Notas del capítulo:

Queridísimas! Llego atrasada, lo siento en verdad :C Ayer era el cumpleaños de mi sobrina, se suponía que actualizaría al llegar a mi casa, pero me dio jaqueca, una que jamás en mi vida me había dado :C Tomé algunas pastillas que me dieron mucho sueño, aw, realmente creí que tendría que ir a "Urgencias", así que cuando llegué a casa me acosté de inmediato.

Pero no quiero preocuparlas ni dar lata xD Hoy amanecí muchísimo mejor, al parecer fue un cuadro de estrés y bla bla bla. Así que les traigo el capítulo final como prometí :3

Ojalas les guste y… de verdad lo siento *-*


Derrota

Las papas fritas terminan de vaciarse en el frasco, Manuel tira el envoltorio a la basura y se va hacia el living, donde Martín termina de acomodar los vasos y las botellas de cerveza.

En el televisor frente a ellos el partido de Chile contra Holanda está por comenzar, el chileno se sienta junto al rubio, que le entrega su vaso de cerveza frío. Manuel se siente ansioso, ya van dos victorias y espera que su equipo siga jugando igual de bien.

Martín sonríe cuando comienzan a cantar el himno, los chilenos realmente demuestran el amor a su país a través de ese bello cántico, incluso a él se le eriza la piel ante el sentimiento.

Pronto comienza en partido y los holandeses no tienen piedad. Los golpes no se hacen esperar a tan solo 8 minutos de iniciado el partido. Manuel se desespera, con las manos en puños sobre las rodillas.

— ¡Mira a esos culia'os! —Exclama con el ceño fruncido, haciendo que Martín medio sonría ante su enojo—. ¡Son más tramposos que la cresta*!

No puede creer que el equipo contrario le esté dando una paliza literal a Chile, el árbitro no cobra varias faltas y ya la cosa se pone peor con los jugadores, que cansados de tanta trampa comienzan a responder de la misma manera.

Y sin creerlo Holanda anota el primer gol.

Martín se inclina, alzando el brazo hacia la pantalla, él tampoco puede creerlo.

— ¡Pero qué cagada*! —Exclama viendo la celebración de los holandeses en la pantalla—. Son unos… ¡AAAAAHHHH!

El rubio se mira el brazo con horror, Manuel lo está mordiendo con fuerza. Sacude la extremidad haciendo que el chileno se aleje con un gruñido.

— ¡Carajo, Manu! ¡No es mi culpa! —Reclama Martín viendo la marca de dientes sobre su piel roja, mierda que le ha dolido—. Sí que sos boludo, chilenito.

Martín se levanta y corre las cosas puestas en la mesa de centro, para sentarse ahí, frente al televisor y lejos de Manuel, que no ha pronunciado palabra alguna.

El juego sigue, igual de violento y malo, los golpes se hacen peores y ambos equipos se ensañan. A Manuel no le gusta nada el partido, sería mejor perder ante un buen equipo, no ante uno tramposo. Grita garabatos por montones, golpea el sillón y se ha bebido media botella de cerveza de un trago.

No han podido anotar ni un solo gol a pesar de que Alexis se ha acercado como nunca al arco contrario.

Y el segundo gol es anotado, por parte de Holanda.

Carajo

El susurro de Martín ahora es reemplazado por un segundo grito. Manuel o está mordiendo de nuevo, pero en el cuello, con tal fuerza que una dolorosa corriente eléctrica lo recorre de arriba abajo. Siente su carne ser apretada y algo caliente humedecer su piel.

— ¡¿Me sacaste sangre?! —Pregunta en medio grito el argentino, girándose cuando los dientes lo sueltan y llevándose una mano a la zona herida—. ¡Boludo! ¡Sí me sacaste sangre!

Martín se mira la mano, roja por las gotitas de sangre y un leve tic parece en su ceja. Ase levanta y Manuel no despega su vista del televisor, ajeno al actuar de su novio.

¡Qué pelotudo que sos! ¡Chileno maricón! —Le grita Martín y por fin esos ojos cafés se posan en él.

— ¡Córrete, weón! ¡Me esta'i tapando la tele! —Reclama el chileno empujando hacia un lado al trasandino.

El chico se le queda viendo sin poder creerlo, lo ha mordido hasta romperle la piel y encima lo empuja por estorbarle la pantalla.

— ¡And'á a cagar, Manuel! ¡Ojalá te metan esa pelota por el culo!

Dicho eso, Martín se gira metiéndose al baño para examinar la herida. Despeja el cuello y saca un poco de alcohol para limpiar, por suerte no rasgó, fueron solo algunos dientes que perforaron dejando puntitos carmesí. El tono lila no se hace esperar cuando aplica el antinflamatorio. Martín compone una mueca y soltando un suspiro sale del baño. Al ver la pantalla ve que el partido ha finalizado, con un 2 a 0.

Observa a Manuel, que se masajea la frente con apremio, debe estar bastante enojado y triste. Es entonces cuando Martín siente una punzada en su interior, y dando un salto tras el sillón, cae sentado a un lado de Manuel, que lo mira sorprendido. Pero cuando esos labios argentinos tocan los suyos, un gemido escapa de su boca.

Manuel abre más los labios para dejar pasar esa legua, que imperiosa acaricia todo a su paso, dejando que la saliva escurra por su mentón. Entonces la rabia se condensa de una manera extraña en su interior, sus manos se mueven solas, quitando la chaqueta del rubio con fuerza. Martín abre los ojos mientras el chileno no deja de besarlo, tratando de quitar su playera.

Se levanta, arrastrando a Martín con él, entre besos acalorados las prendas van cayendo al suelo. Manuel se siente ansioso, brusco muerde los labios del argentino, que se deleita con la fuerza de aquel encuentro.

Cuando llegan al cuarto, el rubio cae sobre la cama. Sus ojos verdes se pierden sobre esa piel trigueña, cuando Manuel se quita la prenda, subiéndose a horcajadas sobre las caderas del argentino. Sus erecciones chocan y el chileno se estremece con las venas bombeando sangre caliente.

Puta la weá*, estoy tan enojado… —suelta Manuel lamiéndose los labios.

Che, ven'í para acá, que yo te voy a quitar toda esa frustración, Manu. —dice cuando su mano viaja hasta la nuca del castaño, atrayéndolo hacia sí.

Martín lame esa boca, que suelta un gruñido para luego recibir el beso con fuerza. Toda aquella frustración se agolpa en su cuerpo, realmente odia perder y más de aquella manera. El partido realmente fue malo, los holandeses se dedicaron a golpear, no a jugar.

Pero Manuel decide que solo por esta vez, dejará que Martín lo ayude a "liberar tensiones", e inclinándose hacia su cuello, desliza la lengua por la herida que momentos atrás le hizo al morder. Aunque no es como si el argentino nunca le hubiese hecho eso a él también, aunque el contexto de cama es distinto.

— Si se topan con los holandeses, tienen que volarles la raja por weones —dice Manuel jalando la ropa interior de Martín hacia abajo.

— No tenés ni para que pedirlo, Manu.

El rubio toma el rostro del chileno y lo besa con fuerza, una unión húmeda cargada de sentimientos mientras su ansiosas manos recorren el cuerpo contrario.

Porque a pesar de que no se lo digan muy seguido, la paciencia y los detalles que tienen al convivir, demuestran el amor que se tienen.

Aunque aún no se den cuenta de ello.


Glosario Chileno:

Cresta: término popular para decir mucho, o lejos.

Puta la weá: forma vulgar de decir, qué mala suerte.

Glosario Argentino:

Pero qué cagada: forma popular de decir, qué mala suerte o que injusto.

Maricón: forma popular de referirse a los gays, pero en este contexto es como decir: "eres de lo peor".

Dejáte de joder: muy usado tanto para decirlo bien como para expresar enojo.


Notas finales:

Revivir aquel partido fue realmente terrible TwT Recuerdo que lloré, lloré de impotencia y rabia, porque Holanda no jugó bien, si nos hubiesen ganado en un partido limpio, no diría nada, pero no, fue horrible, sucio y mal juego ¬¬

Espero que le shyaa gustado esta locura yaoística y futbolera

Les agardezco a todas y cada una de ustedes, de verdad gracias por leer y dejarme sus bellos reviews! Y con eso, les cuento que traeré un fic mas largo de estos dos *w* (a largo plazo, lo siento, los estudios TwT) pero de que lo haré… lo haré!

Gracias una vez más, son las más lindas de la vida Hasta la próxima!

Saludos y besos pegosos~