-¡KAI! Despierta, Kai.- De los dos, el bicolor era siempre el primero en despertar, incluso antes de que saliera el sol, pero había días donde se daba el lujo de dormir en los brazos de Rei por más tiempo del que debería, mientras éste se lo permitiera, lo haría.-Kai.- Repitió acariciando su cabello y viéndolo con tristeza… ese día Kai cumplía 16 años.

Habían pasado unos cuantos meses desde que había aceptado el amor que sentía por Kai, es decir, ya sabía que lo amaba, pero no se había dado cuenta de lo enamorado que estaba.

Y como muchas grandes historias, fue gracias a los celos, se había dado cuenta de que no quería por nada del mundo que Kai tocara o besara o hiciera "esas" cosas con alguien más, cuando una chica se acercó peligrosamente a su amigo y éste parecía corresponderle, porque no sabes lo que tienes hasta que estas a punto de perderlo…

Ambar era la hija de la mano derecha de Voltaire Hiwatari, el señor de esa villa, era normal que su padre buscara emparejarla con su nieto, es más, era algo que el pueblo entero esperaba, la chica casada con la idea desde pequeña siempre buscó la manera de que Kai la mirara, pero Kai solo tenía ojos para Rei, desde que este había llegado nada había logrado separarlo de él… excepto el mismo, cuando pelearon, cuando cometió aquella estupidez, desde ese entonces y aún después de que se reconciliaron supo que Rei jamás lo vería de otra forma, si lo había perdonado era porque lo consideraba su único amigo, y perdió la esperanza. Claro que seguían haciendo "cosas", seguían besándose, pero Rei no quería nada más, no le permitía llegar tan lejos aún si Kai y él estaban quemándose de pasión. Era "un juego" decía Rei y Kai lo secundaba solo para permitirse hacerlo con él.

Recordaba perfectamente un día, cuando bajaba después de dormir hasta tarde, Kai había salido temprano pero no sabía a donde, habían peleado la noche anterior, como era frecuente en esos días, así que no esperaba verlo pronto, lo usual, en cuanto entró a la cocina Rei vio un aparato enorme, no lo había visto nunca en otro lugar, solo el que le pertenecía a su madre….

-Esto…-empezó a decir llamando la atención de la cocinera.

-Lo trajo el señor Voltaire esta mañana, es un telar, se lo compró a unos viajeros.- dijo alegremente.- pero no contaba con que ninguno de nosotros sabía cómo usarlo.

Se quedó examinando el aparato.

-Yo sé…

-¿En serio?

-Si, mi madre me enseño hace mucho, es algo complicado pero creo que recuerdo como se usa.

Las ayudantes emocionadas se arremolinaron alrededor de él.

-¿Saben que necesita hilos, verdad? Muchos…

-Claro, tenemos una rueca ¿También sabes usarla también?

-Sí.

Después de discutir un poco, Rei salió en dirección a los campos, compraría algodón para hacer hilos y empezar a usar el telar. Su madre le había enseñado como a todas sus hermanas, si había algo de lo que se caracterizaban los nómadas de su región eran por sus telas que luego vendían en lugares como ese, donde nadie usaba telas de algodón, sino pieles, pero antes le había enseñado a hacer los hilos, la parte más aburrida y simple, y de eso se aprovechaban sus hermanas… aunque se divertía, era un niño y cosas como esa le divertían.

Recordaba nostálgico, caminando por esos caminos fuera del pueblo, y los vio… Kai con Ambar, en medio del campo de flores, como en un ridículo cuento romántico.

-¿K-Kai?- intentó llamarlo pero se le fue el aire.

Bien, de todas formas no tenía por qué entrometerse, estaba bien que Kai buscara a alguien, desde que vivía con él no sabía de nadie que hubiera llamado su atención, aun cuando era buscado por muchas chicas, y en cierta forma le daba envidia, siempre había sido un chico atractivo, y nadie lo veía a él, el jovencito flacucho a su lado, en dado caso solo lo miraban hombres que lo confundían con una chica, y su cabello largo no ayudaba.

Después de comprar lo que necesitaba regresó a la casa, los ayudantes se habían retirado pero había llevado la rueca y el telar a la sala, también habían sobre la mesa muchos hilos, casi sintió una pérdida de tiempo el ir a buscar algodón, pero estaba bien, de todas formas lo teñiría y haría hilos de otros colores, y así podía ponerse en el telar esa noche sin la tediosa tarea primero.

Fue un poco difícil recordar, pero una vez que había empezado le costó dejarlo. Era de noche cuando escuchó un ruido afuera de la casa, no creía que fuera algún ladrón, no eran comunes los robos dentro de la villa, de todas formas se asomó por la puerta de la cocina, casi se le revuelve el estómago al ver como Kai besaba descaradamente a esa chica, la tenía aprisionada contra la pared y a ella parecía no molestarle. Cerró la puerta rápidamente, ni siquiera se preocupó en si haría ruido o no, solo quería alejarse.

Se sentó nuevamente frente al telar, con un vacío terrible en su estómago y algo mareado ¿Por qué? Se preguntaba mentalmente, solo veía a Kai besando a Ambar. No, no era algo malo, estaba bien ¿Verdad? Estaba bien.

Con las manos temblorosas movió el telar, intentando seguir, pero no, de la nada dos espesas lagrimas cayeron sobre su regazo, no lo entendía, no entendía nada, solo le dolía.

-¿Rei?- escuchó su nombre de la voz de quien menos quería ver en esos momentos.

-¡Kai!-No necesitó fingir sorpresa.- Llegas tarde… ¿Dónde estabas?

-Ahm… fui con Ambar a ver algunas cosas del festival.

-Oh… ¿Cómo les fue?

-B-Bien…. Tiene unas ideas muy extrañas pero… suenan bien, por alguna razón.

Rei no sabía que más decir, pretendió seguir con su trabajo, en realidad solo le daba vuelta a los hilos, pero Kai no sabía cómo funcionaba la máquina, no debería notarlo.

-Es muy tarde, deberías estar durmiendo.- se acercó peligrosamente al pelinegro

Rei entró en pánico y jaló muy fuerte un hilo, reventándolo. Se quedó observándolo como intentando encontrar una razón.

-¿Estás bien?- preguntó Kai algo asustado.

-Sí, tienes razón, ya es muy tarde y estoy cansado.

Evitaba a toda costa el contacto visual, pero fue demasiado obvio para Kai, sujetó su rostro y lo obligó a verlo a la cara, justo en el momento en el que otras lágrimas se escapaban de sus ojos.

-¿Rei?

El aludido abrió la boca intentando decir algo pero su cuerpo lo traicionó y suspiro intentando jalar aire, lo que hiso que más lágrimas salieran.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien?

-Y-yo…- "te vi" pensó, pero no quería decirlo. "Te vi con Ambar".- Recordé a mi madre….-mintió.

Kai se quedó en silencio.- Ya tenía tiempo que no te pasaba… así como para llorar.

-Es solo que… -"No te acerques a ella"- Ella me enseñó a usar el telar.- "¿Cómo te atreviste a besarla?"- Esto me recuerda demasiado a ella.

-Lo vi alguna vez en un libro… pero jamás había visto uno de verdad.

Y sin aviso lo jaló hacia él, lo atrapó protectoramente entre sus brazos.

-Lo siento mucho Rei.- le dijo en un susurro.

Viéndose atrapado y ante el contacto solo se dejó llevar por el llanto "¿Por qué fuiste con ella? ¡¿Qué no me tienes a mí?!" pensaba hundiendo su cara en su pecho, apretando sus ropas entre sus manos, dejándose llevar por el dolor.

Esa noche, justo esa noche se dio cuenta.

A pesar de que en esos días no veía a Ambar rondar a Kai, sabía que cuando Kai salía iba con ella, y solo lo hacía morir de rabia y celos, lloraba pero después buscaba alguna forma de tranquilizarse.

-Eres muy bueno con las cosas del hogar.- le dijo una sirvienta en alguna ocasión.

-Pero a mí no me gustan.- mintió, en realidad le encantaba cocinar y las manualidades, herencia de su madre suponía, pero le enojaba que Kai siempre lo molestara con que debería ser mujer…. "Así podríamos casarnos"…. ¿Qué estaba pensando? Se deshizo de la idea inmediatamente, no necesitaba llenar su cabeza de más pensamientos inútiles.

Una de esas noches Kai se acercó a él excesivamente cariñoso con él ¿Qué pretendía?

-No puedes estar jugando conmigo.- le dijo de frente en una de esas noches cuando Kai se había trepado sobre él robándole besos y caricias.

-¿No quieres?

-Quiero… pero no debemos…

-¿Por qué? Siempre lo hemos hecho ¿Por qué de repente…?

-¿Qué no estas con Ámbar?

Kai abrió los ojos, sorprendido.

-Ámbar es quien me busca…

-¡Pues tú parecías estar de acuerdo cuando los vi!

Silencio incómodo.

-Bien, me dejé de llevar, ya lo había intentado varias veces y siempre la detuve, pero…. Aquella vez, fue después de que discutimos…

-¡¿Así que para vengarte te fuiste con ella?!

-¿Vengarme? ¿Por qué habría de vengarme? –En ese momento se dio cuenta de a dónde iba la conversación.- No te entiendo Rei, cuando estoy contigo ¿No dices que es un juego? ¿Qué no quieres nada conmigo? A estas alturas ya deberías saber lo que siento por ti ¿Entonces porque te enojas si busco a alguien más? ¿No es eso lo que quieres? ¿Qué te deje en paz?

Rei apretó los dientes. Claro que sabía lo que Kai sentía, y claro que no le molestaba, por eso siguió a su lado.

-Dime exactamente qué quieres de mí y te prometo que si está en mis manos, lo haré.- le dijo seriamente.

El pelinegro levantó la mirada.

-N-No quiero que veas a otra persona… de la misma manera en que me miras a mí…

-Jamás lo he hecho.- dio un suspiro.- Pero no es lo que te pregunté…

-Quiero que… solo me abraces y me beses a mí…. Que duermas abrazado de mi después de… de que hayamos hecho el amor toda la noche.- bajó la mirada al decir esto, avergonzado, tantas veces que se negó y ahora era él el que lo pedía….

-El amor lo hacen… solo dos personas que se aman…

-Es lo que te estoy diciendo idiota.- se cubrió la cara intentando no llorar.

Kai casi sintió su corazón salir de su pecho, significaba lo que él creía, lo dijo claramente. Se acercó y apartó sus manos de su cara –Mírame-.

Como los amaba, esos hermosos ojos dorados brillando tan inhumanamente como aquella vez en el bosque, esa vez que había caído inevitablemente por él.

-¿Puedes decírmelo claramente?

-¿Por qué?- gritó apenado.

-Porque soy un idiota… y si no me lo dices claramente no puedo entenderlo.- con una mano en su mentón lo jaló hacía él e intentó besarlo. Rei se había volteado, ahora si no entendía, y estaba frustrado.

-Quise decir que… yo…

-Tú….

-…..- se había puesto completamente rojo, no podía creer que fuera tan difícil después de todo lo que habían hecho.

-Te amo Rei.- intentó ayudarlo.- Te amo desde hace tanto tiempo…

-K-Kai.- probablemente eso no había ayudado en nada y lo había puesto más nervioso.

-Bien, no lo digas ahora… pero déjame besarte o moriré en este momento.

No había terminado de decirlo cuando Rei se había lanzado sobre él besándolo fuertemente. Cuando se separaron dijo en un susurro apenas audible en su oído "Te amo Kai".

Pero la felicidad les duró poco, unos días antes de que Kai cumpliera 16 años su abuelo había enfermado, tan grave que todos sabían que no sobreviviría, era el turno de Kai de tomar el mando del pueblo, solo había problema… no era que Kai tuviera solo 16, sino que un joven sin casarse no podía tomar ese puesto tan importante.

En esa región era común que los jóvenes de esa edad se casaran, es más, muchos solo esperaban cumplir 16 para hacerlo, así que, en palabras de Voltaire e ignorando completamente cualquier deseo o queja de su nieto, apenas Kai cumpliera edad, se casaría con Ámbar, quien era solo unos meses mayor que él –aunque cualquiera podía haber dicho que era mucho menor-.

Kai buscó cualquier argumento para negarse, pero Voltaire no escuchaba ni escucharía, era el pueblo el que estaba en juego, si el moría antes de que su nieto pudiera tomar el mando otra persona capaz lo haría y perderían ese lugar que habían tenido por muchísimas generaciones.

Y de quien menos lo esperó, fue de quien recibió esas palabras.

-Debes hacerlo Kai…

-¿Qué?

-Es… por el bien del pueblo, de tu abuelo...

-¿Crees que eso me importa?

-A mí me importa… tu abuelo… él ha sacrificado su vida y felicidad por el bien de este lugar… No debes dejar que todo eso se pierda.

-Eso no tiene que ver conmigo.

-Tiene que ver desde que eres su único nieto, Kai, quizá sientas que él no te dio suficiente amor pero fue porque estaba buscando tu bienestar y el de toda esta gente.

-¿Cómo esperas que un chico egoísta como yo tome ese lugar tan importante?

-Por eso debes casarte… Cuando alguien tiene algo porque vivir, cambia sus prioridades…

-Yo ya tengo alguien por quien vivir.

-Kai, por favor.

-No Rei, al fin estamos juntos, no dejaré que algo así nos separé.

Pero en el fondo sabía que no podía negarse a la decisión de su abuelo, solo buscaba algo que pudiera salvarlo de aquello.

Así que esa noche amó a Rei como nunca lo había hecho, llenó cada centímetro de su cuerpo de besos y caricias, y Rei hiso lo mismo, como si ambos supieran algo, llegaron hasta el final, no lo habían hecho más que aquella vez que fue forzado, pero en esta ocasión se notaba el amor en cada suspiro, cada vez que se repetían sus nombres y cada vez que el placer los hacía gemir.

Y como lo habían prometido, después de toda una noche, Kai durmió abrazado de Rei, cubierto por sus brazos. Pero el sol había salido ya, en unos minutos empezaría su celebración de cumpleaños y después la boda, la maldita boda a la que Kai se negaba a asistir. Pero Rei ya había tomado una decisión.

Se levantó en silencio, tomó su ropa y se vistió, buscó una bolsa y metió la poca ropa que pudo, sacó el ropero una gran tela que su madre había hecho para él y que fue con la que lo ocultó hacía 6 años en el bosque. Escribió una nota y la dejó sobre la mesita de noche.

"Si te casas hoy, volveré." Había dejado la tela como prueba, Kai sabía lo importante que era para Rei, el único objeto que poseía de su familia.

Le dio un último beso y salió de la habitación, todavía con lágrimas en los ojos y tiritando de frio, llegó al establo y tomó un caballo.

Se fue en dirección contraria al bosque, al fin siguiendo los planes de su padre, llegaría a la montaña y a los campos donde había pequeños poblados. Esperaba que Kai se casara ese día, y como le había prometido, regresaría.

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Waaaaaaaaaaaa lo siento, no sé si hay gente leyendo esto, por eso no lo actualizo cada jueves como el otro fic D:

Pobres ._. Un día de estos escribiré un fic donde no sufran y sea todo felicidad y amor ;A; ….. si, algún día *lo anota en su agenda*

Ojalá –si es que hay gente- que les esté gustando! ;m; yo disfrute mucho escribiendo (?)

Ya saben, reviews son recibidos y agradecidos ;n;