HOLA:

PARA QUE VOLVER A ESCRIBIR LO MISMO DE CADA CAPÍTULO, PERO YA NO SOY DUEÑA DE MI TIEMPO Y LO PEOR ES QUE CUANDO ESCRIBO SE ME ATRAVIEZAN MILES DE IDEAS DE CUALQUIERA DE MIS TANTAS HISTORIAS, UNAS DE MIS FICS Y OTRAS NO, POR LO TANTO SÓLO PUEDO PROMETER UNA COSA... TERMINAR EL FIC, ADEMÁS NO PUEDO DEJARLO A MEDIAS DESPUÉS DE TANTO TRABAJO, ASÍ QUE POR ESO NO SE PREOCUPEN, BUENO DEJEMOS LOS CHOROS Y PASEN A LEER, NO LES QUITO MÁS EL TIEMPO, POR CIERTO LEAN AL FINAL DEL FIC OTROS DETALLES.

CAP. 13 – EL LAGO DEL OLVIDO.

El amplio pasillo de paredes brillantes conducía a siete personas, al frente de dicho grupo se encontraban dos jóvenes de largos y vaporosos vestidos, eran unos trajes sin mangas y que se descubrían a la altura de los hombros, donde un hermoso encaje plateado abrillantaba sus figuras, uno de ellas tenía un largo y brillante cabello castaño, tan hermoso como el resplandeciente cabello dorado de quien la acompañaba, por largo rato recorrieron el andador, hasta llegar a donde el camino se dividía en dos corredores.

-Ana– dijo la joven castaña –yo llevaré a los príncipes del Sur y a su alteza del Oeste, por favor tu guía a los demás– aclaró la muchacha, ya había comenzado a andar cuando volvió a girar para decirle –y te ruego no te distraigas y vayas a tu habitación tan pronto como puedas.

-Como digas Mirina– contestó Ana mientras veía a su hermana adentrarse en el pasillo de la derecha y ella tomaba el de la izquierda seguida por los dos príncipes que quedaban.

-Por aquí, por favor altezas– murmuró Ana con un tono tan educado como solemne y frío, haciéndoles saber a ellos como había cambiado su relación, principalmente con el joven príncipe del Norte.

E – e – E

Caminaron por el amplio pasillo de luminosas paredes de cristal el cual se percibía circular además de no parecer acabar jamás, el sitio se iba oscureciendo más a cada paso, al fin estaba tan oscuro que sólo se podía ver el camino gracias a la luz de llamas de color azul colocadas en pebeteros de oro colgados en las paredes.

Llegaron hasta una amplia puerta de fina madera de caoba en la cual brillaba un escudo que simulaba una llama de color dorado ante la cual se detuvo la rubia, se giró con gracia y lentitud para mirar a los príncipes por primera vez en todo el recorrido –su alteza– mencionó dirigiéndose a Len –la primera vez que el rey del Este estuvo aquí, se quedó en esta misma habitación, espero la encuentre de su agrado– dijo Ana y con sólo un movimiento de su mano la puerta se abrió –si necesita algo sólo es necesario que piense en ello, mañana al amanecer vendré por usted para conducirlo a la ceremonia de las luces.

-Comprendo, se lo agradezco princesa– respondió el muchacho haciendo una respetuosa reverencia.

En cuanto entró y la puerta se cerró con delicadeza, la doncella volvió a ponerse en camino, siendo seguida por el príncipe del Norte, quien la miraba incesante, a cada instante en la mente del muchacho se formaban frases las cuales desechaba de inmediato, deseaba hablarle, dirigirse a ella, pero en realidad no sabía cómo, ese silencio era desesperante y enloquecedor, era como si ambos caminarán sin tener conciencia de la existencia del otro, pero vaya si él sabía con quien estaba y eso lo estaba desquiciando, no paraba de pensar en qué hacer hasta el instante cuando ella se detuvo ante una puerta exactamente igual a la de la habitación en donde se había quedado Len, pero en ésta la llama era de color naranja.

-Su alteza– empezó a hablar la joven de improviso haciendo que el corazón del muchacho latiera con fuerza, pero la inclinada mirada de la chica no le daba una buena señal –cuando el soberano del Norte tuvo la oportunidad de venir a Avalon estuvo en esta habitación, espero le guste y ya sabe que hacer si acaso necesitara algo– concluyó abriendo la puerta de la misma forma para después dar la espalda al castaño, estaba por irse cuando sintió su brazo atrapado por la mano de Yoh.

-¿No merezco acaso más palabras que esas…Ana?– exclamó al fin el príncipe sin pensar un segundo en sus vocablos y jalando hacia él a la muchacha, quedando los dos tan cerca que cada uno percibía el calor del otro.

-Te lo ruego Yoh– comenzó a decir la muchacha aparentando en su voz una calma que ya no sentía –déjame ir, pensé que ya habías comprendido lo irracional de cuanto sientes por mí –siguió diciendo casi ahogada por el temor de que el muchacho escuchara como su corazón latía por su causa –no puedes ni debes amarme…

-Exacto– dijo rodeando la cintura de la princesa volviendo nada la mínima distancia entre ambos –no debo amarte, pero no puedo evitarlo, lo que siento por ti es demasiado fuerte, te amo Ana– susurró en su oído haciendo a la rubia temblar de emoción.

-Pero…¿me amarás siempre?, ¿aún sino estoy contigo?, ¿me seguirás amando aunque no volvamos a vernos?– cuestionó ella con un, casi imperceptible, temblor en su voz y tratando de alejarse de su captor –Contéstame, ¿lo harás?

-Sí– respondió sin reflexionar un instante y evitando que la doncella se separara de él –lo único que nos separa es que no soy digno de ti, de una diosa, pero en realidad no me importa el castigo que caiga sobre mi al amarte, voy a amarte eternamente.

-Eso es una mentira– reclamó Ana tratando de alejarse de él de nuevo, forcejeando un poco y rindiéndose al final –aún si tu corazón pudiera amarme hasta el final de tus días, junto con tu vida moriría tu amor– Yoh escuchaba sus palabras con un dolor tan terrible que lo hizo perder un poco de fuerza en su abrazo.

-Quieres decir que como yo no soy inmortal no puedo…– dijo acabando de liberar a la joven, pero sin alejarse de ella.

-Así es, el corazón de los mortales es débil, me olvidaras, en los brazos de una humana– dijo sin poder evitar un tono ácido –y en cambio el amor que te tengo permanecerá en mi para siempre, marchitará mi alma y me hará sufrir, un eterno suplicio…

-Yo jamás podría olvidarme de ti– clamó el joven defendiéndose –¿por qué dudas de mi amor?– le reclamó tomándola de los hombros para que sus miradas se encontraran –Juro que este amor es eterno, tal vez muera cuando mi corazón no lata más, pero sé que en algún lugar este sentimiento se quedará intacto, para siempre, tal vez en tu corazón inmortal vivirán tu amor y el mío– dijo para abrazarla con firmeza y comenzar a besarla primero con dulzura y luego con pasión, ella correspondió, sin titubear, las dulces caricias que le brindaban los labios del castaño.

Se separaron un instante y él se percató de las lágrimas que surcaban las mejillas de la muchacha, el borró con un beso una de ellas, y recorrió el camino de la lágrima hasta llegar a los labios de la muchacha los cuales continuó besando con mucha pasión, ella parecía asombrada por aquel nuevo beso, pero pronto respondió de igual forma, brindándole toda la fuerza de sus sentimientos con cada roce de sus labios, con un fuego que ardía desde lo más profundo de su pecho y el cual los consumía a ambos, poco a poco se separaron para respirar agitadamente y mirarse a los ojos, Yoh casi de inmediato la atrajo hacia si, colocando su boca en el cuello de la rubia para comenzar a besarlo, sus besos fueron bajando hasta acariciar la suave piel de los hombros de Ana quien suspiraba agradada por cuanto él le hacía sentir, al fin tuvo fuerzas para obligarse y obligarlo a separarse de ella y se alejó para mirarlo.

-¿Quieres que te demuestre la verdad de mis palabras?– refirió la de dorado cabello mirándolo fijamente, mientras se aferraba con fuerza al cuerpo del muchacho y ambos se perdían en los ojos del otro sin separar sus cuerpos ni un milímetro.

-Sí, exponme a cualquier prueba, yo la haré para demostrarte que de verdad te amo, no me importa que nunca podamos estar juntos, voy a amarte siempre.

-Como gustes Yoh, no quería arriesgarte a ello, pero es cuanto puedo hacer para demostrarte que los juramentos no sirven de nada ante nuestra causa perdida– concluyó separándose de él, pero tomando de la mano al príncipe y sin soltarlo le dio la espalada –todavía puedes arrepentirte– murmuró con tranquilidad.

-No Ana, vamos– concluyó y apenas habían sonado sus palabras cuando una luz de color azul los envolvía para desaparecer.

E – e – E

Ante la sorpresa de Yoh, en cuanto abrió sus ojos se encontró en un lugar completamente diferente, era un paisaje de verdes pastos donde los prados estaban cubiertos de flores de belleza sublime, por muy absurdo e increíble que sonara era un lugar aún más bello que los parajes visitados por él ese día, muy cerca de donde se encontraban comenzaba un maravilloso lago de aguas tranquilas, el cual por cierto le recordó mucho el lugar en que había conocido a Ana, era un autentico espejo de agua, los árboles de las orillas del bello lago eran frondosos y llenos de vida reflejada en el verdor de sus hojas, todo aquello era retocado por los brillos dorados, casi anaranjados del atardecer.

-Pero ¿cómo puede ser?…– cuestionó Yoh perplejo en tanto tallaba sus ojos y volteaba a su lado en donde la rubia princesa permanecía de pie todavía sosteniendo su mano.

-En este lugar puedo ocupar mis poderes plenamente– comentó Ana acercándose más al joven en una íntima calidez –puedo ocupar hechizos de desplazamiento y de clarividencia que en no me son permitidos en el mundo de los mortales.

-Entiendo– murmuró el príncipe con una ligera sombra de tristeza cubriendo su mirada, el conocimiento de la verdad de los poderes de la muchacha y lo insignificante que era a su lado –y ¿qué hacemos aquí?– preguntó confundido y tratando de disimular el dolor de entender cada vez de manera más aplastante la verdad de lo imposible de ese amor.

-Este es EL LAGO DEL OLVIDO– dijo mirando las aguas frente a ellos en tanto recargaba su cabeza en el pecho de Yoh –veras, cuando algún mortal entra en él, cualquier amor que se hubiese incrustado en su corazón es borrado para siempre de su alma y su memoria– él la vio petrificado por las terribles palabras.

-¿Quieres que mi amor por ti desaparezca?– cuestionó dolido el joven.

-No es eso precisamente lo que creo, te contaré:

"Hace muchos miles de años existió una mujer que se enamoró locamente de un hombre, su amor era puro, grande, hermoso, pero... no correspondido, el dolor de esa joven era tan inmenso que utilizó todos sus conocimientos para borrar de su corazón ese amor dañino, aprendió hechicería con tal de lograrlo, al fin consiguió el conocimiento necesario para crear una pócima capaz de despejar su sufrimiento.

"La realización de la pócima era complicada y lenta, por ello le llevó mucho tiempo, durante ese periodo conoció a otra hechicera quien deseaba conseguir lo mismo, ambas se ayudaron, pero la segunda le dio la idea de esparcir la poción por todo un lago, para crear un manantial donde cualquiera con mal de amores pudiera encontrar consuelo a su desgracia, ambas trabajaron en ello por muchos años para lograrlo, al final la primera hechicera ya había logrado olvidar su fallido amor, aún así le pareció buena idea concluir con su proyecto.

"Así nació EL LAGO DEL OLVIDO, pero lo que no sabía la mujer es que su compañera no le ayudaba para crear una fuente de alivio, sino su venganza, pues cuando la buena hechicera dormía la otra modificaba los conjuros hasta que desvió el fin del embrujo, quien entrara a las aguas no sólo olvidaría el desafortunado amor que afligía su alma, sino que además no podría volver a sentir amor.

"Cuando la primera supo la verdad ya era muy tarde y un pueblo entero se había convertido en seres sin sentimientos a causa del lago, horrorizada por ello utilizó todas sus fuerzas y conocimientos en arreglar un poco ese mal, lanzó un conjuro nuevo con el cual el lago curaba a las personas que tuvieran un amor que les lastimara, siempre y cuando su amor fuera verdadero, de no ser así quien tuviera el infortunio de entrar al lago perdería ese amor junto con la capacidad de amar a alguien o algo.

"Ante el mal que representaba ese sitio, los dioses de Avalon decidieron traerlo aquí, lejos de los mortales y así salvarlos del peligro que era, aquí descubrieron que el efecto en los seres inmortales era distinto, por tener un alma más firme no les hacía olvidar un amor que les causaba dolor, pero lo convertía en un agradable recuerdo incapaz de lastimarlo.

"Desde entonces permanece aquí, aliviando los corazones de los seres inmortales que habitan en Avalon, pues ya ha habido quienes se han enamorado de algún mortal y ante lo imposible de su relación entran en el LAGO DEL OLVIDO, el cual cura un corazón lastimado por un amor no correspondido o borra el dolor de sentir un amor imposible".

-Yoh– continuó hablando la joven al concluir el relato –, si entras en el lago hay dos posibilidades: la primera es que olvides cuanto sientes por mí, en tu memoria ya no habrá nada que te haga pensar que alguna vez me amaste, nada quedará de ese sentimiento. La otra es, que no sólo perderás ese amor que sientes, también, si eso y tu corazón no fuesen lo suficientemente firmes y veraces, el sentimiento será arrancado junto con tu capacidad de amar, ¿comprendes?, sin embargo, cuando tu amor muera la herida que el dolor de no poder amarte ha hecho en mi alma se cauterizará, no se borrará nunca lo que siento, porque mi corazón es inmortal, pero ya no me dolerá, y aun cuando eso me ayude no puedo arriesgarte a que no conozcas un nuevo amor, el hecho de que no estés conmigo no me hace desear que no encuentres otra felicidad…

-Mi felicidad sólo la encontraría contigo Ana– explicó abrazándola –, como nuestro amor es imposible, yo no quiero tener ningún otro amor, pero si al entrar en ese lago te libero de un dolor por mí causado entonces lo haré.

-Pero yo no quiero eso– confirmó la muchacha acariciando la mejilla de su adorado príncipe –, Yoh, no te culpes por lo que despertaste en mi, por este amor, por favor jamás te sientas mal por ello.

-Como no hacerlo si yo soy el verdadero culpable– dijo estrechándola con fuerza para tratar de contener su llanto y detener las lágrimas que ya amenazaban con salir de los ojos de Ana –, tu me lo advertiste tantas veces…

-Si tu no me hubieras amado– comentó ella colocando su mano derecha en la mejilla de Yoh –de igual forma me hubiera enamorado de ti, mi destino era amarte y ese no lo habría cambiado, te agradezco que me enseñaras lo que es amar y sentir, porque antes de encontrarte no conocía los sentimientos ni cuan hermosos pueden ser, no entendía nada acerca de los humanos, eres tu quien despertó mi alma y te lo agradezco, te amo y confío plenamente en ti, sé que la prueba de mañana la pasarás, estoy segura, te irás– dijo sin poder evitar que su tono se quebrara –, vencerás a Hao y te convertirás en soberano de tu reino. Para ese lugar vas a necesitar una reina y aunque yo no sea quien estará a tu lado, será un consuelo para mí saberte feliz…

-Mi corazón no tendría consuelo si te dejo con ese dolor– dijo recargando su frente en la de la joven en sus brazos –por eso, si puedo aliviarlo seré feliz, aunque no lo recuerde, aunque no sepa que te amé, me sentiré feliz de haber puesto un cierto remedio a tu sufrimiento, déjame demostrarte mi amor en este momento de esa forma.

-Entonces así se hará, yo entraré al lago contigo, a tu lado tal y como siempre quisiera estar– comentó ella separándose del abrazo y animándolo a caminar hasta el lago –, entraremos juntos, amándonos como lo hacemos y cuando salgas sin sentir nada por mí, yo sí voy a recordar a lo que te arriesgaste con tal de aliviar mi agonía– ambos se acercaron más y más a la orilla.

-Antes de entrar– expetó Yoh –¿no existe ni una posibilidad de salir con mis sentimientos intactos?– preguntó con una diminuta esperanza brillando en sus ojos del tono de la noche.

-No– murmuró Ana con el llanto presente de nuevo en su rostro y su voz apagada por la pena –para salir con ellos tan firmes como al entrar, tu corazón debería ser inmortal como el mío, es la inmortalidad lo que conserva el amor intacto a pesar del conjuro vertido en estas aguas.

-En pocas palabras no podría quedarme más claro que lo que nos separa es que yo sea un mortal ¿verdad?– la sacerdotisa sólo pudo mover su cabeza afirmativamente ante la imposibilidad de decir una sola palabra –entonces, déjame darte un último beso– pidió con ternura ya casi para entrar en el agua, la pareja se unió en un beso de verdadero amor para después dejarse caer juntos a las cristalinas aguas, donde sus figuras se sumergieron mientras moría el día y las estrellas se reflejaban en la superficie acuosa que quedó en calma después de envolver a los amantes.

E – e – E

Lentamente abrió sus ojos cuyos párpados le pesaban terriblemente, se levantó y se dio cuenta de la oscuridad que la envolvía, mitigada únicamente por la luz de la luna llena que resplandecía en el cielo cubierto de estrellas, miró hacia su lado derecho y vio al joven que yacía a su lado, parecía encontrarse dormido, lo observó y continuó sintiendo aquello que la agobiaba ese amor tan grande como asfixiante ante la imposibilidad de ser vivido plenamente, acomodó su cabello rubio antes de acercarse a él, mientras hacia esto el joven de castaños cabellos también despertó de su letargo, se irguió para quedar sentado sobre el césped, miró su propio cuerpo, extendió sus manos iluminadas por los rayos lunares y las observaba como tratando de verles algo diferente, después centró su mirada en la muchacha que lo acompañaba para referirle algunas palabras.

-¿Y bien?– cuestionó él para volver a mirarse buscando un cambio

-Tu dime– respondió ella inclinando su mirada pero de inmediato volvió a verlo, cuando él se aproximaba a gatas, ella se puso de pie de prisa y él la imitó, respiró hondo y formuló la pregunta, tonta para su razocinio, pero necesaria para su corazón –¿aún…aún sientes algo…por mí?– preguntó temerosa la joven, él se paró con firmeza y decisión justo frente a la rubia.

-No– contestó Yoh, pero primero desvió su mirada y la fijó en el lago.

-Me alegra– comentó Ana bajando su rostro para poner su vista en el suelo.

-Y…¿tu sientes algo?– quiso saber el príncipe del Norte con un tono tan tranquilo y serio que sonaba raro en él.

-Mis sentimientos estarán siempre aquí– explicó la sacerdotisa colocando su mano a la altura de su corazón cerrando sus ojos para evitar la mirada de los ojos negros del muchacho que... todavía eran su adoración, no deseaba que él se percatará de que en ella parecía no haber surtido ningún efecto el conjuro del lugar –sólo que…ya no duelen– murmuró tratando de parecer sincera, pero se daba cuenta de lo miserable de su falla cuando escuchó el débil tono con el cual habló –y ¿estás seguro de que ya no sientes nada?– mencionó al final.

-Sí– hablo sin perder de vista las aguas pintadas del azul de la luz lunar como si pensara en que había olvidado algo en ese sitio, parecía extrañado o confundido por algo dentro del lago–pero– volvió a referir mirándola directo a los ojos por primera vez y aún con ese tono que desencajaba tanto en él –vamos a probar– comentó tomando la barbilla de la princesa de Avalon quien abrió sus ojos desmesuradamente a causa de lo sorpresivo que le pareció el movimiento, después él acercó sus labios a los de la chica con un cierto temor y al final… la besó, el beso fue tranquilo y suave y ella a pesar de su sorpresa cerró los ojos poco a poco, se separaron lentamente después del corto beso, sus miradas permanecían unidas como lo habían estado sus labios.

-¿Qué sentiste?– exclamó Ana con confundida voz a la cual trataba de hacer sonar tranquila.

-Bueno…nada– murmuró Yoh agachando su mirada y con un temblor apenas perceptible.

-Yo…tampoco sentí nada, imagino que tampoco si…– empezó a decir la rubia para abrazarlo, el joven sintió su corazón latir como un loco, tal como cuando unos instantes atrás había probado los labios de la mujer de dorados cabellos, pero continuaba tratando de mentirse a sí mismo, de acallar esa voz en su alma que le exigía estar junto a la joven.

-No, parece que…todo desapareció– explicó con dificulta el príncipe ahogado en sus sentimientos y ensordecido por los fuertes latidos en su pecho el cual ardía en deseos de volver a probar esos labios deliciosos de la rubia princesa en tanto se repetía una y otra vez que era absurdo cuanto estaba sintiendo –aunque no sé si tu estés segura– le extenuó.

-Claro– enunció Ana –mira– dijo volviendo a besarlo, de nuevo el beso fue tranquilo, pero pronto los brazos del muchacho la sostuvieron con fuerza y ambos profundizaron más el beso, no deseaban dejar de besarse y no hacían sino desbordar un profundo amor con cada caricia de sus bocas.

-No te engañes Ana– expresó el príncipe al oído de ella cuando el beso terminó –este amor sigue quemándome, te amo– murmuró posando sus labios en el hombro de la joven mientras ella comenzaba a acariciar el castaño cabello del muchacho.

-A mí también– dijo casi sin aliento a causa de la intensidad de cuanto sentía en esos instantes –, quise ocultarlo por qué creí que ya no sentías nada pero no es cierto– dijo extasiada por la sensación de los labios de Yoh sobre su cuello el ya no podía fingir más y ya no le parecía suficiente el poseer sólo la boca de la mujer amada por lo cual probaba su piel con éxtasis –hicimos todo por destruir esto pero no es posible, ámame Yoh, ya no puedo oponerme a ello– comentó tomando el rostro del joven para besarlo apasionadamente.

Él interrumpió el beso para llenar de besos el rostro de la rubia, ambos comenzaron a depositar besos en la cara del otro como si su vida dependiese de ello, Ana lo tiró sobre el césped y continuaron con los besos, se habían dado cuenta de que su amor era eterno, nada podría destruirlo en vista que ni siquiera había podido hacerlo la magia de EL LAGO DEL OLVIDO.

CONTINUARÁ...

BUENO MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN, Y AUNQUE NO LO MEREZCO POR FAVOR DEJENME REVIEWS CUANDO TENGAN UN TIEMPITO, SE SIENTE MUY BIEN QUE LE ECHEN PORRAS A UNO O HASTA QUE LO CRITIQUEN, PERO CLARO NO ESTOY EN POSICIÓN DE EXIGIR NADA.

LEZ AGRADEZCO A HPCS2 Y MAJO-SONOLU POR SUS REVIEWS Y EL ÁNIMO QUE ME DAN PARA CONTINUAR Y DARLE UN RATITO A MI FIC, PERO YA VOY A PUBLICAR TODOS LO OTROS DETALLES Y LAS RESPUESTAS A LOS REVIEWS EN MI BLOG, LA DIRECCIÓN ES torneo de shamanes (todo junto) punto blogspot punto com, SI TIENEN DUDAS CHEQUEN MI PERFIL DE FANFICTION Y AHÍ ESTÁ LA TAMBIÉN LA DIRECCIÓN.

YA SABEN NOS ESTAMOS LEYENDO Y CUÍDENSE MUCHO, HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO QUE OJALA SEA MUY PRONTO.