HOLAAAAA: DE NUEVO ME DISCULPO, AY DIOS MIAU, CADA CAPÍTULO EMPIEZO DISCULPÁNDOME, PERO BUENO ESTA VEZ TUVE UNA IMPORTANTE CUESTIÓN, ME LLAMARON PARA HACER UN EXAMEN PARA VER SI ENTRO A UN CURSO DE REDACCIÓN A UN PERIÓDICO, SI LO PASO ENTRARE AL CURSO Y TAL VEZ HASTA ME DEN CHAMBA DE REPORTERA, AY MI SUEÑO ES ESE, POR ESO NO HABÍA PODIDO ACTUALIZAR, YA LO TENÍA LISTO Y NO MAS ME FALTABA REVISAR ALGUNOS DETALLES Y CONTESTAR REVIEWS QUE PARA MÍ SON SUPER IMPORTANTES, ESO JUNTO CON UN PROBLEMA FAMILIAR BASTANTE RARO ME OCUPARON MIS HORAS LIBRES, AHORA, HABER QUE TAL ME VA EN MI EXAMEN, ESPERO QUE BIEN, YA DEJARÉ EL ROLLO Y NOS ESTAMOS LEYENDO MIAUSES, POR CIERTO MUCHAS GRACIAS A QUIENES SE ACUERDAN DE DEJARME UN REVIEW.

COMENCEMOS CON EL FIC…

NORTHERN LIGHTS

Por: Itako Ana Tenshi

CAP. 6 – SIGUIENDO NUESTRO DESTINO.

Podía verse ya como las primeras luces del día despejaban las tinieblas, el muchacho fijó su mirada sobre el tranquilo rostro de la joven a quien había custodiado durante toda la noche, se acercó a ella y colocó su mano sobre la frente de la indefensa muchacha, luego de observarla por unos instantes acomodó unos celestes cabellos acariciándolos con ternura, era extraño, jamás en su vida había sentido algo parecido, es verdad que él tenía una hermana que era su adoración, pero el sentimiento de ese instante era completamente distinto, mirándola se sentía tranquilo, extraño, diferente, sus dorados ojos no podían apartarse del triste semblante de ella, de pronto escuchó como despertaba el príncipe del Sur, por lo cual decidió alejarse un poco de la chica.

-Len ¿cómo está Pilika?– preguntó Horo- Horo mientras se levantaba.

-Parece estar mejor, la fiebre parece estar cediendo– respondió Len –creí que ibas a dormir un poco más, casi no haz descansado en toda la noche, despertaste a cada rato.

-Sí, pero ella es de las personas más importantes para mí, imagino que me entiendes porque también tienes una hermana, además tu ni siquiera has dormido– expresó el peli azul.

-Por eso no te preocupes, y tienes razón, yo siempre velaré por mi hermana, aun cuando ella es mayor que yo, sabes lo mejor será que vaya a llamar a Lady Ana.

-Es cierto en todas las veces que me desperté no la vi, acaso… ¿Pasó toda la noche afuera?

-Sí, Yoh también y estuvo vigilando la entrada.

-Pero a nosotros nos tocaba la guardia, discúlpame con toda esta situación ni siquiera recordé lo que me correspondía, jamás olvidaré como se arriesgaron para salvarla– agradeció mirando a Pilika.

-No, no hicimos nada que no hubieras hecho tu por cualquiera de nosotros, bueno en seguida…

-No, descansa un poco y ya no te preocupes Len, iré yo a llamar a la sacerdotisa– habló Horo levantándose para dirigirse al exterior en tanto el otro príncipe lo seguía con su áurea mirada, para después regresar a contemplar el rostro de la hermana de quien acababa de salir.

E – e – E

Aquella calidez la mantenía sumida en un profundo sueño, no deseaba despertar, sentía como si algo tratara de mantenerla en aquel mundo tranquilo y maravilloso, sin embargo e era necesario saber qué irradiaba aquella paz que la envolvía de tal forma. Lentamente abrió sus ojos, parpadeando para permitir a sus negras pupilas recibir la luz del día recién llegado y sintió como su dorado cabello era acariciado por alguien, entonces se percató de lo sucedido, del hecho de haberse quedado dormida en las piernas del príncipe del Norte, en ese instante levantó su cabeza rápidamente, lo cual dejó pasmado al castaño.

Ambos quedaron paralizados, mirándose fijamente y sin poder decir una sola palabra, los ojos de ambos, negros como la noche, brillantes como las estrellas; se quedaron clavados, enterrados en la mirada profunda y sincera del otro, las mejillas de los dos se sonrojaron. Pero ella se alejó de él poniéndose de pie con suma rapidez.

-Se puede saber ¿por qué está tan cerca de mí?– exclamó enojada la rubia mientras lo miraba furiosa.

-¿Cómo puede decir tal cosa?– reclamó el príncipe levantándose para encarar a la joven –usted fue la que se quedó dormida en este lugar tan inapropiado, afuera, a la intemperie, a merced del frío y yo sólo…

-Y por eso se siente con el derecho de abrazarme, descarado– dijo propinándole un ligero empujón.

-Si cree que lo hice por gusto está muy equivocada– respondió él sumamente enojado por aquel golpe –por lo visto debí alejarme de usted sin importar ninguna otra cosa…

-Así es, su presencia me molesta porque usted es la persona más desagradable que he conocido en mi vida– refirió la sacerdotisa.

-Sí, pues yo jamás creí encontrarme con alguien tan testaruda como usted, tal vez debí dejarla temblando de frío.

-Pues créame que lo habría preferido a tener que encontrarme tan molestamente cerca de usted– la joven se acercó y levantó su mano abofeteando al muchacho con tal fuerza que dejó adolorida la mejilla del castaño.

-Y eso por qué se supone que fue, por decirle la verdad acerca de su forma absurda de comportarse.

-SOLO AGAME UN FAVOR Y NO VUELVA A DIRIGIRME LA PALABRA– le gritó ella entrando a la cueva y casi chocando con Horo- Horo que salía de ahí.

-Disculpe– se dirigió el peli azul a ella.

-QUE?– gritó furiosa entrando en la cueva.

-¿Y ahora qué le pasa?– cuestionó el muchacho a su amigo.

-NADA– le gritó Yoh sentándose en el tronco mientras Lizerg se despertaba confundido por tanto grito –no deberías hacerle caso– refunfuñó en tono más bajo –no debería hacerle caso– concluyó más para sí mismo.

E – e – E

Era ya más de medio día, casi todos estaban dentro de la cueva, a excepción de Yoh quien después de aquella pelea con la rubia joven había preferido quedarse fuera, ¿para qué perturbar la paz de los de dentro con otra insulsa discusión? El muchacho del Norte estaba sumido en sus pensamientos cuando lo interrumpió el ver como Lizerg salía de la cueva, en donde había permanecido por un buen rato, en sus manos traía un plato que le extendió a Yoh, él lo miró y tomo el recipiente en sus manos, murmuró un leve "gracias" y comenzó a comer.

-Fue una noche muy fría, pero tranquila ¿verdad?– comentó el peli verde.

-Sí– respondió el castaño para continuar comiendo –¿cómo sigue?– cuestionó él dejando por un momento su alimento.

-La hermana de Horo- Horo– explicó Lizerg –no ha recuperado el conocimiento, Lady Ana dijo que si no despierta en a más tardar una hora habrá que empezar a preocuparse, ya le bajó la fiebre por lo cual no es normal que continue inconsciente, por lo menos ya debería haber abierto lo ojos una vez o dado algún indicio de querer despertar.

-Pobre muchacha, tal vez ya no desea despertar– murmuró de manera pensativa Yoh –y luego Horo- Horo, lo siento también por él, y pensar que aún no lo sabe todo– extenuó el castaño con tristeza mientras miraba su plato.

-¿A qué te refieres?

-No, a nada– corrigió Yoh comiendo con rapidez no sabía cómo podría comunicar él a alguien lo que Ana le había revelado y tampoco se sentía capaz de ello, una vez terminada su comida volvió a mirar a su compañero –vaya, Len ha mejorado mucho su forma de cocinar.

-Pero ¿de qué estás hablando amigo?– comentó el príncipe del Oeste –esta sopa la hizo Lady Ana.

-ELLA– gritó el muchacho del reino del Norte –¿por qué no me lo dijiste?– preguntó a manera de reclamo.

-Me dijo que te lo diera y no te dijera nada hasta que lo hubieras comido todo – explicó Lizerg con algo de reserva.

El muchacho se levantó enojado y entró en la cueva, estaba dispuesto a reclamarle, no estaba seguro exactamente de qué, pero de por si los hechos de la mañana lo habían dejado de muy mal humor, sí, se sentía tonto buscando siempre un motivo para pelear con la sacerdotisa, pero después de todo ¿no había sido ella quien había comenzado con esa situación?

Una vez adentró se sintió sumamente mal al ver la cara de preocupación de Len, jamás lo había visto así él siempre serio y frío parecía realmente fuera de sí, afectado por la situación de la joven que permanecía recostada sin mostrar si quiera una señal de vida más que su, ahora, tranquila respiración.

Yoh se acercó lentamente hasta el grupo, seguido por Lizerg. El príncipe del Norte llegó a un lado de Len y lo miró tratando de mejorar su semblante para darle ánimos a su amigo quien parecía necesitarlos tanto como el hermano de la enferma, de pronto la peli azul que yacía inconsciente comenzó a llorar, sus lagrimas parecían no querer terminar todos la miraron con desconcierto en tanto el muchacho de cabello azul tomaba una de las manos de la joven, de pronto ella se sentó en un solo movimiento y abrió los ojos desmesuradamente, los miró a todos, con sus ojos muy abiertos, los escaneó con un rápido vistazo en tanto sus pupilas se contraían llenas de terror y desconcierto.

-¡No me toquen, no se me acerquen!– exclamó la joven asustada en tanto se soltaba bruscamente de la mano de su hermano.

-Pilika, hermana soy yo– hablo Horo tratando de tocarla.

-No, no, no quiero que se me acerquen, déjeme, HERMANO, HERMANOOO– gritaba desesperada y el peli azul príncipe sólo trataba de calmarla inútilmente –DÉJAME– gritaba sin cesar no era a quienes estaban ahí a los que veía sino a los fantasmas terroríficos enterrados en su mente, continuó gritando fuera de control hasta que la sacerdotisa se acercó y puso su mano derecha sobre la frente de la joven que aún gritaba sin parar.

-Por favor, cálmate– suplicó la rubia mientras una leve luz dorada salía de su mano y envolvía el rostro de la muchacha que meneaba con fuerza su cabeza, la luz dorada salió por un buen rato de las manos de Ana, después y sin desaparecer la luz tomó la mano del joven de azul cabello y la posó sobre la de la aterrada muchacha –tranquila, aquí esta tu hermano, ya estás a salvo– la muchacha se calmó, cerro un segundo sus ojos y al fin vio al príncipe Horo- Horo y comenzó a llorar en el hombro de su hermano que al fin pudo abrazarla para tratar de confortarla.

Todos los miraban un poco más serenos aunque aún estaban un poco intranquilos por la forma de actuar de la joven, todos prefirieron dejar a los dos a solas, antes de salir Ana tomó un recipiente con agua, echó en él una hoja de color verde claro e iluminó el contenedor con un nuevo alo de luz dorada, se acercó a Horo quien continuaba abrazado a su hermana y le dijo:

-Que lo beba poco a poco– el asintió con su cabeza, la joven se apartó y comenzó a retirarse, todos siguieron a Ana al exterior de la cueva, cuando estuvieron afuera Yoh se percato del cansancio que reflejaba el rostro de la muchacha –llorará mucho antes de poder sentirse mejor, sería bueno que los dejaran solos un muy largo rato, con ese medicamento dormirá tranquila, sin pesadillas, además necesitaré más plantas para hacer más medicina su salud está afectada, llorar la hará desahogarse pero la debilitará y eso es peligroso en su condición.

-Enseguida iremos a buscarlas– declaró Len dirigiéndose al bosque junto con sus dos compañeros.

-Gracias, mientras yo…– la joven no pudo continuar pues se desmayó y apenas Yoh alcanzó a sostenerla, la rubia quedó sin sentido en los brazos del castaño.

-No entiendo– comentó Yoh mientras se inclinaba sosteniendo a la joven, la mantuvo en sus brazos y se quedó mirando el rostro de la muchacha..

-Es normal– dijo el oji dorado –ayer nos ayudo en la batalla, después se puso a atender a la hermana de Horo- Horo…

-Pasó casi toda la noche en vela– explicó el príncipe del Norte –se durmió cuando faltaba muy poco para el amanecer.

-Luego cocinó para todos y ella ni siquiera probó bocado– extenuó Lizerg mientras se acercaba a Yoh quien se puso de pie junto con el cuerpo de Ana y caminó hasta donde estaban los troncos de la noche anterior, Len colocó una de las frazadas que traían para que el castaño colocara a la rubia y el peli verde ponía algo para recostar la cabeza de la sacerdotisa.

-Y utilizó sus poderes para calmar a esa joven y realizar ese último medicamento– continuó el futuro rey del Este.

-Debe estar agotada– murmuró Yoh cubriendo a Ana con su capa –creo que lo mejor será que vayan ustedes, me quedaré a cuidarla– los príncipes aceptaron y se encaminaron al bosque, mientras el castaño acomodaba los cabellos de la doncella, ella respiraba tranquila y él se dio cuenta de que se había vuelto a equivocar con respecto a la rubia muchacha, caviló mucho tiempo en eso, en el malentendido que había tenido con la mujer aquella mañana, todos esos pensamientos atravesaban por su mente mientras miraba la hermosura del rostro de la joven y sólo pedía que aquel momento durara mucho, tanto como fuera posible, recordó como había rogado por no terminar jamás el momento pasado con ella cuando la rubia se quedó dormida afuera de la cueva la madrugada anterior.

En ese momento sus brazos la habían envuelto para evitarle el frío y él había sentido un calor tranquilizante, una sensación envolvente y maravillosa a la cual no daba explicación, cerca de ella se sentía indispensable, es verdad que él era un príncipe, heredero al trono de su reino, sabía de su importante posición, pero jamás se había sentido importante simplemente por ser él, desde que nació había sido educado para gobernar, al iniciar su misión sabía de lo indispensable que era su existencia, pero en realidad jamás había sentido que fuera importante por ser solamente él, Yoh, cuando estaba junto a ella sentía eso aunque en realidad no lo entendía y en ello nacía su gran desconcierto.

E – e – E

-¿Por qué estoy aquí?– preguntó ella mientras se incorporaba mirando a su alrededor sin entender bien cuanto sucedía.

-Se desmayó Miladi– respondió el príncipe de cabello castaño quien estaba sentado en un tronco casi junto al sitio donde ella estaba recostada, esas palabras las dijo en tanto le ofrecía una pequeña cantimplora –beba un poco de agua, de seguro le hará bien– explicó el muchacho con el objeto en su mano.

-No gracias– contestó la chica con frialdad –tengo otras cosas que hacer– dijo poniéndose de pie, pero justo en ese momento sintió como sus piernas flaqueaban y estuvo a punto de caer pero de nuevo fue sostenida por Yoh, quien la sostuvo tan a duras penas, pues no estaba preparado para ese incidente que ambos cayeron al suelo el joven la sostuvo de la cintura y quedó bajo Ana, para evitarle cualquier daño.

-¿Se lastimó?– cuestionó el príncipe mrándola sobre él.

-No– respondió ella con sus mejillas tremendamente sonrojadas por la situación en que se encontraba con Yoh –es sólo que me sentí…

-Débil– completó el príncipe sin dejar de mirarla, los dos se incorporaron lentamente sin dejar de mirarse, ella ayudada por el muchacho pero no perdían el contacto visual.

-Sí– murmuró ella después de un breve lapso de silencio –creo que estoy algo ¿cansada?–explicó Ana cuestionándose a sí misma, al final: Yoh colocaba sus brazos alrededor de la cintura de la rubia.

-Es normal– refirió el castaño mientras sentía los brazos de la joven alrededor de su cuello, mecánicamente cada uno había decidido abrazar al otro, la cercanía de ambos ya era tal que podían sentir el aliento del otro en sus rostros y escuchaban el fuerte sonido de sus corazones, los cuales latían con fuerza y a un mismo ritmo como si se hubiesen sincronizado. De pronto ambos se percataron de su posición y se soltaron rápidamente, poniendo de por medio un espacio que los hizo sentirse seguros de sus propios sentimientos y decidieron darse la espalda.

-Siento haberle causado problemas– declaró ella con su mismo tono frío y su mirada en el suelo..

-No se preocupe, después de todo usted también se ha preocupado por ayudarnos, tanto como para olvidarse de que necesita descansar, debió comer tal como se ocupó en que todos lo hiciéramos– comentó el futuro rey del Norte haciendo referencia a las indicaciones dadas por ella a Lizerg para evitar el rechazo de Yoh hacia la comida preparada por ella.

-No sabía que el cansancio pudiera provocar esto, jamás había salido de esa parte del bosque, ni siquiera del Lago del Destino.

-¿Jamás? Pero entonces…

-Por favor, ahora no estoy para cuestionamientos – contuvo ella la curiosidad del muchacho.

-Bueno, pues le agradezco todo lo que ha hecho por nosotros Miladi– extenuó Yoh girándose para ver de nuevo a la joven quien continuaba dándole la espalda.

-De nada alteza– habló girando un poco su rostro para verlo –ahora con su permiso iré a ver como sigue Lady Pilika.

-Sí, no tiene porque preocuparse, los demás están dentro cuidándola– comentó el castaño –por cierto, antes de que se vaya… podría pedirle un favor.

-¿Cual?– cuestionó ella mirándolo.

-Por favor, sé que me pidió que no volviera a dirigirle la palabra, pero creo que entonces los dos estábamos más exaltados de lo conveniente.

-Es cierto y no quise ofenderle de esa forma.

-No se preocupe, y sólo quería suplicarle una cosa, llámeme Yoh.

-Tal vez lo intente– concluyó la joven mientras entraba en la cueva.

E – e – E

Por la noche Pilika ya no presentó fiebre y aun cuando continuó llorando logró dormir un poco, siempre vigilada por la mirada preocupada de su hermano con quien no había logrado cruzar palabra, apenas intentaba decir algo las lágrimas atrapaban sus frases y transformaban cualquier enunciado en dolorosos sollozos por lo que Horo- Horo renunció al intento de formular cualquier pregunta.

-Ha sufrido mucho– le comunicó Ana al angustiado joven de celeste cabellera –no intente forzarla, cuando su herida le permita hablar le dirá cuanto necesite saber y cuanto no necesite también, déjela descansar.

-Sí, gracias– extenuó apenas con un hilo de voz el príncipe del reino del Sur, sin entender por completo lo dicho por la sacerdotisa.

E – e – E

Apenas despuntó el día Ana revisó a la joven quien estaba más tranquila después de la terrible noche que había pasado, pero aún así se veía más repuesta aunque sus ojos lucían apagados por el llanto de varias horas, a pesar de ello el grupo decidió ponerse en marcha, dado el peligro que representaba permanecer por mucho tiempo en un mismo lugar, la princesa de cabellos celestes ya no lloraba, aunque tampoco pronunciaba palabra, a menos que tuviera verdadera necesidad de decir algo, ella, por decisión de la sacerdotisa, iba en el mismo caballo que Ana, quien se había ofrecido para vigilar que la joven no se sintiera mal, esa mañana Pilika de nuevo había hecho el intento de contar lo sucedido, pero aún estaba muy alterada así que prefirió guardarse cuanto sabía.

Comenzaron el camino y la joven de celestes cabellos la mayor parte del tiempo, iba en silencio, la sacerdotisa guiaba al grupo, en un momento voltió a ver al castaño joven que iba unos pasos detrás de ella, éste hablaba de un tema poco importante con su similar del Oeste, por lo que no se percató de la fugaz mirada de la sacerdotisa quien volvió a fijar su vista en el frente mientras pensaba una y otra vez una sola cosa: "después de todo, sólo estamos SIGUIENDO NUESTRO DESTINO".

CONTINUARÁ…

RESPUESTAS A LOS REVIEWS:

CAMIELEIN – Sí son tan lindos, amo a YXA, pero por el momento debo tomarlo con calma porque como sabiamente dijo Jack el destripador: "Vamos por partes", y aunque se te halla olvidado dejarme review el cap pasado lo importante es que esta vez te acordaste de mi miau, es muy padre usar la imaginación, me alegra que disfrutes mi fic, bueno cuídate y nos seguimos leyendo.

DARK TAO – Gracias por dejar un review para el cap anterior y para este también, por cierto échale muchas ganas a tu investigación, te entiendo, por razones profesionales yo tampoco puedo escribir todo lo que quisiera, oye que padre pensar en los jinetes medievales, yo también me los imagino así, no sé, efectos secundarios de leer Ivanhoe y Robin Hood más de 50 veces nnU , me alegra que te gusta como describo a Len, siempre me baso mucho en su mirada. Bueno gracias y ahora procedo a contestar tu review de este capítulo:

Espero te guste este cap tanto como el anterior y sí se ven tan maravillosos mi Yoh y Anita, ay son tiernos, poco a poco van siendo atrapados, trampas que se ponen ellos solos.

Sí, los ojos de Len son inspiradores, bueno, no siempre uno se encuentra con ojos tan maravillosos como los de él, y aun cuando apenas es una pizquita de LenXPilika ya pronto habrá más y como ves la pobrecita niña no está ahorita muy bien pero por lo menos ya despertó. Y lo malo también va a ser para el pobrecito de Horo- Horo, imagínate ahora ya no más le queda su hermana, haber que pasa. Sólo me queda agradecerte por todo y espero seguirnos leyendo, tu también cuídate mucho miau.

SUPREMA OMNYOJI NO KAMI SAMA – gracias por tu opinión y por hacerte presente con tus reviews, eso me anima, discúlpame por tardar tanto en actualizar pero bueno ya viste arriba la razón, nos leemos.

XSHAMANX – claro aquí está la continuación y tienes toda la razón, Ana es la mejor de todas las itakos, espero volver a leerte por este tu fic, bye.

VICKY-CHAN15 – Muchas muchas gracias por tu opinión tan grata sobre mi fic, que bueno saber que te ponga hasta de buenas, yo siempre me esfuerzo para que quede lo mejor posible, se hace lo que se puede.

Sí esa Anita no quiere dar su brazo a torcer, pero bueno tiene sus razones, me encanta Ana, ojala y te siga gustando tanto mi fic.

Ay por cierto que bueno que lo mencionas porque… miau… el gato tuvo un error de esos tamaño big bang, fíjate que me faltó el guión bajo, sí ya me auto castigué (itako ana tenshi haciendo ejercicio en cantidades psicópatas supervisada por Shaman Fan), pero ahora sí, el único cambio es: heeroyuyguion bajorelena, lo demás si está bien, nada más ¿verdad? nnU de verdad una disculpa y espero pronto tener un mail de parte tuyo miau.

Y te agradezco ese apoyo que siempre nos has demostrado tanto a mi hermano como a mí y me encantaría que fuésemos grandes amigas porque me doy cuenta que eres un persona maravillosa y si ya sabes como es la gente cuando uno se porta mejor de lo normal muchos se aprovechan pero jamás cambies si esa es tu manera de ser, así que espero tu mail para que podamos comunicarnos más, nosotros también te mandamos un gran abrazo y esperaré con ansias el review para este cap que ojala también te guste, nos estamos leyendo mi chava, bye.

T-ANNITA – Así es otro fic más, ay como si no me diera abasto con los que ya tengo me entró la loquera y decidí publicar otro más, espero que te siga gustando, y ¿de veras te parece pronto?, es que qué quieres me encanta esa pareja me parece que no importa donde los ponga nacieron para estar juntos, además, no mas se hacen porque si no fueran tan necios eso hubiera sido amor a primera vista, bueno espero leerte por aquí de nuevo