Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer. La historia es sólo una invención de mi cabeza que he decidido compartir con ustedes. ¡Di no al plagio!
Yola, gracias por corregir mis horrores ortográficos. Eres mi ángel ortográfico.
Capítulo 2
Primera vez
– Sólo un poco, prometo que tú primera vez va a ser especial – respondió. Después de todo estábamos en Las Vegas festejando Año Nuevo, nada podía ser más perfecto. Edward iba a hacerlo memorable, de eso estaba segura.
Él separó cuidadosamente mis piernas, besando cada parte de mi cuerpo. Cuando llegó a mi rostro, me miró profundamente.
– No hay regreso desde aquí –
– Lo sé – respondí y pase mis brazos alrededor de su cuello. Besó tiernamente en los labios, succionando mi labio superior. Yo abrí mi boca para darle mejor acceso y ambos comenzamos una batalla con nuestras lenguas. Estábamos tan concentrados en darnos placer con un sólo beso, no habría regreso desde éste punto. Gemí entre sus labios por la reacción de nuestros cuerpos, necesitaba relajarme. Edward acarició mis pechos hasta llegar a mi cintura, seguíamos inmersos en el beso que lentamente nos separamos por falta de oxígeno.
Me observó detenidamente, yo le sonreí. Él era endemoniadamente sexy. Sin pena, metí mis manos en su playera, sentí su bien formado pecho, moría por ver lo que había debajo de esa playera. Edward se estremeció por mis caricias, se separó de mí y con una sonrisa torcida se deshizo de su playera. Me quedé boquiabierta al ver su torso, era como si lo hubiera esculpido los mismísimos dioses del Olimpo. Él era la masculinidad en toda su expresión, mi propio Dios griego. Se acercó a mí, capturando de nuevo mis labios y los dejó para trazar su camino por mi cuello.
Recorrió la longitud de mi cuello con su lengua, lo cual me estremeció. Llegó hasta el lóbulo de mi oreja y lo succionó. Estaba tan excitada, sentía la humedad resbalar entre mis piernas y eso que sólo era el inicio. Era frustrante y a la vez rara, la forma en que reaccionaba mi cuerpo a las caricias, besos y roces de Edward. Siguió con su camino de húmedos besos de mi cuello hasta el nacimiento de mis pechos. Él metió su mano en mi pequeño top y me lo sacó por la cabeza, siguió besando de mi torso a mí vientre, se detuvo y me sentó frente a él. Edward era más alto que yo; por lo que con facilidad alcanzó mi sujetador de encaje negro, besó mis pechos sobre el encaje y yo arqueé mi espalda. Con la agilidad de un felino se deshizo de mi sujetador.
– Eres hermosa – murmuró contra mi piel. Lo tumbé sobre la cama, quedando yo encima – Pensé que yo tenía el control – gruñó con un tono lascivo.
– Quiero probar una cosa – pedí. Enredé mis piernas alrededor de su cintura, mi centro rozó el bulto que se había formado dentro de su pantalón. Mordí mis labios al sentirlo duro y listo para mí. Las manos de Edward fueron directo a mis caderas para crear más fricción entre nosotros, coloqué mis manos sobre las suyas – No hay prisa – murmuré y el gruñó. Me restregué contra su pecho y ambos gemimos por el contacto de nuestra piel desnuda.
– Tus gemidos son los sonidos más sexys que he escuchado – susurró Edward y yo me sonrojé. Después baje mi cabeza y besé el pecho de mi Dios griego, no quería seguir más abajo porque no estaba lista para tomar su miembro en mi boca. Me recostó sobre la cama, se colocó encima de mí y volvió a capturar mis labios, mordiendo mi labio inferior; pidiendo permiso, inmediatamente abrí mi boca. No podía negar la atracción entre nosotros, era demasiada. Jale su cabello y él gruñó en respuesta.
Nos faltaba el aliento pero no queríamos separarnos. Edward recorrió mi espalda con sus manos, mi pecho subía y bajaba, recorrí sus pectorales con mis dedos trazando círculos – Edward –
– Si Bella – respondió.
– Tus zapatos – Edward se levantó y se quitó sus zapatos rápidamente, yo me reí bajito.
– ¿Qué es tan divertido? –
– Lo impaciente que éstas – Él se reposiciono entre mis piernas y sus manos fueron directo a mis pechos. Cuando los estrujo gemí de placer, con mi lengua recorrí sus labios y en respuesta él profundizo el beso hasta que se apartó y capturo uno de mis pechos en su boca, su mano fue a prestarle atención a mi otro pecho. Con su lengua recorrió mi pezón y gentilmente lo comenzó a succionar, arqueé mi espalda para facilitarle su trabajo, su mano seguía masajeando y pellizcando mi otro pezón. Mordió ligeramente y cambió al otro, dándole el mismo trabajo. Enredé mis dedos en su cabello cobrizo.
Dejó mis pechos y capturó mis labios, sus manos fueron directo a mis caderas, las levantó e instintivamente enredé mis piernas alrededor de su cintura. Deseaba sentir su cuerpo contra el mío, su piel quemaba la mía. Edward gruñó cuando sintió mis manos tocar ligeramente su miembro duro, prisionero dentro sus vaqueros. Deseosa, se los quité; Él no dudo más y me quitó mis jeans, los aventó al suelo con el resto de nuestra ropa.
– ¿Estás segura de esto, Bella? Aún podemos detenernos –
– Más que segura – él me besó y bajo sus manos, con uno de sus largos dedos acarició, sobre mis braguitas, que estaban empapadas. Desesperadamente, Edward rasgo mis bragas y las lanzó al suelo, después introdujo unos de sus expertos dedos en mi centro; lo que hizo que yo gimiera mientras el recorría mi sexo con sus largos dedos. Nunca en mi vida había llegado tan lejos con un hombre.
Edward introdujo otro de sus dedos en mi interior, él seguía besándome. Apenas nos habíamos conocido y nuestros besos eran tan pasionales, como si nos conociéramos desde siempre. Nos separamos por falta de aire y Edward dejó de bombardearme con sus dedos. Tan absorta en mi éxtasis, no me di cuenta en el momento en que sus dedos fueron sustituidos por su caliente lengua. Su lengua recorrió cada parte de mi intimidad, antes de succionar mi latente clítoris. Lo succionó delicadamente y rítmicamente. Lo deseaba a morir dentro de mí. Cuando término de probarme de la manera más íntima, me besó suavemente en los labios aún con mi propia esencia en sus labios. Edward se estaba tomando su tiempo, estaba siendo gentil y eso me encantaba.
Le quité el bóxer torpemente, liberando su grueso y erecto miembro. Él sonrió satisfactoriamente, tomando mis labios – Eres perfecta – susurró contra ellos. Tomó un condón y se lo colocó, regreso a mí y separó mis piernas, colocándose entre ellas – Es tú última oportunidad para arrepentirte –
– Te quiero dentro de mí, Edward – Él presionó sus labios contra los míos. Sentí la punta de su miembro en mi entrada, me tense, rompí el beso y tomé un respiro profundo. Él parecía contenerse, se deslizó lento conforme se iba introduciendo en mi interior. Un dolor me paralizó, Edward era demasiado grande para mí, además era mi primera vez.
– ¿Éstas bien? ¿Quieres que me detenga? – preguntó Edward preocupado. No podía articular palabra así que sólo asentí y él tomo mis manos entre las suyas. Edward estaba siendo tan dulce conmigo, se quedó dentro de mí sin moverse; me besó de nuevo para distraerme del dolor. Lentamente se deslizó fuera y dentro de mí para que mi cuerpo se ajustara a su invasión y a su talla.
Después de que Edward se dio cuenta de que ya no sentía más dolor, gemí su nombre; él gruñó y me embistió de nuevo. Enredé mis piernas alrededor de su cintura tratando de atraerlo más a mí, Edward entendió el mensaje y me embistió más fuerte. Cuando el salía de mí yo movía mis caderas para recibirlo de nuevo, eso incrementaba nuestro placer.
– ¡Oh Edward! – Gemí mientras él seguía embistiéndome hasta el fondo de mí interior, alcance mi clímax y Edward lo sabía. Él salió de mí y me volvió a embestir – Más fuerte Edward – pedí. Él seguía bombardeando más y más rápido en mi interior. Mantuve el ritmo del movimiento de mis caderas en cada embestida. Edward lo disfrutaba tanto como yo porque gruñía y gemía mi nombre.
Tuve mi segundo orgasmo y Edward tuvo el primer orgasmo junto a mí. Ambos gemimos al alcanzar nuestra liberación. Sus manos capturaron mis pechos y él recostó su cabeza mientras seguía en el fondo de mí interior, mis piernas seguían enredadas en su cintura, lo mantuve en mi interior por el placer de sentirlo mío. Besó mis labios y siguió bombeando lenta y calmadamente, sentía toda su longitud y dureza, haciendo que yo alcanzara un tercer orgasmo. Edward estaba a punto de terminar.
– Bella – gruñó Edward y ambos llegamos al clímax del placer. Después de un par de embestidas más, terminamos. Edward salió de mí interior, se levantó y yo me senté en la cama. Estaba dolorida entre mis piernas.
– Estuviste asombrosa – murmuró Edward contra mis labios. Él me tomo entre sus brazos, después de haber ido al baño para quitarse el condón, nos cobijó con las sábanas, tomando su móvil. Me enseñó la pantalla, eran las 11:58 pm. No podía creer que habíamos estado tan ocupados por dos horas, había valido la pena.
Edward se rió por la expresión de mi rostro y prendió la TV.
– Eres toda mía – dijo Edward.
– Sólo si tú eres mío – respondí.
– Soy sólo tuyo –
– Sólo por ésta noche – acoté.
– Fue la mejor noche de mi vida – comentó Edward y yo le sonreí. Vimos la TV para ver el conteo regresivo. Cuando llegaron a cinco, tomé el rostro de Edward y pase mis brazos alrededor de su cuello.
– Cuatro – digo Edward y yo sonreí, paso sus brazos alrededor de mí espalda.
– Tres – dije y ambos juntamos nuestras frentes, nuestras narices se rozaban, mientras seguía la cuenta regresiva y en la TV dijeron dos, nos besamos hasta que ambos necesitábamos oxígeno.
– Bella realmente me hiciste la noche – mordió mis labios.
– ¿Fue sólo por el sexo? – pregunté.
– No, no lo tomes a mal, el sexo fue asombroso pero me encanta tú personalidad. Eres hermosa. A pesar de que sólo platicamos por una hora me di cuenta de lo extrovertida que eres. Todo fue grandioso –
– ¡Feliz Año Nuevo, Edward! –
– ¡Feliz Año Nuevo, cariño! – Edward comenzó a dejar húmedos besos en mi cuello.
– Estoy cansada, Edward –
– No te preocupes, no te iba a volver a poseer – sonrió seductoramente.
– Tal vez más tarde –
– Terminamos nuestro año maravillosamente ¿Por qué no iniciar el año nuevo mejor que el anterior? – preguntó Edward.
– No – respondí, sabiendo que él iba a persuadirme.
– Vamos Bella, sólo piénsalo vas a ser la primera mujer que he tenido en este año –
– ¡Edward no! –
– Vamos, quiero ser el primer hombre en tú año nuevo – suplicó Edward.
– Tú fuiste el primer hombre de mi vida, ¿no te conformas con eso? –
– Bella, tal vez no nos volvamos a ver – susurró.
– No me éstas convenciendo – lo reté.
– Piénsalo seriamente, después vas a regresar con tus padres, ¿por qué tenías que ser tan joven? Además tú lo deseas, tanto como yo – acotó Edward.
– Pues ¿Cuántos años tienes? Si tienes más de 25 olvídalo –
– No soy tan viejo. Tengo 21 – respondió.
– Aún así eres mayor que yo –
– Si y yo acabo de acostarme con una menor – dijo Edward más para sí mismo, pasando sus manos por su cabello.
– Relájate Edward, yo lo deseaba y me gusto. Nadie tiene que saberlo, además eres tú el que quiere repetirlo ¿no? Tenemos toda la noche –
– Bella, no me tientes – respondió Edward.
– Vamos Edward hay que comenzar bien nuestro año y eso significa no discutir. Tengo que llamar a mis padres y a algunos amigos. Te sugiero hagas lo mismo –
– Ellos pueden esperar – me tentó. Me levanté de la cama y me enredé una sabana, Edward gruñó, después alguien tocaba la puerta, mire a Edward.
– Mierda – Él salió de la cama y se puso su bóxer, me miro – Dame un segundo – Edward besó mis labios – Cubre ese sexy cuerpo – yo me sonrojé. Él fue a abrir la puerta, mientras yo me cubría; cuando abrió la puerta había dos mujeres semi-desnudas. Edward me observó y yo levanté mi ceja – Bella no te muevas – yo asentí. Juro que iba a llorar si esto terminaba mal, él había sido el hombre al que le había entregado mi virginidad.
– Señoritas, ¿dónde está el culpable de que estén aquí? – preguntó Edward, ellas sólo se rieron, eran unas zorras, bueno yo me sentía como una de ellas. Estaba desnuda en la cama de alguien que apenas conocía, él fue mi primera vez y estaba a punto de repetirlo.
– Emmet trae tú trasero ahora mismo o juro que te corto las bolas – gritó Edward súper molesto. Segundos después un hombre musculoso colocó sus brazos alrededor de las 'damas'.
– ¡Hey Edward! ¡Feliz Año Nuevo! –
– Emmet estás borracho, llévate a esta damas y vete a tú habitación a dormir o regresa a la fiesta – le sugirió Edward.
– No Edward, déjanos pasar para... – comenzó Emmet.
– Ni se te ocurra, vete – lo cortó Edward.
– ¿Por qué? Ni siquiera te quedaste en la fiesta – sentenció Emmet.
– Bueno, yo ya tengo mi propia compañía y estoy muy a gusto con 'mi chica' así que vete – respondió Emmet y yo sonreí para mí misma.
– Déjame conocerla – rogó Emmet.
– No Emmet, no de ésta forma – Las 'damas' y Emmet se fueron después de decir adiós. Edward cerró la puerta y paso una mano por su cabello – Lo siento cariño –
– No te preocupes – dije.
– Así que ¿quieres hacer tus llamadas? – preguntó Edward.
– Sip – respondí. Tome mi móvil y envié varios mensajes a mis amigos, al último le marque a René.
– Hola Bella –
– Hola mamá –
– Cariño, ¡Feliz Año Nuevo! –
– ¡Feliz Año Nuevo, mamá! le puedes desear también a Charlie –
– ¿Dónde estás? – preguntó René.
– Sigo en Las Vegas festejando –
– ¿Cuándo regresas? –
– No lo sé, si me dejaron plantada aquí –
– Lo siento pero sabes que por el trabajo de Charlie se nos complico. Háblame mañana para avisar cuando regresas ¿Ok? –
– Ok. Te amo mamá –
– También yo cariño, cuídate – después colgué. Edward me observaba detenidamente, él había terminado sus llamadas al igual que yo.
– ¿Listo? – preguntó Edward y yo asentí.
– Sip – respondí y coloque mi móvil en el buró.
Edward me acercó a él – Regresemos a la cama – sugirió.
– Pensé que tú... – comencé pero él me interrumpió
– Cariño, sé que estás cansada y dolorida – me recostó en la cama y nos cubrió con las sábanas. Yo me acomodé sobre su pecho y el pasó un brazo alrededor de mi cintura para acercarme más a él. Después de platicar por un par de horas, me quedé profundamente dormida en los brazos de Edward.
Hola nenas, acá les dejo el segundo capítulo de la historia que espero que disfruten. Nos leemos el próximo viernes.
RESPONDIENDO REVIEWS:
Patymdn: Bella tendrá unos padres bipolares, créeme lo confirmarás en los próximos capítulos ¿Fue una buena noche? ;), JB: creo que cada quien es libre de leer lo que le guste. Gracias, Tata XOXO: debo confesarte que esta historia tiene inspiración en un enamoramiento mío cuando estudiaba francés, así que yo entiendo a Bells con señas y todo ¿qué te pareció el capítulo?, Karen McCarthy: no tienes nada que agradecer, me gusta estar en contacto con mis lectoras. Lo que menos quiero es que se vuelva tedioso. *veremos a Bella con pompones* (yo creo que ella sufrirá por él), maleja twihard: espero que la espera haya valido la pena. Cada viernes es la actualización, Tecupi: yo desearía festejar de esa forma *muero por un Edward*, "la edad solo importa cuando eres un queso o un vino"…, Emotica G. W: este Edward espero que sea más seductor que tierno jeje y los padres irresponsables bueno no ayudan en nada *eso no es común*, Guest: ¡aquí sigue la continuación!, zujeyane: está parejita nos salió rapidita ¿o no? Mejor aprovechar las oportunidades que desperdiciarlas, Jade HSos: una noche de pasión a lado de Edward *simplemente perfecto*, ández: *estamos iguales nena* yo también sigo esperando y creo que moriré en esa condición inocente *-* ¿dónde estás mi Edward?, Emma Cullen: gracias por leer, rosy canul: me gustaría actualizar más seguido pero escribir me demora por el trabajo. Nena siempre debe de haber un antagónico porque si no, no tendría chiste la historia ¿cómo ves?, saludos :P, Elizabeth: se les saldrán los ojos al reencontrarse jeje, imagina sus caras. Espero que te guste el capitulo, ya me dejarás saber tu critica.
AGRADECIMIENTOS:
A las chicas que dejan huella con un Review: yani, Guest, Tecupi, cavendano13, rosy canul, , Karen McCarthy, Kjmina, maleja twihard, patymdn, Caniqui, Emotica G. W, zujeyane, cary, Jade HSos, Tata XOXO, Lore562, Elaine Haruno de Uchila, JB,
A las próximas nuevas lectoras,
A las lectoras fantasmas
Y a las chicas que tienen la historia como favorita y las que la siguen.
Gracias de nuevo por darle una oportunidad a mi historia y como siempre espero que dejen huella en forma de un Review (siempre con respeto).
Nos leemos el próximo viernes.
Alex de Grey
