"Pues vaya mierda de palacio, jajajajajaja. Venga babys, vamos a buscarles"

Bickslow llegó a la entrada de la mansión volando encima de sus muñecos como solía hacer para llegar más rápido. Antes de bajar observó desde arriba que tuviera vía libre para descender sin ser visto y, al notar todo despejado, se dirigió hacia la casa. La puerta estaba abierta y entró con cautela escuchando unas voces que provenían de una de las estancias.

"Malditos magos entrometidos. Pronto vuestro poder será nuestro. Descansad y relajaros, estaréis ahí un buen rato"

"Reza para que no salgamos nunca de aquí, o nuestras caras será lo último que veas. Dime dónde os habéis llevado a Freed y que vais a hacer con él y puede que tenga piedad contigo"

"¿El guapito de pelo verde? Quién sabe. A mi jefe le gustan jovencitos. No pienso decirte donde está rubito, no te esfuerces."

Laxus notaba como la ira recorría cada una de sus venas, pero sabía que salir de un conjunto de runas por la fuerza era imposible, por lo que decidió intentar calmarse y observar a Levy mientras intentaba, lo más disimuladamente que el escaso espacio permitía, anular la magia que les retenía.

Mientras pensaba cómo librarse de su prisión si su compañera fracasaba divisó un objeto volador que le resultaba enormemente familiar… ¡Bickslow! Maldito viejo… para eso le dejaste atrás ¿eh? No te fiabas. Em esta ocasión se alegraba de que su abuelo no hubiera confiado en ellos.

El captor se giró hacia el lado en el que se encontraba el pequeño tótem y Laxus decidió atraer su atención con una carcajada.

"jajajajajajajaja. Maldito idiota, que ganas tengo de estrujar tu cuello de payaso… ¿Has rezado como te recomendé?"

"¡¿Pero de qué estás hablando?! NO SALDRÁS DE AHÍ HASTA QUE YO LO DI…"

"Disculpa… ¿me podría decir cómo sacar a mis amigos de ahí?" Lógicamente el captor se volvió hacía donde provenía la voz, observando un rostro con una lengua enorme y unos ojos verde fosforito…

"Ya eres mío. Venga, sé un chico bueno y desactiva esas runas… Vengaaaaaa" "venga, venga" corearon sus tótems

"Y-yo… n-noooo… mierda…p-pero ¡-q-que me has hecho! No, NOOOOO"

El mago rúnico involuntariamente desactivo su campo de runas y observó aterrado a un impresionante y enojado mago que tenía el cuerpo cubierto de rayos. Sus ojos habían cambiado de color y se volvieron azules como el cielo y sus músculos parecían haber crecido de tamaño. Tenía los puños apretados y su voz era calmada y suave, pero su tono tajante hizo temblar hasta el más diminuto de sus músculos.

"Dime. Donde. Está."

"Y-yo… n-no lo sé… ¡TE LO JURO!. Por favor no me…"

"Dime. Dónde. Está…¡AHORA!"

"Que no lo seee, ¡te lo prometo! Por favor, por favor…"

"Bickslow"

"Dime jefe"

"Átalo, nos será útil"

"Vamos, capullo. Nos ayudarás a recuperar a mi compañero. Sé un buen chico y pórtate bien si no quieres que ese dragonslayer gruñón acabe contigo. Tiene mucho aprecio a su amigo ¿sabes? ¡La habéis cagado-baby! JAJAJAJAJA"

"¿D-dragonslayer?"

El ahora prisionero se asustó aún más al oír lo que el extraño mago de pelo morado le acababa de confesar sobre la identidad del enojado mago.

Les confesó lo poco que sabía. La ubicación del último lugar donde estuvieron y el punto en el que debía encontrarse con los otros miembros que participaron en el secuestro.

"Está bien, lo haremos de esta manera. Hazlo como tenías planeado. Enciérranos. Bickslow, ya sabes lo que hacer"

"¡¿Cómooooo!? No pienso volver a quedarme encerrado ahí dentro"

"Gajeel, no tengo la paciencia ni las ganas de aguantarte ahora mismo. ¡La vida de la persona más importante para mí está en peligro y no tengo ganas de aguantar tus tonterías! ¡O TE METES EN ESA PUTA JAULA O TE METO A LA FUERZA!"

Su expresión de enfado cambió inmediatamente al percatarse de lo que acaba de confesar a sus compañeros y a sí mismo. Se dio la vuelta hacia el hombre molesto y le asintió dándole permiso para que les enjaulara nuevamente.

El resto de compañeros habían permanecido en silencio desde que fueron rescatados. Conscientes del estado en el que se encontraba el compañero al que habían visto derrotar al mismísimo Jura, el más poderoso mago humano vivo que caminaba por Fiore. Temían provocarle más y decidieron cederle el mando, todos menos Gajeel, quién se encontraba en ese momento igual de aturdido y confundido por la repentina declaración de Laxus que sus compañeros, a los que decidió imitar después de la reprimenda y dejarse llevar por el plan del rubio dragonslayer.

"¡Rohen! No tienes idea del aguante de ese chico jajajajajaja, se niega a ceder a la voluntad de Lyan, pero no tardará en abrirse de piernas y aceptar a nuestro jefe. Vaya, vayaaaa. Aquí estáis mis sumisos amigos. ¿Te han dado problemas?"

"¿E-eh? ¡N-no! Jajajaja que va… no, para nada"

"Vamos a llevárselos al jefe. Estoy seguro que le gustará la mercancía. Parecen poderosos y ¡llenos de magia!"

El camino era muy irregular y el estar sentados resultaba bastante incómodo para sus posaderas. Laxus aprovechó para intentar calmarse un poco y que su ira no le cegara lo suficiente como para actuar de forma impulsiva. Intentó meditar un plan para cuando llegaran.

"Matarlos, ese es el plan que más va a satisfacer a todos. Haremos un favor a la humanidad"

"El viejo me matará a mí si me sobrepaso y no quiero acabar en prisión. Espero que no sean muchos y que den poco trabajo, no tengo ganas de luchar con estos débiles inútiles"

"¿Por qué no puedo calmarme? Eso que he dicho en voz alta… Así que es eso… Bueno, no es de extrañar, siempre está a mi lado dispuesto a seguir cada uno de mis pasos, incluso si le digo de matar a uno de nuestros compañeros sin titubear lo hace. Es el único que me acepta como soy. No… Bickslow y Ever también, pero no es lo mismo, ellos no… nunca me han mirado como él, nunca me han acariciado de esa forma…"

El destino estaba encaprichado en interrumpirle cada vez que su mente intentaba rascar en sus sentimientos y ahondar en lo que sentía por su capitán.

"Laxus" Susurró Mira para no ser oída por los ocupantes de la parte delantera del vehículo mágico"¿has pensado que haremos cuando lleguemos?"

"Estoy en ello, pero de momento nos dejaremos llevar. Supongo que nos encerrarán y tendremos que esperar a que decidan hacer algo con nosotros. En el momento que lo hagan pasaremos a la acción. Cuando nos liberemos iré a buscar al líder, vosotros despejad el sitio"

"¿Y Freed?" Levy decidió intervenir en la conversación

"Según han dicho esos mierdas… estará con el líder…"

Su expresión volvió a transformarse en la de enojo que tuvo hace unos momentos al recordar lo que había dicho uno de los hombres antes sobre lo que le estaban haciendo.

"Laxus, cálmate, todo saldrá bien"

Mira le apaciguó con un de sus sonrisas llenas de ternura y el rubio asintió con la cabeza respirando hondo.

El vehículo mágico en el que viajaban se paró y sus ocupantes salieron de él. Pasó un rato hasta que les sacaron de allí. El campo de runas cedió no sin antes ponerles unas esposas mágicas que anulaban su magia y les debilitaban las fuerzas.

"Será mejor que nos sigáis sin dar problemas, no tenéis idea de lo que esos juguetitos que tenéis en las muñecas pueden llegar a hacer. Cada vez que hagáis un esfuerzo os drenarán las fuerzas más y más y más. Tenedlo en cuenta si no queréis desmayaros. Jajajajajajaja"

El lugar era un edificio abandonado no demasiado grande, y los personajes con los que se iban cruzando parecían débiles y temerosos de que estuvieran allí. Subieron interminables escaleras hasta que llegaron a las celdas. Cada uno tenía una individual, lo que podía dificultar el rescate algo más de lo que se esperaron.

Una vez que estuvieron solos Laxus les dijo.

"El primero que saquen de aquí se encargará de abrir las puertas. Estos inútiles no parecen un gran desafío y cualquiera de nosotros podrá deshacerse de ellos fácilmente. Una vez fuera intentad que no den la alarma y actuad con rapidez"

2 días pasaron hasta que alguien que no fuera el que repartía pan y agua se dignó a aparecer. Una joven chica de pelo castaño se dirigió a Laxus.

"Bueno, bueno, mis queridos amigos. Vamos a empezar por el plato fuerte. Tú, rubito, pareces el más fortachón y poderoso de tus amiguitos. ¿Lo eres?"

"¿Quieres comprobarlo? Me encantaría demostrártelo"

"Además de estar buenísimo eres duro. No sabes cuánto me pone eso"

"¿Acaso eres masoquista? Sí es así, soy tu hombre. ¿Por qué no abres esta puerta y te demuestro de lo que soy capaz, cielo?"

La chica se ruborizó involuntariamente como consecuencia de los comentarios del joven corpulento y tan apuesto que la estaba intentando seducir.

"Jajajajaja, ¿Acaso crees que me voy a dejar engañar? Lo que quieres es que me confíe"

"Bueno, si no te dejas nunca lo sabrás. Me gustaría pasar un buen rato antes de morir. Tocar esos pechos tan grandes que tienes mientras te…"

"¡CALLATE! ¡GLEN, LLEVALO A LA SALA!"

"Gijii, tus dotes de seducción son pésimas, rayitos"

Un hombre con capucha negra se situó enfrente de la puerta de la celda de Laxus y le colocó unas runas en sus pies para que se movieran a su voluntad. Al salir se giró hacia sus compañeros y les comunicó con la mirada que volvería a por ellos.

Aprovechó un pasillo muy largo y desértico por el que pasaban para intentar deshacerse de esas esposas mágicas. Respiró hondo e intentó rescatar la magia que se encontraba aletargada en casos de emergencia en su interior. Su magia principal había sido drenada, pero su espíritu fuerte y las ganas por rescatar al capitán de los Raijinshuu le dieron el suficiente poder como para romper sus ataduras con una descarga eléctrica.

"Empezaré a desahogarme contigo. Quítame estas jodidas runas y te perdonaré tu inútil vida" Su expresión bastó para hacer tambalearse al mago con capucha quién sin pensárselo dos veces le deshizo el encantamiento. De un puñetazo en el mentón el mago cayó al suelo inconsciente.

Laxus deshizo sus pasos y volvió a por sus compañeros. La última puerta en abrirse fue la de Gajeel, quien tenía ganas de hacer un comentario sobre el tiempo que el rubio había tardado en liberarse, pero que debido al humor que lucía su compañero decidió no llevar a cabo temiendo por su vida.

"Intentad despejar todo lo que podáis este sitio. Si alguno se escapa Bickslow está fuera esperándole. No hagáis ninguna tontería y no os metáis en mi camino. Intentad buscar a los habitantes de la mansión, es muy probable que también se los hayan llevado"

El dragonslayer de rayos se iba desahogando con los que iba encontrando a su paso, dejando una estela de gente inconsciente por cada estancia que pasaba. Divisó al final de un pasillo una puerta más grande que el resto y con 2 centinelas postrados en ella. "Debe ser ahí" Respiró hondo y un miedo repentino le invadió temeroso de lo que pudiera encontrar al otro lado. "Tengo que darme prisa"

Se deshizo con igual rapidez que con el resto de los centinelas y abrió la puerta con un golpe muy fuerte, haciendo que con un estruendo chocara contra la pared. La imagen que vio hizo que su ira volviera y que sus dientes chirriaran con fuerza en su boca. Su cuerpo se cubrió de rayos, sus colmillos crecieron de tamaño y su cuerpo creció en volumen mientras su mirada estaba fija en la figura que se encontraba en las piernas de un hombre al que aún no había mirado a la cara. "Freed, ¿Qué te han hecho?"

Freed se giró al escuchar el sonido de la puerta chocar y sus ojos se inundaron en lágrimas al ver aparecer a su dios. "Laxus". El peliverde sentía como una fuerza en su interior se despertaba, sus sentidos volvían a responderle y una repentina energía le recorrió todo su cuerpo. "Mi dios ha venido a salvarme, no puedo defraudarle otra vez"

"Vaya, vaya. Parece que os hemos subestimado nuevamente. Tu fama te precede joven dragonslayer, pero llegas tarde, esta preciosidad es ahora mía. ¿Verdad, cielo?"

"No" Freed contestó tímidamente sonando como un susurro

"¿Cómo has dicho, esclavo?"

"He dicho que no… HE DICHO QUE NO, ¡QUE NO! NOOO"

"Ya le has oído. No es tuyo, y nunca lo será."

"Vaya, me sorprende que aún tengas ganas de luchar. ¿Acaso te pertenece joven Dreyar?"

"Sí" Y con esta afirmación se lanzó contra el jefe que había tenido atormentado a su compañero y le propinó un golpe en el estómago. Sacó a Freed de su abrazo y suavemente le sentó en el suelo. Con una tierna mirada y una sonrisa se dirigió por primera vez a él.

"Siento haber tardado tanto"

Freed lloró aún más fuerte y sin decir nada observó cómo su ídolo se volvía hacia su torturador.

"No tienes idea de lo que has hecho. De todas las personas de este mundo has ido a lastimar a la única por la que daría mi vida. Confieso que tengo ganas de acabar con tu vida, pero creo que encerrado sufrirás más que si acabo con tu miseria ahora mismo"

El hombre al que sus subordinados llamaron Lyan se levantó y en un instante cambió su apariencia a una que a Laxus le resultaba familiar.

"Eres fuerte, no será fácil acabar contigo. ¡Ahora es mi turno de demostrarte lo que soy capaz de hacer!"

Con un grito conjuró una bola de fuego que Laxus aprovechó para cargar contra él sin ser visto transformando su cuerpo en un rayo. Tocándose el estómago y sin aliento cayó al suelo de rodillas, pero se sobrepuso rápidamente y le lanzó una bola más grande seguida de un torrente de calor abrasador que el rubio pudo esquivar fácilmente.

"jajajajajajaja, sabía que había algo sospechoso en tí, Leyla. ¿Eso es todo lo que sabes hacer? ¿Un take-over y una mierda de bolitas de fuego? No tengo ganas de luchar con algo tan débil como tú. Acabemos con esto… "Levantando su puño en el aire gritó "¡Resonando en el aire el Rugido del Trueno, cae de los Cielos y cosecha destrucción!"

La furia eléctrica de Laxus noqueó a la mujer líder de la banda de magos rúnicos sin que le fuera posible esta vez recuperarse.

Al ver que todo había acabado la realidad que tenía delante lo abofeteó con fuerza. Tuvo miedo de girarse y encontrarse con el rostro de su amigo, miedo de verle herido y de haberle fallado, miedo de hacerle llorar otra vez y miedo de que le rechazara por no haberle encontrado antes.

"Laxus" Una mano temblorosa se posó en su espalda obligándole a girarse y enfrentarse a aquello a lo que temía. Los ojos inundados en lágrimas de Freed hicieron que sus piernas se debilitaran, sonreía a pesar de haber sufrido tanto y notó como sus pequeños brazos rodearon su enorme torso sin lograr abarcarlo entero, hundiendo su cara en su pecho, aferrándose a él con todas las fuerzas que le quedaban, temeroso de que el cuerpo que abrazaba desapareciera de su lado.

"Quiero salir de aquí, por favor Laxus… sácame de aquí"