Gracias por sus reviews! Me han hecho la semana C:

Intentaré actualizar todos los jueves, para tener un poco de orden en mi vida ._.

Este cap tiene un poco de lemon, tomen sus precauciones!

-0-

-0-

-0-

Los rayos del sol bañaban su rostro obligando a levantarse por la molestia. Se revolvió un poco en su lugar intentando no incomodar al otro que dormía a su lado. Su mirada mostraba una infinita gratitud cada vez que lo veía, ya habían pasado algunos años desde que lo llevo a vivir con él, desde que juntos habían salido del bosque después de entrar separados, tan cerca de la muerte.

No había sido su plan quedarse, pero algo en Kai lo mantenía hipnotizado, aun cuando fueran niños, siempre se sintió atraído por él, no en una manera romántica, pero tenía algo que no le permitía irse.

Tocaron la puerta de la habitación que compartían, era la señora de la casa, quien se había encargado de cuidarlo desde que llegó ahí.

-Ya vamos.- gritó sabiendo que quería. Se volteó al chico que no parecía dar señal de levantarse.- Kai…- lo movió un poco.- Despierta.

-Uhm…- Solo se dio la vuelta, ignorándolo.

-¡Oye!- le reclamó.

En un movimiento se trepo sobre su espalda, a cuatro patas con él debajo.

-Kai, despiertaaaaa.

-Deja eso.- Su blanca piel se erizó, el cabello largo de Rei caía sobre su espalda desnuda y le causaban cosquillas.

-¡No hasta que despiertes!- movió la cabeza aún más revolviendo su cabello.

De alguna manera se las arregló para voltearse y quedar sobre Rei.

-Te encanta hacerme eso ¿Verdad?

-Uhmmm.- sonrió inocentemente.- Sí.

Iba a abrir la boca para decir algo pero Rei se le adelanto empujándolo para lograr sentarse.

-¡Te dije que no nos desveláramos ayer!

-Siempre dices muchas cosas.

-¡Y tú nunca las escuchas!

Kai se levantó en silencio ignorándolo, y aun así divertido por el comportamiento del otro.

"¿Ves?" dijo, empezando a peinar su cabello. El bicolor lo observaba mientras se ponía una playera sin mangas. Le gustaba observarlo, a decir verdad, ya tenía bastante tiempo enamorado de él.

Desde aquel momento en el que lo encontró en el bosque se había dado cuenta de que salvó su vida, dándole un motivo para seguir, regresaron juntos a la villa y Kai se encargó de él, era solo un año más joven, pero parecía mucho menor, acaba de perder a su familia y de una forma horrible, según le había contado en medio de un mar de lágrimas, se quedó en cama muchos días que hicieron un par de meses, y Kai no se alejó de su lado ni un momento, él había pasado por lo mismo, sabía lo que se sentía y no quería dejarlo pasar solo por aquello.

Cuando al fin el chico se atrevió a levantarse, le enseño la villa y los campos, se había enamorado del lugar, entonces le sugirió que se quedara, ahí no le faltaría nada, aunque estaba preocupado por la respuesta al final no le dijo nada, pero tampoco se fue. Desde entonces se había quedado con él, poco más de cinco años donde compartían hasta la cama en la que dormían.

Él sabía que Rei era muy inocente, y que probablemente solo lo veía como su mejor amigo o incluso como su hermano, pero él estaba tan enamorado que no le importaba, mientras estuviera a su lado.

-¡Listo!- gritó el dueño de sus pensamientos desde la cama, al fin había terminado de trenzar su cabello.

-¿Por qué sigues durmiendo con el cabello suelto si sabes que por las mañanas tardas HORAS desenredándolo y trenzándolo?

-¡Porque me gusta suelto! – le gritó mirándolo a los ojos, ambas miradas chocaron y los dos se sonrojaron. También tenían secretos.

-Vamos…- le dijo Kai y salieron a tomar el desayuno.

No era obligatorio que lo hicieran, pero una vez al mes los dos chicos se comprometían a llevar la leña que usarían en la casa, sobre todo ahora que se acercaba el invierno, así que debían almacenar aún más.

Cuando salieron al patio, el sol brillaba dándole una iluminación mágica al campo y al bosque.

-Hace frio.- susurró Rei, aunque fue más para sí.

-Ya va a empezar el invierno, pero aun así deberías estar acostumbrado.- se burló.- Cuando empieces a cortar madera entrarás en calor.

Pasaron horas con el hacha, cortando troncos en pedazos más pequeños, acomodándolos en una gran pila que se multiplicaba cada hora. El cielo empezaba a enrojecerse, ya era de tarde y el sol había dejado de ser intenso.

-Creo que es suficiente…- dijo Kai, dejándose caer en el suelo, donde ya Rei estaba tirado desde un largo rato.

-Ahora debemos… llevar todo esto.- respiraba lentamente.

-Hey.- le dijo Kai presionando suavemente su pecho con la palma de su mano.- no hables, solo respira.

No lo decía para molestarlo, Rei era bastante hiperactivo aun cuando debía mantenerse tranquilo.

Después de un breve descanso subieron la madera a una carretilla, o más bien Kai lo hacía, le había dicho a Rei que descansara un poco más, aunque este protesto, le dijo que no hiciera berrinche y solo hiciera lo que le pedía.

En algún rincón de la mente del pelinegro todo eso lo molestaba porque le hacía pensar que no había crecido, que seguía siendo el mismo niño inútil que no pudo ayudar a su madre, a su padre o a sus hermanas…

-¡Kai!- escucharon una voz femenina acercarse de la nada.

Ambos voltearon, era Ámbar, esa niña que se la pasaba detrás de Kai…

-Me dijo tu abuelo que debías estar aquí, hola Rei.- lo saludo sin darle mucha importancia.- Estaba pensando en si me acompañabas a la villa, quiero hacer las compras para el festival de primavera.

Rei siempre se molestaba, aunque no tenía alguna razón en especial, aquella chica le parecía irritante, siempre gritando y papaloteando alrededor de Kai, intentando robarse su atención.

-¿Para qué quieres que yo vaya?

-Bueno, porque eres el heredero.

-Pero…

-Oh, Kai ¡Deberías ocuparte de esas cosas!

-En otra ocasión, ahora estoy ocupado…

-Pero…

-Vamos Rei…- le dijo llevando la carretilla. Rei agarró las hachas y las echó sobre su hombro, caminando junto a Kai.

-Creo que deberías ir con ella…

-¿Para qué?

-Bueno, tiene un poco de razón, eres el nieto de…

-No haré cosas de niña solo porque ella cree que debo hacerlo.

-¡No son cosas de niña!

-Bueno Rei, tú puedas hacerlas si eso es lo que te gusta.-

-¡No digas eso!¡Siempre te gusta molestarme con eso! No te has dado cuenta de que soy un chico ¿verdad?

-¿Cómo podría no notarlo? Te he visto desnudo miles de veces.

-¡Cállate!- dijo sonrojado.- Pues yo también te he visto.

-Lo sé…

El moreno hiso un ruidito de indignación, y siguieron su camino en silencio. Esas pequeñas discusiones no contaban como una pelea.

Había oscurecido, todo un día trabajando, Rei tomó aire orgulloso de su trabajo, aunque sea poco sentía que devolvía algo del favor que le hacían al permitirle quedarse ahí.

-¿Vienes a darte un baño?- preguntó Kai cuando ambos estaban en la habitación.

-No… esperaré a que salgas.

Kai salió de la habitación, aunque a veces se bañaban juntos, había momentos en los que Rei simplemente no tenía ganas de hacerlo con él.

Hacía algún tiempo, cuando Kai había despertado a la adolescencia y casi había cumplido los 14 años, con todos esos cambios hormonales era normal que sintiera ciertas necesidades, al principio se ocultaba de Rei, le daba vergüenza que su amigo supiera que gran parte de eso lo provocaba él. Pero cuando Rei empezó a recorrer ese mismo camino, las cosas cambiaron.

Al principio Kai lo convenció de que era un juego, hacerse sentir bien el uno con el otro, no pasaría nada si los dos lo disfrutaban y estaban de acuerdo. Rei simplemente no pudo negarse, Kai lo atraía de tal forma que no podía decirle que no.

Asi que en las noches, cuando ya todos dormían, se dedicaban a darse placer, al principio solo usaban las manos, Rei siempre tembloroso y preocupado por hacerlo bien, Kai, que tenía un poco más de experiencia, lo guiaba. Cuando empezaron los besos el contacto se hiso más profundo, sus cuerpos se pegaban el uno al otro y el contacto y la fricción los hacia venirse del placer. Kai pensaba que era lo más cercano al sexo que podría tener con Rei, por fortuna para él, se equivocó.

Cuando Rei cumplió 14 también hicieron una gran fiesta en la casa, al fin había alcanzado la edad de Kai –aunque en unos meses éste volvería a cumplir años- desde que él había llegado lo trataban como un nieto más, así que era normal que organizaran una fiesta. Ambos chicos precoces se creyeron con el derecho –y la capacidad- de tomar alcohol, Rei no llevaba ni tres copas cuando mareado exigió que Kai lo llevara a su cuarto, no podría mantenerse en pie, pero Kai tampoco estaba con todos sus sentidos, todavía coordinaba pero la desinhibición era obvia.

Apenas entraron al cuarto besó a Rei sin esconder la pasión, dejando mostrar el amor que sentía por él, prácticamente arrancó sus ropas y recorrió su cuerpo con sus labios, lamiendo y mordiendo cada rincón de él, Rei no se negaba, al contrario, estaba tan extasiado que si por alguna razón Kai se detenía protestaba hasta que volvía a sentir sus manos y su boca recorrerlo frenéticamente.

-Y-Yo…- quería hacer su parte y hacer sentir a Kai de la misma manera que sentía él. Logró empujarlo con fuerza sobre la cama y deshizo el nudo de su pantalón, y con su boca hiso lo que había hecho con sus manos cientos de veces, no se le ocurría de donde había sacado esa idea, pero los gemidos de Kai le indicaban que no lo estaba haciendo nada mal. Y tan bien lo hacía que Kai no pudo más, había perdido la razón desde que sintió los labios de Rei en él.

Con un movimiento algo brusco lo empujó debajo de él y sin prepararlo lo penetró con fuerza, Rei soltó un grito de dolor, pero inmediatamente se tapó la boca con sus manos.

-Duele, Kai, duele.- se quejaba mientras las lágrimas recorrían todo su rostro.- ¡Detente!

Pero los movimientos constantes de Kai sumado al dolor y el nudo en su garganta no le dejaban hablar claramente, y aunque así fuera él otro no se detendría, ahora que había llegado tan lejos.

Sólo cuando no pudo más, cuando se vino dentro de Rei, aflojó el agarre, las caderas de Rei tenían marcas rojas donde sus manos se habían aferrado, pero eso parecía ser lo menos doloroso. Cuando vio a Rei bañado en lágrimas regresó de golpe a la realidad.

-¿Rei? –Le habló, pero el otro ni siquiera parecía haberlo escuchado- ¿Rei? ¿Estás bien?

Al parecer había reaccionado ante la pregunta estúpida porque cerró los ojos dejando caer las lágrimas que se habían acumulado en ellos. Intentó moverse pero sintió un dolor punzante y se detuvo. Kai se inclinó sobre él, hablándole de cerca, esperando así que reaccionara al sonido de su voz. Aunque la reacción que tuvo fue completamente contraría a cualquier cosa que pudo haber esperado.

-¡Déjame!- gritó Rei apartándolo de un golpe. A pesar de que seguía llorando, su expresión cambió a la de furia, una que jamás había visto en él.- Te dije que te detuvieras.

-¿Qué?

-¡Te dije que no quería!- grito con aun más furia.

-Rei, yo…

-¡NO DIGAS QUE LO SIENTES! Claro que no lo sientes, si lo sintieras te hubieras detenido cuando te lo pedí ¡NO PENSASTE EN MI! - le lanzó una almohada con toda su fuerza.- ¡VETE!

-¿Rei?

-¡QUE TE VAYAS! ¡No quiero verte!

Kai entendió, Rei estaba en todo su derecho, de gritarle, de odiarle si era lo que sentía, lo que lo hacía sentir peor era que él tenía toda la razón, no pensó ni en un segundo en él.

Pero lo amaba, de verdad lo amaba y se preocupaba por él ¿Por qué se había dejado llevar de tal forma? Era un idiota, el más grande idiota.

Rei había pasado varios días en cama, no quería ver a Kai, aun cuando este se acercaba y le hablaba suavemente, el otro solo lo ignoraba y fingía dormir, otras veces ni siquiera fingía, solo lo ignoraba.

-¿Qué tengo que hacer para que me perdones?- le dijo frustrado después de una semana.

-¡Déjame solo!

-¡No Rei! ¡Tienes que hablarme!

-¡Me violaste Kai! ¿Y quieres que te hable como si nada?

-¡Antes de eso parecías estar de acuerdo!

-¿Dices que yo me lo busqué? Ya habíamos hecho esas cosas ante aunque fue un poco diferente nada te daba derecho de hacer… de hacerme… ESO…

-Yo… ya te dije que lo siento, no sé qué me pasó, no pude controlarme.

-¿Y crees que eso es suficiente?

-No, pero no sé qué más hacer.

-Eres un idiota…

-Lo sé.- No era común que el grandioso Kai Hiwatari se rebajara al nivel de un idiota, aceptarlo de su propia voz no era algo que alguien jamás escucharía, a menos que ese alguien fuera Rei.

Aunque Rei ya se había animado a salir de cama y de la habitación, seguía ignorando a Kai, solo había dicho que se habían peleado, no diría la razón ni aunque estuviera a punto de morir, así que los demás habitantes de la casa pensaban que era una tonta pelea de adolescentes.

Lentamente Kai se había ganado su perdón, después de varios días de rogarle, después de que Rei comprobó lo arrepentido que estaba y después de hacerlo jurar mil veces que jamás lo haría otra vez, lo perdonó, por mucho que lo quisiera negar, amaba a Kai, aunque no estaba enamorado, podía decir que lo amaba tanto que no podía mantenerse más tiempo lejos de él.

Kai se daba cubetazos de agua, con el cuerpo dentro de la bañera mientras recordaba aquello, estaba lavándose el cabello cuando escuchó unos pasos en la entrada del cuarto de baño.

-¿Puedo entrar?- era la inconfundible voz de Rei.

-Pasa…

-Cambié de opinión, quiero que me laves el cabello.- dijo deshaciendo el nudo de la toalla que tenía en la cintura, y completamente desnudo entró a la bañera sentándose en las piernas del otro.

-¿Te gusta provocarme?

-No empieces.- le reclamó infantilmente.- No cada vez que me acerque a ti desnudo es porque quiera hacer "eso".

-No estás pensando en mis sentimientos.

-No me importa- canturreó Rei.- Anda lávame el cabello.- insistió ¿Cómo negarse? Si eran esas cosas que lo mantenían enamorado de él.

Y a pesar de todo lo que habían pasado, jamás se lo dijo, no podría decirle que lo que hiso lo hiso porque no pudo detener el deseo que sentía por él, y que volvería a hacerlo porque lo amaba y deseaba que fuera suyo, pero el amor era más fuerte, siempre se preocuparía más por él, que por cualquier deseo carnal, no otra vez.

Ya abrigados en su cama, Rei se hiso bolita acaparando toda la sabana, Kai con algo de frio se acercó y lo abrazó por detrás, hundiendo su rostro en el cuello del otro, adoraba su olor.

-Pronto será tu cumpleaños.- dijo Rei con voz suave.- Y volverás a ser mayor que yo.

-Siempre he sido mayor que tú.- rio.

-Pero… eso no importa si ambos decimos que tenemos la misma edad… ahora tendrás 15 y todos lo notaran…

-Deja de preocuparte por cosas como esas.

-Haré un pastel gigante…

-¿En serio?

-Si… para la fiesta que tu abuelo está organizando.

-Oh…

-Pero tú no tienes permitido beber alcohol.

Kai apretó más su abrazo. -No lo haré.

Rei sintió el contacto más profundo, sabía que estaba arrepentido y avergonzado. Mentalmente se preguntó la razón de ese dolor en su pecho ¿Por qué lo había perdonado? ¿Por qué no podía alejarse de él? Lo amaba tanto, que le permitió tantas cosas, aun después de lo que pasó, le permitió seguirlo besando y abrazando, y además siguieron compartiendo momentos íntimos ¿Por qué?

-Solo un poco.- dijo de la nada.

-¿Qué?- se separó Kai confundido.

-Que solo puedes beber un poco de alcohol.- repitió dándose la vuelta y abrazándose a Kai, refugiando su rostro en su pecho.

-Está bien.- dijo con una enorme sonrisa, abrazándolo y atrayéndolo más hacia sí. "Te amo tanto" pensó, o esperaba que solo hubiera pensado… Aunque Rei ya se había quedado dormido. Besó sus cabellos y también durmió.

-0-

-0-

-0-

Notaran que ocupé nuevamente a Ámbar :U lo siento.

Si me dejan reviews soy feliz! 3

Aww amo el KaiRei ;_; me pregunto si algún día dejaré este fandom