LO SÉ, ESTA VEZ MI TARDANZA FUE DE PROPORCIONES BÍBLICAS, PERO TRATARÉ DE QUE YA NO PASE ASÍ, PERO ES QUE PRIMERO ME METÍ A TRABAJAR EN UNO DE ESOS EMPLEOS PSICOPATAS DEL CUAL POR SUERTE YA ME LIBRÉ, DESPUÉS TUVE QUE ENREDARME EN ALGUNOS TRÁMITES RAROS, Y AL FINAL LAS MUSAS DECIDIERON ALEJARSE DE MÍ Y VENÍAN PARA HACERME ESCRIBIR OTRAS HISTORIAS, PERO EN LAS QUE TENGO PRISA NO MÁS NO, BUENO, SIN MÁS COSAS SÓLO ME QUEDA AGRADECER SUS REVIEWS Y APOYO, AL FIN AQUÍ ESTÁ EL CAPÍTUL, ESPERO LO DISFRUTEN MIAUSES…
NORTHERN LIGHTS
Por: Itako Ana Tenshi
CAP. 8 – ALGO FLORECE EN MI CORAZÓN.
La blanca luz que los guió hasta la espesura del bosque había desaparecido ya hace algunos minutos, aún así los cuatro jinetes continuaron por la senda señalada, el príncipe del Norte iba a la cabeza, de pronto sus ojos se fijaron preocupadamente en la lejana figura que yacía sobre el suelo, justo a lado de ésta se encontraba otra, dirigió su montura hasta el lugar y a pesar de las tinieblas distinguió la larga cabellera celeste de la princesa del Sur, sus compañeros lo siguieron y él, de un salto, bajó de su caballo y se encontró justo frente a Pilika, la cual sostenía el desvanecido cuerpo de la sacerdotisa rubia.
El muchacho castaño se inclinó y sostuvo a la sacerdotisa en sus propios brazos, trató de despertarla, pero no lo consiguió, luego se acercó al rostro de Ana y percibió una tranquila respiración, su corazón se tranquilizó levemente y miró a la muchacha frente a él, quien se había puesto de pie cuando vio a los otros tres aproximarse.
-¿Qué pasó?– cuestionó confundido el príncipe del Norte mientras se levantaba con la doncella entre sus brazos.
-Como los vio en problemas los ayudó enviando magia protectora en forma de luz– explicó la peli azul –pero fue demasiado para ella y… se desmayó.
-Pues gracias a eso aún estamos vivos– comentó Horo- Horo, mientras se acercaba junto con Lizerg a la montura de Len quien estaba muy débil a causa de su herida.
-Hermano– murmuró Pilika –el príncipe Len está muy mal, debemos buscar un sitio para resguardarnos.
-Sí, pero en esta oscuridad no se puede ver casi nada– dijo el de verdes cabellos –y si prendemos fuego nos arriesgamos a que nos encuentren.
-Yo tengo una solución– aseguró el príncipe del Sur buscando algo entre sus cosas de viaje y sacó la mágica linterna que protegía a la luz de su reino, el único recuerdo tangible de su hogar –ella nos iluminará para por lo menos ver en donde estamos y atender a Len.
-No estén pensando en mí– tranquilizó el oji dorado aún apretando su costado herido –yo me repondré y…– no pudo continuar, una fuerte punzada le hizo soltar un leve quejido.
-Miren, parados aquí no vamos a ganar nada– exclamó Yoh –Len ¿crees poder soportar un poco más?– quiso saber el castaño a lo que sólo recibió un movimiento de cabeza de su amigo quien afirmaba lentamente –bueno– continuó –por aquí cerca debe estar el caudal del río que vimos ayer, bajemos hasta donde lo encontremos, no debe estar a más de media hora y así además saldremos del camino que habíamos estado siguiendo, mañana cuando Ana esté mejor ya veremos qué hacer, lo importante es atender a Len y perder a esas hechiceras.
E – e – E
Tal como lo había dicho el príncipe del Norte no tardaron en llegar hasta un caudaloso río, con ayuda de la luz del Sur, la cual brillaba con un leve resplandor celeste, lograron seguir un buen camino, aún la oscuridad parecía demasiada para lograr asentarse por lo que Lizerg sacó también el resplandor de su reino.
Con la ayuda de ambas luces prepararon todo para un complicado campamento, recostaron a Len sobre un improvisado lecho y lo dispusieron para atenderlo, fue Pilika quien se encargó de él lo mejor posible.
-Lo mejor será utilizar también la luz del Este– propuso Lizerg a la joven, ella asintió y sacó la linterna del equipaje del príncipe, el muchacho de ojos color oro tenía algunos rasguños en sus brazos, pero la herida más grave se encontraba en su abdomen y sangraba mucho, ella limpió la lesión en tanto Len reprimía su sufrimiento, aquel corte hecho por el ataque recibido le ardía como si un fuego constante quemara su piel, sin embargo él no deseaba preocupar más a sus compañeros y sobre todo a la doncella quien lo cuidaba, por más esfuerzos que hacía no podía evitar un sudor frío que lo cubría revelando su dolor, poco a poco perdió la conciencia.
Después de un largo rato Pilika logró detener la hemorragia, aunque sabía que debía utilizar algo para curarla de verdad y evitar que ésta volviera a abrirse, entonces recordó el bolso que estaba amarrado a la silla del caballo propiedad de la sacerdotisa, se acordó como Ana utilizó esa medicina y gracias a ella todas sus heridas se habían desvanecido, por supuesto la gravedad no era la misma, pero seguramente ayudaría.
Corrió hasta donde el blanco corcel, el cual permanecía tranquilo y no se inmutó cuando la princesa tomó lo que necesitaba, al fin la muchacha tuvo el objeto y buscó en la bolsa de la rubia encontrando vendas y un poco de la medicina que había utilizado para curar las heridas de ella, sacó las cosas cuidadosamente e inició la curación del príncipe del Este, quien a pesar de haber perdido el sentido parecía continuar reprimiendo su sufrimiento, la joven lo miraba con sus ojos celestes llenos de preocupación y tristeza, le dolía profundamente ver a aquel muchacho herido y debilitado, a cada momento la vida le parecía más dura y cruel.
Yoh, en tanto, había colocado a la rubia joven en la bolsa para dormir que él solía utilizar para descansar, la luz azul que el príncipe Horo le había cedido lo ayudaba, iluminado por ese resplandor la miró unos instantes para después cubrirla también con su capa porque el viento helado empezaba a soplar, sus ojos se quedaron clavados en el rostro de Ana, lejos de ellos apenas percibía el movimiento de Horo y Lizerg quienes hacían la guardia iluminados por el alo verde de la luz del Oeste. Colocó en orden los rubios cabellos de la joven los cuales parecían resplandecer en las tinieblas, se inclinó para depositar un beso en la frente de ella y permaneció vigilando mientras colocaba su espada enfundada sobre sus piernas, sin siquiera retirar su mirada de la figura de Ana.
E – e – E
Pero la noche no pasó sin sobresaltos, faltarían unas tres horas para el alba cuando una terrible fiebre atacó al príncipe del Este, Pilika estaba profundamente preocupada y de inmediato se paró de su lugar junto al muchacho para correr a buscar un recipiente, los dos guardias la ayudaron y cuando encontró el recipiente se dirigió al río para traer agua pensaba y actuaba tan pronto que no le dio a nadie oportunidad para continuar interviniendo, así tomó de nuevo el bolso y sacó otra venda la cual cortó en varias partes las tomó y las sumergió en el líquido, con ellas trató de combatir la fiebre colocándolas en la frente del muchacho cuyos ojos permanecían cerrados.
-¿Está muy mal?– preguntó Yoh acercándose a la princesa.
-No lo sé pero, si continua así tal vez…
-No– interrumpió el castaño evitando el llanto de Pilika poniendo su mano en el hombro de ella –Len es sumamente fuerte, esa herida no lo vencerá y menos si tiene a una persona tan maravillosa cuidando de él– la joven sólo sonrió dudosamente y continuó cuidando al heredero al trono del Este.
El príncipe se alejó lentamente del lugar y se acercó a donde dormía la rubia, tocó la frente de ella y se sintió tranquilo de comprobar su bienestar, se sentó de nuevo a lado de donde la rubia descansaba, sólo observándola. Sus pensamientos entonces comenzaron a traicionarlo, no podía olvidar aquel momento pasado en el bosque junto a ella, sobre todo no olvidaba ese beso, había momentos, hasta antes de comenzar a tratarla, en los cuales le parecía odiarla, pero no era odio, era respeto, por una joven con un poder más allá de su entendimiento, pero los sentimientos que además le hacía sentir eran muy fuertes, cuando la había tenido entre sus brazos se sintió feliz, entonces se creía mas aun que un rey, o estar teniendo en sus manos todo lo que se pueda necesitar en el mundo, felicidad, tranquilidad y armonía.
A pesar de todos esos sentimientos el príncipe percibía algo, una razón para mantenerlos alejados, un secreto guardado por ella y él sólo podía apreciar eso, pero no adivinarlo, si la perdía seguro su vida carecería de todo sentido, no, no deseaba pensar en eso, ¿por qué habría de perderla? Él sentía algo muy fuerte por la muchacha y estaba seguro, por ese beso compartido entre ellos, de que la sacerdotisa también sentía algo por él o esa era su esperanza.
E – e – E
Pilika continuaba cuidando la fiebre de Len, lo miraba, sus rasgos varoniles, sin embargo sus expresiones frías y serias se mostraban sólo como una máscara, ella había visto a ese joven a los ojos y sólo había percibido en esos hermosos oropeles bondad y nobles sentimientos, valor y lealtad, que joven tan virtuoso e increíble, a pesar de mostrarse frió ella había percibido la calidez de su corazón cuando se encontró en sus brazos.
Si ella pudiera estar a su lado, amarlo, pero el camino frente a ellos parecía demasiado difícil para el amor, ante ellos se levantaba una larga jornada y la peli azul no soportaría perder a más gente amada, no, su alma debía cerrarse para no enloquecer ante el dolor del pasado, recordó a su hermano quien era todo cuanto le quedaba y prefería que así fuese, no quería verlo morir y tampoco había otra solución sino la de seguir esa peligrosa senda ya comenzada, ella regresó de sus penosos pensamientos y colocó su mano sobre la frente del futuro soberano del Este, lo miró con ternura, suplicando no separarse jamás de él, aunque nunca hablara de sus sentimientos, o aunque él jamás sintiera nada por ella, deseaba una sola cosa, verlo bien y feliz.
E – e – E
El calor que sentía sobre su rostro le provocó abrir sus ojos, pero los cerró de inmediato al deslumbrarse con la luz solar, el astro rey apenas se había asomado por el oriente, pero ya lo hacía con una gran fuerza, con su mano se cubrió y se irguió cuidadosamente, una vez así pudo retirar la protección de su mano y vio el paisaje frente a él, un grandioso río brillaba con la luz de la mañana, miró hacia un lado y se encontró con la peli azul, la cual había sido vencida por el sueño, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios y trató de levantarse, pero la herida de su abdomen lo hizo soltar un inconsciente quejido, lo cual despertó a Pilika.
-Alteza ¿se encuentra bien?– intentó saber ella acercándose al joven y poniendo sus manos en los hombros del príncipe.
-Len– murmuró el oji dorado llevando su mano a su abdomen.
-¿Qué?– murmuró la peli azul algo desconcertada en tanto lo ayudaba a recostarse.
-Le pedí…que me llamara Len– comentó desde su lecho el de oscuros cabellos.
-Es cierto, pero es la costumbre…Len– concluyó mientras lo cubría con la capa del príncipe.
-¿Qué fue lo que pasó?, ¿dónde están los demás?, ¿dónde estamos?
-Tranquilo Len, como voy a contestar si no dejas de preguntar tanto al mismo tiempo.
-Lo siento Miladi pero…
-Pilika, también me gusta que me llamen por mi nombre.
-Gracias, Pilika– expresó tomando la mano de la muchacha.
-De nada, y debes descansar, recuerda que te hirieron, por eso estas aquí.
-¿Fue la sacerdotisa quien me curó?– preguntó Len tocando la venda que cubría su abdomen.
-¿Acaso hubiera preferido ser atendido por ella?– cuestionó la princesa levemente ofendida por aquella inconsciente pregunta.
-No, lo que sucede es que… bueno…
-Lo siento, Lady Ana los ayudo con la luz de la protección y después de eso perdió el conocimiento, ¿Recuerda?, por eso tuve que curarlo yo, voy por agua– habló molesta mientras se levantaba. Todo ante la atenta mirada de Len, quien sólo se maldecía por el malentendido provocado por su pregunta, de pronto recordó un poco de esa noche, la mirada dulce y preocupada de Pilika, atendiéndole justo antes de perder el conocimiento, una leve sonrisa afloró en sus labios y acarició con cariño la venda de su abdomen
E – e – E.
Sus párpados comenzaron a abrirse paso y a ganarle la batalla al cansancio, abrió ligeramente sus ojos y percibió la presencia de alguien más, su movimiento casi imperceptible la llevo a descubrir la identidad de su acompañante, pues la sombra de esa persona, sentada entre la luz solar y ella le evitaba ser deslumbrada por el astro, ese alguien estaba sentado a lado de donde ella descansaba y la luz lo hacía parecer una divinidad, se ruborizó al ver el pensativo rostro del castaño príncipe, permaneció mirándolo, tomando cada detalle de su rostro, así, pensativo y serio le parecía aún más atractivo, ella deseaba conocer sus pensamientos, pero se conformaba con observarlo. El joven bajó su mirada y descubrió a la rubia contemplándolo.
-Buenos días Ana– murmuró él con suavidad.
-Buenos días– contestó la joven con un tono tranquilo.
-¿Cómo te sientes? Dormiste toda la noche– explicó Yoh mientras la veía erguirse.
-Bien– contestó ella sentándose –pero y ¿tu estás bien? Me refiero, a la batalla, ¿qué paso con ustedes?
-Nos salvamos gracias a ti– respondió él tomando la mano de la rubia –sino hubiera sido por esa luz, nos habrían matado, lo malo fue que hirieron a Len.
-Enseguida lo revisare– comentó tratando de ponerse de pie.
-No, descansa un rato– contuvo él sosteniendo con más fuerza la mano de la mujer –Pilika lo cuidó y detuvo su hemorragia, en la noche tuvo un poco de fiebre, pero después siguió mejor.
-Mi deber es ayudarlos hasta cierto punto– continuó ella soltándose poco a poco de la mano del príncipe –no hice nada sobresaliente, si puedo auxiliarlos no tiene nada de malo.
-Tu dijiste que tenías prohibido intervenir en nuestro camino, que eras neutral y…
-Sé perfectamente lo que dije y no mentí, pero no iba a dejarlos morir ¿verdad?, con permiso Alteza– concluyo poniéndose de pie para alejarse lentamente de él.
El castaño se quedó frío ante la brusquedad de las frases de la sacerdotisa, deseaba estar con ella, pero ese tono tan gélido utilizado por ella para hablarle había hecho a Yoh caer del cielo al infierno en un instante, acaso entre ellos no podía florecer nada, ¿estaban condenados a ser siempre la sacerdotisa y el príncipe?, ¿esa sería su única relación?, no lo aceptaba y deseaba cambiar la situación.
E – e – E
Lizerg miraba el río con interés, se sentía aliviado por contar al fin con la luz del día, toda la noche había pasado su guardia con profunda preocupación, giró para mirar a sus compañeros y vio a Len a lo lejos hablando con Pilika, esto lo tranquilizó un poco, vio a Horo- Horo bebiendo un poco de agua, y de pronto algo que en verdad lo sorprendió, la rubia sacerdotisa caminaba hacia donde estaba el príncipe del Este, al fin la joven había despertado, lo cual lo tranquilizaba pues recordaba la preocupación de Yoh por Ana, ella los ayudó aún a costa de sus propias energías y del castigo que seguramente le esperaba por haber intervenido, pero ¿ella lo hacia por alguien en especial o tan sólo por su misión? El peli verde esperaba fuera por lo primero y su razón se llamara Yoh.
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-Alteza siento no haber podido atenderle anoche– dijo Ana acercándose a donde estaba Len junto a Pilika.
-No se preocupe, lo que hizo salvó mi vida y la de mis amigos– expresó Len algo ruborizado pues comúnmente no hablaba de sus sentimientos. Ella se acercó y revisó la herida del muchacho.
-¿Usted atendió la herida Miladi?– cuestionó la sacerdotisa.
-Así es…yo…hice lo mejor que pude– murmuró la peli azul temerosamente.
-Pues fue maravillosa la curación, sino lo hubiese hecho así de seguro su Alteza estaría muy grave– explicó la rubia mirándola –en dos horas necesitará más medicina y seguramente para mañana podrá cabalgar– concluyó levantándose para ir hasta donde guardaba los medicamentos.
-Muchas gracias Pilika– comentó Len mirándola –te debo la vida.
-De nada– dijo sonriéndole y ambos permanecieron mirándose.
El peli azul príncipe del Sur observaba con extrañeza el comportamiento de su hermana, ¿por qué trataba al príncipe del Este de una forma tan cercana? No era que desconfiara de Len pero comúnmente era sobre protector con su hermana y ahora más pues ya sólo la tenía a ella, escudriñaba las miradas que se dirigía la pareja, acaso sería amor lo percibido entre ellos, la verdad tenía miedo de llegar a esa conclusión, cualquiera de ellos podría morir y su hermana volvería a sufrir, pero tal vez también era una solución para no dejarla sola.
E – e – E
Ana sacó algunas plantas del bolso que cargaba y se acercó hasta unas piedras en donde se sentó para comenzar a preparar más medicamento, ella realizaba dicha actividad en tanto Yoh se le acercaba cargando un poco de madera.
-Ana– llamó él –siento interrumpirte pero podrías encender una fogata, necesitaremos fuego para cocinar.
-Por su puesto Alteza– contestó dándole el recipiente que tenía en sus manos –por favor siga mezclando esos ingredientes y así podré cocinar algo para ustedes.
-Sí, gracias.
-De nada– murmuró acercándose a los leños puestos en el suelo por el príncipe del Norte.
-¿Estas enojada? O nada más quieres olvidar lo de ayer – cuestionó el castaño mirándola encender la fogata.
-Ayer le pedí que nos olvidáramos de tratarnos con familiaridad– aclaró ella sin dirigir su vista hasta donde él se encontraba –entre nosotros no puede haber amistad ni nada– continuó ella con un tono seco y lejano, tomó el recipiente con indiferencia y concentró todo su interés en la mezcla –casi termino, en seguida prepararé algo de comer.
-Pero es que no puedes negarlo y ¿el beso?– reclamó el muchacho indignado ante ese comportamiento.
-Yoh– dijo al fin volteando hacia él –si ese beso de verdad significa algo para ti, no vuelvas a hablarme de él, trátame como cuando nos conocimos, te lo suplico, yo no siento nada por ti– las palabras lo hicieron quedarse petrificado, sentía un punzante dolor en su pecho y ganas de llorar, pero no dijo nada más, sólo se alejó de la rubia con paso presuroso, ella permaneció realizando sus actividades, en cuanto lo consideró suficientemente lejos levantó su cara y miró al príncipe con sus pupilas llenas de tristeza.
E – e – E
La tarde había caído y todos comían alrededor de la fogata de fuego azul, Horo y Len peleaban a causa de la buena comida que había hecho la sacerdotisa, la cual el peli azul decía no había punto de comparación con la mala cocina del oji dorado.
-No tengo la obligación de saber cocinar– se defendía el príncipe del Este –acaso crees que me educaron para chef.
-No, más bien creo que no te educaron– contestó el peli azul volteándose a otro lado.
-Pero ¿cómo te atreves? Y dame la cara– reclamaba Len.
-Pilika mira como me tratan– clamaba Horo a gritos.
-Hermano no ves que trato de hablar con Lady Ana– reclamó la última y ambos dejaron de gritar para discutir más silenciosamente.
Pilika entonces continuó hablando con Ana acerca de la medicina con la cual había curado a Len, Lizerg sólo comía mientras reía con la discusión de sus amigos; pero miró a Yoh quien, contrario a su comportamiento de siempre, hoy no sonreía y ni siquiera parecía conectado con la situación, su rostro reflejaba tristeza y esto lo preocupaba.
Yoh permanecía mirando únicamente a una persona, la rubia que le robaba la atención, al mismo tiempo los ojos dorados de Len se fijaron en el bello rostro de una peli azul, esos dos príncipes sólo tenía un pensamiento en sus cabezas y en su alma: "ALGO FLORECE EN MI CORAZÓN".
CONTINUARÁ…Hola una vez más, ojala les haya gustado, como verán de nuevo Ana quiere alejarse de Yoh, pero haber que les depara el destino, bueno aún faltan muchas cosas, espero lo sigan leyendo y ya nada más me queda agradecer el tiempo que le dedican a mi historia y aquí están las respuestas a los reviews que son tan buenos en escribir:
CAMILEIN – sí ya se habían tardado, pero ya ves, querían hacer los que no querían, gracias por los de ser la bella genio y de verdad espero mi fic te siga gustando tanto como hasta ahora, aunque seguramente Yoh y Ana nos harán sufrir otro ratón. Espero tus reviews miau, muchas gracias.
SUPREMA OMNYOJI NO KAMI SAMA – así es miau, se besaron y gracias por leerme, espero verte por este tu fic de nuevo y claro que actualizará, pero ya ves cosas de la vida, del tiempo y las musas.
Gracias por el apoyo miau.
VICKY-CHAN15 – muchas gracias por leerme mi chava, y no soy buena, na más lo que te mereces por ser una persona fantástica. Por cierto gracias por todas tus opiniones y tienes toda la razón no hay mejor pareja que Yoh y Ana te apoyo en el Forever, y yo también quiero un Yoh, ay que lindo es mi Yoh, pero bueno.
Muchas pero de verdad muchas gracias por tus palabras de apoyo, aprecio mucho lo que nos apoyas tanto a mi hermano y a mí, gracias por tus buenos deseos y tus consejos, tienes razón, estas estapas de la vida tienen que venir para que apreciemos aquellas en donde hay felicidad.
De nada por la escena del beso, espero leerte muy pronto y un gran saludo y muchos buenos deseos para ti de mí y de Shaman fan, nos leemos miau.
Cuidate mucho y sigue siendo tan maravillosa persona como sé que lo eres.
DARK TAO – échale ganas miau, julio está a la vuelta de la esquina, claro es más fácil decirlo cuando ya no estás en la escuela, pero sí, cuando es el final de curso es cuando la loquera de los maestros tiene rienda suelta y nos atiborran de trabajos, pero esfuérzate miau, sé que no te sirven de mucho mis porras, pero créeme que siempre es bueno tener el apoyo de los demás, aunque sea lo único, bueno peor es nada miau. No, es broma, pero de verdad espero todo en tus estudios salga bien.
Sí verdad Yoh y Ana se ven lindos haciéndose los difíciles, pero bueno todo anda extraño pero va, ojala te siga gustando. Tienes razón pobres de Pilika Y Horo, lo bueno es que no están solos en el mundo especialmente Pilika, Len es tan lindo, y bueno todavía lo que falta por ver con respecto a esta pareja.
Por cierto con respecto a tu opinión de Lizerg no te preocupes, no tengo porque molestarme, después de todo estás en todo tu derecho de dar tu opinión, para eso son los reviews, sabes la verdad no lo había pensado pero tienes razón, creo que Lizerg ha hecho muy poco en mi fic, y es que la verdad aunque le tengo algunas cosas y en los próximos capítulos tendrá más intervenciones, lo cierto es que en mi historia es más un espectador, espero esto no te moleste demasiado de la historia, pero la verdad nunca preparé un papel clave para él, bueno, de todas formas es maravilloso tener tu opinión sincera, de verdad te agradezco tu consejo y veré que puedo hacer para tratar de arreglar mi error.
Haciendo
referencia a lo de los libros me da mucho gusto conocer a alguien que
también a leído textos maravillosos como Ivanhoe, Los Tres
Mosqueteros y El Corsario negro, haber que día nos hechamos una
platicada de literatura, por cierto te recomiendo mucho Robin Hood,
he leído cuatro versiones y todas me han gustado porque tienen algo
nuevo, ojala pronto tengas la oportunidad de leerlo, gracias por
decirme que soy excelente escritora, sé que aún me falta mucho pero
me esfuerzo y se hace lo que se puede. Ah y yo tambiénj he leído
los de Harry Potter y sólo he podido leer el primero del Señor de
los Anillos, pero ahorraré para leer los demás y estoy
completamente de acuerdo en lo de Star Wars, yo también más de una
vez he pensado en esa historia como un cuento medieval llevado a
escenarios espaciales, me encantaría conseguir las novelas, debe ser
muy padre leer SW.
Bueno tu también cuidate mucho, estudia y
nos estamos leyendo miause.
DARK TAO – hello g de nuevo miau, sí pobrecito de Len, pero todo parece estar mejor, aunque por desgracia en este fic no todo será felicidad para Len y Pilika, aunque me encanta esta pareja. En cuanto a la situación de Horo y pilika sí pobrecitos, me parece terrible lo que les pasó, bueno por lo menos se tienen el uno al otro para apoyarse, y es cierto Ana se comporta con Pilika como la hermana mayor, bueno es lógico por todo cuanto le ha sucedido a la pobre princesa.
Que lindo se ve Yoh queriendo llevar la contra para al final obedecer en todo, como ves claro que se preocupó si ya cayó, que le hace al tonto, pero bueno falta ver si Ana cae como él.
Esa escena entre len y Pilika esta bonita y que bueno que te gustó porque me costó trabajo, aunque he de reconocer que pudo haber quedado mejor, pero lo importante es que te agradó.
Yo también espero recibir pronto un review tuyo, como veras me atrasé de forma espectacular, y es que tuve un centenar de contratiempos, pero las aguas parecen estarse calmando y aquí estoy, por cierto espero todo salga bien en tus estudios.
Y claro que leeré tu fic, ahorita que ya estoy teniendo un poco más de tiempo lo haré para poder darte mi opinión.
Cuídate mucho, nos leemos y 頑張って(がんばって) GANBATTE.
PILIKAHIKARI – Hola miau, gracias por tu review, que bueno que te agrade mi fic, como verás puese un poco más de esta pareja y por cierto estoy preparando un poco más para el siguiente capi, ojala también te guste y vea otro review tuyo por aquí.
