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Era una de tantas noches, ya habían pasado algunos meses desde la última vez que durmieron en una cama, últimamente preferían ambientes más naturales, más que nada buscaban pequeños bosques para dormir sobre aquellos arboles altos, el único lugar donde podían dormir seguros además les gustaba como las estrellas empezaban a parecer cercanas.

Esto le causaba nostalgia al pelinegro, como nómada siempre estuvo en contacto directo con la naturaleza, sus padres le habían enseñado a sacar provecho de ella, a no dañarla y no temerle, pero siempre respetándola. Compartir eso con las dos personas que eran sus amigos y compañeros era increíble, a veces secretamente deseaba haber compartido esa clase de cosas con Kai.

Cuando eran niños Kai no mostraba interés por esas cosas que a Rei le fascinaban, recordaba algunas pocas veces en las que entraba al bosque y Kai tenía que ir a buscarlo, al bicolor no le gustaba, creía que podría lastimarse o que algún mal recuerdo regresara y aunque era cierto que a veces recordaba que ese era el lugar donde su familia había muerto, lo que más le gustaba era ese contacto con los árboles, treparse a ellos, sentir el pasto y la tierra bajo sus pies, solía juguetear por ahí, quería que Kai lo acompañara y a veces lo hacía, pero no lo disfrutaba o solo se quedaba sentado esperándolo.

Ya eran raras las noches en las que no dormía pensando en Kai, a veces incluso se llegaba a asustar de las pocas veces que sucedía, aunque claro, siempre que podía preguntaba a otros viajeros noticias sobre la Villa del Este, solo para asegurarse de que Kai estuviera bien, pero ya no se torturaba pensando en él y su familia, ya no sufría. Habían pasado casi dos años desde que se había ido, tantas cosas habían cambiado, sobretodo había aprendido a ser feliz por él. Si no había hecho mal las cuentas su hijo tendría casi un año, se preguntaba cómo sería el bebé ¿Se parecería a Kai? Le dio un poco de envidia pensar en que podría parecerse a Ambar, a pesar de que lo que tenían en común solo era el cabello largo y negro, sus ojos eran grises y su piel blanca… no había forma de que el bebé se pareciese a él… Aunque aquel era un pensamiento sumamente ridículo…

-Ummpf…. –suspiró sonoramente en aquel lugar donde descansaba.

-¿No puedes dormir?- le preguntó el rubio desde una rama cercana.

-No…

A los ojos de sus amigos, la de Rei era una historia trágica, no poder estar con quien amaba era triste, ellos tenían la suerte de tenerse, de haber huido juntos, pero con Rei, siempre sentían que algo le faltaba, aunque él les intentara convencer de que no era así.

Y el pelinegro lo detestaba, detestaba que lo miraran con esos ojos llenos de lastima.

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Max había visto a sus padres recientemente, habían llegado a ese pueblo con un cargamento de pólvora, comercializando fuegos artificiales, pero tuvieron que irse pronto pues un grupo de ladrones había saqueado su carreta. Sin sus productos no tenían nada que hacer ahí, así que se fueron a otro país buscando algo más fácil de comercializar.

-Malditos ladrones.- gritó Max furioso.

-¿Te das cuenta de la ironía?

-No es divertido Takao…

-¡No empiecen otra vez!

El lugar donde estaban era una población importante para los viajeros, aunque no era un lugar muy grande, se habían detenido al saber que los Mizuhara estaban cerca, pero cuando los vieron se enteraron de aquella noticia, agradecían que al menos no los hubiera lastimado.

El resto de la tarde se dedicaron a husmear por ahí, para ver si había algo digno de su atención o mas bien si lograban encontrar al grupo de ladrones que les habían robado…

Fue hasta que cayó la noche que se topó con un grupo de hombres sospechosos, habían salido de una taberna internándose en el bosque, solo conocía una clase de persona que hacía aquello. Así que sigilosamente los siguió.

-¡Les digo que si!- Gritaba alguno de ellos.

-Claro que no, sería complicado.

-Pero ya tenemos algo muy poderoso – ¿Hablaban de la pólvora?- Podríamos logarlo esta vez.

-Lo hemos intentando miles de veces y no hemos podido pasar al ejército.

-Solo lo logramos aquella vez que matamos a sus padres…

-Ahora que no está el anciano solo queda él y su hijo… pero es un bebé sería fácil matarlo.

-¿Lo ves? Y ahora con los explosivos podemos hacer más daño al ejército, pasarlos al fin.

Quizá solo eran imaginaciones suyas, pero todo eso sonaba perturbadoramente similar a la historia de la familia de Kai… intrigado los siguió a lo profundo del bosque, se había convertido en una persona muy hábil, su flexibilidad y rapidez lo hacían indetectable en situaciones así.

Pronto llegaron a una claro dentro del bosque, los hombres entraron en él y Rei subió a un árbol cercano. En el lugar había algunos sacos, imaginaba que dentro de ellos habían cosas que habrían robado antes. Eran alrededor de 20 personas y un solo tipo les daba una muestra de su último gran botín. Un aparato explosivo que hiso temblar todo el lugar.

-Estúpidos...- murmuró Rei, más de una vez Max se había negado a explotar una de sus pequeñas bombas en el bosque porque podría desencadenar un incendio, pero esta gente parecía no importarles nada.

-Lo robamos a unos comerciantes.- explicaba un sujeto.- llevé a mi grupo y logramos saquear su carreta.

-Insisto con eso.- Habló otro, uno de los que venía siguiendo.- ¿Recuerdan la Villa del Este? Es la villa más importante de la región, con esto podríamos entrar fácilmente.

-Tú solo buscas venganza del viejo Voltaire, todos sabemos que te echó de sus tierras por ladrón y nunca se lo perdonaste.

-Sí, ya mataste a su hijo y a su esposa, qué más da.

-¡No es solo eso! Hablo de riquezas, imagínense si tomáramos el lugar.

-Creo…- dijo al fin el hombre más alto.- que podríamos intentarlo…

Los demás hombres hicieron eco de sus palabras, él debía ser el más importante.

-Nos tomara 2 días llegar hasta allá…

-¿Por qué arriesgaría mi vida por una estúpida venganza?

-Esta vez tenemos estos explosivos, nadie en estos lugares ha visto un arma semejante… Creo que si siempre hemos querido atracar un pueblo entero este es el momento.

Algunos más asintieron. Minutos después lo habían decidido. Atacarían la villa.

Rei los espiaba agazapado en una rama de un árbol, conocía el poder destructivo de la pólvora, las pequeñas bombas de Max eran letales, y eso que no se comparaba a la cantidad de pólvora que sus padres les habían dicho que habían robado. Él era una sola persona contra esos veinte sujetos, podría intentar robarles la pólvora pero no podría llevársela toda y si fallaba de seguro terminaría muerto… aunque eso no le preocupaba, estaba mentalizado de que algún día moriría de alguna forma cruel y no tenía miedo, a lo que le temía era que pudieran llegar hasta la villa y dañar a Kai… Debía hacer algo.

Cuando vio que algunos empezaban a beber regresó a donde sus amigos se habían quedado a descansar.

-Debemos irnos.- los despertó sin ningún cuidado, estaban acostumbrados a vivir en alerta. Los dos chicos se despertaron y vieron a Rei correr hacía donde descansaban sus caballos.

-¿A dónde vamos Rei?- preguntaron ya sobre ellos, quitándose el sueño.

-A la villa del Este.

-¿Del Este? ¿La villa de tu amigo?

Y sin escuchar nada más hicieron correr a los caballos, sabía que el otro grupo saldría al amanecer, y ahora lo único importante era llegar hasta allá lo más rápido posible, antes que ellos. El viaje les tomaría un par de días, debía decirle a Kai lo que sabía, idear un plan… pero no pensaba claro, no entendía porque le pasaba, lo único en que podía pensar era en llegar con Kai y ponerlo a salvo…

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Brrrbrrrbrbrrrrrbrbrrrrrrrr al fin ;_; siento que todo pasó muy rápido!

Bueno, gracias por sus hermosos reviews! Me hacen querer seguir aquí ;u;

Funeral-Of-The Humanity

xX Mefis Xx

Noemi-senpai yuppiiii

Se los agradezco tanto, de verdad! No les contesto a cada una porque es tarde ;_; y ya debería estar lejos muy lejos de aquí, pero les agradezco muchísimo sus criticas constructivas, sus ánimos, y sobre todo a través de sus reviews me hacen saber que puedo escribir para superar sus expectativas.

Nos vemos pronto!

KaiRei para siempre!