces soy cruel, pero mira lalala espero que el capitulo te haya dejado mas intrigada e.e. Y sí, Jade es increíble, increíblemente malvada o.o admiro a aquella mujer y sobre todo la que la interpreta ( Liz Gillies) a que no?, Saludos!

West 27.-Me acosas verdad? nah mentira xd Agradezco tu review y pues si! aca esta la continuación que esperabas e.e Saludos virtuales

Misticgwen.-tu nickname fue tan fácil de escribir . ok ojala el cap te haya gustado y pos sí las cosas entre ellas son bravas xd se odian, o así se podría decir, sobrenaturalmente jeje, Gracias y saludos!

Y bueno. Prometo actualizar pronto, no pasara ni una semana y estaré de vuelta de jodida xd o quiza me desaparezco medio año mas ja..ja..ja ok no. Saludos! y nos volvemos a leer c: