Bueno, pues después de muchos siglos por fin puedo decir que el Capítulo 1 ya está aquí.
Lo primero, darle las gracias a todas esas personas que me habéis dejado un review, ya que me he emocionado mucho leyéndolos y realmente son los que me animan a seguir con la historia, y lo segundo disculparme por tardar tanto en continuar. La cosa es que me fui de vacaciones, y ando estudiando y entre unas cosas y otras me ha costado mucho ponerme a escribir, de verdad que lo siento.
De hecho me da mucha rabia porque me estoy dando cuenta de que este primer capítulo me ha salido un poco corto (y soso) pero bueno, quería guardarme algunas de las cosas que ya tenía pensadas para rellenar más el segundo y no quedarme sin ideas.
En fin, a pesar de todos estos problemas espero que os guste como está quedando este fanfic y que me sigáis dejando vuestra opinión y que os ha gustado más o menos en los reviews.
Hay que joderse…- aquellas palabras hicieron que una señora, bastante rechoncha y aparentemente adinerada se llevara una mano al pecho mientras dirigía su atónita mirada hacia mi persona, como si acabara de recitar un ritual satánico o algo así.
Después de que le devolviera la mirada, simplemente se limitó a continuar casi a la carrera su camino, al menos todo lo rápido que le permitían sus rollizas piernas y aquellos horribles zapatos de tacón.
"Bueno, al menos este incidente me puede servir para liberar tensiones" me dije a mi mismo a la par que elevaba la comisura derecha de mis labios, como en un ademán de sonrisa; y es que uno no puede estar muy cómodo cuando debería encontrarse en Texas, más concretamente el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, y… bueno, no tenía muy claro si estaba si quiera en el año correcto.
De repente, una voz me sacó de mis pensamientos. Observé bien a mi alrededor, algo angustiado por quién podría conocerme aún estando en una época en la que probablemente aún no hubiera nacido, aunque pronto me di por vencido, ya que era prácticamente imposible y lo tomé como una equivocación mía debido al estrés o, más sencillo, que había alguien más rondando por allí que también se llamaba Dave; al fin y al cabo es un nombre bastante común.
Sin embargo, volví a escuchar aquella voz que me era tan conocida y esta vez me di cuenta de que no pertenecía a nadie de mi alrededor, si no que estaba dentro de mi cabeza.
-¿Rose?- y efectivamente tras mi pregunta, su tediosa voz comenzó a rebotar por todas las paredes de mi mente, "paseándose" por ésta, como si fuera la suya propia. Nunca me había gustado esta habilidad de mí… hermana, era como una gran y desagradable violación de la privacidad, que una persona con escrúpulos y sentido común no se atrevería a cometer. Pero Rose, que solo se dejaba guiar por su obsesión de conocimiento de la mente humana y de los psicoanálisis no tenia problema ninguno en entrar en una mente ajena.
-¿Dave? No sabes lo que me ha costado contactar contigo, y aún así no te tengo localizado del todo, ¿tienes la mínima idea de dónde estás? Estoy bastante segura de que no, pero ayudaría mucho a averiguar dónde has ido a parar.
-Tía, podrías al menos pedir permiso para entrar en mentes ajenas, esto es una mierda y una agresión a mi privacidad. Por algo quería algún método de comunicación electrónico, esto da asco. Y… no, no tengo ni puta idea de dónde estoy, solo se que las tías llevan faldas de monja y los pibes camisas feas de cojones.
Tras mi (yo creo que más que válida) observación pude escuchar un suspiro de exasperación procedente sin lugar a dudas de Rose, que aún seguía manteniendo el contacto conmigo. A pesar de lo desagradable que me parecía la forma en la que usaba su habilidad, a la vez tenía que reconocer que me resultaba admirable. Es decir, el simple hecho de haber localizado mi mente y mantener un claro contacto con ésta a pesar de que me encontraba en ¿el siglo pasado? Era increíble.
-Hm…Jade dice que es probable que te encuentres en los 60 o los 70 por el tipo de ropa que has descrito, pero no podemos estar seguros solo con el dato de que "las camisas son feas", además yo tampoco puedo ver lo que tu estas viendo porque a parte de que mi habilidad no llega a tanto, no dejas de rechazar mi presencia en tu mente, con lo cual me es muy difícil mantenerme. Voy a hablar con algún superior, cuando tenga instrucciones nuevas volveré a ponerme en contacto contigo. Oh, y para tu información cualquier aparato hubiera acabado destrozado o en su defecto funcionaría increíblemente mal, así que no deberías quejarte del mejor método de comunicación que tienes.
Por aquellas últimas palabras podía deducir que se había mosqueado un poco. Era obvio, no solo habíamos tenido esa conversación, sino que probablemente hubiera recibido todos mis demás pensamientos hacia ella, los cuales no eran muy favorables.
Sin saber muy bien cual era el siguiente paso que debía dar comencé a vagar sin rumbo por las calles de aquella ciudad tan desconocida para mí, de hecho incluso dudaba de que aquello fuera Texas, lo cual era casi imposible porque mis saltos en el tiempo solo me dirigían al mismo lugar dónde había dado el salto pero en otra época. Es decir, aquella gran urbe TENÍA que ser Texas.
Y aquel momento en el que comencé a pensar, fue mi perdición. Los pensamientos en momentos de tensión y perdida, suelen llevar al temor, y al fin y al cabo yo también era humano, yo también tenía miedos y dudas; y precisamente en ese momento la gran incógnita que rondaba mi mente y hacía que la presión incidiera sobre mi pecho era "¿Y si no consigo volver?"
Me coloqué las gafas, tratando de dejar mi mente de nuevo en blanco, siendo ignorante en un principio de que allí por donde pasaba la gente dirigía sus miradas hacia mi, cargadas de curiosidad e incluso acompañadas de algunos murmullos o risas.
Y es que a comparación con sus faldas largas y sus camisas estampadas, mis pantalones de pitillo rotos por todas partes y la chaqueta con el símbolo de la organización llamaba la atención de una manera exagerada.
Pasó algo más de una hora hasta que Rose volvió a establecer contacto conmigo. Durante todo ese tiempo me dediqué a dar vueltas a la misma manzana, como un alma en pena sin saber si debía alejarme, quedarme cerca del lugar dónde había aparecido… ¿Quizá debería volver a saltar otra vez? Todo lo que quedaba en mi era confusión.
-Hola ¿Dave? Tienes que asegurarte de que no hay nadie a tu alrededor, no pueden verte hablar solo. Entre eso y tus pintas te tomarán por un esquizofrénico.- hice lo que me ordenaba e inmediatamente antes de que pudiera decir una sola palabra, ella retomó su monólogo- Está bien. Por lo que hemos podido averiguar, si en nuestra línea temporal tú tienes la habilidad de controlar de una manera u otra el tiempo, en la línea temporal en la que te encuentras tiene que haber otra persona que también tenga esa habilidad, ya que al parecer es una especie de norma general, aunque aún no sabemos por qué se produce esta… llamémoslo anomalía. Hemos buscado en los archivos de la organización y el nombre de esta persona es "Aradia Megido". También tenemos una dirección aunque no sabemos si es del todo fiable. Lo que te intento decir con eso es que probablemente esta chica pueda ayudarte ya que controla el tiempo al igual que tú, así que tienes que ir a buscarla. Por supuesto nosotros estamos preparando planes de rescate, pero mejor que busques tus propias salidas mejor que quedarte de brazos cruzados. Ah, y ni se te ocurra llevar a cabo esa idea tuya de saltar de nuevo; no sabemos dónde podrías aparecer y es muy probable que yo perdiera la comunicación contigo y entonces sí estarías perdido. Escúchame atentamente, el lugar al que tienes que dirigirte es…
