ANTES DE COMENZAR DESEO HACER UN HOMENAJE AL CANTANTE,
AL AUTOR, AL ACTOR Y SOBRE TODO AL ARTISTA:
MICHAEL JACKSON (1958-2009).

"DO YOU REMEMBER THE TIME?
BECAUSE
BILLIE JEAN NOT IS HIS LOVER
AND THIS KID NOT IS HIS SON"

HOLA, HE ESTADO TRABAJANDO MUCHO EN ESTE FIC, PERO LO CIERTO ES QUE NO HE TENIDO MUCHO TIEMPO, ADEMÁS TUVE QUE PREPARAR UN EXAMEN DE JAPONÉS, TAMBIÉN ME ATRASÉ PORQUE ME ENCARGARON EDITAR UNOS VIDEOS Y ME HA LLEVADO BASTANTE TIEMPO, POR ÚLTIMO SE ME OCURRIÓ OPERARME LOS OJOS Y AUNQUE YA NO USO LENTES SI ME HA DADO BASTANTE LATA EL TRATAMIENTO, PERO POR LO MENOS YA VEO MUY BIEN Y PRONTO IRÉ A MI ÚLTIMA CONSULTA. OTRA CAUSA ES QUE SIGO PRACTICANDO PARA MANEJAR BIEN, QUE QUIENES SE HAN SUBIDO A MI CARRO DICEN QUE YA MANEJO BIEN, ESPERO QUE ASÍ SEA.

YA NO LOS ENTRETENGO MÁS, ESPERO TENER MÁS REVIEWS ESTA VEZ, GRACIAS Y NOS ESTAMOS LEYENDO, POR CIERTO AL FINAL ESTAN LAS RESPUESTAS A LOS MENSAJES, PARA PODER EXPLAYARME.

NORTHERN LIGHTS

Por: Itako Ana Tenshi

CAP. 11 – LAS PUERTAS DE AVALON.

El grupo cabalgaba lentamente en la oscuridad, la cual por suerte comenzaba a disiparse, eso aliviaba a aquel grupo que había recorrido un buen tramo prácticamente a ciegas, no contaban con ninguna ayuda ni guía, además no tenían la seguridad de no estar siendo perseguidos por sus enemigos por lo cual ni siquiera podían hacer uso de las luces de sus reinos, sin embargo las lejanas luces que anunciaban la proximidad del amanecer les daba un poco de confianza, al frente de todos iba un muchacho de negros cabellos y ojos dorados sobre un corcel de color blanco, detrás de su montura iban otros dos corceles.

A la derecha uno de color negro, montado por un joven de cabellos castaños y ojos del color de la noche, los brazos del muchacho sostenían el cuerpo de una doncella de rubia cabellera que parecía dormida, su cabeza descansaba en el pecho del joven. Justo a su lado un corcel de blancura espectacular trotaba, en su lomo llevaba a una muchacha de largos cabellos celestes quien no perdía de vista a quien los guiaba pero de vez en cuando miraba a la pareja a su lado. Justo detrás de ellos dos caballos más de color rojo continuaban su camino, uno era guiado por un príncipe de cabellos verdes y brillantes ojos del mismo tono, a su lado, un chico de cabello azul oscuro arreaba a su caballo, siguiendo el paso de sus compañeros.

Para evitar acercarse demasiado a la orilla de la brecha Len se ayudaba de una larga rama con la cual medía que tanto espacio había en el camino para los caballos, una vez que verificaba el camino de unos cien metros entonces se reanudaba la marcha, esto entorpecía y alentaba el paso, pero por lo menos los mantenía a salvo, no podían confiarse y menos envueltos en penumbras.

-Yoh ¿estas seguro que te sientes bien?– preguntó el oji dorado sin retirar su mirada del frente, como tratando de disipar la oscuridad con su dorada mirada, pero no pudo disimular por completo un tono de preocupación por el estado de salud de su amigo.

-Sí Len, tranquilo, la herida esta completamente curada– comentó sonriendo mientras ponía su mano izquierda sobre su pecho, justo donde había estado la mortal lesión.

-Pero perdiste mucha sangre– interrumpió Lizerg –me parece poco razonable que cabalgues sin haber esperado unas horas.

-Sí, por lo menos debiste dormir un rato– continuó Horo.

-Entre menos tiempo perdamos mejor– explicó el castaño –recuerden, dentro de poco llegaremos a Avalon, y en tanto Hao crea que estoy muerto será mejor, tendremos el suficiente tiempo, si nos quedábamos en ese lugar podrían regresar y sorprendernos ahí– argumentó el príncipe del Norte.

-En eso tienes razón– intervino Pilika –ya que Ana gastó sus energías en salvarlo lo menos que podemos hacer es recorrer un tramo mientras ella repone sus fuerzas y nos guía, no debe ser lo mejor cabalgar así, pero por lo menos debemos tratar de llegar hasta el río señalado.

-Pues como quieran– suspiró Len arreando a su caballo para aumentar la velocidad debido a una cierta claridad ya presente gracias a los primeros rayos del sol.

Yoh abrazó con más fuerza a Ana para darle más velocidad al paso de su caballo, inclinó un poco su cabeza, hasta llegar al oído de la joven y le susurró levemente: "te amo Anita", después todos continuaron cabalgando sin decir más. Luego de algún rato pudieron disfrutar del amanecer, observaron al fin el río, llevaban rato escuchando su cause, pero hasta ahora lograban verlo, era caudaloso, pero tranquilo y el paisaje que le enmarcaba estaba lleno de paz, pronto encontraron un lugar junto al arroyo y se detuvieron para descansar, el castaño bajó de un salto de su corcel sosteniendo entre sus brazos a la rubia.

-Parece que ya estamos seguros, deberías dormir un rato Yoh– propuso la peli azul –recuerda que perdiste mucha sangre.

-Prefiero cuidar a Ana– comentó él dejando a la sacerdotisa junto a un árbol mientras del caballo de ella sacaba la bolsa de dormir de la joven, después volvió a tomarla entre sus brazos para recostar a la sacerdotisa sobre su lecho, la miró con cariño, sus mejillas habían recuperado el color y él las acarició con cuidado.

-No te preocupes tanto Yoh– comentó Horo poniendo su mano en el hombro del príncipe –todos estamos aquí y podemos cuidarla por ti, duerme un rato amigo.

-Sí Yoh– continuó Lizerg –Horo- Horo tienen razón, aunque no lo quieras reconocer te ves muy cansado, duérmete, nosotros haremos la guardia– ante aquella aseveración miró a Len quien asintió antes las palabras del príncipe del Oeste.

-Esta bien– aceptó el joven sonriéndoles agradecido, en tanto recibía de Pilika su bolsa de dormir.

Pilika miró a Yoh recostarse cerca de Ana, se veía que deseaba cuidarla aun cuando estuviese durmiendo, confiaba en sus amigos, pero quería estar muy cerca de la persona a quien amaba, la princesa los miraba alegre mientras acomodaba algunas cosas, Len se acercó a ella justo cuando dejó escapar un leve suspiro.

-Vaya– extenuó la muchacha –me dan un poco de envidia, amar así debe ser maravilloso– apuntó ella –amar tanto y ser amada de la misma forma, debe ser de verdad hermoso.

-No deberías sentir envidia– exclamó Len dándole la espalda –no cuando hay alguien que te ama tanto como para existir y dejar de hacerlo por ti– ante aquellas palabras la princesa, del una vez hermoso reino del Sur, se quedó en silencio.

-Dijiste que no puedes hacer promesas que no te creas capaz de cumplir– dijo ella después de un breve momento de desconcierto –tu mismo lo dijiste, no podemos comprometernos a un sentimiento para el cual no sabemos si viviremos para disfrutarlo, tal vez tengas razón– comentó dándole la espalda para marcharse, pero fue detenida por la mano de él colocada en su muñeca.

-Estaba equivocado, hay algo para lo que quiero vivir, verlos a ellos me abrió los ojos, no puedes ignorar algo que está en tu corazón con tanta fuerza, no debes hacerte sordo al amor, porque eso es lo que siento por ti– terminó en un pequeño murmullo para después inclinar su rostro tratando de ocultar el sonrojo que invadía su cara ante cuanto acababa de decir.

-Len, yo tampoco puedo negar cuanto te amo, porque te he amado siempre, lejos, sin verte, sin saber de ti, te he amado, aún cuando creí morir y pensé en no amar a nadie más para no tener que perder a esas personas te amé, sólo tu y mi hermano me dieron una razón para vivir– dijo aquellas palabras mirándolo a los ojos y con una de sus blancas manos sobre su mejilla –cuando me dijiste que no podías prometerme amor, me heriste, porque no se necesitan promesas cuando se ama, sólo sentir ese lazo entre ambos y confiar, eso es todo cuanto necesito.

-Tu también me das una razón más para vivir– refirió él dedicándole una tierna sonrisa y clavando sus ojos profundos y dorados en ella –todavía quedan muchos obstáculos, desafíos y dificultades, por eso me había jurado no decir nada hasta lograr pasarlos, y entonces no dudaría un segundo en decirte lo que mi corazón está gritando desde el primer momento en que te vio, pero es un error guardar silencio, por eso te lo digo ahora, no envidies el amor de otros, porque tu tienes todo el amor de mi corazón, eres dueña de mi alma y mis pensamientos, quiero que siempre lo sepas, si vivo o si muero mi amor es, será y habrá sido tuyo siempre– concluyó para unir con ella sus labios lentamente, en un beso lleno de ternura, fue un beso corto, pero impregnado del fuerte sentimiento del amor, en cuanto terminó le sonrió como solo le sonreía a ella, la miró con sus doradas pupilas, directo a los diamantes de color azul de la doncella y aún con la alegría en sus labios se alejó mientras Pilika borraba una lágrima de alegría de su mejilla.

E – e – E

Una gran tibieza la envolvía, se sentía tranquila y descansada, no comprendía muy bien el por qué, pero su corazón estaba como liberado, ligero, trató de abrir sus ojos, sin embargo, sentía sus párpados demasiado pesados por eso se conformó con abrirlos lentamente y, se asombró, cuando se encontró sumamente cerca del rostro de un apuesto joven, la respiración de éste acariciaba el rostro de ella con dulzura, los ojos de ese joven se encontraban cerrados por un profundo y pesado sueño, aunque tranquilo, no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de la cercanía entre ellos, se levantó cuidadosamente y lo miró por algunos instantes más antes de intentar ponerse en pie, no pudo lograrlo pues se sentía aún débil.

Se quedó sentada un rato observando el rostro de Yoh, quien dormía plácidamente, Ana no pudo evitar colocar una mano sobre su frente y después acariciar con su mano aquel castaño cabello que le encantaba, de pronto la boca del joven se abrió y pronunció el nombre de la rubia chica que le observaba, ella no pudo evitar sonreír ante el hecho de ver al hombre a quien amaba pronunciar su nombre entre sueños, con mucho pesar despegó su mirada de ojos negros de ese apuesto rostro de piel bronceada y miró hacia el cielo donde por la posición del sol se dio cuenta de que pasaba del medio día y de nuevo intentó reunir fuerzas para levantarse.

En cuanto Ana estuvo parada comenzó a dar unos cuantos pasos, sin embargo un tornado de los recuerdos de todo lo realizado por ella la noche anterior golpeó su mente, había ido contra los designios del destino, desafió todo por salvar a quien amaba, aquellos recuerdos provocaron un extraño desfallecimiento en ella, de nuevo el cansancio la invadió y casi cae al suelo, pero logró sostenerse de un árbol, cuando volvió a sentirse con fuerzas de caminar soltó aquel tronco y continuó con sus vacilantes pasos. Algo alejada de ella vio a la princesa del Sur sentada sobre una gran roca, protegida con la sombra de un verde y frondoso árbol así que se dirigió hasta donde la peli azul con cautela y lentitud, Pilika no la notó pues hacia rato se había quedado atrapada en sus profundos pensamientos.

-Hola Pilika– murmuró con calma la rubia, sobresaltando a la princesa.

-¡Ana!– exclamó sorprendida –ya estás despierta, ¿estás bien? ¿Cómo te sientes?– preguntó emocionada la joven del cabello celeste abrazándola con alegría.

-Bien, no te preocupes– murmuró ella con la misma seriedad de siempre presente en su rostro en tanto se sentaba donde había estado la hermana de Horo.

-No sabes que gusto me da escucharte decir eso, te veías tan pálida que me asusté, lo que hiciste fue tan… hermoso– comentó la chica abrazando de nuevo a la rubia haciéndole saber el aprecio que sentía por ella y la sacerdotisa no pudo sino sonreír levemente.

-Ya no tengas cuidado, estoy bien, pero es lógico que me sienta débil, el conjuro que utilicé anoche era muy complicado y requería de toda mi energía, Yoh está bien ¿verdad? Cuando desperté vi que dormía profundamente– explicó la muchacha de dorados cabellos.

-Sí, él se recuperó de inmediato aunque está cansado, hace unas horas le dijimos a Yoh que durmiera un rato, pues cabalgamos toda la noche– explicó Pilika agachando un poco su cabeza.

-¿Cómo?– cuestionó impactada la joven del lago –cabalgar en esas condiciones, ¿acaso no tiene conciencia? Prácticamente lo traje de la muerte, descanso era cuanto necesitaba no ponerse a…

-No digas eso Ana, cálmate, él desea llegar a Avalon pronto, si lo piensas bien esa era la única opción que teníamos, en estos momento Hao cree muerto a Yoh eso nos da tiempo, por eso hicimos lo posible por llegar hasta el río marcado por ti y aquí estamos.

-Tienes razón– aceptó la rubia con tranquilidad y asimilando las palabras dichas por la peli azul –vamos a hacer algo de comer– propuso Ana –aunque primero deberíamos buscar un poco de leña con que encender una fogata– dijo poniéndose de pie, pero de nuevo le fue imposible pues el cansancio volvía a invadirla.

-No creo conveniente que ahora te ocupes de eso, tu misma lo has dicho, tu conjuro fue difícil y consumió gran parte de tu energía, mi hermano, Len y Lizerg lo entenderán si hoy no puedes ayudarnos con eso, ellos ahora están haciendo guardia para evitar que los hombre de Hao nos descubran.

-Entiendo, pero debo utilizar mis poderes, después de la jornada deben tener hambre– refirió Ana con preocupación –además fue mi culpa que pasaran por tantos problemas– se culpó ella inclinando su rostro.

-No eso no es cierto, tu no podías saber lo que pasaría si llevábamos a cabo ese plan– consoló la muchacha poniendo su mano en el hombro de quien los guiaba a Avalon.

-Pero debí saberlo, debí ser fuerte para poder ver más, para poder hacer la predicciones que los ayudaran y a Yoh no debí ocultarle mis sentimientos, también lo hice sufrir y en cambio él me demostró su amor aún pensando que yo no le correspondía– explicó sin poder evitar echarse a llorar.

-Ya amiga, tranquilízate, no llores así o harás que Yoh se sienta mal viéndote triste– dijo Pilika volviendo a abrazar a la joven.

-Amiga– murmuró la rubia sonriéndole –nadie nunca me había llamado así– reveló –y me hace muy feliz ser llamada así por alguien como tu, gracias.

En cuanto Ana estuvo más tranquila decidió ir al centro del campamento donde solo, Horo- Horo montaba guardia, cuando vio a la doncella le expresó lo agradecido que estaba por su esfuerzo para salvar a Yoh, ella lo miró un instante y después de un leve "no hay nada que agradecer", se sentó en el suelo para después permanecer en silencio.

-Por favor Pilika, ¿puedes traer un poco de leña? Nos es necesaria una fogata y ya me siento con un poco más de fuerza– explicó la sacerdotisa después de un largo lapso de silencio en el cual parecía estar sumida en sus pensamientos.

Pocos minutos después de aquella petición la joven de azul cabellera regresó con varias ramas, para el fuego también trajo algunas hojas secas que encontró, las puso justo frente a quien se las había pedido y después de agradecerle Ana extendió sus manos para crear fuego, pero de ellas a duras penas salió una pequeñísima llama apenas capaz de devorar una rama, pero Pilika logró avivar aquel fuego y alimentarlo con más ramas hasta obtener una fogata de tamaño adecuado.

-Lo siento, parece que es todo cuanto puedo hacer– se disculpó la rubia –mis poderes están muy disminuidos por el cansancio.

-No es tu culpa, deberías descansar un poco más mientras tanto haré algo de comer ¿estás de acuerdo?– preguntó Pilika con una sonrisa.

-Bueno, pero podrías acompañarme al río, me gustaría meditar un poco en ese lugar, eso me ayudará mucho– expresó la rubia poniéndose de pie, ambas se alejaron del lugar en silencio y al llegar a la orilla del caudaloso río la joven de cabello color de sol se sentó en una roca y le pidió a la peli azul que la dejara por un rato, la joven así lo hizo y se encaminó de nuevo al campamento.

E – e – E

Horo- Horo se sentó en el suelo mirando como lejos de donde él se encontraba dormía tranquilo el príncipe del Norte, le daba gusto pensar que cuando su amigo despertara vería que la joven rubia estaba bien y parecía recuperar poco a poco sus energías, después volteó a ver a Len, él junto con Lizerg habían regresado de su inspección de los alrededores y preparaban algunas otras cosas, cuando vieron el fuego Lizerg se acercó al peli azul para preguntarle por la doncella del lago y ambos príncipes se alegraron al saber que ella ya había despertado.

Al final volvieron a alejarse para dar otro vistazo por el lugar y estar seguros de que nadie los había seguido hasta aquel sitio, fue entonces cuando Horokeu se quedó pensando en la relación entre su hermana y el príncipe del Este, no le gustaba torturarse con relaciones ajenas, pero era su hermano, la cuidó desde niña aunque ella también estaba siempre pendiente de él, desde niños habían sido unos hermanos muy unidos, es verdad que no eran muchos los intereses que compartían, pero lograban llevarse bien, además cuando él se sentía con desgano por tener siempre que comportarse de la manera adecuada debido a su condición de noble ella le daba ánimos acerca de lo útil que podía ser para su pueblo.

Un pueblo que ya no existía, un reino devastado por Hao, odiaba a ese hechicero por sus crímenes y por arrebatarle a su familia, aquel malvado ser también estuvo a punto de quitarle la vida a Pilika, entonces sí estaría solo y ya no hubiera tenido fuerzas para continuar, sin embargo, aún la tenía a ella, a su adorada hermana y si ella estaba enamorada del joven de ojos dorados entonces él protegería con su vida a ese muchacho, para evitar un nuevo dolor a su hermana, merecía ser feliz, aunque Horo se sentía lejos de llegar a serlo de nuevo, a pesar de aquel optimista carácter del cual siempre hacia gala, pero tenía una felicidad por la que luchar y así lo haría, era una promesa.

E – e – E

Sus ojos parecían echar chispas a causa de la terrible ira que le invadía en aquel momento, todos quienes servían a aquel hombre permanecían expectantes a la ira contenida de aquel malvado hechicero de pupilas negras que ahora parecía querer explotar en un mortal incendio de furia.

-Todos son unos inútiles– habló el hechicero con una voz tranquila, pero eso no ocultaba su terrible enojo –sobre todo tu… estúpida Marion, ¿qué parte de: mata al príncipe del Norte y tráeme a la sacerdotisa del lago no entendiste?, nunca les pedí que hicieran una cosa o la otra sino las dos, se los dije muy claro a las tres y para colmo– dijo rompiendo en risas en tanto todos los hombres bajo su mando temblaban y el comenzó a acercarse hasta donde la joven rubia miraba el suelo con temor –intentaste matar a la sacerdotisa del Lago del Destino– y al concluir aquella frase tomo el cuello de la mujer a quien acusaba y comenzó a cerrar su mano con fuerza.

-Se lo… rue- ruego… se- señ- or… Haooo– apenas alcanzaba al decir ante la falta de aire que aquel violento agarre le provocaba.

-No tienes excusa alguna, se los dije a todos, que debían matar al príncipe del Norte porque al ser el elegido para reclamar las luces la sacerdotisa intervendría, como cuando los envié a asesinar a la princesa del Sur, no se dan cuenta de que ella lo ve como algo personal, piensa que gracias a Avalon se conservará el equilibrio, por eso los mandé a matar a ese muchacho y entonces ¿Qué tenían que hacer?– preguntó a una mal encarada mujer de cabello azul..

-Capturarla– susurró apenas audiblemente sin poder mirar a quien la cuestionaba.

-Así es– se levantó Lachist –de esa forma el gran Hao tendría la llave a Avalon, el reino oculto donde están los más grandes secretos de la magia y…

-Gracias por ilustrar a todos estos tontos– interrumpió el hombre de largo cabello castaño y mirada de fuego, al mismo tiempo que soltaba a la joven hechicera quien hacia rato había perdido la conciencia a causa de la falta de aire, además en su cuello se notaba una quemadura.

-Pero no toda la culpa fue de ella– se atrevió a decir Maty con una voz asustada –es que la mujer de Avalon interfirió demasiado pronto, pensamos que dejarían atrás a las dos chicas, entonces se suponía que ella se había quedado lejos, nuestro plan era atrapar al príncipe y hacerle creer que lo dejaríamos si ella se entregaba, entonces cuando ella lo hiciera mataríamos al príncipe, pero cuando nos preparábamos para tenderles la trampa nos dimos cuenta que se habían separado y eso nos confundió, estaban cubiertos con magia así que nos separamos para buscarnos porque no sabíamos cuál era cuál, de pronto Mary escuchó que ella, la sacerdotisa, lo llamaba, al príncipe del Norte, se escuchaba desesperada y…

-Sí, pero en lugar de atrapar a la sacerdotisa haciéndole creer que no lo matarían si se rendía Mary iba a matarla, yo mismo lo vi– aseguró un hombre alto y calvo de nombre Zan Chin.

-Bueno es que ella estaba ofuscada– reclamó la peli azul Kanna.

-¿Ofuscada? Arruinó nuestros planes…

-Cállense– silenció Hao con voz de trueno a sus dos secuaces quienes estaban en disputa –ella lo perseguía– comenzó a decir más para sí mismo –y yo hice mis predicciones, su destino estaba escrito… era la muerte, ella también debía saberlo, entonces ¿por qué arriesgarse?

-Pero– Mary de nuevo había abierto los ojos y acababa de escuchar la últimas conjeturas –aunque no capturamos a la sacerdotisa Mary mató al príncipe, a pesar de que debieron planear mucho para tratar de escabullirse..

-Dicen que se separaron y ella lo seguía, ¿Es cierto?– la cuestionó el hechicero levantándola del suelo sosteniéndola por los hombros.

-Sí, por ese lo encontré, porque ella lo llamaba– respondió aún con mucho miedo en su voz.

-Y además ella intervino en su favor, pero… ¿qué te dijo exactamente?– cuestionó con premura a la rubia joven que permanecía en el suelo, ella a pesar de contestar con congruencia continuaba tratando de recuperar el aire robado por la violencia con que su cuello había sido apretado, sin embargo el hombre la agitaba aún teniéndola sujeta por los hombros.

-Dijo que no me permitiría dañarlo y se puso al frente, además escuché que ella le hablaba de un sueño que había tenido él, ambos parecían tener una relación muy cercana, además yo la ataqué porque pensé que lo mejor era quitarla de nuestro camino ahí mismo y…

-PENSAR– gritó –jamás les he ordenado pensar– se quedó callado por un momento.

-Lo siento señor Hao, por favor perdóneme, además lo bueno es que él se atravesó para recibir mi ataque en lugar de la sacerdotisa.

-¿QUÉ?– exclamó profundamente sorprendido –aún sabiendo que sólo por medio de él conseguirán las luces expuso su vida… por ella.

-Sí, a mí también me sorprendió, igual que la reacción de ella, se puso como loca, me gritó que me odiaba y que deseaba matarme pero que primero estaba él– narraba apresuradamente.

-¿Que primero estaba él? No puede ser– dijo dándoles la espalda a sus hombres –está enamorada, se enamoró… según he oído una sacerdotisa de Avalon no tiene sentimientos… pero ella está enamorada, sino por qué ese comportamiento, esa desesperación.

-Pero señor no se supone que lo único que separa a las personas de Avalon de seres de otros lugares es su dominio sobre la magia– comentó temerosamente un joven rubio de buena apariencia a quien todos conocían por Blad.

-Ingenuos, ni ustedes ni nadie tienen idea de quien es Ana de Avalon, pero yo sí y eso me abre una nueva posibilidad, si como acabo de concluir ese príncipe sigue vivo entonces podré convertir su error en una victoria segura– concluyó el malvado hechicero desapareciendo en una poderosa hoguera en tanto en su rostro aparecía una pequeña sonrisa de satisfacción.

-No puede estar vivo, mi flecha lo atravesó– murmuró Mary con desconcierto –yo misma vi el charco de sangre…

-El señor Hao jamás se equivoca– clamó Lachist con enojo –además por tu bien deberías rogar no haberlo matado sin darnos ningún beneficio.

Después de aquello nadie volvió a pronunciar una sola palabra, todos se miraban sin saber qué decir, pero aquellos guerreros y hechiceros estaban firmes en su decisión de apoyar al poderoso Hao.

E – e – E

El castaño príncipe despertó con dificultad, talló sus ojos con fuerza, deseaba despejarse un poco, no tenía muy claro lo sucedido hasta que las imágenes de todo cuanto había sucedido fueron llegando a él, se sentó pausadamente, llevó su mano hasta su pecho y recordó la herida que pudo acabar con su vida, la noche de cabalgata para llegar al lugar donde ahora estaba y la doncella a la cual había sostenido entre sus brazos, en ese momento sintió unas desesperadas ganas de ver a la sacerdotisa, la buscó recordando haberse recostado cerca de donde ella dormía, al no encontrarla se sobresaltó por un momento, pero después imaginó que la joven ya abría despertado y con un movimiento se puso en pie y se dirigió hasta donde vio a sus amigos comiendo.

-Hola– exclamó alegre el príncipe al grupo que extrañamente permanecía en silencio.

-Yoh– dijeron todos felices por ver despierto a su amigo, a excepción de Len quien sólo lo miró con una pequeña sonrisa.

-¿Cómo te sientes? Espero que estés más descansado– deseó el peli azul.

-Pues creo que estoy bien– contestó con la sonrisa presente en su rostro.

-Es bueno que hayas dormido por unas horas– aclaró Lizerg –Lady Ana lleva unas dos horas despierta– le informó.

-Te serviré algo de comer– propuso Pilika levantándose de su lugar.

-No– la detuvo Yoh –¿dónde está Ana?

-Lady Ana dijo que deseaba meditar un rato y estar sola– explicó Len.

-Sí, yo misma la acompañé al río, hace un rato fui a ofrecerle comida, pero prefirió quedarse otro rato pensando en ese lugar– comentó la hermana de Horo.

-Gracias, voy a buscarla– dijo feliz mientras se alejaba de sus amigos.

-Pues vaya que le pegó duro– expresó el príncipe del Sur, provocando un regaño de su hermana.

E – e – E

El agua fresca y cristalina golpeaba con delicadeza sus pies, se inclinó un poco para tomar agua y echarla sobre su rostro, meneó un poco su cabeza provocando el movimiento de sus cabellos rubios, mantuvo sus ojos cerrados para disfrutar mejor de la delicada brisa, trataba de aclarar sus ideas y poner en paz sus pensamientos, miró su reflejo en el agua y vio una figura reflejada en la corriente, esa persona estaba parada junto a ella, se sobresaltó un poco para después darse la vuelta y encontrarse frente a frente con quien le hacía compañía.

-Yoh…– pudo exclamar apenas pues el príncipe de negros ojos la miró fijamente, la tomó por la cintura para atraerla hacia él y atrapar sus labios con los suyos, ella estaba sumamente sorprendida, pero se dejó llevar por el apasionado beso, lo correspondió y rodeó al joven con sus brazos, se besaron por un lapso extenso, deseaban demostrarse su amor con algo más que palabras, se separaron para tomar aire y permanecieron mirándose a los ojos con abstracción, la sacerdotisa deseaba estar cerca de él y recargó su cabeza en el hombro del castaño, Yoh acariciaba cariñosamente el cabello de Ana,.

-Creí que este momento no llegaría nunca– expresó él estrechándola con fuerza.

-Yo también, tenía miedo de amarte, pero me da más miedo perderte– dijo ella volviendo a besarlo con fuerza, demostrando todo cuanto había guardado en su corazón, ese amor que por días sintió en secreto y el cual ya no podía ocultar y se había visto orillada a reconocerlo, cuando terminó el beso, no lo miró, sólo se refugió en sus brazos y guardó silenció hasta que lo escuchó hablar a él.

-Te amo demasiado, no me voy a separar de ti nunca más– prometió Yoh e intentó volver a unir sus labios con los de la muchacha, pero ésta se apartó un poco de él.

-Nunca debes prometer a futuro, el porvenir se mueve, no sabemos que pasará– murmuró ella acariciando la cara del muchacho –hay una frase que siempre me ha parecido cierta y definitiva "ningún mortal ha visto el día de mañana"– concluyó ella para retirar su mano del rostro del castaño y adentrarse un poco más en el río.

-Sin embargo tu a veces puedes predecir el futuro– ella lo miró ante aquel enunciado, en sus ojos se veía la clara intención de revelar algo, pero no dijo nada, prefirió referirse aún al mismo tema sin dar a conocer sus pensamientos por completo.

-Antes podía hacerlo con mayor facilidad, a veces se debe renunciar a algunas cosas para tener otras, pero por favor no olvides lo que acabo de decirte– le pidió cuando lo vio acercarse de nuevo para abrazarla.

-"Ningún mortal ha visto el día de mañana"– repitió Yoh la frase dicha momentos antes por la doncella de cabellos dorados –pero dejar de amarte es algo que no sucederá, desde la primera vez que miré tus ojos supe que no podría vivir sin adorarte y mucho menos estar sin ti, es cierto, podría morir en cualquier momento, eso me quedó muy claro, pero te amaré hasta que mi corazón deje de latir.

-Yo sé que ese sentimiento es verdadero, no me hagas juramentos innecesarios, confío en ti plenamente– dijo apartándose un poco y dándole la espalda –sé eso tanto como que mi amor por ti vivirá eternamente en mi corazón, Yoh– dijo volteándose rápidamente para abrazarlo como si un terrible miedo de que él se esfumara la invadiera –no me sueltes, necesito sentirte cerca, mirarte, tu presencia me ha enseñado lo hermoso de sentir, perdóname por cómo te trate, pero pensé que amarte sólo te lastimaría, creí poder alejarte de mí, pero te llevarías mi alma contigo.

-También me porté como un idiota, quería tener la situación controlada, me sentía tan poca cosa a lado tuyo– explicó tomando la barbilla de la joven para que ella lo mirara a los ojos– eres increíble, tu carácter y forma de ser me trastornaron, no sé, te amo y de lo único que puedo estar seguro es de que quisiera estar a tu lado por la eternidad.

-Yoh– murmuró ella sin romper aquel hermoso contacto entre las miradas de ambos –te contaré una leyenda, ven– dijo para que ambos se adentraran más en el río –se dice en Avalon que si una joven mira en un espejo de agua y junto a su reflejo ve el de un hombre por quien siente un amor puro y verdadero entonces está destinada a amarlo por siempre, también yo hablo de eternidad cuando ningún mortal conoce el significado de esa palabra.

-Creo que te equivocas, un sentimiento tan grande como el amor, cuando es verdadero y sincero puede ser eterno, durar para siempre, mortal o no así es, además ¿quien conoce a un ser inmortal?– él la vio menear su cabeza, para después inclinar su rostro –pero hay tanto que quisiera saber de ti que…

-No preguntes nada– contuvo ella colocando su dedo índice en los labios del castaño –entiendo a la perfección tu curiosidad, pero por ahora hay otras cosas de que preocuparnos, además… todas las respuestas las tendrás en Avalon, a su debido tiempo, por ahora quiero estar a tu lado– concluyó ella para volver a besarlo a lo cual él correspondió con una indescriptible alegría.

Largo rato estuvieron abrazados junto al rió, las palabras sobraban ante el verdadero amor que se profesaban, ella no pudo evitar derramar algunas lagrimas aunque trataba de ocultarlas del príncipe, lo amaba tanto que no deseaba interrumpir ese momento, ahora cada recuerdo, cada palabra y cada beso compartido con él permanecería con ella eternamente y cuando hablaba de siempre decía la verdad.

Hacia rato habían salido del río y sobre un suave césped se besaban con felicidad, Ana volvió a ocultar su rostro en el pecho del hombre a quien amaba y él se percato de las lágrimas de la rubia y se preocupó por ello, pero trató de borrar su dolor con sus besos.

-No llores Anita, mira hemos ganado tiempo, Hao debe creerme muerto– expresó con suavidad –no hay nada que temer, al llegar a Avalon todo estará bien.

-Eso espero– murmuró ella secando sus lágrimas para recobrar su seriedad y besarlo con pasión –"aunque yo sé que no"– pensaba en tanto el beso se tornaba más y más intenso.

Después de aquellos dulces momentos decidieron regresar hasta donde los demás viajeros se encontraban, Yoh y Ana se tomaron de la mano y dejaron aquel lugar donde por primera vez habían hablado con toda sinceridad de sus sentimientos, al llegar hasta donde todos acampaban se veían felices, a pesar de que la rubia no sonreía en su mirada se percibía la alegría.

Cuando se aproximaron a la fogata ya Pilika servía dos platos de comida para sus amigos quienes los recibieron agradecidos, el ambiente que se respiraba era alegre y despreocupado en aquel lugar, el amor percibido en Yoh y Ana como entre la peli azul princesa y el muchacho del reino del Este parecía suavizar la situación que se estaba viviendo.

-Oye Yoh ¿de verdad crees estar listo para cabalgar?– cuestionó Horo- Horo con un tono de cierta preocupación que se escuchaba un poco fuera de lugar en él.

-Por supuesto, además según sabemos de aquí ya estamos muy cerca de Avalon ¿no Anita? – dijo el confiado castaño con una resplandeciente sonrisa que a pesar de lo alegre de su carácter no se había visto jamás en su rostro, pero no se percató de la sorpresiva reacción que su forma de dirigirse a la sacerdotisa había provocado en sus amigos.

-Asi es– contestó ella con tono amable ignorando lo pasmados que todos a su alrededor habían quedado al ver que no reaccionaba ante como el príncipe del Norte le hablaba, definitivamente era mucho lo que la situación había cambiado entre ellos –pero es más recomendable esperar al anochecer, debemos prepararnos para partir– confirmó ella –muchas gracias por la comida Pilika– agradeció para alejarse mostrando una gran sonrisa.

Todos hicieron caso de las palabras de la rubia joven, prepararon sus monturas, recogieron todo y en cuanto la tarde comenzó a desaparecer para dar paso a la oscuridad, el grupo de príncipes se reunió alrededor de la joven del lago, ella encendió la luz de color azul que los guiaba, Yoh la ayudó a subir a su corcel y ella le brindó una sonrisa.

-Gracias Yoh– le murmuró ella –pero sabes que puedo hacerlo sola.

-Ya lo sé, pero me da gusto ayudarte Anita– murmuró sonriéndole.

-Y deja de llamarme Anita– le reclamó levantando una de sus cejas.

-Como tu ordenes Ani… digo Ana– concluyó para dirigirse a su caballo sin perderla de vista por un solo momento. Unos instantes después sobre el corcel también montaba la princesa del Sur.

En tanto la guía se puso al frente del grupo para comenzar con el desenlace de aquel camino –Síganme por favor– pidió Ana poniendo en marcha su blanco corcel, la siguieron cerca de la orilla del río, después de algún tiempo, al llegar a un lugar donde el bosque había desaparecido casi por completo ella entró en las aguas del caudal, la corriente golpeaba los flancos de los animales lo cual les causaba a sus jinetes un poco de dificultad para controlarlos, muy contrario del blanco equino de Ana el cual parecía estar en un tranquilo prado.

En cuanto alcanzaron la otra orilla, se encontraron con un espeso bosque, como si hubiesen llegado a un mundo distinto, la rubia se adentró en él al igual que sus acompañantes, la senda era tan estrecha que se vieron obligados a cabalgar en una fila, para tranquilizar a sus acompañantes la joven sacerdotisa hizo aparecer una llama para cada uno, después de un largo lapso sin ver otra cosa que árboles pegados uno a otro percibieron algo que parecía ser un alto muro, justo ante él se detuvo el caballo conducido por la muchacha del lago, en realidad eran las faldas de una montaña y ante ellos se imponía de forma extraordinaria.

Ana se quedó un momento en silencio, le pidió a Horo que por favor llevara a Pilika en su caballo, nadie entendió aquella medida, pero la acataron sin poner ningún inconveniente, una vez que la joven se quedó sola en su caballo, recorrió la pared por un tramó largo y después volvió hasta donde los príncipes le esperaban, abrió lentamente sus labios y pronunció una sencilla frase:

-Estoy aquí– exclamó y ante la sorpresa de todos la montaña se dividió, una luz plateada fue haciéndose más grande en tanto el muro dejaba ver una puerta enorme de color azul rey en la cual se encontraba plasmada una enorme estrella de cinco picos de color dorado, el príncipe del Norte se quedó sorprendido al percatarse de la visión que había tenido en sus sueños, la rubia sacerdotisa se plantó frente a ellos y les dijo:

-Bienvenidos sean a este reino Altezas– habló cuando las puertas comenzaban a abrirse –estas son LAS PUERTAS DE AVALON.

CONTINUARÁ…

RESPUESTAS A LOS REVIEWS:

VICKY CHAN – Hola miau, como ves que me volví a tardar, pero ya ves que ahora es por otras causas raras. Muchas gracias por ser mi fan y seguir mi fic, además como podrás leer al fin me llegó la inspiración para continuar mi fic IZUMO, haber si tienes un ratito para darte una vuelta por él y darle el visto bueno, por cierto Shaman Fan y yo estamos trabajando en el epílogo de CORAZONES DEL MAR, aunque como anda movido con los últimos detalles para entrar a la universidad se ha atrasado el proyecto, ojala este capítulo te agrade y espero leer un review tuyo por aquí.

Y echale muchas ganas a la school y espero pronto podamos conocernos y como ves ya tengo un carrito, igual y nos sirve para darte unos tours cuando vengas, bueno cuidate y haber cuando nos leemos de nuevo.

Por cierto miau, sabes que ya cuentas contoda nuestra amistad y cariño.

SUPREMA ONMYOJI ISAH – De verdad te agradezco mucho tu review que me da mucho animo, una vez más me disculpo por la tardanza, pero ya vez que tuve unos pequeños atenuantes, muchas gracias por continuar leyéndome y ojala los siguientes capítulos te gusten tanto, ahí nos estamos leyendo y vuelvo a agradecer tu apoyo a mi fic.