Hola a todos, después de un buen de tiempo sin actualizar aquí me tienen, pero es que vaya si he tenido actividades en estos día, la última novedad es que estoy dando clases de japonés, claro a una sola persona, pero de algo tengo que vivir y por algún lado debía de empezar.

Bueno, además de eso primero fue la entrada en coma de mi computadora por lo que pensé que había perdido toooda mi información, junto con mi tesis y buena parte de mi fic, porque este cap ya lo había acabado casi por completo y el de mi hermano de Corazones del Mar ya estaba en un tervera parte, por lo cual casi me tiro de la banqueta, pero por suerte el chavo que la compuso salvó todo lo importante, sin embargo después llegó navidad con todas las reuniones que el fin de año significan y cuando todo parecía calmarse mis papás nos llevaron de vacaciones, luego se me fue la inspiración, empecé a preparar mis clases, etc.

Por último ya tenemos carro y a mí me toca manejarlo por lo que he estado ocupada practicando para conducir bien y no morir en el intento, además aunque este fic ya lo tenía listo desde hace una semana había hecho el compromiso con Shaman Fan de publicar las actualizaciones de nuestros fics al mismo tiempo, pero al de él todavía le faltaban bastantes detalles porque no había tenido tiempo de terminarlo, en fin ya fue mucho bla bla bal, un saludo a quienes leen y ya saben, al final están las respuestas a los reviews, espero les guste este cap, nos estamos leyendo estimados miauses.

NORTHERN LIGHTS

Por: Itako Ana Tenshi

CAP. 10 – DECIR LA VERDAD

El murmullo del rió era tranquilizante aunque el ambiente parecía denso y pesado, las tinieblas eran terribles, pero se disipaban por una clara luz de color azul, la cual alumbraba el camino de cinco maravillosos corceles.

Los jinetes de esos caballos habían decidido recorrer los caminos con la protección de la oscura noche y así lo hicieron, el primer día fue realmente agotador para todos, pero continuaron con esa rutina extraña de cabalgar de noche y descansar de día, esta era la oscuridad del cuarto día y pronto amanecería el quinto.

El grupo cruzaba el lugar en silencio, pero los ojos de una joven de cabello azul no retiraban su mirada de una de las masculinas figuras que acompañaban el equino donde viajaba, no podía negar su atracción hacia el príncipe de dorados ojos, lentamente recorrió su figuraba y se preocupó por él, es cierto parecía estar completamente restablecido, pero no podía evitar estar al pendiente de él, era extraño cómo en tan sólo unos días sentía algo tan fuerte por ese muchacho, aunque quizá no era desde hace poco, tal vez ese sentimiento había nacido en ella cuando lo conoció siendo una niña, o tal vez él la conquistó cuando se reencontraron en medio de aquel peligroso viaje.

Esa jornada a la cual ella había llegado después de perder su reino, había buscado el consuelo en su hermano, pero lo único capaz de curar su espíritu fue la mirada sincera de esos ojos de color del oro, como la luz dorada de la aurora, ante esos pensamientos dejó escapar un leve suspiro y levantó brevemente su mirada observando a la joven quien la acompañaba, sus cabellos rubios cubrían su rostro, pero Pilika decidió hablarle.

-Se siente triste ¿verdad miladi?– cuestionó la princesa.

-No, estoy cansada eso es todo– respondió la sacerdotisa levantando la vista y miró petrificada a quien estaba justo frente a ella, observó detenidamente al castaño príncipe y volvió a inclinar sus ojos.

-"Muy obstinado es mi corazón y ya no me obedece, porque entre más le ordeno olvidarte a cada momento se aferra y más padece, por su necedad y la mía sufre mi alma sin poder alejarte de ella y de mi mente"– murmuró la peli azul.

-¿Qué?– preguntó la rubia sin comprender esas palabras.

-Lo siento, de pronto se me vino a la mente un verso que leí siendo niña– explicó Pilika –cuando alguien se enamora de verdad, es muy difícil ignorar ese sentimiento.

-Eso no lo sé– exclamó Ana enojada –, jamás he conocido ni conoceré sentimiento alguno además no creo que sea un buen momento para comentar poemas, Pilika– concluyó ella.

-Lo siento Lady Ana, tiene razón– comentó inclinando su cabeza –, pero me da gusto que me halla llamado por mi nombre– dijo levantando su rostro mostrando una gran sonrisa.

-Perdóname por haberte hablado con tanta dureza, y me agrada llamarte Pilika, tu también utiliza mi nombre– se disculpó la sacerdotisa algo avergonzada por su comportamiento, pero aún con su siempre serio semblante.

-Miladi– interrumpió el peli verde príncipe del Oeste desde su caballo alejándose un poco de los otros jóvenes con quienes llevaba rato conversando –¿Cree que falte demasiado? Necesitamos planear algunas cosas con respecto al camino y sólo podríamos hacerlo si sabemos algo de cuanto falta por recorrer.

-Comprendo– murmuró Ana para segundos después confirmar –faltan dos días de camino– señaló con seguridad, lo cual hizo a los demás príncipes dirigir su atención a ella.

-¿Cómo puede saberlo?– interrogó el futuro soberano del Norte.

-Los dioses de Avalon respondieron a su pregunta, no necesito contestar nada más– aclaró la rubia con aire ofendido para después arrear a su caballo poniéndose a la cabeza del grupo.

-Por lo visto he vuelto a ofenderla– reclamó Yoh poniendo su montura a la par de la de la sacerdotisa –disculpe usted Miladi– concluyó dejando pasar a sus amigos para quedar en la retaguardia.

-Disculpa aceptada– exclamó Ana sin voltear a verlo, lo cual dejo a todo el grupo sumido en un pesado silencio, todos concluyeron que algo pasaba entre aquella pareja, pero prefirieron no intervenir.

E – e – E

Las sombras comenzaban a disiparse, las primeras luces del amanecer ya iluminaban la senda por la cual andaban, el fuego de color azul que flotaba frente al grupo se consumió a si mismo poco a poco hasta que la luz fue suficiente.

-Es momento de tomar un descanso– afirmó la rubia –esta vez seré yo quien realice la guardia, a fin de cuentas ya no falta mucho para llegar a Avalon.

-Sí– dijo Horo- Horo –comamos algo para después dormir unas horas.

-Pero no podemos dejar a Lady Ana sola haciendo la guardia– comentó Lizerg.

-Ayer la guardia la hicieron Horo y tu– dijo Yoh al peli verde.

-Sí, entonces nosotros la acompañaremos– propuso el príncipe del Este a sus compañeros.

-Pero el caso es que estén descansados, tanto como sea posible para realizar la última parte del camino a Avalon– objetó la rubia.

-Está bien, entonces Yoh tu vigilaras hoy– declaró Len bajando de su caballo y sentándose en una piedra.

-¿Por qué yo?– cuestionó molesto el castaño.

-Por favor– dijo Horo acercándose al futuro rey del Norte –como si no te murieras de ganas por estar con ella– ante aquellas palabras el joven sólo guardó silencio, no tenía argumentos para contradecir al peli azul.

Después de aquella pequeña discusión buscaron un buen lugar para descansar y comenzaron a prepararse para su reposo, sobre el fuego de color azul de una fogata ya estaba colocado lo que habrían de comer antes de recostarse, el príncipe del reino del Sur se había sentado ante la fogata y miraba incesante las llamas celestes, de pronto en su mente comenzaron a girar varios recuerdos, su hermoso reino, donde había crecido, siempre había sido feliz en ese lugar y siempre a lado de él estaba ella, su pequeña hermana, cuidándolo, aconsejándole como si ella fuese la mayor,

Pero él también la protegía eternamente, de todo daño, él era una escolta más celosa que toda la guardia de su reino, un día él había prometido estar con ella en todo peligro y evitarle todo dolor, había fallado, fracasó pues en el momento de mayor sufrimiento para ella no estuvo a su lado, su hermanita había estado a punto de perder la vida y todo por culpa de él, pero ahora no volvería a dejar a esa niña a merced de ningún peligro.

De pronto vio como frente a él se sentaba uno de sus compañeros, un joven de cabello oscuro y ojos brillantes y dorados, Len, él ahora se encontraba avivando el fuego con ayuda de unos leños, Horo- Horo lo observó y entonces comenzó a pensar de nuevo en su hermana, esa niña ya no lo era más, había crecido sin él darse cuenta y… estaba enamorada, podía verlo y comprenderlo en la forma en como ella trataba a ese quien ahora estaba frente a sus ojos, bueno era un alivio que por lo menos se hubiese enamorado de un joven como ese.

-Él no la dejará sufrir… ni le fallará como yo lo hice– murmuró desilusionado para después notar que Len lo miraba extrañado.

-¿Qué tanto murmuras?– cuestionó el joven del reino del Este.

-Yo nada– dijo el peli azul con pretensión –sólo pensaba en que tienes tanta hambre que hasta traes más leña ja ja ja– dijo riendo el príncipe.

-No lo hice por eso, lo hice para ayudar, me tomas por alguien como tu– insultó el oji dorado.

-Oye ¿cómo te atreves a tratarme así? Debes tenerme más respeto, ojos de gato.

-¿Qué?¿Ojos de gato? Te voy a matar.

Un buen rato estuvieron insultándose provocando escenas divertidas alrededor de aquel fuego, Pilika intervino pero no logró nada, al final sólo la hora de comer pudo detener su pleito. Ya concluidos los alimentos y las discusiones todos se retiraron a dormir, excepto claro quienes se encargarían de la guardia.

E – e – E

Los fuertes ronquidos del agotado príncipe del Sur rompían el tranquilo ambiente del lugar, el cálido día no parecía evitar en lo más mínimo el descanso de quienes ya dormían, Yoh miraba, con una divertida sonrisa dibujada en sus labios, al joven del Sur, sus demás compañeros también hacía rato descansaban, por supuesto, sin hacer el mismo escándalo de Horo- Horo. El castaño giró un poco su rostro para mirar a la rubia sacerdotisa quien hacía unos extraños trazos en la tierra con la ayuda de una rama.

-¿Qué hace miladi?– preguntó el joven con un tono sumamente respetuoso.

-Nada que sea de la incumbencia de su alteza– contestó ella de forma gélida y brusca.

-Siento haber preguntado– dijo el muchacho sintiéndose profundamente ofendido y prefirió no continuar indagando –"vaya "– pensó él con tristeza –"ni siquiera se dignó a mirarme, esta bien la besé a la fuerza, pero no puede perdonarme de una buena vez, ya han pasado varios días, aunque un minuto sabiendo que no la puedo besar ya es una eternidad, y después de todo ella fue la primera en darme esperanzas y después…" ese absurdo comportamiento– se le escapó en voz alta ante el dolor de la actitud tomada por ella.

-¿Cuál comportamiento?– cuestionó ella confirmándole al príncipe que su lengua lo había traicionado.

-Ninguno sólo estaba… pensé en voz alta– se defendió Yoh.

-Por lo visto usted jamás puede estar en silencio– suspiró Ana tirando su rama.

-Es que el silencio es tan cruel– refirió él haciéndola quedarse congelada por un segundo –además– continuó sin reparar en la reacción de la sacerdotisa –cuando se vigila es mejor conversar para evitar ser vencidos por el sueño.

-Pues converse– murmuró ella volviendo a retirar su atención para fijarse en el paisaje y en las montañas cuyo verdor la luz del sol hacia más intenso.

-No se puede conversar solo– contradijo él.

-Pues según sé todavía estoy aquí.

-Pero ¿me escuchará?

-No tengo otro remedio, tampoco deseo dormirme.

-Está bien, ayer cuando llegó la hora de dormir– comenzó a narrar repentinamente el castaño –tuve un sueño muy extraño, otra vez– su última frase atrajo la mirada de Ana.

-¿Otra vez?– repitió en forma de pregunta la joven.

-Sí, la primera vez que tuve un sueño tan raro como ése, fue un poco antes de conocerla a usted– declaró con paciencia el castaño príncipe –en esa ocasión vi el lago donde nos conocimos, sus ojos…

-¿Cómo sabe que eran los míos?– cuestionó con dureza la rubia muchacha.

-Son inconfundibles– murmuró dedicándole una sonrisa y clavando su mirada en la de ella quien sólo atinó a inclinar su cabeza pues un sonrojo invadió de inmediato sus mejillas de blanca piel –bueno sus ojos me miraban fijamente– continuó él mirando al horizonte, recordando cada detalle de aquel sueño –y había una gran estrella de cinco picos de donde salía una voz que me decía una palabra.

-¿Cual?– habló ella asombrada por lo que acababa de escuchar.

-Ana– murmuró él mirándola fijamente.

-Por eso cuando nos encontramos me llamó por mi nombre.

-Sí– concluyó inclinando su mirada sin notar el rostro cada vez más asombrado de la rubia.

-Y– apenas pudo decir enfrentando a Yoh –¿Qué soñó ayer?

-Era extraño, yo cabalgaba a lado del río, era de noche, porque todo estaba oscuro, de pronto, frente a mí aparecía un muro de fuego, yo caminaba hacia él, escuchaba muchas voces llamándome, pero sólo podía sentir el calor de las llamas, y veía alejarse una gran puerta de color azul con una dorada estrella de cinco picos dibujada en ella, estaba después de las llamas, se alejaba, más y más– algo llamó la atención del castaño, de los negros ojos de Ana caían grandes lagrimas –yo…¿dije algo malo?– intentó saber con preocupación.

-No– contestó secando su llanto –no es nada, sólo…yo…no, no puedo continuar con esta conversación– exclamó poniéndose de píe y meneando con fuerza su cabeza –el destino es uno, es inconmovible, pero él me creó y desobedecerlo trae fuertes castigos– habló ante la completa confusión del muchacho –se lo ruego alteza, no me pregunte más, no puedo ni debo volver a hablarle, tan sólo para lo más indispensable.

-Pero ¿por qué te comportas así?– trato de saber acercándose a ella, pero la joven rechazó cualquier contacto.

-No, trate de entenderme, todo terminará cuando estemos en Avalon, estoy segura, si se aleja de mí recibirá respuesta a todo, pero en Avalon– dijo apartándose de él.

-¿Por qué no puedo saber ahora? Siquiera dime si me odias o si amas a alguien más– cuestionó él con desesperación –prefiero saberlo de una vez, además quiero estar a tu lado.

-Por favor no sigas, si continuamos con esto los dos nos vamos a arrepentir– le advirtió ella dándole la espalda.

-Yo no puedo arrepentirme de mis sentimientos por ti– aseguró el castaño con tristeza.

-Y aunque eso pudiera ser cierto sólo te ruego que te olvides de todo cuanto sientas por mí, por favor, no me hables más a menos que de verdad sea necesario, renuncia a toda relación entre nosotros, por tu propio bien– concluyó alejándose de Yoh ya sin poder controlar sus lágrimas, se alejó hasta donde había un gran árbol y en el se recargó para darle rienda suelta a su llanto, el joven príncipe únicamente guardó silencio, deseaba ir para confortarla, pero después de las palabras dirigidas a su persona por la doncella se dio cuenta de que no ganaría nada acercándose a ella por lo cual prefirió permanecer apartado mientras sentía un gran dolor en lo más profundo del corazón, a pesar de todo cuanto ella lo rechazara, cada una de las lagrimas de Ana eran como heridas para su propia alma.

Pasaron un par de horas antes de que ella regresará a la fogata, pero no lo miró y se sentó algo alejada de él, la sacerdotisa permaneció todo el tiempo con su cabeza inclinada, con sus cabellos cubriendo su rostro, Yoh no dijo nada, la dejó tal y donde ella había decidido quedarse, no volvió a hablarle ante el temor de seguir siendo rechazado.

E – e – E

El pequeño campamento comenzaba a cobrar vida en tanto la rojiza luz del atardecer los cubría la sacerdotisa colocaba algunas ramas en montón para encenderlas con su ya conocido fuego de tono azul. Levantó su vista y observó a Yoh hablando con Len, de nuevo una lagrima rodó por su mejilla, la secó con cuidado y volvió a su tarea.

-Hay hombres de Hao muy cerca– exclamó Lizerg quien salía de la espesura de algunos árboles.

-¿Los viste?– quiso saber Horo.

-Por supuesto, Len y yo– respondió el príncipe del Oeste –no lo diría tan seguro de no ser así.

-Ya deben haberse dado cuenta de que ahora recorremos el camino de noche– explicó Yoh –la verdad el hecho de haber durado cinco días sin ser descubiertos fue una gran suerte– comentó a sus amigos.

-Tomemos una decisión– propuso Len –entre más pronto actuemos más tiempo ganaremos.

-Hao los envía, porque de alguna manera que desconozco se ha enterado de la ubicación del camino a Avalon, pero no puede saber dónde está la entrada por eso desea detenernos– se adelantó la rubia –lo vi en mis predicciones.

-Debe querer las luces– sugirió Pilika mirándolos con preocupación.

-No– atajó Ana –no puede tocarlas y lo sabe, lo que desea es matar a… –ante la incapacidad de terminar su oración posó sus azabaches ojos en el príncipe del Norte.

-Entonces protejamos a Yoh– dispuso el peli azul.

-No seas tonto hermano– detuvo la princesa –si hacen eso, seguramente los matará a todos y a fin de cuentas nadie llegará a Avalón.

-Es cierto– completó Ana –es precisamente lo que busca con su plan, que defiendan al príncipe del Norte y así los acabará a todos, verán, es cierto que las luces deben entregarse al heredero al trono del Norte, pero en una situación de emergencia bastaría con que uno de los príncipes llegará con una causa justa para reclamar ese tesoro guardado por los dioses de Avalon.

-Pero nos dijeron que sólo Yoh podría reclamarlas, usted misma reconoció que las luces veían en él al portador– contradijo Len en tanto Yoh permanecía petrificado, apenas y comprendía toda esa confusa y peligrosa situación.

-Para eso se supone que estoy yo– clamó la sacerdotisa mirando al joven de vista dorada –soy la sacerdotisa del Lago del Destino, la guía y por supuesto su testigo, yo he visto con mis propios ojos cuan cruel puede ser ese hechicero, yo también reconozco la lealtad, la amistad y la unión entre ustedes, porque puedo leer sus corazones y conozco cada uno de sus sentimientos– comentó viendo a Yoh quien sólo pudo inclinar su cabeza ante el sonrojo de sus mejillas –y veo todo secreto guardado en lo más profundo de sus almas– continuó en tanto sus ojos del color de la noche se posaban en las figuras de Len y Pilika –por tanto no importa cuál de los cuatro príncipes llegue…– guardó un momento de silencio y miró hacia el suelo –en tanto llegue uno, nuestra última ventaja sobre Hao es que cree que nuestra derrota está en matar al… príncipe Yoh y que lo protegerán hasta la muerte– concluyó con una dificultad y un temblor apenas perceptible en su voz.

-Es muy cruel esa manera de pensar– reclamó el príncipe del Sur –cómo puede imaginar que lo dejaremos morir sólo para abrirnos paso…

-Yo no estoy sugiriendo tal cosa– se defendió la rubia con enojo en su rostro de tez blanca más pálido de lo común –tan sólo…

-Aún cuando lo esté sugiriendo… miladi tiene razón– explicó Yoh interviniendo por primera vez en todo el rato que llevaba la discusión –lo más importante de nuestra misión es tener las cuatro luces para vencer a Hao, hay que recordar que no están en juego ni mi vida, ni la de ninguno de los presentes, sino la de todo nuestro mundo creo que Horo- Horo sabe mejor que cualquiera de nosotros cuan malvado es quien nos desea derrotar, tiene el poder suficiente para empezar a exterminar nuestros hogares, no podemos conformarnos y creo que los cuatro emprendimos este viaje con algo en mente, no importa sí sólo uno regresa, pero debe regresar con la victoria, no nos rindamos cuando estamos ya tan cerca de nuestra primera meta– aconsejó el castaño dejando a todos callados por su palabras.

-Bueno– inició Len después del silencio provocado por Yoh –aunque tienes razón no debemos tampoco darle a ese desgraciado el gusto de acabarnos, hemos llegado muy lejos juntos y en eso radica parte de nuestra fuerza, en la ayuda que nos hemos dado a lo largo de este viaje, recuerden si no fuera por Pilika yo tal vez habría muerto, ella llegó inesperadamente y no por circunstancias amables, pero nos ha brindado una ayuda inestimable, por tanto aunque lo más importante sea que alguien llegue al final del viaje vamos a procurar llegar todos, los cuatro príncipes, Lady Pilika y nuestra guía, Lady Ana– concluyó el oji dorado provocando una esperanzada sonrisa en el rostro de sus amigos.

-Para lograrlo necesitaremos fraguar un buen plan– propuso el muchacho del Oeste.

-Pues recuerden que Hao nos quiere hallar juntos, entonces hay que llevarle la contraria, vamos a separarnos– propuso el castaño con una sonrisa –miren– dijo para apartarse un poco del grupo y correr hasta su caballo sobre el cual se encontraba su capa de color negro, la tomó entre sus manos y dijo –todo lo que debemos hacer es cubrirnos bien con las capas para que no sepan quién es quién…

-Sí pero sólo tu capa y la de Len son del mismo color– contuvo el de cabello celeste mostrando su manto.

-Ese no es problema– comentó con una segura sonrisa el castaño en tanto se acercaba a Horo para tomar la capa de éste –conozco algunos trucos– dijo juntando su capa con la de color azul, las sacudió en una misma mano y la del príncipe sureño se tornó oscura ante el asombro de todos menos de la joven de cabello dorado.

-Magia básica– murmuró Ana tomando una de las prendas entre sus manos.

-Así es, todos llevaremos capas iguales, cada quien tomará un camino, nuestros perseguidores se confundirán y cuando sea el momento más propicio huiremos, además si tenemos que enfrentarlos por lo menos hay más probabilidades de superarlos que si están juntos al momento de emboscarnos.

-No, ese plan esta completamente erróneo– reclamó la sacerdotisa interrumpiendo sus palabras –Hao lo sabrá.

-Sin embargo me parece lo más sensato– intervino Len –tal como dice Yoh hay más posibilidades de salir vivos que si estamos juntos, porque ellos tendrán que separarse para buscar su objetivo, pero hay que marcar una senda a seguir, ¿dónde podríamos reunirnos?

-En el río– informó Ana aún en desacuerdo con el procedimiento –después de cruzar los desfiladeros hay un pequeño río que lleva hasta un bosque, eso está muy cerca de las montañas del sol, hacia allá nos dirigimos– reveló –sin embargo ya de por sí los desfiladeros son peligrosos, están llenos de brechas, algunas demasiado largas y se vuelven tan angostas que es muy difícil atravesarlas sin caer, es necesario andar por sólo algunas de ellas, si recorres la equivocada podrías tardar todo un día en llegar al río cuando por la que debemos seguir se llega en más o menos una hora, además esta brecha que les menciono es la única que conozco con seguridad.

-Y sin embargo, continua siendo conveniente– explicó Lizerg –cada uno de nosotros saldrá por una brecha diferente, con un espacio de unos diez minutos, sólo Yoh y ustedes– dijo refiriéndose a Pilika y la sacerdotisa –seguirán la misma, el camino seguro.

-Sí– aclaró Len –debemos asegurarnos que uno llegue, además esos diez minutos que propone Lizerg serán suficientes para no juntarnos a cierta altura del cruce ni demasiado poco como para que nos encuentren, jamás podrán emboscarnos juntos, por fuerza quienes nos estén buscando tendrán que separarse, perfecto que el orden sea… primero ¿Lizerg?– cuestionó y éste asintió de inmediato.

-Después yo– se propuso el peli celeste, lo cual consintieron los demás.

-Entonces les seguirá Yoh– siguió el joven de ojos color de oro –y detrás de él iré yo y 15 minutos detrás, ustedes, tengan cuidado de no entrometerse, recuerden que no tienen interés alguno en detenerlas, tal vez bastará con su magia protectora de sacerdotisa para escabullirse.

-Pero…– intentó oponerse la joven rubia sin embargo guardó silencio –se hará como digan altezas, bueno como están empeñados en ese plan no puedo hacer nada, sólo les otorgaré a cada uno una llama que los guiará, para evitar que se pierdan en el camino, si a alguno le sucediera algo… el fuego se extinguirá y yo recibiré aviso de ello, al llegar al río los esperaremos sólo por un día, así es que quien no llegue al cumplirse ese plazo se quedará solo, no podremos volver por él– concluyó Ana algo apesadumbrada.

E – e – E

Esperaron un poco para iniciar su plan, aguardaron hasta la entrada de la madrugada, cuando las tinieblas fuesen totales y desconcertadoras, entonces Lizerg arreó su caballo y tomó el camino que más le pareció, delante de él flotaba una llama otorgada por la sacerdotisa. Tal como indicaba el plan trazado, diez minutos después salió Horo- Horo, pero un poco antes de que fuese su turno se acercó a su hermana quien estaba de pie junto a la rubia que preparaba la luz que guiaría al príncipe del Sur:

-Por favor– dijo mirando a la rubia sacerdotisa quien permanecía junto a la joven peli azul –le ruego que cuide de Pilika es todo lo que tengo– extenuó algo avergonzado por tener que expresar sus sentimientos a la mujer de cabellos dorados.

-Así lo haré– aseguró Ana –no permitiré que le suceda nada, ustedes también deben tener mucho cuidado –finalizó ella caminando hacia su caballo para dejar a los hermanos hablar.

-No debes tener ningún apuro por nosotras hermano– comentó Pilika –yo estaré con Ana y me siento muy segura, en cambio no puedo permanecer tranquila por ustedes…– sus palabras se detuvieron y corrigió su oración –bueno, por ti, porque…

-No creas que no lo sé– comento el príncipe del Sur –sé que tus miedos ya no son sólo por mi bienestar sino también por el de… bueno no importa, sólo cuídate, nos reuniremos pronto y obedece a cuanto te diga Lady Ana.

-Así lo haré, nos reuniremos muy pronto– concluyó para abrazarlo, para momentos después verlo partir, en cuanto se alejó Len se acercó a la muchacha de cabellos color de cielo y colocó su mano sobre el hombro de ella para tratar de confortarla.

-No debes estar con tanto pendiente por él, es un buen peleador, además la idea de Yoh fue muy acertada– comentó el príncipe del Este quien miraba con sus ojos brillantes como piezas de oro hacia donde se había marchado Horo.

-Es que no es sólo por él– murmuró ella inclinando su cabeza con pesar –también estoy preocupada por… por ti– terminó con temeroso tono, ante aquella confesión él no supo que decir, lo había dejado sin palabras, en lo profundo de su corazón sentía una gran alegría, cálida como si algo comenzara a cobijarlo desde el interior, aunque al mismo tiempo sintió temor, miedo de estarse enamorando sin saber si podría disfrutar del amor, tal vez le estaría negado ese privilegio, era probable que ni siquiera pudiera permanecer con vida, cómo prometer amor cuando ves tan cerca de ti a la amenazante muerte.

-Yo– intentó decir algo el joven príncipe a pesar de que su confusión era mucha, de pronto vio como la joven se giraba para mirarlo de frente, él entonces se perdió en los ojos de zafiro de ella y se dio cuenta de lo mucho que ya la amaba, lo entendió por completo al ver aquel brillo que el llanto contenido provocaba en los ojos de esa linda doncella –yo lo único que quiero es no volver a verte sufrir– expresó él con una voz tierna y cariñosa y abrazó a la princesa con gran fuerza como si con ello desease crear un vínculo eterno, uno que hiciera imposible su separación, sin saberlo hacia tiempo ya habían establecido ese dulce lazo entre sus almas, el del amor.

E – e – E

Yoh esperaba el momento indicado para salir, decidió subir a su montura, para tratar de manejar mejor la ansiedad que lo invadía y entonces volteó a ver a Ana quien montaba sola en su caballo, ella mantenía en sus manos una pequeña luz del tamaño de una luciérnaga la cual pronto se transformaría en la llama que lo guiaría, después miró brevemente a Len quien hablaba con Pilika y lo sorprendió un poco verlos abrazados, pero sólo esbozó una sonrisa y se dirigió hacia donde estaba la sacerdotisa.

-Bueno Miladi– se acercó el castaño quien estaba en su corcel –tengan mucho cuidado– recomendó poniendo su caballo a la par del blanco equino donde estaba la muchacha, pero mientras el de él miraba hacia el desfiladero el de ella se encontraba con su cabeza al lado contrario –vaya a pesar de estar siguiendo un mismo camino es como si siempre estuviéramos andando en direcciones distintas…

-Por favor no se vaya– suplicó la rubia agachando la mirada –hay algo que…

-Lo siento, pero debo actuar tal como lo indica el plan que he hecho con mis amigos– continuó él viéndola fijamente a pesar de que ella evitaba cualquier contacto con los ojos negros del príncipe del Norte –¿ni siquiera va a mirarme?– cuestionó con un leve tono de tristeza apenas perceptible –, sé que no quiere volver a cruzar palabra conmigo, pero no podía irme sin decirle nada y…

-¿En verdad piensa que debería seguir con este absurdo plan?, es su decisión, pero preferiría que no lo hiciera.

-Si le obedezco y no continuo ¿tendremos alguna pequeña esperanza de…?

-Al contrario, debe olvidarme y dejar de pensar que entre nosotros puede nacer algo.

-Bueno, me temo que ya es muy tarde para evitar que yo sienta algo por ti, hace mucho que nació ese sentimiento… y sigue creciendo– murmuró con resignación –pero, muy a mi pesar, me queda claro que no deseas estar conmigo, bueno de todas maneras yo no tenía pensado cambiar el plan que tanto preparamos…

-Y si se lo ordeno– interrumpió ella de repente con mucha fuerza en su voz y levantando su rostro en el cual más que enojo se reflejaba una cierta frustración.

-En todo caso tengo más autoridad para ordenar que usted– la retó el muchacho aprovechando para verla de frente.

-Jamás obedecería ninguna de sus ordenes, majestad– concluyó volteando bruscamente hacia otro lado.

-Vaya, jamás en mi vida había conocido una mujer más testaruda que tú– reclamó él con enfado, aquel tono la iba a hacer repelar y abrió su boca con la clara intención de comenzar a hablar, pero el le señaló silencio con su dedo índice sobre los suaves labios de la rubia –ni– continuó con un dulce tono –más hermosa– terminó tomando con suavidad el rostro de la joven para depositar un suave beso en los labios de la sacerdotisa mientras una dolorosa lágrima caía por la mejilla de la joven –Adiós…Ana– murmuró tomando la llama que después del beso la joven había creado, la miró por última vez y se decidió a arrear su caballo para seguir la senda acordada.

E – e – E

Len y Pilika vieron a Yoh alejarse y entonces se dieron cuenta de que entre la sacerdotisa y él parecía no haber ninguna solución, entonces se miraron por largo rato en silencio, pero al fin la de cabellos celestes decidió romper el silencio:

-¿Tampoco para nosotros hay esperanzas?– cuestionó con tristeza clavando los diamantes azules que tenía por ojos en las piscinas de oro líquido que eran los de Len –porque tu abrazo me sabe más a despedida que a promesa– concluyó ella con congoja.

-Lo sé, sé como suenan mis palabras, yo podría decirte que es debido a que jamás he sido alguien de carácter alegre y por eso mi tono parece pesimista, pero lo cierto es esto Pilika, ni tu ni yo nos encontramos en situación de hacer promesas que tengamos la certeza de cumplir, en el camino en donde estamos el futuro nace y muere a cada instante, se levanta incierto y yo… jamás he hecho una promesa que no tenga la certeza de cumplir– dijo dándole una última mirada a la princesa para después ir hacia su corcel, pasar junto a Ana y tomar la llama que le extendía.

Pilika no dijo más sólo apretó con fuerza sus manos y soportó las inmensas ganas de llorar y gritar ante la partida del hombre que amaba, eso junto con el recuerdo de sus duras palabras la lastimaban profundamente.

E – e – E

La rubia se había quedado simplemente petrificada desde la partida de Yoh, tan sólo había reaccionando cuando vio a Len parado frente a ella esperando la llama que ella sostenía, después y ante la partida de este volvió a quedarse paralizada, con la mirada perdida hacia el camino tomado por Yoh varios minutos atrás, sin embargo, cuando el ruido de los cascos del caballo de Len dejó por completo de percibirse su rostro dejó ver una profunda frustración.

-No– dejó escapar Ana de repente, indecisa entre arrear a su caballo o dejarlo quieto –no, no puedo permitirlo.

-¿Qué sucede Ana?– cuestionó la peli azul acercándose al corcel de la rubia quien parecía fuera de sí.

-Sé que está mal– explicó la sacerdotisa más para sí misma que para quien la cuestionaba –Pilika– dijo volteando a verla como si de pronto recordara que no estaba sola –, tengo que alcanzar a Yoh, te lo ruego quédate aquí…

-Pero ¿qué estas diciendo?– interrumpió la princesa del Sur –No puedes ignorar el plan.

-¡Me importa muy poco el plan!– gritó desesperada asustando a la ya de por sí desconcertada joven –entiéndeme, no puedo continuar esquivando lo que está pasando, tengo que ir con Yoh, quédate aquí– le indicó, de inmediato estiró su mano justo frente a Pilika y de su palma salió una breve brisa que envolvió a la de celestes cabellos –te he dejado un escudo, nadie podrá verte sólo los príncipes y yo, no te muevas de este lugar por favor, en cuanto encuentre a Yoh todos serán guiados hasta este lugar, espéralos aquí, regresaré con Yoh sin importar lo que tenga que hacer ¿entendiste?– concluyó haciendo un movimiento con su mano que le dio como resultado una llama guía.

-Sí– fue lo único que pudo contestar antes de verla irse más veloz que un relámpago, a la hermana de Horo le quedó claro que ella en verdad haría cuanto estuviese en su mano para alcanzar a Yoh.

E – e – E

La rubia cabalgaba hasta parecer una blanca saeta, el viento era cortado por la velocidad con la cual corría, necesitaba alcanzar el negro equino que guiaba Yoh, los ojos azabache de la muchacha buscaban desesperados alguna señal del príncipe, su corazón latía esperanzado, pero parecía no haber dejado siquiera una pista, al final y después de dar vuelta en un peligroso desfiladero logró percibir a la figura guiada por la luminosa llama dada por ella al futuro soberano del Norte, así aunque la rubia creyó no encontrarlo logró verlo, más de 100 metros delante de ella, pero gracias a su magia luminosa podía percibirle y quizás también gracias a sus sentimientos.

-YOOOHHHHHHHHH– gritó con fuerza varias veces hasta que logró hacer al castaño detenerse de inmediato, ella arreó su caballo una vez más para al fin alcanzarlo, el príncipe se había quedado estático, no podía creer que no fuese sólo en su cabeza en donde había escuchado la voz de la sacerdotisa de rubios cabellos, de hecho por esa razón no se había detenido de inmediato, por miedo a voltear y darse cuenta de que era su mente jugándole una absurda broma.

-Pero ¿Qué hace aquí Milady?– cuestionó extrañado Yoh tratando de no demostrar su profunda confusión, su enorme sorpresa, aún teniéndola casi en frente creía estar soñando, pero aún le faltaba recibir una respuesta.

-No puedes continuar– respondió ella apuradamente aún desde su montura –antes necesito – inicio Ana con dificultad –necesito decirte… hablarte sobre tu sueño– comentó confundiendo aún más al castaño.

-¿Mi sueño?– repitió él a manera de pregunta ante lo inesperado de la contestación de la chica –¿Qué? ¿por qué vienes aquí, a detenerme sólo para hablar de un sueño?– cuestionó Yoh bajando de su caballo al igual que la joven del lago –no te parece muy poco apropiada la ocasión.

-¿Por qué has de ponerme peros toda la vida?– reclamó ella mirándolo directamente a los ojos –por una vez no me interrumpas y pon atención a mis palabras, de verdad creo importante hablarte sobre el sueño que me narraste– y justo acabó esas palabras ante ellos apareció una columna de fuego, apenas a unos diez metros.

-No me parece un buen momento– espetó una fría voz desde el incandescente muro y de ahí salió una joven de largo cabello rubio –Mari tenía mucho tiempo sin veros alteza– murmuró ella.

-Es una de las hechiceras de Hao– explicó Yoh a la sacerdotisa.

-La sacerdotisa del Lago del Destino, es una gran sorpresa, si no hubiera sido por su grito no habría podido encontrar a este noble príncipe– ante esa aseveración Ana no pudo evitar una cara de profunda confusión y culpa.

-No sé para que quieras encontrarlo, pero yo no permitiré que lo dañes– aclaró Ana interponiéndose entre la hechicera y el de cabello café.

-No puedes hacer nada, su destino está escrito y lo sabes– rió la malvada rubia, en tanto sacaba un arco de fuego de su mano al mismo tiempo que Yoh desenvainaba su espada –además, Mari está harta de escuchar al Señor Hao hablar de ti, yo no creo que puedas ser de ninguna ventaja para él, pienso que es más conveniente acabar contigo, por eso te mataré aquí, adios, Ana de Avalon– exclamó apuntándole con el arco, la doncella del lago se quedó paralizada, vio la flecha de llamas salir directo a ella, era demasiado cerca para abrir un escudo, para desviarla, no podía reaccionar ante el inesperado ataque, pero Yoh, quien reaccionó con la velocidad de un rayo, logró atravesarse en el camino del disparo, y calló herido al suelo.

Ana la cual pensó no tener tiempo de hacer nada percibió todo como si sucediera con una extrema lentitud, la salida de la saeta directo a ella, Yoh colocándose en frente, la flecha clavándose en el cuerpo del príncipe del Norte, él cayendo herido, la joven sólo había logrado reaccionar sosteniendo al castaño joven para evitar su caída al suelo, lo miraba horrorizada con la flecha, ahora de color negro, clavada en el pecho del muchacho, ella movía la cabeza de un lado para otro frenéticamente y miró hacia quien había osado abatir de esa manera al hombre a quien amaba, la hechicera frente aún sostenía el arco y mostraba un rostro lleno de satisfacción.

La hermosa sacerdotisa no pudo resistirlo, no podía controlar la furia que aquel rostro le provocaba y le arrojó una poderosa ráfaga que derribó a la esbirro de Hao, gracias a aquel ataque la había lanzado varios metros e hizo con ello que el arma se esfumara, no quería alejarse del cuerpo de Yoh, pero lanzó un nuevo ataque del cual no sólo salió un fuerte aire sino un montón de cuchillas de hielo que se enterraron en el cuerpo de la hechicera.

-Te odio– le grito –y no tienes idea de lo mucho que deseo matarte ahora mismo, pero primero está él– apenas le había dicho aquello cuando una nueva columna de fuego apareció, a duras penas Mari llegó a ellas y desapareció.

-Por lo menos Mari cumplió uno de sus objetivos– apenas alcanzó a decir ella cuando se esfumó.

Ante aquello Ana volvió a centrar su atención en quien yacía herido en sus brazos. Ella tocó el rostro de Yoh con preocupación para un poco confortarlo un poco, él abrió sus ojos levemente al sentir la suave caricia, pero casi de inmediato volvió a cerrar sus párpados, ante aquello se decidió a llevar a los demás hasta donde se encontraban y lo hizo con un movimiento de su mano.

-Yoh, Yoh te lo ruego, por favor despierta, dime algo– repetía desesperada al ver los ojos del castaño cerrados de nuevo –Yoh, háblame– rogó desesperada en el oído del castaño, bañando con sus lagrimas el rostro de él –por favor.

-No llores– suplicó el muchacho –era cierto, que lindo se oye mi nombre… en… tus… labios– exclamó con dificultad.

-Esto era lo que quise evitar– murmuró llorando –cuando me contaste tu sueño lo supe, que… morirías muy cerca de las puertas de Avalon, estamos a tan sólo un día, y no quiero que se cumpla, no puedo aceptar que se cumpla.

-Anita, ya no importa, ella lo dijo, mi destino estaba escrito y… tu ya lo sabías– habló el chico –mis esfuerzos por evitar el dolor a otros no han sido muy buenos… Hao podría ganar y destruir todo… pero si no puedo hacer nada por lo menos quería… evitarte un dolor, por eso… quise tomar… esta herida en tu lugar, que mi muerte sirva de algo, aunque sea sólo a la mujer a quien amo.

-No, yo moriría por ti, no quiero verte morir– le murmuró al oído en tanto los otros príncipes llegaban al lugar, tal y como Ana le había dicho a la princesa de azules cabellos las mismas luces que les había dado los habían guiado de regreso y no se detuvieron hasta llevarlos a donde el príncipe del Norte había sido herido, Pilika iba en el corcel del joven del Este y les explicó cuanto pudo, el caballo donde Len y la peli azul iban estaba al frente y detrás de ellos Lizerg y Horo- Horo, cuando vieron a la pareja que era iluminada por las luces de azul color, ante la escena la princesa bajó rápidamente y quiso acercarse a donde estaba la rubia sosteniendo a Yoh.

-NO LO TOQUES– gritó la sacerdotisa cuando vio a la peli azul inclinarse ante el agonizante muchacho –no quiero que nadie lo toque, únicamente yo, yo que he tenido la culpa de todo– decía en tanto todos miraban a la pareja con estupor –ya lo sabía, si lo dejaba amarme, él moriría– los otros príncipes se acercaron más y se horrorizaron al ver a Yoh cubierto de sangre, en los brazos de la sacerdotisa –No lo dejaré morir– declaró con decisión, se acercó al oído de él y le susurro –te amo Yoh, te amo más que a nada y por eso no me importa cambiar el destino, ni me interesa si sobre mi cae una terrible maldición, porque TE AMO ¿me entiendes?– dijo desesperada pues él parecía estar ya inerte.

-Pero– intentó hablar el castaño volviendo a decir algo pero ya sin fuerzas para abrir de nuevo sus ojos –pero… dijiste… q- que no sentías… nada… por mí– murmuró posando una de sus manos sobre la que ella había colocado en la herida del joven, cuando trataba, inútilmente de retener la sangre que manaba con fuerza.

-Mentí– susurró ella secando una lágrima que caía por su mejilla –lo hice para protegerte, pero era muy tarde, sin embargo ya te lo dije, no te voy a dejar morir, ya mentí durante un largo tiempo– declaró levantándose junto a él, se quitó su rosario y comenzó a decir un conjuro:

La primera simboliza mi padre, la segunda simboliza mi madre, la tercera simboliza mis hermanos y mi pueblo que están dispuestos a rezar conmigo, los espíritus de Avalon, si escuchan el sonido de estas esferas por favor respóndanme, respondan al llamado de Ana, la SACERDOTISA DE AVALON.

Apenas terminó el conjuro una fuerte Luz salió del cuerpo de la rubia. Esta luz dorada tomó la forma de una estrella que se posó sobre Yoh cubriéndolo y su herida de inmediato se curó, en ese instante la sacerdotisa calló al suelo exhausta, Yoh abrió de nuevo sus ojos, todos estaban pasmados por los hechos, al fin se acercaron a la pareja que yacía sobre el suelo pues ante el conjuro se habían alejado un poco, pero cuando Len iba a levantar a la sacerdotisa una mano se posó sobre su hombro para detenerlo.

-Yo lo haré– dijo Yoh quien ya se encontraba de pie, ninguno pudo ahogar la exclamación de sorpresa que escapó de sus labios pues el príncipe que parecía estar casi muerto no sólo se había levantado sino que parecía tener fuerzas para sostenerla –Ana, de verdad me amas– murmuró él a la doncella mientras sostenía el delicado cuerpo con ternura.

Ella reaccionó a esas palabras abriendo por un momento sus ojos, esto les dio un leve sentimiento de alivio a todos los presentes, pues tras la desaparición de la milagrosa luz la joven había quedado con una cadavérica blancura en su piel, no con su color de fina porcelana sino con un tono blanco que incluso los asustó, pero ahora ella abría un poco sus ojos para posar su atención en el príncipe del Norte y lo miró con una chispa de felicidad en sus perlas color negro, separó sus labios y le dijo con suavidad:

-Ya no podía más, vivir así me estaba matando, no se puede vivir con un amor así y permanecer sin DECIR LA VERDAD.

CONTINUARÁ…

RESPUESTAS A LOS REVIEWS:

SUPREMA OMNYOJI NO KAMI SAMA – Hola, no sabes el gusto que me da sentir tu apoyo, como ves estuve metida en un buen de ondas, pero estoy haciendo todo mi esfuerzo para que el siguiente capítulo lo pueda publicar la próxima semana.

Bueno espero este cap también te guste y te siga leyendo.

Nos estamos leyendo.

LUDY PHORSHA – Vaya, que bueno que te haya gustado este capítulo, aunque no me había dado cuenta del cambio tan grande, sólo espero que este también te guste un poco y aunque en él no salga Hao para los próximos ya le tengo mayor participación.

Y con respecto a lo de Hao e Yoh la verdad en este fic aún no lo he pensado, aunque creo que no porque darles algún parentesco no está en mis planes aunque quien sabe, bueno espero me sigas leyendo y disculpa la nueva tardanza.

SEYRAM ASAKURA – Me alegra saber que te gusta, sé que parece incoherente, cómo le dice a Yoh que no lo quiere si anda cacheteando las banquetas por él?, la razón está cerca de saberse, tenme un poco de paciencia miau.

Bueno como ves me tardé siglos por lo que ya mencioné arriba, con respecto a IZUMO mi idea era actualizarlo junto con este y con CORAZONES DEL MAR, pero por más que hice no lo pude terminar, pero he trabajado en él y espero en a más tardar un mes ya tengan el capítulo, no te preocupes, tanto IZUMO como el fic de mi hermano los pensamos terminar, el de él ya está un paso y IZUMO aún le falta algo.

Sólo me queda agradecerte tu review y ojala me sigas leyendo. Bye.

VICKY-CHAN15 – Sí, increíblemente… no, no es increíble, me temo que era lógico, mi computadora volvió a fallar y la abrieron, le sacaron su mal trecho cerebro y lo cambiaron por otro, por suerte se alvaron los capítulos, pero mientras creo que sentí los primeros síntoma de un infarto, también Shaman Fan se asustó de haber perdido buena parte de su fic, pero bueno los recuperamos y eso es lo que cuenta.

Oye te agradezco muchísimo tus palabras de apoyo, creo que gracias a los buenos deseos de las personas que me aprecian es que muchos problemas de mi vida se han resuelto y ahora estamos más tranquilos, ojala también le puedas echar unas porras a mi pojollo (mi hermano Shaman Fan) para que le vaya bien en su examen.

Bueno, sé que no es necesario repetirte lo mucho que los dos te estimamos y como te consideramos una gran amiga, eres una chava maravillosa y de verdad agradezco tu apoyo en mi fic y a pesar de lo mucho que he tardado en actualizar espero seguir contando con él. Ah un gran saludo a tu Inner.

Y ahora a lo que nos tiene aquí, el fic: Sí, yo también que le iba a decir que no, ay Yoh tan lindo, pero ella tiene una poderosa razón para rechazarlo, tal ves este capítulo de pista de ello y si no pues poco a poco se irá viendo, me rompió el corazón hacer esas escenas donde Ana se muestra tan mala con él, pero ni modo, así es la historia que está en mi extraña cabecita.

Sí, a mí también me agradaron los dialogos de Lizerg, a partir de ahora no participará tanto, y con respecto a Hao tiene planes muy diabólicos, ya sabes como es ese malvado, bueno con respecto a las muertes no prometo nada, aún no sé mucho de a dónde me conduzaca mi historia, pero haber que pasa.

No te preocupes por escribir largo, es bueno que tengas mucho que decirme y también cuando vengas a mi país te daremos de todos los platillos que quieras, y si quieres hasta te los enseñaremos a preparar, ojala y pronto podamos conocernos y ya sabes aquí tienes a tus guías de turista particulares.

Muchos saludos miau y nos estamos leyendo.

ILEE – Gracias, me halaga y anima mucho que sea uno de tus fics favoritos, ojala te siga gustando y pueda leerte de nuevo por aquí, una disculpa por lo mucho que tardé.

Ay nos leemos.

SOFRIX – Claro que verás mucho AnaXYoh en este fic y los otros, que bueno que te gusten mis historias y gracias por tu opinión, por cierto ya te leí y también me pareces una gran escritora, espero pronto poder dejarte un review, pero a veces ya no me da tiempo, pero te juro que tarde o temprano te escribirte.

Mientras tanto de verdad te agradezco que me leas y espero leerte pronto por aquí de nuevo.

DARK TAO – Primero que todo déjame felicitarte por haber pasado, haces muy bien en relajarte, también debería echarle ganas a la mía, bueno serás un ejemplo para mí, con respecto a que lo leíste al final no importa mientras lo leas y pueda verte por aquí lo cual agradezco mucho.

Que bueno es saber que te gustó el LenXPilika, la verdad a veces me cuesta bastante trabajo, pero me esfuerzo para darles algo digno del tiempo dedicado por ustedes para leerme, me impulsa tener opiniones favorables, gracias y espero te siga gustando.

También agradezco tu opinión sobre el YXA, y como verás también actualicé CORAZONES DEL MAR, ya era justo y necesario, peor ya expliqué los muchos contratiempos, ojala también vea un review tuyo en CORAZONES.

Nos estamos leyendo cuídate mucho y de nuevo una felicitación.