"P-pero Freed… no es que no queramos ir, ya te hemos dicho que vamos, pero estamos intrigados… es que la misión es para una sola persona… y a-además la r-recompensa no solucionará los problemas económicos de los que nos hablaste si la repartimos"

La misión consistía en recuperar un colgante mágico de la custodia de unos ladrones muy conocidos en Fiore. No entendían porque Freed había elegido algo tan simple para que hicieran los cuatro, aunque debido a los acontecimientos de los últimos días era normal que su capitán escogiera algo tranquilo y que diera garantías de que nada extraordinario iba a pasar.

"Está bien Ever, lo entiendo. La elegí porque..."

"¿Quién ha hablado de repartir la recompensa? Haremos la misión para ayudar a Freed y después nos iremos unos días a las playas de Hargeon, son las mejores de Fiore"

"L-laxus…"

El mago rúnico estaba confuso ante el repentino cambio en su líder y le hervía la sangre que actuara como si nada hubiera pasado. Freed conocía bien a Laxus y sabía que no era capaz de enfrentarse a este tipo de cosas, siempre había sido pésimo en cuanto a cuestiones del corazón se refería y esa era su forma de pedirle perdón. Puede que este dragonslayer fuese ahora mismo el mago más fuerte de Fairy Tail y el más temido, pero había que conocerle para saber que por dentro era dulce y sensible.

"Así que dejad de protestar y vámonos"

"¡A la playaaaaaa! Ever, podrías decirle a tu novio que venga, unas vacaciones románticas le vendrá bien a vuestra relación y… ¡AY!"

"Cállate Bickslow, yo no tengo novio ni lo necesito y dile a esos souvenirs que cierren sus diminutas bocas" Evergreen le propinó una colleja por atreverse a decir esas cosas sobre ella

"¡No son souvenirs! Tranquilos Babys, el hada bruja no quiso decir eso de vosotros…"

Debido a los mareos de Laxus en los trenes fueron dando un agradable paseo con un clima otoñal perfecto. El peliverde era el último, caminando con un paso lento y pensando en sus cosas hasta que una presencia a su lado le hizo salir de su trance.

"Hace un día estupendo" Laxus caminaba con las manos en los bolsillos de su pantalón.

"Sí que lo es" Freed miraba hacia el suelo y parecía pensativo.

"Sé que estás enfadado aunque quieras aparentar que no lo estás" El rubio se decidió a sacar ese tema tan delicado tras cinco minutos en silencio.

"¿Y crees que tengo motivos?"

"Escucha Freed… Sabes que soy muy torpe cuando tengo que enfrentarme a estas cosas"

"Ya lo sé, pero tú… " Freed paró unos segundos dudando de si tenía que preguntarle por el beso con Mira o no

"Ya sé lo que quieres preguntarme y la respuesta es no, no la quiero. Esa noche estaba cansado y cabreado conmigo mismo e intentaba engañarme. En realidad yo… salía a buscarte cuando ella apareció, pero no sabía que iba a decirte…"

"¡Tenemos compañía tortolitos!, ¡Venid aquí!"

Freed se sonrojó ante el apodo que Bickslow les puso y Laxus se limitó a emitir uno de sus gruñidos mientras corría hacia donde se encontraban los otros dos.

Se encontraron con unos treinta hombrecillos con hachas que les amenazaban con que tenían que pagar un peaje para poder pasar por "su bosque". Laxus en posición desafiante comenzó a emitir chispas mientras les daba un ultimátum.

"Me parece que os habéis encontrado con gente que no esperabais encontrar por aquí. Hoy estoy de buen humor, así que vais a quitaros del medio y a dejarnos pasar en menos de 30 segundos…"

Antes de que terminara de hablar más de la mitad de ellos ya habían salido corriendo mientras el líder y sus dos ayudantes se mantenían temblorosos en el camino e intentaban aparentar que no les intimidaba la pose del dragonslayer.

"… al menos que queráis probar a que sabe mi magia. En ese caso seguid ahí con esa cara de idiotas"

Los ayudantes dejaron al líder solo cuando Laxus intensificó los rayos que salían de su cuerpo. El hombrecillo se apartó cabizbajo y sin mediar palabra dejó pasar a los cuatro magos.

"Gracias" Dijo el dragonslayer dejando de emitir chispas y mirándole con una sonrisa de superioridad.

Al pasar Laxus miró a Freed de reojo, no era normal que se hubiera mantenido callado en una situación así, y mucho más raro era que no hubiera alabado la intimidación del dragonslayer una vez hubieron pasado.

"Lo siento"

"¿Qué?

"Lo siento Freed, lo siento. Te he herido y eres la única persona en el mundo a la que me aterroriza hacer daño" Laxus se paró y puso las manos de Freed en las suyas mirándole a los ojos "Al ver el estado en el que te dejó esa zorra… tú siempre has sido íntegro y te has mantenido firme ante todo lo que nos ha ocurrido, por eso... ver que estabas derrumbado y tan vulnerable… despertó algo en mí… por primera vez en mi vida podía afirmar que tenía miedo, desde el segundo que vi cómo te llevaban inconsciente"

"Necesito que me perdones. Si hay algo que necesites saber para solucionar esto te diré lo que quieras"

Claro que había algo que Freed quería saber pero, no se atrevía a preguntarle eso a Laxus. "Quiero saber si me amas, quiero saber por qué me besaste, eso es lo que quiero saber"

"No hay nada que perdonar, no estoy molesto contigo." Freed apartó sus manos y se giró para no mirar a Laxus.

"Entonces… ¿Qué ocurre?"

"Todo lo que ha pasado estos días me ha abierto los ojos, creo que estoy empezando a ver la vida de una forma diferente. M-me he dado cuenta de que no puedo depender de vosotros siempre… A-algún día tú, Ever y Bickslow os casaréis y tendréis vuestras vidas y yo... yo tengo que aprender a… a vivir solo"

"Freed…"

"Vámonos, les hemos perdido de vista otra vez" con una sonrisa de esas que a Laxus le derretían últimamente zanjó el tema, dejando al rubio bastante afectado por lo que acababa de decirle.

Después del agradable paseo llegaron a la hermosa ciudad portuaria de Hargeon. Tan solo el 10% de sus habitantes eran magos y por ese motivo muchos se volvían a observar a los cuatro magos de Fairy Tail que paseaban por sus calles.

"¿Por qué me miran tanto? Sabía que era guapo, pero hasta tal punto…"

"Bickslow… ¿crees que te miran a ti? Están maravillados ante mi belleza. La reina de las hadas es tan bella y perfecta que cautiva a cualquiera que la mire"

"En realidad Ever… nos miran a los cuatro. En esta ciudad no hay casi magos, así que supongo que atraemos su atención"

"Vaya Freed, ¿siempre tienes que ser tan aguafiestas? A veces es un fastidio que sepas tanto" Ever giró su cara de forma burlona mientras le dedicaba un guiño a su capitán, quien la sonrió por su comentario.

"Además, tú ya estás ocupada ¡Oh gran reina hada!" Bickslow pronunció lo último con una reverencia exagerada que arrancó la risa de sus dos compañeros y tuvo como consecuencia otra colleja por parte de la peliverde.

"Ya hemos llegado a la dirección que pone en el papel. Voy a llamar"

Freed golpeó la puerta 3 veces y esperó a que alguien respondiera. Una mujer baja y de edad media entreabrió la puerta intimidantemente

" ¡V-váyanse de aquí! ¡Lo lamentarán si se acercan m-más!"

"Dudo mucho que tengas ninguna oportunidad… Abre la maldita puerta o la echaremos abajo"

"¡L-laxus, ¿p-pero qué haces?! D-disculpe señora" dijo Freed educadamente "somos magos del gremio de Fairy Tail, estamos aquí como referencia a su…"

"¿¡Fairy Tail!?" dijo la señora efusivamente "¡Lo siento, lo siento! ¡Pasad, pasad!"

La casa era una pequeña habitación modesta con lo indispensable para vivir pero muy acogedora. Los cuatro se sentaron en unas sillas muy viejas que la señora puso a su disposición.

"Disculpad mis modales, desde que me robaron estoy un poco nerviosa" Mientras hablaba miraba asustada al mago tan musculoso y grande y con cara de pocos amigos que la había amenazado" ¿D-desean tomar algo? Puedo ofrecerles té, n-no dispongo de mucho más"

"No señora, está bien así. Preferiríamos que nos explicara de que se trata su encargo para satisfacer su petición lo antes posible"

"Vaya… a-además de guapo e-eres muy educado y seguro q-que eres muy culto también… los cuatro parecéis muy fuertes, ¿por qué han mandado a unos magos como vosotros por un simple colgante?"

"Eeehh, gracias… Siempre solemos ir juntos. No creo que esto sea relevante señora"

"¡Uy no!… l-lo siento de verás, no debería haberme entrometido" Con un rubor en sus mejillas y un nerviosismo bastante palpable comenzó a explicar su problema. "veréis, ese colgante aumenta la defensa del portador y tiene forma de octógono, es muy importante para mí, es todo lo que me queda de mi madre. Antes mi familia regentaba una casa enorme a las afueras de la ciudad pero mi padre tuvo problemas con un gremio de mercaderes y acabamos perdiéndolo todo. Solo me queda ese colgante y el dinero de la recompensa que doy por él. No me importa perderlo todo si eso significa que puedo tenerlo otra vez en mis manos." Unas lágrimas comenzaron a asomar por sus ojos, se las aclaró y continuó hablando "L-lo siento es que… Los ladrones tienen un escondite secreto en el lago que han tenido que ver ustedes al llegar aquí. Es la única información de ellos que puedo ofrecerles… Por favor, tienen que recuperarlo"

No era la primera vez que se encontraban gente desesperada por recuperar cosas valiosas sentimentalmente para ellos, pero esta mujer parecía más afectada de lo que estaban acostumbrados a ver.

"Por supuesto, los magos de Fairy Tail siempre logran su objetivo. Recuperaremos su colgante señora…"

"¡Oh! Ni si quiera les he dicho mi nombre… l-lo siento es que estoy muy afectada. Mi nombre es Ila Balmon… y-y es s-señorita, n-no señora" De nuevo volvió a ruborizarse ante lo que Freed la decía y bajó la mirada tímidamente.

"Discúlpeme señorita Balmon… Lo haremos lo más rápido que podamos"

"B-buena suerte, y gracias por todo"

Salieron de la casa y se dirigieron a comer algo antes de ir al escondite de los ladrones. La posada era un pequeño local con 8 mesas y bastante solitario en ese momento. Los cuatro magos entraron atrayendo de inmediato la atención de los pocos ciudadanos que tomaban algo en la barra. Con una sonrisa la posadera les saludó

"¡Bienvenidos a mi humilde posada viajeros!... ¡Vaya son magos!, ¿Qué les trae por aquí si me permiten preguntar?"

"Tenemos un encargo de un ciudadano"

"¡Oh! ¡Estupendo!... Siéntense, en seguida llenamos sus platos"

"Muchas gracias"

Freed siempre era el encargado de hablar cuando salían de misión ya que era el más cauteloso y sobre todo el que más tacto tenía del grupo para tratar con la gente; Laxus siempre comenzaba amenazando, Ever era tan arrogante que no sabía hablar sin elogiarse a sí misma y Bickslow… Bickslow estaba loco.

"Freed… no sé por qué pero… me he fijado que últimamente las chicas con las que nos topamos en las misiones se ruborizan mucho contigo. Creo que tienes un encanto misterioso que las vuelve locas"

"Bickslow en serio… ¿por qué siempre estás con las mismas cosas? Quizás deberías centrarte en encontrar alguien para ti en lugar de torturarnos a los demás con tus pésimas dotes de hada-madrina"

"Ever venga, no me digas que tú no lo has notado. Esas caritas sonrojadas cuando nuestro capitán las habla. ¡Todas se derriten ante él!" Encogiendo sus hombros Ever se rindió intentando que Bickslow se callara para no poner más nervioso al peliverde que les miraba sin decir nada.

"Aunque… la persona que Freed quiere parece que no cae ante ese encanto que…"

"¡BICKSLOW! ¡Cállate de una jodida vez y déjame tranquilo o juro que usaré mi peor magia contigo! Ya sabes cuál es…"

El mago Seith se sobresaltó ante la anormal actuación de su capitán y decidió no seguir molestándole. Nunca Freed había perdido la paciencia de esa forma y sobre todo lo que más les llamó la atención fue la palabra malsonante que escapó de su fina boca, jamás antes le habían oído decir ninguna.

"Aquí tienen… disfruten de la comida y si necesitan algo ya saben dónde encontrarme" La posadera puso los platos nerviosamente al escuchar a los magos discutir.

Laxus observaba a Freed mientras comía, pensaba que tras pedirle perdón el peliverde volvería a la normalidad pero se confundió, sabía que algo rondaba la mente de su amigo y también que no quería contárselo a nadie, además estaba seguro que era por culpa suya pero no sabía que podía ser… "Hay algo que me he dejado… pero… ¿Qué puede ser?. Tengo que hablar más tranquilamente con él"

Al acabar de comer salieron de la posada y se encaminaron al lago que había nombrado Ila. Se trataba de un precioso lago de aguas cristalinas rodeado de unos pinos gigantes y frecuentado por numerosos animales sedientos que vivían en el bosque de las proximidades. Boquiabiertos ante la belleza del lago buscaron algo que pudiera parecerse a un escondite, pero allí solo se encontraban con agua y árboles.

"Pero qué… aquí no hay nada… esa mujer nos ha tomado el pelo"

"No pierdas la paciencia tan pronto Laxus, no creo que un escondite secreto se encuentre tan fácilmente ¿no?, por eso es secreto. Vamos a seguir mirando"

Laxus miró atónito a Freed una vez más ante su osado comentario, si hubiera sido otra persona estaría electrocutado en el sitio en esos momentos por tratarle como un idiota.

"Vaya con el pequeño Freed"

"Que quieres Bickslow, no tengo tiempo para tus sarcásticas gilipolleces"

"Nada, nada, solo digo que nuestro dulce e inocentón maguito rúnico está sacando las garras como un león"

"Muy bien, ahora lárgate a buscar por otro sitio"

"Laxus, ahora en serio. No me digas que no sabes lo que le pasa"

"¿Acaso tú sí?" Le respondió cruzándose de brazos y parando sus pasos

"Hay que estar ciego para no darse cuenta, pero tú siempre has sido espesito para estas cosas… Vaya dos"

"¿De qué estás hablando?" Su tono se volvió amenazador, pero Bickslow estaba acostumbrado a él y no le intimidó

"Nada, Laxus, no puedo ser yo quien te explique tus problemas con él, eso es cosa vuestra"

"Entonces ¿por qué sacas el tema si no vas a decirme nada?"

"¡Para que lo pienses tú solo!"

"¡Chicos! ¡Venid aquí!" Evergreen llamó a sus compañeros para que vieran lo que había encontrado

"Vaya Ever, ¡lo has encontrado!"

"No, creo que es una trampa. Esperad"

"Y otra vez el genio de Freed me quita el protagonismo…"

"Si quieres caer en su trampa eres libre de seguir Ever"

Y otra vez Freed mostró ese nuevo carácter que le definía estos días y del que sus compañeros comenzaban a acostumbrarse, excepto Laxus que se iba molestando con él más y más cada vez que lo sacaba a relucir "Al menos no solo es conmigo" Pensó

"Vale, vaaaaale" Evergreen suspiró desesperada.

Observaron a su capitán mientras bordeaba la roca que tenía dibujado el contorno de una supuesta puerta. Dibujó runas alrededor de ella que obligaban a cualquier puerta que hubiera en ellas a abrirse, pero no se abrió nada, la roca permaneció inmóvil y los cuatro emitieron un sonido de decepción ante el descubrimiento.

"No os mováis si no queréis que os pulvericemos en el sitio"

Una voz les amenazó desde los árboles y los cuatro obedecieron cautelosos y esperaron instrucciones.

"¿Quiénes sois y qué hacéis aquí? ¿Se os ha perdido algo?"

"Estamos buscando algo que nos han encargado"

"¿Y qué es eso que estáis buscando?"

"No es de tu incumbencia" Dijo Freed con una pose y tono amenazadores

"¡Vaya, mirad esto chicos! ¡La nenita se pone traviesa!"

"¿Cómo. Me has. Llamado?" El ojo derecho del peliverde se volvió oscuro

"¡Dark ecriture: Oscuridad Absoluta!" Los ladrones retrocedieron asustados al ver como el aparentemente inocente y débil chico de pelo verde se transformaba en un demonio aterrador. Sus compañeros estaban confusos y no supieron cómo actuar ya que nunca antes había hecho algo así, siempre intentaba apaciguar las cosas y calmarles para solucionarlo todo pacíficamente, sobre todo al fácilmente irritable Laxus, quién observaba alucinado la figura demoníaca en la que se había transformado su compañero que únicamente invocaba en casos de extrema emergencia.

"Tenéis algo que estamos buscando" agarró al que le insultó por el cuello levantándole en el aire sin darle tiempo siquiera a intentar huir "Dame el colgante mágico que robasteis en Hargeon y vivirás otro día más y… " Lanzó una mirada fulminante al resto de ladrones "...di a esos de ahí que se larguen"

El hombre aterrado ordenó a sus hombres que se retiraran y le dio el colgante mágico que colgaba de su cuello.

"¿E-es e-este?"

"Sí" Y con esa simple respuesta lo arrancó de su mano y soltó al ladrón, que cayó al suelo con un alarido de dolor. "Vámonos" Volvió a su apariencia normal, con una sonrisa se dirigió a sus boquiabiertos compañeros de equipo y comenzó a andar hacia la ciudad.

"¿P-pero que mosca le ha picado?" Evergreen se quedó un poco rezagada con Bickslow mientras Laxus emprendió la marcha detrás de Freed.

"Ay Ever, el amor… Qué cruel es el amor… ¡Ay!" Tras otra colleja ambos aceleraron el paso para alcanzar a sus líderes.

En el regreso a la ciudad reinaba un silencio sepulcral entre los cuatro y lo aprovecharon para disfrutar del paseo y del clima tan agradable que había en la zona desde que llegaron. Los animales caminaban cerca de ellos y la gente con la que se cruzaban les saludaba amigablemente con una sonrisa.

La mujer les recibió entusiasmada y sin poder parar de llorar.

"Aquí tenéis la recompensa, os estoy muy agradecida y…"

"Quédeselo"

"Eh… ¿Qué?"

"Quédese con los yenes, le hacen más falta que a mí"

"P-pero y-yo n-no…"

"Ha sido un placer señorita Balmon" dijo Freed con una pequeña reverencia.

"E-eh lo mismo digo… M-muchas gracias por todo"

Esto fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Laxus y al salir de la casa le agarró fuertemente del brazo.

"¡¿Se puede saber que narices te pasa? ¿Estás perdiendo la cabeza o qué?!"

"Suéltame Laxus"

"¿O qué?"

"¡QUE ME SUELTES!" Freed comenzó a llorar y salió corriendo en dirección al hotel en el que iban a hospedarse antes de que pudieran ver sus lágrimas. Laxus se quedó petrificado y una ira comenzó a inundarle, una ira que no deseaba que estuviera allí, se enfadó consigo mismo por no ser capaz de leer la mente del amigo con el que había compartido la mayor parte de su vida desde que tenía 8 años y en su mente nació un objetivo: "Tengo que recuperarle".