-¡Eres un grandísimo idiota!

-¡Lo siento Maxie!

-¡Ahora saben que tenemos explosivos¡ ¿Cómo pudiste ser tan torpe Takao?

-¡Ya te dije que lo siento!

-Vamos chicos, ya no importa.

-¿Ves Max? Deberías ser relajado como Rei.

-Eso no cambia el hecho de que seas un idiota Takao.- le respondió, a él no lo ganaría con sus adulaciones.

Max y Takao eran dos chicos que conoció después de irse de la villa donde vivía con Kai, en realidad eran un par de ladrones que nunca se quedaban mucho tiempo en un mismo lugar, casi se podía decir que eran nómadas como Rei.

Takao Kinomiya era un chico moreno de cabellos azules, el menor de los hijos de una familia importante en una enorme ciudad, pero a él nunca le gustó la ciudad, le encantaba el campo y los pueblos pequeños. Max, su piel blanca y cabello rubio lo delataba como un extranjero en esas regiones, era el único hijo de una familia de viajeros, los Mizuhara. Los viajeros eran muy parecidos a los nómadas, solo que estos, en vez de viajar constantemente, se instalaban en diferentes poblaciones por medianos periodos de tiempo, aprendían y se iban, se ganaban la vida comerciando con lo que aprendían a hacer.

Cuando la familia de Max llegó a la ciudad de Takao, el joven peliazul quedó maravillado con sus historias, todos los días iba a visitarlo, y cuando decidieron partir él le rogó que lo llevaran con ellos, obviamente los Mizuhara se negaron, pero Max quería estar con Takao… así que una noche ambos huyeron, tenían 14 años, pero confiaban en ellos mismos.

Max todavía guardaba contacto con sus padres, a veces los visitaba si se encontraban en la misma región, Takao jamás volvió a la casa de su familia y ellos nunca volvieron a saber de él.

Tenían la misma edad que Rei, pero más experiencia, y aunque él se había negado a robar en un principio, el estar con Takao y Max hacía que algunas mañas se le pegaran, era más divertido de esa forma, huyendo y tentando a su suerte, tan diferente a la vida que tenía cuando vivía con Kai y a la vida que tenía con sus padres.

Pero intentaba no pensar en eso, podía decir que era bastante feliz, aun cuando extrañaba a morir a Kai.

-Awwwww.- se estiró Takao.- Comí demasiado.

Los tres chicos apenas habían llegado a una gran villa, acababan de atracar un pequeño banco en un pueblito cercano, así que tenían suficiente dinero para rentar una habitación de un hotel y pasar al menos unos días ahí.

-Siempre comes demasiado.- Rio Rei tumbándose en la cama.

-Si ¿No piensas en como huiríamos si nos encontraran?

-Nadie nos está buscando viejo, a nadie le importa.

-No, pero si algo asi pasara…

-Eres un paranoico Max, tú tienes tus bombas, Rei su hacha y yo mi arco ¿Crees que alguien se metería con nosotros?

-Ahora por tu culpa, saben lo que tenemos…

-¡Es mejor todavía! ¿Viste como temblaron de miedo cuando escucharon de tus explosivos?

Siguieron conversando, habían robado suficiente alcohol y podrían estar ebrios, sin embargo lo que ellos querían era bajar a la taberna y divertirse un rato, Max podía ser un paranoico pero jamás se negaba a la diversión y Takao siempre lo secundaba así que Rei tuvo que adaptarse.

El lugar estaba concurrido, aun así lograron conseguir una mesa, apenas llegaron pidieron un tarro de cerveza cada uno, pero no habían tomado ni un sorbo cuando Max arrastró a Takao hacia donde un grupo tocaba con sus gaitas, flautas y arpas para animar a la gente, a Rei no le disgustaba, esa clase de música era común en esos lugares fríos, al menos se había acostumbrado a ella.

Vio a sus amigos bailar y los envidió, él también hubiera querido divertirse de esa manera con la persona que amaba, usualmente Max o Takao lo invitaban a bailar pero no era lo mismo, sobre todo esa música que le dejaba esa sensación de flotar.

Alzó la mirada sobre su tarro y vio a una chica pelirroja dedicarle una mirada coqueta, así que sin más se levantó de su lugar y se acercó a ella con una sonrisa llena de confianza.

-¿Eres de por aquí?- le dijo la chica cuando se paró a su lado, junto a la barra.

-¿Parezco de por aquí?

La mujer rio suavemente y a Rei le pareció tan encantadora.

-No, nunca había visto unos ojos como los tuyos.- se acercó todavía sonriéndole.- No son comunes.

Estuvieron a punto de compartir un beso cuando otra chica a su lado la jaló violentamente.

-¿Qué demonios te sucede?- le gritó la rubia que aparecía en escena.

-Quiero divertirme antes de que nos vayamos.- Se soltó del agarre y acomodó su cabello y su ropa. Después se giró hacia Rei y le sonrió como si nada hubiera pasado.- Nos iremos una semana.

-Que lastima.- Le devolvió la sonrisa ignorando a la otra chica.- Nosotros nos quedaremos solo una semana en este lugar.

-¿Nosotros?

-Mis amigos y yo, no nos gusta quedarnos mucho tiempo en un mismo lugar.

-Oh.- Volvió a acercarse peligrosamente pero ahora con más descaro.- Pueden venir con nosotras.

-Supongo que podríamos… ¿A dónde van?

-A la Villa del Este.- Se adelantó la otra chica molesta.

Al escuchar aquello, Rei casi empuja a la chica que ahora lo abrazaba. Esa era la villa más importante de toda la región, era lógico que todos la conocieran y viajaran por alguna razón a ese lugar, pero lo único que podía pensar era que ese lugar es donde él vivía con Kai, donde todavía vivía Kai.

-¿Vienes?- Insistió la chica.- ¡Va a haber una fiesta gigante! Será una celebración incluso más grande de la que hicieron cuando la boda del actual jefe.

-¿Qué celebran?- intentó decir con voz clara.

-El nacimiento del heredero.- Sonrió la rubia.- Hace unos días nació el hijo de Kai Hiwatari.

Rei bufó como su le hubieran golpeado el estómago y al instante se sintió mareado.

-¿Te sientes bien?- preguntó la pelirroja. Pero Rei ya no escuchaba.

No podía explicar lo que sentía, enojo, tristeza, rabia, todo se arremolinaba dentro de él mientras se alejaba de nuevo a su mesa. De un golpe se acabó su tarro de cerveza pero no se detuvo ahí, siguió con los de Takao y Max, para su suerte estos habían llegado y por lo cansados que estaban habían querido tomar sus bebidas.

-¿Rei?- preguntó Max algo sorprendido, el pelinegro no solía tomar tan deprisa.- ¿Sucede algo?

-¿Qué?

Takao había ordenado otra ronda de cervezas y en cuanto llegaron Rei tomó la suya sin pensar.

-Quiero estar ebrio.- comentó como si ese comportamiento fuera lo más normal.

-¿Por qué? ¿Qué pasó?- Vio con sorpresa como Rei se acababa el tarro.

-¡¿Es que no tienen algo más fuerte?! – soltó Rei, quería perder la consciencia lo más rápido posible o corría el riesgo de enloquecer, saltar y matar a alguien por el coraje o simplemente desarmarse ahí y llorar.

Takao le extendió su cerveza y Max lo observaba todavía asustado.

El efecto del alcohol lo nublo, era mucho alcohol en poco tiempo, aunque usualmente no tenía aguante.

-Rei.- Le dijo el rubio suavemente, nunca había visto a Rei tan desesperado.- ¿Estás bien?

-No.- dijo secamente tomando el siguiente tarro.

-¿Qué sucedió?

-Estoy celebrando.- Rio Rei ya no sabiendo que más hacer por todo lo que sentía.

-¿Celebrando?- Takao se sentó a su lado y tomó otra cerveza, ya habían perdido la cuenta de las que había tomado el pelinegro.

-El nacimiento de Goh Hiwatari.- Rio aún más, levantó el tarro.- ¡A tu salud Kai!

Y bebió todo el líquido, soltó una carcajada sonora y se levantó. Dio tres pasos firmes antes de detenerse. Volvió a reírse y los chicos se preocuparon seriamente.

-¡¿Tan rápido me olvidaste?! - gritó a la nada y lanzó el tarro contra el suelo.

Este se quebró sonoramente y todos los presentes lo miraron. Entonces Max saltó sobre él y lo obligó seguirlo fuera del lugar.

-Está bien, ya has bebido suficiente.- decía pero Rei se negaba, en cuanto llegara a la habitación seguiría bebiendo, se pondría ebrio en serio. Celebraría que al fin Kai lo había olvidado, el nacimiento de su primer hijo, celebraría hasta morir.

De repente sus piernas no quisieron aguantarle más, con un temblor se doblaron tirándolo en el suelo.

-¡Rei!-los alcanzó el peliazul. Sujetó a su amigo del hombro y notó como silenciosas lágrimas brotaban de sus ojos.

Pero el ojidorado no sollozaba, era como si las lágrimas surgieran solas, rio un poco y se limpió con la mano.

-Quiero seguir bebiendo.- Tomó la mano que su amigo le ofrecía.- ¿Beberás conmigo Takao?

-Está bien.- Respondió algo inseguro.- Solo deja que lleguemos al hotel.

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-Rei…- Max entró a la habitación que se supone habían compartido por varios días.- Creo que debes dejar de tomar.

-¿Por qué?- preguntó Rei desde el suelo, entre las dos camas.

Jamás había visto a ojidorado en tal condición, usualmente le molestaba beber hasta quedar ebrio, le parecía vergonzoso y cada vez que veía a Takao perder el equilibrio se molestaba por su amigo.

-Es una ocasión especial.- Sonrió extendiendo la botella como si brindara con ella.- Te prometo que después de esto dejaré de beber para siempre.

Max casi rio, esa típica promesa estúpida que escuchaba de Takao cada vez… hubiera reído si no estuviera tan preocupado por su amigo.

-Está bien, pero hoy será el último día.- dijo sentando a su lado y tomando una de las botellas.

No había dado el primer trago cuando Takao entró a la habitación, lo miró con ojos entrecerrados y algo de resentimiento, si él lo hubiera hecho el rubio le hubiera gritado, pero se sintió solidario así que se sentó junto al rubio.

-¿Que no…- empezó a decir con su propia botella en la mano.- …se supone que nos iríamos hoy de aquí?

-Oh Takao ¿Desde cuándo te importan esas cosas?- sonrió Rei.

-Solo estoy preocupado por ti viejo…

-¿Por mí? – Rio un poco.- Yo estoy perfectamente bien.

Dejó la botella vacía en el suelo, en realidad no tenía fuerzas para seguir bebiendo, ahora solo quería dormir. Se acomodó en su cama como si moverse le costara esfuerzo.

-Dormiré un poco... Mañana nos iremos…

Max se levantó, le dedico una mirada llena de cariño al peliazul, sabía que Rei debía estar destrozado por dentro y aunque le entristecía, también le hacía valorar que tenía a Takao a su lado.

-Yo…- Dijo Rei en voz baja.- Fui yo…

Ambos chicos lo miraron confundidos.

-Yo fui quien le dijo a Kai que se debía casar con Ámbar… yo causé esto…

Abrazó su almohada, hundiendo su rostro en ella.

-¿Entonces porque duele? – su voz se oía ahogada.

Max se sentó a su lado, no dijo nada, al igual que Takao, no sabían que decirle, solo querían demostrarle que estaban con él.

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;A; Estuve enferma y sin ganas de respirar, con decepciones amorosas, laborales, y de todo así que por eso no actualice la semana pasada nada, NADA.

En otras noticias, como mi querida Laet-lyre se hiso un twitter y lo compartió con nosotros(bueno, no sé desde cuando lo tiene, pero corrran a seguirla D: búsquenla como LeticiaGoimil ), me gustaría saber quienes mas de ustedes tienen cuenta ahí C: diganmeeeee! Y hagamos una red de fans del KaiRei :U … bueno, es mucho pedir, pero sería interesante C: En fin, a mi me encuentran como Cuaqui o CumaMSK.

Gracias por sus reviews! ;A; GRACIAS!

Funeral-Of-The Humanity. También es mi primera pareja dentro del yaoi, gracias a ellos le entré a esto hace ya tantisiisisisisimos años, y bueno, gracias por tu review, espero no defraudarte ;A;! ._.

hinamoriutau. Me dio tanta risa el "Yo me opongo!" ;_; lamentablemente Rei no se quedó para decirlo el mismo ;A;

mefis00: ;A; lo siento! Me gusta el drama, así que debo hacerlos sufrir u_u

Nos vemos pronto C: