Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer. La historia es sólo una invención de mi cabeza que he decidido compartir con ustedes. ¡Di no al plagio!

Yola, gracias por corregir mis horrores ortográficos. Vous êtes mon ange de l'orthographe.

Capítulo 6

Désir incontrôlable.

Bella's POV

El día en la escuela había terminado, Edward me había pedido que regresara a su salón cuando terminaran las clases pero ahora estaba con Jacob y se me estaba haciendo difícil cumplir con mi palabra.

–No te marches, vamos a salir para pasar tiempo juntos.

– Jacob, no puedo –respondí.

–No te he visto desde hace mucho –discutió. Él tenía razón pero yo quería estar con Edward. No quería que mi novio pensara que yo prefería la compañía de Jake después de haberle contado que él era mi ex. Jacob –por supuesto- no sabía que yo salía con Edward.

–Te veré esta noche en la fiesta.

–Bella – me recriminó.

–Adiós Jake – me alejé. Su respuesta fue un gruñido poco amistoso mientras se alejaba del colegio. Me encaminé al salón de francés. Encontré a Edward trabajando frente al ordenador. Al sentir mi presencia, él levantó su rostro y me miro con esos ojos verdes que tanto adoraba.

– Hola, cariño.

– Hola – salude y me acerque a él para sentarme sobre sus piernas. Edward pasó sus brazos alrededor de mi cintura, y deposito un dulce beso en mis mejillas.

– ¿Cómo estuvo tu día? –inquirió contra mi piel.

–Estuvo bien.

–Qué tal si te llevo a mi departamento y mejoramos tu día –sugirió Edward y yo felizmente acepte.

Él apago la computadora y recogió sus cosas. Tomo sus llaves y entrelazó sus manos con las mías. Caminamos hasta la puerta hasta llegar a las escaleras -que casi nadie utilizaba a esas horas-

Me guio hasta su coche y manejo por donde no hubiera mucha gente que pudiera vernos. Pasaron veinte minutos y llegamos a su departamento.

No tuve mucho tiempo para ver la decoración de su departamento porque mi Professeur me cargo y me llevó directo a su habitación. Me recostó sobre la cama y se acomodo sobre mí cuerpo, rozando sus caderas contra las mías.

Un jadeo escapo de mi garganta y en respuesta lo comencé besar. Sus besos siempre eran hambrientos y necesitados. Me besaba ávidamente. Buscó mi lengua para enredarla con la mía. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y sus manos se adentraron dentro de mi top para acariciar tortuosamente mi piel descubierta.

Cuando nos separamos por falta de aire dije. –Me fascinan tus caricias.

–Te extrañe, nena –Edward volvió a capturar mis labios antes de separarse de mí.

–También te extrañe – agregué y él beso mi mejilla. Edward se quitó su chaqueta y deshizo el nudo de su corbata. Yo desabotone los botones de su camisa y termine besando su pecho, no podía resistirme.

-No me importaría hacerte el amor, pero si no quieres, entonces detente –una sonrisa felina se curvo en sus perfectos labios. Lo mire incrédula.

–Está bien me detendré –susurré.

– ¿Quieres pasar la noche conmigo? – preguntó.

–Bueno, el equipo de futbol organizó una fiesta para esta noche y tengo que ir. Acepte ir, Jake me esperara y no quiero que piense que no quiero pasar tiempo con él, después seré toda tuya.

–Pero cariño… –se quejó.

– ¿Qué?

– Quiero que te quedes conmigo.

– Edward, no puedo.

– Por favor –rogó.

– No.

– ¿Por qué no?, ¿tienes que ir a esa fiesta?

– Sí, así que mejor te veo mañana.

– No es lo mismo.

– Edward, no puedo negarme a ir.

– Ésta bien –no continúo discutiendo conmigo. Él se deshizo de sus pantalones. No estaba para nada contento. Un gemido poco femenino escapo de mi boca, al verlo sólo con sus bóxers negros. Me levanté y recorrí con mis manos su torso pero él me agarro por las muñecas y alejo mis manos de su cuerpo para dirigirse directo a su closet.

– ¿Adivina qué? –solté juguetona.

– ¿Qué?

– Adivina.

– ¿Te vas a quedar?

– No.

– Entonces déjate de niñerías –masculló un Edward muy molesto. Cogí mi bolso.

– Que tal esto… me voy –mi Professeur clavo su mirada en mí.

– Ni te molestes en regresar – agregó Edward sin emoción alguna. Salí de la habitación. Las lágrimas se acumularon en mis ojos. Edward era mi tercer novio, comenzamos bien y él solo lo arruinó.

– Nunca regresaré a este lugar – solloce al salir de su apartamento. Escuche como me llamaba y antes de que cerrara la puerta, él me abrazo y me regreso de vuelta al apartamento.

– Cariño, no fue mi intención lastimarte.

– Entonces ¿Por qué lo hiciste?

– Me moleste. Si me hubieras dicho que tenías planes entonces no te hubiera invitado a pasar la noche conmigo.

– ¿Por qué no? –cuestioné molesta.

–Nena, deja de pensar lo malo. Venga, sólo quería hacerle el amor a mi sexy novia y pasar tiempo con ella.

Ahora no le estaba dando el tiempo suficiente a mi novio, posteriormente seguro él me iba a dejar. Eso fue lo que me sucedió con mi primer novio. Me engaño porque no tenía el tiempo para estar con él. Jacob y yo nos separamos cuando los deportes me absorbieron y me dejaron sin tiempo para él. No quería perder a Edward también, con él perdí la virginidad y ahora era mi Professeur. Antes sólo pensé que era una aventura pero ahora tengo la oportunidad de estar junto a él ¡Soy la peor novia del mundo!

– Pasaré toda la noche contigo – murmure cerca de su oído al enredar mis brazos a su cuello.

– ¿Pequeña, qué sucede? – preguntó Edward.

– N-nada, tú eres muy importante para mí.

– Si tienes que irte, entonces ve. No tienes que quedarte si no quieres.

– No porque cada vez estaré más y más ocupada, lo que causara que me dejes.

– Bella, no estamos terminando. Soy un hombre no un adolescente. Sé que vas a estar ocupada y no todo el tiempo vamos a estar juntos.

– Entonces, ¿no estás molesto?

– No. Estoy contento porque quería pasar tiempo contigo pero está bien. Te veré mañana porque estoy seguro de que ya te vas.

– Si –sonreí y él besó mi mejilla.

– Ahora aleja tus ojos de mí porque tengo que vestirme, mañana serás toda mía –amenazó.

– ¿Qué tal si regreso después de la fiesta? –sugerí.

– Me parece perfecto ¿pasaras toda la noche conmigo?

– Claro – respondí y capture sus labios. Olvide decir que soy adicta al sabor de sus labios. Tonta de mí.

– ¿Estamos bien?

– Si, siento haberme comportado como una niña.

– No lo sientas, yo fui un tonto, cariño.

– ¿Puedes llevarme a mi casa?

– Sí, dame un segundo –Edward regresó a su habitación y después de unos minutos regreso cambiado.

Me llevo a mi casa, no platicamos mucho en el transcurso del camino. Le di un beso rápido y se retiro hasta que yo entre a mi casa.

Me apresure a vestirme para la fiesta, lo que me tomo una hora y media. Después Jacob pasó por mí. No estaba de humor para la fiesta, estaba más ansiosa de estar en el departamento de mi novio. Le dije a mi madre que me iba a quedar en casa de una amiga. Metí un cambio de ropa en mi bolso para mañana.

– ¡Vamos a divertirnos! – exclamó Jacob al salir de su coche. Me cogió del brazo y saludamos a todos los presentes de la fiesta. Varios se alegraban del regreso de Jake pero otros simplemente lo ignoraron, después de todo él no era santo de su devoción.

– Hola Bells – saludó Mike abrazándome. Me aleje de él inmediatamente para saludar a los demás integrantes del equipo. Me senté a platicar y de vez en cuando Jake venía a mi lado. Pasé todo el tiempo enviándole mensajes de texto a Edward.

– Deja tu móvil y baila conmigo – pidió Jacob. Le respondí rápido a Edward antes de ir a la pista de baile. Bailamos. Él coloco sus brazos alrededor de mi cintura. No me disgusto el acto. Jake y yo bailamos todo el tiempo. No estaba interesado en mí y yo tampoco estaba interesada en él.

Cuando Nessie llego a la fiesta me fui con ella mientras Jake se iba a bailar con una tipa –zorra- de cascos ligeros. Mi móvil vibró, era un texto de Jacob:

Quieres que te lleve a casa JB

No, yo regresó sola. Diviértete BS – respondí.

Ok JB

Después de una hora o dos en la fiesta le dije a Nessie que ya me iba. Le llame a Edward y le dije que me recogiera. Mike quería que me quedara un poco más, que pasara la noche con él pero ya extrañaba a mi hombre. Este rubio podía irse a la mierda. Le di un abrazo a Nessie y salí de la casa.

Camine unas cuadras abajo de la casa para esperar a Edward. Estaba un poco cansada, caminar con tacones por más de cinco minutos no era de Dios pero comprobaba que estaba bien y que no me había pasado con el alcohol. Edward no estaba muy contento conmigo y si me presentaba ebria me mataría –literalmente-

Al acercarme a su coche, me tropecé y él comenzó a regañarme porque pensó que estaba borracha aunque ese no era de importancia. Edward me ayudo a subir. Yo masculle un "gracias" y me beso pero se alejo de mí porque olía a alcohol.

– Estás borracha –gritó Edward.

– ¡Edward, cálmate!

Estaba demasiado molesto.

– No me voy a calamar, sólo tienes diecisiete años y estas borracha –contraatacó enojado.

– Cálmate, por favor – Edward gruñó por mis palabras. Me acerque a él y coloque una mano sobre su muslo. Él la retiro de inmediato. No me iba a rendir. Desabroche mi cinturón de seguridad para acercarme a él como gata en celo.

–Siéntate y abrocha tu cinturón – ordenó mi enfurruñado novio. Sin embargo, acaricie sus piernas y comencé a besar su cuello.

– Bella, deja de hacer esto.

– Venga, Edward. Sé que me deseas, no lo puedes negar –susurré seductora cerca de su oído. Lo deseé desde el momento en que salió del coche, lucía pecaminosamente sexy.

– No te deseo de esta forma – respondió y yo baje el cierre de su pantalón ignorando sus protestas. Edward trato de alejar mis manos y cuando se dio cuenta de que no me iba a detener detuvo el coche a mitad del camino. Me sentó sobre sus piernas y yo las enrede alrededor de su cintura – ¿Qué es lo que quieres, Bella? Estoy tratando de manejar y tú estás siendo una gran distracción.

– Te deseo – respondí.

– ¿No puedes esperar? – inquirió él mientras yo le retiraba la playera.

– No, Edward. Te necesito ahora. Hace rato mataste mi deseo – musité.

– ¿Mate tu deseo? Estas borracha, siéntate y cuando lleguemos te irás a dormir – agregó.

– No estoy borracha. Lo que necesito es sentirte dentro de mí ahora mismo –gemí con anticipación al pensar en hacer el amor con mi Edward.

– Bella – advirtió y yo me restregué descaradamente contra su cuerpo.

– Si, Edward – respondí mientras besaba la longitud de su cuello.

– ¿No puedes esperar a que lleguemos a casa? – preguntó Edward demasiado tenso. Sabía que él también me deseaba y trataba de controlarse.

– No puedo esperar, Edward. No entiendes que podría hacer el amor contigo toda la noche – admití sin pena alguna.

– Claro que podemos hacerlo toda la noche pero hasta que lleguemos a casa.

¿De donde salió este Edward tan correcto y caballero?

– No Edward – restregué mis caderas contra él. Edward me empujo sin lastimarme al asiento trasero del coche, eso me excito demasiado. Baje sus jeans – Edward quiero que lo hagamos despacio.

– No lo creo – respondió mientras bajaba los tirantes de mi vestido para deshacerse por completo de él.

– Por favor Edward no quiero que sólo tú disfrutes. Quiero que beses todo mi cuerpo y que me acaricies tiernamente, no quiero sólo follar – supliqué.

– Lo vamos a hacer en la parte trasera de mi coche.

– Lo sé.

– Bella, estás borracha – agregó y regresó al asiento delantero.

– Edward, estoy demasiado excitada – grite y él encendió el coche.

– Bien, entonces cuando te despiertes en la mañana te haré el amor lento y tierno pero ahora necesito llevarte a la cama.

– Sólo si tú estás en ella conmigo –musité cerca de su oído.

– ¿Qué tomaste que te pudo de esta manera? – Murmuró Edward para sí mismo. Me detuve a pensar, tal vez fue lo que me ofreció Angela. No supe lo que fue pero lo probé, era una pastilla o algo parecido. Por eso salí antes de la fiesta. Me sentía excitada al ver a los chicos y cuando vi a Edward sólo deseaba sentirlo dentro de mí.

– ¿Las drogas pueden excitarte? – pregunté. Edward me observó preocupado.

– Si – respondió entre dientes.

– Hmm

– ¿Bella, tomaste algo? -preguntó seriamente.

– Sólo lo que Angela me ofreció – respondí.

– ¿Qué fue? – preguntó.

– No lo sé.

– Nena, quiero que te relajes.

– Edward, te necesito – grité desesperada.

– Bella, por favor siéntate y abrocha tu cinturón – me pasé al asiento delantero, él me abrochó el cinturón y rápidamente regreso al frente del volante.

Mi cuerpo estaba demasiado excitado, dolía. Todo lo que quería era sentir a Edward dentro de mí. Para mi alivio, alejo mis manos de él y colocó una mano sobre mi muslo y yo gemí.

– Relájate, Bella.

– Ok – jadeé por la caricia de Edward sobre mi muslo. Esto realmente era frustrante.

Bueno chicas creo que después de la enfermedad viene la calma, jeje. Lamentó no haber podido actualizar antes pero mi salud no me lo permitió y ahora como tengo trabajo atrasado no me doy abasto con el tiempo. Eso anudado a otras cuestiones personales me ha llevado a tomar la decisión de abandonar la escritura. Realmente no me siento con ánimos de nada. Esto significa que las historias que tengo terminadas (pero sin corrección serán subidas a FF y después serán borradas) Hecha para su placer así como Compromiso por Apariencias no serán continuadas y en cuanto pueda las borrare de FF. Espero su comprensión. Lamento no poder responder sus Review pero espero poder responderlos en el siguiente capítulo.

AGRADECIMIENTOS:

A las chicas que dejan huella con un Review,

A las nuevas lectoras,

A las lectoras fantasmas,

Y a las chicas que tienen la historia como favorita y las que la siguen.

Gracias de nuevo por darle una oportunidad a mi historia y como siempre espero que dejen huella en forma de un Review (siempre con respeto).

Nos leemos pronto

Alex de Grey