HOLAAAA BIENVENIDOS AL QUINTO CAPÍTULO DE ESTE FIC, ESTA VEZ HAY QUE RECONOCER QUE NO ME TARDÉ TANTO, BUENO, LOS DEJO CON MI FIC Y LEAN LAS RESPUESTAS DE LOS REVIEWS AL FINAL, NOS ESTAMOS LEYENDO MIAUSES…
NORTHERN LIGHTS
Por: Itako Ana Tenshi
CAP. 5 –LA BATALLA EN EL BOSQUE.
La cabalgata se llevaba con tranquilidad, cada uno de los cinco viajeros permanecía en silencio, al frente del grupo iba un hermoso corcel albino, como jinete llevaba a una hermosa joven de cabellos rubios, iba cubierta por una larga capa tan blanca como la nieve. Un metro detrás de ella iban dos jinetes más, el príncipe Yoh del Norte y Len, príncipe del Este, y un paso después de ellos los príncipes Horo- Horo y Lizerg.
Mientras continuaban el camino el chico de ojos dorados se percató de cómo su compañero a su lado no retiraba la mirada de la figura de su guía.
-Es preciosa ¿verdad?– comentó Len mirando a Yoh para escudriñar su reacción.
-No sé por qué lo dices– extenuó el castaño mirando hacia otro lado por primera vez desde hacia varias horas.
-Pues como no le quitas la vista de encima, pensé que quizá te habías dado cuenta de ello– explicó el príncipe del Este mirando un árbol en el camino.
-No sé de que hablas, eso nada tiene que ver con nuestra misión– dijo Yoh –es sólo que tanto color blanco me deslumbra– concluyó pasando una mano por sus ojos.
-¿Es sólo el color blanco lo que te deslumbra?– cuestionó Len con malicia tratando de sacar algo en claro de aquella conversación.
-Ah– suspiró exasperado el príncipe del Norte –podemos terminar de una vez con esta absurda conversación
-No tienes porque molestarte así, total si no te llama la atención no y ya– calmó el joven del Este –es sólo que no hay ningún problema en reconocer que es bonita.
-Por favor, de verdad no quiero hablar de esto, además yo…– pero sus palabras fueron interrumpidas por el ruido del cercano trote de un caballo, se escuchaba cada vez más próximo, y en un instante lo vieron, era un caballo de color café oscuro, corría a gran velocidad y en su lomo llevaba a una joven de largos cabellos azules que se sostenía apenas y gritaba aterrorizada.
Todos se habían quedado asombrados, más aún cuando vieron pasar a un grupo de hombres persiguiéndola, Horo- Horo dio rienda suelta a su caballo sin si quiera decir una palabra y dejando a sus amigos paralizados por su comportamiento, pero cuando lo vieron seguir al grupo escucharon como gritaba un nombre con desesperación: "¡Pilika!".
En ese momento comprendieron, se trataba de la hermana del peli azul y nadie dudó en seguirlo, Len ganó terreno fácilmente, siempre había sido un jinete excepcional, mientras el muchacho de ojos áureos galopaba hacia la joven Yoh se emparejo al grupo de perseguidores junto con Lizerg y con ayuda de su habilidad con las espadas derribaron a algunos y distrajeron a otros, Len logró alcanzar el caballo de la joven y acercándose peligrosamente hasta él consiguió sostener a la peli celeste y pasarla a su propia montura, Horo peleaba frente a frente con un alto hombre vestido de negro, quien era el perseguidor más cercano a su hermana, el hombre estaba a punto de darle una peligrosa estocada al muchacho pero la rápida intervención de Yoh lo evitó.
-Su Alteza– dijo el malvado hombre mirando al castaño –es una sorpresa para nosotros encontrarle tan pronto, por lo visto toda la información con la cual cuenta mi amo está en lo correcto y dígame ¿en verdad cree que vencerá a mi señor Hao?– cuestionó el atacante con un tono burlón.
-Cállate cobarde– le espetó Yoh –no deseo hablar con alguien que ataca a una chica indefensa– para entonces cada uno de los príncipes estaba enfrascado en una peligrosa batalla, Horo ya peleaba con otro perseguidor con quien estaba teniendo un combate sin ninguna ventaja pues no poseía el mismo conocimiento en el manejo de la espada de sus compañeros, Lizerg contenía a otro hombre a quien había logrado retener lejos del resto de sus amigos, la sacerdotisa los miraba sin moverse, pero al ver como Len peleaba con otro enemigo, al mismo tiempo que trataba de defender a la joven que acababa de salvar y como todos a duras penas se defendían Ana se acercó velozmente hasta Len y con un movimiento de su mano sacó una poderosa ráfaga de viento con la cual hizo caer al contrincante del muchacho.
-Aléjate un poco, yo cubriré tu retirada– murmuró la joven –esa niña está muy mal, si nos siguen reteniendo no sobrevivirá– ante esas palabras Len se alejó de la pelea en tanto seguía abrazando con fuerza a la chica quien desde que la había pasado a su caballo había perdido el sentido.
Mientras eso sucedía, Yoh continuaba peleando con aquel hombre vestido de negro, hasta cierto punto le llevaba ventaja dado el conocimiento de la espada que poseía el príncipe, sólo un momento se había distraído al observar las acciones de la rubia y el esfuerzo de Len por alejarse con la joven de azul cabello, junto a su amigo ya se encontraba la sacerdotisa, pero ellos tres continuaban cabalgando tratando de deshacerse de los traicioneros perseguidores, al fin venció Yoh y tiró a su contrincante de su caballo, pero al vencer a su oponente escuchó detrás de él un leve quejido, volteó y vio caer a un hombre de turbante con un una daga en su mano éste había estado a punto de herirlo a traición, pero ¿qué lo había derribado? Entonces se percató de cómo había sido atravesado por una flecha luminosa, hecha de una extraña luz plateada, miró a lo lejos y vio a la sacerdotisa empuñando un arco mágico hecho de una luz igual a la de la saeta, el cual la rubia muchacha hizo desaparecer en cuanto cruzó la mirada con el castaño.
En el último momento, justo cuando el traicionero atacante de turbante blanco se presentó, la joven rubia había salvado al príncipe de una muerte segura, todo gracias a sus poderes mágicos, entonces Yoh se percató de lo absurdo que era continuar con esa interminable batalla y llamó a Lizerg y Horo quienes aún combatían, comenzaron a cabalgar tratando de dejar lo mas rezagado posible a sus enemigos y vieron como los caballos de Len y Ana les marcaban el camino a seguir, a pesar de los esfuerzos de los muchachos los hombres de Hao los seguían de cerca, Yoh se detuvo dejando el paso a sus compañeros, se acercó hasta un enorme roble, se concentró un momento y entonces de sus manos salió un fuerte poder que derribó el tronco lo cual tapó el camino de sus oponentes y les dio a los príncipes el tiempo suficiente para evadir a sus perseguidores, todos cabalgaron siguiendo a la sacerdotisa, no sabían hacia donde se dirigían pues se habían salido drásticamente de la ruta que llevaban hasta antes de la batalla, aún así la secundaron ciegamente.
Guiados por la rubia sacerdotisa llegaron hasta una cueva oculta por la maleza del frondoso y oscuro bosque, el atardecer anunciaba la próxima llegada de la noche y todos se decidieron a ayudar para despejar la entrada de la cueva, en poco tiempo dispusieron un lugar para la joven rescatada para acomodarla dentro de la caverna que estaba ya iluminada por un fuego azul encendido por Ana sobre un montón de madera colocada por Horo- Horo.
-No sabía que usted era capaz de utilizar magia– refirió la sacerdotisa al príncipe Yoh quien le ayudaba a acomodar a la princesa en el lecho que le habían preparado.
-Es magia muy elemental, pero lo suficiente para salir de un apuro– respondió él alejándose de la mujer –acaso ¿la impresioné?– preguntó con tono alegre, pero no recibió respuesta por lo que decidió salir del lugar.
-Necesito que alguien vaya a buscar algunas hierbas para hacer una medicina– explicó la del dorado cabello reteniendo al castaño.
-Díganos cuáles y enseguida iremos– aseguró Len que entraba en la cueva, en cuanto ella le dio las indicaciones para cuanto requería y ambos príncipes dejaron ese espacio en donde sólo quedaron Horo- Horo y Lizerg.
E – e – E
La noche ya había caído y sólo las llamas mitigaban las tinieblas que los cubrían, aquella leve luz azul iluminaba la figura de una joven recostada sobre un improvisado lecho, en su frente había sido colocado un paño húmedo, la muchacha respiraba con algo de dificultad y permanecía sin recuperar la conciencia.
Justo a lado de ella permanecía un muchacho de cabellos azules, mirándola preocupado, sus ojos se fijaban en ella, justo a lado del joven se encontraba una chica de cabello rubio, ella machacaba algunas hojas en un pequeño recipiente, con su mirada concentrada en el fondo del caso parecía sumamente concentrada en su actividad.
-Debería dormir un rato– aconsejo ella con su fría voz sin retirar su vista de su labor.
-¿Cómo puede decir algo así?– dijo Horo mirando a la doncella –no puedo dormir tranquilo pensando en lo que ha pasado, ella es mi única hermana, yo…
-Permanecer ahí no la hará reaccionar antes– contestó ella en su misma posición, él iba a contestar, cuando vieron a alguien entrar a la cueva, los dorados ojos del recién llegado brillaban como si se tratara de un felino, se acercó hasta quienes hablaban y le extendió una pequeña bolsa a la sacerdotisa.
-Aquí están todas las plantas que nos pidió– explicó el joven que llegó acompañado del príncipe de verde cabello quien había estado custodiando la entrada al lugar.
-Gracias– contestó ella tomando la bolsa para sacar su contenido agregando algunas de las hierbas traídas al recipiente en sus manos.
E – e – E
Sus manos juntaban las ramas en un montecito junto con algunas hojas secas, tomó dos piedras e iba a comenzar a tallarlas para encender fuego.
-No– dijo Lizerg a Yoh justo antes de intentar encender una fogata –Lady Ana me pidió que no encendiéramos ningún fuego.
-Pero ya calló la noche– contradijo Yoh –está helando aquí afuera y debemos hacer guardia.
-Sí, pero ella dijo que si encendemos una fogata Hao podría encontrarnos– explicó el peli verde tomando las piedras que su amigo sostenía.
-Ahora entiendo– extenuó Yoh.
-¿Qué?– preguntó su compañero.
-Uno de esos hombres me dijo que Hao tenía información, nos ha estado vigilando.
-Vaya, es un desdichado, pero entonces con más razón debemos hacer caso a Lady Ana.
-Está bien– aceptó Yoh sentándose –hagamos caso a la sacerdotisa– murmuró mirando a Lizerg para después voltear a la cueva de donde salía el fulgor azul de las llamas–¿Cómo sigue la hermana de Horo- Horo?
-Pues tiene todavía mucha fiebre, Lady Ana dijo que en cuanto trajeran las hiervas podría terminar la medicina.
-Eso espero, Horo- Horo se ve muy preocupado– expresó el castaño moviendo una rama –tratamos de no tardarnos, pero no encontrábamos esas plantas y para colmo tener que estarnos cuidando las espaldas de esos maleantes.
-Sí, lo imagino, por eso yo no me he movido de este lugar, nunca esta demás vigilar, espero que no sigan nuestro rastro– explicó Lizerg.
-Si así es no nos quedará más remedio que enfrentarlos, por cierto, deberías descansar por un momento– extenuó el príncipe del Norte.
-No Yoh, ¿qué dices? Nos toca a Horo y a mí hacer la guardia y además te la has pasado recorriendo el bosque junto con Len, en realidad son ustedes quienes deberían reposar un rato– refirió el príncipe del Oeste.
-No te preocupes por eso– contestó Yoh –aunque no podíamos bajar la guardia y la planta parecía estarse escondiendo de nosotros no fue tan difícil como se podría pensar y yo no estoy cansado, tal vez sería bueno que Len sí durmiera un poco porque sí que tuvo sobresaltos este día, por favor por hoy descansa y así cuando me sienta cansado puedo despertarte para que yo pueda dormir– terminó sonriendo.
E – e – E
Su capa se encontraba enredada a su alrededor, la noche enfriaba cada vez mas y el sólo podía tallar su manos para intentar eliminar un poco el frío sin siquiera poder eliminarlo de su rostro. El príncipe del Norte miraba las tinieblas del bosque frente a él, apenas distinguía al príncipe del Oeste que ya dormía gracias a la muy tenue luz que venía desde la cueva, estaba muy preocupado por todos lo eventos de aquel día, de pronto el sonido de una rama quebrándose a sus espaldas lo hizo girarse desenvainando su espada y se encontró cara a cara con la sacerdotisa, ella lo miraba fijamente, sin moverse un centímetro, él no podía retirar sus ojos de los de ella, y la doncella lo miraba envuelta en la única verdadera luz del lugar, los ojos del joven.
-Veo que está en guardia– comentó ella rompiendo el silencio.
-Sí– dijo él aún desconcertado por el encuentro, mientras guardaba su espada con algo de torpeza –más aún con esta oscuridad, es difícil ver quién llega.
-Me lo imaginé, por eso quise salir un momento, al fin el príncipe Horo- Horo se durmió– explicó mirando hacia un perdido punto en la oscuridad –el príncipe Len se quedo despierto y lo convenció de descansar un momento.
-Que bueno, estoy preocupado por él y por cierto, me dijo Lizerg…
-No, no pueden encender fuego, a menos que planee ser encontrado por Hao– dijo Ana mientras él la miraba atentamente.
-Sí también me lo dijo, pero sabe no tiene porque responderme tan bruscamente.
-Lo siento – extenuó ella inclinando un poco su rostro –como usted se la vive llevándome la contra.
-No es cierto…
-Lo ve – él esbozó una sonrisa y miró hacia otro lado algo avergonzado.
-Debí explicar yo misma la razón, en eso tiene razón, vera, ese hechicero puede controlar todos los poderes que se relacionan con el fuego, a través de las llamas puede ver a quienes desea mientras estos estén utilizando el fuego.
-Jamás me lo hubiera imaginado– murmuró Yoh rompiendo una rama –ese Hao es un cobarde, ahora entiendo como fue que supo de nuestra misión, de todo de lo que se habrá enterado gracias a ese poder.
-Sí, cuando supo de su misión debe haberse decidido a destruir el reino del Sur.
-¿QUE?– exclamó asombrado –y Horo- Horo ya…
-Aún no lo sabe– hablo ella cerrando sus ojos –pienso que no lo resistiría, no en este momento, viendo a su hermana así.
-Tiene razón, Horo adora a su hermana y verla tan herida y además de todo saber que su reino…
-Sí, es demasiado para él, pero no debe preocuparse Lady Pilika se pondrá bien, esa chica es muy fuerte, por lo menos le quedará el consuelo de tener a su hermana, era lógico ese movimiento de Hao porque el reino del Sur es el más lejano de los cuatro y cuyo ejército es también el menos numeroso.
-Hao es un maldito– comentó Yoh –pero Horo se repondrá a esto.
-Sí, la presencia de su hermana le ayudará, por cierto, te resfriaras– interrumpió la joven dándole la espalda mientras extendía sus manos y una llama azul salía de ellas justo sobre las hojas que horas atrás él había juntado y de las blancas palmas de la mujer se generó una gran fogata –es fuego mágico– declaró ella –así Hao no podrá vernos –con permiso– dijo mientras comenzaba a caminar.
-Espere– la detuvo Yoh tomándola del brazo –sé que hace frío pero me gustaría tener un poco de compañía.
-¿Aunque se trate de mí?
-Es preferible a estar escuchando como Lizerg duerme– ante aquel comentario ella esbozo una ligera sonrisa casi imperceptible y se sentó en el tronco que le señalaba el príncipe.
-Bueno, tal vez me quede un rato– aceptó Ana con su rostro de nuevo inexpresivo.
-¿Por qué oculta siempre sus sentimientos?– cuestionó mirándola.
-Una sacerdotisa debe tener un control absoluto sobre todos sus sentimientos, eso evita que se tomen decisiones equivocadas, los seres humanos se dejan manejar por sus emociones, su ambición los lleva a cometer crímenes tan horribles como el del reino del Sur– refirió mientras colocaba sus manos en sus sienes y miraba las llamas con insistencia.
-Pero usted se dejó llevar por sus sentimientos– contradijo él.
-No comprendo sus palabras Alteza– dijo extrañada.
-Usted nos explicó que no podría ayudarnos y sin embargo, en el bosque me salvó de la muerte, utilizando sus poderes– refirió el joven sentándose en el mismo tronco que la rubia ocupaba.
-Es cierto– dijo ella agachando su mirada –por eso esperaré el castigo que me tengan preparado los dioses de Avalon.
-¿Castigo?– preguntó contrariado –¿Por salvarme la vida?
-Por interferir en los planes del destino, si el destino es uno no se debe cambiar.
-Entonces mi destino ¿no es llegar a Avalon?
-Eso no lo sé– dijo mirando hacia otro lado –no puedo ver el futuro pues está en constante movimiento, pero si percibir los hechos que suceden y sé que… del reino del Sur no ha quedado nada y puedo sentir ese dolor como si me estuviera ahogando– terminó con una gran cara de sufrimiento.
-¿Usted lo percibe?– preguntó preocupado ante la expresión de la sacerdotisa.
-Sí, desde el mismo instante en que sucedió, anoche, cada muerte me dolió como si una lanza me atravesara, cada casa arrasada me lastimó como si se tratase de mi propio hogar, aún puedo sentir el sufrimiento, el miedo de esos seres, jamás había estado tan conectada a las emociones ajenas a mí, el horror que se vivió en el reino del Sur es inimaginable– concluyó meneando su cabeza en tanto cerraba sus ojos con fuerza como tratando de borrar las imágenes que en ella se agolpaban.
Yoh sólo pudo atinar a abrazarla con fuerza, intentando calmar el dolor de la joven y deseando poder detenerlo, se sentía mal, quien le diría todo lo que traía consigo LA BATALLA EN EL BOSQUE.
CONTINUARÁ…
SUPREMA OMNYOJI NO KAMI SAMA – sipi todo va colocándose poco a poco y ya actualicé, trataré de continuar a este ritmo constante, gracias por tu apoyo.
VICKY CHAN – hola de nuevo miau, sí verdad se ven lindos peleando así, y ay… un lime, bueno veré que tal se da la historia para eso, además yo no soy muy versada en esas ondas pero haber que tal (n/n).
Sí los retos le dan sabor a la vida, y sí como ves, ando con mis japonesadas, pero es que es un idioma tan maravilloso, y luego los kanjis son tan rompedores de cabeza que se les ama sinceramente, jajajaja. A nosotros también nos encantaría mandarte mails, el mío es heeroyuyrelena en yahoopuntocompuntomx, mándame un mail y te paso el de shaman fan.
Y por cierto de verdad muchas gracias por tu opinión, yo siempre me esfuerzo para que mis historias queden lo mejor posibles así que me alienta saber que te gusten.
Es una lastima que no nos conozcamos pero créeme que se te aprecia y sé que tus deseos son de corazón, así como yo te deseo lo mejor.
Bueno nos estamos leyendo porque sino nunca acabaría. Espero tu mensaje.
LUDY PHORSHA – sí, la actitud de Yoh es diferente, pero bueno a fin de cuentas un individuo siempre actúa distinto ante diferentes circunstancias, ese es el encanto de los UA, que puedes poner a un mismo personaje en una situación jamás imaginada, que bueno que sigas leyendo y ojala vuelva a ver reviews tuyos por aquí. Con respecto a Izumo sí, no la he continuado pero ya casi acabo el capítulo que voy a publicar, pero no los dejaré con la duda no preocupation. Nos leemos.
