Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer. La historia es sólo una invención de mi cabeza que he decidido compartir con ustedes. ¡Di no al plagio!

Yola, gracias por corregir mis horrores ortográficos. Eres mi ángel ortográfico.

Capítulo 3

Sexo, sexo y…

Edward POV

Me desperté y Bella aún seguía dormida. Se removió entre mis brazos y yo gruñí porque su redondo trasero rozó contra mi más que despierto miembro. Esta niña era realmente asombrosa y sexy. Apenas la conocí y seguro nunca la volveré a ver. Definitivamente eso lo arruinaba todo. No sólo fue buen sexo, fue algo más. Sin embargo no debimos haberlo hecho. Ella tiene 17 y yo 26. En varios sentidos estaba mal. Ronroneó como una gatita y sonreí, era adorable.

–Nena – la llamé suavemente, inclinándome hacia su rostro.

– ¿Hmm? – respondió aún adormilada. Retiré las algunas de las rebeldes ondas castañas de su rostro y ella abrió perezosamente sus ojos.

–Buenos días, hermosa.

–Buenos días – sonrió. Me moví para que Bella pudiera sentarse y ella me miró –Acuéstate – ordenó. Me acosté y la coloqué sobre mí. Bella se acomodó sobre mis caderas – ¿Cuándo te vas?

–Mañana temprano.

– ¡Oh!

– ¿Y tú?

–Mañana, por la noche

–Entonces te puedo tener por un día más.

–Claro –respondió. No pude evitarlo, capturé sus labios y nos rodé sobre la cama, quedando yo encima de ella.

–Edward aún es temprano.

–No lo es cariño –repliqué y antes de que pudiera protestar, estampé mis labios sobre los de ella. Nuestros labios se movieron en perfecta sincronía. Cuando jadeó Bella yo profundice el beso, acariciando cada parte de su anatomía. Su piel era suave como la seda y blanca como la nieve. Levanté sus caderas mientras seguía basándole.

Al separarnos, por falta de oxígeno, Bella murmuró–. Mi respuesta aún sigue siendo no –bajé y deje besos sobre toda la longitud de su cuello. En respuesta, ella echó para atrás su cabeza dándome mejor acceso. Gimió cuando tome sus pechos en mis manos.

–Edward –gimió mi castaña.

– ¿Hmm? –No alejé mis labios de su suave piel, estaba besándola alrededor de sus perfectos senos, endureciéndolos, excitándolos.

–Déjame – pidió.

– ¿Por qué? – La reté.

–Porque... –ella se ruborizó, no pudo continuar porque jadeó cuando tome uno de sus erectos pezones en mi boca.

–Cariño, sabes que lo deseas tanto como yo.

– Si y ¿qué?

–Bien, como quieras –atrapé sus labios y después me alejé de ella a regañadientes –Vamos, nena –la invité.

– ¿A dónde?

–Al baño a tomar una ducha, así ahorraremos agua ¿Vienes? –Sugerí seductoramente.

Bella asintió–. Necesito ropa limpia.

–Primero nos bañamos y después vamos por tú ropa.

–Bien –. Afirmó. Me levanté de la cama sin pena de mostrar mi desnudez frente a ella–. Ve tú primero –me reí y asentí. Era increíble que después de la noche de pasión compartida, ella sintiera pena. Dulce e inocente gatita. Caminé hacia el baño y prepare la ducha mientras la esperaba.

–Ya te he visto desnuda, cariño. No tardes.

– ¡Calla! –Respondió y yo me reí. Podía jurar que Bella se había ruborizado otra vez. Abrí el grifo. Ella no quería que la viera, aún no se acostumbraba a mi compañía ¿cómo? Ella era virgen; aunque la noche anterior aprecié cada parte de su cuerpo. Minutos después, Bella entró en el baño. Ella era simplemente una diosa, más hermosa que la misma Afrodita. No tenía nada que envidiarle.

–Quítate los bóxers –ordenó con voz dominante.

–Claro cariño –me deshice de mis bóxers y ella camino hasta la regadera. La seguí. Bella enredó sus brazos alrededor de mi cuello, besando castamente mis labios. Le devolví el beso con desesperación y hambre, cuidadosamente la levanté y la empotré contra la pared. Nos separamos por falta de oxígeno y comencé a dejar besos por su cuello hasta llegar al nacimiento de sus senos.

– ¡Edward! –jadeó Bella, arqueando su espalda.

–Hmm – respondí contra la sensible piel de sus pechos. Ignoré sus pezones, sólo me dedique a excitar los sedosos montículos que pedían a gritos mi atención.

–Detente Edward –rogó entre gemidos y jadeos. La bajé y ambos tratamos de calmar nuestras respiraciones agitadas. Posteriormente continuamos con nuestra ducha.

Bella POV

Salimos de la regadera y Edward me ofreció una de sus camisas para que cubriera mi desnudez, luego cogí mi ropa para vestir solo mis jeans. Él besó mis labios por milésima vez.

Lo empujé–. No más besos, Edward –

Nos había tomado más de dos horas para arreglarnos debido a que a cada rato nos besábamos. Él era me atraía como el pecado al pecador, mi tentación y perdición personal. Aún seguíamos en su suite.

–Está bien ¿Lista? –Preguntó.

–Si –respondí. Edward me tomo de las manos y salimos de la suite. Bajó uno de sus brazos hasta mi cintura–. Te voy a extrañar –dije mientras esperábamos fuera del elevador.

–También yo, nena –él me llevó de regreso a mi hotel, que por cierto, no estaba muy lejos. Mis padres no habían llegado así que lo invité a pasar.

Edward cerró la puerta tras nosotros–. Vamos a que te cambies de ropa, aunque mi camisa se te ve mejor a ti que a mí –me cogió por la cintura y yo gire para quedar frente a él.

–Eres guapo –alboroté su cabello cobrizo y mire sus profundos ojos verdes. Él volvió a besarme, dirigiéndonos directo y sin escalas a la recámara.

–No me mires –rogué avergonzada. Aún no me acostumbraba a que me viera desnuda, a pesar de haber hecho el amor.

–No hay nada que no haya visto antes –un gruñido varonil escapó de su garganta–. Déjame ayudarte, cariño –asentí y mis mejillas se tornaron ligeramente rojas. Él era endiabladamente sexy, cuando me acariciaba, sentía miles de corrientes eléctricas recorrer mi cuerpo. Sus manos bajaron peligrosamente a mi cintura y con la agilidad de un felino desabrochó mis jeans, los cuales cayeron al suelo. Alcé mis piernas para sacármelos, aventando mis tacones en el proceso.

–No tan deprisa, cariño. Tenemos tiempo de sobra.

–Si – respondí apenada. Edward me tumbó sobre la cama y se cernió sobre mí. Audazmente se deshizo de mi playera y yo le ayude a desabrochar mi sujetador. Él bajó y besó mi torso, sus manos permanecieron en mis muslos. Siguió bajando. Jadeé cuando comenzó a bajar mis bragas con los dientes. Levantó su cabeza y comenzó a lamer mi centro. Un gemido lascivo escapó de mi garganta cuando su caliente lengua recorrió cada centímetro de mis excitados pliegues. Presioné mis caderas contra su rostro incitándolo para que continuara. El mensaje fue recibido porque continuó lamiendo, chupando y mordisqueando. Estaba a punto de alcanzar mi orgasmo, tan rápido, pero él se detuvo en seco.

Gruñí de frustración, así que desesperadamente le quite su camisa y después sus vaqueros. Él se quitó la única prenda que se interponía entre nosotros para posicionarse en mi entrada. Esta vez estaba lista. Iba a ser mi segunda vez y moría por sentirlo de nuevo dentro de mí. Edward comenzó a penetrarme, sentí cada pulgada de su miembro acariciar mi interior. Enredé mis piernas alrededor de su cintura para ayudarlo a que me embistiera más fuerte y profundo. Gemidos y jadeos salían de mi garganta. Sus manos apretaron y masajearon deliciosamente mis pechos.

– ¡Ah... Edward más duro! –Él salió de mí para tomar una de mis piernas en su hombro y me embistió fuerte y duro. Aumentó el ritmo de sus embestidas y a cada una, levantaba mis caderas para obtener mayor placer, encontrándolo.

Cuando ambos alcanzamos nuestra nube personal, me cargó en sus brazos hasta llegar al baño, me bajó cuidadosamente y me empotró contra la pared.

El agua caía sobre nuestros cuerpos. No deberíamos seguir teniendo sexo pero que más daba, ya llevábamos el segundo round e íbamos por un tercero. Mañana Edward se marcharía y no lo volvería a ver nunca. Él fue dejando un camino de besos por todo mi cuello, arqueé mi espalda, hasta que llegó a mis pechos. Tomo uno de mis pezones en su boca, lo mordió y succionó deliciosamente; sólo como él sabía.

Bajé mis manos por su pecho hasta llegar a sus caderas, bajé aún más y acaricie su miembro. Lo tomé entre mis manos y Edward gruñó en respuesta. No sabía lo que estaba haciendo. Él pareció leerme la mente pues guió mis manos con las suyas para que subiera y bajara por toda su longitud, sintiéndolo duro y suave a la vez, sintiendo cada vena y centímetro, disfrutando del poder que yo ejercía con mi caricia. Cuando comprendí como hacerlo, acaricie su miembro una y otra vez; Edward lo disfrutaba pues inmediatamente estampó sus labios contra los míos.

Estaba por alejar mis manos…

–No te detengas, cariño –murmuró contra mis labios. Me reí maliciosamente, capturé sus labios para morderlos y saborearlos. Sólo mío. Continué masturbándolo más rápido con mis manos. Edward estaba cerca de su liberación, lo sentía venir, porque gruñía y gemía mi nombre. Me detuve en seco para darle una cucharada de su propia medicina. La venganza es dulce, cariño.

Lo empujé contra la pared y me hinqué frente a él. Volví a tomar su dura polla entre mis manos. Edward volvió a gruñir. Sus gruñidos eran los sonidos más eróticos que había escuchado en mi vida. Sin pensar más, me guíe por mis instintos. Incliné mi cabeza y tome su miembro en mi boca. Él me cogió de la cabeza e hizo que lo tomara completamente. Relajé mi garganta; lo detuve y continué succionándolo por mi cuenta.

Pronto, Edward alcanzó su orgasmo. Cuando iba a retirarme, él me detuvo ¡Wow! No creí que esto estuviera sucediendo. Él terminó de venirse dentro de mi boca y yo me bebí cada gota de su esencia sin desperdiciar nada.

–Detente, cariño.

Solté su miembro y subí por su pecho dejando varios besos sobre su piel.

Él acunó mi rostro en sus fuertes manos–. Necesitamos detenernos –negué con la cabeza.

Lo último de lo que fui consciente fue que Edward y yo estábamos teniendo el mejor sexo de nuestras vidas sobre el piso del baño. Yo recostada en el suelo con las piernas abiertas y Edward embistiéndome rápido y duro ¡Oh por Dios! No usamos condón.

– ¡Edward! –Él estampó sus labios contra los míos y perdí la coherencia de lo que estaba pensando, sólo me dedique a sentir. Continuamos teniendo sexo en el piso del baño.

Edward POV

Le dije que se detuviera. Bella era tan estrecha, me sentía en el cielo dentro de ella. La embestí por última vez, ambos alcanzamos nuestra liberación juntos. Besé sus suaves y sedosos labios, la tome entre mis brazos para llevarla de regreso a la regadera. El agua caía sobre nuestros cuerpos, relajando cada uno de nuestros músculos.

–Tonto, tuvimos sexo tres veces seguidas –se quejó divertida.

–No soy tonto, cariño. Ambos los disfrutamos.

Ella arqueó sus perfectas cejas.

–No...

– ¿Te arrepientes? ¿No lo disfrutaste? –pregunté con un poco de decepción.

– Claro que lo disfruté. Fue magnífico, pero sólo usamos condón la primera vez de las tres veces que tuvimos sexo –explicó. Nos quedamos en silencio por un momento ¿Qué pasaría si ella había quedado embarazada? Bella sólo tenía 17 años. ¡Mierda!

La estreché entre mis brazos – Todo va a estar bien –murmuré contra sus labios. Ella asintió y continuamos besándonos. En caso de que la hubiera la posibilidad de haberla dejado embarazada no sabría lo que iba a hacer.

Hola nenas, acá les dejo el tercer capítulo de la historia que espero que disfruten. Nos leemos el próximo viernes.

P.S. Hoy no responderé sus reviews debido a que no tuve tiempo, pero les agradezco el hecho de que se tomen el tiempo para comentarme que les está gustando la historia.

AGRADECIMIENTOS:

A las chicas que dejan huella con un Review: yani, Guest, Tecupi, cavendano13, rosy canul, , Karen McCarthy, Kjmina, maleja twihard, patymdn, Caniqui, Emotica G. W, zujeyane, cary, Jade HSos, Tata XOXO, Lore562, Elaine Haruno de Uchila, JB, maleja twihard, ashleyswan, Elizabeth, kmi Cullen, Beastyle, Emma Cullen, Conni Stew, maria. .545, Karlie7, Vanessa.

A las próximas nuevas lectoras,

A las lectoras fantasmas

Y a las chicas que tienen la historia como favorita y las que la siguen.

Gracias de nuevo por darle una oportunidad a mi historia y como siempre espero que dejen huella en forma de un Review (siempre con respeto).

Nos leemos el próximo viernes.

Alex de Grey