Hello g a todos, de nuevo después de una tardanza de cómo diez mil años estoy de regreso, espero no volver a tardar taaaaaaanto cono esta vez, pero tuve varios inconvenientes, primero mi computadora tuvo un paro cardiaco y extrañamente me borró sólo los capítulos de este fic, como ya casi terminaba este capítulo busqué programas de recuperación de archivos, probé varios y lo salvé, y luego se interpusieron algunos movimientos familiares que me han impedido concentrarme bueno espero les guste este capítulo y recompense en algo el enorme retraso, por cierto muchas gracias por sus reviews y lean las respuestas al final, nos estamos leyendo miauses…

NORTHERN LIGHTS

Por: Itako Ana Tenshi

Cap. 9 – UN MOMENTO PARA PENSAR

Junto con las numerosas pláticas surgidas alrededor de la fogata llegó la oscuridad, pero todos parecían inmersos en sus propias conversaciones, Len y Lizerg ahora intercambiaban opiniones acerca de algunos movimientos de batalla, en tanto Pilika continuaba platicando a Ana acerca de la eficacia de la medicina utilizada, mientras Horo- Horo se desesperaba al no poder sacar una plática continua al príncipe del Norte el cual no sólo parecía desconectado sino que prefería los monosílabos.

-No esta bien que permanezca tanto tiempo aquí– dijo la joven rubia al príncipe del Este –su herida podría abrirse– aseguró la sacerdotisa –lo mejor para usted sería recostarse.

-Pero me siento perfectamente– comentó el oji dorado.

-Seguramente, pero no debes abusar Len– aconsejó la princesa del Sur –ven te ayudaré a para ir a descansar– dijo extendiéndole su mano la cual él tomó con un ligero color rojo en sus mejillas.

-Bueno príncipe Horokeu por favor recoja los trastes– ordenó la sacerdotisa con un tono educado.

-Príncipe Lizerg le ruego que en cuanto termine su cena le lleve esta medicina a lady Pilika para cambiar la curación de su alteza.

-Por supuesto miladi– contestaron casi al unísono los jóvenes ante la voz amable, pero autoritaria de la chica de cabellos de oro.

-Supongo que a mí también desea ordenarme algo ¿o no Miladi?– refirió Yoh con algo de molestia en su voz.

-Quería pedirle ayudara al príncipe del Sur en su tarea, pero por lo visto le ofende realizar tareas tan alejadas de su elevada posición…

-Puedo hacer eso y mucho más– interrumpió tomando el plato que el muchacho peli verde sostenía en su mano para llevárselo.

-Disculpa Yoh, pero aún no termino– pidió Lizerg en tanto el castaño volvía a su lugar avergonzado por la situación provocada por su apresurado proceder.

E – e – E

Pilika Caminó junto con el príncipe Len hasta un árbol bajo el cual se encontraba el lugar donde estaba dispuesto el lecho del muchacho y la joven lo ayudó a reclinarse.

-Lady Ana tiene toda la razón– aseguró Pilika dedicando una sonrisa al muchacho quien no pudo evitar sonrojarse –si no descansas cómo pretendes estar listo para cabalgar mañana– comentó la peli azul en tanto el joven de ojos áureos se acostaba por completo.

-Sí lo sé, pero jamás me ha gustado causar problemas, "debes ser de utilidad, no estorbar", suele decir siempre mi padre– explicó Len mirando hacia el lado contrario de donde se encontraba su acompañante.

-Debe ser una persona muy estricta, ya no recuerdo bien a su alteza el rey del Este– extenuó la joven viendo hacia un punto perdido de la lejana oscuridad disipada gracias a la fogata.

-Si no mal recuerdo sólo eras una pequeña cuando dejaste de ir al mi reino, era siempre tu padre quien nos visitaba– rememoró el joven con un brillo en sus ojos de oro.

-Papá no me dejaba ir, decía que una niña como yo debía quedarse en el reino hasta entender verdaderamente algo de política, aunque en realidad le preocupaba la posibilidad de meterme en problemas cuando intentaba evitar una pelea entre mi hermano y tu, como esta noche– rió ella recordando la escena, su melodiosa risa lo llenó de alegría, pero de pronto vio como una lágrima completamente alejada del gozo resbalaba por una mejilla de la chica peli azul –discúlpame– murmuró de pronto en tanto cubría su rostro –no puedo evitar recordar todo eso, mi padre jamás volverá a hablarme ni a darme un consejo– sollozó con dolor –quisiera regresar a esa época, cuando no existía Hao, cuando no estábamos sumidos en una absurda búsqueda, ya no quiero ver morir a nadie más, no quiero que a quienes aprecio mueran sin poder hacer nada, no puedo resistir esto– continuó llorando desconsolada ante lo cual el príncipe la abrazó con gran ternura, en ese momento Lizerg se acercó a ellos, pero al ver la escena prefirió no interrumpir y se apartó sigilosamente.

E – e – E

Horo- Horo se esmeraba por realizar un buen trabajo en cuanto a los trastes, la verdad no le gustaba mucho recibir ordenes, pero prefería no enfrentar a la joven de rubios cabellos, no deseaba pelear con una mujer la cual había mostrado tener poderes tan espectaculares, además seguramente ella poseía muchas más cualidades ocultas y aún cuando ahora estaba de su lado prefería no hacerla enojar, eso era lo que no entendía muy bien de Yoh, por qué contradecirla a cada momento, bueno creía sospechar la razón como todos los presentes, lo miró un instante, desde hace más de quince minutos tallaba el mismo plato, como si deseara pulirlo por completo, permanecía callado y parecía estar concentrado en algo muy distinto a su actividad actual, el muchacho peli azul suspiró y continuó con su quehacer tratando de borrar todas las otras ideas de su mente.

Yoh al escuchar el suspiro volteo a ver a su amigo y lo observó demasiado concentrado como para interrumpir sus pensamientos, después comenzó a buscar a la rubia joven con su mirada color azabache y al fin la encontró un tanto alejada, parecía estar escribiendo algo en el suelo con una rama, de pronto se le vino una idea, él la había visto en sus sueños como una hermosa estrella la cual lo miraba y como tal debía verla, ella era un hermoso lucero muy lejos de él, además por lo visto no había futuro para su relación; ella era bella, virtuosa, pero se mantenía alejada, como los astros que por las noche alumbraban el firmamento, ahora recordaba como cuando era más pequeño gozaba viendo el cielo nocturno, admiraba a las estrellas y deseaba tocarlas, pero sabía que no sólo estaban sumamente lejos, además eran intocables; se admiraban, pero no se podían obtener, así era Ana para él, esa era la triste conclusión a su situación.

E – e – E

Con ayuda de una rama sus manos habían hecho numerosos trazos en el suelo, para cualquier otra persona todos esos garabatos serían incomprensibles, pero no para ella, quien percibía en ello las predicciones de un destino siempre en movimiento gracias a las elecciones diarias de todo ser vivo, sin embargo, contrario a lo cuanto una buena sacerdotisa debía hacer, ella no podía concentrarse en sus acciones, no podía evitar pensar en la forma en la cual había tratado al castaño joven, además seguía sintiendo en sus labios la cálida caricia de la boca del príncipe del Norte, no pudo evitar cerrar los ojos y recordar aquel rostro, su cabello, pero sobre todo sus ojos, negros como el cielo de la madrugada, sí, negros pero no oscuros, porque brillaban como las estrellas que ella tanto solía contemplar con indiferencia durante las noches pasadas sola en el Lago del Destino.

En esos días todo le daba igual y aunque las maravillas del cielo la entretenían, todo le parecía poco a comparación de Avalon, pero cuando veía los ojos de Yoh, entonces ya no podía permanecer indiferente, ni fría, ni tranquila, el despertó en ella todo cuanto jamás pensó conocer y ahora veía claramente como para ellos dos sólo había un futuro: la separación, de un modo o de otro su destino no sería estar juntos sin importar cuanto le amaba.

E – e – E

Lizerg se sentó en la oscuridad, estaba decidido a pensar un momento, mantenía en sus manos la medicina entregada por la joven de dorados cabellos para entregarla, vaya qué cruel le parecía toda esta situación, hasta hace unos meses él sólo se dedicaba a su educación como futuro soberano del Oeste, ante ese pensamiento no pudo evitar recordarla a ella, la joven a la cual había entregado su corazón, contrario al resto de sus compañeros él no hablaba de cuanto había sucedido en su vida durante el tiempo durante el cual dejó de ver a los demás príncipes, él comprendía mucho de la situación por la cual pasaba Yoh, después de todo él también se había enamorado de una doncella destinada a tareas muy alejadas a las terrenales.

Algo lo regresó a la realidad, Yoh caminaba como por inercia cerca de donde él se había sentado, miró al joven que se había recargado en el tronco de un árbol muy cercano a él, parecía ver algo en particular, puso atención en el sitio hacia el cual se dirigía la mirada del castaño y se dio cuenta de cómo quien se encontraba ahí era la doncella de cabellos de oro, ella estaba alejada y casi en las penumbras, decidió interrumpir la contemplación de su amigo.

-Ya no te tortures de esa forma Yoh– murmuró el muchacho de cabellos verdes parado a una cierta distancia del castaño.

-Por lo visto no hay una sola persona que no se haya dado cuenta de mis sentimientos por ella ¿verdad?– comentó el aludido con algo de amargura –, pero el corazón de Ana parece de piedra, cuando me acerco a ella se aleja, no siente nada por mí.

-¿Puedes estar seguro?– cuestionó el joven del Oeste –Yoh, es quizá otra la razón por la cual ella no te da una oportunidad, un motivo muy alejado de los sentimientos, por lo que sé las sacerdotisas y las hechiceras educadas en los templos no tienen existencias sencillas, además sus deberes no siempre pueden darse a conocer por completo y viven eternamente en un plano totalmente distinto al nuestro.

-¿Cómo puedes saber tanto de un tema tan ajeno a nosotros? Vaya, por años me han educado para gobernar el país del Norte, mi familia se ocupó en prepararme en la administración de un gobierno, en el uso de armas, e incluso se me instruyó en la magia más elemental y tantas cosas que se me hacen tan inservibles al momento de acercarme a ella, dime, ¿acaso tu sabes algo de ese mundo desconocido del cual es Ana?

-No precisamente, bueno, es difícil hablar a ciencia cierta sobre el mundo al cual pertenece Lady Ana, ella debe haber sido educada en Avalon, conoce sus secretos, tu mismo escuchaste acerca del interés que Hao tiene por sus poderes, si ese malvado un hechicero con todo su poder no domina esos secretos es ilógico que nosotros podamos entenderlos, tal vez hay algo, alguna regla en Avalon donde se le prohíbe a Lady Ana enamorarse de ti, recuerda la neutralidad de ese reino con respecto a los nuestros, alejado del entorno al cual pertenecemos o tal vez el hecho de no ser una princesa influye en su decisión.

-Para mí ese no es un motivo de peso, pero no entiendo qué podría evitar una relación entre los dos, todo cuanto tendría que hacer es dejar de ser un a sacerdotisa, mis padres siempre me han dado la libertad de elegir, no veo cual pero podrían darle a una mujer tan virtuosa como ella, pero si en cambio no siente nada por mí…

-Yoh no te creo tan ingenuo como para creer que de verdad cuanto ha hecho ha sido sólo por ayudarnos, para mí es muy claro su interés por ti; las sacerdotisas son mujeres con muchos más secretos de los cuales puede poseer cualquiera de nosotros, pero sé por experiencia, que tienen un corazón, muchas veces más sensible que el de cualquier otra persona, pero no pueden ser dominadas por sus sentimientos.

-Ana me dijo algo así una vez, ella no debía dejarse llevar por sus sentimientos… pero ¿dices que lo sabes por experiencia propia?

-Así es, veras a mí me cuesta mucho trabajo hablar con los demás acerca de mi vida, casi nunca considero de utilidad contar detalles sobre mí, pero tal vez esto te ayude un poco, como les dije una vez yo estoy comprometido, mi futura esposa también es una sacerdotisa, por supuesto no de un lugar tan mítico y desconocido como Avalon, pero sí es tan ajena al mundo, aún ahora después de todo el tiempo transcurrido ella no se acostumbra por completo a la libertad de la que ahora goza.

-¿Por qué libertad?

-Veras, ella era la sacerdotisa del Oráculo del Oeste, ¿has oído de él?

-Alguna vez, es un templo en tu país donde dicen hay una persona que puede ver el futuro ¿verdad?

-Así es, esa persona es una sacerdotisa quien permanece durante toda su infancia en el templo, sin poder salir ni hablarle a nadie a excepción de con la sacerdotisa que la instruye, cuando sale está preparada para dedicarse a la atención del oráculo hasta el final de su vida, sin embargo por primera vez en miles de años el destino de la doncella es diferente, porque el oráculo ordeno que esta joven sea la esposa del príncipe heredero, desde entonces ella y yo estamos comprometidos y ya no vive ahí sino en palacio, donde ahora se le prepara para ser la reina del país del Oeste.

-Entonces fue un arreglo…

-Sí, pero un arreglo que quizás respondió a mis múltiples plegarias, veras, una vez la conocí cuando era niño y desde entonces no pude volver a mirar a nadie más, eso me atormentaba mucho, yo sabía el destino deparado para ella así como el mío, por tanto cualquier sentimiento hacia ella era imposible.

-¿Qué opinaba tu familia?

-No, no podía confiar esa inquietud a nadie, de hecho jamás he contado esto a otra persona fuera de mi prometida, sabía que mis padres se mortificarían mucho cuando les dijera mi decisión de jamás amar a nadie, sólo esa joven, por eso callé, el día más feliz de mi vida fue cuando se me informo la identidad de mi futura esposa y era la doncella del oráculo, probablemente el destino le dio respuesta a ese amor incondicional ocultado por años en mi corazón.

-Entonces tu amor tuvo respuesta, sin embargo no importa lo que haga, Ana no escuchará mis ruegos ni mi amor, ella está muy lejos de mí, hay algo, no sé que, pero Ana no es como tu novia, mi sacerdotisa debe tener el corazón de hielo– explicó Yoh entristecido en tanto agachaba su rostro.

-No digas eso, cuando mi querida Jeane salió del templo para vivir en palacio casi no me hablaba, de hecho casi nunca cruzaba palabra con nadie, parecía no aceptar su destino fuera del lugar considerado por ella su hogar, únicamente algo me daba esperanzas, siempre, al encontrarme con ella, me sonreía, cuando al fin me abrió su corazón me dijo como le habían enseñado a controlar su propia forma de ser y por eso se había comportado de esa forma, desde entonces fuimos muy felices, pero ahora de nuevo estamos separados y de volver a estar con ella sólo me queda la esperanza que ella misma me dio en sus predicciones.

-Entiendo Lizerg, no sabes como te agradezco la confianza que me demuestras al contarme todo esto, sé que la volverás a ver, no nos vamos a dejar derrotar por Hao, además la esperanza es una fuerza muy grande, también tienes tu amor y eso es muy fuerte, por desgracia cada vez considero menos esperanzas con Ana– concluyó el de cafés cabellos para darle a su amigo una apesadumbrada sonrisa y retirarse.

Después de aquella plática con un sabor un tanto amargo, el peli verde volvió a quedarse un poco apartado, y a pesar de lo doloroso que le parecía recordar la lejanía entre ellos, la incertidumbre de no saber si la mujer amada se encontraba bien traía esa imagen a su mente constantemente, pensaba en cuando la conoció, siendo un niño todavía, cuando visitaba el Oráculo del Oeste, en él, solían decir, había una hermosa sacerdotisa cuya niñez transcurría bajo el más celoso de los encierros y quien, durante su preparación, sólo podía salir una vez, al cumplir los doce años y con el único propósito de hablar con el futuro líder del reino y revelarle su destino, él tenía entonces doce años y acudió al lugar de la cita, aún ahora podía ver las puertas del templo abrirse, ver a una anciana sacerdotisa guiarlo por los pasillos hasta una gran puerta dorada, ahí lo dejó y después de algunos minutos de espera estas se abrieron y dieron paso a una hermosa niña.

Los cabellos de la pequeña eran de color plata y brillaban como si el resplandor del Sol se hubiese quedado en ellos, su rostro de tez blanca estaba bellamente enmarcado por esa frondosa y larga cabellera, sus bellos ojos eran de una tonalidad escarlata, como grandes rubís, el joven príncipe había quedado maravillado con aquello y ni siquiera pudo articular una palabra, por el contrario estaba paralizado, él se mostró avergonzado por su comportamiento ante lo cual recibió una amable y sincera sonrisa que terminó por conquistar el corazón del peli verde, ella dio un paso hacia delante y extendió su mano la cual él tomó con algo de timidez.

Apenas habían juntado sus manos cuando la joven cerró sus ojos y le reveló muchos sucesos por venir, entre ellos le dijo que volvería a estar junto a sus tres amigos de la infancia, los príncipes de los otros reinos con los cuales tenía una cierta relación, pero cuyas visitas eran cada vez más esporádicas, pero por desgracia se verían envueltos en una misión peligrosa, con escasas esperanzas de tener éxito, pero de no lograrlo, todo cuanto conocía se terminaría, él no pudo evitar derramar su llanto el cual la joven secó con ternura diciéndole como en el horizonte brillaba las justicia y la esperanza, le recomendó no tener miedo porque el amor y el tesoro más preciado de Avalon los guiarían, el camino estaría cubierto de penas y dolor, pero sería la fuerza, el amor, el valor y la amistad los únicos medios por los cuales se podía conseguir el triunfo, en cuanto sus palabras acabaron la niña soltó la mano del príncipe y caminó de nuevo hasta su habitación.

-Espera, ni siquiera sé tu nombre– contuvo el muchacho de cabellos verdes a la sacerdotisa.

-No me está permitido decirlo– contestó ella dándole la espalda.

-Te lo ruego– murmuró él.

-Jeane– dijo ella y las puertas se cerraron con estruendo.

Ante aquel recuerdo el príncipe no pudo evitar esbozar una nostálgica sonrisa, en ese entonces se había creído perdido y sin esperanzas, pero el destino le preparó una sorpresa, cuatro años después de aquel encuentro sus padres le dieron a conocer a la joven la cual debía transformarse en su esposa, por supuesto ante la visión de un matrimonio arreglado él no sintió ninguna alegría. Sin embargo no cabía de felicidad cuando la mejer elegida como su prometida se presentó en el palacio, era la hermosa niña del templo.

Recordó como al principio su relación fue un tanto problemática pues la doncella no conocía mucho del mundo y debía tener una preparación muy diferente a la llevada hasta entonces, ella pasó su niñez recluida y ahora debía aprender todo lo necesario para gobernar aquel reino, gracias a la ayuda de Lizerg en poco tiempo la joven se comenzó acostumbrar a su nueva vida y él se dio cuenta de que entre ellos había un verdadero amor más allá de los arreglos y compromisos, por eso, ahora, su corazón sufría ante la posibilidad de no volver a ver a su hermosa y querida novia, o ante el hecho de fallar en su misión y ver perecer su mundo.

Así pasó largo rato sumido en aquellos recuerdos, ante esas reflexiones se daba cuenta del por qué él entendía a la perfección cuanto Yoh parecía sentir por la sacerdotisa que los guiaba en esa peligrosa misión, después de todo él también había sentido miedo y confusión en un principio, pero después todo fue maravilloso cuando tanto él como Jeane abrieron sus corazones, ¿podría pasar lo mismo entre el príncipe del Norte y la joven del lago?

E – e – E

Yoh recorría ahora todo el lugar alrededor del cual se encontraban sus amigos, estaba tratando de asimilar la plática sostenida con el príncipe del Oeste, era cierto todo cuanto le había dicho, la verdad era esa, se había enamorado como un tonto de la sacerdotisa, pero por qué a pesar de cuanto parecía estar dándose entre ellos ella continuaba tratando de mantener una relación problemática y distante con él. Aunque cuanto le había dicho Lizerg era muy acertado, podía haber dos posibilidades, si como Lizerg aseguraba ella también sentía algo por él, tal vez había una regla capaz de prohibirle a Ana amarlo, por otro lado la absurda, pero probable, posibilidad de que la rubia se sintiera indigna de un príncipe, después de todo ella era una sacerdotisa no perteneciente a la realeza, si esa fuera la razón entonces a él no le importaba, le daba lo mismo quien fuera, él la amaría igual si la joven fuera una campesina o una reina.

En su frustración por no poder arreglar aquella terrible situación, el joven deseó incluso que aún se encontraran en los tiempos cuando en todos los reinos había esclavos, y deseó ser uno de ellos y pertenecerle a la rubia para poder estar junto a ella, o ella fuese su esclava y por mandato propio elevarla a su misma condición, ante esos pensamientos se sintió como el más idiota de los hombres y se rió de sus propias estupideces, ya no soportaba más, debía estar con ella, así lo volviera a rechazar como lo había hecho unas horas antes, eso era lo de menos, quería estar con ella aunque fuera por un minuto, así fuera únicamente para pelear.

E – e – E

Su mirada estaba fija en el oscuro cielo, al fin dio por terminada sus fallidas predicciones, no se puede ver el futuro cuando no se distingue lo que se ve de cuanto se desea ver, su falta de concentración no le dio ningún resultado, por lo cual prefirió descansar recargada en el tronco de un frondoso árbol buscando en el cielo alguna respuesta a todo cuanto ahora sentía, cerró sus ojos cansada de tanto pensar, debía poner su mente en blanco para lograr reconfortarse, después de algunos minutos volvió a abrir sus párpados y se sobresaltó al darse cuenta de una repentina compañía, por el contrario alguien estaba justo frente a ella y la mirada de ojos negros de esa persona estaba clavada en la de ella.

Por un momento no pudo reaccionar, se quedó sumida en aquellos profundos y sinceros ojos del color de la noche, pero un momento después comenzó a observar cada rasgo del joven dueño de aquella envolvente y cálida mirada, su cara varonil, su cabello castaño y esos labios los cuales ya se habían posado en los suyos, ante aquel recuerdo un extraño sentimiento la recorrió y la hizo despertar de la hipnosis en la que la tenían sumida los ojos del príncipe del Norte.

-¿Qué desea su alteza?– preguntó ella con frialdad en tanto agachaba su mirada para evitar el contacto visual.

-¿De verdad quieres saber lo que deseo Ana?– cuestionó él disminuyendo la distancia entre ambos.

-Estoy haciendo una pregunta de forma educada, además le había pedido que olvidáramos la familiaridad entre nosotros– contestó ella sin levantar su rostro.

-Hay algo entre los dos imposible de olvidar– extenuó él con mucho atrevimiento en su voz –y no me digas que tu no sientes nada porque no te creo.

-Su alteza se siente irresistible ¿verdad?– reclamó ella con dureza y elevando sus ojos de nuevo, pero su sorpresa fue grande al encontrarse prácticamente entre los brazos del castaño y con su rostro a escasos centímetros de el del príncipe, lo cual la hizo sonrojarse escandalosamente.

-No Ana– contestó el muchacho bajando el tono de su voz –eres tu quien eres irresistible y no sabes cuanto me hiere tu indiferencia y tu crueldad, dime qué es lo que pasa, qué nos separa, sólo te ruego que me contestes eso.

-Basta– reclamó ella, a pesar de eso el muchacho la abrazó, la rubia se quedó paralizada por su atrevimiento y trató de alejarse de él, pero sus fuerzas la abandonaron cuando sus labios recibieron los de Yoh, la caricia dulce y precavida tomó confianza y se convirtió poco a poco en un beso más profundo, la rubia comenzó a recibir con agrado aquel dulce beso que amenazaba con convertirse en uno muy apasionado, pero pronto ella se dio cuenta de cuanto estaba permitiendo y como pudo rompió el beso y a duras penas se obligó a reaccionar y en cuanto se separó de él le dijo enojada –¡¿Qué parte de no siento nada por ti no entendiste?!– clamó para terminar de alejarse de él y escapar del abrazo pues ante las crueles palabras el muchacho quedó petrificado y sólo la vio correr hacia la fogata central de su campamento.

Ante el hecho una profunda tristeza invadió a Yoh, si había existido una mínima posibilidad de componer las cosas entre él y la hermosa sacerdotisa lo había arruinado todo con su actitud, creyó poder controlar él la situación, pero se había equivocado de nuevo, ahora se daba cuenta de que la había perdido para siempre, ella seguramente no sentía nada por él y si existía un pequeño sentimiento favorable hacia él en ese instante seguramente lo destruyó y con mucho enojo hacia sí mismo golpeó el tronco del árbol y se dejó caer al suelo.

E – e – E

Lizerg volvió a caminar hasta donde el príncipe del Este descansaba, lo vio aún sentado, recargado en el árbol bajo el cual se encontraba recostado, frente a él permanecía Pilika quien ahora estaba acompañada por su hermano y los tres hablaban amenamente, él se acercó lentamente al grupo el cual fijó su atención en él.

-Espero no interrumpir ningún tema importante– dijo el peli verde cuando entró en escena.

-Por supuesto que no– contestó Len.

-Vamos Lizerg no digas esas cosas– exclamó Horo con una gran sonrisa –no deberías comportarte de esa manera tan formal– hubo unas cuantas risas.

-Por favor siéntese con nosotros– invitó Pilika con una sonrisa.

-Ay hermanita por favor no seas ceremoniosa tu también– contradijo el joven de cabello celeste.

-Sabes hermano, Len tiene razón, todo mundo debe creer que no tienes educación– amonestó la joven meneando ligeramente su cabeza al esbozando al mismo tiempo una cálida sonrisa.

-Nada más esto me faltaba que mi hermana le de la razón a todo el mundo menos a mí– refunfuñó el chico provocando la risa de sus acompañantes.

-Bueno, traía esto– informó Lizerg mostrando lo que Ana le había encargado entregar – Lady Ana me pidió le diera esta medicina a Lady Pilika, para renovara la curación de Len.

-Vaya es cierto– exclamó la joven tomando el medicamento –después de todo mañana debemos partir y eso sólo sucederá si Len ya está en condiciones de cabalgar…

-Precisamente acerca de eso estábamos hablando– refirió Horo- Horo al muchacho de cabello verde –mañana vamos a abandonar por completo el bosque, tu no crees que seremos un blanco más fácil para los hombres de Hao, se ha visto mucho sus ganas de detenernos, de seguro no han parado en sus esfuerzos por encontrarnos.

-Es cierto lo dicho por Horo– aclaró Len –debemos pensar en un cambio de estrategia, aunque también es posible que la sacerdotisa tenga algún método para ayudarnos…

-No sé– interrumpió Lizerg –no creo bueno ampararnos demasiado en los poderes de Lady Ana, no sabemos que tanto pueda contribuir o se le permita intervenir más.

-Sí tienes razón– dijo pensativamente Len –no es bueno orillarla a romper sus reglas más de lo necesario, es indispensable que se nos ocurra otra forma de continuar con nuestro camino.

-La manera es recorrerlo durante las noches– afirmó la voz de la rubia joven desde un punto algo alejado de ellos, todos la vieron con sorpresa y fijaron su vista en la figura de la hermosa mujer que los miraba inmóvil como si fuese una estatua.

-Lady Ana– apenas pudieron exclamar los tres ante la sorpresa.

-Esa sería la manera más apropiada de ocultarnos un poco, debemos despistar al enemigo– continuó ella aún inmóvil.

-Pero ¿Qué disparate es ese?– exclamó de pronto el príncipe de cabellos castaños quien llegaba a la escena y escuchó la propuesta de la sacerdotisa –es incongruente esa táctica.

-Imagino que usted tiene una mejor– amonestó Ana –por favor comparta su genialidad con nosotros– clamó en tanto los demás posaban sus miradas en ellos.

-Es que es absurdo– continuó él –de noche seremos un blanco aún más fácil…

-Ellos no esperan que viajemos de noche– lo interrumpió la rubia.

-No somos gatos para andar de noche con la misma visión que durante el día, en cambio el enemigo posee poderes que nos pondrían en desventaja…

-Pues es mejor que estar al descubierto a plena luz del día, las tinieblas nos darán una ventaja.

-Y supongo que descansaremos de día, que gran idea, para ser victimas perfectas, a la luz y durmiendo, para que nuestros perseguidores no tengan ningún problema en atacarnos…

-Basta ya– contuvo Len –no creo que el ponerse a gritar sus argumentos nos sea de ninguna utilidad, en lo respectivo a la idea de lady Ana se me hace lo más factible…

-Y entonces ¿dónde quedará nuestra seguridad?– intervino Yoh quien se veía más alterado de lo normal.

-De todas formas con esa clase de enemigos no podemos sentirnos seguros jamás– opinó Horo- Horo– lo mismo pueden atreverse a atacarnos de noche o de día, pero la diferencia está en el cambio inesperado.

-Así es– aseguró Lizerg –los hombres de Hao deben creer que continuaremos el camino de día, únicamente con mayores precauciones, por un tiempo nos buscarán hasta darse cuenta de cuanto hemos hecho.

-Esta bien– aceptó Yoh –será el elemento sorpresa y cómo se supone que veremos el camino, si seguimos utilizando las luces corremos más peligro de ser descubiertos.

-Yo arreglaré eso– habló la sacerdotisa –unas luces mágicas creadas por mi poder nos guiarán, además les haré un conjuro para que sólo nosotros podamos verlas, es difícil de explicar, pero digamos que si alguien nos viese parecería como que cabalgamos en la oscuridad.

-Eso es realmente cuanto necesitamos– se alegró Pilika quien sólo había permanecido como espectadora –aunque lo que es cierto es lo de estar prácticamente indefensos mientras tomemos nuestros descansos durante el día, dígame lady Ana no tiene una forma de arreglar eso.

-Creo que sí, si rodeo nuestro campamento de un ligero campo de protección, durará solo unas horas, pero nos hará prácticamente invisibles, por supuesto que las guardias tendrán que mantenerse por si alguno de los sirvientes de Hao se acercara.

-Perfecto– exclamó Yoh dándole la espalda al grupo –ya no hay más por decir, yo haré la guardia, si alguien quiere acompañarme será bienvenido– concluyó retirándose con todas las miradas atentas sobre él, todas menos la única que él deseaba estuviera pendiente de sus acciones, la de Ana quien caminó hasta el lado contrario justo donde los caballos descansaban.

-Bueno, voy a acompañar a Yoh– dijo Horo –aunque con el humorcito que tiene ahorita no quisiera hacerlo, ven a acompañarnos ¿no Lizerg?– pidió el peli azul, a lo cual el príncipe del Oeste asintió con una sonrisa.

E – e – E

Ana había sacado de su bolsa de viaje cinco piedras de color azul, eran muy claras casi transparentes, las tomó entre sus manos y después comenzó a caminar, no sin antes acariciar con cariño la cabeza de su caballo de blancura espectacular, después se acercó al equino del príncipe del Norte y también rozó con su mano la cabeza de éste, "por favor cuida mucho de tu amo", murmuró muy quedo para después alejarse lentamente del lugar, recorrió todo el rededor del campamento con lentitud y colocó las piedras en ciertos lugares estratégicos.

Al fin fue a sentarse justo frente a la fogata principal y miró a quienes permanecían despiertos y vigilando junto a uno de los árboles que rodeaban ese paraje, volteó también hacia donde Pilika y Len continuaban platicando, fijo su vista en el Oriente y colocando una de sus manos sobre el rosario de su cuello y murmuró:

-Piedras de la protección, ahora están colocadas a mi alrededor, suplico su favor, imploro a ustedes oculten este paraje en cuanto aparezca la luz del sol– apenas la rubia joven concluyó su conjuró las primeras luces del amanecer comenzaron a verse, ella abrió sus ojos y colocó su mirada de ojos negros en la figura de un muchacho castaño, un príncipe, el heredero al trono del país del Norte, el hombre a quien amaba, aunque jamás pudiera decirle nada acerca de cuanto sentía de verdad, por desgracia se veía obligada a mentirle, al final agachó su mirada con pesar y permaneció en silencio que poco a poco cambió en profundo sueño pues el cansancio volvía a vencerla.

E – e – E

Muy lejos de aquel campamento, en una gigantesca gruta cuya oscuridad es mitigada por múltiples y flotantes antorchas de fuego de un color casi completamente rojo, un sepulcral silencio envuelve el lugar, roto solamente por el constante golpeteo de las gotas de agua que caen desde el altísimo techo, por uno de los pasillos iluminados otro sonido se apodera del sitio, el eco de varios pasos que recorren la cueva, son tres mujeres, tres jóvenes al servicio de Hao, el malvado y poderoso hechicero que se ha propuesto ser amo y señor de los cuatro reinos de su mundo: Norte, Sur, Este y Oeste.

Las tres se detienen justo frente a una gran roca sobre la cual arde una fogata, de pronto las llamas se consumen y en medio de ellas aparece un hombre joven, de rostro varonil y de larga y castaña cabellera, el muchacho posee un fuerte y atlético abdomen que apenas está cubierto por una amplia capa blanca, al ver a las chicas que se aproximan a él una sonrisa cínica se refleja en su rostro de tez bronceada en tanto en sus ojos de color negro aparece una chispa de picardía, las muchachas recién llegadas hacen una pronunciada reverencia.

-Reciba nuestro saludo amo Hao– pronuncian las chicas al unísono, la más alta de las tres, una de cabellos azules, quien responde al nombre de Kana, se adelanta y mira al castaño para hablarle:

-Los hemos buscado por el camino durante horas, mi señor, pero nadie los ha encontrado– explicó llevando su mirada al suelo.

-Venimos para solicitarle sus instrucciones– corroboró una chica pelirroja llamada Maty.

-Así que no los encuentran– dijo pensativamente el hechicero –eso me decepciona mucho, después de todo he confiado ciegamente en que mis hombres pueden encargarse de esos inútiles príncipes, bueno por lo menos gracias a esta absurda situación sé que lograron reunirse con la sacerdotisa de Avalon y también conozco su nombre…Ana, eso hizo cambiar mis planes.

-A Mari le gustaría conocer el plan del señor Hao– dijo la tercera joven de cabellera rubia.

-Es bueno que preguntes– continuó el hombre –ya no me interesa matar a todos los príncipes, ¿entienden por qué destruí el reino del Sur?– cuestionó de pronto sin una aparente ilación en las ideas.

-No del todo señor– reveló con algo de temor Kana –pero si es su voluntad entonces es algo acertado.

-Mi propósito era atemorizar a esos niños tontos, dejar escapar a la princesa de ese país para matarla ante sus ojos, ese era el método que les di a conocer a Turbine y a Laquis, pero la intervención de la sacerdotisa lo evitó, entonces comprendí que para ella hay algo más en esta cuestión que sólo su deber como guía, de otra forma no rompería jamás la sagrada regla de neutralidad de Avalon, por lo tanto mi objetivo, grábenselo bien en sus cabecitas– dijo bajando hasta donde ellas se encontraban y poniendo su dedo índice en cada una de las frentes de sus siervas –es capturar a esa joven y matar al príncipe del Norte, ella es la clave al poder del reino más valioso y él el camino al único poder con el cual cuentan los humanos para derrotarme, así que en cuanto los encuentren quiero ver correr la sangre de ese estúpido muchacho y tráiganme aquí a la doncella del lago, ahora retírense, transmitan mis ordenes y no fallen.

E – e – E

Ajeno a todos los malévolos y fríos planes de Hao se encontraba el campamento donde los viajeros permanecían donde en cuanto el astro rey apareció en el cielo otras preocupaciones pasaron a tomar su lugar en la mente de todos ellos, sin embargo sus espíritus parecían estar un poco más en calma o quizá se habían logrado despejar un poco o eso preferían creer, algunos ya conciliaban el sueño, otros vigilaban, pero a fin de cuentas el destino y su jornada parecían haberles concedido UN MOMENTO PARA PENSAR.

CONTINUARÁ…

RESPUESTAS A LOS REVIEWS:

SUPREMA OMNYOJI NO KAMI SAMA - ayyy por favor discúlpame porque ahora sí se me pasó la mano, pero es que este capi necesitó de muchos retoques, espero que mi fic te siga gustando y ojala el siguiente capítulo no me tarde tanto en subirlo. Bueno nos estamos leyendo miau.

VICKY-CHAN15 – Otra vez muchas gracias por tus porras, pero es que ha habido muchos ajetreos en casa, para bien por suerte, pero la verdad es que no me han dado chance de escribir, hay días que ni encender la computadora puedo, además este capi me costó un poco de trabajo, bueno es que ya casi no lo tenía pero no me quedaba claro el orden de las acciones, ni modo cosas de la redacción.

En cuanto a la historia, si yo que Ana que me iba a hacer del rogar, si encontrará alguien como Yoh entonces sí pensaría en la onda de casarme, pero bueno es todavía un poco complicado de explicar su comportamiento, ya lo veras en los próximos capítulos.

Oye que padre que quieras venir un día a México, principalmente al DF donde tengo la suerte de vivir, cuando lo hagas ten por seguro que Shaman Fan y yo seremos tus guías, créeme hay mucho que ver, te esperamos con gusto por lo mientras cuídate mucho miau.

Ah y con lo de la historia de mi hermano, ahora sí toda la culpa ha sido mía, ya casi acabé el capítulo, que por cierto es el final, pero no he podido dedicarme a él por lo que te digo de que luego la familia no me deja concentrarme en escribir, de hecho quería publicarlo el mismo día que este pero no fue posible, prometo apurarme para que no lo vayas a regañar, por cierto él y yo te apreciamos mucho y te consideramos una amiga, nos estamos leyendo, échale muchas ganas a la escuela y nos leemos en el prox capi miau.

DARK TAO – Hola de nuevo miause, que gusto ver siempre tus reviews, ahora si que me tardé ¿verdad? pero es que en mi casa no me dejan concentrarme, cuando no son salidas son las tareas de mi hermano o simplemente que se paran atrás de mí y miran la pantalla y me sacan de concentración --, bueno de todas formas aquí está el otro capítulo.

Con respecto a lo de Lizerg gracias por tu opinión sincera, y bueno debo escuchar a mis lectores, para eso se leen los reviews que agradezco tanto que me escriban, como habrás visto en este capi Lizerg tuvo un papel más importante, este era en realidad el lugar que le tenía planeado, como alguien que aportara de manera anecdótica, es decir no actúa tanto, ojala y no te desilusione lo poco que habla y eso pero ese era el papel planeado para él, espero sigas leyéndome, a pesar de mis tardanzas y dejando tu opinión.

Con lo que respecta a Yoh y Ana no te creas, ambos están sufriendo, por desgracia mi pobrecito Yoh sufre mucho porque no sabe lo que sucede, sin embargo en los próximos capítulos lo recompensaré un poco porque ya estuvo suave, peor bueno espero lo leas, en cuanto a Horo, bueno ya tendrá tiempo de hacer una que otra escenita a la linda pareja de Len y Pilika lo cual espero te agrade.

Bueno ahora sólo me queda agradecerte por millonésima vez tu atención y por cierto he estado leyendo tu fic, que por cierto me ha gustado mucho, pero ya te dejaré mi opinión ampliamente en un review, escribes muy bien y me recuerdas mucho el ambiente del anime.

Bien por ahora eso es todo, nos estamos leyendo miau.

CAMILEIN – si creías que había demorado no habías visto nada… perdoooon ay no sé por qué no puedo estar todo el día escribiendo, bueno sería muy cansado pero lo cierto es que han sido días con mucho movimiento en casa y eso me atrasó de nuevo, pero al fin estoy de vuelta.

Sí en el otro no se dieron besos, pero en este sí, aunque la situación resultó bastante triste, ya se compondrán las cosas, y se descompondrán miau, pero ya los leerás en otros capis, o eso espero porque ojala siga contando con tu apoyo y tus reviews.

Con respecto a Hao ya lo viste, poco pero salió, ya saldrá para hacer sufrir a nuestros protagonistas, bueno nos estamos leyendo, bye miause.

SOFRIX – de verdad agradezco muchísimo tu opinión, me tardé bastante esta vez pero espero valga la pena lo que has esperado y te guste, muchas gracias por tu review miau y ojala me vuelvas a escribir.

HINATACHAN – Gracias por lo que mencionas de mi estilo de escritura, se hace lo que se puede y también YXA es mi pareja favorita, ten por seguro que verás más de ellos y espero ver más reviews tuyos. Por fa disculpa la tardanza.

PILIKAHIKARI –Así que te gusta el LXP, a mí también aunque amo a la YXA, trataré de escribir más de ellos y espero seguir leyéndote miau, bye.