Y AQUÍ ESTÁ YA EL CAPÍTULO TRES DE MI FIC, ESPERO LES AGRADE Y ME DEJEN REVIEWS CON SUS COMENTARIOS Y TODO ESO, POR CIERTO UN GRAN SALUDO PARA VICKY-CHAN QUIEN REGRESÓ, NO SE OLVIDEN DE LEER LAS RESPUESTAS A LOS REVIEWS AL FINAL, BUENO COMO ESTO NO ES EL RADIO PARA QUE MANDE SALUDOS LOS DEJO CON MI FIC…
Por: Itako Ana Tenshi
NORTHERN LIGHTS
CAP. 3 – ENCUENTRO.
Otro fatigoso día de viaje comenzó, la verdad era que el ánimo de los cuatro príncipes ya había decaído un poco pues se sentían herrando en el bosque sin sentido alguno, pero a pesar de esto, Len era el más optimista, lo cual les parecía muy extraño a todos, sus razones tendría.
Su cabalgata resultaba lenta para todos ellos, sabían que cada minuto que pasaba era un minuto ganado para Hao y esto los frustraba y preocupaba, era ya el cuarto día de la segunda semana de viaje y aún no tenían otra pista que la canción y la leyenda de la cual todo el mundo tenía conocimiento, pero el príncipe del Este aseguraba que tal vez tenían una pista más.
Ya comenzaba a caer la tarde cuando entraron a una parte del bosque mucho más oscura, tanto que tuvieron que encender unas ramas para alumbrar su camino, de pronto Yoh escucho algo que lo hizo ponerse en guardia, sus amigos lo miraron pero no pudieron ni reaccionar cuando lo vieron como apresuraba el paso de su caballo y sin siquiera alumbrarse andaba con rapidez, sus amigos lo siguieron hasta que llegaron a un lugar donde un río corría con libertad, el príncipe del Norte comenzó a cabalgar velozmente al lado contrario del cause del río, sus compañeros trataron de seguirlo, a excepción de Len, el cual se había quedado boquiabierto.
El príncipe del Norte se había quedado parado frente a un gran lago de cristalinas aguas, los otros jóvenes se acercaron a él y observaron el lugar, de pronto oyeron al castaño decir:
-Es como mi sueño– en ese momento todos lo miraron sin comprender sus palabras a omitiendo a Len, quien no había olvidado el sueño que Yoh le había relatado. Mientras miraban el lugar una luz apareció en el centro del agua y de ella salió una hermosa joven, de rubios cabellos cortos hasta los hombros, su delicado cuerpo era engalanado por un hermoso vestido de color azul, su rostro no expresaba ninguna emoción, pero sus bellos ojos negros eran resplandecientes y hermosos.
Todos se quedaron petrificados, la muchacha ante ellos era exactamente igual a la descripción que tenían de la sacerdotisa.
-Es extraño verlos aquí, son pocos lo humanos capaces de encontrar este lugar– comentó la joven mientras se acercaba a la orilla del lago.
-Soy el príncipe del reino del Norte– exclamó presuroso el chico de pelo castaño tratando de salir de sus asombro.
-Aún no te he permitido hablar– reclamó la joven –es una falta de respeto el tono que utilizas.
-Soy un príncipe, además no tenemos tiempo para nada – expresó él con fuerza tratando de ocultar con insolencia el temor y la sorpresa que le había causado ver su sueño de noches pasadas convertido en realidad –sólo has tu trabajo y muéstranos al camino a Avalon– ordenó el príncipe del Norte.
-Mi trabajo– repitió incrédula –grandísimo insolente¿cómo te atreves?
-Me atrevo porque a eso vine…
-Yoh– trató de interrumpirlo Len.
-No, ella debe respetarme como príncipe que soy, hemos viajado mucho– continuó el joven acortando más su distancia con la rubia.
-Pues fue en vano– extenuó ella –jamás llevaría al reino de Avalon a alguien como tú– terminó de decir para darles la espalda a los chicos y comenzar a adentrarse al lago, pero en ese momento el castaño sintió un impulso por detenerla, se dio cuenta de la forma tan imprudente en la cual había actuado ¿Por qué le había hablado de esa forma tan altanera? Esa no era su forma de ser, sin embargo estaba intimidado.
-¡Espera!– le gritó el futuro rey del Norte, pero ella ni siquiera se inmuto –¡te lo ruego …ANA!– en ese momento la joven se detuvo y lo miro incrédula, su rostro solo reflejaba una cosa: desconcierto total.
-¿Qué dijiste?– preguntó ella asombrada, mientras los otros miraban la escena sin entender nada, todos deseaban hablar para tratar de convencer a la muchacha pero no habían logrado asimilar la extraña situación.
-Que… te ruego… que no te vayas– murmuró el muchacho avergonzado.
-No– contestó ella –¿cómo me llamaste?– hasta ese momento el muchacho cayó en la cuenta, la había llamado con el nombre de su sueño.
-A… Ana– hablo con inseguridad.
-El destino es el destino, cambia, y con él cambian las personas, pero el destino me da la vida, es un extraño destino éste que se muestra frente a mí– síganme altezas, exclamó la rubia entrando al lago y fue seguida por los cuatro sorprendidos jóvenes que no acababan de comprender lo que sucedía, Horo decidió cuestionar a Yoh pero este sólo caminaba como si fuese un zombi, en su expresión se notaba que no terminaba de asimilar la situación.
Los príncipes entraron en el lago y se percataron de que el agua les llegaba hasta las rodillas, pero en cuanto llegaron a la parte central de éste, un remolino se creo alrededor de ellos y sintieron como los succionaba, sería mentirse si no reconocieran que tenían miedo, al los desapareció de la superficie para dejarlos caer en un gigantesco vacío; los muchachos quedaron inconscientes.
Sus ojos se abrieron lentamente, y se encontró con dos hermosa estrellas, pero una vez que aclaró su vista pudo percatarse de que esos luceros no eran otra cosa que los hermosos ojos de la rubia joven a la cual acababan de encontrar.
-¿Dónde estoy?– preguntó el aturdido muchacho de cabellos castaños.
-En lugar seguro– respondió la rubia.
-Y ¿los demás?– cuestionó mientras se incorporaba el joven príncipe.
-Aún duermen– contestó dándole la espalda al chico.
-Entiendo¿ya estamos en Avalon?
-Pero qué disparate– comentó la chica con una sarcástica sonrisa –nadie llega a ese lugar sagrado con tanta facilidad, primero se debe ir por un sendero marcado por el destino y aún cuando lleguen a las puertas de Avalon debes contar con la aprobación de los dioses de Avalon, ellos no le permiten la entrada a cualquiera.
-Yo no soy cualquiera– reclamó Yoh tomando con fuerza el brazo de la sacerdotisa, pues la actitud de esta le había ofendido –ellos me dejarán pasar.
-Sí como no– exclamó exaltada mientras se soltaba del muchacho –no eres más que un atrevido, no me importa si eres el príncipe del Norte, ni si las luces te pertenecen, los dioses de Avalon no le darán un tesoro tan valioso a un niño estúpido como tú– contestó enojada pero sin demostrar ningún sentimiento en su cara sólo en su voz y después simplemente se alejo del príncipe, y éste volvió a recostarse pensando en las palabras de la doncella.
Al poco rato despertaron los otros jóvenes, y poco a poco se reunieron alrededor de una mesa que se encontraba en el lugar, todos se encontraban desconcertados, hasta que frente a ellos apareció la muchacha y los miro por unos momentos, se detuvo un momento en observar a cada uno de ellos, después se colocó frente al joven de mirada color oro.
-Su alteza– comenzó a decir la joven –mi nombres es Ana y soy una sacerdotisa del Lago del Destino, cuya única misión en éste mundo es guiar a los herederos de LA ETERNA LUZ, usted es poseedor de la Luz del Este, os ruego la muestre a mis ojos– Len sacó de entre sus ropas la linterna con la cual comenzó el viaje en el reino del Norte y mostró una llama de color dorado, la LUZ de su reino.
-Se lo agradezco alteza– concluyó la joven mientras tomaba la llama dorada entre sus manos para después dejarla flotando en el aire, todo esto ante el asombró de los herederos de los cuatro reinos, después caminó hacia el peli azul príncipe –Príncipe del Sur, Horokeu Usui, le ruego me muestre la luz de su reino– una vez dicho esto, Horo repitió las acciones de su compañero, pero su llama era de color azul, la sacerdotisa hizo con ella lo mismo que con la anterior, una vez que agradeció la acción del muchacho, se acercó a Lizerg y le pidió la luz de su país, la cual era de color verde y una vez que las tres se encontraron flotando en el aire, la sacerdotisa se quitó un rosario de color azul que adornaba su cuello –la Luz de Avalon te creó, que tu poder sea reconocido mi sagrado rosario, luces de los tres reinos únanse y muéstrenme a aquel que es merecedor de buscar las luces del norte– las tres luces se dirigieron hasta Yoh, dieron una vuelta a su alrededor y después regresaron a sus respectivas dueños quienes, ante una señal de la sacerdotisa, abrieron sus linternas y las luces tomaron sus lugares dentro de ellas.
-¿Qué sucede?– preguntó Yoh cada vez más desconcertado.
-Las luces han aceptado la búsqueda de su hermana del norte, y me han mostrado quien es aquel que las solicita, las quieres utilizar en causa justa, por eso ellas confían en ti– comentó la sacerdotisa –los guiare a Avalon, deben prepararse para un viaje nada sencillo, las luces nunca se equivocan.
-Entonces ¿cuándo lleguemos nos darán las luces?– cuestionó Len.
-Eso lo decidirán los dioses, nadie que no sea digno pondrá sus manos sobre los tesoros protegidos en Avalon, la leyenda dice que sólo el legitimo heredero al trono del Norte puede tocar las luces, pero el heredero que conozco no me parece digno de conocer siquiera el camino hasta este lago, pero como dije, las luces le han dado su confianza, aunque yo no le de la mía– concluyó ella para después perderse en un pasillo repleto de oscuridad, los príncipes se miraban, querían hablar, decir algo, pero el asombro se los impedía, decidieron descansar otro rato y al mirar la vacía mesa la descubrieron llena de alimentos.
-Ay gracias– exclamó Horo- Horo –ya no más la horrible comida de Len– comentó mientras el príncipe del Este le hacia un mueca de descontento, pero los cuatro comieron, aunque el castaño no podía olvidar los choques con la rubia sacerdotisa.
-Es una altanera– replicó Yoh mientras tomaba una hogaza de pan.
-Pues tu no te portaste de forma muy educada– le replicó Len.
-A mi me da miedo la expresión de su rostro– comentó Horo- Horo.
-Es muy misterioso que tenga la apariencia que declaraba la leyenda– extenuó Lizerg.
-Yo no confió en ella– agregó Yoh en cuanto paso un bocado de pan –pero si es la única persona que puede llevarnos a Avalon no tenemos otra opción.
-Sí– suspiró Len –y ahora que lo comentas, no puedo dejar de pensar en si nuestros reinos estarán bien, Hao no va a estar esperando a que regresemos con el poder para matarlo– ante aquel comentario una mirada de profunda tristeza apareció en cada uno de los jóvenes.
La verdad es que todos se sentían sumamente preocupados por sus hogares, cada quien estaba conciente de que en ellos recaía la responsabilidad de proteger las luces de sus reinos, la única esperanza de sobrevivir era obtener las LUCES DEL NORTE y así hacer frente a Hao.
Hacía apenas un año que el poderoso hechicero Hao había aparecido, él utilizaba sus grandes conocimientos en magia para someter a las persona y además ya no estaba solo, un grupo de guerreros, brujas y magos le seguían y junto con él preparaban el día del reinado del hechicero, éste era verdaderamente temido, pues en tan sólo un año había acabado con todo aquel que le hiciera frente.
La paz que durante siglos había reinado se había esfumado a causa de aquel malvado ser, tenía esclavizadas a aldeas enteras y se había encargado de quitar del mapa a los ejércitos completos de cada reino, sumiendo a éstos en la desesperación, ahora cualquier acción parecía inútil, sólo una cosa podría detenerlo, el arma mágica más poderosa LA ETERNA LUZ, esta era capaz de destruir cualquier cosa y por eso la misión de los príncipes era de vital importancia, si Hao se enteraba no descansaría hasta obtener las luces de los reinos y asesinar al Príncipe del Norte, pues de acuerdo con la leyenda, este era el único capaz de conseguir las luces de su reino.
Ante aquellas remembranzas que los cuatro príncipes hacían, se incendiaba su valor y la necesidad de emprender el viaje a Avalon pero nada podían hacer hasta que la sacerdotisa con la cual acababan de toparse les indicará el camino hasta dicho lugar, pero eso les creaba un terrible sentimiento de impotencia, pues sentían pasar el tiempo sin poder remediar nada, mientras ellos hablaban la misteriosa joven los vigilaba desde la oscuridad, pero no perdía de vista al castaño muchacho con el cual había tenido un atropellado ENCUENTRO.
CONTINUARÁ…
BUENO ESOS ES TODO POR ESTE CAP, AHÍ NOS ESTAMOS LEYENDO Y LOS DEJO CON LAS…
RESPUESTAS A LOS REVIEWS:
CAMILEIN – no, tranquila, tienes algo de vidente porque tenías razón en este cap ya conoció a Ana, y no te me pongas histérica, cómo crees que dejaría a Yoh sin conocer a Ana, qué clase de fic YXA sería si no se conocen o interactúan, no te desesperes porque va a haber mucho más en los próximos capítulos. Bueno, gracias por tu review ojala te siga leyendo por aquí.
KARI – gracias, que bueno que te guste, espero lo sigas leyendo.
VICKY-CHAN – sólo puedo decir: que milagro mi chava, creí que te habías olvidado de mí. Mi hermano y yo no nos hemos olvidado de ti, pero si se nos hizo raro ya no saber nada de ti.
Sí, cómo ves, traigo otro fic y verdad que es lindo que estén de príncipes, por cierto le pase tus amenazas… digo saludos a Shaman Fan y ya está otro cap de Corazones del Mar, bueno como yo redacto tengo algo de culpa pero también el andaba de flojo, además ya se va a poner las pilas, ya sabes le dio uno de esos bloqueos que no ayudan nadita a los fics.
Por cierto, no te preocupes, la verdad su historia me encanta a mí también, a veces pienso por qué no se me ocurrió a mí para poder escribirla aunque también cuando escribo una historia me pregunto por qué no la escribió otra persona para poder leerla, bueno mejor dejemos mis viajezotes, es bueno saber de ti de nuevo, gracias por tu apoyo y prometo continuar pronto y latiguear a Shaman Fan, aunque su historia ya está por terminar.
Bueno bye, cuídate, disfruta tu DVD y está bueno ese trabalenguas, no lo veía desde la primaria, que tiempos aquellos de Pepe pecas pica papas con un pico, con un pico pica papas Pepe pecas. Jajaja.
